¿Tenéis idea de lo difícil que es escribir algo pornoso que no tenga a Rocky y Bullwinkle de por medio? Buf, no me juzquéis por la tardanza sino por el climax, salvo que no te vaya el McDanno, entonces sáltate el final del capítulo.

El título: "Action! Not Words" de Def Leppard

¿Seguimos?


Capítulo IX: "Action! Not Words"

Castiel estaba enfadado con Dean Winchester, era algo que saltaba a la vista y sería cómico ver los intentos del cazador por entablar una conversación si no fuera porque realmente necesitaban la ayuda del ángel para localizar a la gárgola durante el día.

- Cas tío, tenemos las mazas ahora necesitamos un hechizo de localización… - y el ángel giraba el rostro sin responder con una expresión de desdén que provocaba más al rubio Winchester a seguir intentándolo – Estás bien hombre, incluso pareces más guapo, anda, te prometo que no volveré a hacerlo.

Totalmente inútil, el cazador se encogió de hombros y pidió ayuda a Sam, a su manera. El otro Winchester ocultó la sonrisa de diversión y tomó el relevo.

- Castiel, esto es importante, sabes que la gárgola no va a detenerse y conoces la situación del cielo, tenemos que pararla antes de que siga matando – Sam se acercó a su amigo que a él si le devolvió la mirada – por favor.

- Necesitamos sangre inocente, sangre manchada y un péndulo de granito negro para hacer un conjuro de localización sobre un mapa – contestó de un tirón.

- La sangre manchada corre de mi cuenta – sugirió Dean

- No – Castiel ni siquiera lo miró – tú aún no has traicionado a tu familia, tendrá que ser Sam o…

- No hay problema ahora… - el cazador más alto no había dejado terminar al ángel "… o yo" – la mía está bien Cas, ahora sólo necesitamos sangre inocente

- Estáis locos, no vamos a matar a nadie… - Steve McGarret no pudo seguir callando ante la conversación que se iba volviendo más surrealista por momentos

- ¿Quién ha dicho nada de matar? – Dean explicó – no creo que se necesiten más de unas gotas sobre el péndulo…

- No es preciso quitar la vida a nadie, bastarán unas gotas de sangre en el péndulo y que alguien haga la invocación… - replicó Castiel fingiendo horriblemente que el cazador no estaba allí.

Dean rodó los ojos y se dio por vencido en intentar hacerse perdonar por su amigo. Le había pedido perdón, había tratado de justificarse pero cuando Castiel vio la marca de Caín se comportó como si lo hubiera atacado como si le hubiera defraudado profundamente y, estaba harto. En serio. No llevaba la maldita marca por gusto.

El problema era encontrar sangre inocente, quien más o quien menos, por un motivo u otro habían quitado una vida humana, eso hacía que su sangre no pudiera considerarse inocente. No manchada como había dicho Castiel que estaba la suya o la de Sam Winchester, pero tampoco inocente.

- Lo más sencillo es encontrar a alguien joven y extraerle un poco – Dijo el ángel

- No vamos a herir a ningún niño – dijo Danny Williams con firmeza – me da igual lo que digáis

- Esto es más importante que un momento de malestar para alguien joven – Castiel fulminó al policía con la misma mirada furibunda que venía obsequiando a Dean desde que despertó

- No sé lo que los tipos como vosotros consideráis importante – Williams no se dejó amedrentar por la seriedad del tipo vestido con gabardina al que los cazadores trataban como si se tratara de una bomba de relojería – pero en el mundo real los niños son importantes

- Si queréis encontrar a la gárgola antes de que mate a nadie más esta es la manera Daniel Williams – y el gesto era tan amenazador que Dean Winchester se interpuso entre su amigo y el policía

- Tranquilo Moody, digo Castiel, o como te llames, entendemos la gravedad, pero no obligaremos a nadie, buscaremos un voluntario – McGarret trató de suavizar la tensión

- ¿Y dónde vamos a encontrar un voluntario? ¿Vamos a ir colegio por colegio? – El teléfono del policía comenzó a sonar, lo cogió y se apartó unos metros para hablar con su hija mientras los demás discutían la manera de hacer el hechizo – era mi hija, tengo que recogerla del entrenamiento, luego seguimos discutiendo esto…

- No podemos perder más tiempo – Castiel desapareció un segundo y volvió a aparecer con Grace de la mano bastante asustada y con aspecto de estar también mareada – podíamos empezar consultándole a ella si está dispuesta a darnos su sangre.

Pálida y sudorosa la chiquilla se impresionó con las palabras del ángel y vomitó sin poder evitarlo. Danny la llevó al baño pero Castiel no se libró de las recriminaciones de los demás. Steve McGarret le dio un puñetazo y el ángel le hubiera respondido si nuevamente Dean Winchester no se hubiera metido por medio llevándose el golpe que iba destinado al capitán del 5-0

- Espero que ya estemos todos satisfechos – dijo levantándose del suelo, dos metros más allá enjugándose la sangre de los labios. El ángel intentó curarle pero no le dejó – vamos a hacer esto bien, puedes obtener un poco de sangre de Grace, pero le vas a pedir permiso y te encargarás de que no sufra ningún daño

- Está bien

- Eso lo decidiré yo – Williams había vuelto con su hija – Grace cariño, necesitamos sacarte un poco de sangre para encontrar al monstruo y detenerlo.

- No sufrirás ningún dolor Grace Williams, será muy fácil si me lo permites – Castiel intentó poner lo que él consideraba una sonrisa amigable que hizo sonreír a la niña - ¿Puedes extender un brazo?

Realmente fue sencillo, la jovencita extendió su brazo derecho y Cas rozó con sus dedos la muñeca mostrando una pequeña ampolla llena de sangre. Grace no notó nada, ni siquiera el más pequeño pinchazo.

Después del momento de tensión el ángel y Sam realizaban el hechizo. La gárgola estaba cerca, más de lo que esperaban, en el jardín botánico de Ho'omaluhia, no tardarían más de veinte minutos en llegar.

- Yo me encargo – el ángel cogió una de las mazas y volvió a desaparecer volviendo un minuto después con un trozo de la cabeza de piedra que dejó en la mesa táctil de la sala de reuniones – Listo

- Ya veo – dijo McGarret mirando el ojo grotesco de granito negro

- Pues ya he terminado aquí

- Genial, es genial – por algún motivo que los demás no alcanzaban a entender Dean Winchester estaba cabreado

- Adiós El ángel se desvaneció en el aire esta vez definitivamente.

Dean cogió la maza con una agresividad que amedrentó a los policías y a su hermano.

- Vamos, el numerito de Cas nos ha retrasado, tenemos que llegar antes de que oscurezca – le dijo a su hermano dándole otra maza

- ¿De qué estás hablando?

- Que ese ángel idiota no es humano, no puede destruir a la gárgola, se reconstruirá cuando anochezca…

- Pero tú has visto el pedazo que ha traído Dean – dijo Sam señalando el lugar en el cual el ángel había dejado el ojo de piedra, no había nada, y con nada era que no había ni polvo - ¿Qué?

- Tenemos poco tiempo, vamos

- Dean, cálmate – Sam levantó las manos intentando hacer que se serenara - ¿tú has cogido el ojo?

- No… ¡No! ¡Maldita sea! ¿Ya ha oscurecido?

- Si

Esa noche no podrían hacer nada más, aunque la gárgola hubiera reunido las piezas no volvería a matar hasta la noche siguiente, sólo les quedaba descansar y repetir el hechizo de localización por la mañana.

DEVYC- DEVYC- DEVYC

Era tarde, debía volver a casa y no dejar sola a Catherine con los Winchester pero esperó a que Danny acostara a Grace y se asegurara de que dormía sin pesadillas ni miedos.

Cuando el policía salió de la habitación de la niña, le ofreció una cerveza. Danny cogió una bolsa de ganchitos, no habían cenado y no era la cena más saludable del mundo pero Steve se sentó a su lado con la otra cerveza sin decir nada. Hasta que su amigo puso la televisión.

- ¿Enemigo mío? ¿Otra vez? – se quejó

- Me gusta, es un clásico incomprendido

- No es creíble, ¿un macho que pone huevos? – dijo cogiendo otro puñado de ganchitos de maíz

- Te he dicho cientos de veces que es asexuado

- Asexuado, qué técnico te pones para explicar esa chorrada Danno – picó McGarret

- Es una especie sin reproducción sexual, extraterrestre…

- Seguro que en el libro, el bebé lagarto es de Quaid

- ¿Cómo puedes ser tan insensible tío? – Williams alejó la bolsa de ganchitos de los ávidos dedos de su jefe – son dos personas, enemigos que descubren que no son tan diferentes y llegan a hacerse amigos…

- ¿Cómo tú y yo? Entonces tú eres Jerry…

- No, tú eres Jerry – apuntilló Danny – tú eres el Rambo de la relación.

- Yo no he tenido ningún bebé

- Idiota

La verdad era que después de cuatro o cinco veces empezaba a gustarle la película, hasta que Jerry moría… Miró de reojo a Danny y tuvo que contenerse para no volver a burlarse al ver que se secaba una lagrimita.

- Yo no estoy muerto por dentro como tú.

- Te sorprenderías si supieras lo que me hace sentir esa película – a la porra sus buenas intenciones de no burlarse - El autor perdió la oportunidad de hacer la mayor historia de amor de la ciencia ficción

- Se puede ser más insensible

- Danny, la próxima vez que digas que soy insensible te besaré – amenazó – y no te va a gustar

- Vale, ¿más ganchitos?

Acabaron de ver la película y el rubio paró el reproductor de DVD. Steve se levantó para irse algo desganado. Esperaba que Cath estuviese dormida cuando llegara a casa y no estaba seguro de que ya lo estuviera, era temprano, no eran mucho más de las diez de la noche.

- Bueno, mañana toca volver a encontrar a nuestro monstruo, tengo que irme – dijo

- Claro, no quieres dejar a Cath y a Dean Winchester a solas ¿no?

- Confío en Cath, Danny – y pensó – en quien no confío es en mi

- ¿cómo? – los azules ojos de su compañero se abrieron como platos haciéndole comprender que había pensado en voz alta.

- Yo… tengo que irme

- Espera Steve, tenemos que hablar y creo que hemos pospuesto esta conversación demasiado tiempo.

De repente quería huir, demonios, la puerta al alcance de la mano, esa expresión de preocupación en el rostro de su amigo, su maldito descuido, el pánico a ahondar más y que le estallase en la cara. Era un capitán de los Seal con unas ganas locas de salir corriendo como una adolescente a la que ha dicho hola el chico que le gusta.

- Siéntate un momento, por favor – Danny ocupó su lugar en el mismo sofá dónde unos minutos antes estaban tan cómodos y ahora parecía que los cojines eran de púas – necesito que escuches lo que tengo que decirte, sentado.

- Daniel…

- Steven – le devolvió la formalidad de pronunciar su nombre completo, y después rectificó – Steve, esto es serio y no podemos seguir fingiendo que no está pasando, no es justo para Catherine ni para ninguno de nosotros.

- Pero… - el más alto se dejó caer pesadamente en el otro lado del sofá, llevándose las manos a la cabeza y totalmente fuera de juego – está bien.

- Estos últimos meses me has visto algo raro, digamos que tenso, agresivo incluso, pero es que me he dado cuenta de algo…

- Danny yo… - ya estaba, la bomba iba a estallar, todos sus intentos por ocultar lo que sentía habían sido inútiles, ¡Danny lo sabía desde hace meses!

- Déjame terminar Steve, esto es difícil de decir para mí, y sé que será difícil también para ti… - El rubio contemplaba el desconcierto en el rostro de su jefe, por lo menos de momento, bajó la mirada pensando que así sería más fácil encontrar las palabras correctas – yo no sé cómo afrontar esto… a ver, quiero decir… a mí me gustan las mujeres, nunca he dudado eso, me gustan, me ponen, me atraen. Me casé enamorado y vine a Hawaii siguiendo a la mujer que me había abandonado, y a mi hija, pero sobre todo vine con la esperanza de que Rachel volviera conmigo…

- Danny, lo siento… - quería decirle que había tratado de ocultarlo por no hacerle daño

- Cierra el pico Steve, escucha primero y después me dices lo que sea – al fin se había soltado y si no dejaba salir todo ahora ya no lo haría nunca, y, bueno, puede que no fuera un Seal condecorado adicto a la acción, pero no era ningún cobarde – Todo eso cambió en un día, sin que me diera cuenta. Creí que te odiaba, incluso me caíste como el culo, pero me elegiste para tu unidad de élite, me integraste en tu mundo y no sólo a mí, a Grace también, nos hiciste parte de tu familia y yo me sentía fatal porque no era suficiente. Pude volver con Rachel y ya no quería hacerlo, conocí a Gaby, pude regresar con ella al continente y me quedé. Y no me quedé sólo porque Grace tenía aquí su vida o por el trabajo, Steve me quedé por ti, porque no imaginaba volver a Jersey, o a dónde fuera, si tú no estabas… Y entonces Catherine dejó el ejército y empezasteis a vivir juntos y yo me sentí apartado, sentí que perdía la oportunidad de ser feliz, de admitir que te quería, y yo…

- ¿Me querías? – de repente todo empezaba a encajar como un puzle bien hecho

- Te quiero Steve, y no como a un hermano y no sólo como a un amigo, ni siquiera tiene lógica, no me atraen los tíos pero tú…

- ¿Me… me quieres?

- Cuando reacciones del shock recuerda que no te he acosado ni nada y no me dispares.

Steve no acababa de creer lo que había escuchado, Danny le quería, ¡LE QUERÍA! ¿Y qué podía hacer para demostrarle que no estaba enfadado sino todo lo contrario? Intentó juntar las letras y sólo boqueó como un pez fuera del agua. Así que recurrió a su entrenamiento militar, era un hombre de acción, no de palabras. Se levantó de un salto y Danny le imitó atemorizado esperando un puñetazo.

Lo agarró por la camisa blanca, esa camisa blanca que ahora llevaba sin corbata ni chaqueta, que se ceñía a su cuerpo y que tantas veces había fantaseado con quitársela. Los azules ojos del policía le afrontaban resueltos y eso sólo lo hacía más increíble, más deseable.

Le besó, firme, sincero, sin dobleces, sin posibilidad de confundir el gesto con lástima o con burla, un segundo, dos, diez, quince… veintisiete segundos y se separaron a tomar aire y mirarse a los ojos y comprender y continuar.

La camisa se apartó de su camino sin saber cómo, su camiseta gris corrió la misma suerte, piel con piel se agarraban el uno al otro tanteando, besando, tocando, lamiendo. La mano de Danny se coló entre el calzón y la carne buscando el sitio justo para quedarse.

Steve era más alto, más grande y más fuerte. Su entrenamiento, su cuerpo, podría avasallar al rubio en el momento que se lo propusiera, pero era el de Jersey quien le avasallaba, quien le sometía plegándole a su voluntad sin ni siquiera pretenderlo.

Le miró asustado al sentir que sus dedos se abrían paso dentro de él, los ojos azules de Danny le devolvieron la misma mirada enturbiada de deseo entrelazado con una pregunta. No sabía qué se hacía, qué se decía, ¿era la chica?, ¿había rol de chica y rol de chico en estos casos?

- No quiero ser la chica – gimió Steve sin pretenderlo

- Pues estarías muy mono con el pelo de Sam Winchester y unas coletas – bromeó Danny

- Danno, por favor ¿Podemos ir despacio?

- Eres la chica, sin duda – se rio el rubio para calmarlo un poco – y yo también porque tío, tengo ganas de comerte a besos.

- Qué bonito Danny, siempre supe que eras un romántico – había funcionado

- Incluso enamorado de este romántico eres un bestia insensible – replicó el más bajo sacándole la lengua.

Steve volvió a besarlo dejándose llevar a dónde el rubio quisiera, al sofá, a sus manos, a su boca, a su dormitorio (¿y si Grace despierta?). Aún tenían muchas dudas, habían sido educados para pretender que lo que hacían no estaba mal necesariamente, pero tampoco era lo correcto o lo natural.

Sin embargo, enredados en esa cama, no había nada más natural que el tacto de la piel de Danny en los dedos de Steve. Los labios de Danny dibujaron sus hombros, el pecho, un pezón, no sabía que se podía sentir así el tener un pezón en la boca de tu amante.

Arrodillado a su lado, medio cubierto por una innecesaria sábana, el rubio continuaba su camino de besos hasta su pene, ansioso y excitado, Steve lo detuvo, ya era demasiado, demasiado rápido, demasiado intenso para él.

- Danny, ¿podríamos simplemente? – seguía asustado

- Confía en mi

Le tomó en su boca y Steve gimió de placer mientras la lengua de Danny le hacía descubrir nuevos significados para esa palabra. "Demasiado" gemía agarrándose a las sábanas con fuerza para no apartarlo instintivamente, estaba al límite y sentir la risa del más bajo reverberar en la piel más sensible de su cuerpo le obligó a arquearse sin control desequilibrando a Danny en el preciso instante en que se corría.

Excitado aún, y muy avergonzado, limpió la cara de su amante con unos pañuelos de papel que había en la mesita de noche y todos los besos que aún le debía.

- No ha sido tan malo ¿Verdad? – Danny se dejó caer a su lado tremendamente satisfecho de sí mismo y del gesto apurado del más alto.

- ¿Y tú qué?

- ¿Quieres chupármela?

- ¿Ahora quién es el bestia insensible?

Pero no era ni bestia, ni insensible, incluso estaba dispuesto a tranquilizarse a sí mismo en el baño de la forma más tradicional que existía, eso sí, después de aplacar su pasión unos minutos tras el ataque de risa por lo de bestia insensible.

- No hace falta Steve, anda, deja que te abrace – sonrió dejándole un beso más en los labios. Definitivamente con su confesión se había roto el dique de los besos.

Se giró dándole la espalda y permitiendo que lo abrazara. Mala idea, su pene aplacado momentáneamente pareció cobrar vida propia rozándose con el trasero del más alto.

- Creo que va a ser mejor que me abraces tú – murmuró con los labios pegados a su cuello antes de darse la vuelta

Danny suspiró, realmente hubiera querido intentarlo, pero era pronto, ni siquiera estaban preparados. Necesitaban condones, necesitaban información, mirar foros de gays, quizás algo de porno. Jadeó cuando una mano enorme acunó sus testículos cortando el hilo de sus pensamientos.

- ¿Quieres?

- Si

La misma mano subió con cuidado acariciando con suavidad su pene mientras la otra aplastaba su cuerpo contra el pecho y abdomen de Steve. No sabía qué hacer con sus propias manos, si acompañar las de su amante o acariciarlo a su vez mientras se entregaba a la pasión y se dejaba ir teniendo un orgasmo épico que le hizo lloriquear derrotado.

- Oh, dios – gimoteó

- Joder Danno – susurró Steve emocionado

Ya no iba a volver a casa esa noche. Mañana tendría que hablar con Catherine y esperar que ella no les arruinara las vidas denunciándoles, pero tenía que ser leal, sería leal, ella merecía saberlo y merecía que dejara de engañarse y engañarla en una relación que nunca había sido completa.

Continuará...