Post-nupcial
por sahel
Este fiki está dedicado a Kea Langrey y a Zusaku! Gracias por la inspiración moshas
Capítulo 10 Aceptación
-¡Ah, aah!... Mi-nato... -la voz de Itachi resonaba trémula y excitada en el solitario pasillo, cuando los labios de Minato le permitían un respiro del asalto al que les tenía sometido. Cuando hambriento, atacaba el fino cuello del pelinegro, cuando sus manos ansiosas recorrían cual experto dueño el cuerpo del menor; haciendo que la ropa rozara la piel de seductora y frustrante manera, pues Itachi igual odiaba la barrera textil como la agradecía, sabía que si llegaba a perderla sucumbiría sin objeción al evidente deseo del rubio por poseerlo ahí mismo y sin importarle quién pudiera verlos.
Luego de su embarazoso arrebato al presentarse en la oficina de Mianto, Itachi intentó retirarse conservando algo de dignidad, prometiendo al rubio (luego de una candente sesión de besos) que le explicaría con detalles lo sucedido cuando se encontraran en otro lugar y sin tantos testigos. Sin estar convencido de dejarlo ir Minato accedió, tenía reuniones pendientes y el trabajo no podía dejarse de lado sólo por él; sin embargo, el rubio insistió en acompañarlo hasta la salida privada del edificio, la que le llevaría al estacionamiento con facilidad y sin encontrar extraños en el camino.
Y esa ventaja inicial se había convertido en la fuente de su actual predicamento.
Justo antes de cruzar el umbral que le llevaría al estacionamiento, Itachi se encontró de pronto semioculto y arrinconado contra la pared del pasillo, con el peso del cuerpo de Minato sobre el suyo, y los labios en campal batalla por dominar los apasionados besos que compartían. Itachi no era vanidoso o ególatra (a pesar de lo que pudiera pensarse de él) pero dioses, ¡cómo le gustaba tener la atención de Minato volcada enteramente en sobre él! Y lo había extrañado tanto, que realmente no estaba presentando resistencia alguna a los avances de su esposo.
-E-Espera... -gruñó contra los labios del rubio que seguían tratando de comerle la boca, cuando sintió que una pierna del rubio se colaba por entre las suyas y que un par de manos ágiles desabrochaban el botón y cremallera de su pantalón. Intentó oponerse de nuevo, pero Minato lo calló otra vez con sus labios, ahogando en su boca el gemido que emitió Itachi al colar la mano dentro de su ropa interior, para sujetar el semi erecto miembro de Itachi en su mano.
-B-Basta... -intentó detener al rubio- Alguien puede... vernos... -
-Lo siento, pero... -resopló el rubio antes de atacar la mandíbula de Itachi con otra demanda de besos. Sujetó una de las manos del moreno y la llevó hasta el bulto entre sus piernas - para regresar, tendrás que ayudarme...
Itachi tragó saliva con dificultad, sorprendido y excitado al mismo tiempo por las acciones de Minato. Sabía de primera mano que era un amante apasionado, pero nunca imaginó que el rubio sería tan abiertamente sexual. Este momento le parecía una mezcla de erótica incitación y una mala línea de pornografía; y sin embargo, le estaba quemando la sangre por culminar lo que el otro proponía.
-Aah...-gimió ronco, los dedos de Minato masajeaban la sensible punta de su sexo- E-espe..ra... -apretó los dientes y trató de jalar algo de oxígeno del ardiente aire que envolvía sus pulmones, para no escucharse tan afectado por lo que estaba sintiendo. Era un Uchiha después de todo, tenía que ser capaz de mantener algo de control. Con decisión plantó una mano sobre el pecho del rubio y lo empujó los suficiente para alejarle unos centímetros de su rostro. Ahora podía ver las intensas pupilas de Minato flamantes de deseo fijas en él. ¡Dioses, por qué tenía que ser tan sensual!
-¿Tienes algo para cubrirnos? -El desconcierto y confusión de su pregunta reflejadas en los ojos de Minato le hicieron sonreír de lado- Si manchamos nuestra ropa, no importará que nadie nos vea igual se darán cuenta. Además, es desagradable.
-Dios, te amo Uchiha... -fue la respuesta del rubio, un segundo antes de asaltar por enésima vez la boca del moreno. Itachi tuvo la intención, -realmente la tuvo- de empujar al otro o al menos contradecirlo, pero pronto sucumbió a la hechizante forma en que sus labios eran succionados por la boca de Minato y al placentero movimiento que traía la mano del otro entre sus piernas. Así, sumidos en el calor que sus cuerpos generaban y en el deseo alimentado por recíprocas caricias, ambos se dejaron perder por el embriagante momento. Milagrosamente, las palabras de Itachi sí habían hecho mella en la psique del rubio, y de algún bolsillo perdido de su traje, extrajo un pañuelo con el cual pudieron minimizar el potencial peligro de las huellas de su orgasmo.
Luego de ese pequeño destello de conciencia Itachi se dejó seducir por el aroma y besos de Minato, hasta alcanzar el deseado clímax; al que se había hecho adicto con cada noche junto al rubio y del que se había privado los días pasados por la presencia de Sasuke, y al sentirse ofendido por la protección que el otro trataba de brindarle. Irónico que rechazara la oferta y fuera él mismo quien se descubrió. Minato por su parte aprovechó cada segundo, cada roce y cada beso que podía robar de Itachi. Estaba sediento de su pareja y parecía que cada contacto entre ellos sólo aumentaba su hambre del menor. Entre sensuales jadeos, estimulantes caricias y el fuego entre sus cuerpos, Minato se dejó llevar, perder el sentido y estremecerse de placer al culminar en el pañuelo que los salvaría de indiscretas salpicaduras.
Ligeramente sudorosos pero satisfechos, se permitieron compartir los brazos del otro unos segundos más antes de -tras un aletargado beso- separarse finalmente. Ninguno se percató de que su encuentro había sido presenciado por un tercero, cuya mirada lejos de desviarse ante la intimidad de la pareja, se afiló para no perder detalle de lo sucedido y tener muy en claro quiénes eran los participantes.
Y no fue el único que tuvo conocimiento del mismo, gracias a un pequeño teléfono celular, pudo compartir la información casi de inmediato.
-Tenía razón señor. Están relacionados y tratan de ocultarlo-
-Hn. Pobres ilusos. Comienza con la segunda parte del plan.
-Sí señor
-Y Pain... tráeme al niño.
Kakashi levantó la mirada de su amado libro naranja para ver a su pequeño estudiante ausente otra vez. Resopló algo cansado. Kakashi no era un amante de los infantes, incluso era consciente de su tendencia a hacerlos sentir incómodos para no que no quisieran estar junto a él; pero por alguna razón, el taciturno muchachito que ha tutoreado los días anteriores le hace desesperar con su aire de torturada víctima, al grado de querer por iniciativa propia acercársele. No que vaya a hacerlo, por supuesto, pero igual el impulso está ahí. El chico era listo, mucho muy listo, pero esa tendencia a perderse en su introspección estaba dejando ya secuelas físicas. Lo que sea que le haya pasado en esa academia, lo estaba consumiendo...
Kakashi rodó los ojos. Él era un hombre práctico y justo ahora practicidad era lo que necesitaba. Tomó una goma y la lanzó directo a la frente del distraído chico.
-Hey Sasuke, si es tan complicado resolver el ejercicio, qué dices si mejor intentamos biología- Pronunció levantando su libro con orgullo y sonriendo con los ojos en cresta, Sasuke llevaba casi una hora tratando de resolver un problema de matemáticas bastante simple.
Las cejas de Sasuke se fruncieron, pero soportó el acceso de ira para no responder con lo que el impulso le indicó -y sorrajarle el cuaderno en la cara- escudándose en el orgullo de ser un digno Uchiha (si eso aún podía serlo, luego de que su padre seguramente le quitaría hasta el apellido) ni siquiera se sobó el golpe en la frente, ¡qué demonios, si le había dolido!
-Estúpido- pensó, tensando sus hombros y cejas.- Puedo hacerlo, sólo... ha surgido un pequño inconveniente, sensei.- lo último lo dijo con los ojos apretados. El desviar la vista provocó que sin querer observara la portada horriblemente naranja. La molestia se elevó, y una especie de calorcito se le comenzaba a subir a la cara.- Deme sólo cinco minutos más.
Con un movimiento rápido el mayor le quitó el libro de las manos, escondiéndolo en algún lado. Era una de las habilidades que sorprendía a Sasuke. Kakashi parecía que podía desaparecer las cosas en el aire.
-Déjalo... no sé la respuesta de todas formas -Musitó y curvó de nuevo los ojos, guardando su libro- Hm, sabes Sasuke-kun quiero preguntarte algo personal... ¿Podría? -dijo serio.
El menor suspiró profundo, comenzaba a acostumbrarse a la extraña actitud del hombre. Ya ni tenía caso enojarse. Ese tipo en todo caso, le causaba no sólo cierta curiosidad, sino una especie de extraña confianza o... compatibilidad, lo que fuera, lo hacía sentirse tranquilo y enganchado para querer aprender de él. Aún así, no quería darle el gusto de saberle impresionado.
-Preferiría que no -Ni daría fácil su brazo a torcer. Entrecruzó los dedos, intentando aguantarse la sonrisa de autosatisfacción. Ajá, toma esa Kakashi-san.
El mayor parpadeó un par de veces y luego se encogió de hombros.
-Entonces preguntaré -dijo despreocupado- Qué crees que sería mejor regalar, ¿Un sexy negliye o un cupón del amor de Kakashi?-
El color rojizo se le subió sin duda a las mejillas. En casa ni siquiera se hablaba de sexo (cuando llegaba a estar en ella), sus padres, hermano y sirvientes eran muy resguardados al respecto, y ni que decir cuando se trataba de profesores.
-¿Qué puta pregunta es esa?- No es que quisiera responderle mal. No a Kakashi, por eso desvió la mirada, pero recordar precisamente a un profesor, diciendo cosas depravadas o más bien a ese, le causaba repulsión y cólera.- No me interesa... y... disculpe la respuesta.- Inclinó un poco su cabeza, aun con el sonrojo pero esta vez de ira.
-¿No te interesa? -cuestionó intrigado, ladeando un poco la cabeza para estudiar la un poco exagerada reacción del chico. Cualquier otro hormonal adolescente luego de sonrojarse trataría de saber para quién era la compra, o pedir con mal cubierto disimulo más detalles de una vida sexual -¿Y por qué no? Es algo muy natural y placentero... ciertos hermanos mayores deberían practicarlo más... -
Sin elevar la cabeza, los ojos de Sasuke se movieron para buscar la cara de Kakashi. Más obscurecidos, si se podía, por incomodidad y enojo; Sasuke apretó más sus entrecruzados dedos, suspirando profundo. Contrario al otro la pregunta de Kakashi, no parecía estar relacionada con su propia persona. Pero no le gustaba tampoco la alusión al hermano mayor.
-No me agrada hablar de ello, menos con mis maestros. -No estaba pensando adecuadamente, no tenía respuestas inteligentes porque se estaba sintiendo incómodo, herido y quizá acorralado por los recuerdos. -Acorralado al grado de querer volver a ser violento de ser necesario- murmuró apenas audiblemente, ajeno a su costumbre. Pero Kakashi lo escuchó y no por ello, se dio por aludido o declinó el preisonar.
-¡Oh, lo has hablado con tus maestros! Eso es bueno. Los maestros son fuente de sabiduría y absoluto respeto -dijo el mayor solemne y un tanto emocionado, intencionalmente teatral al captar la incomodidad en el menor- Siempre debes hacer lo que ellos te indican -aseguró asintiendo con la cabeza un par de veces, cruzando los brazos y cerrando los ojos -No lo crees, ¿Sa-su-ke?
El pequeño lo observó unos segundos en silencio, luego movió negativamente la cabeza. Había apretado tanto sus manos que sus nudillos estaban blanquecinos. Desentrelazó los dedos para sobarlos tranquilamente. Sus labios se despegaron con dificultad; estaban casi secos, tuvo que remojarlos con la lengua. Tragó saliva.
-"Estoy convencido de que tu potencial lo iguala, o incluso podrías superarlo" eso me dijo. Y yo le creí... Superarme siempre ha sido mi meta para superarlo a él, a mi hermano... Por eso lo veía después de las clases oficiales.- Su rostro adquirió un gesto vacuo, su mirada se tornó agria. Apretó los labios negando con la cabeza.- No Kakashi-san... no creo que siempre se deba hacer lo que un asqueroso pervertido maestro diga-
El gesto en su rostro no cambió, salvo por una ligera curvatura invertida en los labios. Era una careta casi perfecta, casi como la de Itachi; salvo que el pequeño no lograba ocultar el dolor de su mirada. Es sólo un niño. Un niño que trataba de esconder la vergüenza y la ira, el desamparo y desconfianza de su propia familia. La máscara se quebró cuando inmediatamente luego de sacar lo que acongojaba su alma, se arrepintió enormemente de haberlo dicho a un completo extraño. ¡Ni siquiera tenía idea de por qué estaba hablando! Pero la conversación lo llevó por sí sola a ese rumbo y, sinceramente, sentía que si no lo decía a alguien explotaría. ¡Precisamente por eso fue tan fácil!
Kakashi lo miró sereno. No había en sus ojos nada que no fuera atención a lo que decía. No le juzgaba, no le compadecía, no preguntaba curioso por más detalles de lo que había planteado. En un parpadeo, su secuestrado libro de matemáticas apareció justo frente a sus ojos. Sasuke lo tomó y lo bajó a la mesa, levantando una ceja en silente cuestionamiento a su maestro. El mayor se encogió de hombros.
-Maa... resuélvelo. Comeremos macha después. -y puso los ojos en cresta.
Sí, hablar con Kakashi era fácil.
A Minato no le sorprendió ver a Kakashi en el penthouse, cada día esperaba a que él o Itachi volvieran antes de retirarse para no dejar a Sasuke solo y de paso, comentarles algo respecto a su día con el menor. Lo que sorprendió al rubio, fue el semblante serio que portaba Kakashi y la furia que podía apreciar en sus ojos.
El rubio enarcó una ceja, algo significativo debió suceder, Kakashi pocas veces se enfadaba y por la tensión en que todo su cuerpo se mostraba su ex alumno estaba a punto de asesinar a alguien.
-Necesitas hablar con Sasuke, maestro. Y hacer algo.
El pequeño Uchiha suspiro apenas audible, se levantó del sillón en el que inicialmente se sentó cuando el señor Minato le pidió hablar uno momento, luego de atender en la sala una llamada de Itachi para avisarle que llegaría muy tarde ese día. A decir verdad, Sasuke agradeció el que su hermano estuviera tan ocupado como para no verlo mientras aún estaba despierto. La semi-confesión que hizo a Kakashi sensei le preocupaba, no quería que su hermano mayor se enterara, era vergonzoso y humillante; Itachi jamás se había visto envuelto en algo así, su hermano era demasiado inteligente para caer tan bajo.
-Debí pedirle que no dijera nada...- pensó el menor, aunque si Itachi no estaba ahí reclamándole lo estúpido que era por dejarse engañar y ensuciar el nombre de la familia, era porque Kakashi aun no le comentaba nada; y si no lo había hecho ya, probablemente no lo haría. -¿Cierto?- Respiró un poco más tranquilo, quería creer que su maestro era tan discreto como extraño, es decir, si el mayor siempre buscaba la forma de ocultar su rostro era porque entendía y valoraba la privacidad. Al menos quería creerlo...
-Sí Naruto, lo prometo. Todo el día. Ahora déjame hablar con tu abuelo... -La voz de Minato se escuchó de pronto, ya regresaba a la sala. Justo cuando comenzaban a platicar, el celular del rubio timbró interrumpiéndolos. Con una sonrisa apenada, Namikaze se disculpó para atender la llamada de su hijo. Sasuke enarcó una ceja y se acercó hasta la repisa justo arriba de la chimenea. Había varias fotografías dispuestas ahí, lo notó cuando llegó al lugar pero nunca prestó real atención a las imágenes asumiendo que eran, principalmente, decorativas. Sin embargo, examinándolas ahora, eran fotografías del señor Minato, el maestro Kakashi, un hombre mayor de cabello blanco y un niño, muy, muy parecido a su anfitrión.
-Debe ser su hijo... -
-Sí. Es mi hijo, Naruto -contestó amablemente orgulloso Minato. Sasuke giró sorprendido, pero trató de ocultar lo más que pudo el haber sido atrapado con la foto del niño entre las manos. Levantó la mirada y dio un paso atrás, intimidado por la altura de Minato cuando se acercaba a él. El rubio sonrió aun más y tomando otra fotografía de la repisa, se la mostró al pelinegro.
-Aquí estamos Naruto, Kakashi, mi padre Jiraya, y yo. Naruto cumplía ocho años y lo llevamos a Disneylandia para festejar. Fue divertido...- una sonrisa suave y contenta apareció en los labios del rubio, sus ojos brillaron mientras recordaba el momento. Sasuke arrugó ligeramente el ceño, confundido por esa expresión en el rostro del mayor. Era una mezcla de orgullo, añoranza y felicidad... No sabía con qué adjetivo nombrarla. Estaba seguro que jamás había visto esa expresión en la faz de su padre al hablar de sus hijos, ni siquiera por Itachi. Cuando su hermano era el tema de conversación Fugaku destilaba presunción y altanería, pero nunca algo parecido a lo que Minato reflejaba.
-¿Dónde está su hijo? ¿Con su esposa?- Preguntó curioso, el rubio le había mencionado en varias ocasiones a su retoño, y siempre lo había hecho con un tono de emoción en la voz. Como si realmente disfrutara el hablar de su hijo, había un innegable cariño cuando lo hacía. Sin conocerlo, Sasuke ya sintía una punzada de envidia con ese niño.
Minato levantó los ojos de la fotografía y miró a Sasuke. Sus ojo ligeramente ensombrecidos, más no por ello menos amables.
-Mi esposa murió hace tiempo -comentó sereno y Sasuke sintió las mejillas calentarse. No debió preguntar- Naruto está en Sapporo, con mi padre; yo tuve que venir a Tokyo por trabajo, pero cuando Naruto termine el ciclo escolar vendrá a vivir conmigo.
-¿Por qué? -la pregunta se le escapó antes de ser consciente. Quizá era porque el señor Minato le inspiraba confianza, quizá era, porque realmente no comprendía sus acciones. Él sólo visitaba la casa Uchiha (como estadía) una semana cada seis meses y regresaba al internado. El rubio era un hombre tan ocupado como su padre ¿Por qué querría tener a su hijo a un lado, cuando había otros asuntos por atender? Probablemente se refería a que viviría en la misma ciudad, como él y sus padres, pero no en la misma casa.
Fue el turno de Minato para fruncir el ceño; no por la inocente pregunta, sino porque los ojos del pequeño Uchiha le observaron con recelo e incredulidad. No creía en sus palabras. No creía en que traería a Naruto a vivir con él. Minato sintió entonces su estómago arder. Sasuke era sólo un niño, cómo era posible que alguien tan joven tuviera ya tal desconfianza en el mundo. Kakashi tenía razón, Sasuke era -psicológicamente hablando- muy frágil e impresionable a pesar del reacio exterior con el que se presentaba. Sólo había que presionarlo un poco y el chico terminaría confundido y mal entendiendo todo a su alrededor. Era una bomba de tiempo.
Minato tomó un poco de aire y trató de hablarle como lo haría con su hijo (algo que realmente le nacía, pues se había encariñado ya con el pequeño)
-¿Por que, qué Sasuke? ¿Por qué lo traeré conmigo?- cuestionó el mayor con un gesto comprensivo en los rasgos, Sasuke asintió- Porque es mi hijo y lo extraño. Además, teniéndolo cerca puedo cuidarlo mejor.
Una fina ceja negra se enmarcó en el rostro del pequeño Uchiha. Y Minato sabía como interpretarlo. Por todo lo que conocía de los Uchiha, por todo lo que había logrado extraerle a Itachi, por todo lo que ahora enfrentaba con el menor de la familia; Minato sabía. Los miembros del clan eran internados apenas alcanzaban la edad legal para ser enrolados en alguna escuela, otorgando a las autoridades académicas la responsabilidad del 'cuidado' de los menores. Quienes tenían que aprender a cuidarse solos, a ser independientes y a obedecer a los líderes de la familia.
Sí, Minato sabía que Sasuke, con ese gesto, desestimaba a Naruto y lo consideraba como un niño consentido. Si conociera a su hijo, se sorprendería.
-No me mal entiendas Sasuke. Yo no sobreprotejo a mi hijo, pero es mi hijo. Nunca permitiría que alguien lo lastimara sin arrepentirse de ello. -aseveró con intensidad en la mirada y convicción en la voz. Alcanzó uno de los hombros de Sasuke con la mano y le dio un suave apretón- Nunca permitiría que nadie lastimara a aquellos que amo. Y eso incluye a tu primo, tu hermano y a ti.
Sasuke lo observó en silencio, peleando con su cuerpo para no dejar que ese calorcito que sentía en las mejillas se intensificara, mientras meditaba la respuesta que recibió. Devolvió la fotografía que aun tenía en las manos a la repisa sobre la chimenea y con una elegante fluidez, casi idéntica a la de Itachi, se alejó del rubio y tomó asiento nuevamente en el sofá.
-Um... dijo que quería hablarme de algo... -musitó el pequeño.
-Claro -Minato sonrió apenas y le siguió, sentándose en el sillón frente al menor- Itachi me pidió encontrar un espacio para que continúes estudiando y no pierdas el ciclo. Dado lo avanzado que está, no fue fácil, pero finalmente tengo dos opciones para ti. Quiero discutirlas contigo y que elijas la que más te agrade.
-Que yo elija... -musitó confundido Sasuke, como si esa fuera una opción válida. Él sabía que los adultos más diplomáticos que su padre, utilizaban estas palabras para hacerte creer que tenías voz y voto en algo que finalmente ya estaba decidido de antemano. Sin embargo, apreciaba que el rubio al menos intentara disfrazarlo. Minato escuchó su quedo murmullo, no hizo ademán de tomarlo en cuenta.
-Puedes enrolarte en el Instituto Anglo, no es un internado pero es uno de los mejores y está dispuesto a aceptarte aunque el ciclo esté por terminar. Las clases son en inglés, pero supongo que eso no sería problema para ti. Lo único que me hace pensar, es que la carga de materias difiere de la que tenías, por lo que tendrás que tomar cursos extras y aun así, no podrías regularizarte con una generación específica... -Minato observó el rostro impávido del niño, continuó- Sin embargo, cuando solicité tu expediente en tu previa Academia, pude tener una charla con el Rector que creo que alegrará.
Sasuke se tensó visiblemente ante esta información.
-Me explicó que la decisión sobre tu falta fue tomada sin consultarle, pues él se encontraba fuera de la ciudad. El Rector no está de acuerdo con lo extremo de la penalización, tomando en cuenta tus notas y actividades en la Academia. Sin embargo, también es consciente de que tu reacción merece una reprimenda. -Minato hizo una mueca de apoyo- La buena noticia, es que está dispuesto a aceptar tu reingreso; siempre y cuando quede la nota en tu expediente, accedas a cumplir cientochenta horas de servicio y por supuesto, le ofrezcas una disculpa a... ¿eh, Orochimaru sensei? Hm, sí, creo que ese es su nombre... -musitó el rubio- Qué dices, es un buen trato ¿No lo crees?
Minato sonrió apenas para mantener la careta, observó el pálido color que adquirió Sasuke conforme le hablaba de lo ocurrido con su ex rector. El menor había agachado la cabeza, haciendo que su flequillo le cubriera parte del rostro, aun así, Minato podía apreciar que su semblante esta desencajado; sus manos eran dos firmes puños sobre las rodillas, tan apretados que las venas comenzaban a marcársele por la translúcida piel. El niño estaba a punto de explotar...
¿Qué demonios le hicieron? Minato no deseaba lastimarlo más, pero si la insinuación de Kakashi era cierta, tenía que hacer hablar al pequeño.
-¿Y bien, qué dices? Puedes volver a clase a partir del lunes, si te decides, y continuar con tu vida normal. -Sasuke se encogió un poco y musitó algo que el rubio no alcanzó a distinguir, así que insistió- Perdón, no te escuché bien...
-No me envíe... -dijo un poco más fuerte. Minato arrugó el ceño. No por las palabras, sino por la voz trémula y ahogada que emitió el pequeño.
-Sasuke qué es-
-¡Por favor, no me envíe! -gritó con desespero el menor, levantando el rostro para develar una mueca de terror y furia entrelazada, que hacían a sus excesivamente húmedos ojos destacarse por la súplica que las palabras transmitían. Pero el menor desvió la mirada de los ojos azules que le observaban. Avergonzado quizá, de su emocional reacción. Minato estiró su brazo para alcanzar al menor, mas antes de que pudiera tocarlo, Sasuke levantó el rostro otra vez, mostrando ahora una mirada fiera. Herida.
-¡No voy a regresar!- zanjó tajante- ¡No voy a disculparme por haberme defendido! ¡Ese maldito se merecía cada golpe que le di...! ¡Por haberme mentido, por haberme engañado usando a mi hermano contra mí...! ¡Por hacerme creer que podría superarlo y que finalmente mi padre me vería a mí! -casi rugió frustrado- ¡No voy a disculparme jamás! ¡Ese maldito pervertido intentó tocarme con sus repugnantes manos! ¡Intentó meterme la lengua en la boca! ¡Yo no soy como esos otros, que lo siguen sin objetar! ¡Yo soy un Uchiha!... Nadie va a molestarme sin recibir su merecido... yo soy... un ... Uchiha...-
Y de pronto, todo el fuego que desprendía el menor se esfumó. El rubio se tensó.
-No... no soy digno de ser un Uchiha...-musitó apenas, agachando el rostro nuevamente- Papá tenía razón, sólo traje humillación y deshonra a la familia...-
La mandíbula del rubio se tensó con fuerza al escuchar la oración, al mismo tiempo que sintió las venas de su cuerpo arder con indignación tras comprender lo que el pequeño narraba. ¿Fugaku sabía lo que le pasó? Algo potencialmente traumante... ¡Y no hizo nada! ¿Acaso no le importaba su Sasuke? Ese infeliz hijo de... las palabras casi se le escapan de los labios, pero Minato tomo aire y trató de serenarse, trató que su voz no reflejara nada más que apoyo.
-Te atacaron, y te defendiste Sasuke. Cualquiera lo hubiera hecho. No hay nada malo en ello.- replicó Minato, comprensivo. Buscando alcanzar con sus palabras al menor que ahora parecía perdido en sí mismo.
-No... yo debí...-su voz comenzó a temblar y Minato pudo ver un par de lágrimas deslizarse por sus mejillas- Yo no soy ... cualquiera... Yo soy Uchiha Sasuke, debí hacer otra cosa. Debí ser mejor... lo siento ¡Lo siento! ¡Por favor no le diga a Itachi! -replicó urgente y desesperado- Él no lo sabe y...y...si no lo sabe... no va a enfadarse conmigo... y...y...-
-Shhh, tranquilo... shshh...-susurró Minato, alcanzando finalmente entre sus brazos al pequeño. Lo atrapó contra su pecho en un potente abrazo que Sasuke no renegó, por el contrario y tal vez sin darse cuenta, el menor de los Uchiha se aferró al mayor, mientras le repetía una y otra vez, que Itachi no se enterara. Minato lo estrechó con fuerza, deseando ser capaz de calmarlo, de protegerlo. ¡Era sólo un niño! Un niño que ahora, se deshacía en llanto apegado a su pecho, un niño que necesitó mucho tiempo que alguien lo sujetara de esta forma, y que sabiendo lo que había pasado, le aseguraran que todo estaría bien.
Y Minato lo hizo.
-No fue tu culpa, mi niño ...Sshh -susurró sobre el oído del menor, con desbordante ternura- No fue tu culpa y te prometo, nadie volverá a lastimarte. Nunca más.
Acarició la cabeza de Sasuke con ternura y lo dejó desahogarse; mientras él mismo intentaba calmarse. De imaginar siquiera que Naruto pasaba por algo similar sin encontrar apoyo en nadie le quemaba el alma hasta dejarle sin aire en los pulmones. Si fuera su hijo, no habría lugar en el mundo en el que ese mal nacido profesor pudiera esconderse por atreverse a propasarse con su pequeño.
Si fuera su hijo...
Si Sasuke fuera su hijo...
Cuando despertó se sintió desorientado por un momento, pero unos parpadeos después reconoció la habitación en la que estaba; la que le habían asignado mientras estuviera con el señor Minato. Con el nombre del rubio llegó también la imagen del mayor abrazándolo luego de su vergonzoso quiebre. Sintió entonces los ojos pesados y el cuerpo cansado, había llorado hasta caer dormido en los brazos del otro, pues Sasuke recordó, Minato no dejó de abrazarlo en ningún momento, y aunque había sido educado para no mostrar tan bajo comportamiento, mientras el rubio lo acunaba, sintió que nada más en el mundo importaba, sintió que nada en el mundo podría alcanzarlo. Los brazos del señor Minato eran cálidos y protectores, parecidos a los de su hermano.
Se incorporó, sentándose en la cama. Recordó entonces la plática con el rubio y sintió las mejillas enrojecer, pero nuevamente, no le importó. El señor Minato lo hacía sentir aceptado aun con todas sus debilidades. Un suspiro de alivio dejó sus labios. Se sentía tan ligero ahora, tan seguro... Pasó una mano por su cabellera, alborotándola un poco mientras se preguntaba qué lo había despertado. El fuerte gruñido de su estómago fue difícil de ignorar y casi rió por la situación.
Bajó de la cama con los pies descalzos. Era tarde pero tenía hambre, y aunque seguro el señor Minato ya estaba dormido, no le molestaría si tomaba algo para comer. Una fruta, un pan. Lo que fuera. Se encaminó hacia la cocina, pero se detuvo en el pasillo al escuchar voces provenir de una de las habitaciones del penthouse. Enarcó una ceja, y llevado por una repentina curiosidad, se acercó hasta el umbral de la puerta que permanecía abierta y trató de escuchar mejor. Reconoció sin problema las voces de los dos hombres dentro de la habitación.
-¡Debí notarlo antes! ¡Debí hacer algo antes! -musitó alguien abatido una voz tan similar a la de su hermano, que Sasuke casi pudo asegurar que era de él, excepto que Itachi jamás se escucharía tan apesadumbrado ni culpable al hablar. ¿Había alguien más dentro? A esta hora, imposible.
-No puedes culparte por esto. No podías saberlo-
-¡Conozco al bastardo, Minato! Sé lo despreciable que es... ¡Lo intentó conmigo! -gruñó esa persona entre dientes. Sí, era su hermano.- ¡Estúpido, estúpido! ¡Debí prever que iría tras Sasuke... !
-¡Hey, basta! -Minato interrumpió imperativo pero gentil, sobresaltando a ambos Uchihas, deteniendo lo que hasta entonces se escuchaba como golpes huecos- Basta. No te dejaré hacerte responsable. Dale algo de crédito, le puso el alto que se merecía ¿o no?
-Le fallé... - Sasuke tuvo que apretar un puño sobre su pecho y el otro en la boca al escuchar la queda y descorazonada frase que soltó su hermano. Itachi se sentía culpable de lo que sucedió y no sólo eso, por lo que acababa de decir, también fue acosado por el desgraciado ese. Reuniendo toda la voluntad que tenía, Sasuke ordenó a su cuerpo permanecer quieto y oculto tras la sombra, en lugar de correr con todas sus fuerza hacia su hermano como sus entrañas querían, para decirle cuánto lo lamentaba. Pero no, su hermano no apreciaría que estuviera espiando.
Sasuke escuchó movimiento, traspiés y ropa frotándose, seguido por un muy quedo 'thud', el sonido que hacen dos cuerpos cuando se juntan tras inesperada colisión.
-No lo hiciste. Ni lo harás- susurró entonces Minato, en un tono diferente a cualquiera que Sasuke hubiera escuchado antes. Curioso al máximo, se asomó a penas lo suficiente para ver en el interior de la habitación. Sus ojos se abrieron sorprendidos ante la imagen. Ahí, en el centro de la habitación, embarcados en un fuerte abrazo se encontraba su hermano y el Señor Minato. Por la forma en que Itachi se encogía entre los brazos del rubio, parecía no sólo familiarizado, sino también estar buscando aun más de su consuelo y protección. Sin querer, recordó la cálida sensación que traían al acunarte y se sintió feliz y celoso de que su hermano estuviera recibiendo tan afectuoso gesto.
Un segundo después, simplemente se sintió confundido.
Minato eliminó la distancia entre él y su hermano, besándolo. No fue un beso repulsivo de observar para Sasuke, simplemente inesperado. El contacto fue breve pero estaba seguro, por la forma en que ambos parecían no querer despegar por completo sus rostros, que había estado cargado de emoción. Observó luego como el rubio colocaba su frente sobre la de Itachi y a su hermano, suspirar aliviado, subiendo los brazos para engancharlos tras el cuello del rubio, apegándose por completo al cuerpo del mayor. Una fantasmal pero sincera sonrisa se pintó en sus labios.
Sasuke no podía creer lo que sus ojos le mostraban, nunca había visto a su hermano interactuar de forma tan íntima y cariñosa con nadie que no fuese él, y la sola idea de que alguien más pudiera arrancarle esas sonrisas a su hermano, le hicieron sentir un inexplicable ardor en la boca del estómago. Aunque claro, también podría ser porque tenía hambre...
Escuchó el golpe de algo cayendo sobre un colchón pesadamente y sus ojos volvieron a enfocarse en los dos ocupantes de la habitación, quienes se habían movido del centro hacia la cama donde ahora se encontraban, enredados uno en el otro. Sasuke arrugó el ceño. Ahora comprendía muchas de las frases e insinuaciones que soltaba Kakashi sensei, también comprendía esa familiaridad con la que el Señor Minato se dirigía a Itachi y sobre todo, comprendía el anhelo en la mirada que su hermano dedicaba al rubio cuando aquel no lo notaba.
Se giró, dando privacidad a la pareja, recargando la espalda en la pared. No era tonto, sabía qué estaban haciendo aunque no comprendiera bien -aún- el mecanismo del sexo entre dos hombres. De hecho si lo meditaba, no sabia bien qué se hacía durante el acto, aunque tenía una vaga idea gracias al manga que Kakashi sensei le había mostrado días antes. Se sonrojó de imaginar a su hermano en situación similar.
-Es-espera- escuchó la queda orden de Itachi, sin pensarlo afinó su oído para escuchar más- No puedo hacerlo... Sasuke... tengo que hablar primero con él. Contarle todo, que sepa de nosotros.
Y esa resolución de Itachi, envolvió el corazón del menor con una sensación cálida. Itachi no quería ocultarle que algo sucedía entre él y el rubio. Minato no respondió. Al menos no con palabras, pues el silencio que siguió a la declaración de Itachi hizo pensar eso al menor, hasta que escuchó el leve chasquido de un par de labios separándose de otros.
-Sé que duerme, pero quiero estar con él... Necesito saber que está bien-
-Entiendo -replicó el mayor- Si fuera mi hijo, no me separarían de su lado -afirmó cariñoso, antes de volver a besar a su hermano, al menos eso supuso Sasuke pues el silencio volvía a reinar en el cuarto, salvo por el frotar de la ropa que se escuchaba apenas.
-Hn, vaya urgencia la suya... -meditó sarcástico- Mejor me voy... -No quería ser descubierto por error o porque a su estómago se le ocurriera hacer acto de presencia. Con lo que acababa de descubrir tenía suficiente como para perder el apetito, pero no se arriesgaría. Tan sigiloso como llegó, Sasuke regresó a su habitación.
En la soledad de su cuarto, con las imágenes de los otros dos aun vívidas en su cabeza, algo de pronto hizo clik. ¡Itachi ya sabía lo que le pasó! ¡Lo sabía! y para alivio del menor, no estaba enfadado con él, no estaba disgustado de él. ¡Su hermano estaba molesto por lo que le paso! Un par de lágrimas bajaron por sus mejillas y Sasuke las limpió furioso con el dorso de su mano en infantil gesto. Sonrió tímido.
Se dejó caer de espaldas sobre la cama con los brazos abiertos. Ni siquiera la voz de su padre acechando en sus recuerdos le quitaría la sensación de paz que ahora tenía.
Su hermano, Itachi, lo quería y lo quería cuidar.
No tenía ya más nada de que preocuparse.
continuará...
NotasNotas: 1- la primera confesión de Sasuke a Kakashi, se la debemos a la hermosa y genial Zusaku, que me dio un graaaan empujón con ese dialogo entre ambos. ah! las maravillas del msn! GRACIAS GRACIAS. 2- GRACIAS a todos los que dejaron review o que activaron la alerta por este fic, me alegra que les guste. Espero que el capitulo no los decepcione. 3-. Sé que no hubo mucho avance en la historia, pero necesitaba plantear la situación de Sasuke, con respecto a lo que le pasó, con Minato y a cómo reaccionará con Itachi XD. Creo que la recta final se está acercando.
Espero poder continuar pronto, tengo muchas ideas, pero poco tiempo... Lamento la tardanza.
gracias nuevamente. Saludos.
