Los personajes de vocaloid no me pertenecen
Len corrió rápidamente al auto, seguido de cerca por Miku, quien, debido a sus casi 8 meses, tenía más dificultades para hacerlo. Definitivamente alguien debía amarrar a Rin a la cama, siempre estaba metida en problemas, pero nunca lo habían llamado de la estación de policías para informarle que debía ir a pagar la multa de su linda hermana y su tonto cuñado. No le dijo nada a su padre, para no ocasionarle más problemas a la hermana mayor, pero esta vez le debía un favor grande, uno muy grande.
Al llegar, tuvo que hablar con varios policías antes de poder al fin pagarle la fianza a esos 2. Miku lo espero sentada en la entrada, ya que estar en el auto la aburría y entrar con él tampoco era muy divertido. Estaba jugando con sus dedos cuando sintió la estrepitosa voz de su amiga viniendo de uno de los pasillos. Dio un suspiro y se coloco de pie, buscándola por todos lados, hasta que al fin pudo distinguir su rubia cabellera viniendo directo hacia ella.
-Miku, que bueno es verte –dijo la joven abrazándola con fuerza. Mikuo y Len aparecieron unos minutos después que ella
-eto, Rin, no puedo respirar –se quejó la peliturquesa tratando de aflojar un poco el abrazo. Len se aclaró la garganta, llamando la atención de su hermana. Luego camino en dirección al auto, haciéndoles un gesto para que lo siguieran –Len, ¿estás molesto?
-no, claro que no, es decir, todos los días recibo una llamada de la policía diciendo que mi hermana y su novio están detenidos por desorden público, ya sabes, cosas de la vida
-no tienes porque desquitarte con Miku, además, nosotros no empezamos, fueron esos idiotas de los hermanos Akita –se defendió Rin mirando por la ventana –y de ese idiota de Kaito y su hermano
-¿pelearon con ellos? –preguntó Miku volteándose hacia su primo, quien asintió en silencio, tratando de ocultar una herida que tenía en su brazo derecho. Len frunció aún más el ceño, presionando el volante con fuerza, poniendo sus nudillos en blanco
-no veo porque tuvieron que caer en su juego –dejo salir las palabras como si fuesen veneno en su boca –ese estúpido
-¿seguro que solo estas molesto por lo de estos 2?
-claro, ¿Por qué más?
-discutió con Kaito otra vez –murmuró la mayor de los Kagamine desviando su mirada de la de su hermano por el retrovisor –lo mismo de siempre, que esa niña es de él, no de Len
-le partiría la cara, si no fuera porque estábamos en una estación de policías
-pues yo no pude hacerlo –dijo Mikuo con desinterés –por que los estúpidos de Akaito y Nero me le lanzaron encima, ese cobarde, siempre protegiéndose tras de de su hermanito –Len chasqueo la lengua, frenando repentinamente –cálmate cuñadito
-es increíble la facilidad que tiene para arruinarme el día
-eto… Len, esta no es nuestra casa –observó Rin, al darse cuenta de que se habían detenido frente a la casa de sus padres –no digas que me acusaste
-no es eso, necesito tiempo a solas, por lo que tú y Miku pasaran unos días con papá, espero que no les moleste, pero de veras lo necesito…
-pero, Len, nuestras cosas
-las traje en la mañana, no se enfaden ¿sí? Será por muy poco tiempo, es que tengo que estudiar para hacer los exámenes de ingreso a la escuela de derecho, es ahora o nunca, ya que la edad necesaria son 17 años, después no podré
-no sabía que te cambiarías de escuela –dijo Mikuo con algo de tristeza –pensé que te graduarías con nosotros
-es una oportunidad única Mikuo, no puedo desaprovecharla
-¿vendrás a verme? –preguntó Miku. Len la beso con ternura, regalándole una sonrisa
-claro que las vendré a ver
-no sé porque no confío mucho en tu historia –murmuró Rin bajando del auto, seguida de su amiga, quien volvió a besar a su novio. Mikuo le lanzó un beso, haciendo un gesto a modo de despedida –nos vemos
Meiko las estaba esperando con una deliciosa pizza, aprovechando que los gemelos dormían tranquilamente. Miku comió un poco y subió hasta el cuarto que usarían con Rin. Era una habitación enorme, pintada de un tono rosa claro, con 2 camas medianas y varios muebles blancos, en los cuales ya estaba su ropa perfectamente ordenada. Las cortinas eran también blancas, y el piso se encontraba alfombrado. Definitivamente ese cuarto estaba especialmente decorado para ellas, de eso no había duda.
Se recostó en la cama que estaba junto a la ventana, fijando su mirada en el techo. No supo en qué momento se durmió, pero sí que despertó con el llanto de uno de los gemelos, Rinto.
Rápidamente miró la hora, sorprendiéndose al ver que ya iban a ser las 8 de la tarde. Había dormido casi 3 horas. Se incorporó lentamente, acomodándose el largo cabello a un lado del rostro, y bajo hasta el salón principal, donde se encontró a Rin viendo animadamente la televisión junto a su padre.
-vaya, veo que al fin despiertas –dijo Rin sonriendo.
-¿Cómo estas Miku? –le preguntó el señor Kagamine colocándose de pie
-bien, con algo de cansancio, pero bien
-eso es normal durante el embarazo, ven a ver televisión con nosotros
-no gracias, voy a ayudar con los gemelos –dijo Miku en tono de disculpas. Dio media vuelta y subió nuevamente, esta vez hasta la pequeña habitación en la que estaba Meiko con sus hijos -¿quieres que te ayude?
-claro, ¿podrías darle el biberón a Lenka? Es que Rinto despertó de malas
-claro…
Miku tomo a la pequeña rubia entre sus brazos, meciéndola suavemente para tranquilizarla, y comenzó a darle el biberón. La pequeña se movía suavemente entre sus brazos, y haciendo divertidos gestos que hacían sonreír a Miku. Meiko la observaba de reojo, analizándola cuidadosamente. Esa niña le recordaba a ella cuando joven cuidando de los pequeños Rin y Len Kagamine.
FLASH BACK
-¿de verdad que no te molesta que te pida esto? –le pregunto un entonces joven señor Kagamine
-de verdad Ken, será un placer ser la niñera de tus pequeños –le contestó Meiko asomándose a la cuna en la que dormían los pequeños rubiecitos –son hermosos
-ya lo sé, mis pequeños…
-cálmate Ken, estarán bien conmigo –lo tranquilizó la peli castaña tomando a Rin en brazos – ¿ya ves? Le agrado
El señor Kagamine rió ante el comentario de su amiga, fijándose en la pequeña, que rápidamente se había acomodado en los brazos de Meiko, frotando su naricita contra el cuerpo de la joven.
FIN FLASH BACK
La suave voz de Miku la saco de sus recuerdos. Lenka ya se había bebido toda la leche, y ahora disfrutaba del canto de la peliturquesa, estirando sus brazos para tratar de alcanzar los labios de Miku. Fijo su atención en su pequeño diablillo, quien ya dormía plácidamente en sus brazos. Lo acostó en la cuna con mucho cuidado de no despertarlo, y se aliso la falda.
-veo que no quiere dormir –murmuró en voz muy baja. Miku negó con una sonrisa, meciendo a la pequeña –ni modo, tendremos que cenar con su compañía. Dámela, que en tu estado no es bueno que hagas mucho peso
-pero si Len ka no pesa –le porfió Miku pasándosela de mala gana
-veo que te gustan los niños
-mucho –contestó ella acariciándose el vientre.
-ven ya es hora de comer algo
Luego de cenar, salió a pasear con Rin, yendo hasta un parque de diversiones que había cerca de la población. Andaban muchas personas, entre las cuales pudieron reconocer fácilmente 2 cabelleras de color rojizo que las llamaron. Teto iba muy abrazada del brazo de su primo Ted, a quien esto no parecía molestarle en lo absoluto. De hecho, se veía feliz.
-queríamos darles las gracias –dijo Teto a modo de saludo –de no ser por su baby shower, yo y Ted nunca hubiéramos terminado siendo novios
-¿son novios? –pregunto Rin sorprendida. Los jóvenes asintieron con una sonrisa en sus labios –vaya
-es genial –opinó Miku.
-¿Qué tal si damos una vuelta por el parque?
-es una idea genial, Ted y yo acabamos de llegar
-también nosotras
Estuvieron cerca de una hora dando vueltas por el parque, hasta que finalmente la pareja se ofreció para acompañarlas hasta su casa, a lo que ellas aceptaron gustosas. Nunca estaba de más un poco de compañía, y mucho más a esas horas de la noche, cuando el reloj ya marcaba las 11 de la noche. Al llegar encontraron todo apagado, por lo que subieron hasta su cuarto sin hacer ningún ruido. Rin sacó su portátil e ingreso a internet, encontrando conectado a Len. Dudo unos minutos, hasta que finalmente decidió hablarle, realizando un video llamado con él.
-¿Cómo la han pasado en su primer día en casa de papá? –preguntó el pelirrubio desde el otro lado de la cámara.
-muy bien, y tú, ¿Cómo vas con tus estudios?
-¿estudios? –Pregunto Len con extrañeza -¡bien!, muy bien
-no creo que lo hayas olvidado –murmuró Rin entrecerrando los ojos. Len rió nervioso, agitando las manos
-te extraño –dijo Miku con voz de niña. Len le sonrió dulcemente
-y yo a ustedes
-¿enserio me has extrañado? –pregunto Rin alegre
-no a ti torpe, me refiero a Miku y Akari –explicó Len colocándose serio –bueno chicas, ya deberían de dormir
-tu igual
-dulces sueños preciosas, duerme bien Rin
-tu tampoco eres guapo –dijo su hermana cortándole. Miku se acomodó en la cama, durmiéndose casi de inmediato. Rin apago la luz y se tapo hasta la nariz, moviéndose una y otra vez.
MIENTRAS TANTO
-me voy a vengar –repetía una y otra vez el peli azul, caminando de un lado a otro, frente a un muy aburrido pelirrojo –juro que lo haré, esta es la última vez que esos molestos Kagamine me fastidian
-¿y qué harás? –le preguntó su hermano sin quitar su expresión de aburrimiento
-los destruiré
-eso ya lo has dicho muchas veces Kaito, pero, ¿Cómo piensas destruirlos?
-les daré en su punto más débil
-¿y cuál sería su punto más débil?
-los Hatsune –aseguró el peli azul, tomando a su hermano por sorpresa
¿Qué estará planeando Kaito?
Tendrán que esperar hasta el próximo capítulo para saberlo
