Hoy era una de esas tardes en las que no tenían nada qué hacer, que por alguna razón Hawk Moth no había encontrado a una nueva víctima y gracias a ello, solo se encontraban sentados en un techo, balanceando sus pies.
Ya habían patrullado y no habían visto nada fuera de lo común, nada alarmante.
—¡Esto es ridículo! Se supone que somos amigos, ¿por qué no pasar una tarde juntos? —se quejó Chat Noir.
—¿Por qué somos súper-héroes? No podemos pasar una tarde juntos, jamás nos dejarían en paz —afirmó la heroína.
—¿Y si fuéramos a un lugar solitario? No lo sé... ¿compartir un helado en la cima de la Torre Eiffel? —comentó Chat Noir.
Ladybug pensó en aquella posibilidad y sonrió, le gustaba la idea.
—Suponiendo que acepte esa posibilidad... ¿cómo compraríamos el helado? Somos héroes, llamaríamos la atención.
La sonrisa de Chat Noir fue resplandeciente, su felicidad se notó de forma inmediata.
—¡Yo arreglaré eso! ¡ve a la Torre Eiffel y espérame ahí!
Él se fue y Ladybug lo vio alejándose mientras negaba con su cabeza sonriendo.
—Es un gatito tonto...
Ella fue al lugar indicado, se sentó y observó el lindo panorama que le regalaban las calles de París.
Chat Noir por su parte se destransformó y fue corriendo al puesto de helados de André. Compró dos helados y después se transformó con la mayor rapidez posible, no podía desaprovechar una oportunidad tan única como aquella.
Cuando llegó, Ladybug rió un poco al verlo, realmente se veía emocionado.
—Chat Noir, no pensé que te emocionarías tanto por compartir un helado —comentó ella. Ciertamente, sentía que se lo debía puesto que había faltado a la "cita" el día que ocurrió todo eso de la batalla con Glaciator.
—¿Cómo no? ¡ahora podremos conocernos aún más! Me siento como en un sueño —exclamó él —. Puede que este un poco derretido, pero aún así sabrá delicioso —le entregó el helado a la heroína.
