¿Oís eso? Es el sonido de las épicas teclas de mi portátil al ser pulsadas con brío mientras escribo esto, para todos ustedes y con amor.

Vale, me he flipado un poco. Hoy he terminado de estudiar antes de lo previsto y heme aquí con otro capítulo del fic. ¡A disfrutar!

Espero que os guste.


Capítulo 10: Nuevas alianzas

Amy:

Han pasado ya un par de meses desde que Karma y yo "lo dejamos" y un par de semanas desde que empezó a salir oficialmente con Liam. He estado bastante apartada de ella en estos últimos días, parte porque Lauren me tiene esclavizada y parte porque no está ni un momento sola. Siempre va de la mano de su chico a todos lados y me hace sentir incómoda cuando estoy en su presencia. Ella ni se da cuenta, pero Liam no deja de intentar juntarnos con insistencia para que hablemos un rato, cosa que me hace sentir aún más molesta, así que los evito a los dos con cualquier excusa rápida. Únicamente hablo con Lauren (¡qué remedio!), Shane y Oliver. Me he hecho muy cercana a este último, la verdad es que es una buena persona y muy buen amigo, sé que está colado por mí… no se molesta en negarlo y que sea tan transparente y sincero con sus sentimientos me provoca cierta ternura, pero para nada creo que sienta algo romántico por él. Somos muy iguales y, además, sigo enamorada de Karma a pesar de todo.

Como todos estos días me dirijo hacia mi taquilla con movimientos automáticos, mi vida se ha convertido en una rutina aburrida y sofocante y yo en una persona totalmente triste y gris. Ya ni me enfado con Lauren cuando me hace hacer alguna cosa por ella o cuando se pone muy diva. La que estoy empezando a odiar menos, en contra de todo pronóstico, simplemente porque creo llegar a entender ese ansia de que tiene por ser el centro de todo y, aparte, que esté todo el día detrás de mí con alguna de sus peticiones me supone casi un alivio ya que me mantiene distraída y dejo de pensar en mis miserias, se podría decir que estoy hasta contenta de estar tan atareada.

—¡Amy! —Escucho la demandante voz de Lauren, trayéndome de vuelta a la realidad— No olvides que esta tarde tenemos que ir juntas a la prueba de los vestidos, ya les han hecho los retoques y luego podemos ir a recoger la tarta de bodas, ¿qué te parece? —me dice con cierto entusiasmo.

—A lo del vestido no me queda otra, pero lo del pastel… ¿no puedes ir con tus amigas? —le pregunto haciendo pucheros.

—¿Qué amigas? —dice plana y seca, y en ese momento me pareció que estaba casi tan sola como yo.

—Esas que te acompañan siempre… —le dejo caer.

—Ah, bueno… es que ha pasado algo y… ¡qué más da! —Dice de repente— ¿me acompañas o no?

—Está bien, en realidad no tengo nada más importante que hacer…

—Genial, salimos después de comer. ¡Ve directa a casa y no te retrases! —se despide de mí y se va corriendo a abrazar y besar a su novio Johnny.

Doy un gran suspiro y apoyo mi frente contra la metálica y fría puerta de mi taquilla. Un par de suaves toques en mi hombro me sacan de mis pensamientos.

—¡Hola, Amy! ¿No estás cansada de estar detrás de Lauren todo el rato? Antes no eras así, ni por asomo…

—Hola, Oliver — sonrío con resignación ante el comentario de mi amigo—. Está todo bien, solo quería recordarme que tenemos unas cosas que hacer juntas esta tarde.

—Oh, vaya… —dice triste— y yo que te quería invitar a merendar a un sitio muy chulo al que fui el otro día. Tienen un café buenísimo, ¡y tartas! Y ponen una música de fondo que te encantaría, es totalmente tu estilo… —dice dejándose llevar por su alegría característica.

—Oliver, la verdad es que suena genial… pero esta tarde me viene fatal, ya sabes. Mi madre se casa dentro de nada y tenemos que tenerlo todo bien atado ya. —Digo sinceramente apenada, me apetecía dar una vuelta por ahí y conocer algo nuevo. —Pero podemos dejarlo para más tarde si es que aún quieres…

—Claro, claro… ¡por supuesto! Te veo en la boda, entonces, seguro que estarás guapísima. —Dice Oliver sonrojándose, me da un rápido y suave beso en la mejilla y se va junto a un par de chicos que le hacen gestos románticos, imitándonos, solo para incomodarlo.

—La boda…—suspiro. No solo va a estar Oliver, al cual he invitado yo, también van a estar Shane, Liam y, por supuesto, Karma. Sigue siendo mi amiga y ya estaba invitada desde hacía tiempo, así que iba a tener que soportar ver cómo bailaba una canción lenta con Liam en el centro de la pista de baile. "Estupendo, todo va de puta madre"—pienso.

Me dejo caer contra la taquilla y miro al horizonte. Allí están Karma y Liam, que al parecer, han visto toda la escena con Oliver desde lejos porque Karma me levanta sus pulgares en un gesto de aprobación mientras me sonríe de forma espectacular y Liam se lleva el índice a la sien como queriendo decir que la morena está como un cencerro. "—Claro, Liam de verdad piensa que soy lesbiana, dadas las circunstancias, pero Karma no tiene ni idea. Ella sigue pensando que me van los chicos "—pienso. No puedo evitar reírme ante la alocada situación, les devuelvo el saludo y salgo del área. Nada peculiar ha pasado desde que el instituto sabe que Karma y yo cortamos y que ésta sale con Liam, salvo por Oliver… que está más predispuesto que nunca a demostrarme lo que siente por mí, ya que se cree que sin Karma de por medio y viendo que ella sale ahora con un chico la situación podría ser igual conmigo y así podría tener una oportunidad. Yo le doy calabazas todo el rato, pero el chico es muy persistente (sin llegar a ser pesado) y no se rinde fácilmente. Asisto a las clases sin muchas ganas y nada más acabar voy derecha a casa como me pidió Lauren.


Lauren y yo estamos esperando a la modista para que nos entregue los vestidos que vamos a llevar como damas de honor. La verdad es que Lauren tiene buen gusto, los vestidos son en tonos malva a juego aunque no son totalmente iguales, el corte del vestido es diferente y así nos aseguramos de que cada una se sienta cómoda dentro de su propio estilo. Cuando llega la dependienta pasamos a un probador enorme donde nos desvestimos y nos los probamos delante de las costureras que esperan sentadas con alfileres por si tienen que subir algún vuelto o arreglar cualquier cosa en el último momento. Tengo que reconocer que el mío me queda estupendamente, verme tan increíble en el espejo me da un subidón de ego y no puedo evitar mirarme desde todos los ángulos. En una de éstas veo que Lauren anda en problemas con su vestido ya que no le entra bien.

—No puede ser, no… joder, ¡no! —Dice mi hermanastra totalmente colorada de la ira— ¡Con todo lo que he hecho para que me quepa el vestido! ¡Mierda! —Da un grito de frustración y se va del probador hacia el baño con el vestido aún por abrochar. Las costureras hacen el amago de ir tras ella pero las detengo —Tranquilas, —les digo— a veces le dan unos berrinches de cuidado —dije no sin cierta preocupación ante la tardanza de Lauren, así que finalmente soy yo la que se adentra en el baño.

—Lauren, ¿qué te pasa? —digo desde detrás de la puerta. —Ábreme, anda.

El llanto comienza a ser más notorio y se escucha cómo mi hermanastra zarandea su bolso en busca de algo. Un sonido parecido a bolitas rebotando por la cerámica del lavamanos seguido de varios improperios es lo que oigo después.

—¡Mierda, mis pastillas!

Entonces ato cabos y me temo lo peor. Abro la puerta de un empujón y veo a Lauren, a medio vestir, intentando salvar algunas de las píldoras que se han colado por el bajante.

—¿¡Qué estás tomando!? Deja esas pastillas, Lauren. ¡Si te has metido alguna en la boca, escúpela!—digo con firmeza.

Lauren se saca de la boca las pastillas que y se deja caer en el suelo del baño. Se encoge y entierra su cabeza entre las rodillas. Poco después rompe a llorar. Cojo el bote que sigue tirado sobre el mármol de la encimera y miro la inscripción. "Laxantes" —leo para mis adentros.

—Lauren, ¿cómo has conseguido esto? ¿En qué estabas pensando? —inquiero. Como veo que no se calma, me siento junto a ella y paso mi brazo sobre sus hombros. —¿Qué está pasando? Cuéntamelo, por favor. Puedes confiar en mí. —Le digo con suavidad.

Entonces Lauren se apacigua y solo solloza un poco. Respira hondo un par de veces y empieza a contarme.

—¿Recuerdas que me preguntaste por mis amigas? Descubrieron que tomaba laxantes para adelgazar, no estaban de acuerdo con la razón por la que lo hacía y poco a poco se fueron alejando de mí.

—Y, ¿por qué lo haces?

—Mi novio Johnny me dijo que me estaba poniendo como una foca y que si no adelgazaba me dejaría por otra chica a la que le estaba echando el ojo y que parece una modelo de Victoria´s Secret. —Me dijo rehuyendo mi mirada.

—¡Será cabronazo! Si me lo encuentro, ¡lo mato! ¿Cómo pudiste acceder a esto? Te podría haber pasado algo muy malo, Lauren. —Dije con un enfado monumental. Mi vena protectora empezaba a hacer acto de presencia.

—Lo sé, es que yo… yo solo quería gustarle. —Dice con sinceridad para, acto seguido, volver a llorar.

—Tranquila, no pasa nada —digo intentando calmarla de nuevo— vamos a ver si tienen una talla más grande de este modelo o si pueden arreglarlo a tiempo, si no pillamos otro que sea parecido y de tu gusto, ¿vale? Y luego nos vamos a casa— digo sonriendo.

—Vale, aunque hay un pequeño problema… —dice avergonzada.

—¿Cuál?

—Johnny está afuera esperando a verme con el vestido, me acaba de mandar un mensaje.

En ese momento estallé. Cogí a Lauren de la mano y salí del baño arrastrando de ella. Efectivamente, en uno de los sofás del gran probador estaba el susodicho esperando por nosotras.

—¿Qué hay, nena? —pregunta descarado— ¿A qué viene esa cara, Amy? Parece que te has comido un jalapeño de un bocado. —Dice con su risa estridente de niñato egocéntrico.

—¡Sal de este sitio! No te quiero volver a ver más cerca de mi hermana, si vuelves a decirle estupideces tales como que debería adelgazar porque si no la dejas te doy tal patada que te mando volando al otro lado del estado.

—Ya veo… no te queda el vestido, ¿verdad?—dice mirando de arriba abajo a Lauren— Te lo dije, pequeña, como una foca… —dice entre risitas.

—¡QUE TE LARGUES! —grito fuera de mí.

—Relájate, tía. ¿No dices nada, cariño?—dice Johnny dirigiéndose a Lauren como pidiendo protección.

—No me llames así, ya no somos nada —dice Lauren llena de coraje—. Y más te vale hacer lo que te dice mi hermana si no quieres que acompañe su patada con otra mía.

—¡Está bien! Me rajo, me da igual. Cualquier chica se derretiría por mis huesos… ¡tú te lo pierdes! —dice resentido.

Al rato, Lauren me mira y comienza a reírse. Primero lo hace suavemente y luego a carcajada limpia. Me uno a su risa contagiosa y luego me abraza efusivamente.

—Gracias, gracias, gracias… —dice honesta— Es lo mejor que he hecho desde hacía tiempo. Y todo por ti. Quizás no eres tan horrible como creía. —dice entre risas.

—Vaya, gracias… me dejas más tranquila, fíjate. —Le digo haciendo como que me quito el sudor de la frente de un manotazo rápido. —Vayamos a cambiar tu vestido, luego vamos a por la tarta y nos vamos a casa, ¿vale?

Por suerte tenían otra talla mayor del vestido que Lauren eligió, los pagamos y nos encaminamos a la pastelería. Una vez allí, nos pedimos un té y unos pastelitos mientras nos traen el pedido. Lauren da un sorbo a su té y mira hacia la nada a través del gran ventanal de la bonita pastelería francesa. Luego me mira a los ojos y me dice:

—Quizás no tuve que haberte hecho pasar por tal infierno, no sé ni por qué lo hice. Yo realmente no soy así. Así que ya no tienes que aguantar mis maldades, siento haberte utilizado. ¿Enterramos el hacha? —dice tendiéndome la mano.

—Trato hecho. —Le cojo la mano y se la estrecho fuertemente. Nos reímos ante el gesto que ya habíamos hecho con anterioridad y devoramos nuestros pastelitos y otra bandeja más.


Me he ahorrado los detalles de contar el comienzo de la relación de Karma y Liam porque (A LOS SEGUIDORES DE KARMY NO NOS INTERESA EN ABSOLUTO) no procedía. Ejem, ejem...

Se supone que ha pasado un tiempito bueno y por eso las cosas entre nuestras queridísimas rubias ya no están tan tensas (el tiempo lo cura todo, señores y señoras). Lo bueno de los malos es que tienen derecho a redimirse o a expiar sus culpas, ¡ojo! que también son personas. Por si no te habías dado cuenta, mi querido/a lector/a.

Review Time!

-Alexis Gray: tu anterior review, el cortito, me encantó. El nuevo, el de proporciones épicas, me rechifla. Así que no tienes que disculparte por tu escasez de palabras la primera vez ;) De nada por actualizar, yo encantada de hacerlo cuando pueda. Y gracias por no morirte, así no pesarás sobre mi conciencia. Respecto al sufrimiento de Amy, tenía que pasar... no todo es un camino de rosas. En cuanto a Karma, te aseguro que sufrirá. Por tonta y porque sí, porque yo escribo y porque me da la gana. Así que estate contenta. El 9º capi es el más largo que he escrito hasta ahora (casi cuadruplica el primero), si los hago muy largos extensos me quedo sin ideas para un siguiente. Prefiero dosificar. Intentaré actualizar más a menudo, pero hasta mitad de mes no lo haré diariamente porque son pocos los momentos en los que puedo dejar de estudiar y dedicarme al ocio. Me alegro de que te guste tanto el fic, muchas gracias por tu crítica constructiva y las felicitaciones. Espero que sea también de tu agrado este nuevo capítulo. Y sí, ¡Karmy va viento en popa y a toda vela! Saludos para ti también :3

-Diana-bcn: ¡me alegro que te guste la historia! Habrá Karmy, tranquila. Lo bueno se hace esperar. Yo tampoco me trago mucho a Liam, pero es porque amo demasiado a Amy y Karma

Como siempre, gracias por los reviews, los follow y los fav. Me hacen muy feliz, verdad verdadera.

Saludos y besotes kármicos a todos/as!

#VivaKarmy

HelloMrsGolightly