NO SE PIERDAN VULNERANT OMNES, ULTIMA NECAT.
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Mónica, Silvia,.Cande, Danny: Muchas pero muchas gracias por seguir aquí, no tienen idea de cómo se los agradezco.
Muchos besos a todos.
Tengo que agradecer a aquellos que leen pero no dejan review. Muchas gracias y anímense a dejar algo para poder agradecerles mas personalmente.
CAPITULO 10
Elizabeth se sentó en la cama, aún ponderando la extraña conciencia de que estaban en el mar, cuando la puerta de la cabina se abrió lentamente y Jack entro con cautela. Cuidadosamente cerro la puerta de tras de él con el pie, se giro y solo entonces noto que Elizabeth ya estaba despierta. Mitad sorprendido, mitad contento, le sonrió, coloco una bandeja que llevaba sobre un gabinete y rápidamente de inclino hacia abajo y se sentó al lado de ella.
Elizabeth lo miro sorprendida. Asombrada por su extraña incapacidad para pronunciar siquiera una palabra. Su corazón latía apresurado con tan solo verlo y no ayudaba en nada a calmarlo cuando él se sentó junto a ella y sin hablarle la acerco a él y la beso ardientemente.
"Buenos días, amor." Le susurro Jack rompiendo el beso y descansando su frente sobre la de ella. "Pensé que aun no estabas despierta..."
Ella no abrió los ojos, pero lentamente enredo sus brazos alrededor del cuello de él y lo beso antes de que él lograra terminar la oración.
Habitualmente, hubiera cruzado por su mente que no debería estar haciendo esto… pero desecho el pensamiento rápidamente. Necesitaba estar cerca de él, justo ahora, inmediatamente, tan cerca de él como fuese posible. Él le regreso el beso y deslizo sus brazos alrededor de su cintura acariciando con sus manos la piel desnuda de su espalada, la sabana de la cama en la que se había envuelto estaba cayendo casi por completo, dejándola casi desnuda entre los brazos de él. Pero no le importo. Si quería solucionar ese pequeño detalle tenia que dejar de besarlo, pero eso no era posible. En los labios de Jack había probado todo lo que había soñado; la frescura del mar, el amor ardiente, las peligrosas aventuras, el ron… Bueno. No había soñado con el ron, pero al tener al capitán Jack Sparrow el ron estaba en el paquete, por así decirlo, de modo que si ella iba a tener a uno, también tenia que aceptar al otro.
"Esto es… a lo que yo llamo… tener… una maravillosa mañana." Jack sonrió, luchando por respirar y lentamente enredo sus dedos en el cabello de Elizabeth.
Elizabeth abrió los ojos y le sonrió débilmente, descansando su cabeza en el hombro de él. "Cuando me desperté y no estabas aquí…" Comenzó tranquilamente.
"Lo se, lo siento amor." Sonrió ligeramente y reforzó su abrazo alrededor de ella. "Tuve que cuidar de mi barco, zarpar, dar algunas ordenes y yo se…" Se detuvo recordando que no le había dicho que estaban en mar abierto.
"Lo se." Dijo Elizabeth con un suave suspiro, dejando un rastro de besos en el cuello de Jack, pero de detuvo abruptamente, de repente aterrada ante lo natural que sentía al estar con él, mientras que ella debería estarse sintiendo incomoda y culpable.
Y se sentía culpable. Un poco. Pero probablemente debería sentirse más culpable. Aunque era difícil sentirse culpable estando en sus brazos, recibiendo el agradable calor que irradiaba su cuerpo, al ser envuelta en su embriagador aroma, el olor del hombre al cual ella se había entregado…
Elizabeth amplio los ojos ante sus propios pensamientos, al parecer ya no estaba pensando claramente, todo parecía tan irreal. ¿Qué tal si todo era un sueño? Tal vez era un sueño, después de todo. Tal vez nuca había sucedido.
… E incluso si hubiera sucedido… Estaba muerto. Estaba muerto porque ella lo había matado. Estaba muerto…
Elizabeth se acerco más a Jack, presionando sus labios en su cuello y besándolo repetidamente.
El sabor de su piel… Oh Dios me estoy volviendo loca…
Jack se separo un poco, suavemente ahueco el rostro de ella en sus manos y por un momento solo la miro, admiro su cabello marrón-oro, cayendo desordenado sobre sus hombros, sus ojos castaños brillando con algunas emociones que él no identificaba, sus exuberantes y tentadores labios.
"Lizzie…" Murmuro, acariciando con sus labios los de ella tan ligeramente que ella apenas si los sentía. "Si no eres un sueño, entonces eres un ángel."
"No, no lo soy." Dijo tranquilamente con la voz quebrada. "Soy una horrible persona."
Jack inclino su cabeza hacia atrás y la miro. (Pensando que de nuevo lloraría.) "Lizzie…"
"Jack" Ella lo interrumpió y puso su mano sobre su boca, pero entonces el sonido de las olas golpeando contra el barco, de repente le recordó donde estaban. "¡Jack estamos en el mar!"
Jack amplio los ojos y la miro brevemente, no estaba preparado para ese cambio de tema. "Bueno…" Limpio su garganta.
"¿Lo dejaste en Tortuga verdad?" Preguntó con ansiedad, esperanzada, dándose cuenta que todo estaba sucediendo exactamente como le habían contado que había pasado en el pasado, con excepción de una insignificante cosa la cual era su presencia.
"¿A quien?" Preguntó Jack desconcertado.
Elizabeth lo miro y él la miro con los ojos entrecerrados. "¿Él esta a bordo?" Preguntó incrédula, con un toque de acusación en su voz.
Jack parpadeo y trato de ignorar la desconcertante situación acercándose a Elizabeth y besándola, pero ella se resistió, saliendo de la cama cubriéndose el pecho con la sabana.
"¡No me creíste!" Exclamó con el ceño fruncido.
Jack amplio los ojos aun mas. No la había oído hablar en voz tan alta antes. (No es que la hubiera conocido el tiempo suficiente como para saber todo de ella…) y, sin embargo el tono de su voz, le sonaba extrañamente familiar…
"Creo en cada una de tus palabras, amor." Aseguro Jack con firmeza, sin embargo sin tener idea de lo que estaba hablando.
"Entonces, ¿Cómo no lo dejaste en Tortuga?" Su voz sonaba desesperada y Jack comenzó a preocuparse de que llorara de nuevo, o tal vez. (Lo que seria aun peor, en las actuales condiciones, ya que él quería mantener la presencia de ella en el anonimato) empezar a gritar.
No es que ella no estuviera ya casi gritando…
"Lizzie." Jack puso sus manos sobre los hombros de ella y cuidadosamente trato de acercarla a él.
Tenerla cerca… mantenerla cerca… estar con ella… estar cerca de ella… siempre… Jack parpadeo ansioso ante sus pensamientos, pero pronto se enfocó en la conversación.
"¡Jack te dije lo que había escuchado!" Exclamó frustrada. No lloraba, pero parecía bastante enojada, no obstante…
Y después lo entendió, entendió a lo que ella se refería. Ella hablaba de Héctor Barbosa, y de la conversación que ella había dicho había escuchado. Acerca de el… (No podía ni siquiera pronunciar la palabra en su mente, era una palabra extraña…) ¿Motín?
"Amor." Acaricio su cabello y sonrió. "No te preocupes, puedo ocuparme de todo." Afirmo sin ningún tipo de duda en su voz.
Elizabeth mordió su labio y suspiró. Y de alguna manera ese pequeño gesto envió ardientes escalofríos hasta las entrañas de Jack y él la sorprendió cuando inexplicablemente dirigió sus labios a los de ella.
Cayeron en la cama y ella quería protestar, pero no tenía la suficiente fuerza para hacer nada más, aparte de besarlo de igual manera, acariciando sus hombros y acercándolo lo más posible a ella, con urgencia casi temerosa.
Y ese miedo aumentó cuando la imagen de Will surgió de repente en su mente y en lo que podría pensar, por ejemplo si la viera ahora…
"Jack." Le susurro, colocando sus manos sobre el pecho de él y tratando de poner cierta distancia entre ellos. "Por favor detente." Alego ella, deslizando sus manos bajo el abrigo de él y sacándolo fuera por sus hombros.
Jack rompió el beso y sonrió contra sus labios. "Si quieres que me detenga ¿Por qué estas quitándome la ropa?" Preguntó malicioso.
Elizabeth ahueco su rostro entre sus manos, demasiado aturdida por el beso como para formular una rápida e ingeniosa replica. "Jack esto es serio, realmente escúchame…" Comenzó con voz temblorosa.
"Me siento alagado, porque te preocupas tanto por mi, amor." Dijo Jack con una sonrisa que nunca dejo sus facciones, sus ojos iluminados por la diversión. "Pero puedo asegurarte que yo…"
Elizabeth gruño enojada y para sorpresa de Jack, al final lo empujo y salio de la cama, envuelta en las sabanas, manteniéndolas firmemente sujetas a su cuerpo, puso sus pies en el suelo y se levanto, saliendo de la habitación llegando hasta la cabina principal.
Jack sacudió la cabeza, parpadeo varias veces y puso una de sus manos en su frente, tratando de entender lo que estaba sucediendo y aun mas importante, tratando de comprender si no había cometido un error al evaluar la personalidad de la chica…
Jack rápidamente se levanto y se dirigió a la puerta y entro a la cabina principal. Y no sabía que hacer, pero una pequeña sonrisa apareció en sus labios al ver a Elizabeth caminando alrededor de la habitación, envuelta en una manta blanca, que, para su suerte, no la estaba cubriendo completamente.
Elizabeth cruzo sus brazos sobre su pecho para mantener la manta en su lugar. Tratando de encontrar una solución, aunque no tenía ninguna idea de lo que posiblemente podría hacer. Estaban en el mar, con Barbosa a bordo y el motín seria llevado a cabo… detuvo sus pensamientos, tratando de recordar lo que Gibbs había dicho acerca del motín… ¿Cuándo lo harían? Detuvo sus pasos abruptamente, levanto las cejas, irritada por su propia irreflexión. Tenia que recordar eso. ¿Cuántos días fueron después de dejar el puerto? ¿Dos? ¿Tres?
Su rostro de ilumino, ¡Si! ¡Tres! Lo había recordado. Tres días después de salir del puerto, Barbosa le pedirá a Jack que le muestre los mapas y el motín tendrá lugar la noche siguiente.
"Lizzie…" Jack con cautela puso sus manos sobre los hombros de ella y la giro para tenerla frente a él. "¿Cuál es el problema?" Preguntó curiosamente, entrecerró los ojos, observando el rostro de ella con calido interés.
"Nada." Respondió Elizabeth automáticamente, viendo como era arrastrada nuevamente a esa misteriosa profundidad oscura de la hipnotizante mirada de Jack.
"Parece que aquí hay algo que me gusta." Contestó Jack con una pequeña sonrisa en sus labios y los ojos de Elizabeth involuntariamente se fijaron en la boca de él, su mente repetía los besos de él, haciéndola sentir frustrada.
"Yo solo…" Comenzó tranquilamente, subconscientemente inclinándose hacia delante.
Jack convirtió rápidamente su sonrisa en una mueca y lentamente la acercó a él, encerrándola entre sus brazos. "Eres simplemente impresionante." Le murmuro sonriendo, acariciando sus labios contra los de ella.
"Jack…" Ella sonrió, a pesar de que realmente no tenía ganas de sonreír. Pero de alguna manera él siempre lograba hacerla sonreír. Jack era la personificación a la alegría. Ella se rió por dentro ante el pensamiento.
Jack lentamente profundizo el beso, ella inclino su cabeza hacia un lado y enredo sus manos entre lo adornos del cabello de él, su alma se ahogo en ese beso, en él, en el gozo y la desesperación… por lo que pudo haber sido, pero que nunca será…
¿Por qué? ¿Por qué había desestimado la posibilidad de haber tenido algo con él, en el pasado, o más bien en el futuro? ¿Por qué no trato de comprender?... o tal vez ¿solo se engañaba a si misma? No es que él hubiera estado enamorado de ella… o estuviera enamorado de ella ahora… pero era tan dulce, tan frustrantemente tierno, que había llegado a pensar en tener una vida así… en un barco… en el Perla negra… en sus brazos…
Rompieron el beso y se miraron sin decir nada. Jack alzo una mano hacia el rostro de Elizabeth y le acaricio la mejilla con el dorso de la mano. Ella tembló y él enredo sus brazos alrededor de ella, ocultando su rostro en el cabello de ella. Elizabeth recargo su rostro en el pecho de él y permanecieron en silencio, solo abrazándose el uno al otro, hasta que Jack escucho de nuevo, el alarmante y bien conocido ya por él: el sonido de los sollozos de Elizabeth. Él tomo con su mano el rostro de Elizabeth y estaba a punto de preguntarle que era lo que estaba mal en esta ocasión, pero el llamado a la puerta lo interrumpió.
"¿Quién es?" Preguntó Jack cortante.
"Soy yo." Contestó alguien al otro lado de la puerta.
Jack rodó los ojos. ¿Alguien podría decirle a ese alguien que se fuera?
"Tenemos que mantenerte fuera de vistas, amor." Le susurro Jack en el oído a Elizabeth, sus labios acariciaban levemente su piel y antes de darse cuanta de lo que ella estaba haciendo, giro la cabeza y presiono sus labios en los de él, en un beso hambriento, las lágrimas se secaron en un instante, la tristeza que había sentido había desaparecido en ese momento, al contacto del calor del beso.
Y se besaron, a pesar de los continuos golpes en la puerta, estropeando la atmósfera.
Por fin Elizabeth rompió el beso y dio un paso atrás, apenas controlándose de reír al ver la expresión de verdadera decepción en el rostro de Jack. "Estaré bien aquí." Susurro suavemente, sonriendo contra los labios de Jack y señalando con su mano la puerta de la cabina. Jack vio con rencor la puerta y asintió a su desgracia. Elizabeth sonrió y se recargo en el hombro de él, acariciando con sus labios el oído de él: "Justo en tu cama." Susurro y se retiro abruptamente, antes de que él lograra atraparla y besarla sin sentido, ya que parecía que él estaba pensando hacer precisamente eso.
Elizabeth sonrió, mordió su labio, le dio la espalda y desapareció en el interior de la habitación y cerró la puerta tranquilamente detrás de ella. Elizabeth se apoyo contra la puerta y cubrió su rostro con sus manos, sonriendo y ruborizándose y sintiéndose absolutamente ridícula.
Y por un momento se sintió tan feliz, como nunca antes se había sentido.
Jack estaba enojado viendo ansiosamente como se cerraba la puerta tras Elizabeth. Suspiro lentamente y de mala gana camino hacia la otra puerta y la abrió precipitadamente.
"Al fin." Dijo Bill Turner con una pequeña sonrisa entrando rápidamente a la cabina.
Jack frunció el ceño y pateo la puerta, provocando que se cerrado de golpe. "Si, ¿Qué pasa?" Preguntó viendo la puerta de un lado de la cabina y tratando de bloquear todas esas imágenes que estaban invadiendo su mente, por lo que prácticamente era imposible para él concentrarse en otra cosa.
"Oh, no es nada." Contesto apresuradamente Bill Turner.
Jack levanto una ceja. "Mas específicamente ¿de que clase de nada estas hablando?"
Bill Turner sonrió nerviosamente, mirando alrededor de la cabina con incertidumbre. "Yo estaba pesando…" Comenzó y cuando alzo la vista una botella de ron apareció repentinamente delante de él.
"Estabas pensando." Dijo Jack con una sonrisa, entregándole la botella a Bill y una para él, dejándola en su escritorio.
"Si." Bill Turner asintió y se sentó en una silla.
"Así, que ¿Cuál es el problema?" Preguntó Jack tomando una silla para él y sentándose también.
"Estaba pensando… si ¿el tesoro es bastante?" Preguntó Bill mirando el ron cuidadosamente.
Jack se sentó en la silla y tomo un sorbo de ron de su botella. "Si, creo que si. Y…"
"Lo que estoy preguntando es que…" Lo interrumpió Bill sin esperar a que Jack terminada su pregunta. "Si mi parte es lo suficiente, podría… podría… estaba pensando…" Bill respiro profundamente y llevo el ron a sus labios, bebiendo la botella de un solo trago.
Jack amplio los ojos. "Yo estoy pensando que tu eres un terrible consumidor de ron compañero." Dijo con diversión.
Bill suspiro y agito su cabeza, poniendo la botella vacía sobre el escritorio. "Estoy pensando sobre, retirarme, Jack." Dijo en voz baja mirando el suelo.
Jack frunció el ceño e inclino la cabeza hacia un lado, mirando a Bill interrogativamente. "¿Retirarte de que?" Preguntó después de una pausa.
"De todo." Respondió Bill con una débil sonrisa, echándole un vistazo a Jack. "De la piratería, de mi vida, del mar… bueno." Inhalo y exhaló profundamente. "De mi vida en el mar, no de mi vida en general." Dijo tímidamente.
"Y ¿Qué es lo que piensas hacer?" Preguntó Jack con cautela después de una pausa.
Bill lo miro y sonrió débilmente. "Me gustaría volver… irme, no se por cuanto tiempo… durante algún tiempo al menos… pero creo que debo… debo… yo no debería volver aquí en primer lugar… no tan pronto por lo menos… o tan tarde… o ambos… o ninguno…" Puso su mano sobre su frente y suspiro. "Creo que voy a bajar en el primer puerto después de la Isla de la Muerte..."
Jack tomo un trago de su botella y lo miro. "Al menos no es porque no te guste mi barco…" Jack comenzó esperando a que Bill lo mirara y le sonrió. "No creo que haya ningún inconveniente en hacer un viaje a Inglaterra después de obtener algo de oro español ¿no?"
Bill Turner sonrió.
"Y tampoco creo que hay ningún inconveniente por traer a bordo del Perla a cierto chico, pero eso depende de ti." Agrego Jack con una sonrisa.
"Creo que su madre me dispararía con solo sugerírselo, pero gracias por eso." Respondió Bill con una mueca.
Detrás de la puerta lateral de la cabina, Elizabeth se deslizo al suelo, recargando su espalda sobre la pared. No era imposible escuchar… ella había tenido curiosidad por averiguar quien había llegado y no fue hasta el final de la conversación , cuando de repente comprendió que el hombre con el que estaba hablando Jack, era muy posiblemente, el padre de Will. Nunca antes se le había ocurrido y había olvidado por completo, el hecho de que Bill Turner estaba en el Perla Negra.
Y que de alguna manera moriría.
Se levanto lentamente del piso, camino hacia la cama y se sentó al borde de la misma. De repente todo los sentimientos fascinantes y asfixiantes, las dulces emociones se había ido y una vez mas la amargura la envolvió, haciéndola sentir con frío, con mucho frío y muy culpable… Aunque la muerte de Bill Turner no era (no seria) su culpa…
Cayo sobre su espalda y tomo la chaqueta de Jack, que él había dejado sobre la cama, lo tomo entre sus mano y lo abrazo contra su pecho.
Cerró lo ojos y por un momento solo se concentro en inhalar el aroma de Jack en su chaqueta, imaginando lo que habría sido estar con él… para siempre. Vivir con él… pasar el resto de su vida junto a él… despertar junto a él…
Abrió lo ojos y se enderezo, alejando las lagrimas de su rostro con la palma de su mano.
¿Qué era eso? ¿Por qué le dolía tanto? Estaba realmente… ¿enamorada de él?
Se levanto y se acerco al gabinete donde Jack había dejado la bandeja del desayuno. Algo de pan, algo de queso, agua… y en medio de la bandeja había fruta. Elizabeth mordió su labio, aun deteniendo las lagrimas en sus ojos, cuando inclino su cabeza hacia a un lado, miro una fruta amarilla partida a la mitad y formando dos corazones no bien hechos.
¿Se había enamorado? Se río de si misma ante su desgracia. ¡Como si no estuviera ya enamorada de él!... ella se había enamorado de él desde el momento en que la había rescatado y sacado del mar ese día, cuando la miró y ella abrió los ojos, la imagen del rostro de Jack se tatuó en su mente, en su imaginación, en su corazón, cuando el agua de los adornos de su cabello caían sobre el rostro de ella, cuando las lagrima no había llegado a ella, las lagrimas que había guardado en ella.
Miro la chaqueta que aun sostenía entre sus manos y tembló. Arrojo la chaqueta sobre la cama con frustración y entonces notó que algo se deslizo fuera de unos de los bolsillo, un objeto oscuro y redondo, algo… ¿El medallón?
Parpadeo y camino lentamente hacia la cama, apenas creyendo lo que sus ojos veían. Tomó el medallón y lo miro con asombro y confusión. Recordó las primeras palabras que él le había dicho a ella, fluyeron muy apropiadamente en su mente:
¿Dónde lo encontró?
CONTINUARA…
