Hola a todos y bienvenidos a otro capítulo del fic que me salió muy largo, enserio, no estoy acostumbrado a escribir tanto, pero cuando me di cuenta ya había acabado el capítulo, así que aquí tienen espero les guste y quiero aclarar antes de empezar que el OC, Selena, no me pertenece y es propiedad de Topsy Cret (se me olvido ponerlo en anterior, lo siento) y agradecerle a Yolosin Xochitl por aclarar unas dudas mías que le plantee en la respuesta de su duda XD así que sin mas empecemos.

Capítulo 10. Recuerdo, los buenos tiempos.

Era otra mañana en este magnífico universo, el sol se alzaba y la brisa del campo viajaba en el silvestre lugar, al momento de que una familia llegaba por un portal, esta estaba conformada por dos parejas, tres niños y una niña, esta última viendo emocionada el lugar, ya que a lo lejos se veía una escuela en la que las diferencias no eran tomadas en cuenta Monster High.

-¿Te gusta hija?-le pregunto una mujer de cabellos castaños a la que parecía ser su hija.

-Me encanta, definitivamente será el mejor fin de semana de todos, una escuela donde las diferencias no importan.-decía emocionada la niña al ver de lejos las instalaciones de aquella escuela.

-Sí, pero recuerda, solo estamos aquí de paso ¿entendido?-le dijo su madre mirándola como si supiera lo que quería hacer.

-Además ¿quién querría ir a la escuela en sábado y sobre todo en vacaciones?-hablo desde atrás un niño un poco mayor que la pequeña.

-Cesar... no molestes a tu hermana.-le decía su madre mirándolo de manera divertida.

-Como sea yo solo quiero ver a los mounstros.-dijo adelantándose.

-Vamos, no se queden atrás.-les llamo a lo lejos un hombre.

-Ahí vamos.-fue lo único que contesto la mujer poniendo en marcha a sus hijos y a otros dos niños que les seguían, al ir los cuatro sin mucho que hacer, iban blandiendo unas ramas que encontraron tiradas como si se trataran de espadas; el último de ellos, quien parecía el mayor los cuatro se atrasó sin darse cuenta al momento de ver algo entre las hierbas del campo. Al acercarse se encontró con algo que ilumino sus ojitos de alegría, una espada de madera, muy dañada pero eso a él no le importaba. Antes de volver al rumbo que tomo su familia cierto ruido alerto y también asusto al pequeño, él se acercó al borde de una colina escondiéndose detrás de un árbol para ver algo que lo molesto. Dos chicos de aproximadamente 13 años de edad se pasaban entre ellos una pequeña mochila mientras abajo una muy molesta niña de cabello azul, piel algo pálida y quien llevaba unas gafas algo grandes corría de un lado a otro tratando de reclamar aparentemente su mochila. El niño, harto de la escena salió de su escondite para correr directo a uno de los jóvenes impactándolo y cayendo al suelo junto con él, al levantarse miro molesto al otro mayor dejando ver la pequeña espada de madera en su mano derecha, obviamente esta acción dejo confundida y asombrada a la niña, quien también volteo a ver al pequeño.

-¿Por qué están molestando a esta niña?-cuestiono con el notable enfado en su voz.

-¡Estás loco! ¿Que acaso no sabes que es ella?-le devolvió la mirada de molestia el chico que aún se encontraba de pie.

-Eso no me importa, no han respondido a mi pregunta, pero no importa, no deben de estar tratando mal a nadie.-dijo mientras cerraba los ojos en señal de seriedad.

La niña, quien no tenía participación en la discusión, noto detrás del infante que el otro chico se empezaba a levantar con rabia en su mirada, al estar totalmente de pie el joven emprendió una carrera hacia el niño, aunque ella trato de advertirle fue muy tarde, el menor recibió una embestida que lo dejo en el suelo, pero muy lejos de donde estaba parado, al quedar tendido ahí su otro compañero lo levanto del cuello de su camisa mientras se burlaba, lo que no noto era que la niña de la que antes se estaban burlando sele acerco y le dio una patada en la pierna que provoco soltara al niño, el cayo de pie solo para tomar de la mano a la pequeña y guiarla unos metros lejos de ahí, en ese momento aquel menor preparo su pequeña espada que era su única defensa, y dio un tajo hacia atrás de ambos, lo que provoco que se oyera un quejido, al voltear la niña vio como atrás de ellos estaba el otro chico que tenía su mano en su costado, debido a que la espada era solo un juguete esta no tenía los bordes filosos, pero al ser de madera sí que pegaba fuerte. El niño repitió el escape, tomo de la mano a la niña para guiarla rápido a un lugar alejado de los abusadores, pero estos se juntaron en un ataque simultaneo, ya que, los niños al querer voltear se encontraron con que los mayores venían hacia ellos en otra carrera sin intención de frenar, el niño tratando de pensar rápido solo opto por abrazar en forma de protección a la pequeña y al último momento para reaccionar, dar un giro hacia la izquierda dejando vía libre a los grandulones para que estos se terminaran estrellando contra un árbol, si ese golpe no fue suficiente, el pequeño toque con la punta de la espada fue el que termino dejando inconscientes a ambos chicos, el niño tomo el objeto que uno de ellos traía en su mano.

-Creo que esto te pertenece.-le dijo a la niña mientras le ofrecía la mochila, más bien un pequeño bolso con algunos libros dentro, pasaría inadvertida por mochila a simple vista.

La niñita tomo su pertenencia agradecida y le trato de decir algo, pero para el pequeño solo se oyeron gemidos y lamentos.

-¿Te duele algo? ¿Estás bien?-le pregunto el niño haciendo sonreír y negar con la cabeza a su compañera, quien le hizo una seña desde su garganta hasta su boca.

-¿No puedes hablar?-volvió a preguntar divirtiendo a la damita, ahora trato de repetir el gesto también con el niño.

-¿Es un lenguaje?-cuestiono de nuevo acertando a lo que quería decir desde un principio.

-A, pues mucho gusto yo soy...-estuvo a punto de decirle su nombre hasta que le empezaron a llamar.

-¡Cristian! ¿Dónde estás?-le llamaban gritando a lo lejos.

-Bueno me tengo que ir, lamento no poder entenderte, pero mejor irnos antes que esos matones despierten, adiós.

Y así fue como la pequeña de cabello azul se alejaba caminando mientras veía como aquel infante corría hacia su familia, todo lo que paso por su cabeza fue: "algunos normies no son tan malos".

Después de volver con su familia, esta se dejó de preocupar y se alivió de haber encontrado al niño, la familia siguió su camino hasta llegar a la cima de una colina desde la cual había una perfecta vista de Monster High, aunque estaba lo suficientemente lejos como para evitar ser vistos, también estaba algo cerca para apreciarla mejor. Ya en el lugar se pudieron relajar y comenzar a preparar la comida. Como esta tardaría algo de tiempo en estar lista, los niños se pusieron a jugar y los hombres fueron a traer algo de leña. El mayor de los niños se empezó a separar pensando aun en por que estarían molestando a aquella niña y si algún día la volvería a ver. Los otros niños al ser más pequeños invitaron con toda la inocencia del mundo a jugar al infante, aunque este les dijo que no podía los niños se lo tomaron bien y siguieron su juego. Mientras el pequeño Cristian caminaba por el sitio, volvió a oír los mismos sonidos de risas y reclamos de antes, el niño empezó a correr a la dirección de donde provenían temiéndose ya lo peor. Allí estaba, la misma niña de cabello azul y los mismos chicos que se reían aún más que antes al haber lanzado su bolso hasta la punta de un árbol de pino, la niña ahora obligaba inútilmente a los mayores a bajarla. El niño de nuevo se enfadó y llamo la atención de los chicos para mostrarse de nuevo levantando y apuntando su juguete hacia ellos, la niñita lleno sus ojos de ilusión al volver a verlo, pero esa sensación se convirtió en miedo al ver como los más grandes desenfundaban unos estoques de práctica mientras se burlaban del pequeño.

La batalla empezó, los jóvenes corrieron hacia el menor y este retrocedió mientras empezaba a defenderse de los ataques de sus oponentes, el entrenamiento y la disciplina eran obvias en los golpes que asestaban los chicos, pero aunque Cristian sabía que eso no era nada comparado lo que les enseñaban y probablemente solo era lo básico de su maestro, no le ayudaba mucho su falta de habilidad y talento, aunque era rápido, de vez en cuando recibía algunos ataques, que si bien no lo rebanaban, si le afectarían como un golpe, pero el seguía resistiendo. La ya de por si aterrada niña se asustaba más al ver como empezaban a obtener ventaja los abusivos, ella siguió a los tres para ver el desenlace de la batalla. Una montaña no muy alta, más bien como una colina fue el último escenario de la pelea, el pequeño tenía más que claro que no destacaba en la fuerza física y que si no pensaba algo rápido, acabaría muy mal. En un momento de lucidez se le ocurrió saltar a la punta de un árbol, para continuar con lo que habían empezado, los chicos también saltaron al mismo árbol, obviamente no cayeron en la punta, pero el infante comenzó a escalar seguido de los otros dos, mientras más subía el peso de los tres más inclinaba la punta del árbol, hasta el punto de que llego a tocar la punta de otro árbol más bajo que en el que estaban, la niña había bajado de la colina para esperar y tratar de ayudar a su defensor en caso de que cayera, pero el ya había planeado algo. Al alejarse más y más empezaba a ser acorralado por sus oponentes, al terminar de retirar su última mano los otros dos se dieron cuenta de su plan, demasiado tarde, el peso que el trasmitía al árbol era una delgada línea entre inclinarlo y enderezarlo, por lo que al pasarse de punta dejo de inclinar el árbol, este se irguió de forma tan repentina que los dos que quedaron ahí ni se dieron cuenta el momento en el que empezaron a volar por los aires, cayendo quien sabe donde y dándole la victoria al niño.

Al bajar del árbol cuidadosamente recibió un abrazo de la niña que estuvo defendiendo. Ella se dio cuenta de lo que hacía y se retiró inmediatamente apenada retirando la mirada, aunque el niño consiguió que lo volviera a ver solo para encontrarse con el sonriendo y mirándola de manera comprensiva. Después de un momento de silencio viéndose mutuamente Cristian recordó algo que hizo que retrocediera unos pasos, bajando la mano abierta dio a entender a la pequeña que debía cerrar los ojos, después de unos segundos ella oyó el llamado a que los abriera. Al abrirlos se encontró con el mismo niño ofreciéndole su bolso; de nuevo ella no pudo contener la emoción y se abalanzo a abrazarlo, solo que esta vez tomo por sorpresa al niño, provocando que ambos cayeran al suelo, solo rieron por lo divertido de la situación, al levantarse el niño recordó algo que lo dejo quieto y tan rápido como pudo se metió la mano al bolsillo y saco de ahí un extraño objeto, parecía una ostra; en su coraza había un orificio para insertar una llave que el niño traía en un collar, al girar un poco la llave insertada nada paso.

-Que mal... se estropeo...-dijo con notable tristeza viendo el aparato. La niña trato de animarlo, y entonces recordó que traía consigo algunas herramientas, al ir por su bolso saco de ahí un destornillador le pidió prestado el aparato, tras unos ajustes por fin lo reparo. Solo le ofreció la mano con el objeto, el niño lo tomo e inserto la llave para girarla y darse cuenta que de nuevo servía. Ahora fue el quien no contuvo su felicidad y se lanzó en un abrazo a la pequeña, pero de inmediato se levantó apenado haciendo una reverencia como si de una reina se tratara.

-L...Lo lamento, no ha sido correcto actuar así, lo siento.-hablo casi con la voz quebrada del susto, esa actitud confundió mucho a la niña la cual solo gimió de forma interrogativa.

-Si te preguntas a que se debe eso, es fácil de responder. Mi padre es alguien muy especial para mi.-le empezó a contar el niño mientras se le iluminaban los ojos.

-Él es...ahh... digamos que alguien muy fuerte y con un trabajo muy importante, es muy bueno en lo que hace. Algún día quisiera ser tan bueno como el, pero para eso debo de ser disciplinado, algo que implica comportarse de manera muy ordenada. No quiero decepcionar a mi padre, aunque es difícil no cometer errores.-entonces bajo la mirada, pero un par de manos hicieron que volviera a mirar hacia la niña, esta le sonreía de forma comprensiva y ayudándole a levantarse.

-Entonces... ¿quieres usar este objeto?-le ofreció la extraña ostra a la niña, la cual asintió y tomo el aparato, el niño se quitó el collar y se lo entrego.

-Dice mi madre que la música cambia dependiendo de la persona que lo use.-dicho esto la pequeña empezó a girar la llave y la música comenzó a sonar, era una melodía muy tranquila que empezaba a relajar a cualquiera que la oyera, al final de esta ambos se encontraban muy tranquilos, sin ninguna preocupación.

-Eso fue hermoso... nunca lo había oído tocar así.-dijo el niño mientras se levantaba, pues durante la melodía se sentaron para oírla con más calma.

-¿Sabes? Se supone que dentro, este objeto tiene un extraño tesoro que se revelara a su dueño el día que esté listo.-hablo el niño volteando a ver a su nueva amiga, la cual solo sonrió; pero fue tomada por sorpresa cuando le iba a devolver su aparato, pero el niño lo rechazo.

-Si te cuento esto es por una razón ¿no crees?-eso hizo que de inmediato la niña se diera cuenta de la intención del pequeño.

-Quiero que tú te quedes con el.-dijo sin más para dejar sorprendida a la niña, ella se quedó viendo la ostra con intriga.

-¿Quieres venir a ver algo?-le pregunto ofreciéndole la mano, lo cual hizo que comenzara a guiarla hacia la cima de una saliente, desde ahí de lejos se veía Monster High.

-Impresionante ¿no?-esa escuela es demasiado apreciada por mi prima, dicen que ahí no importan los defectos, así que ella le gustaría estudiar ahí.

La niña no se asustó, sabía que era raro que un normie, como solían llamarlos quisiera entrar ahí, pero lo que más le dio vueltas en la cabeza fue que dijo su prima y no el, de inmediato se sacudió la cabeza para borrar esa idea, tal acto llamo la atención del niño.

-¿Qué ocurre? ¿Te sientes bien? ¿Te duele la cabeza?-enserio se veía adorable preocupándose, no parecía comprender del todo por qué pasaba, pero ambos empezaban a mirarse... sin decir nada... hasta que...

-¡Vaya, vaya! ¿Qué te parece? Encontramos a alguien digno de un manicomio.-de nuevo aparecieron los mismos chicos, con algunos vendajes y moretones de sus últimos encuentros.

-Esta vez no habrá árbol que te salve ¡Porque vas a caer!-de nuevo sacaron esos estoques de práctica, el niño respondió alzando su espada de madera para ponerse en posición de defensa, aunque antes de que algo malo pasara...

-¡Hey! ¿Qué está pasando aquí?-dijo un señor de piel verdosa y cabello blanco, igual que su bigote, se veía de una edad algo avanzada.

-Niña ¿Estas bien?-pregunto preocupado el hombre.

Ella respondió afirmativamente, aliviada.

-Que bien... pero... ¡Ustedes! ¿No les dijeron sus madres que no entraran a mi propiedad?-amenazo el hombre a los chicos.

-Pero esta no es tu propiedad.-le dijo uno de los chicos de forma retadora.

-Pero eso ahora no lo sabe nadie.-le respondió el hombre con una mirada malévola, eso hizo intimidar a los chicos.

Se quedaron en silencio unos segundos. Los niños, los chicos y el hombre, hasta que el rompió el silencio con un fuerte y sorpresivo.

-¡BOO!-los adolescentes se asustaron tanto que salieron corriendo, pues el adulto fingió ir hacia ellos.

Los niños comenzaron a reír mientras se acercaban caminando a la posición del misterioso adulto, el cual le dirigió una mirada no tan amistosa a Cristian. La niña intercedió por él, hablo con el adulto, aunque el niño solo oyó lo mismo que otras veces.

-Entonces ¿este niño te salvo?-cuestiono el hombre no muy confiado del pequeño, a lo cual, la menor solo asintió con la cabeza.

-Sí señor, eh... disculpe pero... ¿quién es usted?-le dijo el niño de forma tímida, parte de él, que la pequeña no había conocido aun.

-¡Oh! ¿Pero dónde están mis modales? Me llamo John Farmdead, solo soy un humilde granjero que paseaba por aquí para ver si esos chicos no volvían a mi hogar a tratar de dañar mis cultivos, ya habían venido antes a hacerlo y aunque trate de hablarle a sus madres, ellas tuvieron miedo y solo accedieron sin saber a qué.

-¿Miedo? ¿De qué?-pregunto el niño inocentemente.

-Pues... de lo que somos.-menciono el adulto a lo que la niña se le puso al lado apoyando.

-Ahh... si, lo sé, pero eso no debería molestarles, mi mama siempre dice que no importa lo que digan los demás.-esto hizo pensar a la niña, ella ya había tratado, al igual que muchos mounstros de razonar y fraternizar con los humanos, pero siempre estos los aislaban y trataban diferentes, parecía que nunca lograrían avanzar en la amistad.

-De cualquier forma, ya es algo tarde ¿quisieras...?-hablo el hombre sin terminar, ya que el niño se le adelanto.

-¿¡Tarde!? ¡Oh No! ¡La cena!-entonces el niño salió corriendo de vuelta a donde había venido, no paso ni cinco o seis metros cuando se encontró con dos parejas de adultos y tres niños, uno de ellos parecía preocupado y dos de los adultos molestos.

-Bien, parece que te estas divirtiendo.-hablo la mujer que estaba molesta con los brazos cruzados.

-Hijo, creo que se te olvido contarnos de tus nuevos amigos.-hablo ahora el padre un poco menos molesto, pero no precisamente feliz.

-Disculpe señor, yo encontré a su hijo y lo distraje, lo siento.-le dijo el hombre que había ayudado a ambos pequeños anteriormente.

-No tiene por qué disculparse, nuestro hijo es muy inquieto, no sabe el significado de la palabra tranquilidad.-dijo el hombre sonriendo, algo que sorprendió a la niña y el adulto, ellos habían oído palabras de normies sin ninguna molestia en su tono.

-D...Disculpe ¿no está molesto?-pregunto el señor Farmdead.

-En Absoluto, quien debería estar molesto es usted ¿Cristian le causo problemas?-cuestiono la mujer, ella veía de forma amenazante al niño.

-No, él estuvo protegiendo a esta pequeña de unos chicos que la estaban molestando.-dijo el hombre.

-Ah, ese Cris, todo un galán como su padre.-hablo de forma picara el otro adulto quien se notaba era amigo de su padre.

-Ya basta George.-dijo el padre del niño mirando al adulto quien seguía sonriendo.-bueno Cristian, es hora de irnos, andando.

El niño se disponía a retirarse con el rostro algo triste viendo a los nuevos amigos que había hecho despedirse. Cosa que el padre noto.

-Ehh... disculpe señor Farmdead.-empezó otra vez el padre.

-¿Si?

-Quería preguntarle, si no es mucha molestia ¿Podría cuidar de nuestro hijo un rato más?-pregunto tomando por sorpresa a los niños y la madre.

El hombre se quedó pensando un rato, era una eternidad para el pequeño.

-Por supuesto, no veo ningún problema.-dijo por fin después de un rato, a lo que recibió un fuerte abrazo por parte de la niña y el infante, que terminaron por casi derribar al señor Farmdead.

Los padres del niño se despidieron, al igual que los niños con los que llegaron, el niño se divirtió, la niña se fue, eso entristeció un poco al pequeño, pero se supone que regresaría para despedirse, el niño aprendió sobre la granja del señor Farmdead, le agrado a sus animales y siguió divirtiéndose durante el resto del día. Llego la puesta de Sol y el niño se encontraba descansando en el césped de una vereda, se encontraba tan relajado, incluso empezó a cerrar sus ojos. De un momento a otro oyó que alguien lo llamaba al abrir sus ojos de nuevo vio a la niña que había conocido ese día en frente del ella de pie, por lo que él se tuvo que levantar para saludarla. Cuando por fin llego, cumplió su palabra, ya que los padres del niño habían llegado al fin a llevarlo a casa, ya era hora de irse, el niño se despidió de sus amigos y por fin se fue con sus padres, de ahí, la niña no supo más de él. Su vida continuo, hizo amigos, entro y paso la escuela con facilidad, ya que era muy lista, así continúo hasta llegar a Monster High.

Otra mañana en la que se levantó el Portador tratando de luchar contra su flojera, era sábado después de todo, pero los arreglos a la casa y el progreso de la granja no se harían solos. Mientras en otro hogar, la zombi alumna de Monster High se levantó tratando de recordar que tenia de importante ese sueño, si tenía recuerdos en él era algo que no debía salir, o quería reprimir, igual era imposible pensar que ambos chicos fueran el mismo, había una forma de comprobarlo.

Logrando llegar hasta su casa vio al chico que hasta hace poco había llegado y comparo sus recuerdos con lo que veía, no se parecían en nada, el niño del sueño tenía la piel más clara, era más adorable; algo que no se veía en el otro, tenía una actitud más descarada, inmadura y burlona, cosa que el otro para ser un niño era más sabio, ya lo había visto antes actuando maduro, se parecía, pero esa forma de ser no salía muy a menudo y este era alguien de otra dimensión. Nada coincidía, después de darle vueltas y vueltas al asunto se empezó a desviar del tema empezando a pensar sobre el progreso de este chico en su vida, ella creía en el, aunque no era la única, pensaba.

-Deberías practicar tus habilidades de sigilo.-oyó una voz conocida desde detrás suyo, ahí había aparecido como por arte de magia el joven con dos emparedados y dos vasos de limonada en la mano.

Por ultimo en otro lugar, se habría un portal que dejaba ver salir alguien de él, en una pradera verde, que dejaba ver a lo lejos el edificio de Monster High. Del portal Salió una chica, esta tenía el cabello negro con unos mechones Azules vestía a simple vista una chaqueta azul, pantalón negro y botas purpura.

-Monster High ¿eh? Me encanta, lástima que no me podre quedar por mucho.-dijo en voz baja la misteriosa chica, después tomo lo que parecía una caperuza de su chaqueta y oculto su rostro con esta para empezar a avanzar a aquella escuela.

Veamos... un poco más... por ahora es todo... ahora guardo y...

¡O Rayos el capítulo!

Y esa es la historia del por qué tarde en terminar este capítulo, estaba escribiendo un capítulo de mi otro fic cuando al guardarlo por accidente sobrescribí este ¡Y Llevaba Más De La Mitad!

Así que tarde un poco más, pero... hey... así fue como vi que tenemos un nuevo lector, así que... gracias a PikachuFan18, enserio al principio creía que no tendría mucho éxito, pero gracias a ustedes he conseguido avanzar y espero mejorar, también aclarar que Farmdead no existe como tal en el universo original de Monster High, lo invente para dar más sentido a la trama, cosa que creo deje obvia, así que, ya saben si tienen dudas sobre la historia háganmelas saber, quienes no tengan cuenta o quieran estar más atentos a los proyectos de este autor allí está mi Facebook en capítulos anteriores y si quieren dejar OC también están los requisitos atrás y para acabar me despido diciéndoles de todo corazón gracias por leer y ¡HASTA LA PROXIMA!