Bella POV.
"¿¡Que vas a qué!?"
Solté una risita sin girarme para mirar a mi amiga, mientras levantaba dos camisas frente a mí, preguntándome cuál sería la más apropiada para conocer a mi... ¿Suegra?
"Conocer a la madre de Edward."
"Wow, wow." Alice se paró frente a mí con ambas manos en alto y los ojos muy abiertos. "¿Y qué? ¿Van a casarse la próxima semana?"
Solté una carcajada, decidiéndome por una camisa de seda negra y guardando la otra antes de caminar de vuelta hacia mi habitación.
"No exageres, Al..."
"¿¡Que no exagere!?" Oí a Alice resoplar detrás mío y seguirme, con los brazos cruzados sobre el pecho. "Te acostaste con él hace una semana por primera vez, ¡Y ya estás conociendo a la madre!" Alice se sentó en la cama, junto al conjunto de ropa que había dejado preparado, y se encogió de hombros. "Sólo quiero que te tomes las cosas con calma, Bells..."
"Lo estoy haciendo, Al." Susurré con una sonrisa, mientras le despeinaba los cabellos y volvía a desaparecer dentro del vestidor.
"¡No parece!" La oí mascullar desde la habitación, y volví a salir con un par de botas negras, sonriéndole.
"Sólo la conoceré porque se le metió en la cabeza hacerlo y ha estado insistiéndole a Edward para hacerlo toda la semana. No es nada más. No significa que sea un compromiso o nada de eso, Al. Relájate, anciana." Susurré, y ella me golpeó en el trasero cuando pasé caminando junto a ella con rumbo al cuarto de baño.
"La juventud de hoy está perdida." La oí mascullar, y solté una risita antes de encender la ducha.
Veinte minutos más tarde, me encontraba enfundada en unos jeans grises y con nada más que un corpiño negro en el torso, parada frente al espejo, maquillándome, cuando Edward entró en la habitación.
Soltó un silbido y se acercó a mí por detrás, mientras yo le lanzaba una mirada de advertencia a través del espejo.
"Las citas normales esperan en la sala hasta que la chica esté lista." Susurré, con una sonrisita, volviendo la vista a mi rostro para terminar de aplicarme el rímel.
Edward se encogió de hombros detrás mío y se inclinó hasta besar mi hombro antes de rodear mi cintura desnuda con sus brazos.
"Las citas normales son unos idiotas por perderse esto..." Gruñó en mi hombro, y rodé los ojos. "Aparte, Alice me dijo que en cinco minutos estarías. Lo cual quiere decir que aparecerías por la sala dentro de media hora. No pienso pasarme media hora sentado en un sillón mirando el techo."
"Podrías mirar la televisión."
"Prefiero mirar tu trasero desnudo."
"No tengo el trasero desnudo." Susurré, cerrando en rímel, y Edward acarició mi abdomen lentamente con sus manos.
"Pero esto sí..." Solté una risita y me recosté contra su pecho. Adoraba abrazar a Edward. Teníamos la diferencia de altura perfecta y era tan cómodo.
"Pervertido."
"Eres tan sexi..." Masculló contra mi cuello, antes de pellizcar mis caderas. Solté un gritito y me giré en sus brazos antes de golpearlo en el pecho.
"Tengo que terminar de prepararme o llegaremos tarde." Susurré, sonriente, y Edward ladeó la cabeza, divertido. Llevaba una camisa blanca bajo un sweater azul oscuro, y unos pantalones del mismo color. Se veía tan caliente que estuve a punto de empujarlo sobre mi cama, pero me contuve.
"Tenemos como media hora..." Susurró, y solté una carcajada mientras lo apartaba de mí.
"No, cállate y ve a sentarte por allí." Dije, con un auto-control monumental, y me volví a girar hacia el espejo. Edward soltó un gemido pero obedeció y se dejó caer sobre mi cama.
"¿Y? ¿Cómo va la convivencia con Alice?"
"Mucho mejor de lo que creía." Susurré, terminando de aplicarme el brillo labial. "Pensé que a los dos días estaríamos cubiertas de basura e impuestos, pero no, somos bastante organizadas."
"Bueno..." Edward le dirigió una miradita a toda la ropa que había descartado sobre la cama, y volvió a mirarme. "Organizadas." Repitió, y solté una carcajada.
"Que tú seas un obseso del control no quiere decir que yo sea desordenada." Susurré, acercándome a él con los brazos cruzados. Edward tragó saliva mientras bajaba la mirada hacia mis tetas, y sonrió lentamente antes de atraerme por la cintura hasta que quedé parada entre sus piernas.
"No vayamos, quedémonos aquí." Susurró, enterrando el rostro en mi vientre, y sonreí mientras acariciaba sus cabellos.
"No podemos hacerle eso a tu madre... Además, ¿Qué nos quedaríamos haciendo?"
"El amor."
Sentí un tirón en mi entrepierna al oírlo decir eso sin tapujos, y suspiré entrecortadamente.
"No, tu madre..." Edward gimió quejosamente y solté una carcajada. "Edward, no."
Edward bufó contra mi ombligo, provocándome un escalofrío.
"Bien." Gruñó, poniéndose de pie y tomando mi rostro entre sus dos grandes manos. "Termina de vestirte. Voy a esperarte en la sala o acabaré muriendo." Masculló antes de besarme en los labios fugazmente y salir de la habitación.
Solté una risita, adorando el efecto que tenía sobre Edward. Nunca antes me había sentido así de... deseada. Y era encantador.
Aparecí en la sala exactamente ocho minutos después, con mi camisa negra bajo un sweater beige y mi cazadora de cuero colgando de mi brazo derecho, junto con mi bufanda negra y mi gorro de lana.
"¿Lista?" Susurró Edward poniéndose de pie y sonriendo mientras tomaba mi chaqueta y me indicaba con la cabeza que me diera vuelta para colocármela. Cuando terminó, apretó mis hombros afectuosamente y me giró para besarme. "Estás hermosa."
Sonreí contra sus labios y comencé a colocarme mi bufanda.
"Tú también."
"¿Yo también?" Preguntó divertidamente, colocándose su chaqueta, y me encogí de hombros mientras él me acomodaba el gorro de lana negro sobre la cabeza.
"Tú también te ves hermoso." Susurré, y Edward se mordió el labio antes de atraerme bajo su brazo y apretarme contra él. "¡Adiós, Al! ¿Harás algo hoy?"
Alice apareció caminando desde la cocina y se apoyó contra la pared, encogiéndose de hombros.
"Es miércoles. Nadie hace nada hoy."
"Querrás decir que la gente aburrida no hace nada hoy..." La picó Edward, con una ceja arqueada.
"Púdrete."
Le lancé un beso volador antes de caminar detrás de Edward hacia la puerta.
"¡Diviértete, nena!" Grité, saliendo por la puerta.
"¡Tú no!" La oí gritar y solté una carcajada.
"¿Está mal con Jasper?" Preguntó Edward mientras llamaba el ascensor, y asentí.
"Están metidos en un círculo vicioso sin fin." Susurré, entrando en el ascensor en cuanto las puertas metálicas se abrieron, y recostando mi cabeza sobre el brazo de Edward, mientras él me tomaba por la cintura y besaba mi cabeza.
"Jasper se pone demasiadas barreras a sí mismo. Respeta incluso las reglas que no puse." Susurró Edward. "No me molesta que salga con Alice."
"Sería una hipocresía de tu parte." Susurré con una sonrisa, echando la cabeza hacia atrás para poder mirarlo pero sin despegarme de él.
"Soy el jefe y hago lo que quiero." Gruñó, inclinando la cabeza para morderme el lóbulo de la oreja antes de volver a enderezarse y sonreírme con dulzura. "¿No estás aterrada?"
"¿Porqué?"
"Vas a conocer a mi madre." Dijo, encogiéndose de hombros. "Podría ser una loca psicópata celosa y sobre-protectora o algo por el estilo."
"Mmm..." Negué con la cabeza, frunciendo los labios. "No."
No iba a decirle que nada tan lindo y bueno como él podría salir de una loca psicópata porque su ego estallaría.
"Eres la novia más rara del mundo." Masculló, negando con la cabeza mientras caminaba fuera del ascensor llevándome detrás de él tomada de la mano.
Sentí que todo el aire dejaba mi cuerpo, y caminé torpemente junto a él mientras repetía esa palabra una y otra vez en mi cabeza.
Novia. Novia. Novia. Dijo que soy su novia. Su novia.
Lentamente, una enorme sonrisa comenzó a extenderse por mi rostro mientras salía junto a... mi novio a la invernal noche de la ciudad, tarareando una cancioncita que se me había quedado prendada hacía unos cuantos días.
Supe que Edward me dirigió una mirada divertida y curiosa, y también supe que debería hablar sobre eso, porque técnicamente, él nunca me había pedido que fuera su novia, pero no quería arruinar mi felicidad momentánea, asique me quedé callada y me metí en el asiento trasero del Volvo en cuando él abrió la puerta para mí.
"¿Almorzaremos en tu restaurante?"
"Nop."
"Oh..." Me lamenté. Desde hacía unos cuantos días, Edward y yo habíamos tomado una especie de rutina. Yo entrenaba por la mañana, mientras él trabajaba en las oficinas del circo, y luego almorzábamos juntos en su restaurante, antes de volver al trabajo. Por la tarde, él me traía a casa.
"Y ya no es más mi restaurante." Dijo, estirando su mano libre para apretar mi pierna.
"Tu ex-restaurante." Susurré, tomando su mano entre las mías y jugueteando con sus largos dedos. "¿En dónde almorzaremos?"
"Es un restaurante que mi madre adora, ella lo eligió, no es demasiado elegante ni nada." Se apresuró a decir cuando me giré a mirarlo con fijeza. Volví a respirar tranquila y Edward soltó una risita. "No te gusta nada tener que ir elegante, ¿Eh?"
"Lo detesto."
"Y vives en Upper East Side."
"Sólo porque Alice me obligó." Susurré, y Edward soltó una carcajada mientras me daba un apretonsido cariñoso en la rodilla.
El restaurante resultó ser muy bonito y cálido, sin llegar a ser intimidante, y reconocí a la madre de Edward en cuando entramos.
Se encontraba en una mesa prácticamente en el centro del lugar, y nos sonrió en cuantos nos vio llegar. Sus ojos verdes esmeraldas junto con el pelo acaramelado que caía a ambos lados de su cara en suaves ondas hacía inevitable no darse cuenta de que era la madre de mi cobrizo, quien nos presentó con un descuidado ademán de la mano antes de retirar mi silla hacia atrás para que me siente.
"Hola, Bella, es un placer conocerte."
"Hola, Esme..." La saludé, mientras estrechaba su mano. "Es un placer también."
Me senté junto a Edward, quien tenía a su madre en frente, y noté que Esme me analizaba con una sonrisita en el rostro antes de girarse hacia su hijo.
"Me gusta, es bonita."
Edward bufó, y le dedicó una mirada reprobatoria mientras abría el menú.
"Sí, lo es, y se enfada bastante cuando hablan de ella como si no estuviera en la habitación, asique..."
Lo pateé bajo la mesa mientras le fruncía el ceño.
"Claro que no me enfado." Mascullé, entrecerrándole los ojos, antes de girarme hacia Esme y sonreírle.
"No lo harás mientras sigan siendo halagos..." Susurró Edward en mi oído y lo empujé lejos, bufando.
Esme soltó una carcajada frente a nosotros y se disculpó, a lo que le respondí con una risita y asegurándole que no me importaba.
Edward me recomendó el spaguetti, y si algo había aprendido desde que conocía a Edward, era a hacerle caso cuando sugería un plato. Tenía un gusto culinario impecable.
Por supuesto, la comida estuvo increíble, y Esme resultó ser adorable. Sí, bastante testaruda y bocazas a veces, pero no podía criticarla cuando yo era mil veces peor.
Hablamos muchísimo sobre el circo, y especialmente sobre Carlisle, y era evidente que la mujer seguía enamorada de él a más no poder. Sabía, por lo que Edward me había contado, que el hombre no se había portado muy bien con ella, y que la había abandonado con un niño pequeño luego de haberle prometido no dejarla nunca. Pero no había ni una pizca de resentimiento ni en su voz al hablar de él, ni en la mirada de anhelo que me dedicó cuando le conté cómo Carlisle Cullen me había dado la oportunidad de mi vida, y cómo me había ayudado a lo largo del arduo camino que era convertirse en una artista fija del Carovilli.
La cena terminó más rápido de lo que pensaba, y noté que hablar con la madre de Edward hacía que el tiempo pasara mucho más rápido.
"Te agradó mi madre." Dijo Edward, una vez que nos hubiéramos despedido con un abrazo en la puerta del restaurante y ella se dirigiera hacia su coche.
"¡Es genial!" Solté, mirándolo con una enorme sonrisa. "No sé de qué te quejas."
"Tú no la has conocido cuando se pone insoportable..." Susurró, abriéndome la puerta, y sonrió adorablemente cuando me frené en seco para mirarlo con una ceja arqueada. "Pero sí, es genial."
Sonreí ampliamente antes de plantarle un beso en los labios y subirme al coche.
"¿Vendrás a dormir a mi casa?" Susurré unos minutos más tarde, mientras él conducía con una mano y me rodeaba a mí con la otra, mientras dormitaba tranquilamente sobre su hombro.
"¿Dormir?"
"Dormir aka hacerlo toda la noche." Farfullé, y Edward estalló en carcajadas.
"Eso me suena más tentador." Sonreí contra su hombro antes de besar su barbilla suavemente.
"Te quiero."
"Y yo a ti."
Veinte minutos más tarde, abrí la puerta de mi departamento y caminé dentro con él tomando a Edward en la mano. No llegué a cerrarla, cuando mi cobrizo ya me había levantado por el trasero para que rodeara su cintura con mis piernas, y luego de cerrar la puerta de una patada, caminaba conmigo aferrada a él hacia mi habitación.
Caminó dos pasos por el pasillo antes de quedarse duro, y dejé de besar su cuello para levantar la cabeza y mirarlo con los ojos como platos.
"Ay, mierda." Mascullé, desviando los ojos hacia la puerta de la habitación de Alice, de la cual se escapaban sonidos... No aptos para menores.
Volví a mirar a Edward mientras él, sin saber si reírse o mortificarse, abría los ojos aún más, mientras los gemidos y jadeos aumentaban de volumen.
"¡Jasper! ¡Sí, así, Dios, sí!"
Una risa se escapó de mi boca sin que pudiera evitarlo, y la sofoqué contra el hombro de Edward mientras él abría la boca sin decir nada.
"Sácame de aquí, por favor." Farfullé, entre risas, y él no tardo ni un segundo en dar media vuelta, y sin dejarme en el suelo, salir pitando de mi departamento antes de entrar en el ascensor y marcar su piso. Gracia a Dios que éramos vecinos. "Eso fue traumático." Mascullé un segundo más tarde, separándome de él para mirarlo a los ojos.
"Las paredes de este maldito edificio son delgadas." Susurró Edward, con los ojos muy abiertos. "Deberemos tener cuidado."
Estallé en carcajadas, volviendo a abrazarlo, mientras él me imitaba y me sostenía más fuerte contra él.
No tuvimos cuidado durante toda la noche.
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¡Buenos días! ¿Cómo están? Muchas gracias por leerme, y por todos los reviews. También quería darles las gracias a todas las que me dejaron comentarios hermosos en el último capítulo de 'The Tattoo', son adorables y me ayudaron muchísimo. No saben todo lo que esto significa para mí. Muchas gracias.
Emma.
PD.: aka quiere decir, 'as known as', lo que sería una especia de 'también conocido como'. ¿Se entiende lo que quise poner? JAJAJ
