¡Hola chiquis!

Hoy me he levantado un poco mejor, aunque siento mi cuerpo como si hubiera corrido un maratón y la garganta como si me hubiera metido un erizo... pero quitando eso, estoy mejor :D ajaja

Así que disfrutar de este capítulo, ¿notáis como empieza a subir la temperatura? Pues deberíais porque esto empieza a calentarse ;)

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a waterflower20 (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de waterflower20 -.


Capítulo 9

- ¿Y se fue? ¿Sin más? – preguntó Ginny.

- ¿Qué otra opción tenía? – le contestó Hermione – No iba a tratar con él cuando se estaba comportando como un completo idiota.

- ¡Aunque es una lástima! Malfoy es una ardiente pieza de…

- La apariencia no lo es todo, Gin.

Hermione le sonrió a su amiga con el ceño fruncido, lanzando la tira de tela roja etiquetada erróneamente como vestido de nuevo en el estante. Las dos brujas estaban en Twilfitt & Tatting's en busca de la vestimenta adecuada para la cena fiesta-barra-negocios de Theo.

El propósito de la cena finalmente le había sido revelado después de muchas notas pasadas (pobres lechuzas): Theo quería comprar una pintura especial a la madre de Blaise Zabini; una mujer famosa por su dudosa moral y por el hecho de que sus siete anteriores maridos habían desaparecido o muerto en misteriosas circunstancias, dejando a la bruja convenientemente muy rica. Theo quería pagar en efectivo, no cambiarlo por favores sexuales o políticos, según deseara la señora Zabini (literalmente casi se atragantó, cuando Theo le había contado que en la última reunión privada con la viuda, Fiona Zabini había aparecido en ropa interior muy sexy y que prácticamente lo acorraló contra la puerta de su oficina).

Básicamente, la bruja de cincuenta y tantos años de edad aparentemente tenía su ojo puesto en el tercer soltero más codiciado de Inglaterra desde hacía bastante tiempo y Theo necesitaba a Hermione como una justificación por su falta de interés en la mujer de edad avanzada y como barrera física a los avances no deseados de la señora Zabini (en caso de que la vedova nera* decidiera obtener lo que quiere).

Hermione encontraba toda la situación hilarante, a decir verdad. El pobre Theo parecía estar aterrorizado de quedarse a solas con la madre de su ex compañero de Casa después de los acontecimientos en su oficina, pero estaba claro que realmente quería la pintura. Conducido por la desesperación, había recurrido a declararle a Hermione que lo acompañara, batiendo sus pestañas con esos ojitos azules en un intento para convencerla de ayudarlo. Había cedido, por supuesto, por la debilidad del aleteo de sus pestañas y por la promesa de recompensárselo más tarde.

Tenía varias ideas claras de cómo podría hacer eso.

- ¿Te has dado cuenta de que estás saliendo oficialmente con uno de los magos más calientes y codiciados del país?

- Y ni siquiera tuve que perseguirlo. – le recordó Hermione – Theo fue el que hizo toda la persecución. Sin embargo, te puedo asegurar que su popularidad no tuvo nada que ver con que aceptara. Me gusta. Es divertido y… un poco misterioso.

Ginny soltó un bufido.

- Aun así, si la personalidad de Malfoy no fuera tan atroz, yo diría que sería un mejor partido para ti. – dijo su amiga – Vosotros dos siempre habéis tenido una retorcida tensión cocida a fuego lento bajo la superficie y el chico tiene, literalmente, todo lo que deseas en un hombre: apariencia, inteligencia, influencia, dinero, ambición. Lástima que sea un completo imbécil.

Hermione se encogió de hombros, intentando enfrentar el hecho de que las palabras de Ginny habían alborotado algo extraño y oscilante dentro de su pecho.

- Si tuviera que ser totalmente honesta, él no es tan malo. – admitió – Sí, actúa como un completo gilipollas en ocasiones, pero es un personaje lo suficientemente interesante como para dejar pasar el peor de sus defectos. Además, ya sabes lo mucho que me gusta un buen cabello, un buen sentido de la moda y una apreciación por los regalos caros; esos son los mejores atributos de Malfoy.

Ginny la observó con una estrecha mirada sospechosa.

Nerviosa de poder haber revelado algo, Hermione volvió su atención a las prendas de ropa que tenía frente a ella.

- ¿Qué opinas de este vestido?


Ginny dejó pasar el obvio intento de Hermione por cambiar de tema… por esta vez.

En privado, pensaba que su amiga y Malfoy harían una pareja excelente ya que ambos tenían personalidades volátiles, eran tercos, inteligentes, astutos, sarcásticos, por no hablar que la tensión sexual que había entre ellos era suficiente para sofocar cualquier habitación que compartieran. Lástima que Hermione estuviera tan cegada por el negativo pasado que compartían como para ver la verdad. Eso, o es que estaba en completa negación.

En cuanto a Malfoy… bueno, Ginny tenía algunas teorías sobre sus acciones y comportamiento general hacia su castaña amiga. El año pasado, por ejemplo, se había topado con él en San Mungo cuando iba a hacerse su examen físico anual (la liga lo requería a todos los jugadores de Quidditch antes de comenzar cada temporada). Malfoy había estado ahí acompañando a un amigo suyo, un miembro de los Halcones que estaba allí por la misma razón que ella, cuando una inconsciente y ensangrentada Hermione había sido trasladada por la puerta de emergencias. Al parecer, había salido herida de un ataque.

No había que decir, que Ginny no había sabido que fuese posible que el pálido heredero Malfoy pareciera translúcido hasta ese momento. Le había echado un vistazo a Hermione y se había ido decolorando tanto como un fantasma. Sus preocupados ojos habían seguido el cuerpo inerte de Hermione mientras los frenéticos Sanadores se apresuraban con ella por las puertas dobles que conducían a la zona de servicios de emergencia. Al igual que Ginny, se movió con ellos para seguirlos, preocupado por Hermione y, también, juraría haberle escuchado detrás de ella preguntarle a una medimaga si podía pasar por si había algo que pudiera hacer por ayudar a Hermione.

Un hombre como Malfoy no ayudaba a otros a menos que quisiera algo de ellos… o porque le importaba.

Sin embargo, no es como si pudiera decírselo a su amiga sin más. Hermione parecía estar bien con Theodore Nott por el momento y ella no iba a volcar el carro de las manzanas. De todos modos, si Malfoy realmente quería a Hermione, pronto daría su movimiento, porque no había nada más motivador que los celos.

Ella bien lo sabía.

- Así que, dime. – dijo Ginny, manteniendo un tono informal, a sabiendas de que una Hermione acorralada tendía a reaccionar mal - ¿Sabes quién más va a asistir a esa cena a parte de ti, Míster Pantalones Sexys y la insistente viuda?

- Supongo que Blaise. – dijo Hermione, levantando un vestido de la barra y sosteniéndolo contra su cuerpo, considerándolo – Es la fiesta de su madre, después de todo. Ron me dijo que Zabini estaba saliendo con Daphne Greengrass, por lo que probablemente ella también estará allí. Tal vez Malfoy, también. Por lo que sé sigue siendo amigo de Blaise, por lo que también deben de haberlo invitado. En cuanto al resto, no tengo ni idea. Sólo estoy haciendo esto como un favor a Theo. – frunció el ceño – Merlín sabe que eso no será nada divertido; atrapada en una casa sin más compañía que un montón de Slytherins.

- Un "favor", ¿ehh? ¿Así lo llaman los muggles? – insinuó Ginny, riendo.

- ¡Calla! – la reprendió su amiga.

Riendo en voz alta, Ginny tomó un indecente vestido negro corto. Tenía el cuello alto, pero estaba casi totalmente escotado por detrás (cayendo al menos para tapar el final de su columna vertebral). Se lo presentó a su más conservadora amiga con una sonrisa.

- Éste, definitivamente.

Como era de esperar, Hermione le echó un vistazo al vestido, palideció y sacudió la cabeza.

- No, absolutamente no. No hay manera de que use semejante…

- Sexy y provocador vestido. Sí, sí lo harás. – le dedicó a Hermione una siniestra sonrisa – Tu vestido está garantizado para arruinar los planes de Fiona Zabini de un modo u otro, por lo tanto, sumarás puntos con tu cita. Además, les vas a demostrar a esa sala llena de resbaladizas serpientes cómo de audaces y hermosas son las mujeres de Gryffindor. Estarás representando el orgullo de nuestra Casa en esa cena. ¡Así que será mejor que les des una buena impresión de todos nosotros!

Hermione abrió la boca para discutir, pero Ginny la cortó con una firme mirada, empujando el vestido contra su amiga.

- Te vas a probar ese, Hermione Jean Granger, o te juro, que me colaré en tu casa mientras duermes para quemar toda tu ropa y que tengas que venir a comprarte este.

De una forma u otra, Ginny estaba decidida a ver a su amiga establecida o con Theodore Nott o con Draco Malfoy y ese vestido era el incentivo perfecto para que al menos uno de los dos diera un paso.


Una breva batalla de miradas y siseos se produjo entre Hermione y Ginny por probarse el vestido, Hermione finalmente cedió después de sentir un inminente dolor de cabeza invadiéndola.

Con un resoplido, agarró la prenda de las manos de su amiga y se marchó a pasos fuertes hacia el vestidor.

- Sólo me lo voy a probar para que te calles. – dijo por encima de su hombro, lo suficientemente fuerte como para hacerse oír por encima de los grititos extasiados de Ginny.

Cambiándose rápidamente, no podía dejar de suspirar de placer al sentir la seda contra su piel desnuda. El dobladillo le llegaba por la mitad de los muslos y hacia que sus piernas se vieran extremadamente largas. Y la parte de atrás… ¡Merlín, era lo más atrevido que jamás había usado! Sólo unos centímetros más cortos ahí atrás y el vestido sería demasiado indecente para llevar en público.

Apresuradamente se quitó las sensatas braguitas de algodón para no echar a perder el efecto y volvió la cabeza hacia el espejo, observándose por encima del hombro. También debería quitarse el sujetador. Soltó los enganches, se quitó las mangas del vestido, después el sostén y lo arrojó a un lado, entonces se volvió a mirar al espejo. Mucho mejor.

Guau. Sin duda este vestido requería que fueras si ropa interior. Como no tenía copas en la parte superior, sería necesario ponerse una cinta para ayudar a levantar los pechos, y algo elegante y de buen gusto para cubrir los pezones para evitar situaciones como "Tienes las luces largas puestas", en caso de que aceptara llevárselo.

Habiéndose comprometido a intentarlo, sentía que era justo darle a Ginny el pase de moda completo, por lo que con un gesto decisivo y un rápido y experto movimiento de varita, murmuró un hechizo para transfigurar sus zapatos en el calzado adecuado para semejante sensual vestido. Satisfecha con el resultado, salió del vestidor caminando como en una pasarela.

- Bueno, ya me lo he probado. Es precioso, pero no te hagas ilusiones, Gin. Aun así no voy a usar esto en la cena con Theo. – dijo mirándose a sí misma – Aunque, admito que se ve bien.

- Estamos de acuerdo, entonces.

La profunda y terriblemente familiar voz logró que Hermione tropezara y su corazón comenzó a martillear contra su caja torácica.

"Por favor, Dios, no. Él no, ahora no."

Poco a poco, como si tuviera la esperanza de que desapareciera antes de que pudiera mirar al frente plenamente, levantó los ojos del suelo.

Ginny se quedó a un lado, con los labios apretados con fuerza en un intento de contener la risa. Su amiga tenia los brazos cruzados y un brillo de satisfacción en los ojos.

Armándose de valor, Hermione miró más allá de su traidora amiga (a quien pensaba torturar más tarde por sentir placer por su pánico), donde él estaba. Por alguna extraña razón, siempre parecía saber exactamente donde se encontraba Malfoy cuando estaba en la misma habitación que ella.

Sus ojos conectaron… y su mandíbula cayó hasta el suelo rápidamente.

"Querido Merlín…"

Malfoy estaba vestido todo de negro, de pies a cabeza: pantalones negros ajustados, camisa negra, botas de piel de dragón negras y una chaqueta de cuero negra. Su pelo, en lugar de estar perfectamente peinado hacia atrás, ya que por lo general lo estaba, lo tenía libre de productos, recogido en una coleta baja y lo mechones más cortos metidos detrás de sus orejas. Lucía informal… y más alcanzable.

Infinitamente más alcanzable.

El vientre de Hermione se estremeció, las palmas de sus manos repentinamente estaban sudorosas y su boca se sentía terriblemente seca, mientras lo observaba con plenitud. ¡Maldito sea, parecía comestible! Tuvo que reprimir el impulso de agarrarlo del cinturón negro y tirar de él hacia un vestidor abandonado, para encerrarse dentro y no dejarlo salir hasta haberse dejado follar bien contra el espejo (al igual que lo había hecho con Greengrass)… y después se aparecería con él en su apartamento a por más.

Hermione se quedó sin aliento una vez más cuando sus ojos volvieron a anclarse a los suyos. Sus generalmente pasivos ojos grises, ahora parecían fundidos en plata mientras recorrían con valentía la longitud de su cuerpo con aprobación masculina.

Se preguntó qué estaría pensando y luego se reprendió a si misma por que le importara.

- ¿Qué estás haciendo aquí? – preguntó Hermione. Para su alivio, su voz sonó fuerte y no el gemido entrecortado que habría temido que saliera.

Malfoy se metió casualmente las manos en los bolsillos e inclinó la cabeza a un lado.

- Mi madre tenía la necesidad de comprarse un conjunto nuevo de túnicas de gala y como no tenía nada mejor que hacer, acepté acompañarla.


Una cita con su madre. ¡Qué dulce!

- Que caballeroso por tu parte. – murmuró Ginny, viendo como Malfoy observaba a su amiga.

Sí, quería follarse a Hermione, pero bien. No había duda. Lástima que su amiga se negara a verlo.


- De hecho, - Malfoy le contestó a Ginny, enviándole a la amiga de Hermione una sonrisa socarrona – algunas personas podrían decir que es la marca de un… - miró de reojo a la castaña con un brillo malicioso en los ojos - … perfecto caballero.

Hermione se erizó, mientras él le lanzaba las palabras que ella le había dicho de Theo a la cara.

Rompió el contacto visual, no sólo irritada de nuevo, sino también por encontrase incomoda con su intensa mirada.

- Bueno, entonces no dejes que te entretengamos. – dijo con una sonrisa amable que supo no llegó a sus ojos.

En lugar de tomar en cuenta su sugerencia, el arrogante hombre tuvo la audacia de acortar la distancia que los separaba, usando su altura para cernirse sobre ella y conseguir una buena perspectiva de la parte delantera de su vestido.

Mientras seguía cerniéndose sobre ella, quedó lo suficientemente cerca como para poder sentir el calor que despedía su cuerpo, a pesar de las capas de ropa, Hermione se sintió decididamente mareada.

Olía a limpio y a masculinidad. Su nariz se impregnó de él, llenándola de lujuria.

- ¿Nerviosa? – le preguntó. Su voz sonó baja y ronca, sólo para sus oídos.

Un estremecimiento de concienciación recorrió la espalda de Hermione. Se mortificó cuando sintió como iba mojándose.

- No. – respondió Hermione (un poco demasiado entrecortada), con los ojos fijos en sus labios.

"¡Mira para otro lado!"

La boca de Malfoy se abrió y su respiración se aceleró.

- Mentirosa. – la acusó suavemente.

¡Dios, su cara estaba peligrosamente cerca ahora! ¡Demasiado cerca!

Hermione se humedeció los labios, preparándose para lanzarle una mordaz replica, pero dudó mientras las manos de Malfoy salían de sus bolsillos y un atractivo rubor aparecía en sus mejillas.

Merlín, necesitaba que la tocara, que la tomara, como le había visto hacer con Astoria; rápido y duro, empujando con poder dentro de ella. Lo necesitaba para…

- ¡Draco, querido!

La voz de la señora Malfoy fue como un cubo de agua helada sobre ella. Sacudida, Hermione bajó la mirada hacia el suelo, el momento se había perdido.

Con una suave maldición, Draco se enderezó, moviéndose lo suficiente a un lado para dejar claro que nada malo estaba pasando.

Observó a su radiante y totalmente desorientada madre en cuanto la mujer entró en la parte trasera de la tienda hacia los probadores para encontrarlo.

La respiración de Hermione era rápida y superficial y se sentía bastante débil por el casi-encuentro.

Ginny apareció de repente a su lado, colocando discretamente su cuerpo de una manera que le permitía a Hermione inclinarse contra ella sin parecer demasiado obvio que se estaba apoyando en su amiga. Su mejor amiga le proporcionó un apretón en el hombro en un silencioso apoyo y Hermione supo que le esperaba una buena tanda de preguntas más tarde, pero en ese momento, no le importaba la idea de una gran inquisición en su futuro cercano. De hecho, pensaba que haría todo lo que su pelirroja amiga quisiera – incluso llevar ese maldito vestido – por simple gratitud a la demostrada lealtad de Ginny.


Después de la escena de la que Ginny acababa de ser testigo, no cabía lugar a dudas en su mente: Malfoy y Mione necesitaban abastecerse de una gran cantidad de pociones anticonceptivas lo antes posible.

¡Por Merlín, su mejor amiga se había olvidado totalmente de dónde estaba o incluso del hecho de que tenía audiencia (de una persona, pero aun así…)! ¡Casi había saltado sobre Draco ahí mismo!

Y él no había parecido en absoluto afectado por la descarada lujuria que su amiga destilaba.

Godric. ¿Tenía Theodore Nott siquiera una oportunidad?


Rezando fervientemente para que los dos Malfoy las dejaran pronto, Hermione le murmuró a Ginny en voz baja que hablarían más tarde en su casa.

- Claro. – le respondió Ginny, con las mejillas encendidas y una sonrisa brillante – Me muero por los detalles.

Mierda.

- Granger.

Sorprendida, miró a su compañero de trabajo. ¿Todavía no se había ido?

El bastardo parecía no estar en absoluto afectado, se percató, irritándose ante ese hecho. No obstante, ¿realmente había esperado menos? Tener a una mujer prácticamente jadeando por él, muy probablemente, era un hecho común en la vida de "Míster Numero Uno".

Sin embargo, lo que más le molestaba, era el hecho de que ahora se podía contar entre tales mujeres.

De alguna manera le provocaba nauseas, porque ahora era una de esas brujas tontas y desesperadas de las cuales él se burlaba, especialmente después de los artículos de las revistas de sociedad donde quedaba evidente su estatus de decisión; página tras página se le veía en diferentes eventos con multitud de citas variadas, y nunca la misma dos veces. Ahora Hermione también era una de ellas; una mujer desesperada por su atención.

La idea la puso potencialmente enferma.

- ¡Señorita Weasley, señorita Granger que agradable sorpresa!

La mandíbula de Hermione se descolgó ante el saludo sinceramente jubiloso de Narcissa Malfoy. La bruja les sonreía a ella y a Ginny.

Se volvió para mirar a su amiga; parecía que Ginny estaba tan asombrada como Hermione. Sus ojos mostraban demasiado blanco y sus cejas color jengibre podían confundirse con su cabello.

Decidiendo que era mejor seguirle el juego, Hermione le propinó un codazo a Ginny para espabilarla y aclarándose la garganta, compuso una sonrisa amable en sus labios.

- Señora Malfoy, un placer volver a verla. ¿Cómo ha estado?

- Oh, por favor, llámame Narcissa, querida. – la señora Malfoy chasqueó la lengua con una sonrisa amistosa - ¡Señora Malfoy me hace sentir tan vieja!

El ojo de la mujer tenía un tic crispado. En términos de juegos, ella estaba mostrando sus cartas.

Por lo tanto, no estaba tan contenta de ver a Hermione y Ginny como pretendía. No obstante, desde luego estaba fingiendo que sí.

Hermione compuso su propia cara de póker, acostumbrada muy bien a ella después de trabajar en el Ministerio durante tanto tiempo.

- Por supuesto, Narcissa. Por favor, llámame Hermione.

- Por supuesto. – declaró la madre de Malfoy. Juntó ambas manos como si significara que habían alcanzado un acuerdo entre ellas.

Hermione ni siquiera se inmutó con el fuerte ruido de sus palmas.

Ginny saltó.

Draco tosió para ocultar una sonrisa.

Narcissa fingió no darse cuenta, aunque ahora Hermione creía que la mujer no se había perdido nada. Su sagaz mirada azul estudió a la castaña de pies a cabeza.

- Oh, permíteme decirte que te ves simplemente encantadora, querida. Ese vestido está hecho sin duda para ti. Favorece tu encantadora figura y es muy sofisticado.

- Gracias. – respondió Hermione cortésmente, lanzándole una mirada a su compañero de trabajo.

Sus manos estaban de nuevo dentro de sus bolsillos y se había apartado de la conversación, aparentemente distraído por un traje de exhibición que había cerca. Sin embargo, al igual que su madre, Hermione sabía que era muy consciente de todo lo que pasaba a su alrededor.

"¡Bastardo, dejándome lidiar con su madre, mientras él se escabullía hacia el fondo!"

- ¿Crees que es un vestido apropiado para la cena de la señora Zabini? – Ginny interrumpió suavemente, evidentemente después de su conmoción.

Hermione frunció el ceño ante la sonrisa insolente que su amiga le estaba dedicando.

Narcissa la estudió otra vez, esta vez con mayor interés.

- Ciertamente. Es elegante y sensual, perfecto para una mujer joven. Aunque, los zapatos… creo que un par de botas de tobillo complementaría mejor su vestido, ¿no le parece, señorita Weasley?

- Por favor, llámame Ginny. Y sí, estoy totalmente de acuerdo. – guiñándole un ojo a una aturdida Hermione, Ginny valientemente tomó el codo de Narcissa – Me preguntaba si estarías dispuesta a ayudarme a encontrarle a mi querida Hermione el par de zapatos perfecto.

- ¡Por supuesto! Necesitará un puñado, más bien.

- ¡Y accesorios!

Las dos mujeres continuaron su conversación mientras se abrían paso hacia la parte delantera de la tienda, dejando atrás a una Hermione echando humo.

"¡Amiga traidora! ¡Silenciosamente enemiga!"

Soltó una risita corta en su interior y alarmada se percató que otra vez estaba a solas con Draco. Sin mirarlo, decidida a no dejar que esta vez la afectara, se cruzó de brazos en un gesto protector, creando una barrera entre los dos.

- ¿Tu madre es siempre así? Porque, creo recordar un tiempo cuando era una niña que no tenía tanta… aceptación… en comprar en un sitio que venden productos a nacidos de muggles.

- Ella sólo es así alrededor de la gente que le gusta.

Hermione frunció el ceño mirando a un lado y después a él. Malfoy estaba sonriente.

No sonriendo. Sonriente.

Intentó ignorar el pensamiento de que estaba tremendamente atractivo.

- Apenas me conoce. Por no mencionar, todo el asunto de mi herencia muggle.

- ¿Qué puedo decir, Granger? Eres una persona muy agradable. – su "agradable" había sonado cerca de "apetecible" para sus oídos – En cuanto al estatus de sangre, dejó de importarle después de… todo. La guerra también la cambió.

- No, realmente no soy agradable. – argumentó, sintiéndose incómoda con esa parte de su valoración – Soy mandona, arrogante, complicada y testaruda. Demasiado testaruda, insiste mi madre. Por no hablar de que sé que tengo la necesidad de tener siempre la razón y soy muy mala perdedora. Pregúntale a Harry…

- Suenas como si le hubieras dado muchas vueltas a los defectos de tu carácter. – observó con calma Malfoy.

- Lo he hecho.

- Bueno, entonces déjame decirte algo: te equivocas, Granger.

Hermione lo miró fijamente.

- No me equivoco. Creo que me conozco mejor de lo que tú podrías llegar hacerlo…

Malfoy levantó una mano para detener su argumento.

- No te he dicho que estés equivocada sobre tus observaciones personales, aunque te has pasado un poco contigo misma… pero esa, tal vez, es una conversación para otro momento. Estás equivocada al pensar que por tener defectos, eso te hace una persona desagradable. Sí, eres terca, complicada y a veces es imposible llevarse bien con…

- Vaya, gracias.

Malfoy puso uno de sus dedos sobre sus labios, silenciándola.

- No me interrumpas. Sí, eres todo lo que he dicho, pero también eres justa, increíblemente amable e inmensamente inteligente, siempre haces lo correcto, sin importarte las consecuencias, nunca te echas atrás, incluso si las cosas parecen imposibles, eres digna de confianza, leal y nunca le negarías la ayuda a una persona, incluso aunque fuera tu enemigo. Eres una buena persona, Hermione Granger, por dentro y por fuera. Todo el mundo lo sabe… así que, ¿por qué tú no?

Hermione se quedó sin habla. Su rostro se sentía caliente y su corazón latía en su garganta. A pesar de las lágrimas que ardían en sus ojos, era incapaz de apartarlos de la suave mirada de Malfoy.

Su dedo ligeramente trazó la carne de sus labios, suavemente se deslizó por el arco y las comisuras de la boca. Los ojos de Malfoy seguían su propio movimiento y su cabeza ladeada, se inclinaba hacia ella…

- Draco… - susurró lentamente, poniéndose de puntillas para encontrarse con su descendente boca.

- ¡DRACO!

El ansioso grito rompió el hechizo y Hermione y Draco se giraron bruscamente hacia la fuente de la conmoción.

Hermione palideció al reconocer a Astoria Greengrass parada en la entrada de la tienda, luciendo una increíblemente sensual minifalda, una camisa de encaje que dejaba poco a la imaginación y unas cortas botas negras. Saludó a Malfoy desde la puerta, antes de empezar a cruzar la tienda elegantemente para alcanzarlo (Hermione notó que sus caderas se balanceaban provocativamente de un lado a otro).

Cuando llegó hasta Malfoy, Greengrass se aferró a su brazo con un coqueto y posesivo agarre.

- ¡Justo el hombre al que estaba buscando! – inclinó su cuerpo provocadoramente contra Malfoy y trazó un dedo por su suave mejilla – Se te olvidó la camisa en mi casa ayer por la noche, amor.

Hermione comenzó a ver rojo y dio dos pasos detrás de Malfoy, alejándose.

La tímida risa de Astoria se detuvo en cuanto notó la presencia de Hermione. Los ojos verdes de víbora de la bruja se estrecharon con desagrado.

- ¿Qué estás haciendo aquí, Granger? ¿Y qué llevas puesto?

- Tori, compórtate. – regañó Malfoy a su ex secretaria y amante secreta (o lo que fuera para él ahora).

Suena tan tranquilo, pensó, con un regusto amargo a celos haciendo un agujero en su estómago.

- ¿Qué? – exclamó Astoria – Esta fea vaca ha conseguido que me despidieran y ¿me pides que me comporte?

Malfoy no tenía nada que decir a eso.

Hermione maldijo su propia ingenuidad al creer que realmente habría dejado de ver a Greengrass después de la confrontación tan desagradable en su oficina y peor aún, dejarse creer que podría llegar a sentir algo por ella después de todo. ¿Por qué lo haría, cuando tenía a Greengrass – una perfecta princesita sangre pura – a su entera disposición y sin condiciones?

Había sido tan estúpida.

Girando sobre sus talones, Hermione se dirigió al vestidor y se cambió el vestido para devolverlo cuidadosamente a su lugar una vez estuviera vestida de nuevo con sus familiares y cómodas ropas.

No podía irse sin una despedida. Estaba demasiado cabreada como para dejar que Astoria se saliera con la suya llamándola "vaca".

- Para que conste, Greengrass, no conseguí que te despidieran. – gruñó, ajustándose el bolso sobre el hombro, preparada para salir de la tienda – Lo hiciste tu sola actuando como una niña mimada que cree erróneamente que puede hacer lo que le plazca, sin nunca ser responsable de tus acciones. No es culpa mía que tus padres se olvidaran de enseñarte que las acciones insensatas tienen repercusiones justificadas. Tampoco es culpa mía que tu único cometido en el Ministerio fuera abrirte convenientemente de piernas para Malfoy siempre que necesitara un polvo para aliviar el estrés. Así que ya puedes dejar de culparme por tus deficiencias. – le echó una ojeada de arriba abajo, dedicándole la mirada más mordaz de su arsenal – Y, por favor, ten un poco de respeto por ti misma.

Resistiendo la tentación de mirar a Malfoy, se dirigió hacia la puerta y salió de la tienda con la cabeza bien alta.


Glosario:

La vedova nera: la viuda negra en italiano.


Guauuu... la tensión sexual que se respira entre esos debe de apestar... madre mía, uff como me pone este Malfoy, aunque sea un capullo ;) ¿Qué os ha parecido?

AVISO: Por cierto el siguiente capítulo contiene una escena bastante explicita, así que quedáis avisados. Sólo es una escena del principio del capítulo así que los que no quieran leer ese tipo de contenido pueden saltársela ;) Pero bueno, el fic va a estar plagado de ese tipo de contenido, así que realmente a los que no les guste les aconsejo que no sigan leyendo porque no va a tener ningún sentido.

Que tengáis un buen día :D

¡Besis!

Contestación a los reviews sin cuenta:

Guest: JAJAJAJA Sí Hermione es una bomba de relojería que oh llaman a un especialista en desactivar bombas o estallará muy pronto... aunque creo que tiene varios candidatos muy dispuestos a que esa bomba no explote o que se canalice la explosión xD me alegra mucho que te este gustando la historia, te recomiendo que a partir de ahora tengas algo refrescante con lo que airearte porque esto va a empezar a arder... ;) Besotes y gracias a ti por el review.

Chicadelasfrases: JAJAJAJAJAJAJA Theodore es un bombón, entiendo que lo hayas encontrado tu nombre ideal, es un buen mojabragas... bueno, yo me quedo con Draco... ese chico es un orgasmo andante... buff y esas nalgas, obviamente no se te van a borrar de la memoria en mucho, mucho tiempo... madre mía la marca rojiza de mis dientes en esas pálidas nalgas... joder tu si que eres una mala influencia... xDDD Espero que te haya gustado el cap y que tengas un día estupendoo, besis cieloo :3

SALESIA: JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA Sí, lo de Willy me mató... liberar a su Willy jajajajajajajaj no puedo con esta Hermione, es la hostia. Y como dice Ginny en este capítulo, no sabemos si Hermione está demasiado ciega para ver que Malfoy tiene ganas de liberar a su Willy muy voluntariamente con Hermione, o está en la fase de completa negación... xD pero buenooo, veremos como avanza esta trama... Y si Theo también es otro de los que encaja perfectamente en el perfil de "La Serpiente" En el siguiente capítulo veremos una aparición de nuestro ladronzuelo ;) Y sí supongo que Draco es lo suficientemente inteligente como para ver que todas las pistas que tienen de la Serpiente lo ponen a él directamente en la lista de sospechosos... veremos que pasa en esa cena ;) Creo que mañana colgaré el siguiente, que sto empieza a calentarse te avisoOOOO. Mil besotes cielo y espero que tengas un perfecto día y gracias por todos tus reviews!