"Doofenshmirtz malvados y asociados" era el jingle que Perry siempre escuchaba cuando llegaba al edificio, pero el breve corte musical que sonaba cuando entraba directamente a la habitación de su enemigo era menos evidente, con el sonido del cristal haciéndose pedazos era difícil notarlo.
—Bravo Perry el ornitorrinco, bravo. Justo acababa de limpiarla ¿sabes? —El mandil y el limpiavidrios no lo dejaban mentir —. ¿Tú te crees que yo hago ventanas o qué? Estoy harto de que siempre entres destruyendo todo. ¿Y las llaves que te di? Seguro ya las perdiste.
En realidad las había tirado pensando que se trataba de una trampa.
— ¿Tienes idea de cuánto dinero de la pensión se me va arreglando todo lo que rompes? Ten por seguro que con ese dinero podría pagarle a Vanessa una buena universidad. Ah, ahora voy a tener que limpiar los restos, hazte a un lado.
Esta vez sí que lo había hecho molestar, tal vez lo mejor era retirarse hasta que se le pasara el coraje.
— ¡Ey, ey! Yo no te dicho que te vayas, esta vez no pienso pagar ni un solo centavo, así que empieza a desembolsar, señor entro-por-donde-se-me-pegue-la-gana.
Sin más remedio, Perry sacó la cartera y le entregó la paga del mes, al fin él no tenía necesidad real de dinero.
—Así que esto es lo que te pagan por jugar a ser el héroe ¿no? Bueno, no está nada mal, creo que esto nos alcanza para ir a almorzar al buffet de todo lo que pueda comer, llevo toda la mañana haciendo quehacer y no pienso luchar con el estómago vacío.
¿Era broma? ¿No se supone que ese dinero era para la compostura?
—Sí, el arreglo es importante pero hoy sirven burritos… y los burritos son burritos. Ven, a ti también te encantarán.
¡Oh Heinz! Se decía para sí Perry, eres tan despilfarrador que deberías considerar el hacer ventanas para sacar los gastos del mes.
