Fic
El Magnate
Por Mayra Exitosa
Si saben que es tener el mejor juguete, el más caro, el más actual y que te hace sentir feliz. Así estaba desde el primer día, se apenaba con todo, los días que estuvo ocupadita, solo me dedique a consentirla, a mimarla y a recorrer lugares…. Sin sol. Si en una playa, pero sin sol. Así que el servicio de la casa llegaba al día siguiente, ella saludaba como si fueran de su familia, por mi encantado, muy simpática hacia amistad con el jardinero, con el del mantenimiento eléctrico y hasta… si hasta con ese.
- Amor, lo mejor será que regresemos a casa.
- Espera, no sabía que tenías un psicoterapeuta muscular.
- Bueno, es el masajista, es muy preparado y…
- Y se llama Charles, mi amor, que lindo, pero eso sí, puedo comentarte un secreto, también sé dar buenos masajes, por si no quieres contratarlo los días que estamos aquí.
En ese instante, sonreí efusivamente. Ella me decía que no estaba interesada en el estúpido ese, hasta me decía que no me diera los masajes, que ella me los daría. Soy el hombre más afortunado, mi esposa es un estuche de monerías, aunado a lo que… ¡Dios! Me tiene agarrado de… si mi general al mando.
- Con permiso Charles, mi esposa y yo nos retiramos,
- Si señor, también me retiro, si no ocupa de mis servicios hoy.
- Que amable, como sea recibirás el pago de siempre, pero te llamaré si es necesario
- Gracias Señor Andrew - Con permiso, Señora Andrew.
Al escucharlo mencionarla como mía, se mi inflaba el pecho, ese hombre había estado hablando tan junto a mi esposa y la observaba tan libidinoso, pero sabía su lugar, mínimo se retiraba sin verla, eso habla bien de él, como sea que no venga en estas dos semanas, ella y yo… necesitaremos mucha privacidad.
- ¡Oh mi amor! De repente sentí como si estuvieras celoso, eso es imposible, pero me gusta esa sensación, me hace sentir que me amas demasiado.
- Realmente te amo demasiado, mi vida. Eres lo mejor que Dios me ha dado, una esposa… increíble.
- ¡Exagerado! Pero cuando lo dices, mira. Ella tomaba mi mano colocándola en medio de su pechos y estaba agitado su corazón, no pude evitarlo, ahí mismo en la sala de masajes de la casa. La tome en mis brazos, la bese desesperado y le quite la ropa, ella se dejo llevar por mi pasión y ambos compartimos el momento más erótico y sensual que nunca hubiera imaginado. No hicimos el amor, bueno no del todo. Ella puso el aceite de masajes y… ¡Dios! Estoy enloqueciendo, que no hicimos, sus pechos, su boca, sus manos, toda ella… ¡Es mía!
Cuando entramos a la sala, llevábamos las batas de masaje, nuestras prendas quedaron enaceitadas, pero lo mejor era cuando la cocinera nos vio, ella se apenaba, como si hubiera visto todo lo que hicimos en la sala. Entramos a la habitación y directo a darnos un baño, aun en sus días, ya estaba desesperado por amarla, pero al menos, nos dimos otras habilidades sobre todo para ya no hacerlo solo, ahora ella… es la mejor amiga del general, sabe usar la varita de sauco, mejor que Dombuldore
- ¿Estás cansada, mi amor?
- No, pero me gustaría descansar un rato.
- Bien, ¿Quieres que te deje sola?
- No. Quería descansar contigo. A menos claro que…
- ¿Conmigo? ¿Que me quede a tu lado?
- Solo si quieres, mi cielo.
- Por supuesto, podemos descansar juntos, es más puedo ponerte alguna película, cobijarte y mantenerte calientita, me dijiste que eso te gusta.
- Si, me encanta, tus manos son muy cálidas y… si las pones en mi vientre me haces sentir muy bien.
- Pues así se hará, ven déjame tenerte en mis brazos.
- ¡Mi amor!
- ¿Por qué lloras?
- Me emociona que hagas esos detalles por mí.
- Haría todo lo que me pidieras.
- ¿Por estar en nuestra luna de miel?
- No. Por ser la mujer más maravillosa, por dejarme amarte y… porque aunque estés en tus días… me quieres contigo.
- Pensé que estarías molesto por… esto.
- No. Realmente si me asuste, pero… nuestra primera noche fue… mejor de lo que jamás hubiera imaginado, puedo esperar a que haya muchas más… ¿cierto?
- Por supuesto mi vida. Claro que habrá muchas, el periodo es de tres días y ya solo queda hoy.
- ¿Mañana estarás libre? Y con un poco de silencio acompañado de una mirada picara respondía coqueta,
- Si. Y como una noticia maravillosa la eleve de la cintura y gire con ella diciendo,
- ¡Sí!
Como no, si volveríamos a… tener ambos, juntos, no solo yo, sino… con ella, ya saben, el placer es… los dos… y bien.
La noche llegaba y casi deseaba contar las horas, pero verla dormida, era un sueño hecho, haberla amado tanto y ella tan entregada, no entre por completo, pero ella me susurraba que pronto lo haríamos, era algo que jamás esperaba escuchar.
Ya era tarde, no podía tomar el sueño, me fui al estudio y hable con mi Tía, quien me anunciaba un negocio importante, y yo por fin le dije que estaba de luna de miel con mi esposa. Ella no lo esperaba, a nadie le informe, para que, si eso era algo solo mío. La línea se interrumpió, la llamada se cortaba, no me importaba, sabía que la había sorprendido, pero que más da, si estaba con la mujer que más deseaba y que me aceptaba tal cual.
- ¿Albert?
- Si mi vida, pensé que dormías…
- Me desperté al no sentir tu calor. Llegue aquí al escuchar tu voz, ¿le estabas informando apenas que nos casamos? Pensé que ya tu familia lo sabía.
- Candy, mi amor, mi Tía jamás dejaría una boda sencilla, querría una boda por todos los honores y yo… deseaba que nuestra boda fuera lo más pronto posible
- Pero… no les informaste, ellos tal vez, no me acepten.
- Mi preciosa esposa, quien debe aceptarla soy yo, no los demás, que más da lo que opinen, eres lo más importante de mi vida.
- ¡Oh Albert! ¿Qué hicimos? Se molestará tu Tía conmigo, pensará que… soy una oportunista o una aprovechada de su sobrino y…
- ¡Y nada! Usted es mi esposa y si alguien aprovecho aquí, he sido yo, que te amo y te necesito conmigo, siempre a mi lado.
El rostro de preocupación fue muy notorio, aun así salimos del estudio y la lleve a tomar algo de cenar, nos sentamos en el balcón del salón y ella se quedaba en mis brazos, sentada en mi regazo, mimándola y cuidándola, para que se relajara.
- Vamos a nuestra habitación, ahí continuaremos con todas las preocupaciones que tengas.
- No es eso, mi amor. Es que, tu familia no se dio cuenta y… me da un mal presentimiento. Es como, si nos hubiéramos fugado, en vez de hacer las cosas de manera correcta.
- Las hicimos de manera correcta, pero si deseas, las volvemos a hacer. Le dije en un tono pícaro y susurrándole al oído, ella se ruborizaba y me besaba con ternura, la eleve en mis brazos y la lleve a nuestra habitación, donde por fin, volvimos a pasar la noche más bella y apasionada de toda mi vida, ella se acoplaba a nuestros encuentros, ella misma media su cuerpo al mío, era una perfección en todo momento.
En Europa, tomando un te nerviosa, Elroy conversaba con el administrador la situación actual, como su sobrino ya estaba casado y solo Dios con quien, si era una oportunista, una ambiciosa o si estaba con una empresaria, si fuera importante, todo mundo sabía que ella debía haber estado en la boda, pero nada de publicidad, nada de reporteros, donde se había casado, con quien estaba su sobrino en esos momentos y si era una buena o mala persona para pertenecer a la familia Andrew.
- Deje de preocuparse, el no es un niño, sabe lo que hace, no debió casarse sin avisarnos, pero después del fracaso que tuvo, el se desanimo demasiado y…
- Y se fue al primer burdel y con la primera que se encuentra se emociono y… ¡Dios! ¡George! ¿Nos comerá la prensa? Las revistas no terminaran de hablar de él por años, no nos preparamos para una sorpresa de este tipo.
- Mandaré a mis investigadores en estos momentos, debemos preparar las acciones y reforzar la seguridad de las inversiones. Haremos magia en la familia y en el prestigio de la chica que haya sido la que se caso con William.
CONTINUARA. . .
Después de mucho tiempo, a retomar los fics, que mejor que con este que al parecer ha sido muy solicitado, ahora buscare darle una ronda completa a todos y cada uno de los fics que ya están comenzados, deseando que sean todos de su agrado
Un Abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
