Sailor Moon no me pertenece.

Novia Rechazada.

Un nuevo dolor para Serena.

Las semanas comenzaron a pasar con mucha rapidez, el invierno llego desatando una fuerte tormenta, Serena no estuvo tranquila hasta ver que todos estaban en perfectas condiciones, había reunido muchas hierbas y plantas para combatir cualquier enfermedad invernal.

Por otro lado su relación con Darien iba de menos a más, pasaban muchas horas al día charlando de sus vidas, y lo que más le gustaba era que Darien parecía disfrutar riendo con ella, abrazándola y sobre todo besándola.

- Serena. . .- Darien la tenía apoyada contra una de las paredes del castillo, mientras la besaba.- Todo el día yendo y viniendo de un lado al otro, sin verte.

- Yo también he estado algo ocupada.- Murmuro ella entre besos.

- Ya te dije que no quiero que andes de un lado para otro atendiendo gente. . .

- Estuve supervisando mi lord.- Serena había comenzado a llamarlo de esa forma cuando le hablaba en broma o con ironía.- No atendí a nadie, simplemente supervise como lo hacía Lita y otra mujer más.

- Bien, no me gustaría que te expusieras innecesariamente.- Darien estrecho más a su esposa, pero el ruido de una pequeña niña y unos ladridos lo detuvo.- Viene Chibi Chibi. . .

- Ya lo oí.- Serena se alejó un poco de Darien para recobrar la compostura.

- Serena. . . Hermano. . .- La niña corría hacia ellos.- Zafiro y yo corrimos bajo la lluvia.

- Eso es evidente.- Darien tenía la vista fija en el dobladillo del vestido de su hermana y las patas del perro.- Tendrás que bañarte hermana.

- También Zafiro.- Observo la niña.

- Pero la que importa eres tú.

- Chibi Chibi.- Serena se inclinó para quedar a la misma altura de la pequeña.- Ve y pide que calienten agua y lleven una tinaja a tu cuarto.

- Si Serena.- La niña se fue y Zafiro le siguió los talones.

- Buen plan. . .

- ¿Qué plan?- Serena se puso de pie para mirar a su marido.- No lo entiendo.

- El plan de hacer que mi hermana nos de unos momentos más.- Murmuro mientras se acercaba a su esposa.- Aunque fuesen unos pocos momentos más.

- Ah es eso. . . Es porque cuando quiero que mi marido me bese puedo pensar mucho.

Darien estalló en carcajadas mientras abrazaba a su esposa, había descubierto el buen sentido del humor en Serena y era algo que le gustaba de ella, sabía que tenía poco tiempo para estar con ella de modo que no perdió un segundo más y reclamo los labios de su esposa.

- Mi amor. . .- Andrew acompañaba a su mujer mientras iban llevando la tinaja al cuarto de la niña.

- Silencio, alguien puede escucharte.

- ¿Es qué no quieres que los demás sepan que eres mi mujer?

- No es eso, es solo que. . .

- Lita mira.- Andrew le señalo hacia lo lejos en el corredor del segundo piso.

- Es lady Serena. . .

- Con Darien.- Agrego el rubio.- Se están besando.

- No lo puedo creer.

- Pues yo si, ya los había visto antes.

- ¿Y por qué no me lo dijiste?

- Porque creí que ya lo sabias.- Murmuro Andrew sonriendo.- Ya era hora.

- Me alegro por ella.- La castaña se volvió hacia su hombre.- ¿Crees que ellos ya han estado juntos?

- Es difícil saberlo, aunque he notado varios cambios de humor favorable en Darien aún no noto algo más allá de unos cuantos besos.

- Vámonos.- Le dijo de pronto su mujer.- Ya se están separando.

- No, solo camina naturalmente, para ir al cuarto de la niña tenemos que pasar al lado de ellos.

- Es cierto.

- Bien.- Darien levanto un poco el mentón de Serena.- Ahora tengo que resolver varios asuntos, te veo después.

- Si.

- Eh Darien.- Andrew se les iba acercando junto con Lita, ambos llevaban la tinaja.- Creí que estaban abajo.

- Subí a cambiarme las botas.- La rubia sabía que era una excusa.- Ya me tengo que ir.

- Pues dejare esto en la habitación de Chibi Chibi y bajare.

- Bien.- Darien camino hasta el corredor que llevaba a la escalera.

Serena vio a su marido alejarse poco a poco, ya de inmediato comenzó a echarlo de menos, aquel era un extraño sentimiento, pero le agradaba, sobre todo porque ahora tenía mucho más acercamiento con su marido.

- Él ya se fue.- Le dijo Andrew en broma.

- Si lo sé.- Sonrió a sus amigos.- Pero de todas maneras disfruto verlo.

- Es evidente.

- Vamos hay que dejar eso en el cuarto de la niña.- Observo Serena.- La pobre al parecer se enterró en el barro.

- Eso lo vimos mi lady.- Comento Lita sonriendo.

Darien paseaba por los patios, por lo que podía ver la tormenta les había dado un respiro, había dejado de llover, pero había mucho barro y hacia frio, esperaba tener suficiente leña para asegurar la calefacción del castillo, había mandado que tanto el cuarto de su hermana como el de su esposa estuviese constantemente caliente.

Si lo pensaba detenidamente, le preocupaba el bienestar de Serena, mal que mal ella lo amaba y era evidente, cuando entraba en el mismo cuarto donde ella estaba los ojos de la rubia se iluminaban, ella siempre quería atenderlo y ver que estuviese cómodo, no le hacía daño pasar tiempo con ella, lo merecía después de todo.

Pero a su vez se hallaba a si mismo buscándola sin razón alguna, cuando no la vía en mucho tiempo miraba a su alrededor queriendo verla andar cerca de él, era una nueva y extraña sensación, cuando había comenzado a pasar tiempo con ella lo había hecho por hacer un poco feliz a su esposa debido a todos sus desplantes, pero a medida que pasaban los días, las semanas él. . . Él quería estar con ella de buena gana, sobre todo besarla.

Maldición, cuando la besaba se sentía lejos del lugar donde estaba, cuando la abrazaba se sentía cómodo, nunca antes le había sucedido eso con alguna otra mujer, ni si quiera con aquella con quienes se acostaba.

- ¿Darien estas bien?

- ¿Eh?- Se volvió para ver que Andrew estaba a su lado.- Lo siento no te vi.

- Tus pensamientos no están aquí por lo visto.

- Mi mente no deja de pensar en ella. . .

- ¿Quién es ella?

- Mi esposa. ¿Quién más podría ser?

- ¿Has enfermado?

- ¿Por qué lo preguntas?

- ¿No te has dado cuenta de lo cambiado que estas?- El rubio lo miraba divertido.- Amigo mío poco a poco te encaminar al lado de la perdición.

- ¿Perdición?- Darien miro como su amigo se alejaba riendo.- ¿Dónde vas?

- Al pueblo, encargue algo hace algunas semanas y ya creo que debería haber llegado.

- Mmm. . .

¿Andrew decía la verdad? ¿Él había cambiado? No podía saberlo, al menos él no había notado muchos cambios en su forma de vida. ¿Tendría Serena algún efecto sobre él? No, estaba seguro de eso, pero lo cierto era que si la buscaba con mayor insistencia.

- Trata de aguantar la respiración mi cielo.- Le pido Serena mientras vertía sobre la cabeza de Chibi Chibi un balde de agua caliente.- Ahora ya puedes volver a respirar normalmente.

-¿Ya se salió todo el barro?

- Si mi cielo, ahora quédate ahí mientras busco algo con que secarte.

- Me divertí mucho con Zafiro.

- Tanto que terminaste enterrada en el barro.-Murmuro Serena en broma mientras volvió.

- ¿Estas enfadada?

- No mi cielo, por mi puedes jugar todo lo que quieras.

- El enfadado parece que era mi hermano.

- Él tampoco está enfadado, solo preocupado, estamos en pleno invierno mi cielo, tienes que cuidar tu salud.

- Lo sé.

- Bien.- Serena saco a la niña de la tinaja y comenzó a frotarla con una toalla.

- Hace cosquillas.

- Por supuesto.- Al acabar esa tarea Serena fue hasta el baúl y procuro buscar el vestido más abrigador para la niña.

- Ese me gusta mucho.- Le dijo Chibi Chibi cuando se lo entrego.

- Bien ponte el vestido y si sales de nuevo al exterior trata de ir al barro.

- Si Serena.- La pequeña se puso el vestido por la cabeza.- Muchas gracias.

- No tienes por qué darlas mi cielo.

- Pero tú siempre me cuidas.

Emocionada por las palabras de la niña simplemente la abrazo, ese pequeña se había transformado en una de sus razones para vivir, la otra por supuesto era Darien, pero no iba a decirlo.

Cuando bajo al primer piso del castillo comenzó a buscar tareas para hacer, Darien seguramente no iba a estar cerca, en todo caso era medio día era la hora en que más gente había dentro del castillo, no podrían encontrar un espacio para los dos, de modo que busco a Lita para conversar con ella.

- ¿Cómo van las cosas con Andrew?- Le pregunto cuando ambas se sentaron en una de las mesas del gran salón.

- Bien mi lady, muy bien, pero. . .- Lita bajo su cabeza algo apenada.

- ¿Qué sucede?

- Él quiero que todos sepan que estamos juntos.

- ¿Tú no quieres?

- No es que no quiera mi lady, pero. . . ¿Qué sucederá conmigo cuando Andrew se canse de mí?

- ¿Tú crees que eso pueda pasar?- Le pregunto mirándola a los ojos.- Yo veo que Andrew te quiere mucho.

- Si lo sé, pero todos los hombres se aburren de sus mujeres y buscan a otra y cuando eso llegase a suceder yo seré la burla de todos, sufriré por ser abandonada.

- Lita, Andrew te ama mucho, él nunca podría dejarte así como así.

- Yo no lo sé mi lady, tengo tanto miedo, yo nunca antes había sentido esto por ningún otro hombre.

- Lo entiendo.- Ella misma llevaba muchos años enamorada de Darien.

- Mi lady usted cree que sea prudente que el resto de la gente sepa que soy mujer de Andrew.

- Pues creo que si, además de esa forma te asegurar de que ninguna otra se acerque a tu hombre.- Le sonrió ella.

- Yo hablare con Andrew.

- Me alegra escuchar eso.

- Muchas gracias por escucharme mi lady.

- No hay de qué.

Dudaba de que Andrew alguna vez abandonara a Lita, pero eso era algo que él tendría que hablar con la castaña, no quería interferir más de la cuenta, al menos estaba conforme con haber ayudado a su amiga a despejar las ideas, les deseaba mucha felicidad a aquellos dos.

Ella en tanto estaba muy contenta con la relación que hasta ese momento estaba llevando con Darien, él se mostraba muy atento con ella y le gustaba sentir ese afecto, estaba segura de que poco a poco se estaba ganando el corazón de su amado lord.

Aunque no era una tarea fácil, ella era consciente de los momentos en que Darien la miraba confundido, como si no supiera como actuar frente a ella, pero lejos de sentirse ofendida simplemente prefería ignorar ese tipo de miradas, que ya eran muy poco frecuentes y no tardaban más de un par de segundos en desaparecer.

Por la noche y mientras cenaban Darien no dejaba de ponerle atención a su alrededor, había pensado mucho en lo que había hablado con Andrew, el rubio tenía algo de razón, él estaba cambiando, pero no era un gran cambio, de todos modos había llegado a una conclusión, toda esa extraña forma de ser de él se debía a que hace meses no estaba con una mujer para ayudarlo a sentirse mejor, luego de la cena buscaría a una criada dispuesta a atenderlo de buena forma.

- Aunque la idea no es mala Andrew.- Escucho que murmuraba su esposa.- ¿No estás de acuerdo Darien?

- . . . Lo siento tenía otros pensamientos.- Le sonrió.- ¿De qué hablaban?

- De la necesidad de construir una fortaleza más al norte, cerca de la costa Darien.- Le dijo Andrew.- ¿Recuerdas que hace varios meses hablamos sobre esa idea?

- Si es cierto, ese lado de mis tierras está muy descuidado, aunque mandamos a vigilar de vez en cuando.

- ¿Cuánto podría demorar la construcción de una castillo en ese lugar Darien?

- No menos de un año Serena.- Miro a su esposa.- Hay que planear muchas cosas, escoger el lugar preciso, distribuir los espacios correctamente, etc.

- Comprendo.

- Tendremos que analizar muy bien todo esto con Artemis, sacaremos cuentas y veremos si es posible que el próximo año comencemos la construcción.

Podría entregarle a Andrew la administración de ese castillo, aunque eso significaba estar alejado de él por un camino de casi cinco horas o un poco menos, pero el rubio era su hombre de mayor confianza, y después de todo lo que habían vivido desde niños a nadie más que a él le confiaría tanta responsabilidad.

- No lo entiendo. . .- Oyó de pronto la voz de su hermana.- Si ya esta este castillo. . . ¿Por qué otro?

- Cariño el segundo castillo es para que las tierras de Darien más al norte, cerca de la costa estén más protegidas.- Intervino Serena.

Recordaba bien que hace unos días atrás le había mostrado a Serena en los mapas que tenía en su solar, todo lo que a él le pertenecía, ella al principio se había mostrado sorprendida de toda la extensión de propiedad, pero se había mostrado contenta al saber que él las estaba administrando de mejor forma.

- Una vez papito me llevo hacia el norte, hacia la costa, es muy hermosa, acampamos por casi tres días.

- Papá solía hacer esos campamentos por varios días, de esa forma se aseguraba de tener bajo su control lo que le pertenecía, yo muchas veces fui con él cuando era tan pequeño como tú.

- Papito me contaba historias de como tú y Andrew se iban a bañar al mar desnudos. . .

- Chibi Chibi.- Cortó Darien, no era posible que su padre le hubiese dicho todo eso a una niña tan pequeña.

- Pero hermano, papito me dijo que tú y Andrew siempre lo hacían. . .

- Cariño come tu comida antes de que se enfrié.- Intervino Serena captando la atención de la niña.- No es bueno comer la comida fría, Luna ha trabajado toda la tarde para preparar todo esto.

- Luna, Lita y tu cocinan muy rico Serena.- Afortunadamente la niña acepto el cambio de conversación.

- Muchas gracias por los elogios.

Le dedico una mirada de eterno agradecimiento a su esposa por aquel salvavidas, a penas Chibi Chibi había hecho ese comentarios varias miradas curiosas se habían vuelto hacia él, de todos modo aquello había pasado cuando tenía como once o doce años, de hecho lo había olvidado hasta que su hermana lo recordó con tanta soltura, pero al menos la cena siguió su normalidad.

- Darien. . .- Le hablo Serena.- Se hace tarde, me iré a dormir y me llevo a Chibi Chibi conmigo.

- Duerman bien.

A penas vio a Serena irse se dedicó a mirar en el resto del salón, algunas criadas aun atendían a sus hombres, varias captaron su atención inmediatamente, algunas eran más altas que otras, la gran mayoría eran pelirrojas, otras de cabello oscuro.

- ¿Desea algo más lord Darien?

- ¿Eh?- Se volvió a ver a Lita.- Trae más cerveza Lita.

- Si mi lord.

La vio irse hacia la salida del salón que conectaba con el corredor que llevaba hacia la cocina, Lita era una bella muchacha, seguía siempre sus órdenes, estaba seguro que no le pondría ningún pero si deseaba llevarse a algún lugar más íntimo.

- ¿A quién miras?- Le pregunto de pronto Andrew, él aún no se iba a su cuarto.

- Estaba buscando a una mujer para esta noche.- Le respondió aun mirando el lugar por donde Lita se había ido.- Y me quede mirando a. . .

- Lita.- Concluyo el rubio.- Ni lo pienses Darien.

- ¿Por qué no?- Se volvió a mirar a Andrew, su amigo lo miraba con evidente furia.

- Lita es mía, mi mujer.

- ¿No lo dices enserio verdad? Tú no tienes una mujer, tienes varias. . .

- Eso era antes, ahora tengo solo una mujer y esa es Lita.

La castaña en cuestión entro otra vez en el salón llevando una jarra grande de cerveza, se acercó a la mesa del lord, pero a penas dejo lo que llevaba sintió las manos de Andrew atrayéndola hacia él.

- Dile Lita, dile que eres mía, mi mujer.

- ¿Qué sucede?

- Este tonto quiere llevarte a su cama.- Le explico Andrew.

- Oh no mi lord.- La mujer se puso de rodillas.- Yo amo a Andrew, soy su mujer, solo de él, por favor no me obligue a estar con usted. . .

- Ya basta, no lo hare.- Se levantó furioso al ver que su primera opción estaba lejos de concretarse.

- Vete al cuarto cuanto antes mi amor.- Le susurro Andrew a su mujer.- No tardare en ir contigo.

- Si mi amor.- La chica corrió hacia la cocina, ya luego iría al cuarto.

Andrew se levantó y fue tras Darien, del modo en cómo estaba actuando estaba seguro que iba a cometer una tontería, no podía haber retrocedido de tal forma en que se olvidara por completo de los sentimientos de su esposa para ir en busca de placer de pocas horas.

- Darien. . .- Le dio alcance a los pocos metros.- ¿Qué sucede?

- Ya te lo dije necesito una mujer con quien acostarme.

- Pues vete a buscar a tu esposa.

- No. . .

- ¿Por qué no? Estos días han sido muy cercanos.- Le dijo el rubio.- Aprovecha y concluye esa cercanía con ella. . .

- Ya te dije una vez que no tengo deseo alguno de acostarme con mi esposa, prefiero buscar a una criada, y eso pretendo hacer.

- Pues espero que ella no se entere de esto, la vas a hacer sufrir.

- Ya vete.

- Eso, hare.- Le dio la espalda y abandono el salón.

Darien volvió a su tarea, luego de dar varias vueltas encontró a la criada perfecta, una pelirroja de estatura media y buena figura, se acercó a ella con lentitud, la tomo de la cintura y sonrió al ver que ella no protesto.

- ¿Desea algo mi lord?- La mujer le sonrió.

- ¿Compartirías mi cama esta noche?- Naturalmente iba a llevarla a otro cuarto, no al que utilizaba todas las noches.- Puedo ser muy generoso con mi recompensa.

- Hare lo que usted me pida mi lord.

- Ven.- La tomo del brazo y comenzó a llevarla hasta el segundo piso, pero tomo dirección al área de habitaciones para los huéspedes.

- . . . Y la princesa le agradeció a al caballero Darien por haberla protegido de los malos que intentaban robar el cristal de plata.- Serena termino el relato de la noche sobre los personajes favoritos de Chibi Chibi.

- ¿La princesa le dio un beso al caballero?

- ¿Por qué lo preguntas?

- Cuando Artemis hace algo bueno Luna se lo agradece con un beso.

- Mmm. . . Pues entonces la princesa beso a nuestro valeroso caballero.

- ¡Si!

- Bien ahora a dormir.- La arropo con cuidado.- Que tengas sueños hermosos.

- Zafiro cuida de mí, desde que duerme aquí conmigo ya no he vuelto a tener pesadilla.

- Que bien, sabía que sería un buen protector para ti.- Serena miro a perro que estaba acomodado en un extremo del cuarto.- Bien yo también me iré a dormir.

- Buenas noches Serena.

- Buenas noches mi cielo.

La rubia salió al corredor tranquilamente, estaba feliz de la viva que estaba llevando últimamente en ese castillo y más específicamente de la cercanía que estaba teniendo con Darien, si bien aún él no expresaba algún deseo de visitarla en su cuarto durante la noche pero ella iba a darle tiempo, una cosa era compartir aquellos besos apasionados que de daban siempre que podían, otra cosa muy distinta era consumar un matrimonio que había aceptado de no muy buen grado.

Entro en su cuarto y se sentó en el tocador, durante el día utilizaba dos chonguitos con coletas, odiaba tranzar su cabello, nunca le había gustado, pero para dormir soltaba su cabello, se metió a la cama un tanto cansada, había hecho varias cosas durante el día, además de ver de vez en cuando a Darien.

Lo primero que hiso Darien al entrar en la habitación fue cerrar la puerta, la mujer fue hasta la cama y se tendió ahí para esperarlo, la miro y comenzó a aflojarse la ropa, llevaba mucho tiempo sin tener una mujer para buscar placer, por lo que iba a aprovecharla a lo máximo.

Pero al dar un paso hacia la cama algo lo detuvo, en su mente pudo ver la imagen de Serena, ella sufría y por su culpa, trato de ignorar eso y continuar su acercamiento a la cama y a la criada, pero la imagen de Serena seguía ahí.

Recordaba sus besos, algo tímidos en un principio pero desenfrenados cuando se le daba la oportunidad. De pronto se la imagino tendida en la cama esperando por él, añorando sus caricias.

- No. . .- Murmuro confundido.- No puedo hacerle esto.

- ¿Mi lord?- La criada se levantó de la cama y se le acerco, tenía la parte de arriba del vestido algo suelto, él podía ver el movimiento de sus senos al caminar hacia él.- Puedo ayudarlo. . .

- No. . .- Retrocedió con asco.- No eres Serena. . . Tú no eres Serena. . .

- Si mi lord quiere puede llamarme Serena. . .

- ¡No digas tonterías!- Grito mientras buscaba con desesperación el pequeño saco que cargaba con monedas, al encontrarlo saco unas cuantas.- Toma, guardaras silencio de lo que acaba de ocurrir aquí, si me entero de que lo has divulgado te matare.

- Si mi lord.- La criada estaba aterrada.

Darien salió del cuarto asqueado consigo mismo, por poco había cometido una estupidez, él quería tener a Serena en sus brazos no a otra, esa criada nunca podría compararse con su esposa.

Entro primero en el cuarto de su hermana, pero Serena no estaba ahí, Chibi Chibi dormía plácidamente, pero tenía la mata echada hacia atrás, el frio era intenso en la noche de modo que se inclinó para arroparla.

Camino entonces hasta el cuarto de su esposa, entro rogando porque ella estuviese despierta, pero no era así, Serena también dormía plácidamente, con los rubios cabellos esparcidos por la cama.

- He sido un tonto.- Murmuro muy bajito.- Lo siento Serena.

Dejo el cuarto para irse a sus propios aposentos, estaba cansado, era como si hubiese envejecido un muy corto tiempo, el cuerpo completo le pesaba más que de costumbre, se tumbó en la cama y no tardo en quedarse dormido.

- ¿Cuál escogerías Lita?- Le pregunto Serena al día siguiente, tenía frente a la castaña dos plantas y la muchacha tendría que escoger cual tenía mayor efecto para bajar el dolor estómago.

- Esta.- Lita le señalo una planta de grandes hojas verdes.

- Muy bien, es la correcta.- Sonrió la lady.- Esta planta tiene un gran efecto de alivio en poco tiempo.

- Lady Serena tiene una aprendiz muy hermosa.- Andrew se les acerco.

- Buenos días Andrew.

- Buen día Serena.- El rubio se sentó al lado de su mujer.- Mi muer cada día aprende más.

- Lita será una buena curandera.

- Pero no quiero que me abandone por andar atendiendo a otros, eso no me gusta.- Andrew sonrió.- Ella es mía.

- ¡Andrew guarda silencio!

- Bien, está bien, me callo.- Andrew se levantó.- Iré a ver que están haciendo los dos.

- Creo que no le gusto que lo censuraras Lita.- Observo Serena.- Ve con él.

- Es cierto se enfadó.- Lita se levantó.- Con su permiso mi lady.

La criada salió tras el hombre amado, lo había herido, lo había visto en sus ojos, afortunadamente lo alcanzo antes de que Andrew llegara a la salida.

- Mi amor.- Le hablo.- Perdóname mi amor, yo no quise. . .

- No Lita, estoy molesto. . .

- Andrew por favor. . .

- Sigo sin entender ese miedo tuyo a que los demás sepan que eres mi mujer.- El rubio estaba enfadado.- Te amo.

- Y yo a ti.- Lita al ver que varias criadas, entre ellas un par de buenas chismosas veían en sus dirección, hablo más fuerte.- Te amo Andrew y quiero que todo el mundo lo sepa.

El rubio no entendió lo que Lita hiso sino hasta que vio a aquellas chismosas cerca de ellos, entonces comprendió realmente lo que su mujer había hecho, de pronto comenzó a sonreír de buen grado.

- Ven aquí.- Abrió los brazos y Lita no tardo en refugiarse en ellos.- Has sido muy valiente mi amor. ¿Sabes lo que has hecho?

- Todo el mundo sabrá lo que he hecho.

- Mi preciosa Lita.- Andrew la abrazo más fuerte, al ver que las mujeres chismosas se iban decidió tocar un tema más complicado.- ¿Has hablado con Serena respecto de lo de anoche?

- Oh no, no me atrevo a contárselo pero ella. . .

- Va terminar sabiéndolo más temprano que tarde.- Murmuro el rubio.- De hecho el rumor ya corre, muchos dicen que vieron a Darien llevarse a una criada escaleras arriba.

- Oh pobre lady Serena.- Lita estaba preocupada.- ¿Dónde está lord Chiba?

- Afuera entrenando desde que amaneció, yo creo que es por el cargo de conciencia, sabe que ha hecho mal.

Serena estaba guardando sus cosas cuando vio a su marido acercarse hacia ella, pero lo que más le llamo la atención fue ver que tenía los nudillos ensangrentados, corrió hacia él con mucha preocupación.

- Darien. . .- Le tomo la mano herida.- ¿Qué tienes? ¿Qué paso?

- Estaba entrenado, me di contra una pared de piedra.

- Ven para que te vea mejor la herida.- Serena lo llevo hasta la mesa.- Por lo que veo es una herida pequeña, pero debo lavarla.

- ¿Ha pasado algo?- Andrew se les acercó con Lita a su lado.

- Lita, ve por agua caliente y unos paños limpios.

- Si mi lady.

- ¿Necesitas algo más Serena?- Pregunto Andrew.

- Tan solo que Darien deje la mano quieta.- Murmuro la lady mientras buscaba entre su saco algunos ungüentos que ya había preparado con anterioridad.- La herida está en una lugar de muchas complicaciones.

Darien miro a su mujer, ella no había dudado en atenderlo, pero estaba seguro de que si supiera la estupidez que había estado a punto de hacer ya no lo querría cerca, y eso algo que no podía tolerar.

- Darien por favor no aprietes los puños.

- Si Serena.- Iba a seguir sus instrucciones al pie de la letra.

- Dime que fue exactamente qué es lo que paso.

- Estaba entrenando, simplemente me esforcé más de la cuenta y di contra el muro del granero.

- Entiendo.- La rubia tomo todos los implemente necesarios.

- Aquí tiene el agua caliente mi lady.

- Muchas gracias.- Serena metió uno de los paños limpios en el agua caliente.- Ahora solo tenemos que limpiar la herida y ponerte algo para que no se infecte.

Darien sonrió al ver los cuidados con que Serena lo trataba, solo esperaba que nunca se enterase de lo que había sucedido la noche anterior, ella nunca podría perdonarlo, dejaría de amarlo, y no podría soportar que eso pasara, necesitaba el amor de esa muchacha.

Cuando hubo limpiando la herida Serena tomo algunas vendas, ya había hecho su trabajo y solo restaba hacer lo último, estaba poniendo la venda cuando oyó las voces que llegaban desde un corredor cercano.

- ¿. . . Y dices que el lord se llevó a esa mujer arriba?

- Eso oí, que se le llevo y luego él no bajo, y la muchacha pareció después de mucho rato.

- Pobre lady Serena, ser engañada por su marido en su propia cara.

- Serena no. . .- Darien miro a su esposa, en poco segundos su buen semblante se puso pálido.- Dejame que te explique. . .

- Lita.- Lo interrumpió ella mientras se levantaba.- Por favor ponle la venda a lord Chiba, yo necesito salir de aquí.

- Serena.- Darien se puso de pero ella fue más rápida y huyó antes de poder alcanzarla.

- Sabia que esto iba a pasar.- Oyó la voz de Andrew.- Eres un tonto Darien, acabas de perder a una buena mujer.

Serena corrió tanto como pudo, en su mente no dejaba de escuchar las palabras de las criadas que iban por los corredores. Pobre lady Serena, ser engañada por su marido en su propia cara.Se sentía mal, tenía nauseas.

No era posible lo que había escuchado, después de todo ella y Darien estaban mejorando su relación, él no podía hacerle eso, no podía. Nadie pareció notar su presencia, de modo que las personas a su lado seguían hablando de los rumores que circulaban acerca de la aventura de lord del catillo.

- . . . Lord Chiba subió a los cuartos de arriba con aquella muchacha llamaba Kaolinet. . .

- . . . Pero ella se acuesta con quien pueda pagar, y lord Darien no necesita pagar por una mujer teniendo aquella belleza por esposa. . .

Trató de hacer oídos sordos a todo lo que escuchaba a su alrededor, corrió hasta los establos, Dulce estaba resguardada de las lluvias, de modo que cuando llego a su lado, ella simplemente se acomodó en el heno.

- Oh Dulce, ya no sé qué hacer.- Sollozo.- No puedo creer lo que oi. . .

Dulce se acercó a ella y junto su gran cabeza con la de ella, Serena agradeció aquel gesto de consolación y la abrazo, al fin y al cabo ella era lo único que le recordaba su verdadero hogar.

- Serena.- Darien estaba acercándose.- Por favor permíteme explicarte. . .

- Mi lord no deseo escuchar nada de lo que tenga que decirme.- De todos modos se volvió para verlo, Lita había vendado la mano herida.- Por favor déjeme sola.

- Serena yo te prometo que nada paso entre esa mujer y yo, ella no era. . .

- Mi lord.- Interrumpió ella.- No quiero escucharlo.

- Serena. . .

- ¡No!- La joven corrió hacia la salida de los establos.

Se encerró en sus aposentos, puso la tranca en la puerta de entraba por los corredores y la que daba al cuarto de su marido, no quería verlo o escuchar su voz, quería estar lejos de todos.

Cuando llego la hora de la cena había esperado encontrarse con Serena, necesitaba hablar con ella, pedirle disculpas si era necesario, la había hecho sufrir. Darien se sentó en su lugar de siempre y espero la aparición de su esposa, pero ya estaban todos sentados menos su esposa, vio a Lita acercarse y espero tener razón de su esposa con ella.

- ¿Sirvo ya mi lord?

- ¿Mi esposa ya bajo?

- Mi lady. . .- Lita bajo su cabeza.

- Dile mi amor.- Intervino Andrew sentándose a la mesa.- Dile lo que Serena te ha dicho.

- Mi lady me dijo que se siente indispuesta y que no bajara a cenar esta noche.

- Ya veo. . .- Darien sabia el motivo del malestar de su esposa.- ¿Cómo estaba ella?

- Bueno. . .

- Dile Lita.- Volvió a intervenir Andrew.- Debes decirle selo, merece sufrir un poco después de todo lo que le ha hecho a Serena.

- Mi lord. . .- Le hablo la castaña.- Ella esta devastada, ha estado encerrada toda la tarde y solo yo tengo autorización para entrar a su cuarto.

- Lo entiendo. . . Entonces ya pueden comenzar a servir.

- Si mi lord.

- Soy un tonto. . .

- Eso es evidente.

- Yo lo hice nada.- Murmuro molesto.- Yo no me acosté con esa mujer. . .

- Pues según lo que he averiguado ella no dice lo mismo.

- ¿De qué hablas?

- Escuche de la voz de la misma Kaolinet sobre tus proezas en la cama, al parecer eres muy bueno. . .

- Maldita mujer.- Rugió molesto.- No me acosté con ella porque no era mi Serena. . .

- ¿Tu Serena?- Se burló.- La perdiste antes de tenerla Darien.

- Lo sé, ahora nunca poder recuperarla.

- Mira yo que tu preocuparía de hablar con Kaolinet cuanto antes, ella no se va a detener hasta fanfarronear con todos que se acostó contigo.

- Maldita sea. . . Voy a echarla de mis tierras. . .

- Lo que sea que vayas a hacer hazlo pronto, Serena enferma cada vez que la pasa mal por tu culpa.

- Lo sé, no necesito que me lo recuerdes.- De pronto noto que tampoco estaba su hermana.- ¿Chibi Chibi esta con ella?

- Claro, ya sabes lo apagada que esta con Serena.

- Eso me hace sentir un miserable.

- Tu lo has dicho.

Quería estar al lado de Serena, necesitaba hablar con ella, rogar por su perdón, pero ella no iba a escucharlo, lo había visto en su mirada cuando la había seguido a los establos, aquellos ojos azules reflejaban dolor, había cometido el peor error de su vida e iba a lamentarlo el resto de su vida.

- ¿Serena por qué no comes?- Chibi Chibi estaba terminando su plato.- ¿No te gusta lo que Luna ha hecho?

- Claro que me gusta, es solo que no tengo mucho apetito.- Dijo tratando de no mostrarle a la pequeña su dolor.

- Luna se enfadara si deja comida.

- Lo sé.- Trato de comer, aunque verdaderamente no tenía hambre, de todos modos no tenia deseos de preocupar a los demás.

No sabía cómo sería su futuro, no tenía idea que iba a hacer desde el día de mañana, por ahora solo quería estar encerrada en ese cuarto para no seguir escuchando más sobre la aventura de su marido.

Había esperado que tras la buena relación que estaba teniendo con Darien las cosas siguieran así hasta llegar a lo obvio, que ellos estuvieran juntos como marido y mujer, era una lástima que todo eso no fuera más que una ilusión rota, ella y Darien nunca compartirían una cama, eso ya estaba claro.

Lo único que le quedaba por hacer era ser la de antes, aquella mujer que solo servía para ser ama del castillo, que no era tomada en cuenta por su marido, era después de todo por lo que se había casado con Darien.

- Se hace tarde.- Dijo Chibi Chibi luego de que Lita hubiese recogido las cosas, era tiempo de que la niña se fuera a la cama.- ¿Vienes conmigo Serena?

- Esta noche no mi cielo.- Le sonrió lo más amablemente que pudo.- No me siento muy bien.

- Ya veo. . .- La niña se acercó y la abrazo.- Buenas noches Serena, descansa.

Tuvo que abrir la puerta para que Chibi Chibi salieran, la niña se iba despidiendo de ella alegremente, cuando la perdió de vista se volvió para entrar en el cuarto y cerrarla puerta, estaba cansada y necesitaba estar sola.

- Serena.- Darien sujeto la puerta cuando solo quedaba unos centímetros para cerrarla completamente.- Por favor escúchame.

- Mi lord estoy cansada. . .

- Te lo ruego.- Darien utilizo todo su fuerza para abrir la puerta y entrar, al hacerlo cerró la puerta.- Tenemos que hablar. . .

- Mi lord yo. . .

- Serena yo no me acosté con esa mujer. . .

- Esta bien mi lord. . .

- Te digo la verdad. . .- Darien se calló de pronto.- ¿Qué has dicho?

- Que está bien mi lord, usted tiene el derecho de hacer lo que le plazca sin darme ningún tipo de explicación. . . Es usted hombre y todo hombre necesita una compañera en su cama. . .

- No digas eso Serena.- Trato de tomar sus manos pero ella se apartó.- ¿Entonces no me crees?

- Mi lord yo no soy quien para juzgar sus actos. . .

- ¡No me crees!- Estallo Darien completamente enfurecido.- Piensas que me acosté con esa mujer. . .

- Es lo que todo el mundo dice, y cuando mucha gente lo dice yo no tengo porque dudar de sus palabras. . .

- ¿Y mi palabra no vale nada?- Interrumpió él cuando logro alcanzarla y abrazarla.- Serena yo deseo estar contigo. . . Pero si no me crees no habrá futuro para nosotros.

- Nunca ha habido un futuro para nosotros mi lord.- Dijo ella herida por completo.- Ahora le ruego me deje sola, estoy cansada.

- Serena. . .

- Por favor mi lord, apenas tengo fuerza para estar de pie.

- Por esta noche te dejare, pero escúchame bien Serena.- La miro a los ojos.- Hare que confíes en mí, te demostrare que no hubo nada con esa mujer.

- Buenas noches mi lord.- Serena camino hasta la puerta y la abrió.- Por favor déjeme sola.

- Como quieras.- Darien salió del cuarto.

No podía quitarse de su mente la mirada llena de dolor de su esposa, había cometido el peor error de su vida al pensar siquiera que podía estar con otra mujer que no fuera Serena, ella lo amaba y él solo estaba destruyendo ese amor, era un maldito sin conciencia.

A penas puso la tranca de la puerta Serena se fue a la cama y se tendió a llorar, había tratado de parecer lo más calmada posible y ciertamente lo había logrado hasta que Darien le había dicho aquello de probar que él no había hecho nada. ¿Debía creerle? ¿Él era inocente de todo los rumore que había escuchado? Ya no sabía que pensar y eso la asustaba, deseaba confiar en Darien, pero si pensaba en el pasado fue de su propia boca que escucho que buscaría a una criada cuando necesitara la atención de una mujer, estaba totalmente confundida, no sabía que hacer o que creer.

Cuando entro en su cuarto Darien se sentó en la cama para comenzar a quitarse la ropa, haría todo con tal de recuperar a Serena, lo que fuese, mañana a primera hora buscaría a esa mujer llamada Kaolinet, ella había difundido falsos rumores sobre ellos, la iba a hacer pagar por su atrevimiento.

Al solucionarse todo eso podría volver a tener el amor de Serena, había descubierto algo, si Serena no estaba a su lado se sentía vacío, sin vida, la necesitaba para vivir.

Dejen sus Reviews.

Adoore: Amiga reza porque ese fuego no se apague después de todo esto, la pobre Serena ha vuelto a sufrir por Darien.

Yesqui2000: Pero Darien volvió a meter la pata, había cambiado tanto, Serena estaba feliz con su atención y ahora esto. . . !Tonto Darien!

Awase Kagami Ayumi: Espero no haber ensombrecido tu felicidad con este capítulo, nuestro Darien ha retrocedido en su avance.

Nina Galcon: Sucedió mucho después de ese besote, pero Darien tiro todo por la borda. ¿Podrá perdonarlo Serena?

Moon86: But Darien what ruined everything, it is a shame.

Ishy-24: A Darien aún le falta entender mucho, de lo contrario no se hubiera hecho esto, pero al parecer entiende el daño que le hiso a Serena y va a repararlo.

Madamemoon: Pero duro poco el acercamiento entre Serena y el testarudo lord, es una lástima, pero tenemos que ver que hará Darien para recuperar a su esposa.

Fran: De felicidad veo poca a decir verdad, espero que Serena logre recuperarse después de este nuevo error de Darien.

Camony: Es que Andrew como es un caballero no iba a golpear a Beryl, de modo que busco una venganza más sutil.

Abril Odette: Pero se perdió otra vez en su confusión, mira que buscar otra mujer en vez de ir con su esposa, eso está mal.

Ediebella: Pues paso que Darien volvió a hacer una estupidez, ahora necesitara un verdadero milagro por poder volver a estar cerca de Serena.

Amigas/os, he aquí un nuevo capítulo de esta historia, espero no haberlos defraudado, como ya ven actualizo lo más rápido que puedo, y he avanzado mucho en la historia, pero no se desanimen aún queda mucho, saludos.