Hola Hermosos lectores, doy gracias a los que comentan y me animan a actualizar mas rápido. Doy gracias a los nuevos lectores a los que leen y no comentan y mas a los que me dejan sus ánimos pidiendo un próximo capitulo(Farren N.M ,sjl ,Matu16,evazqueen,harpohe1989,15marday,CarlaMills harpohe1989,CharlieKM,Farren Norieli, si me falta alguien de estos últimos capítulos perdón) . Sin nada mas que decir que lamento si hay faltas de ortografía los dejo para leer.
Los personajes no me perteneces, solo el contenido de la historia.
CAPITULO X
El molesto ruido del despertador interrumpió mi placentero sueño, Henry se aferro mas a mi cuerpo y Regina fue quien se levanto para iniciar el día. Aun no se daba cuenta de que estaba despierta así que la mira hasta que entro en el baño, el ruido de la regadera no tardo en detenerse mucho tiempo y Regina salió cubierta solo por una bata para entrar a su vestidor y empezar a buscar la ropa del día.
-Buenos días- su melodiosa voz invadió la habitación y solo su sonido ocasiono que sonriera.
-Bueno días-con cuidado de no despertar a Henry que aún le quedaba una media hora de sueño, me levante y salude a mi esposa como se debía… con un dulce beso.
-Parece que dormiste muy bien, deberías dormir otro poco en lo que hago el desayuno-aunque era tentadora su sugerencia preferí entrar al baño por una ducha rápida y estar todo lo posible con ella antes de que se fuera a la alcaldía.
Cuando Salí de la ducha ya Regina no se encontraba y se escuchaban ruidos provenientes de la planta baja así que me vestí y desperté a Henry el cual se fue caminando como zombie a su habitación para alistarse.
Sin demora baje con dirección a la cocina en donde se encontraba mi esposa preparando huevos y café, siendo este ultimo el que invadía con su aroma el lugar.
-Huele muy bien- tome lugar cerca de ella y esta me regalo una taza llena de té, fue grande mi decepción pero no podía hacer nada, eran indicaciones medicas.
-Todo lo que cocino huele y sabe bien querida- regalándome un sexy giño siguió con los preparativos del desayuno.
-¿Crees que Henry vuelva a pedir dormir con nosotras?- la mesa estaba prácticamente servida, yo había puerto los cubiertos necesarios mientras que Regina servía los platos y entre ambas los colocábamos en la mesa.
-Supongo que sí, creo que es normal, ya que prácticamente te perdió y la angustia y estrés del tiempo en coma lo está reflejando estando apegado a ti, bueno por lo menos hasta que se pase ese sentimiento de que en cualquier momento puedes desaparecer- la explicación era muy lógica, todo lo que había pasado nuestro hijo no cualquier niño lo resiste.
-Y ¿Cómo sabes eso?, ¿te dijo algo?-ambas nos encontrábamos ya en la mesa solo esperando a Henry para poder desayunar.
-No, lo sé porque es justo lo que yo también siento-mi interior se agito al saber que ella se sentía así, no quería que ninguno de los dos sufrieran mas a causa mía.
En ese momento Henry entro en la cocina ya con su uniforme para poder desayunar, pero primero nos dio a ambas un beso de buenos días. Iniciamos a desayunar, ellos con su delicioso huevo y yo con la diera especial que tenia, entre platica y platica terminamos de comer y ellos se dispusieron a marcharse uno a la escuela y la otra al trabajo.
-Recuerda que no puedes salir sin compañía, no me hagas enojar Swan-decidí hacer caso a la advertencia a demás no me sentía con ganas más que estar viendo una película hasta su regreso que seria a la hora de la comida. Con un beso que duro más que lo necesario para una despedida por fin se fueron.
Para matar el día limpie la cocina, nuestra habitación y el salón, pero en todo ese tiempo no podía quitar la sensación de que algo había cambia en mí, no se lo había comentado a nadie para no preocuparlos, principalmente a Regina sobre todo porque sospechaba que tenía que ver con mi magia.
Salí a la parte trasera de la casa y tras varios intentos no lograba convocar ni una fracción de mi magia, después de media hora intentándolo salió pero sin control, tuve suerte que no ocasionara ningún desperfecto si no le tendría que decir a Regina y primero quería investigar un poco.
El uso de magia sin control ocasiono que me agotara y que la cicatriz me doliera lo cual era raro y no me gustaba, por el día lo deje así sin prestar atención, pero el día siguiente tendría que investigar a fondo que me estaba pasando. Subí a la habitación y a penas toque la almohada quede dormida.
-Emma… Emma, cariño despierta- la voz de Regina se colaba entre mi inconsciencia lo que ocasiono que poco a poco abriera los ojos y la encontrara sentada junto a mí, sonreí al recordar el apelativo que comenzaba a utilizar conmigo, me levante y la salude juntando nuestros labios que ya era una total adicción.
-La comida ya está servida, vamos- bajamos tomadas de las manos, Henry ya nos esperaba ansioso por comer. Comimos de forma tranquila entre platicas sobre la escuela o el estado de la ciudad e incluso de lo que hice todo el día, paso la comida y nuestro hijo se fue a su habitación a hacer la tarea y Regina al despacho a terminar de revisar algunos pendientes, yo de nuevo solo comencé a ver una serie en lo que alguno de los dos terminara.
El resto del día que pasamos juntos fue de los mejores, algo que en su momento podría considerar una utopía de lo feliz que me sentía. Las llamadas de mis padres tampoco faltaron y la visita en la hora de la cena complemento el día.
Ya en nuestra habitación me sentía muy cansada, el despliegue de magia había sido demasiado, incluso me sorprendía que Regina no se diera cuenta desde la alcaldía.
Comencé a cambiarme bajo la atenta mirada de mi mujer que me veía con preocupación, la que aumento al ver mi espalda.
-¿Qué te paso en la espalda?...¿Porque estas tan cansada?-mire mi espalda por el espejo y entendí a que se refería. Mi espalda o más específicamente mis cicatrices estaban rojizas como si me hubiera raspado. No sabía que decir, sabía que era por lo de la magia pero tenía que inventar algo para tranquilizarla.
-Ahora entiendo… en la tarde no resistí e inicie a hacer ejercicio y cuando estaba haciendo abdominales me lastime, no pensé que me dejaría marcar, no le di importancia pero termine muy cansada y aunque dormí un poco aun lo estoy, al parecer mis músculos aun no regresan a su estado de resistencia normal- su cara de desagrado aumento; las manos en su cintura en forma de jarra no auguraban nada bueno.
-¡Swan!... no me creo totalmente tu escusa barata, pero supongamos que te creo , sabes que tienes prohibido hacer ese tipo de ejercicios así que evítame mas preocupaciones y por lo menos lo que resta de la semana compórtate después podrás hacer lo que quieras- aun enojada me tomo de los brazos y me acostó boca abajo dejando mi espalda al descubierto, tomo una crema de su tocados y comenzó a expandirla por cada una de las cicatrices.
-¿Me tengo que quedar así toda la noche?-las manos de mi esposa recorrían toda mi piel de forma deliciosa intentando no dañar lo irritado de la piel.
-Obviamente no, solo en lo que se absorbe la crema- me dejo ahí en la cama en lo que ella terminaba de cambiarse; después de unos minutos me puse el resto de mi pijama y me metí en la cama a esperarla aunque aun se veía enojada, no como al inicio pero seguía la molestia.
Después de unos minutos se acostó junto a mi dándome la espalda, intente acercarme a ella pero se alejaba un poco, pero no me rendí y la abrace en contra de su voluntad y dejo de alejarse.
-No estés enojada, no paso nada- en ese momento se dio la vuelta quedando frente a mí.
-Siempre haces lo que quieres, no puedes seguir unas indicaciones Swan y eso hace que me preocupe, la siguiente vez no se qué tipo de lesión tendrás solo por tu necedad y…-antes de que siguiera enunciado más quejas la calle con un beso que respondió a pesar de su enojo.
-Te prometo que tendré mas cuidado, pero ya no estés enojada, llevamos tiempo sin pelear y no me gustaría regresar a esas viejas costumbres ahora que estamos casadas-con una mirada de resignación y sin cambiar mas palabras ya que no las necesitábamos quedamos dormidas en brazos de la otra.
Un par de días después la dinámica que habías instaurado no se modifico, los únicos cambios eran las visitas o cenas en donde se auto invitaban mis padres. Yo aun seguía sin poder controlar mi magia y el despliegue de la misma seguía siendo sin control pero ahora tenía la precaución de bañarme por las noches y cambiarme en el baño o cuando Regina no miraba ya que las cicatrices seguían igual o peor de irritadas lo que me ocasionaba molestia al rozar la ropa.
Ya harta de esta intriga espere un día en el que sabía que tanto Regina y Henry llegarían un poco más tarde de lo normal.
Esa mañana fue igual que las anteriores, compartimos el desayuno y con un beso a ambos se marcharon, yo espere una media hora en lo que me aseguraba que Regina no regresara a la casa.
Pasando ese tiempo y ya vestida incluso por instinto me lleve el arma que ahora tenía su lugar junto a la cama Salí con rumbo al pozo en mi escarabajo, tarde más de la cuenta ya que tome calles que sabia eran menos transitadas y menos probable que alguien me viera y pudiera decir a mis padres o a mi esposa.
Al llegar y bajarme de auto un escalofrió invadió mi columna, el lugar traía nada de agradables recuerdos. Adentrándome al bosque con dirección al pozo iba verificando que nada estuviera fuera de lo normal; llegue al lugar y entre más me acercaba al campo el cual ya se podía distinguir perfectamente teniendo en su centro el mismo símbolo que el devorador y yo en mi espalda, esta ultima me ardía mas y mas, el dolor era mayor que los últimos días pero nada comparable como lo fue cuando recién me lastimaron.
Camine más cerca, aun sin entrar al campo pero algo en mi me decía que tenía que entrar para que mi magia regresara, pero el miedo evitaba que diera el paso necesario.
Mi celular comenzó a sonar y por inercia conteste sin mirar el numero entrante ya que estaba más concentrada en el campo y los desperfectos que ocasiono la explosión.
-¡Me puedes decir ¿Dónde demonios estas?, llego a casa por unos papeles y no te encuentro- la voz de Regina sonaba muy pero muy enojada; por un momento pensé en colgar pero eso complicaría las cosas. Entre sus quejas no me dejaba hablar y no se me ocurría una escusa para mi salida.
-Tranquila estoy bien…déjame hablar-las constantes interrupciones me estaban poniendo de nervios y a causa de la discusión unilateral no mire por donde pisaba; la caída fue estrepitosa y dolorosa, intente levantarme pero cuando me di cuenta el campo se ilumino por completo, un total deja vú.
Mi espalda me quemaba, por instinto me comencé a quitar la ropa de la parte superior; la voz de Regina la lograba escuchar a lo lejos, pero el mismo ardor evitaba que hablara lo suficientemente fuerte.
-¡Re…Regina!- Por fin logre gritar, cuando el ardor se extendió por mis brazos en los cuales un camino de luz se extendió hasta llegar a mis palmas. La luz comenzó a hacer el mismo símbolo que el de mi espalda, me estaba quemando y hacían cicatriz para después tornarse de un color negro como si fuera un tatuaje el cual que yo recuerde no había pedido.
-¡Emma!… ¿Dónde estás?, ¿Qué está pasando?-como pude y aun con el proceso en mis manos me acerque lo mas que pude al teléfono para poder susurrar mi ubicación, tenía la esperanza de que me escuchara al igual que ese día cuando le dije que le amaba.
Frente a mi pero fuera del campo apareció entre una nube morada el esbelto cuerpo de mi esposa que se quedo en shock al ver mi estado, mis manos cubiertas de sangre por las recién heridas. Empezó a acercarse a donde yo estaba pero sabía que no debía, en esta ocasión algo me decía que si podría entrar pero de hacerlo saldría lastimada.
-¡No!-ante mi voz que no sé de donde salió ella se detuvo, extendí mi brazo para indicar que se detuviera pero una ráfaga de magia salió disparada hacia todos lados, pero ninguno la hirió, las ráfagas la esquivaban como si supieran que no deberían de dañarla.
Las ráfagas chocaban con los árboles, rocas cerca del lugar dejando en ellas la marca del devorador, cerré mi mano justo al mismo tiempo que el campo perdía su luz y yo caía al suelo.
Mi cuerpo ardía, mis manos están llenas de mi propia sangre, solo los brazos de Regina me daban alivio al contrastar las temperaturas.
Sentí como nos transportábamos y dejábamos el lugar para llegar a nuestra habitación, lo último que sentí fue que la fría pero reconfortable sabana que cubría la cama después de ahí no supe nada más.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Gracias si llegaste hasta aqui, espero te gustara el capitulo y espero dejen sus comentarios para mejorar.
