Hola! me dí cuenta de que casi no le he dedicado nada de espacio en el fic a Kouji a pesar de que lo puse como personaje principal, así que entonces pensé que sería buena idea dedicarle tooodo un capítulo y como resultado esto fue lo que me salió.

Por otro lado prometo que ya pronto vendrán las participaciones de los digimons. Tengo muchas ideas de este fic en mi cabeza, pero mi tiempo es reducido y luego no logro plasmarlas todas y se me van jaja en fin, sin más los dejo con el capítulo.


LOS SECRETOS DE KOUJI.

Después de haber abandonado el palacio, Kouji se dirigió al parque que se encontraba cerca de su casa, había quedado de encontrar a Takuya y a los otros ahí. Mientras caminaba metió las manos al bolsillo de su chaqueta y sintió el celular

- Ahora que lo pienso con detenimiento, creo que el encuentro con esta chica, ya estaba determinado de alguna manera, ¡Sí!, Lobomon no puede ser tan débil como para que Piedmon de un sólo golpe me hubiese enviado hasta el palacio. Al menos ahora ya sé quién es nuestro enemigo, aunque, ¿Por qué precisamente con ella?, y más cuestionable aún, ¿Por qué sólo la luz se repite?, en ella el emblema, en mí está el digispirit…

En ese momento una mano que lo tomó del hombro lo distrajo de sus abstraídos pensamientos. De inmediato soltó el teléfono y volteó a mirar de quién se trataba.

La mano pertenecía a Zoe, su novia. Kouji había incluso olvidado que ella vivía a unas cuantas calles de donde él estaba. Se disculpó por no haberla notado con anterioridad. Zoe al verlo un poco disperso le preguntó cómo se encontraba y se abalanzó para abrazarlo, a ella le había preocupado su desaparición un poco prolongada, pero había acordado con los demás que nadie lo molestaría, o al menos, no hasta que todos pudieran escuchar la historia, así que se limitó a sonreír, tomarlo de la mano y caminar hacia el parque.

Cuando Kouji y Zoe llegaron, los demás ya estaban esperando. Kouji saludó cortésmente a lo que Takuya le refutó:

- ¿Hola a todos? ¡¿Qué diablos te pasa?! Más te vale que tengas explicación de tu desaparición, porque te recuerdo que no fue un día, además todos estábamos preocupados, dónde ni siquiera podíamos ver a ése tal Piedmon y...

Se vió detenido repentinamente por JP quién sólo agregó:

- Esperamos explicaciones Minamoto

Kouji desde antes había pensado que era lo que diría, tenía que ser algo que involucrara a Kari lo suficiente para seguir viéndola sin revelar que era una elegida

- Estuve en el palacio de Italia, como huésped de Hikari de la Corthe- dijo Kouji

Al ver las miradas atónitas de sus amigos se dió cuenta de que se había precipitado, aunque al menos ya había introducido a la princesa italiana.

- Espero que entiendan que ése es el mayor motivo por el que no pude decir mucho de manera inmediata. -había continuado él- Instantes después de que Piedmon me golpeara, recuerdo un jardín y un gran cráter, que por fortuna alcancé a disimular antes de perder la conciencia, después sólo recuerdo verla a ella a lado de mi cama. Kari me dijo que había permanecido inconsciente unas horas

Y Tommy dijo que entonces fue cuando recibieron su llamada diciendo que él estaba bien y que estaba con una amiga, Kouji asintió y les dijo que no les dijo más por el hecho de que Kari no sabía de la existencia de los digimons ni nada de éso. Zoe fue quién más dudó ya que Kouji nunca le había mencionado cómo es que conocía a la princesa de Italia, y ellos no tenían secretos, o al menos éso se suponía.

Kouichi se adelantó a Zoe y le preguntó a Kouji cómo era que conocía a la princesa; él notó con la pregunta de su hermano que se estaba metiendo en un buen lío, ya que quizá ahora lo tacharían de desconfiado; se molestó y maldijo en ése momento a Ophanimon, ya que no era la primera vez que se metía en su vida.

- Yo, la conocí hace muy poco, pero fue algo completamente irrelevante, sólo dije que era mi amiga por teléfono para no dar tantas explicaciones en el momento - decía Kouji, sus amigos empezaban a dudar, ó, ¿era desconfianza?- La conocí en un parque, un día en el que me sentía solo y salí a caminar, la encontré en una banca; era un rostro que no estaba acostumbrado a ver, y quizá me sentí identificado por un momento...

¡Diablos! decía Kouji para sí mismo, se supone que no quería mezclar lo personal con Kari, pero se daba cuenta que las palabras lo estaban traicionando, sus palabras, simplemente, no lo contaban como si fuese un elemento poco relevante; aún así, siguió con su relato:

- Traté simplemente de dejarlo pasar, seguí caminando, pero ella me detuvo y me dijo ¿Podrías sólo escuchar? realmente necesito hablar, así que me detuve y me senté, ella me contó acerca de la muerte de su madre y que a veces sentía que en parte ella era responsable, me habló de sus obligaciones pero nunca mencionó ser la princesa, lloró mucho, pero después de que ella habló, cada quien siguió su camino, después no la volví a ver; así que careció de importancia, o al menos en esos momentos.

Kouji esperaba que los demás se tragaran esa historia, él estaba consciente de estar mintiendo en algunas cosas. De nueva cuenta estaba actuando lo más frío que podía, todo por esconder la misión que Ophanimon le había encargado. Sus amigos no le dijeron nada, sólo trataban de entenderlo, la realidad era que ellos se habían preocupado mucho, al menos ahora, ya sabían que todo estaba a salvo. Después de sus explicaciones, Kouji escuchó lo que había sucedido con los demás, la huída y la búsqueda, todos estaban de acuerdo en que a Piedmon no había que tomarlo a la ligera. Al final todos acordaron que no lo buscarían excesivamente, que más bien querían que el primer movimiento lo hiciera él.

Por la tarde, y ya todos más satisfechos decidieron marcharse a sus casas, además Kouji también tendría que explicarle su ausencia a sus padres; Zoe intentó hacerle compañía, pero él, amablemente la rechazó, tenía que pensar muchas cosas. Cuando llegó a su casa, sus padres lo esperaban, a pesar de tener un año más de la mayoría de edad, sus padres se preocupaban demasiado. Él explicó que había estado con Kari, y les contó la misma historia que a sus amigos, sus padres sorpresivamente lo tomaron con más calma que Takuya y los demás y lo único que pidieron es que si de nueva cuenta iba a salir con la princesa, avisara, no más.

Más tranquilo se retiró a su habitación, de nueva cuenta metió la mano a la chaqueta y sintió el teléfono que Kari le había dado, al menos ahora tendría más libertad para que asimilara todo lo que había pasado: primero el hecho del extraño contacto con la princesa. Justo éso fue lo que los hizo reconocerse como digielegidos; cada uno por su cuenta había tratado de esconderlo. "Estábamos destinados a encontrarnos" jamás había mencionado una frase así, porque a él no le gustaba involucrar al destino, menos después de que Ophanimon lo convocara para ir por primera vez al Digimundo. Se estaba comportando de la misma manera que hace 8 años, la única diferencia era que por cuestiones del "destino" encontró a Kari y conoció su vida (o parte de ella) sin querer hacerlo.

Se estaba sintiendo obligado y más que obligado, utilizado. En esos instantes todo le parecía una burla, Kari se lo parecía. "Es una niña de 17, tiene a un gato como digimon, demasiado tierna y sentimental, con el mismo emblema que el mío, la luz" era lo que pensaba "pero al menos espero que de verdad me ayude"; quería que la misión terminara rápido. Los acuerdos que habían establecido ésa mañana era lo único que le parecía sensato, así al menos cumplía con su misión, y sus amigos y los de Kari estarían más seguros. Se recostó en su cama y luego sonó el teléfono que había conseguido en el palacio, era, precisamente Kari, o al menos un mensaje de texto: "Tengo información muy valiosa de la que debes de estar al pendiente, es demasiada, así que para nuestra comodidad, te la haré llegar mañana. Espero no haberte despertado". Kouji sólo esperaba que al recibir esa información se resolvieran algunos misterios. Sólo respondió: "De acuerdo, esperaré la información. Te lo agradezco" y después se marchó a dormir, esperando que después de dormir tuviera la cabeza más fría.

Kouji abrió los ojos; el sol ya le estaba impidiendo seguir dormido. La noche anterior se había precipitado demasiado, realmente estaba demasiado presionado, decidió que dejaría las dudas para después y que se enfocaría a cumplir la misión que Ophanimon le había asignado, recordó que Kari le había avisado acerca de la información que tenía y pensó que su cómplice hacía las cosas demasiado rápidas. Por una parte se alegraba de haberla encontrado. El timbre de su casa sonó, él sabía que Zoe iría a buscarlo temprano, así que se dirigió a la puerta para recibirla.

Hacía ya casi dos años que ellos dos se habían formalizado como pareja, desde su primer viaje al digimundo su amistad se había consolidado y los 6 se habían vuelto un grupo que se encontraba con frecuencia; él, era la primera vez que se sentía seguro de los lazos afectivos, así como también era la primera vez que no huía y que se abría por completo con alguien. Zoe no tardó mucho en quedar enamora de la nueva actitud de Kouji, y después de mucha convivencia terminaron juntos. Cuando ella entró, lo besó tiernamente y él la invitó a la cocina, apenas preparaba su desayuno:

- ¿Ya estás mejor? -preguntó ella con una sonrisa.

Kouji le respondió que sí, que al menos la parte más difícil había pasado y siguiendo sus impulsos de sinceridad hacia ella le contó que se sentía un tanto preocupado por el "reencuentro" con ésta chica. Zoe trataba de entenderlo y se alegraba porque él daba muestras de sólo estar confundido y un poco atolondrado, que era normal cuando interactuaba con gente desconocida.

El timbre de la casa de Kouji sonó nuevamente, pero ésta vez la que corrió a abrir en su lugar fue Zoe. El hombre detrás de la puerta le entregó un sobre y con una solemne voz le dijo "es para el señor Kouji Minamoto", antes de que ella pudiese preguntar algo él se dió media vuelta y se marchó. Ella cerró la puerta y se dirigió a donde estaba su novio, le entregó el sobre y lo miró de manera penetrante como muestra de que esperaba explicaciones. Kouji abrió el sobre y encontró una carta, donde le decían que había ganado una beca para estudiar en la Sapienza-Università di Roma, una de las escuelas para la gente de clase alta del país; ella preguntó que cuándo había solicitado la beca, a lo que él le dijo que nunca, que era lo más extraño. Zoe al ver la confusión de su novio, creyó lo que él le dijo y se alegró, porque la única razón que quedaba, era que sus profesores se dieran cuenta del buen desempeño de Kouji. Él tomó el sobre y la carta, se dirigió a su cuarto y al meter la carta notó que el sobre tenía un anexo, despegó un pequeño cuadro de papel y leyó: "Espero no ser demasiado drástica, pero no puedo permitir que esto lo sepa NADIE más. Kari." Miró la tarjeta SD que había en el paquete y la guardó en su bolsillo. Lo leería después. Salió del cuarto y luego salió de la casa junto con Zoe.

Era tarde cuando Kouji estaba de regreso en casa, la curiosidad lo consumía, el hecho de que la información de Kari fuese tan secreta, comenzaba a ponerlo nervioso. Cuando entró, rechazó la cena que había preparado su madre, se disculpó y de inmediato se dirigió a su habitación.

En su cuarto, encendió su computadora y sacó la tarjeta de memoria, abrió la única carpeta y se encontró con una carpeta titulada "Mapas" y un documento de texto que decidió abrir primero; era una carta y larga por lo que se veía, supuso que había sido Kari quién la había redactado, así que sin perder más tiempo comenzó a leer:

"Hubiese preferido decírtelo en persona, pero no podía esperar más tiempo; si después te surgen más dudas podemos resolverlo en cuanto nos encontremos de nuevo. Me he encontrado con mi padre; creo que debería empezar por contarte que en el mundo existe una monarquía oculta, existen reyes y reinas en todos los países, el faraón es el que se encuentra a cargo de que todos los reinos estén en paz, todo se trata de un linaje que debe ser continuado entre familias, y yo soy una excepción de la regla. Mi hermano es el futuro faraón. Te narro la historia porque es importante. Yo también soy hija del faraón y ése es el secreto más grande que te revelo, por ahora sólo te puedo decir que en esencia yo no debería existir según unas cuantas reglas reales. El punto es: Los digimons hicieron contacto hace más de 20 años con nuestro mundo. Ésta misión estaba asignada desde entonces..."

Kouji estaba sorprendido, la historia de la monarquía escondida era interesante, pero éso de que los digimons habían hecho contacto antes de que él mismo naciera, le resultaba increíble, mejor seguiría leyendo antes de que una ola de pensamientos lo inundara.

"... así como lees, antes de que los elegidos existiéramos. Ophanimon se presentó ante mi abuela y mi padre, cuando mi abuela murió, mi padre se quedó a cargo. Él nos dijo que Ophanimon le había advertido el peligro en el que estaba nuestro mundo y el suyo, que corríamos el riesgo de que nuestros mundos se fusionaran y el mal en su estado puro apareciera. Originalmente ésa fusión comenzó en Japón. El primer digimon en aparecer fue Piedmon, Ophanimon tomó la decisión de elegir corazones puros para poder hacerse cargo de la restauración de ambos mundos, y así fue como nos eligió. No daré tantos giros en éste tema, pero puedo decirte que también se eligió al portador del digispirit que Ophanimon te encomendó; hasta ahora sabemos que es alguien con gran poder, pero nada más. Infiero que de alguna manera puede estar ligado a la realeza o quizá residir en Japón como la mayoría de los elegidos, por lo mismo adjunté unos mapas y demás archivos que tal vez nos orienten si la elegida que buscamos se relaciona de alguna manera con esta monarquía que te mencioné al principio."

Esos eran los detalles más relevantes y los que Kouji archivó de inmediato en su memoria, en el resto de la carta Kari le explicaba que su padre había muerto al revelarles la información, también que ella comenzaría con una investigación de posibles candidatos a ser la elegida que él buscaba, y al final le habló de la beca en la universidad que había recibido en la mañana. Kouji estaba pensando en ésto último ya que asistir a esa universidad era una oportunidad que no se presentaba más de una vez, además de que la justificación de la princesa había sido muy convincente: esa era la coartada perfecta para llevara a cabo su misión en solitario.

Desde hacía casi diez años no se comportaba como el "lobo solitario" y el tener que hacerlo de nuevo le molestaba de sobremanera. ¿Por qué esa misión era secreta? o al menos para su grupo, de nuevo se cruzó por su mente el encuentro con Kari, resultaba que nadie podía saber de su misión y ella lo averiguó con tan solo un apretón de manos, él llegó a dos conclusiones: o el encuentro con la elegida de la luz de verdad estaba premeditado u Ophanimon estaba loca al permitir que ella se enterara. Por lo que Kari había escrito en la carta, sentía que su primera opción era la correcta, después de todo, Ophanimon se había aparecido hace 20 años y precisamente a los padres de la que ahora era su cómplice.

Si algo no había cambiado en Kouji Minamoto desde que era el "lobo solitario" del equipo, era justo que su mente fuera tan inquisitiva y que dudara de las coincidencias, quizá ésa fue la razón por la que Ophanimon lo había escogido a él para la misión. Con su cabeza revuelta de nueva cuenta se quedó dormido.

Un día más había pasado. Kouji había decidido aceptar la beca en la universidad, pero antes acordó reunirse con Kari de nuevo para discutir acerca de cuándo y con qué términos era el cambio, además de que le habían surgido ciertas dudas con respecto a su historia y la de ésta misión. Kari le comunicó que el cambio se realizaría en 15 días, que no había tanta prisa, y como además ella también tenía asuntos con su grupo de elegidos y el reino, acordaron verse pasado una semana. Ahora a Kouji le esperaba la tarea de informarle a sus padres, quienes estaba seguro, se alegrarían y luego comunicárselo a sus amigos, quienes quizá no lo tomarían a la ligera, ya que tenían la misión de detener a Piedmon y entrar en la universidad definitivamente representaba cierto riesgo para el equipo. Su vida se volvía a complicar.

Durante esa semana les informó a todos acerca de la decisión que había tomado y como se había esperado, su grupo no lo había aceptado a la primera, aunque finalmente todos coincidieron que era lo que todos harían si se les presentara una oportunidad. Zoe, quien era la más cercana a Kouji, comenzó a notar en su novio algo que ella creyó, había quedado en el pasado, él se estaba cerrando de nuevo, pero decidió que no comentaría nada, ya que quizá esto se debiera a su misión de derrotar a Piedmon y al cambio repentino de colegio; ella mejor que nadie sabía que Kouji aún no lograba mostrar sus sentimientos con cualquiera, sabía que él seguía siendo un poco frío y hostil con los demás a excepción de ellos cinco, sus compañeros elegidos.

Había llegado el momento de que él se reuniera con Kari, el punto de reunión había sido el Jardin de Quirinale, "aquél en que conocí a esa chica" fue lo que pensó Kouji al ir al punto de reunión. Cuando llegó encontró a la princesa sentada en la misma banca que recordaba, decidió alejar sus memorias y saludó de manera cortés a la chica y a su digimon. Su charla fue demasiado cortés, más de lo que Kari esperaba, pero eso los ayudó a ambos a mantenerse centrados en el tema principal. Kari le mencionó que por parte de la realeza no había encontrado a tantos candidatos como se lo esperaban y que había logrado contactar a Willis, un conocido, quién le entregó las listas de quienes alguna vez habían tenido un digimon; de cualquier manera la misión de buscarla no era tan sencilla ya que todas las niñas estaban esparcidas por el mundo. Él ni siquiera tenía una idea de como llegar a cada destino, podría ir con los más cercanos si se transformaba en Kendogarurumon, pero hasta otros continentes no sabía.

Kari le confesó otro secreto, sus poderes heredados gracias al linaje que llevaba con el faraón, y prometió ayudarlo con los viajes largos. Ambos sabían que la misión iba a requerir buen tiempo y se resignaron a que de alguna u otra forma se tendrían que relacionar. Gatomon quien también tenía curiosidad sobre ciertas cosas, no se contuvo y le explicó a Kouji todas sus inquietudes acerca de los digispirits.

Ya casi cuando ambos se tenían que marchar, Kouji tocó el tema de las visiones. Ambos habían quedado completamente perplejos ante lo que había pasado, ya que no les sucedía con ningún otro elegido. Para comprobar una teoría que Kouji había elaborado le pidió que tuvieran contacto físico; él tocó su mejilla, su brazo y ella hizo lo mismo, incluso ambos acercaron sus digivises y nada, hasta que finalmente se estrecharon las manos. Kari vió una chica rubia de ojos azulados tomada de las manos de Kouji, quien la miraba tiernamente y le decía sonriendo "Has cambiado Minamoto, éso me gusta" y luego de eso sintió como la mano a la que estaba estrechando se soltaba. Kouji por su parte observó al rubio que sostenía a la princesa por la cintura mientras le decía "La luz y la esperanza fueron hechos el uno para el otro", cuando supo que a la que veía era a la princesa, no quiso avanzar más en la visión y de inmediato soltó a Kari.

- Las manos, no debemos tocar nuestras manos más -había declarado Kouji asustado.

Ambos decidieron que no tendrían contacto directamente, pero ni uno de los dos mencionó nada de lo que habían visto. La prioridad para Kouji era no involucrarse personalmente...