x. Razones
-"Sé que habías dicho que necesitabas tiempo…"-
El pelinegro miró detenidamente a la mujer que tenía al frente suyo, postrando una mirada seria, pero tranquila mientras que ella poseía una apenada, inocente; realmente había extrañado ese rostro tan hermoso.
-"Pero…estoy dispuesta a intentarlo, si tú también lo estás."-
Angelina esperó su respuesta con ojos expectativos, sus manos entrelazadas. Estaban en uno de los tantos patios del campus, cerca de uno de los robles de lugar, la joven recargada sobre el gran tronco.
-Angelina…-
Sebastian mordió su labio inferior y desvió la mirada.
-No puedo…Más bien, no quiero regresar contigo.-
Fue algo un poco cruel de su parte, pero tampoco quería darle falsas esperanzas a la hermosa muchacha, si no dejaba en claro que entre ellos dos no podía haber algo nuevamente, entonces sería una tortura para ambos, más para ella.
-"¿Por qué no?"-
El joven suspiró y miró hacia otra parte, inesperadamente identificando una cabellera blanquecina a unos cuantos metros de donde estaban ellos. El corazón de Michaelis dio un vuelco, sus ojos agrandándose por unos segundos antes de reenfocar su mirada nuevamente en Angelina. No era el momento para pensar en ese hombre, pero aún a distancia, con una simple mirada lograba provocarle inquietud.
-"Es que hay otra, ¿no es cierto? Es eso…"-
Sebastian sacudió la cabeza y forzó una sonrisa, sintiendo un nudo en la garganta al notar como esos grandes ojos rojizos empezaban a llenarse de lágrimas.
-No es eso. Si por algo dije que necesitaba tiempo es porque en verdad necesito tiempo.-
-"¿Tiempo para qué?"-
Evitó su mirada, apretando sus puños con fuerza. No sabía cómo hacerlo lo más suave posible, Angelina no le dejaba.
-Lo lamento…-
El joven se dio la media vuelta y se retiró de ahí.
La verdad era que no sabía exactamente por qué no deseaba regresar con Angelina. Ella era perfecta, por así decirlo, no veía razón alguna por la cual se le había negado; pero Sebastian lo hizo de todas formas. Sabía que lo tomaría difícil, y que quizá no volvería a presentarse esa oportunidad.
A pesar de que le dolía el haberla negado, Michaelis no estaba arrepentido.
