Hola a todos. Gracias por los comentarios me animan mucho n.n

Espero seguir haciendo esta historia de su agrado.

Sin mas por e momento, les dejo el capitulo de hoy.


Capitulo nueve: El reino de Akatsuka y la primera audiencia.

Hay solo tres motivos reales por el que un personaje viajaba a un universo paralelo.

Uno: Por que es el héroe destinado a salvar ese mundo. El elegido. Donde al ser llamado por el gobernante o mago del reino cumpliría una profecía ancestral.

Dos: Por que en realidad pertenecía a ese lugar pero al ocurrir una gran tragedia o conspiración, sus padres tuvieron que mandarlo a otra dimensión para salvarlo. Años después descubriría la verdad y regresaba para conocer su cultura y tratar de vivir mezclando lo que a aprendido de ambos mundos.

Tres: Paso un tipo de accidente por el cual es enviado a otra dimensión en donde conocería a su verdadero amor después de un par de incidentes, encuentros y desencuentros con otros posibles amores. Pero al final siempre habrá una linda boda donde se terminara de consagrar el amor verdadero.

Si. Esos son las tres razones por las que un personaje de anime viajaba de una dimensión a otra o… quizás haya alguna mas…

¡Tienes ser así! ¡¿Cómo demonios puede ser que este en una relación incestuoso y aun peor con alguien como Todomatsu?!

Eso es lo que piensa Choromatsu mientras Nya-chan lo guiaba al salón principal donde daría su primera audiencia. Bien, tiene que mostrarse confiado. No será manager de una idol famosa pero igualmente es guiar a alguien al camino del éxito. Resolverá los problemas políticos del reino, volverá a sus hermanos personas funcionales de la sociedad y después se volverá rey con Nya-chan como su reina y tendrán muchos hijos con su rostro y cabello rosita y orejitas de gato. Le dirá adiós a aquella vida de nini que tenia antes y pondría en lo alto el nombre de Matsuno.

―Choromatsu-sama ¿Por qué pone esa cara, nya? ―le pregunta la chica con desagrado al verle los ojitos brillando de esperanza infantil―. Es desagradable nya. Concéntrese por favor. Seria mejor que usted solo atendiera la audiencia como siempre pero yo no soy la que decide esas cosas... lamentablemente. Solo espero que los demás no compliquen demasiado la situación, nya.

Ella abre la puerta y revela el enorme salón con tapices rojos, columnas de mármol y marcos de oro. En la parte trasera los seis tronos en fila hechos de oro con relieves del símbolo familiar.

Nya-chan se coloca al lado del tercer trono, por lo tanto Choromatsu la siguió y tomo asiento. Estaba todo tenso y bien estirado.

―Como siempre somos los primeros, nya. Aun tiene que revisar algunos documentos… después de eso ya podrá irse con Todomatsu-sama, nya.

―Nya-chan cuéntame otra vez sobre el compromiso de Todomatsu.

Choromatsu lo había estado pensando desde que le anunciaron sobre su relación con el sexto hermano, pero como eso debía de ser una confusión o quizás solo un obstáculo mas en la buena vida que siempre a querido. Lo reflexiono en los anime s el príncipe siempre tiene una molesta prometida o amiga de la infancia que se auto nombraba su amante pero que al final siempre se quedaba con otro. Choromatsu lo único que iba a hacer era acortar el camino entre el puto A y el punto B. Y ese tal Atsushi puede que le ayude en eso.

Nya-chan por su parte suspira no es nada raro que su señor le haga hacer un repaso general de lo que a hecho para conservara a Todomatsu todos estos años, era su manera de darse ánimos cuando se deprimía y sentía que el tiempo se le esta acabando.

―Bien ―hablo―. Todo comenzó en su doceavo cumpleaños. Era su presentación ante la alta sociedad y burguesía como los herederos del reino de Akatsuka, nya. La fiesta estaba siendo un éxito se partió el pastel y se repartió vino y champaña a los invitados. Fue entonces cuando se abrieron los regalos. Cada uno tenia un lote diferente, era curioso ver como se diferenciaba por el color característico de cada uno, nya. Pero cuando Todomatsu-sama comenzó con los suyos, llamo la atención que estos fueran un poco… diferentes a los de usted y los demás.

― ¿Diferentes?

―Si. Usted sabe mas delicados, nya ―dijo ella casi sin tacto. Es decir a Ichimatsu le regalaron su primera ballesta y a Todomatsu un nuevo dosel rosa para su cama. Reika trata de contener su enojo, comenzaba a impacientarse. No le gusta que su señor se agá el tonto con ella―. Ya sabe como es Todomatsu-sama, nya. Comenzó de caprichoso y a querer quitarles los regalos a los demás. Usted intento tranquilizarlo, bueno usted es el único que puede hacerlo, nya. Entonces él abrió el regalo del heredero del reino Sugary, nya.

― ¿Atsushi?

―Si… él ―ella frunce el seño, no le gusta que la interrumpen cuando habla―. Dentro de la caja había un…. ―Reika hace una mueca― vestido rosa de encaje fino adornado con ramilletes de rosas, nya. No ayudo para nada que Ichimatsu-sama y Osomatsu-sama comenzaran a reírse. Con el carácter de Todomatsu-sama lo primero que hiso fue aventar el vestido en la cara de Atsushi-sama y gritarle "No soy una niña" y acto seguido se bajo los pantalones en frente de todos, nya… Matsuyo-sama se desmayo en ese momento ―suspira con resignación―. El reino de Akatsuka siempre a sido visto como una burla entre los demás países, nya. Si no fuera por las facilidades que se tienen en estas tierras no tendríamos un lugar entre la monarquía. Que el más joven de los herederos del mismo presentara tal comportamiento fue inaceptable, una ofensa total. Así que cuando el rey de Sugary pidió una disculpa por los actos de Todomatsu-sama, nuestros amados reyes accedieron a todo para no romper nuestros lazos con ello y ofrecieron la mano de Todomatsu-sama en matrimonio, nya.

―Pero ambos son chicos eso no es un poco…

― ¿Y? ¿A que viene eso de repente? Eso nunca le ha impedido algo a usted o a sus hermanos. Además, ya no son raros los reinos que tienen dos reinas o dos reyes como gobernantes. Usted siempre me aburre con sus discursos respecto a eso, nya. Aun que el incesto aun no esta bien aceptado entre los países que conforman la monarquía… por ello Osomatsu-sama, Karamatsu-sama e Ichimatsu-sama manejan lo suyo como un secreto e igual mente usted. Seria el colmo si no tuvieran aun quesea esa consideración ―divaga un poco―. Total. Desde entonces no ha escatimado en nada para retrasar la boda de Todomatsu-sama con Atsushi-sama. Cada año Atsushi-sama viene e intenta llevar a cabo la ceremonia, pero usted siempre encuentra una manera para evitarlo y bueno ya a pasado mas de una década desde entonces, nya.

― ¡Espera! ¡Espera! ¡¿Como que yo siempre hago algo?! ―interrumpe el de verde.

Reika hace muecas. Sabe que a Choromatsu-sama le gusta recordar sus a sañas pero comienza a odiar esta actitud de chico ingenuo. Sin nada de tacto va al grano:

―Ya se le olvido. Cuando eran niños lo baño en agua de atún e intento que los gatos de Ichimatsu-sama se lo comieran, o la vez que intento tirarlo por las escaleras; o cuando tenían catorce años e intento envenenarlo con unos pastelillos… aun que al final Karamatsu-sama termino comiéndoselos… ¡no importa, nya! ¡La cuestión es que desde entonces, año con año e tenido que soportar todos sus planes, por culpa de la promesa que hiso con Todomatsu-sama, nya!

La chica lo encara molesta arrugando la nariz poco conforme. Esa época del año llagaba de nuevo, y eso significaba que su responsable señor se comportaría como un idiota sin cerebro.

Choromatsu por su parte esta un poco coqueado. Para empezar ¿Qué tipo de promesa hizo con Todomatsu? Vamos si lo piensa bien a lo mejor le pidió que fingiera tener una relación con él para que ese tal Atsushi no le este molestando. Si es así ¿Por qué se lo pide a él? Una cosa es que lo acompañe al baño en las noches y otra fingir una relación amorosa. Bien pudo habérselo pedido a Karamatsu quien es al que le piden esa clase de favores incómodos. O a tal acaso a Jyushimatsu por que bueno a él no le importaría hacerlo. Pensándolo bien, Todomatsu no seria la clase de persona que pida un favor de esa clase. Parase ser mas uno de los estúpidos y absurdos planees de Osomatsu. Vamos, Todomatsu sabe cuidarse solo, si él quisiera encontraría la manera de manipular las cosas para salirse con la suya y si no quiere el compromiso entonces simplemente se desharía de él tan rápido que el tal Atsushi no sabría que le paso encima. Por lo tanto él no esta convencido en lo absoluto de lo que le acaba de contar Nya-chan. Pero al mismo tiempo su amada Nya-chan no tendría motivo para mentirle, por lo cual es cierto, aun que choque en su mente. Él tenía una relación con Todomatsu… ¡¿Pero en que rayos estaba pensando?!

―Entonces, porque Todomatsu no rompe su compromiso ―fue lo primero que salió de su boca.

La chica se crespa en su lugar de solo oír eso:

― ¡Nyaa! ¡No diga eso tan a la ligera!

― ¡Hee! ¿Ahora por que estas maullando, Reika?

Escucha una voz detrás de ella.

― ¡Chibimi te he dicho que no has eso!

Regaña la de pelo rosa a la de dos coletas. Ella siempre tiene la mala costumbre de aparecerse de la nada.

¡Hello, Reika-chan! ―Karamatsu entra brillando por todas las lentejuelas en su traje azul, hace gala con su capa y se sienta al lado de Choromatsu―. Listos para hacer la diferencia, para recibir el amor de nuestro bello pueblo. Para ondear la bandera de la libertad con el aire de la…

―Si, ya todos sabemos el resto. No tiene que seguir.

Interrumpe su sirvienta. Saca un espejo de mano con mango de oro de su delantal y se lo entrega a su doloroso señor, quien inmediatamente se ve reflejado y se acomoda la cola de caballo y la corona. Tiene que verse espectacular para la gente de su pueblo, ser todo un charming prince.

―Hey, Choromatsu ―el segundo hermano llama al de verde sin despegar la vista de su reflejo―. Lo de esta mañana…

―Ha, si… ―Choromatsu entrecierra los ojos con desapruebo y rechazo ― ¿Quieres explicarme que fue todo eso?

La imagen de Ichimatsu acostado entre Osomatsu y Karamatsu los tres completamente desnudos, el primero chupándosela a Karamatsu mientras Osomatsu mordisqueaba los muslos del cuarto hermano. Regreso a la mente de Choromatsu con asco. Pensó quedarse ciego por un instante de después de verlos.

― ¿HE? Bueno Ichimatsu estaba un poco inquieto en la mañana ―respondió el de azul sin entender del todo la actitud de su hermano―. De saber que abría una audiencia le hubiera dicho a my honey que esperara hasta después de ella. ―se excusa―y ya sabes como es Osomatsu cuando…

― ¡No me refiero a eso! ¡¿Qué diablos estaban haciendo?! ¿Y a quien le dices my honey? ―grita Choromatsu con poca paciencia. Todo esto se le hace tan sucio y el desconcierto de su hermano mayor no le esta ayudando nada.

Karamatsu comenzó a excusarse con un enredado discurso sobre el amor verdadero y la nobleza obligada pero el de verde no paraba de regañarlo. Sin embargo como Choromatsu no era capas de hablar claro sobre su verdadero descontento, el segundo hermano entendía que era por haber perdido el tiempo con Ichimatsu y Osomatsu. Eso era siempre lo que le reclamaba el de verde, mas a él, por que el de rojo y morado solían ignorar todo lo que decía. En ese instante entraron Ichimatsu cargando a su gato naranja con lentes azules al lado de Yuka, ignoro a ambos pasando de largo, se sentó en el cuarto trono encorvado y acaricio a su mascota.

¡My Kitty!

Karamatsu interrumpe su charla con el tercer hijo para saludar a su amante que se veía atractivo con ese cabello bien peinado y la cruz y las cadenas de su traje.

― ¡¿A quien le dices Kitty?! ¡Ichimatsu saétate bien!

Choromatsu no lo pasa por alto e Ichimatsu solo chasquea la legua.

―Una mañana común y corriente después de una visita de Atsushi-sama ¿no es así, Reika?

Chibimi codea a la de pelo rosado que estaba a su lado, la cual parece un gato erizado. No tenía ni dos horas que habían visto a Atsushi-sama y ya comenzaba a actuar como bobo. Al menos no corrió como siempre a encerrarse en su habitación a intimar con el de rosado. Y hablando del sexto príncipe, este hacia su entrada junto a sus sirvientas. Entro como si nada, le guiño el ojo al tercer hijo y fue a sentarse en el sexto trono secreteándose con Sachiko y Aida de la cuales solo se salían risitas.

Choromatsu se resistió de llamarle la atención a Todomatsu, no soportaría un coqueteo mas del menor, en especial por que el primogénito de la familia hacia su aparición y conociéndolo no desperdiciaría el tiempo en fastidiarlo. Osomatsu se sentó en el primer trono, mejor dicho se acostó en este a lo largo subiendo los pies en los brazos.

Paso media hora y cada hermano estaba en lo suyo. El mayor leyendo una revista y riendo. Karamatsu seguía con su espejo, Choromatsu impacientado gruñía cada vez que miraba a cualquiera de sus lados, Ichimatsu en silencio esperaba con cara aburrida acariciando a su gato y Todomatsu seguía platicando con sus sirvientas. La puerta se abrió de golpe y aparecieron Jyushimatsu y Homura, el primero de un grito y brinco se fue a sentar a su lugar mientras la chica parecía agitada y ruborizada, fue a tomar su lugar al lado de las otras sirvientas, detrás de los tronos de su respectivo príncipe.

―Lo siento mucho. Llegamos muy tarde. ―Homura se disculpaba inclinándose una y otra vez.

―No te preocupes ―Yuka la tranquiliza―.Sabemos que cuidar de Jyushimatsu-sama es muy difícil.

―No es así. Él es un buen chico ―dice Homura ingenuamente.

Y las demás chicas se ríen para si mismas. Homura es demasiado inocente. Ellas que habían cuidado del quinto príncipe cuando ninguna otra sirvienta quiso, hasta antes de que ella llegara, sabían los problemas que podía dar el de amarillo, el como solía desaparecer en los jardines del castillo y regresar cubierto de tierra y hojas o su comportamiento infantil combinado con su fuerza. Que Homura no haya huido como las demás y lleve un par de años en el castillo ya era todo una hazaña que ellas agradecían.

―De todos modos Totoko aun no ha llegado. ―Chibimi agrego.

― ¿Dónde se supone que esta? ―cuestiono Reika―. Se supone que ella es la jefa de sirvientas.

Se cruza de brazos malhumorada. Dijo eso pero sabe que Todomatsu-sama la mando a despedir a Atsushi-sama y probablemente ésta se quedo hablando con él. Es una tonta descuidada, Maid de segunda. El que se algo linda no le da el derecho de estar coqueta con los hombres.

―No tienes porque celarte Reika.

Menciona Chibimi jugando con sus coletas.

― ¡Nadie se cela de nadie! ―Reika grita erizándose. Ya tiene muchos problemas para soportar las tonterías de las otras― ¡Se supone que ella es la jefa de sirvientas! ¡Debería de estar aquí!

Pero que puede esperar de una maid que ni siquiera quiere cuidar de su respectivo príncipe. Aun que si lo piensa bien ella tampoco querría cuidar de Osomatsu-sama.

― ¡Todos, recuerden que tiene que ser claros con sus peticiones!

Se escucha la voz de Totoko venir del otro lado de puerta junto al barullo de una multitud.

Bien ya era hora. Las chicas tomaron sus lugares a dos pasos detrás de su respectivo príncipe, sin embargo estos seguían en lo suyo propio. La puerta se abrió y la multitud avanzo dentro. Totoko desfilo entre todos ellos:

― ¡Todos lo que vengan a pedir algo formen una fila! ¡Los príncipes atenderán sus peticiones! ―se muestra sonriente y adorable―. ¡Así que sean rápidos y no hagan que pierda mi tiempo!

Agrega poco adorable y se coloca al lado de Osomatsu sacando un pergamino y una pluma. Totoko podría mostrarse linda cuando el momento le conviniera pero en realidad solía ser bastante quisquillosa y a veces algo… violenta. No era secreto para nadie en la casa Matsuno que detestaba su oficio de servidumbre. Desaparecía para hacer sus propias cosas y dejaba a los príncipes de la casa hacer lo que les placiera al igual que las otras sirvientas que quebrantan las reglas una y otra vez. Pero cuando eran cosas como estas, Totoko solía fingir y tomar su papel.

― ¿Y? ...Bien quien va a ser el primero de ustedes basuras.

Aun que no siempre podía esconder su verdadera forma de ser.

― Seré yo. Sus majestades quiero que observen bien esto, zanzu.

― ¡¿Iyami?! ―Choromatsu grita en cuanto lo reconoció, los demás voltearon un segundo hacia su dirección―. C-continua…

No pasó a más y continuaron.

―Ah… es un honor para mi que su excelencia sepa mi nombre ―el hombre de grandes dientes se frota las manos y de inmediato saca de entre sus cosas un cepillo con un jabón del otro lado―. Nuestras excelencias son muy inteligentes y reconocen un verdadero invento cuanto lo ven, zanzu. Fínjanse primero tiene que tallar el piso con el jabón de esta manera y luego tallas con el cepillo de esta otra forma…

―Eso solo es un jabón atado a un cepillo ―Choromatsu hace notar de inmediato.

―Su excelencia este es un gran y novedoso invento, zanzu.

―Es un jabón atado a un cepillo ―el tercer hijo se cruza de brazos. Que no traten de verle la cara de tonto.

―Me parece bien ―El primogénito interrumpe sin siquiera mirar entretenido en su revista.

― ¡Hey, Osomatsu! ―el de verde grita.

―A mi también.

― ¡Karamatsu!

―Me da igual.

― ¡Ichimatsu!

― ¿Porque no?

― ¡Jyushimatsu!

―De acuerdo.

― ¡Todomatsu!

― ¡Aprobado! ¡Cien monedas de oro! ―grita Totoko escribiendo en su pergamino.

― ¡Ustedes! ―Choromatsu vocifera.

― ¡Siguiente! ―indica la sirvienta principal.

―Pongan algo de atención al trabajo ―regaña el tercer hijo de un lado―. Al menos miren a quien les esta hablando ―dijo del otro.

― ¡Aprobado! ¡Cien monedas de oro! ―de nuevo indica Totoko― ¡Siguiente!

― ¡Espera un momento!

― ¿Cual es el problema? ―Osomatsu dice con descuido―. Eso es lo que quieren. Apoya a tu nii-san, Ichima-chan.

― ¡Aprobado! ¡Cie monedas de oro! ¡Siguiente!

El de morado ruboriza ligerito y sin voltear a ver a su hermano mayor contesta:

―Yo solo quiero terminar con esto.

― ¡Aprobado! ¡Cien monedas de oro! ¡Siguiente!

― ¡Esperen! ¡Escuchen lo que les digo!

Nadie escuchaba a Choromatsu y…

― ¡Aprobado! ¡Cien monedas de oro! ¡Siguiente!

― ¡Oh, brother! Solo acepta el amor de nuestro humilde pueblo.

― ¡Aprobado! ¡Cien monedas de oro! ¡Siguiente!

― ¡¿Cuál amor?! ¡Solo están regalando el dinero! ―cuestiona a sus hermanos.

― ¡Aprobado! ¡Cien monedas de oro! ¡Siguiente!

― No seas tan estricto, Choromatsu nii-san ―Todomatsu llama su atención―. Terminaremos más rápido de esta forma. Y tú y yo tenemos asuntos pen-di-en-tes.

― ¡Aprobado! ¡Cien monedas de oro! ¡Siguiente!

―Hee… Totty esta tan desesperado ―Osomatsu sonríe picaresco―No crees que es mejor de esta manera, Choromatsu. Yo también tengo asuntos pendientes con Ichimatsu.

― ¡Aprobado! ¡Cien monedas de oro! ¡Siguiente!

―Osomatsu ―el de azul no parece contento.

―No seas mezquino, Karamatsu. Ayer estuviste más tiempo con Ichimatsu. Es turno de nii-san.

― ¡Aprobado! ¡Cien monedas de oro! ¡Siguiente!

Non, no, non. Yo soy todo un caballero. A demás sabes que no me disgusta compartir en lo más mínimo.

― ¡Heee! ¿Es un desafío?

― ¡Aprobado! ¡Cien monedas de oro! ¡Siguiente!

― ¡Ustedes dos! ¡Se les olvida que estoy aquí presente! ―Ichimatsu llama a los mayores sin dejar de acariciar a su gato―. Adelante continúen peleando. Quiero ver quien queda de pie al final.

―No, Ichimatsu. No estamos peleando ―Karamatsu se pone nervioso y mueva las manos negando desesperado.

―Así es. Karamatsu y yo nos llevamos bien ―complemento Osomatsu despreocupado―. De hecho quizás deberíamos ambos de encargarnos de ti ―guiña un ojo al de azul.

―Eso no estaría tan mal.

― ¡Aprobado! ¡Cien monedas de oro! ¡Siguiente!

―Par de idiotas. Le quitan lo divertido ―Ichimatsu ruboriza.

― ¡Aprobado! ¡Cien monedas de oro! ¡Siguiente!

― ¡Dejen eso! ―reclama Choromatsu― ¡Que clase de ambiente es este!

― ¡Aprobado! ¡Cien monedas de oro! ¡Siguiente!

―Es cierto es desagradable ―apoya Todomatsu.

―Lo único que Totty quiere es darle la razón a Choromatsu ―el de rojo se burla.

― ¡Aprobado! ¡Cien monedas de oro! ¡Siguiente!

―Choromatsu nii-san dile algo.

― ¡¿Yo porque?!

― ¡Aprobado! ¡Cien monedas de oro! ¡Ese fue el último de hoy! ―anuncio Totoko termino de anotar en su pergamino―. ¡Con eso damos terminada la audiencia de hoy!

― ¿Qué? ¡No, esperen! ―Choromatsu voltea a todos lados confundido ¿Qué había pasado con todo aquello de resolver los problemas políticos del reino? ― ¡Aun no podemos terminar!

― ¡Dije que terminamos hoy! ―amenaza Totoko con su puño más que dispuesta a mandar a volar al príncipe de verde si se atrevía a contradecirla. Por supuesto Choromatsu retrocedió asustado. Y ella se llevo a la gente fuera del castillo―. ¡Todos, gracias por venir a la audiencia de hoy!

Y salieron de la habitación.

―Que bueno. Eso fue mucho trabajo ―Osomatsu se levanta y se estira bostezando.

―Pero si no hiciste nada ―reclama Choromatsu.

―Tú tampoco.

― ¡Cállate!

― Me voy. Quiero ver a mis gatos.

Anuncio Ichimatsu y Yuka va de prisa a seguir a su señor.

― ¡Espérame, Kitty!

Karamatsu se va detrás de él. Chibimi había salido desde hace mucho de la habitación sin que los demás se dieran cuenta. De igual forma Homura se acerca al suyo sonrió dulcemente:

―Buen trabajo, Jyushimatsu-sama.

El chico se ruboriza poniendo su mano tras la cabeza. En seguida la toma de la mano sin previo aviso y prácticamente corrieron de la habitación.

―¡Hey! ¡Hey Choromatsu nii-san! Ya que terminamos ¿que te parece si vamos a mi habitación? ―Todomatsu no tarde en acercarse al tercer hermano y abrasarlo recargando su cabeza en el pecho del mayor―. Le pediré a Sachiko que nos prepare la cama y Aida que traiga un buen vino.

― ¡No digas esas cosas! ―lo regaña el de verde y lo aparte de él― ¡No me toques de esa manera!

― ¿Qué pasa contigo? ―cuestiona el de rosa― ¡Bruto!

―Lo siento, Todomatsu-sama, nya ―Reika apenas termina de suspirar e intercede por el tercer príncipe―. Choromatsu-sama tiene que ver y firmar unos papeles, no puede hacerle compañía por ahora. Acompáñeme, nya.

Y acto seguido la chica toma del brazo a Choromatsu y lo saca del lugar llevándose tan rápido como puede sin protestar hasta su estudio. Apenas llega la chica lanza a Matsuno en un sillón cercano, cierra la puerta con seguro, se recarga tratando de recobrar el aliento:

―Como odio esta época del año. Siempre hacen eso cuando les toca una audiencia, juntos.

Por lo regular las audiencias suelen tener menos gente, tres o cuatro personas y durar mas tiempo. Choromatsu suele ser muy estricto con lo que aprueba. La voluntad de hierro del tercer príncipe es muy conocida en todo el reino al igual que su testarudez. Por ello la gente del pueblo no pierde su tiempo si sabe que no conseguirá ni una moneda de plata del tercer príncipe. Sin embargo si los seis herederos al trono se encontraban juntos, la posibilidad de salir allí con dinero estaba garantizada. Es bien sabido que la gente del pueblo suele hacer competencias de un día para otro para tener el privilegio de pasar.

Reika trata de ser una buena maid. Una maid que es fiel a su amo y que sabe guardar sus secretos, una que sabe que su trabajo es importante porque asiste a aquel que cambiaria las cosas algún día. Pero con este amo que tiene…

― ¡Nya-chan estaba tomándome del brazo! ―el de verde se retuerce en su lugar rebosando de felicidad tan rojo como un tomate―. Del brazo…

―Porque me pasa esto a mi, nya. ¡Concéntrese por favor! ―Reika se quiere dar de golpes contra a puerta. Aun así sigue siendo mejor que en otros años―. Sachiko y Aida van a estar molestando después por hacer enfadar a Todomatsu-sama.

Choromatsu por su parte sonríe entusiasmado:

― ¡Todo estará bien! ¡Prometo que mañana lo are mejor!

―Eso no importa ahora. Si no lo que ara después. Atsushi-sama seguirá viniendo al palacio de ahora en adelante y de una vez le advierto que no me are responsable de las cosas que haga.

―Ah, eso ―Choromatsu pone una cara seria por un momento―. En realidad pesaba en apoyar el compromiso de Todomatsu con Atsushi. Eso será lo mejor.

― ¡He!... ¡Heeeeee!... ―la chica crispa en su lugar― ¡¿P-p-pero que esta pensando, nya?! ¡Nyaaaa!

Grita Reika mirando a su señor que no sabia si ya había acabado de enloquecer. Todo su mundo se pone de cabeza tan rápido. Pero así ha sido desde el momento en que acepto la ayuda de Choromatsu-sama y se convirtió en su maid personal. Esto tan solo es el inicio.

Continuara...