Copyright © Masashi Kishimoto
Genero: Romance | Drama
Rating: T
En Silencio.
Autor: Diminishing quarter/Moon letters
N/A: Gracias por su paciencia, aquí les dejo la continuación del capitulo y espero que haya sido de su agrado. Con este capitulo daré por terminada una parte de la historia, después de esto pasaran un par de años;lo aclaro por si llegan a haber confusiones el próximo capitulo.
Quiero agradecer todos sus comentarios, favoritos y alertas.
Si ven esta historia que no sea en FanFiction y en el foro NU, avísenme.
NO AL PLAGIO.
CAPITULO 9
— ¿Qué sucede Ryo-kun? —. Hinata se puso a su nivel y acaricio su mejilla, Sasuke solo giro para mirarlo y esperar a que el infante lo mirara; una vez así el pequeño le sonrió.
Suspiro y dijo lo que tenía en mente. — Quiero que Hina-chan sea mi mamá
¿Había escuchado bien? Ese niño abrió su boca para decir la más grande incoherencia de toda su vida, pero no era para sorprenderse del todo. La chica ya tenía tiempo compartiendo con el niño, el Uchiha suspiro; al mirar a la Hyuuga se sacó de quicio. La mujer temblaba de pies a cabeza, sus manos cubrían su soca y su cara era del todo roja.
Una seña en particular capturo su atención, ese juego con las manos y su mirada desviada cuando iba a responder algo que obviamente, la tenía nerviosa. Hyuuga Hinata, la heredera del clan Hyuuga; la acosadora del dobe. Era algo interesante que esa misma chica estuviera aquí "Ha estado tomando valor" pensó el Uchiha.
Ella se colocó hasta la altura del niño que esperaba una respuesta oportuna, estaba feliz de que tendría una familia completa, no sin madre o sin padre. Sonrió al verla jugar con sus dedos, esperaba verla por mucho más tiempo y que ella le enseñara muchas cosas. Quería que Hinata le leyera cuentos a la hora de dormir y lo recibiera con un beso cada vez que llegara a casa después de jugar. Sueños pequeños pero que hacían que el corazón del pequeño Uchiha latiera rápidamente y su mente se siguiera llenando de ilusiones. Miro lo perlados ojos de Hinata cuando ella se acercó, sus cálidas manos se habían posado en sus hombros.
Abrió su boca y titubeo.
Era demasiado difícil lo que tenía que decir, nunca se había imaginado que al responder la petición de un niño se sentiría tan incómoda en su vida.
—R-ryo-kun—sentía un gran nudo en la garganta formarse. ¿Cómo negarle al niño algo que anhelaba? Pero imaginarse junto con el Uchiha le hacía temblar de miedo.
Giro para verlo, se mantenía a distancia con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Al parecer la petición del niño no le había agradado para nada, ella no podía negar que Sasuke fuera bien parecido, desde pequeño lo había sido. Pero sus ojos siempre iban a la persona que era todo lo contrario a él, a Naruto. Si, imaginarse cerca de él, en una relación; eso era prácticamente imposible.
Él es alguien inalcanzable para ella y ella no era mujer para él.
—Go-gomenasai Ryo-kun, n-no puedo…—. Una mano en su hombro la detuvo y observo al Uchiha.
Estaba ten cerca de ella que retiro su mirada rápidamente, y el hecho de que su mano estuviera posada en su hombro la puso más nerviosa, —Ven conmigo—.
Sasuke tomo la mano del pelirrojo y comenzaron a caminar, —Regresa al pueblo Hyuuga—.
Ella asintió y vio como ambos Uchihas se adentraban en el bosque.
Ryo se acoplaba a la velocidad que marcaba su padre, pero no podía soportarlo por mucho tiempo. Cuando el empezó a alentarse, Sasuke lo levanto y coloco sobre sus hombros. Con el brusco movimiento el niño se aferró a los brazos del hombre que lo sostenía, el niño miro hacia atrás, en realidad Hinata regreso al pueblo. Miro el cabello que posee su padre, era oscuro y rebelde. El suyo era rojo y lacio, tomo el mechón más largo de cabello.
Su cabello era de niña, hizo un puchero. Quería un cabello diferente, el cabello de un niño, no; el de un hombre. Y volvió a mirar el cabello de Sasuke, él era un hombre y su cabello era el de un hombre. De repente el Uchiha paro y bajo al niño de sus hombros, Ryo miro su cara y… su padre no parecía feliz.
—No vuelvas a decir cosas sin sentido—, Sasuke giro entorno del niño; cuya expresión era algo que el moreno no le había llegado a ver. Quedo frente a él y limpio las lágrimas del niño.
Sentía un malestar en su pecho ¿odiaba ver al niño así? Pero él no podía tratarlo como un niño, nunca trato con un infante en su vida. Y cuando él era uno… la oscuridad lo había reclamado, el odio lo había envuelto y la luz parecía lejana para él. Pero Itachi, su hermano le confiaba lo más preciado que pudo haber tenido en su existencia, el hijo que había tenido con una mujer que poco conoció, pero había logrado querer.
La carta que Itachi le había dejado le explicaba que buscara al niño y lo cuidara en su nombre, pero el moreno no contaba con que ese niño ya no estaba con su madre; ella había muerto de una enfermedad. ¿Lo irónico? La fecha de su muerte coincidía con la de Itachi.
Y teniendo enfrente al hijo de su hermano los recuerdos que tenía de su hermano mayor volvían, cuando era feliz; antes de la masacre. Ahora él era el único pariente con quien Ryo podía contar y viceversa, antes el problema parecía el cómo criar a un niño cuando él no tenía experiencia. Pero en este momento su pequeño sobrino le pedía que tuviera una relación con la Hyuuga.
Una kunoichi torpe que lo sacaba de quicio.
No le interesaba para nada, no importaba si Ryo se encaprichara por ella, el no cedería.
—No vuelas a decir cosas sin sentido—. Su voz era más pasiva en este momento y el niño se atrevió a verlo. Las lágrimas seguían fluyendo y los gemidos del niño cada vez eran menos y de un volumen más bajo.
Aun no entendía, no tenía edad para comprender razones y la mentalidad de un adulto.
El pequeño Uchiha se lanzó a los brazos del mayor, causando que Sasuke se sorprendiera. El Uchiha lentamente acaricio el rojizo cabello del niño y sintió que su pecho era mojado, era mejor regresar y dejar que el niño se tranquilizara. Se llevó al niño en brazos y camino de regreso al pueblo, en el trayecto Sasuke no intento calmar a Ryo y el pequeño decidía no parar de llorar.
— ¿Por qué no puede ser mi mamá? Quiero que Hina-chan sea mi mamá—. Susurro, palabras que llegaron al Uchiha.
No contesto.
Solo aferro sus brazos mas al cuerpo que descansaba en su pecho y no dejaba de hacer la misma pregunta, hasta en el momento en el que la respiración del pequeño Uchiha se hizo lenta y profunda. Se quedó dormido, podía sentir el aliento del niño en su cuello cuando el Uchiha lo acomodo apropiadamente. Sus manos se aferraban a su ropa, se acercaban al pueblo; se podían apreciar las primeras casas y el camino de la entrada principal.
La gente le daba espacio para que pudiera pasar con "su hijo" en brazos, muchos lo saludaban y otros le hacían una reverencia. Era respetado, temido y querido en ese pueblo. Un lugar que podía atreverse a llamar hogar.
— ¿Uchiha-san? —. La pasiva voz de la Hyuuga lo hizo girar.
Por verla imagino que ella también llegaba al pueblo, noto que cargaba la canasta que había llevado y la mochila que él se había llevado temprano en la mañana, no se percató de que la hubiera dejado cerca del lago. Las palabras de su sobrino si lo pusieron confuso.
— ¿Ryo-kun e-esta bien? —.
Este interés desinteresado hacia el niño. Ella no se acercaba al niño para acercarse a él, Hinata si buscaba el bien de un ser vivo sin recibir nada a cambio, esa es una preocupación menos con la cual Sasuke tendría que lidiar.
— Hmp—. Respondió. — Este dormido—, el Uchiha camino seguido por la Hyuuga que iba unos pasos detrás de él.
Hinata Hyuuga. Su nombre pasó por su mente, una chica callada y que hace poco noto que era la niña que siempre veía a Naruto de lejos. Heredera de un clan poderoso, las razones por las que huyo de la aldea no eran tan sólidas para hacerlo; pero sabía que ella se sentía asfixiada en ese lugar, no era quien debía ser ahí. En cambio el, salió en busca de poder, de sed de venganza y por varias razones ambos estaban aquí y ahora. Una mujer distinta de las que él ha llegado a ver, ella no usaba ropa ajustada, ocultaba su cuerpo con grandes prendas. Usaba un cabello largo a media espalda "como mi madre solía usar", lacio sin ser rebelde. Ella era una chica con la que su familia le hubiera gustado emparentar.
— Uchiha-san—. Un hombre, de apariencia de trabajador detuvo al Uchiha temiendo que él se enojara con él. Al no ver que el respondía, pero lo miraba siguió hablando. — Me preguntaba si estaría de acuerdo en construir un pequeño cuarto para que su esposa pueda atender a los enfermos. —.
¿Escuché bien? Inmediatamente Hinata se cubrió el rostro con sus manos, el hombre que estaba frente a ellos la creía esposa del Uchiha. ¿Cuándo paso eso? ¿Acaso el pueblo entero lo creía así? sentía sus mejillas arder y sus piernas flaqueaban. Pensaba en decir algo, pero noto al moreno mover sus labios; el negaría todo, suspiro.
— Suigetsu y Juugo les entregaran los materiales para que comiencen—. Y siguió caminando.
Hinata se quedó ahí mirando la espalda del Uchiha, el otro hombre le sonrió y le hizo una reverencia; ella hizo lo mismo y corrió a alcanzar al moreno que ya tenía ventaja por el camino. Al alcanzarlo volvió a su ritmo natural y como ella esperaba, desvió su mirada de la gente que los observaba. La Hyuuga noto como la gente saludaba al moreno y le sonrieran, él era admirado aquí. En cambio las aldeas ninjas su cabeza tenía un precio, ella sonrió.
— ¿Qué es tan gracioso Hyuuga? —. La mirada del moreno la asusto, pero aun así respondió con una sonrisa en su rostro.
— U-Uchiha-san e-es muy… es muy querido aquí—. Sasuke miro los ojos perlados de la chica y se sintió cautivado— Eso me alegra. —
El silencio reino hasta que llegaron al lugar en el que habitaban.
.
Los tres niños miraban sorprendidos, incluso el Aburame se sentía de piedra en ese momento. Akamaru debería salir huyendo de ahí si no quería morir a manos de la Hyuuga y ser posiblemente castrado por Kiba.
"Ambos mostraban parte del entrenamiento a los niños y el Aburame se encargaba de que ellos pusieran atención. Miraban asombrados al ver esas venas alrededor de los ojos perlados dela kunoichi, se desenvolvía con mucha facilidad y era una chica ligera y veloz. Mientras el Inozuka esquivaba sus ataques y trataba de darle uno, pero tenía que tener cuidado; el entrenamiento no era el usual, el que a él siempre le gustaba. Entrenaba con Hyuuga Hanabi, no con Hyuuga Hinata. El cambio era ligero, no podía menospreciar la habilidad con la que ella contaba. Pero eso solo lo hacía enojar, eso lo hacía reconocer que ella es mejor que Hinata. Y eso lo convertía en esas personas que siempre dudaron de su ex compañera.
Su mano rozo por el hombro de Hanabi y ambos pararon por unos segundos, se miraron y había furia en ellos, excitación. La adrenalina se apoderaba de sus cuerpos y se negaban a salir de su sistema una vez que estuvieran agotados.
Shino rondaba entre los niños que apostaban en quien ganaría, se dejaban llevar por la apariencia feroz de Kiba, y olvidaban que las apariencias engañan. Hanabi podría verse pequeña, delgada y seria; pero era lo suficientemente fuerte para vencer a Kiba. No fue suerte que ella fuera la próxima en liderar un Clan, ella había probado lo buena que es.
Akamaru, recostado en el suelo viendo con impaciencia la batalla y escuchando a los niños gritar y animar por su sensei no presto atención a un mosquito que comenzó a rondar a su alrededor. Espanto al insecto con su cola, miro a Shino y el no noto el insecto que lo había molestado, regreso su mirada a la pelea y el sonido del animal volvió; repitió lo mismo, espantándolo con su cola. Pero aquel mosquito parecía tener fuerza de voluntad, volvía a molestar, Akamaru se molestó y estaba decidido a golpear al insecto con la cola si volvía a molestarlo. Lo escucho y espero a que se acercara.
Akamaru se encontraba listo, dispuesto al ataque. Kiba y Hanabi seguían entrenando y los demás observaban. Akamaru actuó, movió su cola con fuerza, directo al insecto que lo molestaba. No espero que el mosquito esquivara la cola y fuera también directo al ataque, inserto su aguijón en una de las patas delanteras del can.
Rápidamente Akamaru chillo de dolor y salió corriendo, esperando que el dolor y el aguijón saliera por sí solo. No se percató de la dirección que tomo, sino hasta que unas piernas se enredaron con su cuerpo haciendo que la persona cayera llevándose a su ponente al suelo."
En ese momento Akamaru debía correr por su vida y olvidarse del dolor que estaba pareciendo insignificante.
— Huye Akamaru—. Escucho la voz del Aburame y no espero de nuevo la orden, salió corriendo hacia un lugar en donde podría estar a salvo por el momento, con el Kazekage.
Los demás… seguían algo petrificados, no era de menos. Kiba había caído sobre Hanabi, el castaño agradecía que la Hyuuga no tuviera la delantera como Hinata, pero su mente divagaba, si no estaba tocando su pecho ¿Por qué sentía que su vida corra peligro? Espero unos segundos más, en cierta parte de su rostro sentía un cálido aliento y un aroma dulce mezclado con canela. Los labios, se percató. Sus labios estaban unidos a los de Hanabi Hyuuga. Se levantó como si la chica se tratara de la mismísima peste.
— ¡Que asco! —. El Inuzuka se limpió la boca y escupió.
Espero reacción de la ojiperla, pero se encontraba sentada sin moverse, intento tenderle la mano. Pero la Hyuuga aparto su mano bruscamente y salió corriendo de ahí.
— ¿Qué rayos le pasa? Fue un accidente. —
Todos estaban callados hasta que el líder del equipo de movió y miro al castaño que no dejaba de ver el camino que tomo Hanabi.
— Has pensado que se fue así por que eres el primer beso de Hanabi—. Shino dio por terminado el día de entrenamiento y cada quien tomo su camino, excepto el castaño.
La brisa de la noche golpeaba en su rostro, y miraba la puesta el sol y el comienzo de la luna. Abrazo sus piernas, siempre se había hecho a la idea que su primer beso seria con un heredero de un clan importante; alguien que su padre creería digno para ella. Sin embargo el perro Inuzuka fue el primero. Accidental, pero al final su primer beso, toco sus labios; aún seguían tibios.
— Onee-san, quisiera saber dónde estar e irme contigo. —
.
Se había preocupado por nada por los de Taka que no hubieran llegado a cenar, ellos habían salido y llegarían al día siguiente alrededor del mediodía. Saber que estaría en esa gran casa sola con ambos Uchihas la espanto un poco, Ryo no era una amenaza pero sus preguntas la asustaban y bueno… eso quedaba el Uchiha mayor. Confiaba en que no le haría nada malo, pero su presencia la ponía incomoda.
Guardo el último plato limpio en la alacena y procedió a quitarse el delantal. Camino hacia una pequeña sala que había y la encontró vacía, una vez que habían terminado de cenar Sasuke y Ryo se encerraron en sus habitaciones. Y era normal, había una tensión desde que habían llegado a la vivienda.
Hinata abrió una ventana y dejo que la luz de la luna cayera sobre su rostro. En ese momento extraño estar en Konoha, más que nada quería ver a su hermana, a Neji y a su padre. Extrañaba pasear por esas calles y visitar los restaurantes que frecuentaba, suspiro; eso ya formaba parte de su pasado. Su presente se formaba de forma extraña en este lugar.
Lugar que se estaba transformando en su nuevo hogar.
Unos ruidos la despertaron y salió de su habitación buscando los golpes que se escuchaban, provenían dentro de una habitación. Abrió con cuidado la de Ryo y lo vio dormir plácidamente, cerro y siguió localizando el causante de su despertar.
Un grito. Fuerte y lleno de desesperación, abrió la puerta del Uchiha y seguía dormido; pero parecía luchar entre sueños. Su cuerpo estaba cubierto de sudor, rápidamente Hinata trato de tranquilizarlo. Sus manos se colocaron sobre el pecho del Uchiha haciendo que él se quedara sobre la cama, estaba caliente; la fiebre era alta.
— Uchiha-san ¿me escucha? —
Sasuke pareció detenerse, pero solo su fuerza disminuía; abrió un poco los ojos. Todo le era borroso y la voz que escuchaba era distorsionada, solo asintió. Estaba tan débil como para ponerse en contra de la persona que estaba en esos momentos.
Hinata decidió cuidar de el hasta que la fiebre cediera, una vez hecho su cometido espero a que el Uchiha conciliara el sueño, se le notaba pálido y las oscuras ojeras bajo sus ojos contrastaban. Lo cubrió con una manta y acaricio el cabello del Uchiha, apartándolo de su rostro.
Todas las chicas de su generación lo deseaban por ser el chico misterioso que se aislaba de la gente, hablaba poco y era el mejor de la clase. Pero nunca pensaban en su pasado, en el dolor y la soledad que pudo haber sentido, ella lo entendía un poco, solo un poco. Su madre había muerto y para el resto de su familia no existía, era alguien que no valía la pena. Gracias a las personas que estuvieron verdaderamente con ella salió adelante, Sasuke también tuvo esas personas, pero era tarde. El odio lo había arrastrado fuera de las puertas de la aldea.
Tenía ante ella un hombre temido y buscado por ninjas, un hombre peligroso. Una persona que se convirtió en padre y la había alojado en el pueblo. No lo odia, el tenía sus razones para hacer lo que hizo. Pero al final, termino siendo de ayuda para Konoha.
La ojiperla se levantó y la mano del Uchiha la impidió seguir, con las fuerzas que pudo la derribo hacia la cama y la envolvió con la manta.
— ¿U-Uchiha-san? —. Sus manos sentían el palpitar del corazón del moreno.
— Calla, hace frio—.
CONTINUARA
