Capítulo 9: "Un suceso inesperado"
Un grupo de jóvenes con sus maletines al hombro salían de un aula mientras platicaban entre ellos.
Entonces estás bien amigo, decía un jovencito cara de mono mientras caminaba junto a un apuesto jovencito.
Sí, estoy bien, por suerte las lesiones no empeoraron tras el partido final, de igual manera el médico me dijo que no entrene más de 30 minutos al día, al menos por un par de semanas, para que mis lesiones se recuperen por completo, decía Tsubasa.
Pues tienes que hacerle caso al médico Tsubasa, si quieres estar al 100 por ciento, para seguir jugando fútbol, tienes que seguir los consejos del médico, acoto una bella castaña que caminaba tras el grupo de jóvenes junto a una joven de coletas.
Es cierto amigo, además recuerda que tienes que estar al 100 por ciento como dice Sanae, pues en cuanto acabe el ciclo escolar te vas a Brasil, dijo Mamoru, mientras el grupo de chicos asentían y la castaña entristecía bajo la mirada de su amiga de coletas.
Lo sé, dijo sonriendo Tsubasa.
Brasil, que cerca estás de cumplir tú sueño amigo, acoto Ryo.
Así es, el señor Katagiri, me está apoyando con los trámites para mi viaje, al igual que mis padres, respondió Tsubasa.
¿Y cómo vas con el portugués?, dijo sonriendo Kisugi.
Mi profesor dice que cada vez lo hago mejor, respondió sonriendo Tsubasa.
Lo bueno es que aún te queda tiempo, dijo Teppei sonriendo.
Sí, aún me queda tiempo, añadió Tsubasa sonriendo, mientras salía de la escuela junto a sus amigos.
Bueno chicos, yo me voy adelantando, quede en llegar temprano para apoyar a mi madrecita con el negocio familiar, dijo Ryo mientras echaba a correr.
Nosotros también nos vamos, dijeron los demás jovencitos.
¡Eh¡ yo también, ahora que lo recuerdo, quede en acompañar a mi mamá a comprar unos ingredientes para un pastel, dijo Yukari sonriendo, haciendo una pausa para decir mirando a su amiga y al capitán del equipo de futbol de su escuela: Mañana nos vemos chicos.
Yukari, dijo despacio la castaña.
Aprovecha estás últimas semanas junto al capitán, porque, aunque me lo niegues yo sé que él no es solo un amigo para ti, acoto la joven de coletas en voz baja solo para que la castaña lo oyera.
Que cosas dices Yukari, respondió sonrojada la castaña, mientras la chica de coletas se alejaba de ellos.
¿Qué te dijo Yukari?, pregunto Tsubasa intrigado.
Qué mañana me toca ordenar los casilleros del equipo, respondió la castaña, con calma.
Pues si gustas te ayudo, dijo Tsubasa con una cálida sonrisa, mientras continuaba su camino junto a la castaña.
¿Lo harías?, respondió Sanae, con una bella sonrisa en su rostro.
Por supuesto, para eso están los amigos, para apoyarse, y tú yo somos amigos, dijo Tsubasa sonriendo.
Cierto, somos amigos, acoto la castaña.
Bueno, te acompaño a tú casa, dijo Tsubasa, haciendo una pausa para decir: Parecía que todos llevaban prisa.
Sí, es cierto, respondió la castaña, haciendo una pausa para decir: No es necesario que me acompañes, puedo irme sola.
No, como crees, yo te acompaño, dijo Tsubasa.
Bien, respondió la castaña.
El par de pelinegros continuaron su camino, mientras caminaban iban platicando de los planes de futuro de ambos.
Entonces ya no serás nuestro capitán, dijo la castaña con nostalgia.
Sí, es lo justo, ya no seré parte del equipo, lo justo es que otro tome la capitanía del mismo, eso sí, yo seguiré entrenando con los muchachos, hasta que me vaya, acoto Tsubasa.
Se te extrañara, dijo la castaña con nostalgia.
¿Se me extrañará como capitán?, respondió el joven sonriendo.
Sí, tú eres un ejemplo de compromiso para todos, la verdad, no sé quién pueda asumir tú cargo, decía la castaña sonriendo.
Yo creo que cualquiera está en la capacidad de hacerlo, recuerdas que cuando éramos niños, yo tome el cargo de Genzo en el equipo por una lesión que él tuvo, respondió Tsubasa.
Si, si lo recuerdo, dijo Sanae.
Pues en ese entonces sentí algo de temor, ser un líder no es sencillo, pero finalmente pude desempeñarme bien, al menos eso dijeron los chicos, por lo mismo, yo sé que cualquiera de ellos, el que designe el entrenador, podrá cumplir como se debe con el cargo, respondió Tsubasa.
Si, tienes razón, los chicos se han vuelto más responsables, gracias a ti, añadió la castaña, mientras el joven de cabello desordenado la miraba.
Luego de varios minutos de camino, el par de jovencitos detuvieron sus pasos, frente a una modesta casita, la castaña se despidió de su amigo con una bella sonrisa y un movimiento de manos, una vez que Sanae entro a su casa, Tsubasa continúo su camino.
Al día siguiente: "Escuela – Campo de entrenamiento"
Un grupo de jóvenes empezaban a cuchichear entre ellos, luego que su entrenador les diera una noticia.
Haber chicos, silencio, si quieren manifestar sus opiniones háganlo de uno en uno, dijo el entrenador.
Es que todos creemos que Tsubasa debe seguir siendo nuestro capitán hasta que se vaya a Brasil, respondió Ryo, mientras los demás jóvenes asentían y el mencionado los miraba.
Si, entrenador, nadie mejor que Tsubasa para seguir guiándonos hasta que se tenga que ir, acoto Teppei.
Además, usted aún no está seguro de a quien dejar de capitán en vez de nuestro amigo, ¿no?, entonces le daremos tiempo para que nos siga observando, añadió Mamoru.
Creo que es una buena idea, está bien, Tsubasa, ¡podrías seguir siendo el capitán de los chicos?, dijo el entrenador mirando al nombrado.
Claro, para mí es un honor seguir siendo su capitán, respondió Tsubasa mientras los jóvenes sonreían.
Bueno, entonces empecemos con el entrenamiento del día, dijo el entrenador.
Sí, dijeron los jóvenes mientras empezaban a correr al campo de juego.
Tsubasa, dijo el entrenador.
No se preocupe, solo 30 minutos, lo sé, respondió Tsubasa con una amplia sonrisa en su rostro.
30 minutos después:
Tsubasa volvía junto a su entrenador, quien al verlo dijo: Bien hijo, ya sabes que debes cuidarte mucho.
Lo sé, respondió Tsubasa, haciendo una pausa para decir: Iré a apoyar a Sanae, me dijo que tenía que arreglar materiales en los vestuarios.
Claro hijo, ve, la pobre está sola, Kumi, hoy pidió unas horas de permiso, tal vez ni venga pues tenía examen y Yukari pues está realizando otra función, y no se encuentra en la escuela, añadió el entrenador.
Comprendo, dijo Tsubasa, antes de dirigirse al lugar donde su amiga castaña estaba.
Minutos después:
Tsubasa detenía sus pasos frente a una pequeña habitación para tocar la puerta de las misma, mientras decía: Sanae, Sanae, ya estoy aquí.
¡Tsubasa¡ escucho el jovencito.
Sí, soy yo Sany, estoy aquí para apoyarte, como te lo prometí, respondió el joven.
Ahora voy, escucho Tsubasa.
A los pocos minutos, la puerta se abrió y por ella salió una hermosa castaña que estaba todo llena de polvo el rostro.
Estuve haciendo limpieza, dijo sonrojada la jovencita.
Claro, por lo visto, hay mucho polvo, acoto Tsubasa sonriendo.
Sí, dijo Sanae sonriendo mientras abría más la puerta para que su amigo entrara.
Pues ahora te ayudo a organizar todo Sany, dijo Tsubasa sonriendo.
¡Gracias¡ respondió la castaña.
En tanto:
Una jovencita de coletas llegaba corriendo junto a su entrenador.
Ya estoy aquí, decía Kumi sonriendo al tiempo que otra joven de coletas se acercaba al lugar.
Qué bueno Kumi, ¿qué tal te fue?, dijo el entrenador.
Bien entrenador, respondió la joven.
Kumi, que bueno que llegaste, decía Yukari mientras se acercaba a la jovencita, haciendo una pausa para decir: Ya regresé entrenador, por suerte me atendieron rápido.
Qué bueno Yukari, dijo el entrenador, al tiempo que la otra joven de coletas posaba su mirada en ella.
¿Me esperabas?, respondió Kumi.
Si, necesito tú apoyo, tengo que lavar muchos uniformes y sola no puedo,….., decía Yukari mientras le guiñaba un ojo a su entrenador que sonreía ante la actitud de la joven.
¡Eh¡ claro, pero Sanae, pensé que tenía que apoyarla con la limpieza si es que llegaba temprano, ….., decía Kumi.
Ella ya termino de limpiar y ordenar todo, hace algunos minutos fue por un encargo del entrenador, ¿no?, me la encontré al entrar a la escuela, dijo Yukari mirando a su entrenador, mientras pensaba: Por suerte note cuando Tsubasa entro al almacén, aunque mi amiga diga que solo es su amigo, yo que ellos dos sienten algo más que amistad por el otro, por lo tanto, una ayudadita no les viene a mal, además no sería justo que él se vaya sin saber lo que mi amiga siente por él.
¡Eh¡ si, si, respondió el hombre.
Bueno siendo así, te apoyo, dijo con desgano Kumi.
Pues vamos a la lavandería, respondió Yukari sonriendo, mientras dirigía su mirada al lugar donde había entrado su amiga castaña, al tiempo que pensaba: Sanae, ojalá y sepas aprovechar esta oportunidad que te estoy dando.
Minutos después:
Un par de jóvenes estaban dentro de un camerino ordenando algo en unos casilleros.
¡Gracias Tsubasa por apoyarme¡ sin tu ayuda no hubiera podido acabar de guardar todo, decía Sanae.
No hay nada que agradecer, eres mi amiga, necesitabas apoyo, ya que hoy no vinieron Yukari ni Kumi, respondió Tsubasa, al tiempo que la castaña se subía en un banco de madera para dejar unas toallas de reserva en la parte superior del armario dentro de unos cajones de cartón.
Ay, escucho el joven al tiempo que giro su rostro pero al hacerlo vio a su bella amiga resbalar de la banca, el corrió rápidamente para tomarla en sus brazos y evitar la caída 0pero ello fue imposible, ambos terminaron en el piso, para ser específicos uno sobre el otro, con los rostros muy cerca, tan cerca que ambos podían oír el ruido de sus respiraciones.
¿Llegue a tiempo?, decía un ruborizado joven de cabello negro que estaba bajo la castaña que tenía su rostro sonrojado.
Si, dijo nerviosa la castaña mientras intentaba ponerse de pie pero no pudo lograr su objetivo pues una caja no muy pesada que estaba sobre el armario cayó sobre ella haciendo que esta volviera a caer sobre el cuerpo de su amigo con la única diferencia que esta vez sus rostros chocaron contra el otro haciendo que ambos se den un corto beso, que los dejo shockeados a ambos.
¿Estás bien?, dijo Tsubasa al reaccionar mientras la castaña se ponía de pie y se sobaba la cabeza al tiempo que sentía sus mejillas arderle.
¡Eh¡ si, si, respondió la castaña no mencionado para nada el casual beso que se habían dado con su amigo.
¿En verdad?, dijo Tsubasa mientras miraba a su amiga con ternura.
Si, en verdad, esa caja no estaba pesada, no me hizo nada, acoto la castaña sonriendo
¡Sanae¡….., decía un nervioso Tsubasa.
¡Gracias Tsubasa¡ tengo que ir por mis cosas, quede en llegar temprano para acompañar a mi madre a sus compras, respondió la castaña cortándole las palabras a su amigo.
Claro, pero tenemos que hablar de lo que acaba de pasar, dijo Tsubasa lo más calmado que pudo.
¡Eh¡ si, si, luego, luego hablamos, ¡discúlpame Tsubasa¡ mamá se enfadara si no le acompaño a sus compras, decía la castaña antes de salir del lugar.
¡Sanae¡ dijo Tsubasa en voz baja.
Luego de algunos minutos, Tsubasa salió del lugar, al hacerlo se encontró con su grupo de amigos que lo rodearon.
¿Y cuéntanos, terminaron con todo?, pregunto Ryo con una sonrisa pícara en su rostro.
Si amigo, dijo Tsubasa con calma.
Sanae, salió muy presurosa, dijo Teppei.
Se la veía nerviosa, acoto Taki, mientras Mamoru asentía.
Sí, es cierto, ¿por qué se la veía nerviosa?, ¿acaso paso algo?, dijo Ryo, mirando de manera acusadora.
¿Algo?, respondió Tsubasa lo más calmado que pudo.
Si amigo, dijo Mamoru sonriendo.
Pues no, ¿qué tenía que pasar?, respondió Tsubasa con calma, haciendo una pausa para decir: ¿Qué tal el entrenamiento?
Terminamos cansadísimos, acoto Ryo.
En tanto:
Una pensativa castaña caminaba hacia la salida de su escuela con el rostro confundido.
¿Qué fue lo que sucedió?, ¿qué vergüenza?, ¿ahora como lo veré a los ojos?, aunque fue algo lindo, a pesar de que solo fue un roce, fue lindo, me hizo sentir cosas tan extrañas, pero a la vez bonitas, pensaba la castaña.
La castaña salió de su escuela y continuo su camino ensimismada en sus propios pensamientos.
Escuela:
Tsubasa caminaba hacia el lugar donde estaba su maletín en el piso para ir a su casa mientras pensaba: Fue algo inesperado lo que paso en el almacén, pero a la vez fue lindo, muy lindo.
¡Tsubasa, nos vamos¡ escucho el joven de cabello desordenado.
Sí, respondió Tsubasa tomando su maletín para ir junto a su amigo.
