Naruto le pertenece a Masashi Kishimoto, como Itazura na kiss le pertenece Kaoru Tada.
Itazura na kiss
IX: Cambios.
Apuntaban las diez y él se encontraba sentado mirando las estrellas.
Sakura lo observo desde la ventana que daba de su dormitorio hacia el patio. Sintió como la preocupación le invadía.
—Algo anda mal —Concluyó pensativa.
Se dejo llevar por sus impulsos, obligándose a ir hacia el pelinegro. Sabía que le era diminuta y quizás su presencia no le causara ayuda, más aun, sentía que debía estar junto a él.
Al principio sus pasos fueron firmes pero luego fueron perdieron fuerzas. Era como si con cada centímetro fuera cayendo en la triste realidad. Tuvo dudas, pero supo seguir adelante.
Abrió la puerta silenciosamente y camino en pequeños pasos hacia él. Seguía de espalda mientras sus cabellos negros bailaban con el viento.
—Sasuke —Lo llamó dulcemente. Su voz había sonado firme, pero por dentro parecía estar cayendo en un abismo de inseguridades.
El pelinegro se dio la vuelta suavemente. Sus ojos oscuros estaban marcados por pequeñas marcas de agotamiento.
La miro directamente hacia sus ojos verdes, como si intentara apoyarse en ellos. Sakura estaba nerviosa, sus piernas tenían un pequeño tambaleo que el Uchiha alcanzo a percibir.
—Gracias por lo de hoy.
Sabía que Sasuke se había comportado como un imbécil. Su actitud de grandeza y su constante entretención de humillarla y hacerla sentir inferior le hacían odiarlo con gran parte de su ser, más aun, dejando de lado sus sentimientos; había sido considerado ayudando a sus mejores amigas, siendo que no era su obligación.
El Uchiha la miro desconcertado. ¿Acaso se había vuelto loca?, hasta él sabía que le había hecho pasar un mal rato. Algo dentro de él le divertía verla rogarle que le ayudase y que admitiera que lo necesitaba, porque le gustaba que dependiera de él.
—Estoy cansando —Hablo finalmente con su voz gélida. Había apartado su mirada, ahora se encontraba delineando las pequeñas olas que formaba su piscina.
—Lo siento. Solo venía a agradecerte la ayuda que le prestaste a mis amigas, que de seguro pasaran los exámenes.
El pelinegro sintió su cuerpo caer en una extraña reacción ante sus palabras. En realidad no estaba cansado de haber enseñado, sino más bien de que ella fuera tan sensible ante él. De que todas las palabras que dijera se las tomara en serio y que finalmente terminara llorando.
¿Qué pasaría si se lo confesara?, ¿acaso ella dejaría de actuar de esa forma?
Sintió su abdomen revolverse ante la idea de dejar sus sentimientos relucir. Espera, ¿Acaso eran sentimientos?, ¿Qué mierda estaba hablado?, el no sentía nada por ella, solo le daba un poco de pena verla mal, nada más.
—Al parecer deseas estar solo —Comento con resignación la pelirosa—. Supongo que me iré a dormir, Buenas noches.
Una mano la retuvo.
—Sakura —La llamó con velocidad y ella se dio la vuelta sorprendida. Se encontraba frente a frente con él. La miraba como si intentara descifrar algo entre sus ojos—. Dime algo, ¿Por qué quieres entrar a la universidad?
Ella lo miro sin entender, no sabía donde intentaba llegar con esa pregunta, más aun, su rostro seguía serio esperando una respuesta.
—Para estudiar, hacer amigos...
—La verdad —La interrumpió de golpe— No puedo entender por qué todos quieren entrar tanto a la universidad.
La pelirosa aparto la mirada con rabia.
—Bueno, tú no entenderías nuestros sentimientos —Puntualizó— Por qué eres Sasuke Uchiha, el que, naturalmente, ingresará a la prestigiosa Universidad de Tokio.
Una pequeña sonrisa triste se dibujo en los labios del Uchiha.
—Yo no estoy pensando en entrar a la Universidad.
Los ojos jades de Sakura se abrieron a más no poder. Se dio la vuelta en cuestión de segundos totalmente sorprendida, acaso ¿Había escuchado bien?, ¿Uchiha Sasuke estaba diciendo que no deseaba entrar a la Universidad?
Tomo una boconada grande de aire, para poder gritarle que no fuera un tonto y aprovechara su inteligencia, que aun que le costase admitirlo, no era algo muy común entre la gente. ¡El tenia todo lo necesario para convertirse en el mejor de todo Japón! , y ahora terminaba diciendo que no quería entrar en la competencia.
—Además —Agregó— ¿Por qué hay necesidad de ir?
—Para estudiar lo que quieres ser en el futuro.
El azabache la miro en silenció. Raramente bajo la luna se veía mucho mas encantadora; sus ojos verdes mostraban un brillo extraño que le gustaba. Poso una mano sobre su hombro, mientras sus miradas se encontraban. Quería saber que pensaba, porque aun que sonara extraño, siempre encontraba sensatez en sus palabras.
—Entonces, ¿Tu qué quieres ser en el futuro? —Le preguntó con voz suave.
El corazón de ella parecía querer morir en ese instante, pues sus latidos estaban descontrolados. ¡Estaba a solo un poco de distancia! Y le hablaba con la más gran sinceridad. Era como si por fin se diera cuenta que se encontraba allí y que le importaba lo que le pasase. Sabía que siempre terminaba despreciando cada uno de sus caprichos, pero no podía nunca determinar que lo había dejado de amar.
Por que amaba a Sasuke Uchiha.
—Bueno, todavía no lo sé —Respondió con voz dulce, mientras no perdía ningún movimiento entre sus ojos negros. La miro con curiosidad y una nota de diversión que demostró con una de sus cejas— Pero, ¿No es por eso que buscamos respuesta?, al estar allí podrías descubrir que es lo que deseas hacer por el resto de tu vida.
El pelinegro la miro con un nudo en la garganta. Supongo que siempre había pensando que era una de esas chicas idiotas que morían por un beso, más aun, ella era más que eso. Había pensando que no podía tener inteligencia, pero ahora, poseía un promedio envidiado por muchas personas. Nunca había pensando que era bonita, más aun, ahora pensaba que era hermosa, al notar sus ojos verdes y sus cabellos rosas bailando con el viento.
La verdad, nunca la había tomado enserio. Pero ahora se daba cuenta que estaba allí y que de alguna forma pertenecía a su vida aun que fuera solo un poco.
Corrió un mechón de su cabello con suavidad y le dirigió una sonrisa torcida que hiso derretir a la dueña de los ojos jades.
—Realmente eres increíble —Le confesó con su característico tono de voz.
Y las mejillas de la pelirosa ardieron al rojo vivo. Sintió sus labios temblar estúpidamente y su corazón latir de una forma escandalosa. ¿Sasuke Uchiha le había pronunciado esas palabras a ella?, ¿Acaso deseaba alagarla? O ¿Se trataba de una broma?
Su rostro se demostraba serio ante sus palabras y supo que iba enserio. Supongo que nunca llegaría a comprenderlo de verdad y siempre terminaría sorprendiendo cada vez que dijera algo bonito hacia ella. Lo cierto era que no podía quitárselo de la cabeza y su aliento caer tan cerca la hacía olvidar de todo lo malo.
—He estado pensando esto hace mucho tiempo y todavía no llego hacia una conclusión —Su voz se denotaba distante, como si no se perdonara por ello— Más aun tu eres tan decidida, peleas por lo que quieras y nunca te rindes.
Devolvió su vista de forma lenta, le sonrió a una cabeza de distancia. Dejo caer su rostro con suavidad, terminando con su frente pegada a la de ella.
—Estoy algo celoso.
Los ojos de le pelirosa se abrieron de par en par ante sus palabras. Siempre lo había tomado como ejemplo y sabía que no solo ella lo hacía. Él era increíble y siempre había estado celosa de todas sus acciones y habilidades, pero ahora ¿Él venía a confesarle que la situación era al revés?
Estaba más que confundida.
Sentía que el Uchiha ahora era más humano, como si pudiese estar a su alcance y el pudiera abrir los ojos para ella y dejase de ser una de las cuantas que no ponía atención. Supongo que siempre había una esperanza...
—Buenas noches —Se separó de ella lentamente y sin decir más palabras dio la vuelta hacia el interior de la casa.
No lo detuvo, pues no tenía agallas. Además, ¿Para qué?, si al fin y al cabo no había hecho nada malo y tampoco tenía que agregar más a sus palabras. El momento había pasado y había sido perfecto. No podía pedir más.
Su corazón palpito más feliz que nunca. Sentía como si hubiese echado un vistazo por dentro del corazón de Sasuke aun que fuese un momento.
Suspiro agotada luego de haber dejado el café en la mesa del cliente.
Habían pasado tres semanas y las cosas parecían ir en un mejor rumbo. No era como si de pronto el Uchiha estuviese cercano a ella, pero de alguna forma estaba mucho mejor. Ahora le saludaba en las mañanas, tomaba atención a sus palabras y hasta le dirigía unas cuantas sonrisas torcidas.
— ¡Sakura —Una voz demandante interrumpió sus pensamientos—, un pastel de limón a la mesa tres, por favor!
Asintió dirigiéndose rápidamente hacia la cocina.
Se acercaban las navidades y la pelirosa había tomado la decisión de trabajar. No era fanática de los regalos costosos ni nada por el estilo, pero de alguna forma necesitaba agradecerle a los Uchiha el permitirle vivir temporalmente en su casa.
La verdad debía admitir que con sus ahorros hubiese podido comprar con tranquilidad, pero luego de haber visto sobre la tarima de una tienda el regalo perfecto para Sasuke y su precio, termino decidiéndolo.
Bueno, lo admitía, concretamente lo hacía por él.
Tomo el plato recién preparado y lo llevo con sumo cuidado en dirección contraria. Se trataba de una señora de edad avanzada con su nieto.
— Tomen —lo dejo sobre la mesa—, espero que lo disfruten.
Les sonrió con alegría.
— Muchas gracias mi niña —Respondió amigablemente mientras revolvía su cartera pacientemente; sacando unos billetes redoblados— Aquí tienes por tus excelentes servicios.
—Gracias a usted.
La anciana le sonrió. Sakura inclino la cabeza y luego silenciosamente dio la vuelta totalmente satisfecha. Camino a pasos lentos mientras dirigía una mirada hacia el gran reloj que adornaba el local.
Solo faltaban cinco minutos para que su turno terminara y media hora para llegar a la mansión antes de que sirvieran la comida.
Corrió alarmada hacia el interior del dormitorio donde se dejaban las pertenencias de los trabajadores. Saco su ropa, se cambio rápidamente, para tomar luego su bolso e irse rápidamente hacia la estación del metro.
Agradeció a dios que todo el tiempo en el que estuvo trabajando no vio a ninguna persona de la familia Uchiha ni tampoco su padre. No deseaba que tomaran conclusiones precipitadas sobre tener problemas de dinero o cosas por el estilo. Además de tener en cuenta que toda su sorpresa se iría a las pailas si Sasuke descubriera que trabaja para su regalo.
—De seguro pensara que soy patética —susurro para sí mientras cerraba la puerta del café a sus espaldas.
Camino a pasos rápidos por la calle principal sin darse cuenta que solo a unos metros de distancia unos ojos negros le miraban con curiosidad. La había visto pasar por casualidad y no podía quitarse de la cabeza el por qué se encontraba allí. Era unos barrios peligrosos, ¿Acaso no se daba cuenta que podía pasarle algo? Y más encima saliendo de un café que para él era malas pulgas, ¿Por qué transitaban esos lugares?
—Sasuke —una voz le interrumpió a sus espaldas— ¿Esa no es la chica que te intento dar la carta?
El pelinegro asintió en silencio.
—Me voy a casa.
Algo le decía que debía ir y asegurarse que todo iba a estar bien. Además de seguro su madre terminaría reprendiéndolo si no estaba en la mesa cuando la cena comenzara y la verdad; no estaba de humor para gritos.
Neji lo miro extrañado, más aun él solo se dio la vuelta. Estaba extraño y el mismo lo sabía. Lo más probable es que su amigo se hubiese dado cuenta de que algo le estaba sucediendo.
Llego cinco minutos atrasado para la cena de noche buena.
Trago saliva mientras colocaba nervioso las manos en sus bolsillos.
Sabía que le venía un sermón de mil palabras, más aun extrañamente sentía que todo valía la pena. Dios mío, no entendía ni un carajo que era lo que pasaba en su mente. Hace unos meses hubiese mandado a la navidad y sus regalos hacia la punta del un cerro, pero ahora los impulsos le mandaban a salir de su casa solo faltando dos horas e ir a comprar desesperadamente un regalo para la pelirosa.
Avanzó con la vista clavada en el frente.
—Hijo mío —Sintió la voz de su madre llamarlo con dulzura, extrañándolo en sobremanera— Estamos por comenzar la cena, ven a sentarte.
Asintió mientras se daba paso por la puerta que daba al comedor. Se encontró con toda su familia y dos amigas de Sakura, más aun, a ella no la veía por ningún lado.
Todos le miraron en completo silencio, supongo que se les hacia extraño verlo a esas horas y totalmente cansado. Se sentó con su típica mirada indiferente y trato de pensar el por qué ella no se encontraba con todos.
—Por fin llegas Sasuke-kun.
Dio vuelta la cabeza hacia su lado derecho, encontrándose directamente con los ojos verdes de la pelirosa. Estaba recostada sobre el marco de la puerta con una sonrisa dulzona. Sus cabellos caían delicadamente sobre su torso y el vestido rosa que llevaba le daba un tono angelical. Parecía estar contenta de su presencia y eso le hiso sentir poderoso. Siempre le había encantado la reacción que causaba en ella.
No podía encontrar palabras a la belleza que proporcionaba. No se trataba de que fuera como una modelo, si no el hecho de que su forma de ser y como destacaba sus mayores atributos le volvían loco. ¿Acaso no se daba cuenta que con su vestido corto mostraba unas largas piernas que serían envidiables?, pues si lo sabía, se debía detener. Ya no resistía sus labios rojizos entre abiertos, su cintura estrecha y la mirada de amor prohibido que emitía.
Dios, ¿Qué mierda estaba pensando?, ¿Desde cuándo hiperventilaba tanto con Sakura?
—Solo es efecto de la navidad y su vestido —Se excuso vagamente en su mente—, Nada más.
Corrió un mechón de su flequillo mientras llevaba la vista hacia el lado contrario. Se sentía estúpido mirando tanto hacia ella. Era como si hubiese caído en algún extraño embrujo que de un segundo a otro la encontraba la mujer más bella del mundo.
La pelirosa le miro extrañada. Sabía que él siempre la ignoraba, pero nunca tanto como para poner empeño en ello. Era como si de pronto tuviese que obligarse a hacerlo y la verdad, no sabía si eso era bueno o malo. ¿Acaso había llamado su atención y deseaba aparentar que no le importaba? —Río con sarcasmo en su interior—. No, claro que no. Sasuke nunca se sentiría atraído por ello e intimidado.
Se sentó en frente desesperanzada.
—Demasiado bueno para ser verdad —Murmuró con un hilo de voz cual nadie pudo escuchar.
Decidió que no le prestaría atención. No debía achacarse por tonteras en plena cena de noche buena. Sonrió y rió como nunca, pues estaba cansada por sufrir de algo que no tenía esperanza. Sintió sus miradas fugaces en más de un momento, pero fingió no saber nada. Así todo era mucho mejor.
La cena pareció salir de maravilla. La señora Uchiha preparó un delicioso pavo al jugó con patatas asadas que dejo a todos con la boca abierta. Tenten e Ino de agradecimiento llevaron una serie de pasteles para el postre y Sakura se lució con un postre francés que preparó con la receta recién aprendida.
Cuando el reloj apuntó la medianoche todos estaban en la sala tomando té japonés y un pastel de chocolate. El primero en dar la alarma emocionada fue Shouta, quien corrió con gran alegría hacia el árbol de navidad, causando alguna que otra dulce carcajada.
—Tía Mikoto, es hora —Alzó la voz con alegría—, ¿Puedo comenzar a abrirlos?
—Claro mi vida.
Con jubiló tomo el primer regalo que llevaba su nombre y sin prestar atención a tarjeta lo abrió. La verdad era una escena tierna y confortable. Ver a un niño disfrutando con tanta pasión hacia recordar a todos su infancia y la alegría que les producía.
Ino le imitó rápidamente. Se sentó a su lado con cuidado y se encargo de leer cada tarjeta, para posteriormente repartirlos.
—Para Fugaku de Mikoto —Anunció con una sonrisa entre sus labios.
El señor de la casa le dirigió una mirada dulce a su esposa al momento que tomo su regalo. Ella corrió a sus brazos totalmente maravillada y le deposito un pequeño beso.
La rubia tomo aire nuevamente al notar que sobraban en la escena. Siguió con cada uno, la mayoría eran para Shouta y entre los invitados por cortesía. Más aun, cuando poso sus ojos azules en el envoltorio verde abrillantado, todos supieron que algo importante venía.
—Para Sasuke de Tenten y yo —Con pequeños brincos se los llevo a los brazos del pelinegro quien le dirigió una mirada totalmente extrañada.
Sakura parecía asustada. La verdad no se esperaba que sus amigas hicieran algo así. Algo en su interior le producía desconfianza y se sentía mal por ello. Movió su cabello rosa con los nervios de punta. Su vista estaba pegada directamente en ellos, pues la curiosidad le mataba con pasión.
Las manos firmes del Uchiha no parecieron vacilar. Rompió con desinterés la envoltura y sin tomar más tiempo saco un marco color rosado y lleno de lentejuelas de su interior.
Subió las cejas divertido.
—Valla —Murmuró lo suficientemente alto para que todos pudieran escuchar—. Que detalle de ustedes, ¿Cómo supieron que me moría por una foto de Sakura?
Las mejillas de la dueña de los ojos jades parecieron arder al rojo vivo. Se llevo las manos a su cara totalmente sorprendida mientras intentaba matar con la mirada a sus dos amigas, que al parecer se encontraban riendo junto a la familia Uchiha.
Apretó los puños con fuerza. No sabía que decir ni que hacer. Sentía una extraña descarga de rabia y vergüenza en su interior. Su corazón le aconsejaba que dejara salir las lágrimas que amenazaban en sus ojos y rogará en el piso que aceptara el regalo. Que lo observara todos los días y que lo quisiera —Río con sarcasmo en su interior—, que estupidez.
—No te preocupes —Habló con extraña ironía en su voz—, No tienes ni que molestarte por qué yo con gusto recibiré ese regalo. Así que para con tu actitud, si no lo quieres, solo dámelo y termino el drama.
—No he dicho que no lo quiera —Hablo extrañado y con una pizca de autosuficiencia— De hecho me lo quedare, gracias a las dos.
La pelirosa abrió la boca en un acto de sorpresa, quiso decir algo, pero su boca no hayo palabras para discutir la situación. ¿Qué iba a decir si en vez de rechazarlo lo había aceptado sin mayores palabras?, debía admitirlo, aquel era uno de sus grandes sueños, pero ¿Qué haría con una foto de ella?
Se cruzo de piernas y se arreglo el cabello mientras el tiempo pasaba y la gente abría sus regalos con alegría. Estaba en un lapso de pensamiento de la escena pasada hace unos minutos, pues todavía se le hacía difícil creerlo. Tenía mucho miedo, pero a la vez alegría sabiendo que estaba mucho más enlazada con Sasuke si así se le podía llamar. Sentía que podía mirar cada vez más a través de esa coraznada bien armada del pelinegro.
—Sakura —Una voz aterciopelada la llamo desde su lado derecho.
Giro rápidamente sintiendo sus mejillas arder. Se trataba de Sasuke con un pequeño regalo entre sus manos. Al principio sintió que aquello era lo más hermoso que podría haberle pasado en navidad, más aun, estaba extrañada a más no poder. ¿Desde cuándo Sasuke se preocupaba de ella y le traía regalos?, nunca hubiese pensado algo parecido salido de él. — ¡Eso es! —pensó con una cara de satisfacción. Mikoto lo había obligado por cortesía obviamente, pues el Uchiha menor no podría estar pensando de ella. Él no podía fijarse en ella. No. Aquello era más que imposible, ¿o no?
—Esto es para ti —Hablo con voz calmada—.
La pelirosa soltó una pequeña carcajada.
—Solo porque Mikoto te lo pidió —Lo miro a los ojos directamente—, Pero gracias de igual manera.
—De nada —Respondió mientras daba la vuelta hacia la salida—, ¡Ah se me olvidaba —Giró hacia ella— Nadie me obligo a nada.
Quedo plasmada. No podía hablar, estaba en un colapso mental. Las cosas no debían ser así, ósea, ¿Desde cuándo todo había girado y él comenzaba a fijarse en ella?, ya se había hecho la idea anteriormente que las cosas con él no podrían suceder. Bueno la verdad, no era para tanto, es solo un regalo, más aun algo dentro de su corazón decía que había una esperanza que no debía dejar pasar.
— ¡Sasuke espera! —Le gritó hacia la puerta—, se que ahora vas a ir a ver a tus amigos, pero antes debía entregarte mi regalo.
Le entrego una pequeña caja a sus manos. El pelinegro la observo en silencio y luego levanto la mirada con una sonrisa torcida.
—No era necesario —Declaro— Pero gracias.
Dicho esto partió su rumbo mientras colocaba la caja en uno de los bolsillos de su chaqueta. Sakura lo miraba con nervios, tantas cosas que habían pasado en el día y sentía que ahora iba avanzando. ¡Hasta le dio las gracias por su regalo!, aquello era mucho hablando del Uchiha.
Entro rápidamente a la casa por el frío, aun que no lo sentía realmente, pero en estos días de nieve las enfermedades llegan muy rápido. Rió por sus adentros y abrió las manos en forma de alegría, sabía que no significaba nada, pero siempre guardaba esperanzas y para ella esto era un gran paso. No quería echar a perder su momento de felicidad con pensamientos negativos sobre una futura relación, ella lo quería y veía sus minúsculos avances. Solo se prometió a ella misma nunca ilusionarse.
Habían pasado ya un mes desde las celebraciones, ahora nuevamente volvía la etapa de estudiar duramente para las pruebas de selección universitaria.
Sakura paseaba nerviosa por el pasillo de su casa. Se trataba de Sasuke y su examen decisivo de la prestigiosa universidad de Tokio. Él estaba calmado escuchando música en su habitación mientras tomaba tranquilo el café del desayuno.
Suspiro resignada, no tenía para que preocuparse de él, sabía que iba a estar bien. Dio la vuelta para ir a ayudar a Mikoto en la cocina, más aun sintió como una voz la llamaba un poco debilitada.
—Sakura —Camino hacia ella con las manos sobre la cabeza—, no me siento bien, puedes llamas a mamá.
Ella asintió rápidamente y fue casi corriendo donde la señora Uchiha, quien inmediatamente subió hacia el segundo piso, le detono preocupación hacia su hijo menor, pero luego termino anunciando que se trataba de una gripe y que se necesitaba unos remedios para bajarle la fiebre.
—Yo tengo unos —Anunció la pelirosa— Mi padre siempre me los daba, son bastante efectivo.
Mikoto asintió con una sonrisa. Sakura sacó de su bolsillo una capsula amarillenta y sin muchos rodeos Sasuke se lo tomó.
—Debes irte hijo —Le habló con dulzura—, No puedes llegar atrasado. Sakura por favor acompáñalo pues estoy preocupada por él.
Asintió y luego se dio la vuelta pues el pelinegro ya se había adelantado a la salida. Se quedo en silenció en el camino, supongo que tenía miedo de desconcentrarlo de su prueba. Caminaron de forma rápida. Luego de unos minutos subieron al metro, no había tanta gente así que suspiro con alivio.
Al principio todo estaba normal para la dueña de los jades, más aun, comenzó a sentir un dolor punzante en el abdomen que la hiso caer sentada de rodillas sobre el suelo. Sasuke la miró con preocupación.
— ¿Estás bien? —La levanto del suelo con delicadeza—, ¿Qué paso?
Lo miro con los ojos llenos de dolor, pero de igual forma no iba a dejar que ella interrumpiera en el examen que debía dar. Se iba a aguantar su dolor, que era más que insoportable, solo por el bien de él.
—Sí, no te preocupes —Su voz sonó rasposa.
Él la miro con ojo crítico más aun no dijo nada, sabía que algo andaba mal. Siguieron su camino y se bajaron del metro, Sakura caminaba con el dolor. No sabía de que se trataba pero no podía anteponerse en el futuro del Uchiha. Se mostró lo más normal posible, pero sentía la mirada de él sobre ella casi todo el tiempo.
Llegaron a un edificio antiguo blanco lleno de estudiantes esperando que la hora llegara. La pelirosa le sonrió con dificultad.
— Llegamos, te deseo la mejor de las sueltes —Se paró de puntillas y le dio un beso en la mejilla, Sasuke la miró con los ojos abiertos y sorprendido mientras ella daba la vuelta.
—Espera —La tomo de la mano y le obligo a mirarlo— ¿Segura que estas bien?
—Sí.
Asintió y partió su rumbo. La pelirosa comenzó a caminar con los ojos casi desorbitados, estaba todo cada vez más borroso. El dolor le punzaba con tanto dolor que no lo podía dominar, aquello estaba mal. Menos mal que ya se había ido o si no hubiese sido una molestia, más aun, ya no podía estar más levantada, sentía que sus rodillas cayeron al suelo y sus ojos se cerraron bruscamente.
— ¡Ayuda! —Gritó una señora mientras la tomaba en sus brazos— ¡Se ha desmayado, por favor que alguien llame a una ambulancia!
Y Sasuke lo pudo oír pues por alguna extraña razón había esperado que Sakura hubiese avanzado para irse tranquilo. Tenía un presentimiento que se trataba de ella, pues no se notaba muy bien en todo el camino.
Corrió rápidamente y se encontró con ella en el suelo y una mujer a su lado.
—No se preocupe, yo me encargo de ella —Le aviso a la mujer para que se marchara.
Se sentó en el suelo y le movió los cabellos de su rostro, mostrando que estaba toda blanca. No podía estar más preocupado, ¡a la mierda todo!, debía ayudarla. Su corazón se lo imploraba.
—Sakura —Le hablo mientras la movía— ¿Me escuchas?
No hubo señal. Suspiro. Creo que se había comenzado a desesperar.
— ¡Hey ustedes! —Le hablo a unos jóvenes— ¿Dónde hay un hospital cerca?
—A tan solo unas cinco cuadras de aquí —Respondió el más alto de ellos.
Sin más remedio y sin perder más tiempo la tomo entre sus brazos y comenzó a caminar a pie todas las cuadras que le quedaban.
¿Qué le pasaba?, ¿Era algo grave?, no, no podía pasarle nada, todo iba a estar bien. Tenía que llegar a el hospital lo más rápido posible.
Sintió la preocupación recorrerle por las venas, la miraba a el rostro y pensaba que era hermosa a su manera. Rayos que pensaba, tan solo estaba desesperado por su salud como lo haría de cualquier otra persona luego de un desmayo. Nada más.
Lectores he vuelto ¡porfin!, había tenido muchos problemas así que no podía escribir pero ahora las cosas están mejor.
Prometo que no lo dejare botado así que no se preocupen, solo que me demoro a veces pero intentare que no pase tanto.
¿Les gusto el capitulo?, espero que sí, aun que me costo mucho escribirlo y estaba con muchos cortes. Ustedes diran.
Rewies y yo subo antes onegai!
Los amo 3.
Milkka.
