Los androides vuelve a aparecer en la Ciudad del Oeste y Trunks corre a enfrentarlos. El joven saiyayin sabe que sus poderes se aumentaron y confía en que ahora sí podrá derrotar a sus enemigos y vengar a Gohan.

Sin embargo, C-17 y C-18 no se intimidan ante el supuesto nuevo poder de Trunks y lo hacen pasar varios momentos de terror.

¿Caerá Trunks esta vez o alguien podrá salvarlo?

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X

Trunks voló de inmediato a donde se encontraban los androides. Nada nuevo, C-17 y C-18 atacaban juntos todo lo que encontraban a su paso, fueran personas, animales o edificios. El fuerte ki del muchacho atrajo la atención de los villanos que comenzaron a buscar de dónde provenía ese poder que lo más seguro, estaba a punto de desafiarlos.

— Pero si es el tonto de Trunks de nuevo — expresó un poco desanimada la rubia cuando vio al saiyayin acercarse volando.

— De qué te sorprendes, hermana. Es el único imbécil capaz de atacarnos pues se siente con la capacidad de derrotarnos — añadió el varón con una sonrisa burlonas.

— Sus burlas me dan igual, malditas basuras. He entrenado mucho y mis poderes se aumentaron considerablemente. Puedo derrotarlos y por fin vengar la muerte de Gohan.

Furioso, Trunks se transformó en un súper saiyayin y comenzó la pelea. El joven, lleno de rabia por lo que habían hecho estos androides con su futuro, ponía todo su empeño en acabar con ellos. Sorprendidos, C-17 y C-18 se dieron cuenta que en efecto, los poderes del muchacho se habían aumentado.

— ¡Eres un insolente! Me estás causando muchos problemas — gritó la rubia mientras esquivaba los golpes que Trunks le lanzaba.

El joven elevó su ki aún más y sacó su espada. Con ella atacó a C-18, quien esquivó sus movimientos, pero no evitó que el arma le cortara alguno de sus cabellos dorados. La chica se enfureció y le lanzó al joven un energy-ha que lo envió hacia las paredes de un edificio aledaño. C-17 llegó a su lado y juntos le enviaron otra explosión de poder a Trunks, que seguía sobre el suelo con escombros al lado. "Fue todo", pensaron ambos, pero se equivocaron.

Con un fuerte grito Trunks se levantó aún en fase súper saiyayin y les respondió a los androides con un ataque ardiente el cual envió a sus rivales a estrellarse contra otros muros de concreto. No estaba en el guión que el muchacho les diera tanta pelea. Una sonrisa se dibujó en su rostro cuando pasaron varios segundos y los androides no se levantaban. "Sí, los he vencido", pensó.

Su pequeña victoria no duró mucho tiempo. Poco después de que la polvareda del combate se terminara, C-17 y C-18 aparecieron como si nada, sentados sobre los escombros y mirando a Trunks con desdén. La rabia se volvió a apoderar del súper saiyayin y entonces comenzó a enviarles energy-ha sin control, sólo atacaba por instinto. Cuando se dio cuenta que ellos lo único que hacía era esquivaban sus ataques y que había usado gran parte de su poder en vano, ya estaba agotado.

Ahora, era el momento para que las creaciones del doctor Maki Gero atacaran. Trunks no se dio cuenta cómo ni cuando, pero C-17 estaba a su lado y con un codazo en la nuca lo envió de nuevo al suelo donde se terminó su transformación en súper saiyayin. Cansado, Trunks se movió a un edificio abandonado y bajó su ki, necesitaba recuperar energías y sólo podría lograrlo lejos de sus enemigos.

Fue inútil, C-17 apareció frente a él y al pobre chico no le quedó más remedio que correr hacia otro lugar donde ya lo esperaba C-18. Contrario al ataque donde que esperaba, el saiyayin notó como la rubia le ponía un brazo en el hombro y disfrutaba verlo aterrado.

— Parece que ya no tienes muchas ganas de pelar — le dijo con ironía — anda, C-17. Acaba con este pobre niño.

El de cabello negro no tardó mucho en actuar. Con un energy-ha envió a Trunks fuera de ese edificio y el golpeado muchacho cayó sobre un rosal lleno de rosas rojas. Sin querer destruyó varias de estas bellas flores. No podía levantarse. Los androides volaron hacia él y antes de continuar atacándolo le hicieron una pregunta.

— Por cierto, Trunks. ¿Dónde está la chica que peleaba contigo? Ella y yo tenemos cuentas pendientes. Se cree más fuerte que nosotros — cuestionó molesto C-17.

Shadow. Era cierto. Trunks recordó ahora a la saiyayin y reconoció que esto no estaría pasando si hubieran peleado juntos. Pero eso no era una posibilidad en estos momentos, ella le había dicho que no se metiera en su vida y él, por orgullo debía aceptarlo. Maldita sea. No sería mala idea que apareciera en esos momentos.

— Ya, C-17. Elimínalo — gritó C-18 — A esa estúpida la veremos después y también nos daremos el gusto de quitarla de nuestro camino.

El chico le lanzó otra explosión de poder a Trunks que lo hizo volar del rosal a un canal que pasaba por el lugar. C-17 y C-18, creyéndolo muerto, se dieron la media vuelta dispuestos a retirarse. Pero el saiyayin salió de las aguas y los llamó. No había sido eliminado.

— Malditos androides, ¿por qué hacen eso? ¿Qué ganan con destrozar la tierra?

— El doctor Maki Gero nos construyó para conquistar este planeta, pero eso es algo muy estúpido — respondió el chico dándose la vuelta tranquilamente.

— Ver a los de su clase nos enfurece. ¡No soportamos a los seres humanos! — añadió C-18.

— ¡No los voy a perdonar! ¡Nunca los voy a perdonar! — exclamó angustiado Trunks mientras, con la fuerza que le quedaba, lanzó torpes golpes que ni siquiera tocaron a sus rivales.

Entre risas y burlas, C-17 y C-18 prepararon su golpe final. Uno tras otro, golpearon sin piedad a Trunks, haciendo que el joven volara por los aires para golpearse en los diversos edificios cercanos, hasta que cayó en el suelo. Ahí, C-17 puso uno de sus pies sobre su cabeza para hacer más sufrida su agonía.

— ¡Llegó tu hora! - exclamó el chico de cabello negro mientras una gran cantidad de energía se reunía en su mano.

— ¡Espera! — interrumpió C-18 — Yo seré quien lo elimine. Y preparando una gran cantidad de energía entre sus manos, la lanzó sobre el cuerpo del muchacho que ya estaba inconsciente.

Entonces, explotó.

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Los ojos de Trunks se abrieron súbitamente. ¿Estaba muerto? Mientras recuperaba la vista comenzó a mirar a su alrededor pero no podía distinguir las cosas, todo se veía borroso. Así era difícil tratar de saber que sucedía. De pronto se llevó las manos a su rostro, lo sintió; tocó sus mejillas... frías, sus brazos, su abdomen... Lo podía sentir: seguía con vida.

Los primeros rayos de sol entraron por el tragaluz de vidrio que estaba en la parte superior de su cuarto, dándole así una sutil iluminación. A su derecha vio el suero y la sangre, el equipo médico que indicaba que sus signos vitales eran estables y más allá, una pequeña mesa de manera con un jarro naranja lleno de rosas rojas.

Volteó hacia su izquierda y ahí estaba ella... Shadow dormía en una silla de madera, recostada en la pared con los brazos cruzados... y una gaza con una gota de sangre en su mejilla derecha. Así, él la miró durante varios segundos, minutos, no supo cuanto tiempo, hasta que volvió a la realidad al ver que ella comenzaba a despertarse.

Bostezando, Shadow se levantó de su silla, se frotó los ojos con sus puños y se dirigió a ver el estado de salud del muchacho. Salió del lugar y volvió poco tiempo después con Bulma, quien revisó a detalle como seguía su hijo, también notó que ella le revisó la mejilla a la saiyayin.

— Parece que ya está cicatrizando, querida. ¿Cómo sigue tu pierna? ¿Ya mejor?

— Creo. Ya no me duele tanto asentar el pie... Pero Trunks, ¿cómo está?

— Ya mejor. Espero que despierte pronto... Trunks, Trunks, hijo ¿me escuchas?

Ante el llamado de su madre el muchacho abrió poco a poco los ojos y sólo susurró un "mamá" que tranquilizó a la científica.

— Trunks, ¡Qué bueno que despertaste! Estuviste dormido por cinco días.

— Mamá, ¿qué pasó? Lo único que recuerdo es que ellos me iban a matar — cuestionó el muchacho apretando los puños de rabia e impotencia.

— Fue Shadow. Ella llegó a tiempo para interponerse entre tú y la energía que C-18 te lanzó. Quedó muy lastimada, pero desapareció su ki completamente y se tiró al suelo para que ellos creyeran que la habían asesinado. Así esperó a que se fueran y te trajo aquí donde pudimos salvarte.

El joven bajó la mirada pero no volteó a ver a la saiyayin quien también miraba hacia otro lado. Un silencio dominó el lugar por varios segundos.

— Me alegra saber que ya estás bien — agregó la chica antes de salir de la habitación.

Corrió hacia afuera, al lugar donde antes había platicado con Bulma sobre sus sentimientos hacia Trunks. Le dolía demasiado y no pudo hacer más que llorar durante largo tiempo. No estaba bien, el amor no debía doler y a ella ya la lastimaba.

Ahora entendía porqué los saiyayines no podían ceder ante ese tipo de sentimientos: el amor hacía a las personas débiles y vulnerables.

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¡Gracias por leer!

* La pelea que describo en este capítulo está basada en el último combate de "Los Guerreros del futuro: Gohan y Trunks", en la que Trunks es derrotado por los androides y decide viajar en la Máquina del Tiempo. Pero, para la cronología de esta historia, coloqué el suceso en este tiempo y situación.

*¿Qué pasará? ¿Perdonará Trunks a Shadow? ¿Ella le confesará al muchacho lo que siente? ¿Se sabrá algo más sobre el pasado de la saiyayin?

Un beso y espero sus comentarios ;)