¡Hola a todos! Hoy es un día triste y feliz para mi por que acabo esta historia, y me alegra tanto como me entristece ponerle fin, pues me encantó poder "traducir" este sueño a papel ~. El final me ha quedado como lo deseaba y no tengo queja esta vez, puede que no sea el mejor ni tal vez el que os esperabais, pero yo espero haber cumplido las expectativas :). ¡Un beso grande a todos los lectores de este fic por leer las locuras de esta mente que me ha tocado!

Karen: ¡Me emocionas mujer! Quiero decirte que este capitulo te lo dedico a ti ~, por estar siempre aquí dándome apoyo para continuar y por mi tardanza a veces en publicar ~ Espero que en verdad te guste por que me he esforzado mucho para finalizarlo como se merece :) Lamento interrumpir tu estudio de esta forma xD incluso cuando escribo algo bueno soy mala (?) xDDD ¡Muchas gracias por todo Karen :)!

LadyMelodyLi: Muchas gracias a ti también por tus reviews! Shinichi se ha ganado un caramelito en el ultimo file ~! Ya era hora de que Gosho confirmase el maldito amor a primera vista xDDD Espero que te guste el ultimo capitulo ^^ No es taaaan largo como el penúltimo, pero es especial a su manera!


Hasta Pronto

Aquellos dos adolescentes viajaban sin rumbo fijo por la fría noche de Tokio, o eso era lo que Ran se imaginaba, pues Shinichi tenía muy claro a donde debía dirigirse ahora. No sabía si Ran lo había perdonado del todo, pero al menos estaba a su lado y había perdido el avión, era todo lo que necesitaba... por el momento.

Se desvió hacia una carretera secundaria y fue entonces cuando la karateka empezó a reconocer el lugar, al fin y al cabo, habían pasado por allí muchas veces. Sonrió llena de felicidad y se aferró más todavía a la cintura del muchacho, sintiendo su fragancia que la relajaba y le hacía olvidar todo lo que había pasado horas antes.

Estaba muy enamorada de Shinichi, y al fin había podido decírselo a la cara con la buena suerte de que él le correspondía de verdad, ¿Qué más podía pedir al mundo? Cerró los ojos y acarició el torso del detective, causándole una leve distracción.

—¡Shinichi que nos caemos! —Le advirtió mientras se reía de la reacción del chico.

—¡L-La culpa ha sido tuya! —Le aseguró medio sonrojado por haber sentido las caricias.

No tardaron mucho en llegar al lugar que ambos esperaban, y frenó nada más acercarse a la entrada de aquel parque ya abandonado.

—Veo que esta vez has frenado mejor que antes —Ran se encontraba tan feliz que no paraba de bromear.

La miró fingiendo cabreo, pero no tardó en sonreír también, la felicidad de ella significaba más felicidad para él. Se tomaron de la mano y entraron en el parque con una leve sensación de vértigo, se notaba que hacía mucho tiempo que ningún niño jugaba ya allí, pero todo seguía como sus mentes recordaban, sobretodo aquel tobogán que les traía agridulces recuerdos. El leve viento y la sensación de abandono penetró en sus corazones, llevándolos a aquel tiempo en el que tan solo tenían cuatro años.

—"Al día en el que nos conocimos" —Pensaron al unísono parando en frente del gran árbol de sakura.

—Has elegido el sitio perfecto... —Le dijo la castaña sin apartar los ojos del árbol. —Son tantos los recuerdos que vienen a mi mente.

—Lo mismo puedo decir —Le respondió mientras se sentaba en la hierba y observaba la ventana del hospital que estaba en frente. —¿Por qué no te sientas a mi lado?

La chica obedeció gustosa, mientras Shinichi recordaba lo único amargo de aquella historia, aquello que Ran desconocía sobre su maestro y su mujer, pero no era momento de recordar malos momentos, así que se limitó a atraerla hacia él y abrazarla.

—¿Qué pasó al final con el caso? —Preguntó Ran rompiendo el silencio, estaba realmente curiosa.

El detective se limitó a relatarle lo sucedido mientras ella salvaba a su madre y amigas, sorprendiéndola bastante.

—No esperaba menos de ti —Le respondió muy orgullosa, sabía que podía confiar en él para ese tipo de cosas, Shinichi era infalible.

—Pues yo de ti no confiaría tanto —Dijo para su sorpresa, medio riéndose. —Por que se escapó.

—¿C-Cómo? —Ran se apartó un poco para poder mirarle a la cara, acto que hizo reír aun más a Shinichi.

—¿No dices que siempre pongo los casos primero? —Le preguntó retoricamente. —Pues lo dejé ir y fui a por lo más importante para mi.

El cuerpo de Ran empezó a temblar al escuchar las bonitas palabras del detective, mientras una nueva lagrima caía recorriendo su mejilla, y llegaría al borde de sus labios si no fuese por que Shinichi la atrapó con un dulce beso en la comisura.

—Ey no llores... —Le susurró abrazándola. —No sé como lo hago... pero siempre te hago llorar.

La chica se aferró a su espalda con más fuerza si cabe, y enterró la cara en su pecho.

—No lloro por pena, si no de felicidad —Su voz sonaba distorsionada. —Pero...

En ese mismo momento la karateka acababa de recordar algo que había explotado su pequeña burbuja de felicidad, aquello que sabía que sería inevitable.

—Shinichi... —Se deshizo del abrazo y se frotó los ojos eligiendo sus siguientes palabras. —¿Te vas a ir de nuevo, verdad?

El detective esperaba ese momento, la eterna pregunta que se repetía una y otra vez, esa a la que debía responder con un si rotundo, a pesar de vivir cada día a su lado.

—Ran, si he de irme —Le respondió sintiendo como se le encogía el corazón. —Pero...

—Te esperaré —La muchacha le cortó la frase, esta vez lo miraba con total decisión.

Cruzaron sus miradas, y ella intentó explicarle que por mucho tiempo que pasase, jamas podría estar con otro, que aquellos ojos violetas solo lo podían mirar a él.

—Te esperaré hasta el fin de mis días si hace falta —Le aseguró componiendo una pequeña sonrisa en su rostro. —Pero prométeme que volverás.

—Volveré aunque me cueste la vida —Le respondió con tanta ternura, que la chica casi no pudo escucharle.

Aquello que Ran le había dicho significaba tanto para él que se había quedado momentáneamente sin habla ¿Cómo había sido tan tonto de no darse cuenta antes de todo aquello? Saber que ella lo esperaría era la mejor medicina para todos los golpes que se había dado.

—Además tengo otra cosa que prometerte... —Empezó tras recuperar el habla, ganándose así la curiosidad de Ran.

Ella no se esperaba que hubiese algo más, estar con él a solas y disfrutar de aquel mágico momento era más que suficiente.

—Yo te compré esto... —Dijo sacando el anillo de sakura que le había regalado horas antes. —Por que simboliza mi promesa.

—¿Q-Qué promesa? —La karateka estaba empezando a ponerse nerviosa, recordaba con tristeza el momento en el que lo había tirado al suelo. —¿Cómo lo has recuperado?

El detective estaba empezando a ponerse seriamente nervioso también, pues aquello que debía decir era tal vez lo más importante que había dicho jamás. Su mirada iba del anillo a la chica y de la chica al anillo, mientras empezaba a sudar.

—Shinichi me estás poniendo nerviosa a mi también... —Ran se agarró a su brazo para infundirle fuerzas.

—Quiero que te pongas este anillo como símbolo de nuestro compromiso —Soltó poniéndose serio al fin, encontrando las fuerzas en su interior. —Para que me recuerdes mientras no estoy, y cuando vuelva...

—¿C-Cuando vuelvas...? —El tono rojizo de sus mejillas habían adivinado las intenciones del detective.

—Cuando vuelva podría convertirse en un compromiso de verdad —Aclaró más rojo que un tomate. —Y casarnos, siempre que tu quieras claro.

Los fuertes latidos del corazón de la castaña se sentían a través de la fina camisa del detective, provocándole más nervios aun, pues ella no le respondía ni para bien ni para mal, tan solo se limitaba a mirarlo medio en shock.

—Pues claro que quiero... —Le respondió en un pequeño susurro.

Se abalanzó sobre el con tanta fuerza que cayeron rodado por el césped mientras reían. No estaban seguros de si se reían por la caída, por la situación o simplemente por la enorme felicidad que, al menos ese día, nadie podría arrebatarles.

Cuando frenaron, Ran juntó sus caras para darle un pequeño y tímido beso de agradecimiento, al cual Shinichi correspondió con ímpetu, rodeando la cintura de la karateka y profundizando más en aquel beso que sabía a verdadera gloria. No querían separarse por nada del mundo, pues los dos sabían que no les quedaba mucho tiempo y cuando se besaban, era como si el tiempo se parase, y el césped el árbol y el parque, dejaban de existir.

—¿Me llamarás? —Le preguntó una vez separados.

Seguían tumbados en el césped, sin apartar la mirada de los ojos del otro.

—Pues claro, tonta —Shinichi empezó a acariciarle la melena, debía aprovechar mientras podía. —¿Acaso no lo hago siempre?

—Si... pero poco —Ran quería dejar claro su disgusto con la poca delicadeza del detective.

—Ya sabes como soy... —Respondía mientras ascendía al flequillo de la joven. —Cuando me concentro en un caso no puedo pensar en nada más.

Shinichi debía callarse de nuevo la verdad, no soportaba mentirle así, no cuando la tenía tan cerca, no después de haber besado aquellos labios con los que tantas veces había soñado.

Intentó enderezarse utilizando el brazo accidentado, provocando un intenso dolor en el musculo.

—¡Ah! —Exclamó.

—¿Te sigue doliendo? —Ran corrió a examinar su brazo, el cual estaba bastante rojo e hinchado. —Debemos ir al médico, Shinichi.

—¡No es nada! —Se apresuró a decir, no podía ir al médico ahora bajo ninguna circunstancia.

Ran siguió insistiendo con toda su energía característica.

—Si vamos ahora al médico nos quedaremos sin el poco tiempo que tenemos —Le recordó. —Te prometo que iré en cuanto me vaya, pero ahora solo quiero aprovechar esto.

—¿Seguro? —Estaba acostumbrada a que el detective le mintiese en ese tipo de asuntos.

—¡Seguro! —Exclamó dándole un pequeño beso en la nariz.

—¿Desde cuando eres tan romántico? —Preguntó entre alagada y sorprendida. —¿Qué has hecho con Shinichi Kudo?

La tomó de la mano para llevársela con él a la salida, mientras le respondía en tono gracioso.

—Soy la otra faceta de Shinichi Kudo.

—Pues deberías mostrarla más a menudo, esta es la primera vez en trece años —Le replicó riéndose.

—Eso no es cierto, la he sacado más veces solo que oculta —Le aseguró mientras le hacía cosquillas.

La castaña empezó a reírse más fuerte mientras el detective no cesaba con las cosquillas, sin darse cuenta estaban ya al lado del casi destrozado skate.

Se quedaron en silencio unos segundos mirándolo, los dos sabían lo que tocaba ahora y no querían por nada del mundo hacerlo, intentaban retrasarlo lo máximo posible.

—Ve con cuidado, ¿Vale? —Fue Ran la que rompió aquel silencio, para la sorpresa del detective. —No quiero que te pase nada...

—Pues claro —La abrazó con todo el cariño del que fue capaz, y se mantuvieron así. —¿Qué me iba a pasar?

—Pues no lo sé —Le confesó algo asustada. —Pero cuídate, hasta la próxima vez que nos veamos.

Aquellas palabras de la chica cobraban un significado especial para él, por un momento sintió como si ella lo supiese todo, como si supiese que era Conan Edogawa, y que debía luchar contra una peligrosa organización.

—"No pienses tonterías" —Pensó negando con la cabeza. —Lo haré.

Se inclinó dispuesto a darle el ultimo beso, el de despedida, el más dulce y amargo de todos, intentando de nuevo hablarle sin palabras, demostrarle que era solo suya.

—¿Me lo parece a mi o el anillo también me lo has regalado para que los chicos no me molesten? —Le preguntó entonces, cayendo en la cuenta.

—¡¿Eh?! —Exclamó al darse cuenta de que le había descubierto. —Q-Que dices...

—¡Te he pillado Shinichi! —Decía divertida mientras el se montaba en el skate intentando ocultar su rostro.

—Disculpa por quererte tanto entonces —Le dijo medio cabreado, ahora que salían juntos no quería ver a ninguno más a su alrededor.

Las risas pronto pasaron al silencio y los dos jóvenes se prepararon para sus últimas palabras.

—Solo prométeme que no vas a llorar en cuanto me vaya ¿Vale? —Le pidió tristemente.

—Eso es algo que no te puedo prometer —Contestó con toda la sinceridad posible mientras sacaba el teléfono móvil, debía avisar a su padre para que fuese a buscarla.

—Te quiero Ran —Fue lo único que pudo decir antes de apretar el botón del skate y perderse entre las sombras, haciendo lo posible para que ella no notase el sufrimiento que llevaba consigo.

—Y yo a ti, Shinichi —Le contestó a pesar de que sabía que no podía oírla, deseando que aquellas incipientes lagrimas no corriesen de verdad por sus mejillas.


Había sido una noche eterna, y ni siquiera cuando todos saludaban de nuevo sus mullidas camas para rendirse al sueño, consiguieron lograr conciliarlo. Eran tan solo las nueve de la mañana cuando Kogoro se levantó corriendo de la cama para contestar al teléfono, algo tan inusual para él como para su hija Ran.

—¿Papá? —Preguntó mientras lo acompañaba al salón, donde Kogoro ya hablaba con entusiasmo.

No sabia porqué, pero no se sorprendió al saber que hablaba con su madre. Desde ayer todo había vuelto a empezar para ellos.

—"Al final será cierto que cero es el principio" —Recordó las palabras de su detective y una pequeña sonrisa llena de ternura inundó su cara mientras observaba a su padre al teléfono.

Si todo salía bien, sus padres volverían a estar juntos, conociendo a su madre, no sería tarea fácil, su padre tenía mucho que arreglar y mucho que demostrar, pero sabía que lo conseguiría.

Se limitó a escuchar la conversación con felicidad, cuando la puerta se abrió sobresaltando a todos.

—¡Hola Ran-neechan! —Saludó un niño de gafas con entusiasmo.

—Conan-kun... —Dijo ampliando más su sonrisa.

Corrió a abrazarlo, deseaba verlo más de lo que se imaginaba. Desde que había decidido irse de japón había aprendido a valorar todavía más a todos y a cada uno de sus seres queridos.

El pequeño, por su parte, se dejó hacer intentando no pensar en lo mucho que deseaba tener su verdadero cuerpo para poder abrazarla como la noche de ayer.

—"Ayer..." —Pensó mientras sus mejillas se teñían de rojo.

Cuanto deseaba ser él en ese mismo instante, se le haría más difícil que nunca vivir sin los besos de la karateka ahora que sabía lo que era probarlos, pero para desgracia suya, había hecho bien en irse en aquel mismo momento, pues los ardores y la transformación no tardaron ni cinco minutos en hacer aparición.

—"Esa Haibara tiene que aprender a calcular" —Pensaba mientras se sentaba en el sofá y encendía la tele molesto. —"No han sido dos días."

—Oye Conan-kun —Le preguntó Ran desde la cocina, pues había decidido hacerles el desayuno. —¿Qué te ha pasado en el brazo?

El pequeño no dudó en mirar el brazo escayolado por el profesor Agasa, al fin y al cabo le había prometido a Ran que lo curaría.

—Ah no es nada Ran-neechan, me caí —Le explicó con su mejor sonrisa inocente.

—Ya veo —Le respondió un tanto escéptica. —Ve con más cuidado la próxima vez, ¿vale?

Él asintió volviendo a dirigir la vista a la televisión, esa era una de las ocasiones en las que Ran sospecharía enormemente de él, ¿Qué había más curioso que un esguince en el mismo brazo el mismo día? No le faltaban motivos para sospechar de él.

—"Pero ya no importa" —Pensaba mientras cogía tres vasos. —"Si tu no me lo quieres contar, yo no sabré nada hasta que llegue el momento"

Conociendo a Shinichi, sus motivos tendría, el era el ser más sobre protector del planeta.

—Ey Conan-Kun —Le llamó sin perder la sonrisa. —¿Te apetece un zumo de cereza?

Él asintió con entusiasmo, no se le ocurría una mejor forma de acompañar el desayuno. Volvió a centrarse en la tele, pues en todos los canales hablaban sobre la detención del dueño del restaurante Kisumu, su foto junto a la de Heiji, su captor, salían en todas partes.

—"Así que al final fue Hattori quien lo pilló" —Pensaba irónico. —"Mejor así, no debo verme involucrado".

Se recostó en el sofá y estiró los parpados mientras cerraba los ojos por primera vez desde hacía tiempo. Tenía un cansancio considerable, y deseaba dormir con urgencia.

—"Es increíble que después de todo lo que ha pasado en un solo día, todo haya vuelto a la normalidad como si no hubiese cambiado nada" —Reflexionaba mirando al techo con los brazos detrás del cuello.

Se estiró un poco y vio a su chica sirviendo los zumos con una expresión de felicidad total, mientras un bonito anillo de sakura y un collar a juego lucían en su dedo y cuello respectivamente. El detective no pudo evitar que su corazón latiese un poco más fuerte, para luego tener que rectificar su anterior opinión.

—"No..." —Pensó cerrando los ojos, a punto de quedarse profundamente dormido. —"Realmente ha cambiado... Todo".


-FIN- ~

Ah se acabó :c ~ ! Es una gran pena para mi, no me gusta acabar los fics xD ( ahora entendéis todos la largura de Una Ilusión Inocente e.e xDDDDDD) Jajajaja

PEEERO... tengo buenas noticias (?) continuaré con mi fic principal muy feliz y tengo ya otro fabricándose (?) para cuando acabe Una Ilusion Inocente, de momento solo puedo decir que se titulará : "Serendipia" , Realmente me he pensado mucho el titulo del fic, quería algo que fuese perfecto y Serendipia expresa a la perfección el fic. Las pocas pistas que puedo dejar son:

- Significado de "Serendipia": Hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa"

- La protagonista principal es Ran.

- La pareja principal ShinRan y la secundaria KaiAo.

-En la portada salen Ran y Aoko.

Y hasta aquí puedo leer ~ Espero que os haya gustado leerlo tanto como a mi soñarlo :) ! Hasta pronto!