Bien, hasta aquí hemos llegado, Recuerdos Perdidos se acaba.
En principio iba a ser más largo, quizá con algún capítulo más, pero estos último días no he tenido apenas tiempo y a
partir de ahora me iba a ser más y más difícil continuar, así que he decidido acabar aquí.
Espero que lo dirfruteis :3
Un torbellino de imágenes y palabras giraba a su alrededor, en un auténtico caos de recuerdos.
"No somos héroes, Wright, solo somos hombres…"
"La defensa está lista, su Señoría."
"Solo un estúpido estúpido que se deja guiar por las estupideces de otro estúpido puede llegar a una conclusión tan estúpida…"
"Sr. Wright, cada vez que apunta con el dedo, alguien resulta herido…"
"La única que tiene permiso para interrumpirme es la propia muerte…"
"El peor de los momentos es cuando debemos fingir la mejor de nuestras sonrisas"
"Si, Phoenix, soy yo. Soy Mía."
-¡Mía!- exclamó Phoenix, incorporándose de un salto.
-¡Nick!- escuchó a su lado, unas manos le sujetaron por los hombros y le hicieron tranquilizarse- Gracias al cielo, ¡Estás bien!
-¿Qué…? ¿Dónde…?- preguntó él, confuso.
Estaba tumbado en un lugar cómodo, una camilla probablemente. Tenía la visión desenfocada y le costaba distinguir las cosas que le rodeaban, pero pudo ver a la persona que le estaba sujetando, casi abrazándose a él.
-¿Maya?
-Apártese un momento- dijo una voz masculina y seria al otro lado, Maya le soltó inmediatamente y retrocedió, entonces el médico apuntó a los ojos de Phoenix con una molesta linternita-. ¿Podría decirme su nombre?
-¿Qué? Me llamo Phoenix. Phoenix Wright… ya hemos pasado por esto, doctor… estoy bien.
El médico se retiró un momento y le observó con aire crítico, pero después sonrió.
-Es la rutina, tengo que hacerlo.
-¿Qué me ha pasado?- preguntó Phoenix, aturdido.
-Por lo visto tropezó y se golpeó la cabeza contra una mesa. Perdió el conocimiento y su amiga llamó a una ambulancia.
La imagen de Maya tomando la forma de Mía acudió a su mente, Phoenix se llevó la mano a la frente y cerró los ojos con una mueca de dolor. Sentía una fuerte punzada en la nuca, pero no le importó, intentó recordar qué más había pasado… Y descubrió que una parte de su mente que había estado hasta ahora a oscuras volvía a tener un poco de luz. Exploró aquella zona de su memoria, y pronto empezaron a acudir datos a su cabeza.
-Maya… -dijo lentamente-, cuando nos conocimos, durante el caso de Mía… la prueba decisiva fue una estatua... que hizo Larry ¿no?
La médium asintió lentamente, con los ojos muy abiertos. Phoenix continuó.
-Hace unos meses defendí a un mago de circo, ¿verdad? Uno que llevaba una chistera rosa.
-¡Max Galáctica!- exclamó la chica, el abogado sonrió-. Nick, ¡Has recuperado la memoria!
-No… solo pequeños trozos, pero cada vez lo veo todo más claro- murmuró Phoenix-.
-Es una excelente noticia- dijo el médico, aproximándose a él y observándole con atención-. Si eso es cierto, muy probablemente pronto podrá recordar todo su pasado.
-Pero, ¿por qué he empezado a recordar?
-Bueno, es un método muy poco convencional, pero una cura poco común para este tipo de amnesia es un fuerte golpe en la cabeza- comentó el médico, pensativo-. Yo no lo recomiendo, claro. Intentar acceder a la memoria así es como entrar en una casa derribando la puerta, podría haberse venido abajo todo el edificio...
-¿Qué?- exclamó Phoenix, alarmado.
-No se preocupe, a usted no le dejará secuelas. Bueno, probablemente un tremendo dolor de cabeza unos días, pero se pasará.
-¡Te lo dije!- exclamó Maya, riendo de alegría.
-Tengo que ir a informar de esto, espéreme unos minutos- dijo el médico, y después salió de la habitación.
Phoenix cerró los ojos de nuevo. Todo estaba allí; todos sus recuerdos, todo su pasado, solo tenía que ir desenterrándolo poco a poco. Abrió los ojos para mirar a Maya, esperando encontrar la expresión alegre que tanto la caracterizaba, pero se topó con una mirada insegura.
-¿Qué pasa, Maya?
-Bueno… estaba temiendo que, ahora que vuelves a ser tú… que ahora ya no…
Phoenix comprendió.
-¿Que ahora las cosas serían diferentes? ¿Qué iba a cambiar lo que te dije?- sonrió-. No seas tonta, sigo siendo yo, el Phoenix que no recordaba nada y el Phoenix de antes del accidente son la misma persona, con los mismos sentimientos.
A ella se le iluminó el rostro y, antes de que Phoenix pudiera verla venir, se echó encima de él y le abrazó con fuerza.
-¡Cuidado, mi cabeza!
-Lo siento- se disculpó rápidamente Maya-. Es que me había mentalizado para lo peor.
-Creía que eras más optimista. ¿Dónde está esa Maya segura de sí misma y que no se paraba a pensar en las consecuencias que yo conocía?
-Es que cuando Mía me devolvió el cuerpo y me encontré contigo tirado en el suelo, temí que estuvieras… Bueno, me di cuenta de que has sufrido mucho por mi culpa, aunque yo solo intente ayudarte.
-Y algo me dice que me tocará sufrir mucho más- comentó Phoenix-. Pero estoy seguro de que merecerá la pena.
Maya sonrió y le besó con dulzura.
Ambos pasaron unos momentos más juntos, en silencio, antes de que Phoenix volviera a decir algo.
-Y acabo de recordar algo más.
-¿El qué?- preguntó Maya, mirándole con curiosidad.
-Odio el Samurái de Acero.
Fin
.
Bueno, ha sido un placer escribir esta historia, la más larga hasta ahora de las mías con 10 capítulos, pero tenía que acabar.
Con todo estoy contento, aunque haya terminado más rápido de lo que pretendía y haya dejado el final abierto, espero
que no os importe. Y si os importa, escribid vosotros un fic como a vosotros os guste, que para eso existe Fanfiction ;)
Gracias a Nad por ser la primera en comentar, te animo a hacerte una cuenta y quizá escribir
algo tú misma, o al menos a seguir leyendo y comentando.
Gracias a Hellen por su apoyo también, la animo a que intente escribir sus propias historias.
Y William Power, confío en tí para esa traducción, igualmente gracias.
Tengo que mencionar también a NekoNata, quien me inspiró para escribir algo original y nuevo de AA,
después de todo hay que hacerle justicia a todos estos años siendo fans de esta saga.
Me despido diciendo que tardaré en volver a pasar por Fanfiction, pero espero regresar con alguna otra
historia si puedo.
Hasta la próxima.
