Género: Romance/Humor
Pareja: SasuHinaNaruSakuSasu (SasuHina, ¿NaruSaku?)
Autora: DarkAmy-chan (Amy-chan, Amita-chan, Dark Sakura)
Beta: Ero Konoha Girl (Mil Gracias)
- pensamientos
- "recuerdos"
- Hablan
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Los Personajes de Naruto no me pertenecen, son del Maestro Kishimoto
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Esclava Sexual
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El viento mecía sus cabellos. Una escena tan recurrente para su persona volvía a mostrarse. Lograba verse entre la multitud, vestida completamente de negro. Se encontraba rodeada por los suyos, pero tan sola al mismo tiempo.
¿Cuántos años tenía en ese entonces? Nueve, quizás diez. ¿Realmente importaba eso?
Ese día era en que su luz se venía abajo, ese día era el que perdía a su ser más querido.
La presión en su pecho se hacía presente al apreciar el féretro, al visualizar la foto de su madre envuelta en flores. Las lágrimas no tardaron en brotar por sus ojos, y no sólo rodaron por las mejillas de la Hinata que veía a lo lejos, sino que claramente lograba percibir el calor descendiendo por sus propios pómulos.
"Madre" era la única palabra que brotaba de sus labios, la que le destrozaba una y otra vez al perderla nuevamente en sus sueños. Y por más que le llamaba, que le pedía que no la dejase, nada parecía querer cambiar. Esa era su realidad, y su subconsciente se la empeñaba en mostrar una y otra vez.
Sasuke observaba en completo mutismo, de pie junto a la cama, a la chica que es movía entre sueños. La escuchaba llamar a su madre con desconsuelo, como si su vida dependiera de ello. No podía evitar cuestionarse que era lo que ocurría, porque tenía ese tipo de sueños.
Con su típico rostro inexpresivo comenzó a acercar una de sus manos hacía donde estaba ella. La despertaría, ya que estaba claro que estaba sufriendo. Pero en el instante en que sus dedos iban a tocar el hombro de la chica, las lágrimas que comenzaron a descender por sus mejillas, le hicieron detenerse.
Sus ojos negros reflejaron el asombro, más al escucharle suplicarle a su madre que no la deje, que la necesitaba.
El azabache se abstuvo de tocarla. No sabía qué hacer una vez que enfrentase sus perlas blancas sumidas en llanto. Jamás había sido bueno para consolar, y tampoco era como si quisiera hacerlo, si no que le estaba molestando el verla así y quería que se detuviera.
Tsk. Esta es la segunda vez que me hace sentir de esta manera… ─ Su penetrante mirada se centró una vez más en quien se movía inquieta debido al mal sueño que estaba teniendo.
Entre la neblina de su dolor, algo húmedo en una de sus mejillas provocó que las lágrimas de Hinata se vieran detenidas, que en su sueño posara con suavidad sus dedos en dicha parte.
¿Qué había sido eso? Se consultaba sin quitar la perturbación que profesaba. Pero una voz hizo que saliera de aquel estado, que sus pómulos se encendieran automáticamente.
Despierta Hyuuga, o te haré despertar a mi manera.
Y como si un rayo la atravesase, sus perlas blancas se abrieron de golpe. Y aunque en un comienzo fue dificultoso acoplarse a la luz del día, la primera figura divisada fueron unos labios, los cuales tenían impresos una sonrisa burlona. Sasuke se encontraba encima de ella, apoyado en sus brazos para no aplastarla con el peso de su cuerpo, disfrutando como siempre lo nerviosa que se ponía su esclava. La morena segundos después apartaba la mirada. En aquellos ojos blancos el Uchiha pudo apreciar el resto de aquella agua salada, la pena que esta guardaba. La misma que había quedado atrás por su sutil manera de despertarle.
El azabache sabía que ella no se atrevía a enfrentarle por sus palabras dichas la noche anterior, pero su reacción le hacía sentirse victorioso. Hinata parecía no oponerse, pero eso no quitaba el hecho de que seguro no entendía el porqué de su decisión.
─ Supongo que tienes resaca.─ La chica volvió a posar sus blancas perlas en él al notar su peso faltante en la cama. Solo pudo apreciar su espalda desnuda, provocando que el rubor en sus mejillas se acrecentara. Nuevamente sólo se hallaba en bóxers de color negro ─ Puedes entrar al baño a tomar una ducha. Cuando salgas encontrarás algo de ropa que te dejaré.
Ahí la dejaba con esa incertidumbre nuevamente.
Al notarlo cerrar la puerta después de salir, la morena bajó su mirada mientras se sentaba en la cama. Sujetando su cabeza por el repentino dolor que seguro era por lo tomado el día anterior, no pudo evitar cuestionarse.
¿Porqué él no la dejaba romper el trato?, ¿Es que ese chantaje implicaba a la persona que amaba?
─… ¿Qué debo hacer…? ─ Sus dedos fueron guiados hacia sus labios, rozándolos con delicadeza. ─… ¿P-Porque deje que me besara nuevamente?
….
El baño transcurrió sin percances, cosa que no podía evitar sentirse extrañada. ¿No sería normal que él llegara e intentara aprovecharse? Sacudió su cabeza en un intento de apartar esos pensares mientras sus mejillas se tornaban rojizas.
─… ¿En qué estoy pensando? ─ Dijo en un susurro mientras se veía al espejo. En éste lograba observar a una avergonzada chica, la cual se encontraba cubierta por una diminuta toalla color blanco. Su cabello mojado indicaba que acababa de salir de la ducha. ─ Debo preguntarle porqué…
Con cierta incertidumbre salió rumbo a la habitación. Sus ojos buscaron cualquier rastro del chico, para así encerrarse de nuevo, pero solo unas ropas sobre la cama fueron lo único que divisaron. Todo indicaba que el moreno se había vuelto amable de repente, o que se había comido algo descompuesto que le estaba haciendo actuar de manera extraña.
Hinata salió para así coger las prendas. Un suspiro escapaba de sus labios de sólo pensar lo que tendría que enfrentar, que sólo tendría unos minutos para coger las fuerzas necesarias para descubrir las intenciones de ese demonio.
….
Al terminar de vestirse, emprendió camino al living donde seguro se encontraría el dueño de casa. Al pasar por la cocina americana, sus blancas perlas se toparon con unas completamente opuestas. Bajó la mirada llena de vergüenza al ser vista sin mesura alguna por parte de él. Sasuke sonrió con cierta malicia al apreciar una de sus remeras puesta sobre la chica, la cual le llegaba hasta los muslos, tapando el short que le había dejado también.
El Uchiha no podía evitar pensar en lo sexy que se veía, mucho más al mostrar esa timidez que siempre le acompañaba. ¿Es que nunca se percataba de eso? Claro que no era la respuesta que venía automáticamente a su cabeza. Ella era demasiado inocente como para darse cuenta de lo que podía conseguir en un hombre. Pero por otro lado agradecía enormemente aquello, ya que así solo sería su disfrute. No dejaría que nadie se le acercara.
─ E-Esto…Sasuke-kun… ¿P-Por qué…? ─ Las suaves palabras brotando de los labios de la tímida morocha le sacó de sus pensares, apreciando así como ella se hacía un mar de nervios de sólo hablar. Por eso prefirió cortar, aparentar como si nada ocurriese.
─ Tengo hambre, me he preparado algo para comer. ─ Con extrañeza ésta le observó voltearse, caminar hacia la mesa del comedor. Sin duda él debía estar enfermo, ya que estaba siendo atento. ─ ¿Qué esperas? ¿Quieres que te haga venir?
Al oírle esta negó con rapidez. Con sus pómulos encendidos caminó rápidamente hacia su encuentro, para así ambos compartir el desayuno.
En ningún momento de dicha comida la morena podía quitar de sí aquella vergüenza que profesaba. Y en incontables ocasiones observaba como el azabache disfrutaba de lo que había preparado. En todos esos momentos le era imposible plantearse sus dudas, y mucho más recordar las palabras que él le había dicho.
"─…Esto es algo que deseo."
Con nerviosismo mordió su labio inferior mientras bajaba la mirada hacia los onigiris que se hallaban en su plato. ¿Por qué él diría algo como eso? Se cuestionó mientras le observaba de reojo. Hinata pensaba que quizás lograría ver algo en sus actos, o tal vez en sus ojos, pero él seguía exactamente igual, tan difícil de descifrar.
La morena tomó con lentitud una de las bolas de arroz entre sus dedos. Sus blancas perlas se hallaban perdidas en aquella comida, pero aunque su atención parecía estar completamente en ésta, su mente estaba aún en el recuerdo de lo pasado la noche anterior. Y con dicha nube de pensares dio el primer mordisco. Sus ojos se abrieron de par en par ante lo probado, imposible de creer que alguien como ese demonio supiera cocinar tan bien.
─ E-Está muy bueno. ─ Dijo ella antes de pensarlo, causando que sus pómulos se encendieran debido a la atención que ahora estaba recibiendo por parte del morocho. Pero pudo apreciar un leve cambio, algo en sus ojos negros volvía a reflejar un leve desconsuelo. ¿Qué podía ser lo que le provocaba tal oculto sufrimiento? Sin saber que hacer realmente, la morena solo bajó su mirada.
─ Deberías tener claro que no hay nada que no pueda hacer, Hyuuga. ─ Sorpresiva la muchacha levantó su rostro, encontrándose con aquella sonrisa de autosuficiencia que siempre portaba el azabache. Su autoestima era todo lo contraria a la suya, ya que estaba por los aires, mientras la de ella se hallaba bajo tierra.
No supo porque, pero aquello le causó cierta gracia, y estaba mostrando con sus suaves carcajadas que eran tratadas de contener con una de sus manos.
─ ¿Se puede saber que es tan gracioso? ─ La risa de la frágil muchacha dejó de inundar el lugar, al notar la cercanía del rostro del chico con el suyo. ¿Cómo era que había llegado ahí sin que lo notase?, ¿Y por qué nuevamente se sentía de esa manera, tan nerviosa? No podía sacar el habla, por más que intentaba que sus labios formulasen. ─ ¿O sólo buscas tentarme?
La chica de azulada cabellera logró salir del trance que le había provocado la impresión, solo para negar frenéticamente. Al notar media sonrisa dibujada en los labios de su compañero, sus pómulos se encendieron y solo se limitó a bajar la mirada apenada.
Ese era el momento, el instante para aclarar todo.
─ E-Esto…─ El azabache se dio cuenta de que ella deseaba decirle. Era cosa de apreciar los nervios, los intentos por sacar palabra. ─ S-Sasuke-k…
─ Para ti Sasuke-sama, esclava. ─ Ante sus vocablos ella detuvo su intento por expresarse, para solo quedársele mirando. ¿Es que por fin se enteraría de sus intenciones? ─ Después de todo, aún seguirás siéndolo.
─ P-Pero, ¿Por qué…? ─ Bajando su rostro ella reflejaba su incomprensión. No lograba entender el porqué de sus actos. ─ N-No entiendo…
─ No hay nada que comprender Hyuuga. ─ Ella abrió sus blancas perlas con sorpresa, ya que este había acortado la distancia entre ellos nuevamente. ─ Ya dije que si era necesario, te chantajearía. ¿No es así? ─ Cuando ella iba a replicar por su actuar, los labios de este le impidieron tal cometido, ya que le estaba besando una vez más.
Pero tal acto fue cortado momentos después por la morena, quien le apartaba con sus manos mientras bajaba su mirada.
─ Como puede…─ Cerrando sus ojos Hinata se dio las fuerzas para sacar sus palabras, para encararle segundos después a sus perlas negras. ─ ¡¿C-Cómo puede ser tan cruel…? N-No…
─ Siempre he sido egoísta, y más cuando es por algo que quiero. ─ Los vocablos de éste le impidieron seguir, no comprendía a que se refería con ese "algo que quiero". ¿Era acaso que se le estaba declarando, o tan solo quería su cuerpo? ─ Por lo que tus deseos de deshacerte de mí, déjalo en el olvido. Todo seguirá como siempre.
Ella asintió minutos después. Sabía que estaba en sus manos, no solo porque podría contarle sus sentimientos a Naruto, sino que también podría decirle lo que habían estado haciendo. Ahora que veía esa parte de este demonio podía creerlo así. Era un tipo con el síndrome del príncipe, narcisista y egoísta.
Sasuke sonrió divertido al notar la mirada que ella le estaba dando. Estaba enfadada, pero no le quedaba de otra que aceptar sus reglas. Porque así era, estaba en sus manos y no la dejaría ir tan fácilmente, al menos por ahora.
─ Cambia esa cara, que yo se que disfrutas tanto como yo Hinata. ─ Las mejillas de la susodicha se encendieron súbitamente ante sus vocablos. No podía evitar meditar sobre lo que estaba expresando su ser, ya que donde debía presentarse molestia, estaba experimentando vergüenza. ¿Es que su cuerpo estaba dándole la razón? Eso no podía ser. ─ ¿Qué pasó?, ¿Te comió la lengua el halcón?
Había comprendido el doble sentido de sus palabras, ya que él se había auto denominado de esa manera para con ella, ya que para su persona su ser era tan indefenso como un ratón, que era la comida de esas majestuosas aves.
Con claro nerviosismo la morena se puso de pie dispuesta a irse a la habitación por sus pertenencias, ya que no deseaba mostrarse así, que su cuerpo manifestara lo contrario de su corazón y mente. Pero cuando iba a dar el primer paso, una mano sosteniendo la suya le detuvo; provocando que su interior diera un vuelco.
Los segundos pasaban en dicha posición, cuando sólo el tic tac del reloj que se hallaba colgado en una de las paredes retumbaba en el lugar. Ante sus nervios la ojiblanca se llevó su mano libre a la altura de su corazón sin saber qué hacer, como controlar eso que estaba expresando. ¿Qué era lo que estaba ocurriendo?, ¿Qué tanto le podía estar afectando su tiempo con ese demonio?
Las blancas perlas de la morena se escondieron de la luz al percibir como éste le abrazaba por la espalda, al sentir apartar su cabello para pasar su lengua sobre la parte del cuello que había quedado descubierto. La respiración de él era acompasada, reflejaba su excitación, su deseo por poseerla.
─ Te vez sexy con esa camisa. ─ Los pómulos de la Hyuuga tomaban un rojo intenso al oírle. No podía creer que esa palabra cayera en ella, ya que su persona no despedía tales cosas como sensualidad o feromonas, como lo hacían sus compañeras Temari o Sakura. A ellas si les caía tal definición. ─ ¿Qué sucede?, ¿no me crees?
Ante su interrogante, la chica solo se limitó a bajar la mirada. Sasuke sonrió con malicia al notarla tensarse. Había posado una de sus manos en los pechos de ésta, para apretarlo con sutileza. La peli azul mordió su labio inferior al notar como este masajeaba el lugar en el que había posado sus dedos. No podía creer que nuevamente estuviese experimentando esas sensaciones, que su piel estuviese reaccionando ante sus caricias. Incluso creía que ya no podría contener por más tiempo los gemidos que intentaban escapar de su garganta con insistencia.
─ N-No por favor, d-deten…─ Sus vocablos fueron cortados por su propia boca, por aquellos sonidos placenteros que ya no pudieron ser contenidos por más tiempo. Aquellos eran música para los oídos del azabache, le demostraba una vez más que el disfrute no era solo para su persona.
Hinata cerró con fuerza sus ojos por el calor que estaba experimentando, ya que Sasuke con ambas manos ahora masajeaba sus senos, jugando con la punta de los pezones para así despertarlos. Todo mientras con su boca no dejaba parte del cuello sin besar, sin lamer.
Aquella mano traviesa que había estado acariciándole sin pudor, ahora hacía que volviera levemente su cabeza, para así juntar sus labios con los de su captor. Eran tantas emociones que le estaba provocando, tanto calor que solo él le hacía experimentar, que le confundía en supremacía.
¿No debería estar rechazándolo, negando por todo lo que estaba expresando?
Pero ahí estaba devolviéndole aquel roce de lenguas, aquella pasión con que el moreno la atacaba. A pesar de que no estaba bien, la escusa cada vez era más lejana. ¿Es que se estaba dejando envolver por las alas de ese demonio? Y si fuera así, ¿Dónde quedaba su devoción por su rubio amado?
Sus últimos pensares fueron desvaneciéndose en ese mar de emociones, en el intenso respirar de ambos. Todo estaba subiendo tan rápido de nivel, que era imposible para la chica pensar en nada más que en lo que estaba sintiendo.
El beso fue cortado de improvisto, su aliento parecía haberse quedado perdido en alguna parte de su garganta. Sus pómulos se encendieron violentamente por las corrientes que su cuerpo volvía a mandar a su cerebro.
La mano que el Uchiha había estado usando para acariciar sus pechos, había descendido suavemente hasta colarse dentro del short que le había prestado. Comenzado a acariciar dicho lugar, con una parsimonia que la estaba matando.
─ Mójate para mi Hinata, solo para mí. ─ Todo era una nube de emociones para la ojiblanca, quien llena de rubor negaba entre suspiros. ─ Aunque te trates de reprimir, ya estas toda húmeda.
No podía negarlo, simplemente su cuerpo estaba reflejando lo que le estaban estimulando, lo que no debía pasar. Estaba siendo débil ante sus caricias, ante las provocaciones del ángel de la oscuridad.
¿Cómo algo podía sentirse tan mal, y tan bien al mismo tiempo?
Ya sin poner oposición alguna, aquella ojiblanca se dejó voltear para quedar frente a él, para apartar su mirada llena de vergüenza al notar los oscuros ojos del azabache puestos en los suyos.
Sasuke no necesitó palabra alguna para comprender. Ya estaba, por fin podría saciar ese deseo por ella. Tal vez solo así podría quitarse esas ansias de tenerla solo para él, de decir sólo un nombre al momento de llegar al clímax cuando estaba con otra.
El azabache atacó sus labios como si su vida dependiera de ello. Ante la brusca intromisión, la muchacha retrocedió unos pasos, hasta que su trasero pudo percibir la mesa en la que habían estado desayunando. Pero aquello había quedado perdido en alguna parte de sus pensares, ya que nuevamente todos sus sentidos se estaban concentrando en la falta de aire de sus pulmones, en lo experto que era ese chico besando, y en que ahora éste la levantaba para quedar sentada en dicho mueble.
La mano del azabache comenzó a masajear con mayor intensidad los pechos de ésta. Más los labios de Hinata eran sellados por aquellos que nuevamente lograban quitarle el aliento. Éstos impedían que los gemidos brotasen libremente.
Pero aquello solo duró hasta que Sasuke comenzara a bajar por su cuello, llegando al centro de esos montes que habían despertado solo para él. El azabache comenzó a besar sus pezones, para luego con su lengua rodear uno de ellos y meterlo por completo dentro de su boca.
Inconscientemente el cuerpo de ésta le daba más acceso al curvar su ser.
Pero no fue sólo eso lo que lograba que la Hyuuga soltara espasmos de placer, si no aquello que rozaba con insistencia en su parte íntima. Nunca se había sentido así, y no lograba pensar en nada más que en lo que estaba percibiendo.
Era demasiado calor, todo parecía arder en sus interiores.
Por fin...me dejaras probarte por completo. - Le susurró el ojinegro al oído, antes de morder su lóbulo. Su voz sonaba muy ronca, debido a la excitación expresada.
¿Que podía responderle? Cursó por la mente de la chica. Algo dentro suyo le decía que no debía, que qué pasaba con sus sentimientos por Naruto. ¿Es que en verdad deseaba entregar su virginidad a quien no la quería, a quien ella no amaba?
Otro gemido proveniente de sus labios provocó que saliera de sus pensares. Nuevamente sus labios eran capturados, sus besos eran cada vez más arrasadores.
Era imposible contenerse. El deseo podía más que cualquier otro sentimiento.
Y-Yo...lo haré. - Logró articular la morena con clara vergüenza impresa en todo su ser, más cuando notó que este se detenía para posar su mirada sobre la suya.
Media sonrisa adornó las facciones del azabache al notarle. No había marcha atrás. Ya no le permitiría escapar. Ella había dicho que sí, y ya no aceptaría luego una negativa como respuesta.
Estaba listo. Tiraría todos los trastes al suelo, sin importar nada. La tomaría ahí mismo sobre la mesa, porque ya no aguantaba más las vibraciones en su planta baja. Necesitaba estar dentro de ella, pero ya.
¿E-Están llamando…? ─ S-Susurró con clara timidez la Hyuuga al escuchar el sonido del citófono del portero. Pero su respuesta fue solo una maldición por bajo de parte del azabache. Hinata bajó la mirada luego de verle ir a atender el comunicador. Y colocando una de sus manos a la altura de su corazón, fue imposible evitar pensar en lo que estuvo a punto de pasar. Instantáneamente sus mejillas se tornaron rosa pálido.
Pero sus emociones quedaron en segundo plano al ver al chico volver. Se notaba diferente a pesar de su acostumbrada indiferencia. ¿Qué pasaba? Deseaba consultarle, pero temía mostrarse como una intrusa.
Es…mi madre… ─ ¿La madre del demonio? Se preguntó la chica. Nuevamente los nervios le asaltaron al notarse ahí. No quería malos entendidos, debía arreglarse. ─ Ya viene. Debes recibirle cuando toque la puerta. Yo debo…
P-Pero yo…─ Sus palabras fueron cortadas al notar como Sasuke había acortado la distancia. Sus mejillas se encendieron con ferocidad al sentirle tomar su mano, para llevarla a su erección. Ella intentó sacar su mano de aquel lugar, pero éste se lo impidió, e incluso se acerco más; hasta el punto de robarle otro beso.
Yo debo bajar esto, ¿o crees que puedes ser más rápida? ─ Dijo éste luego de cortar el roce de sus labios, pero sin perder la cercanía de éste. Como respuesta sólo recibió una mirada desviada. Ella se había quedado sin palabras debido a su timidez, causando que el azabache sonriera de medio lado, divertido por sus reacciones. ─ No me tardo.
Sin decir nada más, Hinata le observó hasta perderlo de vista. Pero de pronto recordó que no tenía nada más que unos shorts puestos. Debía colocarse su brasier, la camisa que le habían prestado. También acomodarse un poco el cabello, ya que éste demostraba mucho lo que había estado a punto de pasar. Nuevamente la vergüenza volvía a asaltarle ante sus pensares.
El suave tocar de la puerta provocó que saliera de sus memorias, que a paso lento ya una vez presentable, fuese a atender a la persona recién llegada. Al estar por tocar la manilla para darle acceso, no pudo evitar cuestionarse como sería aquella persona.
¿Y si era como el chico que estaba ahora en el baño de ese departamento?
Sacudió su cabeza para apartar esos razonamientos. No debía estar pensando algo como eso, de quien no conocía. Por lo que mordiendo su labio inferior, prosiguió con lo pedido por quien le había dado alojamiento. Sus blancas perlas reflejaron impresión al notar a la persona que le veía con la misma expresión, para luego sonreír dulcemente.
Soy Uchiha Mikoto, la madre de Sasuke. Mucho gusto. ─ Dijo esta luego de unos instantes de silencio. Las mejillas de la ojiblanca se tiñeron rosa pálido al notar que se había quedado muda, completamente impresionada. Ella se notaba una persona dulce. Despedía un aura completamente diferente a la de su hijo.
E-Eh. L-Lo siento. Soy H-Hyuuga Hinata. Y soy… ─ Estaba nerviosa. ¿Pero por qué? Se consultaba. Era solo una persona, la madre de quien le estaba haciendo la vida a cuadritos. ─ Y…soy…
Mi novia. ─ La impresión llegaba a las facciones de la muchacha, quien volteaba a ver al recién llegado. Su mente volvía a repasar lo escuchado, logrando que su rostro tomara un intenso color rojo. El chico solo le sonrió de manera casi imperceptible.
Sentía que iba a desmayarse. El aire que comenzaba a escasear se lo indicaba. Pero justo cuando creía que perdería la conciencia, unos brazos le rodearon con suavidad.
Sus ojos blancos se ensombrecieron al recordar ese tipo de calidez que le transmitía dicho acto. Su impresión era tanta, que no reaccionó, simplemente se quedó estática escuchando como aquella mujer le decía que estaba feliz de conocerle.
EL azabache solo les observó en silencio. Solo había dicho eso para molestar a la chica, para ver hasta dónde podía aguantar esa vergüenza, pero al notarla reaccionar de una manera tan extraña, le hizo recordar el momento en que la había visto hablar entre sueños.
¿A qué debo tu inesperada visita, Madre? ─ Hinata se disculpó en el momento que aquel gesto tan extrañado había sido cortado. Sus pasos eran rumbo a la habitación, a intentar calmarse. Al llegar a dicho lugar, trató de controlar su sentir, las emociones y recuerdos que habían despertado.
Cerrando sus ojos se dijo que estaba bien, que debía tranquilizarse, ya que no podía estar encerrada en ese sitio por mucho tiempo. Debía ser fuerte.
Al salir ya con nuevos ánimos, sus pasos se detuvieron al escuchar la voz del azabache. Su tono era tan diferente al que usaba cuando estaba con los demás. Era casi... ¿dulce?
No debes preocuparte por mí. Yo estoy bien solo ─ Apoyada en una de las paredes, la ojiblanca se inclinó levemente para poder apreciar lo que estaba ocurriendo sin ser vista. Sus pómulos se tornaron rosa pálido al ver como la mujer acariciaba la mejilla del chico, con el cariño que sólo podía hacerlo una madre.
Eres mi pequeño, ¿Cómo quieres que no me preocupe? ─ Le respondió Mikoto, terminando con una suave sonrisa.
Hinata que había estado viendo todo en completo sigilo, cerró sus ojos para luego voltearse. No quería romper su momento, uno al que a ella le encantaría vivir junto a quien ya no estaba a su lado. Inconscientemente sus blancas perlas comenzaron a humedecerse, brotando así el dolor que le causaba, el ya no tener a ese ser querido.
No supo cuanto tiempo estuvo ahí, solo sumida en sus recuerdos, en la soledad que le embargaba cada vez que sus recuerdos le asaltaban. La extrañaba tanto.
Disculpa, pero… ¿Te sientes bien? ─ Aunque la muchacha seguía con la vista baja. Sus ojos mostraban la impresión de haber sido descubierta de esa manera. Más solo se limitó a asentir con suavidad, a limpiar aquel sufrimiento que había escapado desde lo profundo de su ser. ─ Sasuke-kun fue a comprar unas cosas, ¿me harías compañía mientras espero?
Al levantar su rostro y ver la calidez que la madre de ese demonio transmitía, no pudo evitar sonreírle de igual manera, tal como le gustaría hacerlo frente a esa persona que tanto amaba y ya no se encontraba con ella.
…Etto…S-Se nota que Sasuke-kun…la quiere mucho. ─ Hecha un mar de nervios, la morena se atrevió a hablar. Su manera de expresarse reflejaba su timidez, su nerviosismo. Ante lo escuchado la mujer volvió su vista que había mantenido sobre la chica, hacia al frente. Aquella seriedad que se había posado en ella, atrajo completamente la atención de quien le había platicado.
Sasuke-kun…es un buen chico. Él solo…ha sido muy duro consigo mismo. ─ Hinata pudo percibir ese aire de nostalgia que le rodeaba, causando que muchas dudas se instalaran en ella. Si bien era cierto que en muchas ocasiones sentía que él ocultaba un sufrimiento, estaba también ese comportamiento para con todos, e incluso su actual chantaje. Era tan difícil clasificarlo en algún punto.
Aunque una parte de ella creía esas palabras, porque en el poco tiempo que se conocían, algunos de sus actuares le indicaban que no era tan malo como pensaba la mayor parte del tiempo.
Yo…también l-lo creo así. É-Él…solo se muestra duro. ─ Mikoto posó sus oscuras perlas sobre quien le sonreía después de decirle aquellos vocablos. ─ P-Pero no debe preocuparse,…no está solo. ─ Los ojos de la morena que se hallaba hablando, ahora se posaban en la nada, recordando las veces en que Sasuke se hallaba junto a Sakura, junto al rubio que ocupaba su corazón. E incluso su persona misma venía a su pensar, ya que por muy extraño que fuera la relación entre ambos, jamás le dejaría solo. Quizás no eran amigos, pero eran algo, ¿no?
¿Quieres ver unas fotos de Sasuke, de pequeño? ─ ¿Ver a ese demonio de pequeño?, se cuestionó la chica de cabello azul. Así que era eso lo que portaba en aquel bolso de color rojo, un álbum de recuerdos.
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Fin Chapter 10:-
Notas Dark: Hola a todos. Quiero darle la bienvenida a mis nuevos lectores, y agradecer a quienes se dan un tiempo para dejarme capitulo a capitulo un comentario. Saben que estos hacen feliz al escritor, ¿no?. Se agradece.
Siento la tardanza, pero he estado muy ocupada. Espero no tardar tanto con el siguiente capítulo, y hayan disfrutado de este.
Ero Mizu-chan: Aún espero continuación de SC eh. No escaparas de mi tortura así como vas.
