Hermoso cielo

Disclaimer:

Katekyo Hitman Reborn! no me pertenece. Únicamente uso sus personajes y parte de historia para entretenimiento. Los créditos correspondientes a Amano Akira, creadora de esta increíble historia.

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Advertencia:

Puede haber algo de OCC.

Éstas son una miniserie de viñetas, enfoncadas en las tres arcobaleno del Cielo.

Leer bajo su propio riesgo.

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X. Maldición rota

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La batalla del arcoíris había llegado a su fin.

Nadie, ni siquiera Uni pudo predecir el final de dicho encuentro, pero estaban satisfechos.

La maldición se había roto.

Todos podrían tener una buena vida de ahora en adelante.

Aunque los arcobaleno estaban algo enojados porque seguían siendo bebés y tendrían que esperar que su cuerpo se desarrollase como el de niños normales, quedaron satisfechos por no tener que seguir para siempre con esa maldición.

Aspecto que no se aplicaba a Lal Mirch, pues ella de inmediato regresó a su forma original, debido a su maldición parcial.

Y por supuesto, Uni, quien llegó siendo una niña ya y como tal, seguiría el curso de crecimiento que llevó su madre Aria y ella misma en el futuro.

Había algunos heridos de gravedad, como Byakuran y Squalo, pero incluso Viper estaba tan contenta que decidió cobrarles después por sus servicios de «ilusiones de órganos vitales de emergencia».

Todo estaba bien.

A partir de ahora, las cosas irían para mejor.

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Terminando todo, antes de que cada quien se separara para ir a ver a sus compañeros que habían llevado al hospital, Uni y las chicas caminaban alegremente entre todos, repartiendo bebidas y aperitivos.

Después de todo, fue una batalla feroz.

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Reborn observó a la niña.

Uni siempre le recordó mucho a Luce. A pesar de que Aria era parecida, la similitud abuela-nieta no tenía igual.

Ahora Uni podría vivir un mundo en paz, crecer, casarse, tener una familia… y Reborn también vería por ella, siempre.

«Luce, ¿pudiste haber predicho esto hace mucho tiempo?».

Suspiró.

De la forma que hubiese sido, en su mente guardaría los recuerdos más preciados de la mujer que le dio calidez a su vida, aquella que le hizo sentir en casa.

Aquella única mujer por la que siempre guardaría esos sentimientos.

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Gamma estaba satisfecho.

Todo había terminado y nadie de su familia había resultado lastimado. Eso fue suficiente para él.

«¡Eres tú quien está diferente! Aquí mi madre acaba de morir y ¡tú aún no has podido olvidarla!».

Sonrió al recordar las palabras que Uni le dio tras su reclamo. Gamma realmente creía que la princesa había cambiado y era diferente de sus recuerdos del futuro.

Fue más distante desde que llegó, mostrando pocas emociones, poco afecto… él pensó que Uni definitivamente no era la misma… pero, ¿quién lo diría?

Amaba demasiado a Aria y el sentimiento de su pérdida aún estaba latente en él. Era él el que todavía no asimilaba la situación.

Pero por el mismo amor que le profesaba a Aria, podría sobrellevarlo todo. De ahora en adelante cuidaría de Uni y de la familia, y por siempre recordaría a su amada, su vida, su todo.

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Tsuna sonrió cálidamente a la pequeña.

Sin duda ella era una parte fundamental de todo esto, y sin su ayuda y el de su equipo, jamás hubieran podido concretar ningún plan.

Miró al cielo.

Admiraba a la chica, por su determinación, y porque a pesar de su corta edad, aceptaba su destino, aceptaba liderar a su familia. Tal vez y solo tal vez, debería de aprender de su ejemplo…

De ahora en adelante, tendrían mucho tiempo para ponerse al día y reunirse, sin necesidad de haber una catástrofe de por medio.

Podrían convivir, sonreír juntos, y… bueno, ¡tantas cosas! Solo el tiempo lo diría…

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Byakuran agradecía esta oportunidad.

Aún en el hospital, dormitando, en su subconsciente no dejaba de estar feliz.

Por fin había podido demostrarle a la chica que él era un hombre de palabra, que sabía apreciar y devolver la amabilidad de las personas.

Que ya no era alguien solitario y vacío como antes, que había encontrado una familia y, en ella, su salvación…

La seguiría de ahora en adelante, y lucharía por convertirse en un digno apoyo.

Devolvería su amabilidad y, ¿quién sabe?

Tenían un futuro por delante, todos juntos.

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Todo había acabado.

Si Luce y Aria estuvieran aquí, posiblemente, pudieron llevar el mismo destino que ellos.

Pero ellas lo sabían: el destino no se puede cambiar.

Si Luce no se hubiera ido, Aria no hubiera aparecido. Luce tenía una vida corta y decidió emplearla para hacer mejor el camino a su hija, que vendría a llevar la misma carga.

Si Aria se hubiese quedado, posiblemente ella hubiera terminado en la lucha y ahora ella sería la que tendría la maldición rota. Pero eso solo significaba que Uni nunca hubiese llegado a existir, o tal vez no en el mismo tiempo ni en la misma forma… Uni jamás disfrutaría tan pacíficamente, ni sonreiría desde el fondo de su corazón a sus seres queridos.

Aria vio por el futuro de su hija y decidió cederle su lugar, esperando que fuera feliz.

Uni sería feliz y viviría largamente, rodeada de personas que la aman.

Las tres serían siempre un cielo que armoniza y cubre todo.

Los chicos pensaron que definitivamente, no cambiarían ninguno de los momentos que pasaron juntos, por nada del mundo.

Porque ellas lo eran todo.

Cálidas, amorosas, gentiles.

Porque eso se supone que eran.

Su persona más preciada, la más importante.

Un…

hermoso cielo.

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¡Gracias por leer!

Al fin después de dos años he podido darle fin a esta mini serie de viñetas.

Ha sido un poco difícil debido a muchos aspectos de mi vida, pero estoy satisfecha con el resultado.

Me disculpo por cualquier falla gramatical, en su momento, espero revisar y editar cada capítulo.

¡Gracias por cada review, follow y favs!

Si de casualidad llegaste por aquí y leíste toda la historia, no dudes en dejarme tu opinión, acerca de qué te pareció, te lo agradecería:)

Gracias nuevamente por todo, espero volver pronto a este fandom, con alguna otra sorpresa.

Ja-ne!

ShelenyPrice