"No lo entiendo, ¿Qué tiene que ver el Doctor con lo que le está ocurriendo a Jack?" Preguntó Gwen sin comprender una sola palabra de lo que le estaba diciendo Ianto.

"No lo se y lo cierto es que me encantaría saber porque Jack está tan seguro de que el Doctor puede ayudarnos. Pero sigue inconsciente y por nada del mundo quiero despertarlo, está demasiado débil y un esfuerzo demasiado grande podría matarlo."

Todo el equipo guardó silencio, pues todos sabían que eso era cierto, nunca habían visto al capitán en ese estado, nunca habían pensado con tanto temor como ahora que Jack podía realmente morir si no terminaban con todo aquello pronto.

"Dime una cosa Ianto." Preguntó Owen. "¿Realmente estarías dispuesto a suicidarte por Jack? ¿Tanto has perdido la cabeza por un hombre que ni siquiera sabes si te quiere de verdad como para arriesgar tu propia vida por la suya?"

"¿No lo harías tu? Somos su equipo, somos sus amigos y aunque no esté dispuesto a reconocerlo, somos su familia. No se vosotros, pero después de las veces que Jack me ha salvado la vida a mi, creo que se remece que nos arriesguemos, aunque sólo sea una vez, por él."

Ninguno de los presentes sabía si se trataba de la forma de ser de Jack que poco a poco se estaba apoderando de Ianto o si su compañaero siempre había sido así. Pero lo cierto era que Ianto estaba distinto, al menos parecía distinto al muchacho apocado que siempre habían visto en él. pocas veces había tomado la iniciativa para hacer ninguna misión y mucho menos había hablado con tanta decisión, sobretodo cuando se trataba de sacrificar su propia vida.

"En eso tienes razón, pero creo que tenemos que mirar bien todas las posibilidades. Tal vez sea mejor llamar al Doctor. No le conocemos y Jack tiene una estrecha relación con él." La expresión de Ianto cambió y se ensombreció de repente al pensar que eso era cierto.

Jack siempre había tenido un cariño demasiado fuerte por el Doctor, quería a ese hombre al que Ianto no había visto nunca. El muchacho sabía que no podría competir nunca con la presencia del Doctor, nunca podría ser con quien Jack soñara cuando estaba delirando, en quien fuera a pensar cien años en el futuro o cuando no recordara si quiera su nombre. Pero el Doctor siempre estaría allí.

"Él me convirtió en quien soy ahora." Se lo había dicho tantas veces que tenía aquellas palabras grabadas en su cabeza, pesando sobre él como una condena, que le demostraba quien no iba a ser nunca. "Gracias al Doctor estoy aquí y ahora. No me siento orgulloso del hombre que era entonces, antes de conocerle. Le debo mucho y no se si algún día se lo podré devolver todo."

"Ianto…"

"Si, supongo que tienes razón Tosh. ¿Martha tenía su número de teléfono verdad?" Su compañera asintió. "Entonces será mejor hablar con ella ya, para que localice al Doctor. Pero si eso no funciona, si no puede dar con él o si viene y no sabe que hacer, nos centraremos en el plan original, no voy a poner la vida de Jack en peligro."

Nadia dijo nada al respecto y cada uno se marchó con sus asuntos pues todos sabían lo que tenían que hacer.

- o -

La silla le resultaba ya extremadamente incómoda. No podía soportar estar allí tanto rato sentado y tan sólo poder mirar a Jack y no ser capaz de hacer nada más. lo veía en la cama, inconsciente, pues no había despertado en todo el rato. De vez en cuando lo escuchaba decir algo, como si estuviera delirando otra vez, pero no conseguía escuchar lo que decía.

"Ianto…" Como un resorte, el muchacho se levantó de la silla y fue hasta la cama, donde lentamente se sentó, cuidando no despertar a Jack bajo ninguna circunstancia. "Ianto…"

"Estoy aquí, conmigo, no voy a dejarte me oyes, no voy a dejarte hasta que sepa que estás bien. Ya hemos llamado a Martha para que avise al Doctor. Tu amigo estará aquí en seguida. Pero necesito que me digas que estás seguro que te puede ayudar, porque si no…

De repente Jack abrió los ojos y lo miró, observó a Ianto como si tratara de averiguar quien era aquel muchacho que había visto en sus sueños, para luego sonreír. "Todavía estás aquí." Dijo en poco más que un susurro.

"¿Dónde iba a estar?" Ianto apretó con fuerza la mano del capitán y le acarició el cabello. "Ya te he dicho que no me iba a mover de aquí hasta que supiera que estás bien. Se que tu harías lo mismo por mi."

"El Doctor…"

"Con un poco de suerte está en camino y pronto nos dirá lo que tenemos que hacer para devolverte a la normalidad."

Ianto no era hombre de muchas palabras, pero para Jack era suficiente tenerlo allí, poder mirarle a los ojos y saber que lo tenía cerca. Una mirada de Ianto era mejor que todo un discurso, porque algo que Jack había aprendido con el tiempo que llevaba con Ianto, era que el muchacho no podía esconder sus sentimientos, al menos no en su mirada azul; no en esos ojos que lo miraban diciendo todo lo que sentía, hablando del dolor, de la alegría y sobretodo de la tristeza que sentía cada que Jack no llegaba a decirle si sentía algo especial por él.

Pero nunca le decía nada, nunca le pedía más de la cuenta, nunca le rogaba que le dijera lo que sentía. Pero sus ojos, lo decían todo, los mismos que se encontraba por las mañanas las pocas veces en que se había quedado dormido, los mismos con los que, aunque no fuera a decirlo en voz alta, tantas veces había soñado.

"Lo siento." Continuó susurrando Jack, pues apenas tenía fuerzas de decir nada más.

"¿Por qué dices eso?"

"Ya lo sabes, esperabas que…"

"No lo digas, ahora no me importa nada de eso. todo lo que quiero es que todo vuelva a ser como antes." Ya sabía muy bien lo que Jack iba a decirle, pero no era el momento de hacerlo, no cuando podía perderlo. No quería esa conversación pudiera convertirse en la última que compartían. "Además no vengas ahora como que tienes que decirlo por si acaso, porque no te lo voy a consentir."

Ianto se acercó al rostro del capitán y le dio un beso en los labios tibios. Cerró los ojos al hacerlo y se concentró en su aroma, el mismo con el que más de una vez se había quedado dormido y que no se podía imaginar no volver a sentir porque algo horrible pudiera ocurrirle a Jack si todo el plan salía mal.

"El Doctor sabrá que hacer, siempre soluciona los peores problemas." Le dijo Jack al oído a su compañero como si estuviera desvelando el mayor secreto del universo.

"Eso espero." Pensó Ianto mientras se separaba del capitán.

- o -

Las alarmas saltaron en toda la base, cada uno de los miembros del equipo dejaron lo que estaban haciendo y acudieron al núcleo de aquella anomalía. Todos se miraron sin saber lo que ocurría, aunque en el fondo, todos tenían una ligera idea de que era aquella luz que estaba apareciendo delante de ellos.

Entonces la cabina azul apareció delante de todos y por un momento el silencio reinó en Torchwood. La puerta de la cabina de teléfonos se abrió y la primera en aparecer fue Martha.

"¿No me digais que Jack se ha metido en algún problema? Pero no os preocupéis la caballería ya ha llegado."

Sin que nadie más se moviera, Ianto fue hasta ella y la abrazó con fuerza, pues hasta ese momento no se había llegado a creer que realmente el famoso Doctor pudiera llegar a tiempo para ayudar a Jack.

"¿Tan serio es?" Preguntó de nuevo Martha al notar no tenso que estaba Ianto. Este tan sólo asintió. "Bueno, pues entonces creo que será mejor presentaros a alguien."

Ianto ya lo había visto en los recuerdos de Jack, pero quería verlo en persona; necesitaba ver quien era el hombre que ocupaba el corazón de Jack y que no le permitía fijarse en ninguna otra persona, por mucho que la tuviera delante de las narices.

"Doctor." Dijo Martha hacia el interior de la extraña nave.

Entonces apareció un hombre, que poco tenía que ver con el sueño que había tenido Ianto. Ese no era el hombre que había visto, no era el hombre al que había visto hablar con Jack, ni siquiera se le parecía, era mucho más joven, cosa que no le hacía gracia a Ianto y su sonrisa era mucho más expresiva, aunque había cierta preocupación tras aquella expresión.

"Hola, soy el Doctor. ¿Dónde está Jack?"

"Tu no eres el Doctor y además ¿donde está la chica rubia que va contigo?"

El Doctor se quedó callado un momento, como si aquella pregunta le hubiera hecho daño en el corazón.

"Ella ya no está, se fue y no volverá. Pero al menos, está bien, segura en el otro lado." Dijo como si hablara para si mismo. Pero se recompuso en seguida y volvió a mostrar su mejor sonrisa. "En cuanto a la pregunta de quien soy yo, siento decirte que si soy el Doctor, aunque tal vez nos hayamos conocido cuando tenía otra cara. Espero que una de la buenas."

Pese al buen humor que desbordaba, El Doctor no se estaba comportando con normalidad, pues no dejaba de pensar en el motivo tan grave por el que Jack realmente le necesitara. Nunca le había llamado, nunca había dicho que le necesitara, ni siquiera en las peores situaciones, pues al fin y al cabo Jack era demasiado orgulloso como para demostrar que necesitaba ayuda.

¿Qué podía ser ahora tan serio como para que nadie más que él pudiera salvarle la vida a Jack? Eran amigos, a pesar de sus diferencias. Se entendían y mutuamente sabían el tipo de persona que era realmente el otro. Por eso ahora, no podía evitar preocuparse por su amigo.

"¿Dónde está Jack?"

"No un momento, se que no eres el Doctor." Ianto se interpuso delante del Doctor cuando Gwen iba a llevarle hasta el dormitorio del capitán. "¿Cómo vas a cambiar de cara? ¿Quién eres tu?"

El Doctor le miró a los ojos con seriedad durante un momento y puso una mano sobre el hombro del joven agente. Ianto se estremeció, sin saber que era lo que estaba sintiendo realmente, pues ni siquiera sabía si ese sentimiento pertenecía a él mismo o a Jack. Pero se sentía misteriosamente bien en la presencia de aquel hombre, como si con tan solo tenerlo allí fuera suficiente para asegurarle que todo iba a salir bien.

"¿Quién eres?" Dijo finalmente Ianto al sentir la gran ola de sentimientos que se estaban desbordando sobre él delante del Doctor. "¿Quién eres?"