Sus mejillas suavemente coloradas miraban el cielo animada, a su lado una llena taza de té.
— Hinata — alzo la mirada y sonrió al ver a Naruto acercarse al porche. Ambos llevaban puestos sus cómodas yukatas
— Las estrellas están preciosas hoy, parece no lloverá, así que espero Orihime se encuentre de nuevo con su amado esposo este siete, siete— dice, sin dejar de mirar al cielo nocturno.
Él tomo su mano libe conmovido por sus palabras. Se miran, y el sonríe.
— Seguro lo harán, como yo pude lograr encontrarte a ti — aquello la hace suspirar, y luego cierra sus ojos a causa de tan lindas palabras. Él se ríe, y le da un beso en la mejilla —. Vamos, es hora de colgar nuestros deseos — ingresan a su casa, toman unos papeles a cuadro de colores y caminan de nuevo hacia al patio, las ramas de bambú los recibieron.
— ¿Qué has deseado?
— Como te lo voy a decir, no se me cumpliría — Hinata le mira inquisidora—. ¡Ey, no seas chismoso! — le dice cuando intento tomar uno de sus papeles de colores escritos. Él hace un puchero, luego al verla distraerse la toma en brazos y la carga a la casa.
Esta mas decir que terminaron esa noche de Tanabata con mucho amor en la cama.
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