Esta historia no me pertenece... es una obra original de TrisChiba quien muy amablemente me permitió y autorizo compartirlas con ustedes usando los personajes de CANDY CANDY...

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cotapece: vedad que esl sobrenombre le queda al dedillo... de imaginarmelo me derrito

passcusa: paso...lo que tenia ... que pasar...=´(

Sakura93: upsssss! dedaso... sorry!

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PRETTY BOY

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Candy hay algo que necesito decirte.- dijo muy serio el rubio.

Candy se quedó en silencio esperando a que él hablara.

-Hace algunos años un niño se encontraba viajando de regreso a casa con sus padres, la carretera tenia algunas curvas pronunciadas pero mi papá las conocía bien solo que en una de esas curvas un conductor ebrio golpeo la carro enviándonos directo al barranco.- Albert hizo una pausa cerro los ojos y respiro para recuperar la calma ya que su vos estaba a punto de quebrarse, Candy se pegó a su pecho y apretó su mano en señal de apoyo.

-Por suerte un carro que venía atrás se percató del accidente y pidió ayuda. Mi padre falleció en el lugar y mi madre y yo fuimos trasladados al hospital, nadie se explica cómo es que yo Salí sin un rasguño debido a lo aparatoso del accidente. Mi mamá solo soporto un día más y yo estuve a su lado todo el tiempo, le prometí que me convertiría en el mejor médico del mundo para salvar a las personas y ella me hizo prometerle que tenía que encontrar a una hermosa mujer y que la reconocería por sus ojos, que cuando los ojos de esa mujer me atraparan yo iba a entender que era ella.

-Conforme fui creciendo mi única preocupación era ser el mejor en lo que hiciera, no tenía muchos amigos pero me agradaba mi vida tal y como estaba. Y cuando menos lo pensé la encontré, encontré a la mujer con la cual quería pasar el resto de mi vida, en muchos sentidos aún era una niña pues cuando la vi por primera vez ella tenía 15 años pero me perdí en sus ojos y no la pude sacar de mi cabeza, pero yo tenía una promesa que cumplir cuando la conocí faltaba un año para que me fuera a Londres a estudiar medicina así que me volví su amigo por decirlo de algún modo estaría mejor dicho compañero a simplemente conocido pero aunque ella no se diera cuenta yo estaba pendiente de cada uno de sus movimientos pero no le podía pedir que esperara por mi años hasta que yo regresara así que deje Estados Unidos con la esperanza de que a mi regreso la volviera a encontrar. Me encantaba mi vida en Londres me apasionaba la medicina pero la extrañaba, extrañaba sus ojos su risa su delicado cuerpo pero me prometí que a mi regreso la encontraría y no la dejaría ir.

Candy no sabía que pensar, no entendía por qué le contaba todo eso, le dolía porque no sabía quién era la mujer de la cual hablaba pero le dolía más porque estaba casi segura de que no era ella, de repente el sonido del celular proveniente del bolsillo del rubio la saco de sus pensamientos.

-Me permites.

-Claro.- dijo ella y le dio una sonrisa algo apagada, cosa que no pasó desapercibida para Albert. Se levantaron y él se alejó para poder hablar.

-Espera no te escuche bien, repite el nombre del hotel.- lo escucho decir a lo lejos. Albert se acercó a ella después de colgar y le sonrió, Candy conocía esa sonrisa y sabía que le ocultaba algo como cuando un niño pequeño hace una travesura.

-Tengo que hacer una llamada, voy a la habitación porque mi celular tiene una pésima recepción, ¿me acompañas?

-No ve tu yo voy a caminar un poco.

-Está bien no tardo.- le dio un rápido beso en los labios y se marchó.

Candy caminaba tratando de comprender las palabras del rubio, ella no recordaba que él tuviera alguna chica en la preparatoria tal vez sería del lugar donde vivía ya que en la escuela casi siempre estaba solo, contadas la veces que estaba con algún amigo y a veces con ella.

-Disculpe.- la interrumpió una voz femenina.

- Si?

- Es usted Candy White.

-Así es, en que puedo ayudarle.

-Le dejaron esto y me pidieron que se lo entregara.- la chica le entrego una nota y se retiró.

La rubia estaba intrigada así que abrió la nota para leerla lo más rápido posible.

"Solo te pido 5 minutos, por favor concédeme esa oportunidad, te espero en la fuente que está a lado de los rosales. Atte. PB"

Candy no lo podía creer como sabia PB donde estaba y peor aún que hacia ahí, tal vez la idea de que era un psicópata no era del todo errada. Debía de ir para aclarar la situación y ponerle fin de una vez por todas porque esto ya se estaba volviendo bastante extraño, se sentía segura porque sabía que en ese lugar no le podía pasar nada, así que se dirigió al lugar que indicaba la nota. Se quedó parada frente a los rosales observándolos con atención ya que al llegar no vio a nadie y se concentró en la belleza de las rosas.

Sintió como alguien se paraba detrás de ella, tembló un poco por la proximidad del otro cuerpo y se debatía entre voltear o no, antes de que ella hiciera algún movimiento vio una mano sosteniendo una rosa blanca, sin duda debía de ser PB.

-Me dejas explicarte.- conocía esa voz a la perfección pero que hacia él aquí.- quien es la mujer que me vuelve loco.

-PB.- dijo Candy en un susurro al voltear.- Tú eres PB.- dijo con un tono de incredulidad y se encontró con unos ojos azul profundo y una sonrisa pícara.

-Ay amor pues quien más iba a ser, de verdad que eres muy despistada.

Candy puso cara de pocos amigos ante el comentario.

-Me debes una explicación y una muy buena.- dijo muy seria.

-Está bien, pero vamos a sentarnos.- dijo Albert con cara de niño pequeño cosa que derritió a Candy y la hizo olvidarse momentáneamente de su enojo.

-Si.- respondió ella y se fueron a sentar nuevamente bajo un árbol.

-Primero que nada de verdad que no tienes idea del porqué de PB.- Candy se quedó pensando pero no lograba recordar y menos entendía por qué Albert firmaba así las notas.

- No.- respondió confundida.

-Entonces te explico, cuando estabas en la prepa tú y tus amigas solían ponerles apodos a los chicos que les gustaban.- Candy sonrió ante el recuerdo y la sorpresa porque no tenía ni la menor idea de cómo el sabia esa historia.

- Si lo recuerdo.

-Entonces recordaras el mío.- Candy no lo podía ni ver y se sonrojo.

-Te dije que vigilaba cada paso de la niña de la que me enamore.- dijo con una amplia sonrisa.- y bien cuál era el mío.

-Pretty boy.- respondí Candy y su sonrojo aumento.

-Pues ahí lo tienes PB son las iniciales de Pretty Boy ósea yo.

-Entonces lo recuerdas, recuerdas todo y nunca me lo dijiste, ¿Por qué?- dijo la rubia con tono de reproche.

-Cuando te vi entrar al consultorio con esa mueca de dolor en tu cara sentí ganas de correr y abrazarte pero no sabía si tú me recordabas y lo peor si estabas con alguien más, así que lo único que pude hacer fue caminar hacia a ti reprimiendo las ganas de correr, tomarte en mis brazos y asegurarme de que estuvieras bien. Averigüe tu dirección y comencé a mandarte las notas y rosas pensando que pronto te darías cuanta de que era yo pero eso no paso y nos seguíamos encontrando de algún modo u otro nos volvíamos a encontrar y no sabes las gracias al destino o lo que sea que te ponía en mi camino, así que decidí arriesgarme a invitarte a salir pero pensé que PB debía seguir existiendo pues te hacia feliz.

-Dr. Andry .- dijo la rubia muy seria.- me pegaste un gran susto, ya estaba comenzando a pensar que PB era un psicópata pero me da gusto saber PB es el doctor más guapo de Chicago aunque eso no te salva de que siga molesta contigo.- y le brindo una gran sonrisa al rubio.

-Ahora si me permite señorita White hay algo que PB y yo debemos hacer para asegurarnos de que todo va a estar bien.- metió la mano en la bolsa de su pantalón y saco una cajita.

-Como te lo dije antes no pienso perder a la mujer de mi vida.- abrió la cajita la cual contenía un hermoso anillo, era de oro blanco con un diamante rodeado de pequeños zafiros estaba grabado parecían que tenía algo escrito Candy no reconocía las letras.- ¿Te casarías conmigo?

Candy lo vio a los ojos y se perdió en la profundidad de su azul y comprendió que no podía vivir sin ellos, ya lo había perdido una vez por su timidez y no pensaba perderlo dos veces, tomo el rostro de Albert con ambas manos y lo acaricio suavemente ante esta acción el cerro los ojos y se dedicó a sentir la delicadas manos recorrer su rostro y sintió como los pequeños dedos delineaban el contorno de sus labios para después sentir los dulces labios de la rubia sobre los suyos el beso fue tierno pero intenso y ninguno de los dos deseaba terminarlo pero Candy muy a su pesar se separó debido a la falta de aire.

Al abrir los ojos Albert se encontró con la sonrisa de la rubia la cual le mostró su mano, él se apresuró a tomar el anillo y colocarlo en su mano y la volvió a besar.

-Futura señora Andry .- Candy sonrió ante las palabras del rubio.- Hay alguien a quien deseo presentarte pero eso implica que debemos regresar, ¿te molesta regresar?

-No para nada pero no me caería mal que me dijeras a quien me quieres presentar.

-A quien no amor mejor dicho a quienes pero en el camino te explico.

Camino a chicago Candy se quedó observando en su mano el reluciente anillo, era realmente hermoso había algo en el que la hacía pensar que era muy especial pero no sabía que después sus pensamientos tomaron un rumbo diferente hacia las palabras de Albert "futura señora Andry " le encantaba como sonaba y más la forma en que él las había dicho.

-¿Qué piensas amor?

-En a quienes me vas a presentar, prometiste contarme en el camino.

-Es verdad te prevengo.- Candy puso cara de sorpresa por las palabras.- son mis amigos de la universidad George y Archie, son geniales pero seguro me van a molestar así que trata de ignorar sus comentarios hacia mi persona, están aquí por un congreso medico así que tiene muy poco tiempo disponible y nos han invitado a comer con ellos.

-Ah por eso el apuro.

-Si es por eso.

-Estos segura de que me va a encantar conocerlos.

Ya en Chicago se dirigieron a uno de los hoteles más lujosos, Albert se dirigió a la recepción y pregunto por ellos y la recepcionista le indico el lugar donde lo esperaban.

Se dirigieron al restaurante del hotel, Albert los vio a lo lejos y se acercó a la mesa donde estaban llevando a Candy de la mano.

- Doctor Andry es un placer volver a verlo.- dijo el más alto de los hombres era pelinegro tanto que su cabello parecía carbón. El otro era un poco más bajo castaña claro pero no tanto como el otro y este se quedó mirando a Candy apenando un poco a la rubia.

-Lo mismo digo, Archie George les presento a Candy.

- ¿Candy, Candy White?.- pregunto George bastante sorprendido, además Archie tenía los ojos muy abiertos y tan bien se veía bastante sorprendido pero ella no entendía el por qué.

- Si.- respondió algo apenada la rubia.

- Amigo la encontraste y no solo eso, sino que tu descripción se ha quedado corta es mucho más hermosa.- dijo George

- Gustan acompañarnos a comer.- les propuso Archie.

Albert volteo a ver a Candy esperando su respuesta, ella solo sonrió y asintió levemente.

-Claro será un placer.- respondió a sus amigos.

La comida transcurrió de lo más amena los amigos del rubio eran muy amables y educados, además se la pasaron burlándose de Albert cada que podían, dejando conocer a Candy varios capítulos de su vida en la universidad.

-Candy de verdad comenzábamos a creer que eras un fantasma pero me alegra saber que no es así y que mi amigo te encontró.- dijo George ya que habían finalizado la comida.

Albert se aclaró la garganta para llamar la atención de los presentes.

-Señores hay algo que debo decirles, esta hermosa señorita.- dijo Albert y beso la mejilla de Candy.- ha aceptado casarse conmigo.

-Ay! pensé que nunca lo ibas a decir, además pobre Candy no sabe en que se mete.- dijo en tono burlón George, recibiendo una mirada asesina por parte de Albert y un codazo por parte de Archie que se encontraba más cerca de él.

-Muchas felicidades les deseo lo mejor.- dijo Archie

-Por qué dijiste que pensabas que nunca lo iba a decir.- le pregunto Candy George.

-Es muy simple, reconocería ese anillo a 3 metros de distancia es una larga historia pero prometo que si mañana nos acompañan a cenar para festejar su compromiso te la cuento.

-Y no me puedes adelantar algo.- pregunto Candy debido a la curiosidad.

-Solo digamos que ese anillo fue creado especialmente para ti, pero no pienso decirte más hasta mañana.

Candy volteo a ver a Albert y este le dio un beso en sus labios.

-Muy bien señores, nosotros nos retiramos que tenemos muchas cosas que hacer.- dijo Albert.

-Está bien, hasta mañana.- dijo Archie

-Nos vemos mañana tortolitos.- dijo George con una gran sonrisa.

Salieron del lugar y se dirigieron al carro de Albert.

-A tu casa o a la mía.- pregunto el rubio.

-Mmm… a la tuya.- respondió Candy.

-Tus deseos son órdenes.- respondió Albert y se dirigió a su departamento.