Los personajes que se utilizaran aquí no son míos son de la mangaka Rumiko Takahashi, solo los uso con fines de entretenimiento.
Por poco…
Les gustara o no, Inuyasha debía estar libre en este periodo de tiempo, pues la época de apareamiento estaba entrando en su apogeo y los demonios que venían a atacar la aldea en busca de mujeres aumentaba. Pero el gran problema de todo esto era que Inuyasha cuando podía aprovechaba y le tocaba las partes nobles a Kagome logrando que esta soltara un chillido cada vez que sentía como él la tocaba y por consecuencia alertaba a todos los cercanos. Era un problema vigilar el medio demonio para que no hiciera algo indebido tan pronto.
Kagome no podía irse a su época debido a los demonios que rondaban la zona y lograban sobrepasar la barrera que había puesto Miroku, además… habían destruido el pozo. Podían ir y arreglarlo pero con los demonios cerca era un problema y el mayor demonio que no les permitía dejar ir a la joven azabache se encontraba sentado en una esquina de la cabaña de la anciana Kaede mientras devoraba con la mirada a la joven futurista mientras comían.
-Un poco más de decencia Inuyasha, por favor. –pidió Kaede al ver como el albino se relamía los labios ante una Kagome incomoda moviendo las piernas sin darse cuenta.
-No puedo evitarlo, esas piernas me incitan a hacer una y mil cosas con ellas… -Kagome al ver la mirada tan sugestiva simplemente se sonrojo y evito su mirada.
El silencio se instauro entre ellos. Ya era costumbre que el medio demonio le lanzara esa clase de sugerencias a Kagome en cualquier momento del día.
-¿Y cómo va con la traducción de los pergaminos Kaede-sama? –pregunto Miroku observando a la anciana mujer seriamente.
-Admito que estoy traduciéndolos muy lentamente, pero debo tomarme mi tiempo para tener un margen de error y corregir algunas cosas, pero también el tiempo hiso de las suyas y algunas partes no se leen tan bien como me gustaría. –confeso lentamente. Kagome sintió como su cuerpo reaccionaba ante la idea de que pronto los pergaminos terminarían de traducirse y por lo tanto la cura estaba a la vuelta de la esquina.
¿Quería que él se curara? ¿O sería tan egoísta para quererlo para sí misma? Quería que él se quedara con ella como lo estaba haciendo últimamente, no mirar a otra mujer que no fuera ella… Pero sus principios éticos le reprochaban esos pensamientos pues él no estaba del todo consciente de sus acciones y ella no quería que todo se diera de esa forma…
-¿Usted qué opina Kagome-sama? –la pregunta de Miroku la tomo desprevenida y dio un respingo.
-¿Sobre qué? –trato de disimular su sorpresa, pero seguro que lo hiso muy mal porque escucho las risa tan masculina de Inuyasha… Dios, como amaba esa risa…
-No estas muy presente en la conversación, Kagome-chan. –se sintió apenada al verse descubierta por Sango y lo demostró jugando con el dobladillo de su falda.
-Yo… estaba pensando en otra cosa… ¿De qué hablaban? –mierda. Seguramente se habían dado cuenta de que se escuchaba muy nerviosa, pero gracias al cielo nadie le cuestiono nada, pero volvió a escuchar esa risa varonil. Grandioso, si no eran sus pensamientos distrayéndola, era Inuyasha riéndose encantadoramente.
-Sobre que pergamino quieres que se termine de traducir antes. –respondió Kaede ocultando muy bien sus ganas de reír también ante el comportamiento tan nervioso de la muchacha.
-Oh… Supongo que… ¿Es lo mismo? No sabemos bien cuál es el que tiene Inuyasha y… -diablos… su mirada dorada no dejaba de observarla y se sentía de alguna forma indefensa ante ella y eso la ponía más nerviosa de lo que ya estaba.
No me mires así…
Sus pensamientos no fueron escuchados y aun podía seguir sintiendo esa mirada pesada sobre ella. Le gustaba, pero le incomodaba mucho. ¿Era normal? Eso suponía, las hormonas a esa edad no ayudaban mucho en estos temas.
-¡Kaede-sama! –una mujer de aproximadamente unos 16 años entro corriendo y agitada a la cabaña. -¡Los demonios…! –esa mujer no termino su frase porque de inmediato fue tirada hacia atrás saliendo del lugar bruscamente.
El grupo salió corriendo de la cabaña con sus armas respectivas.
-¡KYAAA! –ese grito fue de Kagome, pero no fue por ningún demonio malvado, solo había sido Inuyasha que le había dado una nalgada al salir de la cabaña. -¡No es momento de juegos!
-Tu trasero me llamo. –trato de justificarse y a pesar de que era una justificación pobre, ella lo dejo pasar por la situación.
Sin darse cuenta aquella mujer que había ido a pedirles ayudar momentos antes se estaba ferrando fuertemente a una piedra mientras era jalada por el demonio queriéndosela llevar.
-¡Suéltala! –fue la orden de Sango antes de lanzar el hiraikotsu y destrozar al demonio rápidamente. La mujer no dudo ni un segundo más y corrió con el resto de aldeanos que hacían lo mismo.
Más demonios aparecieron y atacaron al resto del equipo. Inuyasha y Miroku fueron acorralados por más demonios. Lo extraño era que esos demonios tenían una complexión muy fina… Parecían casi hembras... Miroku no podía usar el agujero negro e Inuyasha no podía usar a tessaiga con todos sus poderes destructivos porque apuntaran donde apuntaran ambos, terminarían con media aldea. Shippo no podía usar su fuego fatuo con tantos enemigos por lo que también termino acorralado por la horda de demonios
Mientras tanto Sango y Kagome fueron acorraladas por más demonios, pero estos a comparación de resto, parecían más toscos. Inmediatamente la exterminadora supo que se trataban de machos y eso le helo la espalda, esto no era bueno…
-¡Aléjense! –advirtió la joven exterminadora mientras los amenazaba con el hiraikotsu y Kagome le ayudaba amenazando con sus flechas sagradas… Esos demonios apreciaban sus vidas menos de lo que pensaban…
-¿Piensan que las dejaremos así como así? –la voz de ultratumba de uno de los demonios le causo miedo a Kagome. –Ustedes son las hembras que nos satisfaceran.
-¿Perdón? –Kagome abrió los ojos enormemente.
La castaña miro a su amiga colocando una mano frente a ella en modo protector. Aun no le comentaban nada de la época de apareamiento, solo le habían dicho que esos demonios buscaban personas en estas épocas para "complacerse", no le dijeron el sentido literal de la palabra. Suficiente tenía lidiando con Inuyasha como para agregarle que debía cuidar su cuerpo de otros demonios en ese sentido.
Kagome lanzo una flecha en dirección a un demonio, desintegrándolo al instante. Ambas pensaron que las dejarían porque esos seres lo pensarían dos veces, pero se tragaron sus palabras al ver como cerraban más el círculo.
Sango suspiro. Lanzo el hiraikotsu matando a bastantes demonios, pero en el trayecto del boomerang en ir y venir, los demonios las tacaron, obligando a la joven exterminadora a dejar a su fiel arma de lado y atacar con la espada. Kagome como podía lanzaba flechas a los enemigos. Todo iba a favor de ellas.
-¿Eh?... –pronuncio la sacerdotisa en tono bajo. ¡Sus flechas se habían acabado totalmente! ¡No podía hacer nada!
-¡Kagome! –su amiga le grito asustada al ver que un demonio parecido a un felino enorme tomaba a la azabache con una mano de la cintura.
-¡Suéltame! –ordeno dando patadas, pero la fuerza de ese ser era mayor a la de ella. La apretó un poco logrando desmayarla.
Sango trato de ayudar a su amiga, pero descuido su espalda y le costó lo mismo que a su amiga, soltó la espada de la impresión y dio un gemido de dolor. Antes de desmayarse grito con el poco aire que le quedaba.
-¡AYUDA!
Los hombres se giraron alertados por el grito femenino. Sus rostros palidecieron al ver como la bola de demonios que las rodeaban y que aun seguían vivos, se iban al interior del bosque. Las chicas ya no estaban indicando que se las habían llevado.
-¡No es bueno distraerse en una pelea! –una de los demonios trato de lamer a Miroku y este en un acto ágil le lanzo un pergamino en la cabeza destruyéndola.
-El juego termino. –Inuyasha mostro su espada de una manera tan lúgubre que hasta a Miroku le dio un poco de miedo.
¡Al diablo el pedacito de aldea que iba a destruir! ¡Ya no quedaba nadie ahí pare quejarse!
El Kaze no kisu fue lanzado y de inmediato las hembras demonio fueron derrotadas.
Kirara dejo que Miroku lo montara e Inuyasha se había adelantado rápidamente en eso.
El monje sintió que se les olvidaba algo… Giro su cabeza y se encontró a Shippo lleno de rasguños, mascas de labial y sus ropas desarregladas. ¿Lo habían violado? No creía, solo estaba desmayado y delirando.
Ahora él y apostaría que también Inuyasha, solo tenían una cosa en la cabeza: Las chicas.
Kirara emprendió su camino y con ayuda de su olfato comenzó a guiar al monje en dirección a su ama.
Las hordas de demonios se habían separado, unos cuantos se llevaron a Sango por su lado y el resto se había llevado a Kagome a un lugar aun más apartado.
Un zangoloteó fue lo que la despertó. Los ojos demoniacos la miraban lascivamente y eso le dio aun más miedo. No estaba solo ese felino, por lo menos habían otros cuatro demonios de razas que no deseaba adivinar.
-¡Quítense de encima! –ordeno la joven mientras empujaba el grotesco cuerpo con brazos y piernas, sin embargo, ese monstro era mucho más fuerte y pesado que ella, provocando que solo soltara quejidos y la sonrisa enorme de ese felino.
-Eres una tonta si crees que te dejaremos ir. Primero debes hacer algo a cambio. –ella sintió miedo, los demás demonios la miraban igual que ese felino y eso le daba mucho miedo.
-¡No! ¡Aléjense! –pidió furiosa.
Esto estaba yendo por mal camino… No debía ser una adivina para reconocer esa mirada de los demonios… Quiso gritar y pedir ayuda al sentir como uno de esos demonios con aspecto de ogro la tomaba de las manos y las agarraba con fuerza detrás de su espalda mientras que el felino la tomaba de las piernas para que no lo fuera a patear.
-Eso es, retuércete, es más divertido. –Kagome se detuvo con miedo. Si se seguía moviendo esos monstros la lastimarían, debía ver las cosas de otro ángulo… ¡¿Qué mierda?! ¡NO QUIERIA QUEDARSE QUIETA CON ESAS COSAS A SU ALREDEDOR!
-¡AYUDA! –fue lo primero que pensó, su instinto de supervivencia estaba fallando horrible.
-Aunque pidas ayuda, nadie vendrá y si vienen, nos los comemos. –explico tranquilamente otro demonio de apariencia de gusano.
Ver esas cosas le daban ganas de purificarlos correr, pero su arco y flechas no estaban, además aun no podía invocar campos espirituales como Kaede.
-¡Suéltenme! –ella no pensaba desistir tan fácilmente.
Con una fuerza que ni ella sabía de donde salió, le dio un cabezazo al ogro que agarraba sus manos. Trato de liberarse, pero ese demonio no cedió y a cambio le apretó las manos lastimándola.
-¡Déjenme! ¡NO! –chillo al ver su blusa del uniforme siendo desgarrada por una garra del felino, partiéndola por la mitad. El demonio arqueo sus cejas aparentemente molesto.
-¿Qué es esta cosa? –ella volvió a removerse inquieta cuando ese felino puso sus garras sobre su brasier. –No importa. –finalmente su sujetador fue destruido y era turno de su falda. –Eres una puta, poniéndote esta clase de prendas tan indecentes. –Kagome volvió a gritar, quería que alguien viniera y la ayudara, no quería que esa cosa la siguiera tocando…
Uno de los demonios aparentemente molesto por sus gritos se acerco a ella con toda la intención de golpearla, pero fue derribado en un estruendo.
-¡Hermano! –uno de ellos trato de ir y ayudar al youkai inerte en el suelo pero fue partido en pedazos.
-¿Qué…? –el otro demonio que parecía una especie de jabalí fue cortado en cuatro.
Los demonios que la tenían presa la soltaron de inmediato, el resto habían sido asesinados y ahora les tocaba a ellos. El ogro trato de correr pero fue decapitado. Mientras tanto el felino había comenzado a correr con la vaga esperanza de sobrevivir a esa masacre que alguien estaba cometiendo, no quería ni olisquear el aire, no deseaba darse vuelta atrás para que el asesino tuviera más ventaja sobre él, pero fue inútil, pronto el cadáver del felino con un agujero en el cráneo cayo al césped.
Kagome chillo del miedo pero pronto volvió a tomar un poco de valentía después de su shock.
-Kagome. –ella se giro para ver a su salvador. Sonrió al ver que se trataba de Inuyasha. Había llegado justo a tiempo…
-¡Inuyasha! –no lo pensó mucho y se le lanzo a los brazos, abrazándolo fuertemente y enterrando su cabeza en el pecho masculino.
La sangre aun le hervía de rabia a Inuyasha al ver como esos demonios trataron de abusar de la joven azabache, quería despedazarlos poco a poco para que sufrieran, pero no quería dejar mucho tiempo a Kagome. Ahora la joven lo abrazaba… Diablos… Ella acababa de pasar por algo que la asusto y él solo podía pensar en como los pechos de ella se apretaban contra su torso. Era exquisito y mierda… No debía pensarlo, pero su trasero no se quedaba atrás.
-Joder… Kagome, tu cuerpo… -ella se separo ligeramente de él sin comprender nada… ¿No será…?
-¡Perdón! –la joven se disculpo de inmediato, cruzándose de brazos para cubrir un poco su pecho descubierto. ¡¿Cómo se le había olvidado?!
Trato de alejarse, pero pronto sintió como era atraída a él nuevamente, pegándose por completo. Sonrojada, trato de liberarse del fiero agarre del ambarino, pero estaba demás decir que él le ganaba abismalmente en fuerza. Sus garras comenzaron a colarse por su espalda con la clara intención de quitarle lo que le quedaba de blusa y sujetador.
-¡E-espera! –pidió bajando un poco la cabeza apenada y colocando sus manos entre ellos para alejarlo un poco.
-No puedo pequeña… Ya no… -sintió que el corazón podía salirse en ese mismo momento y se quedo paralizada ante las palabras tan vergonzosas que el albino de estaba dando. Inuyasha no desaprovecho la oportunidad y en un descuido le quito la blusa dejando sus apetecibles pechos a su total merced. Él se relamió y ella lo miro incrédula. –I-Inuyasha… No… -pidió nuevamente desviando la mirada.
No era la primera vez que él veía sus pechos, pero eso no le quitaba que ella estuviera apenada… Especialmente cuando él le dedicaba esa mirada de lujuria y deseo.
Se removió inquieta entre sus brazos tratando de encontrar una salida o algo. Inuyasha solo sonrió ligeramente al ver sus intentos en vano, le divertía y de alguna forma le excitaba ver que trataba de "resistirse", porque era obvio que ella no estaba usando toda su fuerza… Incluso si ella la usaba, él no tenía pensado dejarla ir.
-No te muevas. –ordeno bajando su cabeza y colocarla en el hueco de su cuello aspirando ese delicioso aroma característico de ella… Comenzó a lamer la piel expuesta para después comenzar a morder levemente. Sus manos comenzaron a arder. Trato de aplacar el deseo paseándolas por su cintura, caderas y piernas, pero fue inútil.
Se separo de ella y antes de que Kagome reaccionara ya la tenía acorralada contra un árbol. Por pudor trato de cubrirse sus senos pero fueron capturadas con una mano del hombre y como se las arreglo las coloco tras su espalda de ella. Por la posición en la que estaban ahora no solo él tenía acceso a sus pechos, ahora estos se veían mucho más apetecibles a la vista deseosa de él.
Kagome lo miro temerosa y avergonzada. Se sentía muy expuesta como en su vida y no podía hacer nada… Sus piernas estaban enredadas con las de él y no podía decir la palabra de subyugación porque simplemente no podía hablar.
-Te vez preciosa… -murmuro roncamente y sus mejillas se tornaron rojas. No debía de sentirse avergonzada, pero no podía evitarlo…
-I-Inuyasha… -trato de hablar con él, de convencerlo… Él no le hiso mucho caso y bajo la cara a sus pechos.
Lamio la piel blanca mientras escuchaba como la mujer suspiraba. El aire caliente golpeaba contra su orejita y eso lo excito mucho. Su miembro despertó deseoso de poder restregarse y estar dentro de ella… Su mano libre comenzó a masajear el seno libre. Su boca aun no llegaba al pezón, deseaba torturarla un poco simplemente para verla retorcerse.
-E-espera… Por favor… -rogo tratando de liberarse en vano de su fiero agarre. Sus piernas comenzaron a flaquear y antes de caerse por la inestabilidad en sus piernas, el albino la tomo por los muslos y subió sus piernas para enredarlas en su cadera sin dejar de lamer su pezón.
Kagome gimió. Su intimidad ya estaba húmeda, pero al sentir la erección de él contra su sexo fue delicioso… Aun con la ropa se sentía placentero, no entendía porque… Inuyasha le soltó las manos y ella tuvo la necesidad de abrazarlo por el cuello…
Estaba mal sucumbir ante él cuando se lo había prometido a la anciana Kaede, pero no podía evitarlo… De pronto subió su cara alejándola se sus pechos y centrando su mirada dorada llena de lujuria en sus ojos marrones… Esa mirada era tan preciosa y sin poder evitarlo se perdió en ella… Él a beso bruscamente, su lengua de adentro en su boca y ella con un jadeo lo recibió complacida… Ese beso de alguna forma le hacía querer mandar todo a la mierda…
-I-Inu…yasha… -trataba de hablar entre el beso, pero parecía que él no quería parar, cada vez más robándole más el aliento y sus pocas ganas de parar… Lo sentía por la anciana Kaede, pero el medio demonio había sabido jugar bien y ella no pudo resistirse a sus encantos…
Él se hinco causando que su erección se clavara un poco más contra las bragas húmedas de Kagome. Las sensaciones la hacían mojarse aun más… Sentir sus manos viajando de sus caderas a sus pechos le hacían querer mover sus caderas contra la de él.
Inuyasha no desaprovecho, todo lo que había hecho para seducirla estaba dando sus frutos, no ponía tanta resistencia como antes… Debía aprovechar…
Se alejo un poco de ella quien gimió en protesta, pego su cuerpo un poco más a él… ¿Tanto tiempo seduciéndola para alejarla ahora? ¡Ni loca!
-Pervertida. –jadeo excitado abrazándola por las caderas, pegándola un poco más a él.
Sentir su erección contra su intimidad era algo muy placentero… Tal vez ya era una pervertida…
-Inuyasha… Yo… -Kagome oculto su rostro en el cuello masculino sin dejar de abrazarlo… Quería mover las caderas, pero de alguna forma quería saber el siguiente movimiento del albino.
-Mueve tu cuerpo… -pidió casi en un rugido silencioso. Asintió ligeramente, acomodo un poco mejor sus piernas en una posición que le permitiera mejor movilidad y comenzó a mecerse contra él.
La sensación era indescriptible. Él se sentí tan duro contra ella que solo tenía más ganas de ir más rápido. Dio pequeños saltitos alternando entre las mecidas. Comenzó a gemir en voz alta, no podía morderse él labio y mucho menos al sentir sus palmas calientes de él sobre su trasero, ayudándola a moverse al mismo ritmo que había marcado.
Dejo de moverla para concentrarse mejor en apretar su trasero. Dio un gritito y continúo moviendo las caderas más fervientemente. Él también comenzó a jadear sin dejar de estrujar su trasero, aprecia muy entretenido con eso.
Ahora no solo era su intimidad, sino que los senos de ella se estaban rozando también contra su pecho. La tela le estorbaba… Dejo de apretar su trasero y le dio un leve apretón en las caderas para pedirle que se detuviera un momento.
Kagome no dijo nada, lo observo embelesada, las mejillas sonrojadas y respirando fuertemente. Ella trato de aplacar su deseo… No pudo evitar desviar su mirada hacia pecho masculino. Él se estaba quitando el haori y kosoude. Miro cada acto que él hacía y la forma en que sus musculas reaccionaban con el movimiento… Se mordió el labio inferior, reprimiendo sus deseos de pasar su lengua por su clavícula… Inuyasha el hombre más atractivo que había visto…
-Me gusta que me mires así solo a mí. –confeso Inuyasha mientras volvía a acorralarla contra el árbol.
-A mi… También… -él sonrió y volvió a pegarla contra él. Ahora sus pezones erectos se clavaban deliciosamente contra su pecho, tuvo que morderse el labio para no gemir. La tomo de las nalgas y comenzó a moverla nuevamente.
Kagome comenzó a imitarlo, siguiendo el movimiento que ahora él había marcado, siendo algo un poco más rápido que el anterior.
Kagome no lo resistió más, abrazo a Inuyasha por la espalda y mientras el placer incrementaba, clavo sus uñas en la piel caliente se su espalda. Él gruño en respuesta, pero no era de dolor, era de deseo.
-¡Inuyasha! –gimió la joven sintiendo como su cuerpo temblaba al orgasmo. Sus uñas lo rasguñaron y un grito abandono su garganta.
Él no se quedo atrás, gruño fuertemente, apretando una de sus nalgas con una mano mientras la otra se apretaba en su cabello.
Kagome trato de normalizar su respiración e Inuyasha no se lo permitió, besándola y usando su lengua para seguir seduciéndola. La mente de Kagome estaba en blanco… No quería pensar en nada más que no fuera en como las manos de Inuyasha trataban de buscar sus senos. Una de sus garras llego a su objetivo mientras la otra se marcaba uno nuevo: Su intimidad.
Comenzó a recorrer su cuerpo hasta llegar al dobladillo de su falda escolar. No tuvo tiempo de reclamar al escuchar como la tela era desgarrada. Ágilmente le quito lo que antes era su falda y la lanzo lejos, dejándola solo con bragas.
Ahora no le importo mucho tener bragas rosas, solo le importo abrazarse aun más a él, disfrutado de las sensaciones de ser tocada tan íntimamente por él.
La mano de Inuyasha logro colarse entre ambos cuerpos, roso su vientre dirigiéndose lentamente a su sexo. Ella estaba deseosa, no entendía como después de llegar al orgasmo aun quería más del hanyou… mucho más…
Su beso se volvió más fogoso, sus lenguas se enredaban desesperadas. La mano en su seno lo movía bruscamente, sin contemplación. Y la otra estaba por rosar sus bragas… La expectación hiso que se mojara aun más cuando escucharon un grito.
-¡Kagome-chan!
-¡Inuyasha!
Inuyasha maldijo mentalmente a sus amigos. ¿No podían venir en un momento mejor? Tuvo el repentino deseo de ahorcarlos lentamente para después volver con Kagome y seguir en donde habían dejado todo.
-Inuyasha… -su respiración era irregular y su mirada achocolatada pedía más… Tal vez…
¡Ni se te ocurra Inuyasha!
El gruñido de advertencia de Kirara solo hiso que suspirara pesadamente. No quería separarse de Kagome, pero la gata sabía bien que era lo que estaban haciendo y seguramente por eso le había gruñido en forma de aviso.
-Creo… Creo que debemos parar… ¿Verdad? –pregunto la joven cubriendo sus pechos con sus manos.
-Maldición… -mascullo Inuyasha pasándole su haori para que se vistiera.
-Inuyasha…
-No te desilusiones pequeña. –murmuro acercándose a ella. –Seguiremos más pronto de lo que crees. –Kagome sintió como sus mejillas se encendían cuando sintió como él la beso de una forma no tan tierna, pero sin llegar a ser brusco.
Se separo de ella para ir por lo que quedaba de la ropa de ella muchacha mientras ella se cubría lo mejor posible con el haori.
-¡Ahí están! –Sango se acerco a ellos notablemente preocupada. Su cabello estaba suelto, pero fuera de eso estaba bien.
-Creímos que no los encontraríamos nunca. –Miroku se bajo del lomo de la gran gata demoniaca junto con Sango.
-¿Están bien? –pregunto Kagome preocupada al ver que Miroku tenía algunas heridas no tan graves.
-Logre salvar a Sango y matamos a los demonios. –explico rápidamente el monje.
-¡Pero Kagome-chan! –la joven exterminadora se acerco cogiendo a su amiga al verla con solo el haori de ratas de fuego. Con el seño fruncido giro su vista al hanyou quien sintió miedo en su columna. –Inuyasha… ¿Qué le hiciste?
-Nada.
-¿Por qué su ropa está rota?
-¿Y por que tu ropa esta desarreglada amigo mío? –puto monje que solo quería quedar bien con la castaña.
-¡Khe! No es asunto suyo. –Sango tuvo deseos de golpearlo, pero Kagome la tomo del brazo.
-Estoy bien Sango-chan, nada paso. –la exterminadora vio como su amiga le sonreía dulcemente… Por esa vez lo dejaría pasar.
-Volvamos a la aldea. –aconsejo el monje mientras veía a las mujeres asentir.
Ellas se subieron al lomo de Kirara mientras los muchachos se iban corriendo a la aldea.
Inuyasha se había arreglado el kosoude, pero aun podía sentir esas pequeñas manos y la forma en que lo rasguñaron…
Seguiremos el juego más pronto de lo que crees… Ka-go-me…
Continuara…
¡Holiwis muffins!
¡Lamento tardarme! PERO, tuvo desilusión amorosa (inserte pacman bien pinshi triste) Pero bueno, ¿Qué importa? ¡Más tiempo para mis shipps raros y seguir escribiendo estas cosas (?)
De verdad, han pasado tantas cosas desde que actualice la última vez… La que está relacionada con Inuyasha es que… ¡MI SEMPAI ME NOTICEO! ¡NO PUEDO! Un día estaba bien Agustín Iturbide en mi cama mientras veía tumblr porque yo había comenzado a seguir a esa personita unos meses atras y cuando menos leí que alguien le pregunto que fic recomendaría… ¡Y RECOMENDO UNO MIO! ¡No puedo! ¡Gracias lenbarboza por noticearme! *corazón*
¡Ahora sí! ¡Al capítulo!
Esta idea la tenía desde hace muuucho tiempo, y de hecho iba a ser aun mas zukulenta 7W7, pero decidí que esa zukulencia la guardaría para más adelante pequeñas pervertidas (porque estoy segura que todas son mujeres, sino corríjanme). Y por poco… Inuyasha casi lo consigue… Otra vez…
Angel Sangriento: 7W7r… ¡Sorpréndeme con el FanArt! (como dice Linguini XD) Tu no mas dale a esa imaginación locochona que tienes :3… Y… ¡¿Cómo predijiste lo que iba a pasar?! ¡O una de dos! O eres una bruja adivina o eres tan pervertida como yo 7W7… ¡Esa canción que hiciste no le pude sacar de la cabeza por una semana y de hecho la cantaba cuando estaba aburrida en clase! No me arrepiento de mis pecados :"v. ¡No vemos!... Y por cierto… Espero el nuevo capítulo de "Numero desconocido" ;)
Monserrat Miranda: ¡Tendrán ese lemon más pronto de lo que creen! (No soy una política que promete cosas y no las cumple… Eso espero…) ¡Besos!
serena tsukino chiba: Con "la costal" te refieres a Kikyo… ¡Pues casi! Se lo merecería por interrumpirlos en momentos de zukulencia 7w7. ¡Espero que también te gustara este capítulo! ¡Abrazos!
Saiko666: Creo que esto tampoco era lo que esperabas… ¡No me mates!... El capitulo muy corto… Puede ser… O tal vez te entretuviste leyendo mucho lo zukulento 7w7. Esa perra esta loca negro (?)… Y sobre lo de Inuyasha… Es la fantasía de cualquier hombre ¡Niéguenlo! Y creo que no se aprovecho no porque Kagome estuviera drogada, sino por el hechizo… Eso creo… ¡Abrazos!
C2r3i4s5t6a7l8: ¡Perdona si no era lo que esperabas! ¡Juro que se recompensara en menos de lo que canta un gallo! ¡Solo paciencia! ¡Besos!
Nicolet DL: ¡Gracias! ¡No vemos!
Guest: No te mueras tan rápido por favor *inserte corazón*. ¡Besos!
¡El siguiente capítulo no tendrá mucha zukulencia, pero por lo menos las hará reír!... ¡MENTES MORBOSAS!
¡ADIOS!
