DISCLAIMER: One Piece ni sus personajes me pertenecen son todos de Oda-sensei pero, Lyn y la historia si son mios.

Cualquier parecido con la realidad es pura locura.

Capítulo 9

Volvi a jugar con los chicos después de la pequeña charla con el espadachín, era muy extraño que Zoro no pudiera dormir bien, me pregunto que le pasará, tal vez tiene algo que ver con lo que dijo Nami.

-Ahora vuelvo chicos-les dije antes de irme.

-¿A donde vas Lyn?-preguntó Ussop.

-Al baño-respondí rápidamente.

Fui hasta el baño y dentro me agarré la cabeza con todas mis fuerzas. Desde hace una semana que tengo estas jaquecas y no se que las está causando, no las aguanto más, tendría que pedirle ayuda a Chopper pero no quiero que nadie se preocupe.

Sentí que alguien trataba de abrir la puerta, por lo que salí rápidamente. Era Brook, lo que me sorprendió mucho.

-¿Tú vas al baño?-grité emocionada por el nuevo descubrimiento.

-Sí, ¿Lyndis-san me dejaría usarlo?, no aguanto más-dijo el esqueleto.

-Claro, pasa-todavía estaba sorprendida, pero el dolor no se iba.

Dejé pasar al músico y corrí hacía el puesto del vigilante. Apenas llegué me agarre la cabeza como antes sin verificar que no hubiera nadie en la estancia.

Sentí que alguien me miraba y me di la vuelta mientras fingía que nada había pasado. Era Zoro que estaba entrenando.

-¿Estas bien?-preguntó preocupado.

-Sí, no me pasa nada-mentí.

-No parece, llamaré a Chopper-dijo mientras se me acercaba.

-No lo hagas-dije mientras todavía sostenía mi cabeza.

-¿Por qué? Si te sientes mal, solo vas a empeorar-replicó.

-No quiero preocupar a nadie, así que no lo hagas-el dolor era peor que otras veces, no aguanté más y grité.

-¡Lyn! ¡Ahora vuelvo!-salió corriendo antes de poder decirle que no quería ayuda.

El dolor era tan intenso que me tiré al piso y seguí gritando, estos últimos días no había sido así, era un dolor de cabeza un poco más fuertes de lo normal pero jamas en mi vida experimente este sufrimiento, ni siquiera en mis transformaciones.

A los pocos minutos de la salida de Zoro, este volvió acompañado del reno, entre los dos me llevaron al consultorio.

Una vez ahí, Chopper me inyecto una jeringa con un liquido verdoso, después de eso no recuerdo nada más.

Desperté en una camilla, en un cuarto que reconocía como el consultorio del reno. Noté que ya no me dolía la cabeza, pero no sabía que me había pasado, por lo que intenté levantarme, pero no tenía fuerzas suficientes y caí al suelo.

-¿Qué crees que haces? Todavía no puedes caminar-dijo una voz, me voltee y vi que era Franky.

-¿Sabes qué me pasó?-pregunté mientras él me ayudaba a subirme a la camilla otra vez.

-Algo me dijo Chopper pero no le entendí mucho, voy a llamarlo-dijo el cyborg, extrañamente estaba serio.

-Bueno-dije pero él ya se había ido.

Esperé unos minutos y cuando estaba por quedarme dormida otra vez, entró el doctor.

-¿Ya te sientes mejor?-fue lo primero que dijo.

-Sí, ¿Qué fue lo que me pasó?-pregunté por segunda vez.

-Te dio una jaqueca muy fuerte y casi mueres-dijo serio- ¿Por qué no nos dijistes que te sentías mal? Fue una suerte que Zoro estuviera ahí.

-¿Casi muero? Se suponía que era solo una jaqueca-dije sorprendida.

-El dolor era causado por todas tus transformaciones matutinas, a mi me pasó lo mismo cuando estuve en la isla de los pájaros gigantes (N/A: no me acuerdo como se llama la isla donde estuvo Choppy), al tener tantas transformaciones tu cuerpo puede llegar deteriorarse.

-Entonces ¿me voy a morir?-yo no quiero morir aun.

-No, pero tienes que tomar estas pastillas durante toda esta semana y volverás a estar como siempre-dijo mientras sonreía y me entregaba una pastillas rosadas.

-Gracias, una pregunta más ¿por qué no puedo caminar?-pregunté.

-Ahh, no es nada, solo estas cansada, mañana podrás ir a donde tú quieras-dijo el reno.

-etto... Chopper ¿podrias llamar a Zoro? Quiero darle las gracias-pedí.

-Claro, no hay problema-sonrió-pero luego tienes que descansar.

-Sí-le sonreí.

Hacía unos segundos que Chopper se había ido y me había dejado sola otra vez. Suspiré, casi muero y todo por una terquedad, lo que es muy raro es que mi akuma no mi no me hubiera ayudado a mitigar el dolor, no sabía que estaba tan mal. Todavía estaba pensando en las razones por las que la mizu-mizu no mi no hizo efecto, cuando se abrió la puerta y entró Zoro.

-¿Ya estas bien?-preguntó, se notaba que no quería mostrar preocupación.

-Sí, gracias por ayudarme-agradecí mientras sonreía

-De nada, sigo sin entender porque no le dijiste a nadie lo que te pasaba-se quejo.

-No quería que se preocuparan-repliqué-, ya pasé por lo mismo una vez y el resultado fue ver a mi hermano ejecutado-sentía unas ganas inmensas de llorar.

-¿Desde cuando te dan jaquecas?-preguntó el peliverde

-Depende, ¿cuánto tiempo estuve dormida?-pregunté más tranquila.

-Como una semana, ¿me responderas?-se impacientó.

-¡¿Una semana?!-grité sorprendida-bueno, tenía jaquecas desde una semana antes de desmayarme-todavía no salía de mi asombro, una semana es mucho tiempo ¿y sí ya habíamos llegado a Aincrad?

-Tenías una semana con dolores de cabeza y no dijiste nada, sí que eres necia-dijo sin enterarse de nada.

-Zoro ¿Cuánto falta para llegar a mi isla?-le pregunté con voz queda.

-Creo que un par de días, acabamos de dejar una isla mientras dormias-respondió-no tienes de que preocuparte.

-Bueno... ¿sabes? Creo que voy a dormir un poco más-me sentía perdida, dentro de unos pocos días conocería a mi sobrino, pero al mismo tiempo volvería a ver a mis "padres" otra vez.

-Oi, ¿estas bien?-estaba preocupado y no parecía querer ocultarlo.

-Si... solo tengo sueño-respondí ida.

-Bueno... si necesitas algo estaré aquí un rato, luego iré a entrenar-seguía preocupado, pero no le presté atención.

Me dí la vuelta y cerré mis ojos tratando de escapar a la tierra de los sueños, donde los problemas no tienen importancia.

Abrí mis ojos y me estiré, dí media vuelta tratando de volver a conciliar el sueño, pero al estar al borde de la cama, me caí.

-¡Ay! Eso duele-todavía estaba dormida, enseguida me senté, noté que no era mi cuarto, era la enfermería-mmm... tengo sed.

Trate de levantarme del suelo, y digo trate porque no lo conseguí, seguía cansada.

-No queda otra opción, dormiré en el piso.-dije resignada-Tal ves si grito alguien se despierta y me ayuda-pensé en voz alta.

-Callate, que quiero dormir-escuché una voz que reconocí como la de Zoro.

-¡Zoro! ¿me ayudarias a volver a mi cama? Me caí al piso y todavía no puedo caminar-susurré esperanzada.

-zzzzzz-se volvió a dormir.

-¡ZORO!-lo desperté de la única forma que se me ocurrió.

-¿eh? ¿Qué pasa? ¿ya es de día?-al fin se despertó.

-¡No! Solo necesito que me ayudes a subir a la cama.

-¿Para eso me despertaste? Hazlo tu sola, que para eso tienes patitas-gruñó.

-Es que todavía no puedo caminar-admití con un sonrojo.

No dijo nada y me puso en la cama otra vez.

-Gracias-le dije-. Ya se me fue el sueño... así queeee...

-¿Qué quieres ahora?-gruño otra vez.

-¡Hablemos!-le dije con emoción.

-Sabes, creo que tu apariencia no engaña, enserio te comportas como una adolescente-se quejó

-Ya me lo han dicho, pero no cambies de tema. ¿De qué quieres hablar?-le pregunté con una sonrisa.

-No tengo de que hablar, es más, dado que últimamente tengo pocas horas de sueño, prefiero aprovecharlas-frunció el ceño.

-No seas malo-hice un puchero, nadie se podía resistir a mis pucheros, soy un ángel cuando me lo propongo.

-etto... Esta bien, pero sólo un rato-cayó en la trampa.

-¡Si! ¡Gané! Ni siquiera Roronoa Zoro puede resistirse a mis caritas de perrito-me empecé a reír.

-¡Hey! Eso no es verdad, sólo que a mi también se me fue el sueño-mintió.

-Si, claro, te creo.

-¡Es la verdad!

-Por eso dije que te creía-le burlé.

-Grr... Bueno, ¿De qué quieres hablar? Mira que de ropa y cosas de mujeres a mi no me interesan-cambió de tema.

-mmm... ¿Qué te parece si yo hago una pregunta, tú la respondes y luego tú me haces la pregunta? Como un juego-expliqué.

-Esta bien, empieza tu primero.

-¡Bien! Zoro, la pregunta que te voy a hacer a continuación es muy, pero muy importante-dije en tono serio- ¿Por qué tu pelo es verde?-le pregunté con mis ojos convertidos en estrellitas. No entendí porque él se cayó de la silla apenas pronuncié la pregunta.

-¡¿Era eso lo que querías preguntarme?!-asentí-, que voy a saber yo porque mi pelo es verde, sólo yo en mi familia lo tenía así.

-Ahh... ¡Te toca!

-Si, etto... ¿Por qué cuando llegaste al barco caíste del cielo?-preguntó él.

-Ah, eso fue porque estaba encima de una nube, pero me quede dormida y me caí-respondí con naturalidad.

-¡¿Como puedes viajar encima de una nube?! Ni que fueras Goku (N/A: no pregunten porque él conoce a Goku)

-Es que las nubes están hechas por agua y por eso puedo montarlas mientras esté conciente, pero me quedé dormida y me caí-me reí de mi estupidez.

-Ya, te toca a ti hacer la pregunta-dijo como quien no quiere la cosa.

-¿Alguna vez te has enamorado?-pregunté lo primero que me vino a la cabeza.

-N-no-noté un leve sonrojo en su rostro- ¿y tú?

-No, salí con varias personas, pero un nunca me enamoré-me pareció que estaba aliviado por algo pero no sabía porque-. ¡Gastasté tu pregunta! Me toca, ¿Crees que Ace me querrá?-pregunté con tristeza.

-Tal vez le cueste al principio, pero si le muestras tu verdadera forma, creo que te aceptará-le miré a los ojos y ví que decía la verdad.

-Gracias por ayudarme en todo este tiempo-le sonreí y me pareció ver otro sonrojo, pero se dio la vuelta tan rápido que pensé que estaba alucinando- Haz tu última pregunta y volvamos a dormir, mañana hay mucho que hacer.

-Bien, ¿Por qué tienes miedo de regresar a Aincrad?-bostezó.

-mmm... Puede que ellos no sean mis verdaderos padres, pero dan mucho miedo. Lo entenderás cuando los conoscas-le dije mirándolo a los ojos.

-Bueno... Volveré a dormir-dijo mientras se acomodaba en la silla.

-Espera, ¿Por qué duermes en la silla?-pregunté con verdadera curiosidad.

-En la semana que estuviste dormida, nos turnamos para hacerte compañía por si despertabas y necesitabas algo-respondió con simpleza.

-Ahh... Buenas noches y gracias-me dí la vuelta y volví a quedarme dormida.

...

Pasaron dos días y ya volvía a caminar por mi cuenta. Esa mañana luego del desayuno volví a entrenar, había pasado toda una semana sin entrenar y el Nuevo Mundo no es algo para tomarse a la ligera.

Iba camino a tomarme una ducha cuando el grito de Ussop me distrajo.

-¡Tierra a la vista!-gritó el narigón.

Todos voltearon a mirarme luego de escuchar la noticia. Habíamos llegado a Aincrad.

...

Apuesto un Baggio a que no esperaban que Lyn volviera tan rápido a su isla! pero la vida continua y Taz volvió a actualizar los miércoles...

Gracias por su apoyo y para los que no dejan reviews ¿que esperan? ¿que les regale un helado? no los voy a morder por dejar un comentario sobre si les gusto o no, para eso estan los perros... es broma...

Nos leemos!

Tazusa Inverse