Canción del capítulo: Dejarte de Amar - Camila, dejarte de amar
Pueden leerlo antes de empezar el capitulo o mientras lo estén haciendo… disfrútenlo.
Dejarte de amar
Edward
Debemos hacer un trabajo más exhaustivo con la nueva tecnología que hay en Seattle, además de capacitar a los profesionales lo antes posible o si no trasladar gente de las demás sedes de la cadena.
- ¿Por qué tanta rapidez papá?- preguntó Alice
- Familia… debemos mudarnos nuevamente
Todos nos quedamos en silencio en la mesa, nadie se atrevía a mover un pelo esperando a saber las razones que llevaban al doctor Cullen a tomar esa decisión, especialmente cuando había dicho que no nos moveríamos en mucho tiempo de esta ciudad. Alice fue la única que habló exigiendo que no debiéramos movernos de ahí, nuestros padres habían prometido que no habría cambios por un tiempo, pero parecía que lo habían olvidado. Al final Carlisle nos explicó, cuando mi hermana dejó que hablara, que los cambios serian luego de que saliéramos del instituto, graduados y listos para partir a la universidad, así no nos afectaría el viaje, ya que nosotros estaríamos rumbo a donde quiera que quisiéramos ir. Las cosas se calmaron por un tiempo aunque la cena siguió en silencio.
Luego de ordenar las cosas de la cena, nos despedimos de todos, yo iría a dejar a Bella a su casa y me quedaría con ella. Su padre había tenido que apoyar con su grupo en Port Ángeles ya que había llegado una celebridad a lugar, así que yo la acompañaría. En el camino a su casa, ninguno de los dos habló, intenté entablar alguna conversación, pero mi novia solo contestaba con monosílabos.
Le abrí la puerta del coche como un caballero, le ofrecí mi mano para ayudarla a salir, de gratitud me regaló una leve sonrisa. Algo andaba mal e imaginaba de qué trataba. La seguí sin decir nada, me invitó a entrar a la casa, Bella fue directo a la cocina preguntándome si quería algo a lo que negué. Volvía con un vaso de agua en la mano, miraba al piso con toda la intensión de no mirarme a los ojos. Suspiré, me acerqué a ella abrazándola por la cintura, colocó sus manos en mi pecho mientras apoyaba su cabeza ante el mismo.
Nos quedamos un buen rato en esa posición, un momento después me moví para poder mirar su rostro, me acerqué para besarla, pero Bella se corrió y al mismo tiempo zafándose de mi abrazo.
- Bella…
- Lo siento Edward, no puedo- suspiré nuevamente
- Has escuchado a mi padre, no nos iremos hasta después del instituto, no entiendo porque te comportas así
- ¿Qué ocurrirá luego?- me preguntó pero yo no entendía la pregunta- ¿Qué ocurrirá cuando te vayas a Milán a estudiar música y yo me quede aquí? ¿Qué ocurrirá cuando no vuelvas a Seattle porque ya nada te aferra a esta ciudad?- Bella gritaba mientras yo seguía en silencio- ¡Edward respóndeme! ¿Qué ocurrirá?
- Ven conmigo… ven conmigo a Italia
- ¡No puedo Edward, entiéndelo! ¡Yo no soy de tu tipo! Yo no tengo tu dinero, no puedo llegar e irme como si nada
- Yo puedo pagar por los dos, como tú dices, yo tengo el dinero y sería feliz compartiéndolo contigo
- No Edward… no quiero eso
Intenté acercarme pero Bella me lo impidió negando con la cabeza y colocando sus manos entre nosotros. Podía ver como en sus ojos se juntaban lágrimas que quería salir apresuradamente pero ella lo impedía para mostrarse fuerte como siempre lo hacía. Esta vez no dejé que nada impidiera que me acercara, corrí sus manos y apreté su cuerpo contra el mío ignorando sus quejas. Cuando por fin desistió se aferró a mí como si fuera lo último que hiciera, yo la abracé de la misma forma.
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Juras que veras mi corazón cayendo a tierra
Piensas que sin ti la soledad gano la guerra
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A la mañana siguiente me desperté temprano, nos habíamos quedado dormidos en el sofá de su living, no habíamos tenido las fuerzas para subir a su dormitorio, no habíamos podido dejar de abrazarnos, cayendo dormidos. Dejé descansar a Bella un tiempo más por lo que me dirigí a la cocina para preparar el desayuno. Hice tostadas, jugo natural, fruta y café, coloqué todo en una bandeja y me fui al sofá donde seguía mi novia. La desperté con besos por su rostro, sonreí al ver como ella sonreía ante mis caricias.
Estuvimos juntos toda la mañana, luego de terminar con el desayuno y de arreglarnos, la acompañé a su departamento, debía hacer un orden urgente del lugar a lo que me ofrecí para ayudarla. Estuvimos toda la tarde en eso, yo había pedido unas pizzas para comer algo mientras seguíamos con el orden y para cuando ya había empezado el crepúsculo, habíamos terminado todo.
Charlie llamó diciendo que todavía se quedarían un día más en Port Ángeles, así que esta vez Bella se quedaría en mi casa para no dormir sola, aunque mi novia intentó persuadirme de que nos quedáramos en su departamento, pero yo ya había pasado una noche fuera de casa y no creía que les fuera a gustar que lo hiciera otro día más. Tomamos sus cosas, aparte del bolso para el instituto que teníamos al día siguiente partiendo a la mansión Cullen. Bella para el camino había colocado una de sus CD favoritos al máximo volumen, yo no para de reír mientras la escuchaba cantar y bailar improvisadamente en el auto hasta cuando entramos en el camino hacia mi casa cuando decidió cortar la música ya que no quería que sus suegros pensaran mal de ella, como una loca empedernida. Yo solo me reí mientras bajaba del coche para abrirle la puerta.
Mi madre nos esperaba para cenar, Alice estaba emocionada de tener a Bella en casa, creaba y creaba planes para la noche, pero Esme los interrumpió diciendo que al día siguiente había clases por lo que todo quedaba restringido a solo dormir. Cuando apareció Carlisle en la mesa, venia cabizbajo, parecía como si se sintiera culpable por lo que había ocurrido la noche anterior. Mientras ayudaba a mi madre a llevar las cosas a la mesa me explicó que se sentía mal por haber roto la promesa de quedarnos un poco más, en especial cuando Alice le había reprochado durante horas luego de que nosotros nos hubiéramos ido. Yo no comenté nada sobre nuestra discusión con Bella.
La cena transcurrió de lo más normal, luego de ordenar todo y cada uno despedirse para ir a sus respectivos cuartos y junto a Bella tuviéramos que prometer portarnos bien para dormir en la misma habitación, le pedí a mi novia que me acompañara al salón. Se sentó a mi lado mientras yo tocaba un poco, sentí como se apoyaba en mi hombro y a los pocos minutos se quedaba dormida. La tomé en brazos llevándola a mi habitación, le coloqué el pijama, acostándola para poder dormir.
Los días pasaban, cada vez se acercaba más el último día de instituto lo cual colocaba a Bella más nerviosa, tanto porque su padre le insistía en buscar alguna universidad como también el ver a mi familia hacer los planes para la mudanza. Cada vez la notaba más distante, entendía que se comportara así, pero debía entender que las cosas no serian tan diferentes, yo no dejaría de amarla y si fuera necesario me vendría cada cierto tiempo a Seattle para poder estar con ella, a lo menos que ella aceptara irse conmigo a Italia, pero nada lograba contentarla, solo intentaba cambiar de tema o terminaba muda el resto del día.
Por otra parte, Alice y mi madre, tenían todo listo sobre nuestra residencia en Milán, ya habían encontrado un departamento en el centro de la ciudad cerca de ambos lugares, de la Academia de música como de la Academia de modas, las aceptaciones habían sido mandadas, solo faltaba que termináramos nuestros estudios y decidiéramos que día nos mudaríamos. Lo único que yo sabía era que no tenía intensión de hacer nada antes de que las cosas entre Bella y yo no sé arreglaran completamente, sea cual fuera la decisión que ella tomara.
Un día estábamos todos en la cafetería comiendo algo antes de la siguiente clase, Bella me había dicho que debía ir a la Biblioteca antes de pasar por nuestra mesa, así que yo me fui con los demás chicos. La hora estaba terminando cuando empecé a preocuparme de que mi novia no hubiese comido nada durante todo el día, así que me disculpé para poder ir a buscarla, pensé en comprarle un sándwich, pero primero vería donde estaba.
Cuando estaba saliendo de la cafetería sentí que me tomaban de la mano. Miré hacia ese lado para encontrarme con Kate quien me miraba seriamente.
- ¿Qué ocurre?- le pregunté, desde la vez en que me dijo lo de Paul y Embry que no había vuelto a hablar con ella
- Necesitas venir conmigo… ahora
- Primero debo ir a buscar a Bella, luego podemos hablar- Kate negó con la cabeza
- Es por lo mismo que debes venir conmigo- No me quedó otra más que seguirla cuando tiró de mi brazo para que la acompañara.
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Quemaré toda la ciudad
Antes de caer,
No me hundiré jamás,
No voy a caminar hacia el abismo,
No soy el mismo
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La relación entre un hombre y una mujer, puede ser la cosa más hermosa del mundo, ambos fueron creados para entregarse amor, para vivir en pareja, respetarse en cualquier momento, como también apoyarse en cualquier circunstancia… ¿en cualquier circunstancia? ¿También en el momento en que ves a esa persona de la forma más comprometedora con otro? ¿Cuándo ves a esa mujer sin polera encima de otro chico? Teniendo en cuenta que esa mujer es la que dice llamarse tu novia.
Nunca me hubiese imaginado que Kate me llamaba para ver eso, menos ver a Bella a horcajadas sobre otro hombre besándose apasionadamente, ambos sin polera, acariciándose como si no hubiesen recibido amor por mucho tiempo. Si no hubiera sido porque Kate gritó para que ambos pararan, yo hubiera quedado estático mirando la escena sin saber qué hacer. Por mi mente pasaban miles de opciones para poder justificar lo que estaba ocurriendo, desde que yo no había sido un buen hombre para Bella, que la dejaba insatisfecha, hasta el pensar que no había remedio para ella.
Lo único que recuerdo de esa imagen eran los gritos de Bella pidiéndome que me detuviera, que la esperara, pero mis piel se manejaban solos en ese momento, lo único que pensaban era en encontrar el Volvo y salir de ese lugar, sin importarme si habían mas clases luego o no, solo necesitaba desaparecer de ahí.
Cuando había llegado a casa, mi madre no se encontraba, había dejado una nota diciendo que había tenido que ir a la galería para negociar algunos cuadros y también para traerse los nuestros. Eso estaba bien, no debía darle explicaciones a nadie. Nuevamente como si mis pies fueran los que mandaran, llegué al salón, me senté frente al piano y empecé a tocar. No me detuve en todo momento, mis dedos estaban agarrotados de tanto tocar, estaba seguro que luego no podría ni tomar un lápiz del dolor, pero en ese momento solo pensaba que necesitaba tener toda melodía o nota musical en la mente para no pensar en lo que había visto hace pocos minutos.
Ahora la pregunta más importante era ¿Qué hacer? Pero no quería contestarla en ese minuto, cualquier persona primero me aconsejaría hablar con ella, pedirle una explicación de lo que hacía ocurrido, pero yo no quería explicaciones, yo sabía porque lo hacía, era algo natural en ella, para ella todos los hombres éramos un juego, pero yo pensaba que podía detener eso, que lo había logrado hace unos meses, ya que solo me buscaba a mí. ¿Qué había ocasionado que ella buscara a otro hombre? ¿Qué la había llevado a que buscara a ese hombre en la misma escuela en donde estaba yo y que podía encontrármela? ¿Qué hacer?
Sentí las manos de mi hermana en mis hombros, lo único que me dijo es que no había dejado que Bella entrara en la casa, me dijo que ella estaba afuera esperando hablar conmigo. Lo único que dije mientras seguía tocando, fue un gracias. Me dejó un beso en la coronilla para luego dejarme entre las notas musicales que me entregaba el piano.
Las cosas no fueron mejor durante la semana, Bella se me acercaba a cada momento pidiéndome que conversáramos, que le diera una oportunidad de explicarme las cosas. Gracias al cielo que tenía a mi melliza al lado quien solo le decía que se fuera lejos, que nadie quería hablar con ella. Pero no era cierto, yo si quería hablar con ella, yo quería esa explicación, el problema era que no sabía cuál iba a ser mi reacción, que iba a decir, así que encontraba que era mejor quedarme en silencio y mirar al frente.
Dos semanas después apareció la prima de Kate, Tanya, ella acaba de terminar sus clases y había venido de vacaciones donde sus tíos, además para estar más tiempo con su prima favorita. Todos los días venia a buscarla a la salida del instituto. Ambos nos quedábamos mirando con una sonrisa, sin acercarnos, yo apoyado en el Aston Martin, con mis lentes oscuros puesto, mientras que ella estaba en el auto prestado de sus tíos, al otro lado del estacionamiento. Solo era eso, un intercambio de sonrisas. Cuando Bella llegaba a mi lado para intentar conversar conmigo, la sonrisa desaparecía, miraba a mi alrededor para ver si Alice venia, si no era así, entraba en el coche a esperarla con las ventanas cerradas sin posibilidad de escuchar las suplicas de mi "novia".
Una semana después las cosas cambiaron drásticamente, tuve un cambio de look, un día entero en compañía de Alice por todo el centro comercial, nueva ropa, de marca, exclusiva, regalo de mis padres antes de irnos a Milán. Alice también había aprovechado la ocasión, un regalo de cumpleaños por adelantado. La sonrisa de mi rostro era más convincente, sonreía por cualquier cosa, hasta había logrado que llegara a mis ojos, ya nadie podía decir que era para aparentar. Ver nuevamente a Bella con otro tipo, luego descubrir que se trataba de Embry Call, me daba más fuerzas para desear cambiar. Nuevamente intentó darme explicaciones con lágrimas en los ojos, ese mismo día, cuando corría tras de mí como todos los días, fui más rápido, tomé las llaves de su departamento y se las lancé, eso fue todo.
Dos días después, había logrado pasar al siguiente paso, con Tanya Denali ya no nos mirábamos de un extremo al otro, ambos éramos apoyados en el coche prestado por sus tíos conversando con una sonrisa en el rostro. Los demás estudiantes nos miraban sorprendidos ¿Qué era lo que estaba ocurriendo con Edward Cullen? ¿Dónde había quedado la gran pareja del instituto?
Esa última respuesta se respondió dos minutos después cuando Isabella Swan apareció gritando frente a nosotros.
- Edward, ¿me puedes explicar lo que está sucediendo? ¿Qué haces con ella?- la quedé mirando a través de mis lentes oscuros sin ninguna expresión en el rostro
- ¿Es tu novia?- preguntó Tanya sorprendida por la reacción de la chica que está en frente de nosotros
- Sí, soy su novia, eres tú la que estaba estorbando en este momento…
- ¡Silencio!- ambas chicas se quedaron calladas cuando grité, esto había superado mis limites- Isabella acompáñame
Caminé hacia donde estaba su coche, lo más alejado del lugar que fuera posible, ella venia con la vista mirando el piso, me detuve mirándola fijamente después de tanto tiempo. Seguía siendo la misma persona que conocí el día que entré en el instituto, la misma chica que no tenía miedo a nada pero que en realidad estaba aterrada de lo que ocurriera. Le sonreí con mi mejor sonrisa, esa que había dejado de lado al momento de llegar a Seattle, porque había sido hechizado por una chica al primer día de pisar la escuela. Ahora era ella la cohibida por mí.
Lentamente me acerqué a ella, a solo unos centímetros de estar completamente juntos, podía sentir como su respiración se entrecortaba, como empezaba a temblar de los nervios que sentía de tener tan cerca después de tanto tiempo de esquivarla. Pude ver de reojo a mi hermana caminando hacia donde estábamos, pero con un movimiento le dije que no lo hiciera, este era el momento donde las cosas se arreglarían.
- ¿Qué ocurre? ¿es que solo mi novia puede estar con otros chicos y yo no?- por fin Isabella levantó la vista mirándome con lágrimas en los ojos
- Edward… ¿Qué hiciste…?- me reí
- ¿Qué hice? Creo que esa pregunta debería ser para ti… ¡¿Qué hiciste tu Isabella?
- No me digas Isabella, sabes que no me gusta- coloqué una de mis manos en su mejilla, Bella se estremeció
- Oh, lo siento, Bella… Esto ya no es un juego, mi amor… esta es la realidad- me acerqué a sus labios sin tocarlos- si quieres que siga siendo tu novio como le acaba de decir a Tanya, tendrás que aceptar ciertas reglas, como yo tuve que hacerlo- casi rozaba sus labios- esta vez, las reglas las coloco yo- me separé de ella bruscamente sin dejar de reír
- ¿Qué hiciste con el Edward que yo conocía?- Bella lloraba mientras me miraba con los ojos entrecerrados
- ¡Yo soy Edward Cullen, Bella! Este es el Edward que tú siempre quisiste, ¿o no?
- No, yo nunca quise esto…
- ¿Entonces porque quisiste buscar más en otros?… pensé que el antiguo Edward te aburría, bueno, este Edward es mejor, mucho mejor… así no necesitaras buscar más compañía, ¿no crees?- la interrumpí de su absurdo dialogo
- ¿Qué fue lo que hice?- escuché como se decía a ella misma, no pude evitar contestarle
- Hiciste lo mejor que podrías haber hecho… lograste a tu súper hombre, buen trabajo- miré hacia donde esta mi melliza quien no deja de mirar hacia nosotros, le sonreí para tranquilizarla- oh, que lastima, hiciste que mi compañía se fuera, significa que esta conversación también terminó… ¡Ah! Y por cierto… hace mucho que dejaste de ser mi novia
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Hoy me quiero perdonar y curarme con el tiempo
Escapar de aquí, renunciar a ti,
Aceptar que no fuiste para mí, quisiera continuar,
Nunca haberte conocido pero aquí estas tengo que
Aceptar que me cuesta cambiar lo que siento
Y dejarte de amar...
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El hombre a través de su vida puede cambiar ciertas cosas, pero nunca dejará de ser el mismo aunque lo intente de cualquier forma, por ejemplo, yo, Edward Cullen, ahora el más codiciado por las mujeres, por su rebeldía, su forma de actuar, movimientos, la sonrisa y por ser uno de los jóvenes más ricos de la cuidad. Por otro lado mi hermana quería actuar de la misma manera, había cambiado su estilo, había dicho:
- Si solo nos quedan dos semanas en esta ciudad, debemos hacer que nuestros nombres se recuerden
Así que, ambos nos paseábamos por el instituto con nuestros nuevos atuendos, nuestra nueva personalidad, riéndonos de quien nos mirara. Pero las cosas cambiaban al momento de volver a pisar tierras Cullen, es decir, nuestro hogar. Volvíamos a ver Alice y Edward, hijos de Carlisle y Esme, mellizos, tranquilos que adoraban el área artística, sentarse con un buen libro, disfrutar de la música, como también poder pintar al aire libre.
Nuestros padres no sabían de nuestro comportamiento en la escuela, no tenían porque enterarse, eso solo era para nosotros. En especial si lo que estábamos haciendo era para poder borrar a ciertas personas de nuestra mente. Jasper, sabiendo que mi hermana estaba loca por él, había elegido a otra chica, excusándose de que no quería perder su amistad con mi hermana… un imbécil, hasta Rosalie creía que era un imbécil. Y yo obviamente necesitaba demostrarle a cierta chica que ya no estaba en mi vida, aunque no pudiera sacarla de mi mente, ni de mi corazón.
Así que estos eran los nuevos Cullen, dos chicos rebeldes, los más populares, con varios amigos pero ninguna más importante que el otro. Todo personaje ya no importaba para nosotros, nosotros éramos únicos. Mas cuando tuve que enfrentar al Director luego de unos cuantos combos hacia Jacob Black, me había estado esperando cuando salía de la clase de Gimnasia, comenzó a decirme lo que era vivir con Bella, que no se podía confiar en ella y porque era que ambos no tenían una relación como las demás, ya que él sabía que ella lo engañaba como también lo hacia él. Al escuchar eso, la ira invadió mi cuerpo, podía aparentar que Bella ya no era nada para mí, pero escuchar que había sido engañada hacia que la sangre me hirviera, lo que me llevó a darle varios combos en la cara y el estomago para callarlo.
Según el director esto era algo gravísimo dentro del instituto por lo que había que tomar cartas en el asunto, se trataba de una suspensión o de expulsión, como también la posibilidad no de graduarme. No sé lo que hiso Alice luego, pero las cosas quedaron como si nada hubiese ocurrido.
Con Tanya las cosas seguían igual, era solo un juego para mi, e inconscientemente era para poder darle celos a Bella, lo cual funcionada, no podía vernos más de dos segundos juntos cuando salía corriendo hacia su coche para irse. Sé que puede sonar mal, pero me encantaba ver que todavía producía esas cosas en ella, yo todavía era importante aunque la tratara como lo hacía.
Las cosas se iban prendiendo a través de los días, ya estábamos en los exámenes finales lo que quería decir que solo tenían uno o dos exámenes al día y luego nos podíamos ir a casa o entregar algún trabajo si teníamos una nota pendiente. Acababa de terminar mi examen, fui al baño para refrescarme cuando no pude evitar reírme cuando la vi salir de uno de los cubículos como al principio de año. Yo seguí con las manos en el agua mientras la veía a través del espejo, que cerraba la puerta con seguro y volvía para sentarse en la encimera a mi lado.
- ¿no te das cuenta en que te has convertido?- reí sin mirarla- Edward, este no eres tú
- ¿Y quién soy yo según tu?
- Edward, un chico atento, cariñoso, que ama a su familia, que no necesita de la fama de su padre, porque quiere ser algún común y corriente aunque lo traten como a una estrella… alguien que ama a su hermana y haría lo que fuera por ella- bajé la vista sin decir nada, Bella siguió hablando- Edward, quien si se enamora, aunque sea de la persona incorrecta, ama con cuerpo y alma, porque sabe lo que es eso, porque cree en ese amor.
- Lo sé, el hombre es débil, y más cuando ama a una mujer, y esta lo vuelve loco en todo el sentido de la palabra.
La tomé entre mis brazos besándola apasionadamente, no me importó donde estuviéramos y si alguien se le ocurría abrir la puerta a un golpe. En segundos tenía a Bella sin ropa sentada entre mis piernas, besando su cuerpo, recordando cada parte de su piel que no había visto en semanas, recordando que alguien más había acariciado ese cuerpo mientras yo era su novio, recordando que alguien pudo haber probado cada centímetro de piel mientras yo demostraba que podía olvidarla pero eso no era cierto. Debía marcarla como mía, solo yo podía lograr que ella olvidara su nombre, solo yo podía lograr que Bella aprendiera a amar, y necesitaba ese momento recordárselo.
Rasgué sus bragas sin importarme si después no tenía nada que colocarse, escuchaba como gemía ante mis roces o caricias, escuchaba como me decía que me amaba, aunque intentaba bloquear esas palabras, esto no se trataba de amor, solo era demostrarle que solo yo podía provocar esas cosas, solo yo.
Bajé mis pantalones sin preocuparme de sacarme nada más, busqué su centro con la mano descubriendo que estaba lista y dispuesta para aceptar mi intromisión, miré su rostro, me miraba intensamente, no pude abstenerme de besarla mientras entraba en ella. Sentí sus manos aferrarse a mi espalda mientras movía las caderas para entrar más y más en ella. Ambos disfrutábamos, ambos gozábamos en ese momento, intentaba no dejar de besarla a lo menos que fuera necesario tomar aire para impedir que gritara y alguien nos descubriera, seguí moviéndome cada vez más rápido, acaricié sus pechos mientras sentía como sus paredes se contraían logrando que llegara a su orgasmo, poco después terminé entre jadeos y pequeños besos en su boca y sus hombros.
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Miro a contraluz y así me voy desvaneciendo,
Solo nos quedó dolor flotando en el silencio
Quemaré toda la ciudad
Antes de caer,
No me hundiré jamás,
No voy a caminar hacia el abismo,
No soy el mismo
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Me vestí rápidamente mientras escuchaba como Bella intentaba recuperar al aliento, me miré en el espejo para arreglarme y no hubiera posibilidades de preguntas. Cuando iba caminando hacia la puerta, Bella me interrumpió.
- ¿A dónde vas?
- Debo irme, Alice debe estar esperándome- suspiré antes de mirarla con una sonrisa- ¿creías que las cosas se solucionarían así nada más? Estas equivocada.
- Por favor vuelve a ser el de antes… Te amo, Edward Cullen
No miré atrás, saqué el seguro, verifiqué que nadie estuviera por ahí antes de cerrar la puerta para dejarle el tiempo a la chica para que se vistiera. Me quedé un tiempo, no podía ser tan malo y no cuidar la puerta para que alguien no entrara mientras ella se arreglara. Cuando creía que era tiempo suficiente, me dirigí a los estacionamientos.
Alice estaba sentada en el capó del deportivo, me miró con una ceja levantada, a mi hermana no se le podía escapar nada, solo era cosa de entrar a casa para que el interrogatorio comenzara. En el camino conversamos de cosas triviales, en realidad en mi mente solo había una frase importante, "Por favor vuelve a ser el de antes… Te amo, Edward Cullen". Era una idiotez pensar en eso, pero no podía evitarlo y estaba completamente seguro que Alice también lo notaba.
El interrogatorio y los regaños que recibí luego de contarle lo que había ocurrido con Bella me hicieron entender que no era el camino que estaba buscando. Sabía que este juego de ser otra persona, de demostrar las estrellas que podíamos llegar a ser, era solo un juego para dejar nuestra marca en esta ciudad, pero no podía evitar pensar que Bella tenía razón, este no era yo, el Edward que ella había descrito era el correcto, era el que nunca debería haber dejado de ser.
Eso hacia cambiar las cosas, con Alice esa noche no dejamos de conversar sobre nuestro futuro, sobre lo que nos esperaba en la vida, que era lo más importante para nosotros. Fue ahí cuando descubrimos que nunca dejaríamos de ser nosotros aunque lo quisiéramos, que no era necesario cambiar para poder importarle a alguien o para demostrar que éramos fuertes. Nosotros éramos fuertes siento tal cual éramos, y podíamos ser más fuerte que ese sujeto que intentábamos aparentar ser.
Fue cuando pensé en todos, pensé en mis amigos, Rosalie, Emmett, Ángela y Ben, ellos vivían su vida, ellos eran tal cual eran y disfrutaban siéndolo, hasta habían encontrado el amor sin necesidad de excusas, o cambiar de personalidad o de juegos, como fue mi caso. Pensé en Jasper, en lo imbécil que podía ser por solo tener miedo a perder una amistad siendo que él también se volvía loco por mi hermana, pensé en Kate y Tanya, ambas dejándose engatusar por un tipo que demostraba ser fuerte, el galán, pero que al final era un tipo común y corriente, que había jugado con ellas sin importarle sus sentimientos. Y pensé en Bella.
Pensé en su vida, desde sus inicios cuando fue abandonada por su madre, las fuerzas que tuvo que buscar para demostrar que eso no le importaba, demostrarle a Charlie, que ella era feliz tal y como estaba, demostrar que era una chica feliz con un novio al cual ella no quería, al cual solo lo encontraba atractivo y fácil de llevar en una relación, demostrar que ella podía estar con cuanto chico quisiera, hasta el extremo de perder su virginidad con alguien a quien no amaba y que ni siquiera se preocupó de ella luego del acto. De pensar que no existía el amor, que todo en esta vida era un juego, pero sin darse cuenta, había caído en esas garras que ella pensaba nunca caer, haberse enamorado hasta los pelos de un hombre, pero al no saber cómo afrontar las cosas, lo estaba perdiendo, porque yo no podía decir que me había perdido por completo, porque yo nunca podría olvidar a Isabella Swan, esa chica que se acercó a mí como si yo fuera un chico más, no por ser el hijo del Doctor Cullen, sino un simple escolar más, quien me enseñó a amar, aunque fuera de la forma más loca del mundo, aunque se viera enfermizo, pero me había enseñado lo que era amar a pesar de todo lo malo que podría existir… y lo peor, a pesar de todo, a pesar de los engaños, a pesar de haberme tratado como a un juguete por tanto tiempo, yo la seguía amando, frente a todo eso, yo, Edward Cullen, seguía amando a Bella.
¿Quería dejar de amarla? No lo sé, uno nunca debe arrepentirse de las cosas por las cuales pasaste en la vida, y yo no podía arrepentirme de haber perdido la virginidad con esa mujer, no podía arrepentirme por todo lo que pasé y eso significaba que si no me arrepentía de nada, no podía dejar de amarla aun. Aunque me fuera al otro lado del mundo.
Con Alice decidimos que luego de la graduación nos iríamos a Milán, aprovecharíamos de viajar por los alrededores antes de las clases, aprovecharíamos de conocer el lugar y ordenar nuestro departamento, volveríamos antes de las clases para estar unos días con nuestros padres antes de que estuvieran en otra parte del país ayudando con la medicina y salud de las personas. Decidimos dejar todo atrás por un tiempo, pero sin merecer lo bien que pasamos el año, los amigos que encontramos o que volvimos a encontrar, las risas, los llantos, pero prometiendo volver a encontrar todo algún día, más maduros, adultos, teniendo respuestas para enfrentar las cosas.
Abracé a mi hermana, apoyó su cabeza en mi pecho para dormir, yo estuve despierto toda la noche, recordando las palabras que me había dicho Bella, suplicándome que trajera al Edward de quien ella estaba enamorada, y se lo prometí, le prometí a la distancia que traería a Edward de vuelta.
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Hoy me quiero perdonar y curarme con el tiempo
Escapar de aquí, renunciar a ti,
Aceptar que no fuiste para mí, quisiera continuar,
Nunca haberte conocido pero aquí estas
Tengo que Aceptar que me cuesta cambiar lo que siento
Y dejarte de amar
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…...
Nota Autora:
¿Y bien?
Creo que no hay mucho más que decir, creo que está todo dicho en cada palabra que he escrito en este capítulo, solo falta su opinión.
Lamento haber demorado tanto, pero he estado muy ocupada, tenía el capítulo listo hace unos días pero me faltaba corregir, pero me tenía que dar el tiempo para entregarles este nuevo capítulo.
Así que en resumidas cuentas, este vendría siendo el último capítulo… ¡Pero todavía queda uno más! No se preocupen, sería como el epílogo.
Mil gracias a todos los que pasaron a leer el capitulo anterior y también a los que pasan hoy por este, gracias a joli cullen, EJsam, Mon de Cullen, CarolineALopez, Melanie Stryder, Lowrense, Alenxandra015, me encantaron sus reviews, siento no haberlos contestados, pero he estado corriendo para todos lados y con suerte tengo tiempo para leerlos, pero saben que soy feliz leyendo sus comentarios, muchas gracias.
Mi idea es tener lista esta historia antes de que termine Enero, luego me iré de vacaciones, así que ahí vendrán varias ideas a mi mente para seguir escribiendo y traerles una nueva historia.
Nos vemos en unos días, besitos a todos.
Camili.
