Disclaimer: Esta es una obra de Fanfiction usando personajes del mundo de Bajoterra, que son propiedad de Asaph Fipke y Nerd Corps. Lo único que me pertenece son los OCs.
N/A: Hasta donde sé, mañana estrenan "Slugterra: Eastern Caverns"en los cines de Canadá, ya que mi internet está de pérdida y no he podido abrir la mayoría de mis redes sociales. ¡Disfruten del capítulo!
Soundtrack: Tonight - Magic Man.
Capítulo 9. En el amor, nadie pierde.
1930. Domingo, 22 de Junio.
—Por supuesto —Anne asintió. Caminó hasta su escritorio y volvió a sentarse—, sin embargo, dirás lo que quieras decir después de que yo hable.
—No, madre. No entiendes, lo que te voy a decir es...
—No, no. Yo primero —La pelinegra sonrió mientras Trixie resoplaba—. Te he descubierto, Beatrice.
La joven sintió como un escalofrío recorría su espina dorsal y se convertía en un manojo de nervios.
—¿Qué has dicho? —preguntó con terror la pelirroja.
—Me ocultaste... esto —Su madre sacó de un cajón de su escritorio la peluca roja—. Te teñiste el cabello. Aún tienes la raíz un poco oscura. ¿Qué trataste de hacer?
Su madre le miraba con confusión, algo que hizo a Trixie sonreír. Su progenitora apenas sabía sobre su desobediencia.
—Parecerme un poco más a ti, por supuesto.
Anne arqueó una ceja y esbozó una sonrisa orgullosa.
—Entiendo el porqué —La mujer pasó el dedo índice con delicadeza por el marco de una foto. A Trixie le dio curiosidad; no podía ver quien estaba en la foto, sin embargo, se limitó a no preguntar al respecto—. Debes de tener en cuenta que eso daña tu cabello y a los chicos no les gusta a una mujer que no sea bella.
—Estoy segura de que a mis pretendientes no les importará —«Porque solo pensaran en mi dinero», completó Trixie en su mente.
—Quizás tengas razón —Su madre lucia bastante calmada; el comentario había aumentado su ego, dejando como resultado a una tranquila Anne.
Trixie casi podía reconocerla como la madre que tenía antes del accidente.
—Ahora, ¿qué querías decirme? —continuó Anne.
La moza apretó los labios; la seguridad que había tenido hace unos segundos ya había desaparecido. De todos modos, iba a confesar solo porque estaba segura de que su madre ya lo sabía todo y, en realidad, ella apenas conocía la punta del iceberg.
—De hecho, era eso. Quería decírtelo antes de que lo descubrieras —murmuró.
La pelinegra asintió.
—Antes de irte... —Trixie ya estaba a punto de tomar el picaporte de la puerta, pues sentía la necesidad de ir a su cuarto o a cualquier otro lugar que no fuese el despacho de su madre. Se volteó y observó a su madre con detenimiento —No quiero que hables con alguna empleada a menos que sea necesario. Por ejemplo, para pedirle un poco de fruta.
—Entendí, madre —Reprimió una sonrisa; esas dos palabras habían sido lo suficiente ingeniosas para no ser un rotundo "sí" y, al mismo tiempo, colocar de un mejor humor a Anne.
—Ya puedes irte.
Al cerrar la puerta detrás de sí, Trixie festejó con una risa triunfadora.
De vuelta a su cuarto, escuchó el sonido de un precioso blues reproduciéndose en un gramófono.
—¿Cómo te fue? ¿Estás castigada? —preguntó Dana en cuanto Trixie abrió la puerta.
—Mejor. Puse a mamá de buen humor y no le dije ni una sola palabra con respecto a... ya sabes —La pelirroja tarareó la música por un segundo y continuó: —Igualmente, quiero ir a una fiesta.
—¿Cómo era...? Ya recordé: "La próxima vez que me invites a una fiesta..." —Dana citó, siendo interrumpida por Trixie.
—Lo sé —Suspiró—. Necesito salir de este lugar para poder sentirme... para ser libre. He visto el mundo más allá de estas cuatro paredes y no quiero seguir pendiéndomelo.
Dana aplaudió, colocándose de pie.
—¡Esa es la actitud!
—Así que, ¿qué fiesta hay?
—Ninguna —La sonrisa de Trixie desapareció—. Podemos ir al bar, si quieres.
—Por supuesto.
oOo
Eli miró la foto sonriente de su madre. Sentir que ella aún estaba ahí causaba que viejas heridas volvieran a ser abiertas.
Colocó el marco en su lugar y se acostó en su cama. Cerró los ojos disfrutando del silencio dentro de la casa, pues su padre se había ido a las caballerizas, yéndose con él los problemas y gritos del hogar.
Frunció el ceño al oír el teléfono de la compañía Bell sonando. Con fastidio, se dirigió a la cocina y contestó.
—Más vale que sea importante.
—Hombre —dijo Kord al otro lado de la línea—. Debes venir al bar.
—¿Por qué? —inquirió.
—¡Porque yo digo! ¡Rápido! —Kord terminó la llamada, dejando a Eli totalmente confundido. Por otro lado, ¿Qué podría perder?
Tomó su chaleco y se dirigió hacia "El Troll Danzarín".
Cuando llegó, se dirigió hacia el barman y le habló:
—Estoy aquí, ¿qué...?
—Observa el karaoke —Kord le señaló el lugar y el ojizarco miró en aquella dirección. Cantaban dos chicas acompañadas de un acordeón. La forma en que se reían después de terminar una frase le hicieron pensar a Eli que estaban borrachas, no obstante, ignoró aquel detalle para concentrarse en una de las cantantes.
Tenía el cabello negro suelto, los labios rojos y un vestido negro con lunares blancos hasta los tobillos. A otra persona le hubiese parecido una chica del montón pero aquellos ojos verdes, para Eli, lo significaban todo.
Lucía igual o más hermosa que el día en que se conocieron. El día que bailaron.
Suspiró al ver cuanta gracia ella destilaba y parecía no darse cuenta. Su tocaya Dana, una rubia alta y delgada, se bajó del escenario, acercándose a la barra.
—Dos... No, cinco tragos de Whisky de Bourbon —exigió Dana a Kord, luego dirigió su mirada al ojizarco —¡Ahí está el chico! ¡Eli!
Aplaudió y abrazó al aludido.
—¿Qué tal, Dana? —Eli inhaló el común aroma del licor y confirmó sus sospechas: estaban borrachas —¿Quién es tu amiga?
La rubia miró sobre su hombro y frunció los labios. Ella sabía que seguramente Trixie no le había dicho su verdadero nombre a Eli, pero no sabía cual había elegido.
—Alguien que ya conoces —Estaba borracha mas no tanto como para decir cosas que no debería.
Eli guardó la mano izquierda en el bolsillo de su pantalón.
—¡Dana! —chilló Trixie, acercándose a la susodicha. Se apoyó de la barra antes de fijarse quien acompañaba a su amiga. Eli sonrió y ella también lo hizo, siendo más bien una sonrisa tímida —Hola, Eli.
—Hola, Dana.
La pelinegra temporal hizo una mueca que eliminó casi de inmediato. Le hubiese gustado escuchar su sobrenombre con la voz del joven.
—Tu trago, rubia —La verdadera Dana rodó los ojos ante el mote, pagando al segundo.
—Gracias, rubio —murmuró, esbozando una sonrisa burlona.
Trixie rió ante la escena.
—Oye —susurró Eli, para captar su atención. En el momento que ella le dirigió la mirada, se dio cuenta que él estaba cerca—. ¿Quieres bailar?
Ella se limitó a asentir. Miró de reojo como Dana apostaba con Kord algo que no pudo oír debido al ruido del bar.
Ni siquiera juntaron sus manos, cuando un hombre de baja estatura ordenaba detener la música. Trixie entrecerró los ojos al tratar de recordar su nombre... Pronto, su nombre era Pronto.
—¡Atención! Como cada semana —Tambaleó, terminando apoyándose una caja de madera. Quizás estaba ebrio—, vamos a hacer el concurso de parada de barril y, quien lo gane, podrá beber gratis toda la semana cualquier... bebida.
Sí, estaba ebrio.
—¿Incluso mimosa? —preguntó alguien del público.
—Te puedes beber la botella de champan si quieres —declaró Pronto.
Todo el mundo comenzó a hablar acerca de la buena idea que era y si podrían lograrlo. Trixie se incomodó al desconocer cómo sabia una mimosa.
—¿Quién se atreve?
Eli tomó su mano y la apretó levemente.
—Si gano, ¿saldrías conmigo? —pidió en voz baja.
Eso era una mala idea. Demasiado. Pero, ¿qué perdía con decirle que sí? Eran pocas las probabilidades de que él lo lograra.
—Por supuesto.
—¡Yo me atrevo! —vociferó Eli, dirigiéndose hacia el escenario. Pronto ya tenía listo el barril y los hombres que sujetarían al joven.
Todos se emocionaron al ver como Eli bebía y bebía, quien apenas se inmutaba por estar de cabeza. Trixie se sintió mal por un momento al desear que no lo lograra
Cuál fue su sorpresa al escuchar la risa llena de locura de Pronto declarando que Eli había ganado.
Lo que los demás ignoraban era que ella tendría una cita con Eli Shane.
N/A: ¡Trixie fue descubierta! Pero, no de la manera que pensaban. ¡Y ese final! Me encantó escribirlo.
Por si no lo sabían, no había publicado por un bloqueo que, obviamente, ya he resuelto.
