Capítulo 10: Contradictorio
La suave humedad de la saliva de Levi estaba apoderándose totalmente de su pecho, mientras este parecía no poder frenar en recorrerlo con su lengua, dando pequeños mordiscos y dejando leves marcas sobre la piel tostada de Eren.
—Ngh… —los pequeños gemidos reprimidos del menor se hacían cada vez más sonoros, y aun si trataba de mantener la cordura e impedir la locura que estaba a punto de ocurrir, simplemente su cuerpo no reaccionaba como de costumbre. De hecho, se excitaba con mayor facilidad. Nuevamente aquel extraño olor a menta del pelinegro estaba inundando su olfato y hacía que su cuerpo reaccionara más fácilmente. Su celo se aceleraba.
No podría siquiera distinguir si sus pezones se habían puesto erectos por los ligeros lametones del ACK o si solo era una reacción de su celo habitual. Realmente ni siquiera recordaba cómo era su periodo de celo regular, usualmente lo evadía con inhibidores.
Inhibidores. Rápidamente la solución a la situación en que se encontraba llegó a su mente. Las pastillas de inhibina estaban en el buró de al lado. Pensó en alcanzarlas, pero sus manos fallaron. Por desgracia su cuerpo se había debilitado y obedecía más a su apetito sexual. Sin querer, en vez de retirar a Levi, lo acercó más a él.
¿Por qué era así? No recordaba que en veces anteriores su cuerpo cediera tan fácil. Bueno, por lo menos que no cediera por naturaleza, ya que mentalmente estaba preparado para no poner mucha resistencia, ya que entre menos lo hiciera, menos dolería. Lo sabía por experiencia. Pero igual algo no andaba bien con su cuerpo. Realmente cedía física, pero no mentalmente.
Hasta el momento seguía molesto con el ACK. Si iba a juzgarlo por ceder tan fácilmente, entonces no debería hacer lo mismo. Actuaba como un alfa cualquiera, y no es que le reprochara que fuera como uno, pero no quería acabar de perderle el poco respeto que sentía por él.
—Se…señor… —las heladas manos recorriéndole la espalda no ayudaban, poco a poco se volvían cálidas y reconfortantes—. Ah… —y para colmo se vio callado por aquellos labios que finalizaron por unirse a los de él—. Mh… Nh… —no podía hablar.
Aquellas manos que lo acariciaban levemente empezaron a bajar poco a poco hasta dar con sus glúteos y acariciarlos, sumiendo sus manos tanto le resultaba posible y dando ligeros pellizcos ante la blandura carnosa. El pantalón comenzó a estorbarle, así que bajárselo por lo menos hasta las rodillas fue un punto básico, acompañándolos con los boxes negros del muchacho.
Lo malo del caso es que Eren sabía que si no paraba en esos momentos, en definitiva no lo haría. Se movía por sí solo buscando las caricias del pelinegro y correspondiéndole aferrándose a su espalda. Esto iba mal. Y cuando creyó que no podría dejarse llevar más, la mano de Levi le comenzó a acariciar el miembro, con suaves deslices que hacían que el resto de su cuerpo elevara su temperatura.
—Ngh… No… —finalmente separó sus labios para poder hablar, pero solo fue descuido mientras el otro se desabrochaba los pantalones—. Deténgase… —Levi ni siquiera lo había volteado a ver a los ojos, seguía concentrado en recorrer la piel del castaño. No fue hasta que tomó ambos miembros y comenzó a frotarlos el uno al otro cuando elevó la mirada y se encontró con aquellos orbes esmeraldas.
—Mierda… —reaccionó dándose cuenta de lo que hacía, el brillo de los ojos contrarios lo hicieron volver en sí. ¿Cómo fue que había terminado en esa condición y en la cama de Eren? Lo último que recordaba era haberlo acorralado molesto y… Había sobrepasado la línea de espacio personal de su subordinado hasta dar con el olor a celo, como una oveja estúpida caminando directo a la cueva del lobo.
Y por desgracia, la calentura lo tenía dominado. ¿Podría frenar? El querer hacerlo fue la respuesta más obvia que llegó a su mente, pero el deseo de poseer al muchacho era demasiado grande como para atreverse a dejarlo así, si miraba que el cuerpo de este estaba igualmente necesitado.
—¿Va a… hacerlo? —preguntó el castaño al darse cuenta de que ya estaba en posición para ser penetrado de una estocada de ser posible.
—Yo… —no podía reaccionar bien. Estaba entre el tratar de resistirse contra el olor a celo, como creía poder hacerlo, o satisfacerse.
—Si va a hacerlo, hágalo ya —terminó diciendo Eren con descaro, harto de seguir esperando el ser poseído o dejado ahí mismo.
—No presiones, mocoso de mierda —esa maldita actitud lo exasperaba.
—¿Presionar? Tampoco usted se crea la gran cosa, porque no lo es —estaba retándolo estúpidamente.
—¿A qué carajos te refieres? —tal vez con coraje podría evadir conscientemente el celo.
—Vamos, ni siquiera tiene el pene más grande que he visto.
Golpe directo.
—¿Hah?
—¿No me cree? Si quiere pegúntele al comandante.
Por extraño que pareciera, Levi sintió ganas de que se lo tragara la tierra y volver a ser escupido de inmediato. Una serie de sentimientos comenzaron a revolverle el estómago entre ira, celos, ofensa, inconformidad y muchas cosas que no podía definir. Claro, coraje era lo mayor que sentía, su corazón se aceleró y una descarga eléctrica lo hizo repeler a Eren al instante.
—Tú… Puta zorra… —no entendía siquiera el por qué se sentía vilmente traicionado, pero en definitiva quería cortar alguna cabeza. ¿Eren se había acostado con Erwin? Puto par de bastardos. Su bilis comenzó a actuar.
Se levantó de donde estaba volviéndose a poner los pantalones y del coraje salió azotando la puerta como el encabronado que estaba.
¿Que había entre ellos? ¿Eran amantes? Tal vez Eren solo era como una vil puta omega que disfrutaba ser poseída, porque simplemente demostraba tomarse el sexo a la ligera, sin reprochar mucho que lo quisieran coger. Claro, lo que reprochaba es que no lo hicieran rápido.
No negaría que al comienzo no se esperó que Eren fuera ese tipo de persona. Sería molesto, testarudo e impulsivo, pero hasta entonces creyó que era un chico de valores y muy recto. Ya estaba comenzando a ver la otra cara de la moneda, y era demasiado desagradable. Le provocaba una rabia injustificada que no podría definir más que como celos.
¿Por qué sentir celos de que ese maldito mocoso fuera de alguien más? Levi ni siquiera era su dueño, y por ende no tenía el derecho de reprocharle. Pero a Erwin Smith claro que podía. El maldito rubio le debía la vida y ahora jugaba sucio dejándole a cargo de una persona que lo hacía dudar de sí mismo.
La extraña idea de que Eren consiguió entrar al equipo de élite gracias a favores sexuales comenzó a dar vueltas en su mente, empeorando totalmente su humor.
Aunque usualmente le tomaba más de media hora llegar caminando desde su departamento hasta la oficina de Erwin, esta vez lo hizo en quince minutos, un poco agotado por el paso apresurado, pero ni siquiera como para que fuera notorio. El semblante firme de Levi no tenía límite.
Por suerte o desgracia, Erwin yacía justamente frente a su puerta tratando de abrirla, muy tranquilamente como si nada en el mundo le preocupara. Luego de escuchar los pasos acelerados del pelinegro, giró el rostro para verlo.
—Oh, Levi, ¿sucede al…? —no pudo acabar de hablar cuando repentinamente el pelinegro se abalanzó sobre él, dándole un fuerte puñetazo directo al rostro.
—Maldito bastardo… —con o sin coraje, de todas maneras desde hace tiempo tenía ganas de darle un buen golpe.
—¡¿Qué es lo que te sucede?!
Erwin no entendía nada, pero de igual manera sabía que debía tratar de defenderse, aunque claro, ni siquiera la gran diferencia de estatura le daba ventaja contra un alfa. En cuestión de segundos se vio derribado al recibir una patada directo a las corvas; Levi siempre sabía por dónde atacar.
—Tch —ahora era más exasperante ver que el otro aparte de defenderse, no atacaba. Igual la rabia lo hizo comenzar a patearlo en el suelo, esa maldita rata que tuvo sexo con Eren.
—¡Detente! —ordenó el comandante, aunque claramente el otro no tenía la intención de cumplir con ello.
—Cierra la puta boca, bastardo.
Los golpes se hicieron cada vez más fuertes, así como los quejidos de Erwin, pero el pelinegro no podía evitar hacerlo. De tan solo imaginar a ese hombre penetrando a Eren, tal vez restregándole el rostro contra la almohada mientras el castaño obviamente disfrutaba…
Los celos lo hacían hervir.
Incluso destrozaba la imagen tan formal que tenía de Erwin, él y su maldito peinado para atrás. Tenía ganas de incluso arrancarle el cabello, pero lo que hizo fue tomarlo de este y darle un rodillazo contra la cara, partiéndole el labio.
La sangre de Erwin no hacía más que provocarle asco. Quiso volver a patear cuando su pierna fue detenida por los fuertes brazos de Mike, cuya presencia ni siquiera vio llegar. La ira lo había aturdido tanto que empezó a ignorar sus alrededores.
Miró a lo lejos a Hanji y Nanaba acercarse apresuradas al verlo, pero no le importó en lo más mínimo. Quería que más de la asquerosa sangre de Erwin ensuciara el piso y no se detendría.
Intentó nuevamente golpear a Erwin, pero a nueva cuenta olvidaba a Mike, quien al notar que este se guiaba por la cólera y no estaba del todo cuerdo, no le quedo más que estrellarle la cara contra el suelo y mantenerlo de esa forma.
Era una suerte que Levi en vez de tratar de defenderse, quisiera seguir atacando a Erwin. Así fue más fácil para a Zackarius.
—Levi, ¿qué es lo que te pasa? —preguntó Erwin al reincorporarse.
—Eres un puto bastardo —respondió mirándolo como una fiera esperando a ser liberada para atacar nuevamente.
—No entiendo a lo que te refieres —se sobó el labio roto, a causa de la agresión repentina, mientras Hanji y Nanaba terminaban por llegar al lugar.
—Te acostase con el maldito mocoso.
—¿Qué? —preguntó Hanji al escuchar esas palabras. Si bien entendía, se refería a Eren—. Erwin, ¿te metiste con mi Freya? —de inmediato le mandó una mirada acusadora al igual que el resto presente.
—¿De qué estás hablando? —preguntó Erwin más perdido en el asunto.
—¿Debo repetírtelo? Te metiste con el puto monstruo. ¿Es por eso que decidiste ponerlo con los de élite? ¿Para que cuide a la zorra que te gusta hacer gemir en la cama? —sólo decirlo hacía que su humor fuera de mal en peor.
—¡Erwin! ¿Qué significa esto? —preguntó Zoe molesta, estampando al rubio contra la pared.
—Están en un error. Jamás he mantenido relaciones sexuales con el agente JAE03+O, e ingresó a la tropa de élite por sus méritos y habilidades, no por favores sexuales.
—¿Qué? —Levi no sabía cómo reaccionar. Estaba en shock e igualmente aliviado de alguna forma—. Entonces ustedes no…
—No es lo que creíste. ¿Qué te hizo pensar semejante tontería? —el pelinegro se sintió tan estúpido en ese momento. Salió disparado por celos debido a una mentirilla de Jaeger, que… ¿en realidad fue una mentira?
Las palabras del mocoso volvieron a sonar en su mente.
"¿No me cree? Pregúntele al comandante."
Jamás dijo: "Me acosté con el comandante", eso fue sólo conclusión de Levi.
Poco a poco comenzó a sentir su mente más tranquila y a destensarse, mientras lo amargo de la bilis se le pasaba. Solo le quedó suspirar un poco, y al verlo más tranquillo, Mike lo liberó.
—De cualquier manera, ACK01-A —el comandante suspiró de igual manera—. Por agresión injustificada hacia un superior, estarás suspendido de tus actividades laborales por una semana. Eso implica la pérdida de sueldo y de prestaciones de las agencia.
—¿Me vas a sancionar? —el coraje reaparecía, aunque de otro tipo.
—En efecto. Si lo tienes claro, puedes retirarte del edificio de la agencia.
Bien, Levi se lo ganó.
Luego de un rato tratando de controlar el enojo, dio un par de vueltas antes de volverse a dirigir a su departamento. Si bien recordaba, Eren estaba en celo y no quería volver a perder la cordura frente a él.
¿Cuantas veces iban? Tres. Tres veces que había sentido las ganas de cogérselo al olerlo en celo, y la última fue la que lo hizo sentir más estúpido, porque no la vio venir y el olor ni era tan fuerte como en las anteriores. Simplemente estúpido. Ahora lo pensaría dos veces antes de que se le ocurriera acercarse demasiado al muchacho.
¿Por qué carajos podía olerlo? ¿Cuál era la diferencia que tenía él con los otros omegas? Malditas feromonas de mutante.
Luego de estar sentado un rato en una banca tratando de refrescar su mente y disponerse a volver a su departamento —cosa que consideraba insegura—, su atención se vio capturada al observar a cierto castaño caminando por la calle como si nada, acompañado por un joven rubio y una pelinegra cargando un par de bolsas.
No pudo evitar de inmediato dirigirse a ellos.
—¿Qué carajo haces aquí? —preguntó mientras lo observaba tan tranquilo.
—Comprando alimentos, señor —respondió y dio un paso para seguir avanzado.
—¿Que no estabas en celo? —el muchacho se crispó al recibir esa pregunta frente a sus amigos. No le gustaba hablar de esas cosas frente a ellos, y resultaba molesto y vergonzoso.
—Señor Ackerman, por si no lo sabe, existen unas pequeñas pastillas de inhibina que sirven como supresor para controlar el estrógeno y por ende, apaga el estado de celo —respondió sarcásticamente y así finalmente procedió en su paso dejando a su superior atrás.
Levi simplemente no supo cómo reaccionar ante lo arrogante que resultaba Eren. Era tan… ¿extraño? De cualquier manera, solo se dio una palmada en la frente y se decidió a ir finalmente a su departamento.
—Maldito mocoso… Me volverá loco…
Era ameno mantener una charla con sus amigos. Mikasa no dudó en preguntar luego de caminar un poco si es que acaso ese tipo había sido el mismo hombre que se había atrevido a golpearlo antes, para obtener la respuesta que la hizo salir corriendo en búsqueda de Levi para ir a darle una reprimenda. Aunque para cuando volvió, este ya no se encontraba.
Simplemente Eren tendría que evadir el mencionar que ahora vivía frente a él, o de lo contrario Mikasa terminaría yendo directo a agredirlo, y lo que Jaeger temía no era a que ella atacara a su superior, sino que este se defendiera, y como es de suponer, nada bueno saldría de ahí.
Luego de controlar a la muchacha, Armin los invitó a comer a cierto lugar que le habían recomendado, donde terminaron encontrándose a Sasha y Connie, que ayudó a que pasaran una salida más tranquila.
Lo más importante para el castaño era tratar de olvidar lo que había pasado hace buen rato con el ACK, pero resultaba un poco difícil. No podía negar que aunque habían pasado un par de horas de lo ocurrido, aún sentía su piel arder y hormiguear, justo en cada parte que había sido tocada por su superior.
Era extraño sentir su pecho acelerado, pero terminaba acreditándoselo a un efecto secundario de los inhibidores al no haberlos tomado tan a tiempo. Por lo menos surtieron efecto y estaba seguro de no apestar a feromonas.
Un punto con el que se aseguraba de esto era el de haber tomado una ducha, que eliminara de su cuerpo las secreciones sudoríparas que hayan podido dejarle rastro de feromonas. No quería pasar por lo que ya había ocurrido después de aquella misión donde también casi tiene sexo con Levi. ¿Cuántas veces iban?
El darse cuenta de que era la tercera vez, simplemente lo hacía preguntarse cuántas veces más serían. Tres era un número chico y a la vez grande, pero sabía que a este paso terminarían siendo más.
¿Llegaría el día en que tendría sexo con Levi? No lo dudaba, y parecía un poco desesperante. Lo tenía demasiado cerca como para evitar que ocurriera. Sería problemático, pero una ventaja de que se lo cogiera era que ya no tendría derecho a reprochar como lo hacía actualmente.
El día que lo hicieran le echaría en cara que no se puede contra la naturaleza. Genéticamente estaban hechos para actuar así, le guste o no, así que también debía resignarse y dejar de molestarlo por algo sin sentido.
Cinco minutos después de pensar en estas cosas, Eren sintió ganas de abofetearse al reaccionar que estaba creyendo que el ser poseído por su superior sería lo mejor, pero simplemente estaba haciendo muecas que sus amigos no sabían cómo descifrar. Solo notaban que el castaño estaba bastante distraído y ni siquiera ponía atención a lo que ellos decían.
Claro, no podían culparlo, ya que la charla de Sasha sobre las mejores panaderías en todo el país no era lo que les resultara lo más interesante del mundo.
"Ha llegado las nueve p.m. El horario nocturno está presente, es momento de finalizar las actividades en zona Sina. Se recomienda a los habitantes regresar a sus hogares, la luz del segundo nivel se apagará en quince minutos."
—Eren… La alarma… —mencionó Armin tratando de hacer reaccionar al chico sumido en pensamientos.
—¿Eh? —parpadeó un poco para notar a lo que este se refería—. ¿Ya llegó la hora?
—Sí… Lo mejor será que regreses a tu departamento. Después de todo no estás laborando a estas horas, no vaya a ser que te regañen —Eren solo asintió.
—Lo siento, chicos, supongo que los dejaré. Nos vemos mañana…
—Claro, cuídate —dijo la pelinegra al verlo levantarse de su lugar—. ¿O quieres que te acompañe?
—No, gracias, así está bien —finalmente se dirigió hasta la puerta—. Hasta mañana.
—Que descanses —contestaron el resto al unísono.
Era tan molesto el tener límite de tiempo para estar fuera de casa. De todas formas ya había pasado por mucho en este día. Enterarse de su próxima misión, mudarse, casi tener sexo, dejar que la inhibina haga su trabajo, ir a comprar unas cosas y todavía ponerse a cenar fuera.
Bueno, suficiente por un día. Para empezar, después de lo de Levi lo más normal habría sido no haber salido de su casa, de no ser porque Armin y Mikasa recibieron su nueva dirección por parte de Hanji y terminaron visitándolo y sacándolo un rato.
Caminó apresurado hasta su departamento. Las luces de segundo nivel ya habían sido apagadas y él aún no había llegado.
Luego de unos minutos logró hacerlo y se tensó un poco al ver la puerta de su departamento abierta. ¿La había olvidado cerrar? En definitiva no. Y temía encontrarse al ACK molesto en su departamento. Tragó hondo antes de entrar y encender las luces.
—Freya… —suspiró al ver a Zoe sentada en su cama cruzando los brazos.
—Se-señorita Hanji… No esperaba que estuviera en mi departamento —entró y cerró la puerta, sintiéndose más seguro.
—¿Sabías que suspendieron a Levi? —preguntó la castaña en tono serio.
—¿Huh? No realmente… ¿Cuándo? —en realidad no consideraba a Levi de su incumbencia.
—Hace un rato —la castaña se levantó de su lugar.
—¿Y por qué pasó? —actuó indiferente, mientras colocaba lo que traía en las pequeñas bolsas en su lugar.
—Nada raro…
—Oh —no le importaba tanto.
—Simplemente fue a la oficina de Erwin para golpearlo tanto como pudo por haberse acostado contigo.
—¿Qué…? ¡¿Hizo eso?! —ahora sí reaccionó en shock, y más cuando de repente su oreja se vio estirada bruscamente por la mujer que lo llevó jalando hasta hacerlo caer en su cama.
—Quiero que me expliques por qué carajos Levi creía que te habías acostado con Erwin. ¿No lo hiciste, verdad?
—¡Claro que no me acosté con el comandante! —ahora debía pensar algo rápido. Tampoco quería decirle a Hanji que había sido atacado por Levi y todo por culpa de que no había tomado inhibidores a tiempo, tal y como ella siempre le ordenaba—. El señor Ackerman solo me molestó y… —improvisar así no era lo suyo.
—¿Y…?
—Me enojé tanto que le dije que el comandante tenía el pene más grande… —no estaba nada alejado de lo que insinuó.
—¡¿Que dijiste qué?! —Hanji se dio un zape a la cabeza—. Eren, ¡es un alfa! Puedes decirle primero que su madre es puta antes de que le digas que alguien lo tiene mejor que él.
—Pero… igual solo fue un decir… Ya sé que los alfas se enojan por eso…
—Ay, Dios, Freya… No sabes lo que provocaste. Apenas hace poco acabé de ayudar a Erwin con sus heridas. El maldito de Levi siempre que se pone violento se pone a patear órganos.
—Estoy consciente de eso, señorita… Bueno, lo de cómo se pone violento, no sabía que iría a atacar al comandante.
—Eren, ¡Levi es un alfa! ¿Sabes lo que significa?
—¿Que es una persona que nació con cualidades superiores a otros?
—No solo eso. Los alfas son impulsivos cuando se enojan, les gusta competir y son más celosos de lo que crees. Si encuentran pareja pueden sentir celos hasta de la almohada.
—¿Qué?
—Bueno, lo último fue exageración. Pero sí son muy celosos.
—Ah… —no sabía qué decir realmente.
—Igual Levi no fue a golpear a Erwin porque creyera que tiene el pene más grande, sino porque creyó que tuviste sexo con él.
—Eso ya fue por estúpido —bufó Eren.
—¡Eren! —lo malo del caso para Eren era que Hanji pronunciaba más su nombre cuando estaba enojada. Sabía que esta buscaría la manera de castigarlo—. Carajo, ya Levi te estaba acusando de haber conseguido tu posición gracias a favores sexuales. Por lo menos Erwin ya aclaró ese punto.
—Bueno… Pero lo que haya pasado con el señor Ackerman no tiene que ver conmigo.
—Claro que sí, tú iniciaste el alboroto. Ya Levi terminó sancionado por tu culpa, así que lo menos que espero es que te disculpes.
—¿Qué? ¡¿Yo por qué?!
—No me hagas repetírtelo… —en definitiva Hanji actuaba como su madre—. Además, ¿qué horas son estas de llegar? La alarma sonó hace bastante tiempo y apenas llegas a casa. Mira que no mando que te pongan multa solo porque sé que aún no ganas mucho y afectaría tu historial.
—No tiene nada de malo que llegue a casa tarde… Es injusto que solo por ser omega tenga que hacerlo.
—He de darte ese punto, pero las reglas son las reglas y debes seguirlas, quieras o no —Hanji solo suspiró y se sentó al lado de Eren—. Ven acá, mi Freya —luego de desahogarse un poco, jaló a Eren para acercarlo a ella y darle un abrazo—. ¿Por qué carajos tienes que ser tan problemático?
—L-lo siento, señorita.
Hanji se quedó en silencio buen rato sin soltarlo hasta que finalmente se tranquilizó. Era extraño que una mujer que según ella carecía de instinto maternal actuara de tal forma.
Cosa que en realidad Eren no reprochaba, porque llenaba parte del hueco que tenía antes. Desde que salió del laboratorio, era una fortuna el tener a su lado a personas de este tipo. La señorita Petra era otro ejemplo.
Y bueno, por más que le cayera mal su superior, debía darle crédito. Eren llevaba una vida semi-estable gracias a él. Realmente era una lástima que aquel hombre que fue su héroe durante mucho tiempo y un ejemplo a seguir durante todo su entrenamiento, acabara siendo una persona tan seca y molesta.
Nada que ver con lo que creyó antes… pero no se dejaba sorprender. Era un alfa después de todo y estaba preparado psicológicamente por si acaso fuera una persona así, y acertó.
La admiración que había tenido por Valkyrie siempre había sido muy limitada. Sabía que él era un alfa, así como Eren era un omega. Polos opuestos que usualmente dicen que son complementos, biológicamente compatibles, pero que, hablando más seriamente, parecía ser lo contrario.
Hubiera sido infantil el creer que Levi sería una persona que lo recibiría con brazos abiertos para tenerlo a su lado y tratarlo bien, protegiéndolo, como su alfa. Esa clase de esperanzas eran muy estúpidas como para que Eren las creyera. Estaba demasiado defraudado de los de esta especie.
¿Por qué Levi ocupaba tanto espacio en sus pensamientos? La pregunta resonaba mucho en la cabeza de Eren, ya se la había hecho muchas veces en todo este tiempo que llevaba trabajando junto a él. Levi era un hombre cruel, molesto y amargado. Debía ignorarlo ¿no es así? Entonces, ¿por qué no podía?
La comodidad de estar en los brazos de Hanji lo hizo adormecerse un poco, hasta finalmente cerrar los ojos.
¿Por qué no podía tenerle resentimiento a Levi y odiarlo como lo tenía merecido?
—No quiero… Ah, papá… Por favor… Dile que me suelte, duele… —los ojos del pequeño castaño estaban cubiertos de lágrimas, casi impidiéndole ver—. Papá… Por favor… —sus ojos empezaron a hacer presión al sentir que sus partes bajas comenzaron a punzar del dolor. Era más de lo que su pequeño cuerpo debería resistir. Ni siquiera la costumbre le había hecho acostumbrarse totalmente a sentir esto.
Simplemente la sensación era similar a ser atravesado por una navaja, y ardía. Era demasiado insoportable, pero tampoco tenía fuerza para defenderse, sumándole las ataduras de sus manos y piernas que ni siquiera lo dejaban forcejear.
Dolía…
Dolía más que cualquier otra cosa en el mundo.
—Papá… Por favor, dile que me suelte…
—Lo siento, Eren… Hago esto solo por un bien…
Después de ver a su padre girar evitando verlo, cayó inconsciente de nueva cuenta. Perder totalmente sus sentidos era mejor que seguir mirando y sintiendo, percibiendo aquel olor a podrido que estaba a su alrededor.
"Ha llegado las seis a.m. El sol superficial debe estar en posición. Es momento de iniciar las actividades en zona Sina."
—Huh —pestañeó un poco al despertar, antes de notar un par de lágrimas que habían sido derramadas de sus ojos, comenzando a tallarlas de inmediato—. ¿Qué…?
Luego de unos instantes sintió un brazo pesado encima de él, girando de inmediato para observar con quién se encontraba.
Simplemente era Hanji, que parecía haberse quedado dormida también en su cama, bastante despreocupada, extendiendo sus brazos y piernas tanto como podía, mientras roncaba con la boca abierta, murmurando palabras que ni siquiera se podían distinguir.
—Señorita Hanji… —la movió un poco esperando que despertara, a lo que esta solo le tiró un manotazo y volvió a murmurar palabras. Luego se dio la vuelta para seguir durmiendo pacíficamente. Eren optó por dejarla descansar y mejor meterse a la ducha.
Antes de entrar a la regadera terminó observándose unos momentos, notando que también tenía rastros de lágrimas secas sobre su rostro. Esperaba que Hanji no lo hubiera visto llorar mientras dormía, hace bastante tiempo que no pasaba.
Tomó un poco de aire y se dispuso a quitarse la ropa, prenda por prenda y comenzando a doblarla antes de depositarla en una canastilla. Terminó por verse nuevamente frente al espejo totalmente desnudo y cubierto de marcas.
Chupetones, ¿huh?
Rio un poco al notar la manía de Ackerman. A decir verdad, las veces anteriores que lo habían tomado jamás se habían tomado la molestia de saborearlo de tal manera ni dejarle tantas marcas, sino ir directo a penetrarlo. Bueno, por una parte consideraba algo lento a Levi y a la vez le parecía que estaba bien, así reaccionaba antes de realmente acabar el acto.
Patético, ¿no es así?
Simplemente luego de una larga noche, aún con sueños desagradables, terminaba aclarando su mente un poco y hacer que las ideas le llegaran mejor a la cabeza. Si Levi le demostraba que podía contra el celo, estaría bien. Le daría un buen punto a favor que le hiciera restaurar su admiración, aunque seguía perdiendo el respeto por sí mismo.
Lentamente comenzó a ponerse cabizbajo. ¿Por qué él no podía ser admirable? ¿Era por ser omega? Volvió a observar su cuerpo frente al espejo. En definitiva estaba en forma y tenía fuerza. Su musculatura estaba bien detallada y su piel viva. ¿Qué lo detenía a ser algo mejor?
Sinceramente lo único que quedaba como conclusión era que no importaba el aspecto, sino las acciones y pensamientos. Esa era su desventaja. Lo que pensaba mal lo hacía bien, y lo que pensaba bien lo hacía mal. Qué contradictorio, ¿no es así?
Podía tener determinación para entregar su vida por hacer un bien, pero no lo hacía como pensaba, no era nada fácil. Y en su baja autoestima dejándose llevar por el celo, aunque no debería hacerlo, lo hacía tan bien…
No podía quejarse del coraje que le tenía Levi, pero cada quien aprende a hacer las cosas a su modo, y él así aprendió. No le quedó de otra.
Dejó de pensar más sobre el tema y se dispuso a meterse a la ducha, aunque ni siquiera el agua caliente podría eliminar aquellas marcas que el pelinegro le había dejado. ¿Por qué lo había mordido tanto?
No tardó tanto en la ducha; rápidamente salió y se puso el uniforme. Para cuando estaba listo, Hanji yacía despierta y sentada al lado de la mesa extendiendo sus manos.
—Freya, ¿qué tan bueno eres cocinando?
—Oh… ¿Tiene en mente algo que quiera desayunar?
—Con lo que gustes cooperar, cariño.
A final de cuentas terminó preparándole el desayuno a Hanji, quien se retiró al sentirse satisfecha y lo dejó lavando la loza. Después de todo le tomaría unos minutos alcanzarla, y de todas maneras esta aprovecharía para ver cómo se encontraba Erwin tras la paliza del día anterior.
El día laboral fue más tranquilo de lo habitual, tal vez por no tener cerca a aquel hombre de aura negativa, sino solo a la señorita Petra tan animada como era habitual, quien además le llevó un trozo de pastel, aprovechando que escuchó que Levi fue suspendido y no habría nadie que la regañara por eso. Excepto Auruo, que estaba celoso de que ella lo consintiera.
Incluso mientras patrullaba, terminó encontrándose nuevamente con sus amigos, quienes lo invitaron más tarde a la inauguración de una panadería a la que Sasha le tenía demasiadas expectativas. Y con esto se veía lo anticipada que era la invitación, ya que en realidad la panadería sería abierta dentro de un par de meses más. De igual manera esta vez la pudo escuchar más atento; si la panadería era tan buena, podría recompensar a la señorita Petra por todos los favores invitándola.
Por suerte, esta ni siquiera le preguntó si sabía algo de Levi. Se notaba que ya había entendido que no le gustaba que le hablaran de él, además que, claro, hasta ella había visto cómo lo maltrataba. Así como ya había mencionado antes que tampoco consideraba buena idea el hecho de que Eren se mudara frente a Levi.
Lo malo del día sería tener que volver a su departamento, donde tendría al ACK en frente, posiblemente molesto porque lo suspendieron por su culpa. Pero ese momento debía llegar a final de cuentas y no quedó nada más que hacer que dirigirse hasta ese lugar.
Lo peor del asunto fue encontrar a su superior recargando contra la pared a cierta pelirroja que Eren creía recordar era… ¿Camelia? Algo así creía recordar haber mencionado a Hanji.
Lo que fuera, tanto el pelinegro como la pelirroja parecían devorarse el uno al otro a la vez que se trataban de separar.
Era molesto.
Lo menos que quería Eren era presenciar ese tipo de escenas y para su mala suerte, tenía que pasar por un lado de ellos si quería ingresar a su departamento. No le quedó más que apresurar el paso.
Jamás esperó que con el cambio también tuviera que aguantar a Levi con prostitutas en casa. Simplemente desagradable. Bajó la mirada y aprovechó que los otros estaban muy distraídos para pasar rápidamente y abrir su puerta.
Solo que sus llaves cayeron en un intento de abrir pronto la perilla. El pequeño sonido hizo reaccionar al par que se separó de inmediato, o por lo menos la pelirroja se separó.
—¿Ah? —volteó la joven de ojos azules—. ¡Kyaaa! ¡Es Eren! —gritó de inmediato soltando a Levi para ir directo al muchacho.
—¿Eh? —en ese momento la única pregunta de Eren era el por qué ella sabía su nombre—. ¿Có- cómo sabe de mí…?
—¡Ay, Dios! ¡No sabes cuánto me ha hablado Levi de ti!
—¡¿Qué?!
—Puta mentirosa —bufó Levi cruzando los brazos.
—Bueno, no, pero debería —rio la mujer—. Me había enterado de que un omega muy lindo de ojos esmeralda estaba merodeando a Levi.
—Yo no estoy merodeándolo, y no los molesto. Sigan en lo que hacían e ignórenme —dijo mientras recogía sus llaves y se disponía a abrir la puerta nuevamente.
—¡No nos molestas! No te preocupes, que ya nos estábamos despidiendo. Levi tuvo suficiente por hoy.
—Por respeto, por favor guárdese sus comentarios sobre sexo con el señor. N-no me gusta ese tema.
—¿Eh? ¿Por qué? ¿Te dan celos? —preguntó bastante pícara.
—¡C-claro que no!
—Vamos, querido, si sientes celos, ¡podemos hacer un trío! —gritó eufórica, extendiendo sus manos y haciendo mimos como si se tratara de una drogada.
—¡¿Qué?! —el comentario solo dejó en shock al castaño—. ¿L-los tres…?
—Ni en tus sueños, mocoso —refunfuñó Levi.
—Oh, bueno, los alfas son celosos en la cama, así que no les gusta compartir pareja. Pero, ¿qué tal tú y yo juntos a solas? Te aseguro que no te arrepentirás, soy excelente complaciendo hombres.
—No, gracias, señorita…
—Aw, qué lástima. Y tú que te ves de lindo trasero —descaradamente Camelia se atrevió a darle una nalgada al muchacho.
—¿Eh? ¡¿Se-señorita?!
—Mmm… No está nada mal —no se contuvo a pellizcarle los glúteos.
—¡Camelia! —Levi la apartó bruscamente y sacó un par de billetes de su bolsillo—. Toma tu puta paga y ya lárgate al prostíbulo.
—Eres tan aburrido, Levi… —la mujer hizo un puchero y luego se dirigió a Eren—. Bueno, cariño, me corren, pero espero que tomes en cuenta mi invitación. Si algún día quieres complacerte, no dudes en llamarme o ir a buscarme. Esperaré por ti.
La mujer finalmente le dio un beso en la mejilla a Jaeger, mientras le depositaba un papelito con su número en el bolsillo y se retiró guiñándole el ojo.
Levi solo se dio la vuelta dispuesto a entrar a su habitación, no sin antes dedicarle una mirada de coraje a Eren.
—Lamento interrumpir su momento con la señorita Camelia, señor Ackerman.
—No interrumpes nada, ya te lo dijo —chasqueó la lengua.
—Y… Lamento lo de su suspensión —tal vez no debió mencionarlo.
—Al carajo… Igual creo en la posibilidad de que lo hayas hecho con Erwin —frunció el ceño.
—Eso no es posible. A diferencia de usted, el señor Erwin es un hombre recto que no se deja llevar por bajas pasiones, así que usted debería seguir su ejemplo —también imitó su gesto.
—No seas arrogante. El problema aquí eres tú, tú eres quien me provoca.
—Y usted es un virgen santo que no conoce la palabra sexo.
Ambos hombres se evadieron la mirada girando cada uno hacia su habitación y adentrándose.
Vivir el uno al lado del otro resultaría una experiencia no muy placentera aparentemente.
Próximo capítulo: Hades no es más que un enamorado
N/A: ¡Creí que no acabaría de escribir! ;A; Pero aquí está. Ahora sí en el próximo comienzo bien con el arco de Ymir, pero mientras… c: Creo que era obvio que no iba a haber lemon, muchas lo adivinaron. Hahaha, Camelia is Love~
Por ahí había preguntado en face sobre poner en un capítulo el pasado de Levi, y extrañamente muchas de las respuestas fueron que lo que querían era el de Eren… ¿Saben que el prota es Levi, verdad? o-ó Oh well, de cualquier manera les iba a poner flashbacks de Eren, pero poquitos.
Además, muchas odian a Isabel :'D ¡Ya verán! Me decidí por hacer el capítulo de Levi, pero como para hasta el capítulo 16. Por cierto, el fic aparentemente será de 39 capítulos o-o *se ahorca*
Otra cosa… ¡Feliz cumpleaños a Freya!
Comentarios, dudas, quejas o sugerencias ;w; Sus reviews me motivan. Creo que algunas se preguntarán por el recuerdo de Eren o-o pero aguanten. ¡Soul las ama!
