Para cuando el día terminó, ellos ya tenían todo planeado, desde el lugar al cual se moverían hasta la trampa con la que entretendrían a Dylan, sólo debían esperar un día más y luego llevarían a cabo la estrategia de Bill.
-Vamos a irnos por aquí, es la ruta más segura que encontré- explicó Wendy mientras sus dedos trazaban el recorrido hacía el teatro de Gravity Falls.
-Me parece una excelente idea- sonrió Grenda golpeando la mesa con el puño- esto será grandioso-
-Bill y yo ya tenemos el conjuro perfecto para engañar a Calgary- habló Gideon.
- ¿Cuánto tiempo les llevará poner el hechizo o lo que sea? - interrogó Mabel mirando a todos desde su lugar cerca de las computadoras de vigilancia.
-Al menos cuatro horas- respondió Bill mientras jugaba con un cuchillo.
-Parece que alguien tendrá que madrugar- se burló Wendy al ver la cara de molestia de Gideon.
-Nos iremos al amanecer así que debemos dormir ahora, no podemos arriesgarnos a un ataque con nosotros agotados o adormilados- Mabel no paraba de teclear cosas en la máquina junto a ella- Espero que hayan dejado sus maletas hechas como acordamos-
Un fuerte temblor sacudió el lugar, pedazos de piedra caían del techo con violencia, Gideon no tardó mucho en crear un campo de protección, como el que usaba normalmente para salvar a la gente del pueblo. Las rocas destruyeron algunas computadoras, pero los sistemas de seguridad seguían funcionando, al menos. La electricidad se cortó, en poco tiempo todo se había quedado a oscuras. Esa especie de terremoto continuaba, para ser un temblor ya había durado bastante. Candy miró con terror a Mabel, preguntando con la mirada si aquello era acto de Dylan. Mabel sonrió alegremente y negó con la cabeza.
- ¿Mabel? - el comunicador que la castaña llevaba en el cuello se encendió al recibir el mensaje.
-Estamos bien aquí abajo- respondió la susodicha- ¿Está hecho? -
-Está hecho, el tiempo vuelve a correr con normalidad en Gravity Falls- la voz de Pacífica sonaba entrecortada y agotada pero aliviada al mismo tiempo.
-Tu equipo y tú deben salir del lugar de inmediato-
-Sólo tenemos un problema, los temblores seguirán, no hubo manera de detenerlos- la comunicación comenzó a fallar en ese punto.
-No te escucho, Pacífica ¿qué está pasando? - estática era lo único que Mabel lograba escuchar, fragmentos de frases inconexas que la voz de la rubia soltaba.
- ¡Salgan del sótano ahora! - un limpio grito que sólo la voz de una niña mimada podía dar hizo que Mabel diera un brinco y mirara a su alrededor.
Era cierto, las paredes habían comenzado a agrietarse, el suelo continuaba sacudiéndose, quedarían sepultados si no salían en ese momento. Tomó aire y luego asintió para darse seguridad.
- ¡Cambio de planes! - gritó, en ese instante la tierra dejó de moverse a su alrededor- Bill, Gideon, comiencen a realizar el hechizo, Wendy ve por la poca gente aquí y llévatelos a la nueva ubicación, ten cuidado- entre alegría y pánico era lo que Mabel mostraba con sus expresiones.
- ¿Qué está sucediendo? - Gideon quitó la cúpula que los protegió de las piedras.
-Pacifica lo logró, pronto ese asunto de la temporalidad quedará resuelto, no más noches eternas ni cortos atardeceres, todo volverá a la normalidad, pero los temblores van a continuar y quedarnos aquí será un problema, como pueden ver- respondió mientras guardaba algunos archivos en una USB y otros en un disco duro portátil- ¡Muévanse! - gritó.
Wendy echó a correr por el pasillo, esquivando las piedras del suelo, buscando a la gente. Bill ya había comenzado a recitar el hechizo, mientras Gideon se le unía. Los ojos de Bill comenzaron a brillar con luz amarilla mientras que los ojos de Gideon despedían una luz azul intensa. Ambos extendieron los brazos hacía los costados, poco a poco se fueron elevando del suelo. Comenzaron a girar en un enorme círculo que subió la velocidad paulatinamente hasta que sus cuerpos dejaron de verse, únicamente se veían dos luces que giraban en una especie de torbellino de magia.
Mabel los observó unos instantes más antes de darse la vuelta y coger las cosas que se llevaría de ahí, salió al pasillo a tropezones, estaba demasiado nerviosa, pero se obligó a correr hacia la habitación de Gideon, cogió la maleta que estaba al pie de la cama, realmente la habitación del chico de cabello blanco le llamaba mucho la atención y quería husmear un poco pero ahora no tenía tiempo para eso. Salió con la maleta en una mano, dirigiéndose hasta el cuarto de Bill. Gruño en voz baja cuando vio el sombrero y el bastón de Bill recargados en la pared fuera de la habitación. Negó con la cabeza y los tomó emprendiendo la carrera hacía su propio dormitorio.
Abrió la puerta y suspiró, metió el sombrero de Bill en su maleta; miró los mapas, las fotos, las anotaciones, la enorme roca que cayó en su cama. Se colgó las maletas al hombro y emprendió la carrera hacia la salida de emergencia. Sonrió aliviada cuando notó que ya no quedaba nadie en el lugar, Bill y Gideon sabían el plan así que sólo debía limitarse a seguir adelante.
Cuando salió y corrió hacia el bosque, se percató del temblor incontrolable de sus piernas. Vaya que realmente tenía miedo. No se preocupó mucho por el camino, lo había memorizado una noche antes. Sacudió la cabeza y continuó avanzando de forma lenta. No esperaba toparse con Dylan a unos metros de ella.
-Hola, Mabel, cuánto tiempo sin verte- Dylan se hallaba recargado en un árbol cercano, sujetando una rosa roja entre sus dedos.
-Dos años, maldito idiota- una extraña sensación de rabia y nerviosismo la estaba consumiendo lentamente, debía serenarse y poner atención a cualquier mínimo movimiento de Calgary.
Dylan suspiró alegremente.
-Dos gratos años desde que asesina a tu patético hermano y me quede con Gravity Falls- rio de forma escalofriante- este lugar siempre ha sido un gran atractivo para los demonios ¿no crees? –
- ¡No te atrevas a hablar de mi hermano! - gritó Mabel llena de furia, sus puños se habían
-Entonces ¿qué? - se burló él -Eso no traerá a tu hermano de la muerte y justo ahora estas sola- algo en la voz de Dylan no le gustaba para nada -podría deshacerme de ti con solo un movimiento de dedos, pero no lo haré- el chico seguía impasible ante la castaña.
-No estoy sola y tampoco te será tan sencillo acabar conmigo- murmuro Mabel, tratando inútilmente de no perder la cabeza.
-Wendy y el resto a estas alturas debe estar en los calabozos, y adivina gracias a quién- el rostro pálido de Mabel lo hizo reír fuertemente.
De pronto un montón de gente del pueblo apareció, rodeando a ambos, Mabel experimentó una sensación de alivio y gratitud, miró a Dylan con una sonrisa victoriosa.
Luego todo se fue a la mierda.
Una enorme red de pesca cayó sobre ella, el comisario Blubs y el oficial Durlan aseguraron la red provocando que ella cayera al suelo. Mabel no podía comprender lo que estaba sucediendo, pero no iba a preguntar, estaba bajo ataque y debía actuar. Conjuró una esfera de energía rosa y la lanzó contra Dylan; la esfera ni siquiera salió de la red, sino que quedó dentro de la misma, rebotó un par de veces y luego le dio en la espalda, quemando su camisa, dejando un circulo como marca. La castaña se negó a gritar de dolor debido a la piel quemada, levantó la vista y observó a Dylan quien le sonreía con malicia.
- ¿Qué les pasa a todos ustedes? - gritó Mabel dolorida y confundida.
-No dejaremos que le hagas daño a Dylan- vociferó Linda Susan.
- ¿Qué les hiciste? - la chica miró a Calgary con toda la rabia que cabía dentro de su cuerpo.
-Expandí sus mentes- respondió.
Mabel recordaba que la mayoría había estado en prisión, pero aún tenía una leve esperanza, si la capturaban a ella aún quedaba Bill para continuar con la misión. Estaba en una terrible situación y no lo vio venir ¿de qué había servido todo ese entrenamiento? Las noches eternas leyendo y practicando su magia, al final todo había sido en vano. Lagrimas de autentica frustración surcaron sus mejillas ¿qué se supone que debía hacer ahora?
- ¿Qué tenemos aquí? - Dylan tenía en las manos su maleta y la de Gideon, con las cosas de Bill dentro. La información, los planos, todo estaba en las manos de ese malnacido y solo había bastado un pequeño descuido, unos minutos de debilidad.
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Dipper sintió un escalofrió recorrer su columna mientras Will y él viajaban de nuevo por ese remolino de energía hacia otra etapa de la vida del Pino.
- ¿Qué sucede, Dipper? – Will se volteo a ver al castaño, quien solo tenia el ceño fruncido y la mirada en sus manos.
-Tengo un mal presentimiento- murmuró y eso bastó para que una grieta se abriera frente a ambos.
