La historia original pertenece a Princess Kitty1
Nada personal
Una semana. Dos semanas. Sin saber cómo, Ulquiorra contaba los días. Había sido raro desde el principio; la inquietante sonrisa, la forma de tocarse el pelo, que terminaba nada más empezar, como una tormenta de verano, quedándose con la mirada perdida y jugueteando con la pulsera que llevaba atada al tobillo. Y le molestaba e irritaba que no le prestara atención; él hacía los mismos chistes sobre ella, pero ella se limitaba a sonreír, destacar el descaro del insulto o no escucharlo.
De no haber sido Ulquiorra Schiffer, se habría enfrentado a ella. Le habría pedido que le contara lo que había ocurrido aquel día en que regresó con su nuevo par de zapatos, la noche en la que sonrío y se disculpó por haber tardado tanto, mientras se excusaba por querer acostarse tan temprano. La habría agarrado por los hombros, meneado hasta escuchar su cerebro y dicho que no era ella. Esa chica distante, silenciosa y, joder, hasta educada, no era Orihime Inoue.
Le gustaba pensar que la conocía mejor que nadie, aunque también le gustaba pensar lo que era mejor para todo el mundo. Pero con cada segundo, cada día que pasaba en ese tenso y asfixiante ambiente, él no podía evitar molestarse por los límites que habían establecido, en ese primer momento. Un muro que los separaba miles de kilómetros, hecho de algo concreto e impenetrable.
Y, de no haber sido quien era, de estar tan sumamente irritado por el hecho de que ella hubiera decidido ignorarlo de pronto, sin ningún tipo de aviso, habría destruido ese muro con sus propias manos. Habría luchado contra él hasta que ambos sangraran, hasta que sus huesos se rompieran, hasta que no tuviera más opción que dejarse llevar por él, hasta acabar destrozado y exhausto. Por suerte, era quien era y sus intentos por hacerla salir de estupor fueron superficiales y totalmente inútiles.
Porque, al final, no era de ella de quien estaba preocupado… concluyó él, sentándose en el banco del piano y fijándose en las teclas blancas y negras, mientras sus manos las acariciaban y nada más que el silencio invadía su mente.
- Voy a salir- le informó ella, sin apenas ánimo- Volveré tarde, ¿de acuerdo?
Ulquiorra miró las teclas, mientras relajaba sus manos y la puerta se cerraba a su izquierda. Al final, todo era por él. Sus deseos, sus necesidades. Los asuntos que esa extraña, llamada Orihime Inoue, tuviera… no eran asunto suyo.
Al menos, eso se repetía cada día y cada noche, desde hacía dos semanas.
…
Orihime estuvo gustosamente ocupada. Con el comienzo del curso escolar, Momo dejó de supervisarla en el trabajo, lo que significaba que tendría que enfrentarse sola a aquello. Al ser una auténtica camarera, tuvo que ocuparse de todas las mesas sin desconcentrarse; identificaba cada plato con cada comensal casi al instante, encantaba a los clientes con su buen humor y llegaba a casa con un tremendo dolor de pies. Incluso Rangiku estaba impresionada.
Por supuesto, tenía que agradecérselo a Nel. La francesa le había, literalmente, presentado a todos los inquilinos del edificio, así que había desarrollado muchísimo la memoria con tanto nombre. Estaba Luppi Antenor, que vivía al final del pasillo, en la sexta planta y que tenía un estudio de baile en su apartamento, a pesar de ir en contra de las normas; sin embargo, el dueño de Las Noches nunca estaba por ahí, para reñirle. Era muy pequeño, por lo que Orihime se sorprendió al descubrir que tenía dos años más que ella y el título de entrenador personal cualificado. El joven les invitó a dar clase junto con las demás alumnas, pero las jóvenes rechazaron la invitación con cortesía.
También estaba el infame Nnoitra Jiruga, que vivía en el quinto piso, justo debajo de Nel y Grimmjow. Orihime lo reconoció al instante como aquel hombre que la había asaltado la mañana que intentó escaparse de Las Noches y él la recordaba como la encantadora joven que escapó a sus encantos "fingiendo" ser una prostituta; aunque, ahora que tenía dinero, no le importaría aceptar su oferta. Ella contestó diciéndole que se había retirado. Además, la joven se dio cuenta de que el hombre tenía una peculiar y algo enfermiza fijación con la francesa. Ulquiorra posteriormente le informó de que el señor Jiruga deseaba a Nel más que a ninguna otra mujer y, como consecuencia, odiaba a Grimmjow. Además, las cosas no mejoraban teniendo en cuenta que, dada la ubicación de su apartamento, Nnoitra podía oírlos claramente cada vez que se acostaban.
En el séptimo piso vivía Zommari Leroux, un hombre que siempre hacía rituales extraños en su apartamento. Su religión era bastante ambigua, por lo visto, pues tomaba aspectos de unas y de otras, para que casaran mejor con sus propias creencias. Nel dijo que solía meditar con él en fechas de exámenes, porque conseguía relajarse y recordar todo lo que había aprendido. Orihime le dijo que la religión no era lo suyo, pero el hombre le tomó la mano en su larga palma, antes de que pudiera huir.
- Tú, mi niña, tienes un aura increíblemente pura y un corazón intacto- le comentó, con tanta sinceridad que las ganas que tuvo la joven de echarse a reír, se esfumaron. Daba igual; él no sabía nada de su pasado, así que no importaba.
Starrk y Lilynette vivían en la primera planta y su apartamento se había convertido en lo que parecía ser un centro de operaciones de una exploradora; había una líder bastante crispada y cerca de una docena de chicas, adolescentes, aunque de distinta edad, haciendo cajas de galletas en el comedor. Nel y Orihime estuvieron sólo un par de minutos, prometiendo que regresarían más tarde.
A continuación, Nel le presentó a Barragan Luisenbarn, el anciano amigo de su familia alemana. El hombre fue muy amable y hospitalario, pues les ofreció todo tipo de bebidas y aperitivos, antes de sentarse y contarles historias de su infancia. Tenía opiniones muy fuertes acerca de la Guerra, que a Orihime le parecieron incluso graciosas, aunque, de pronto, empezó a decir cosas en alemán, que Nel no comprendía o no quería traducir. Finalmente, se enervó tanto que salió corriendo de allí y aviso a Szayel, del octavo piso, para que atendiera al hombre.
En el sótano de Las Noches se encontraba un gigante, llamado Yammy Riyalgo, que se encargaba del mantenimiento del edificio. Se le daba bien su trabajo; podía arreglar cualquier cosa que se hubiese roto, ya fuera grande o pequeña, a pesar de su propio tamaño. Vivía en el edificio, sin pagar, a cambio de su trabajo y le gustaba. Además, tal y como le dijo a Orihime, ése era el único lugar en el que cabía.
Si Orihime lo hubiera pensado detenidamente, habría parado de inmediato a Nel, antes de que ésta continuara con su aventura. No pensaba quedarse en Las Noches para siempre, así que, ¿por qué iba a conocer a sus vecinos? Así, sólo les daría una excusa para husmear en su vida privada y eso es lo último que deseaba. ¿No había sido ser invisible su meta principal? Oh, ni siquiera lo recordaba… o, tal vez, se hubiese dado por vencida en el mismo instante en el que conoció a Nel, en el ascensor.
Sin embargo, la cuestión principal era que Orihime no tenía la cabeza en su sitio. Lo sabía, de algún modo, pero no conseguía asimilarlo. Había estado en modo automático desde aquella noche… desde el momento en el que las cosas fueron de mal a peor en un segundo y, como si fuera idiota, se había arrojado ella solita desde el acantilado.
- ¿Orihime Inoue? ¿Eres tú?- Rukia Kuchiki estaba unos pasos detrás de ella; seguramente acabara de salir de la cafetería pegada a Tiburón. Tenía el pelo tan corto como siempre- no le gustaba tenerlo largo- y lo llevaba oculto bajo un gorro. Reflejaba la salud, juventud, inocencia y sorpresa- ¡Oh, Dios mío, eres tú!- y, de pronto, esbozó la mayor jodida sonrisa que Orihime hubiera visto nunca.
- ¡Vaya, Rukia!- exclamó ella sorprendentemente, acercándose a la morena pero sin tratar de abrazarla ni nada parecido- ¡Cuánto tiempo! ¿Qué haces por aquí?
- ¡Estudio en la Universidad de aquí!- contestó ella, cogiéndole ambas manos a la pelirroja. Siempre había sido bajita, pero ese día llevaba tacones, así que eran prácticamente de la misma altura- ¡Estamos todos allí! Bueno, menos Ishida. Él se fue a estudiar a Nueva York. Ichigo hace como si no le importara, pero ya sabes…- entonces, se apartó, mirándola con curiosidad- ¿Y tú qué tal estás, Orihime?
¿Qué cómo estaba? ¿Qué clase de respuesta debía dar? Orihime bajó al vista hacia sus manos, aún entre las de Rukia y descubrió que se había quedado sin palabras. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Es que esa idiota había olvidado lo que le dijo, la última vez que se habían visto? "Te comportas como una puta". Tuviera catorce años o no, aquello no era algo que Orihime deseara precisamente olvidar. Quería soltarle las manos y darle una bofetada. ¿Cómo se atrevía a hablarle con tanta amabilidad?
Pero no podía hacerlo. Ahora era una Orihime nueva, mejor y no podía hacerle eso a sus amigos.
- Estoy… muy bien, la verdad- contestó- Nunca he estado mejor- y, por algún motivo, le contó todo a Rukia acerca de su trabajo como camarera y su vida en Las Noches. Incluso se atrevió a mentir un poco, diciéndole que estaba recuperando las clases.
- Es genial- repuso Rukia, mirándola igual que una madre orgullosa a su hijo reformado, después de ser un criminal- Estoy muy feliz por ti, Orihime- finalmente, liberó las manos de la pelirroja- ¿Sabes qué? Uryuu viene de Nueva York en dos semanas e iremos todos a cenar. ¿Por qué no vienes? ¡Estoy segura de que Ichigo, Chad y Tatsuki se alegrarán mucho de verte!- propuso, con los ojos rebosantes de esperanza y alegría pura e inocente.
No, se suplicó Orihime a sí misma. Sólo di no. ¿Acaso había olvidado la campaña en contra de las drogas del colegio?
- ¡Claro! ¡Suena bien!
¿Alguna vez había sido capaz de decirle que no a Rukia? Ni antes, ni ahora. Qué asco. Aunque no lo hubiera pensado mucho al aceptar, su vuelta hacia Las Noches consiguió que, inevitablemente, lo hiciera. Iba a cenar con sus viejos amigos del colegio: Ichigo, Rukia, Chad, Tatsuki, Uryuu… los cinco en los que se apoyaba, además de Sora, por supuesto. Los cinco que la traicionaron. Podían negarlo cuanto quisieran, hacer como si nada hubiese ocurrido, pero los había oído. Fingieron tener interés por ayudarla, como si pudieran reescribir su pasado únicamente diciéndole que se preocupaban por ella y, a sus espaldas, se burlaron de ella, comentando con qué chicos se habría acostado por dinero.
No. No quería perdonarlos, pero tenía que hacerlo. Iría a la cena y les demostraría lo buena persona que era. Pero, ¿cómo había podido aceptar algo así? Su cabeza no dejó de darle vueltas a todas esas ideas de manera que, al llegar al apartamento, su mente necesitaba un buen descanso, así que se acostó sin apenas dirigirle la palabra a Ulquiorra.
Oh, Ulquiorra… ¿Qué pensaría sobre eso? ¿Acaso le importaría? Por supuesto que no. No sabía nada de sus antiguos amigos ni falta que hacía. Era parte del secreto que se había propuesto encerrar en aquellos límites. Naturalmente, habría estado bien pedirle su opinión- le habría dicho que sus esfuerzos eran muy nobles o que sus amigos no merecían su perdón y que ella era una idiota por intentarlo- pero aquello habría llevado a más preguntas… más entremetimientos… y no estaba segura de ser capaz de afrontarlo.
Y así, con su corazón y su mente demasiado estresados como para afrontar su pasado, se había vuelto más ausente, más distante. Era hasta divertido; esperaba que Ulquiorra le dijera algo al respecto, pero no lo hizo. Se limitó a lanzarle su mirada de sé-que-algo-va-mal-pero-no-me-importa-una-mierda-así-que-voy-a-fingir-que-no-ocurre-nada-hasta-que-estalles-y-me-lo-cuentes y había seguido comportándose como siempre. El ambiente no era demasiado bueno, aunque tal vez no debería haber confiado tanto en alguien como él.
Y ahora, dos semanas después, Orihime salía de Hueco Mundo para llegar al lugar de la cita. Aunque ya hubiera recorrido esas calles en tops y minifaldas, en ese momento vestía con un modesto jersey de cuello alto y unos vaqueros. La pulsera de su hermano estaba en si sitio y llevaba las joyas apropiadas. Estaba genial, triunfadora… normal. No como una prostituta.
Todo saldría bien.
…
- Así que- había pasado una hora de riguroso silencio, mientras Ulquiorra comía sin ganas una triste ensalada, en un bol más grande que su cabeza, a un lado de la mesa del comedor y Grimmjow en el otro, habiéndose terminado ya la suya. El francés no tenía problemas en admitir que le había parecido extraño que Ulquiorra le hubiese llamado de repente, sólo para mostrarle la ensalada y decirle que comiera. Grimmjow no iba a desperdiciar comida gratis- además, Ulquiorra era un excelente cocinero- pero esperaba algo de conversación- ¿Dónde está la chica desquiciada?
Ulquiorra cogió un tomate, casi con violencia.
- Fuera.
- ¿Eh?- Grimmjow se llevó algunas hojas verdes a la boca- ¿Y no te ha dicho a dónde iba?
- No hables con la boca llena.
- Que te jodan.
Ulquiorra alzó la mirada y sus ojos se estrecharon, marcando el peligro. Grimmjow se encogió de hombros y devoró más ensalada, masticándola despacio.
- ¿Por qué me has preguntado si sé a dónde iba o no?
El otro pensó por un momento, cogiendo más lechuga con el tenedor.
- ¿Qué llevaba puesto cuando se marchó?
Ulquiorra pinchó con dificultad el contenido de la ensaladera.
- Oh, no lo sé… No me he fijado mucho… Un jersey de cuello alto negro, vaqueros ajustados, botas, pendientes de aro dorados y un collar, tal vez.
Grimmjow alzó la ceja. Estaba claro que no le había prestado ninguna atención.
- ¿Maquillaje?
- … Sí.
- ¿Perfume?
- Eso creo.
El de pelo azul asintió varias veces, antes de dejar escapar un suspiro de afirmación.
- Ya veo, ya veo…- alcanzó el bote de salsa que había en medio de la mesa- Tiene una cita.
Ulquiorra, que se encontraba bebiendo agua, se atragantó cando sintió que el líquido tomaba un camino por sus venas y el aire, otro. Dejó el vaso sobre la mesa, sin dejar de toser fuertemente. Grimmjow lo observó divertido, pensando que tal vez debiera darle unos golpecitos en la espalda, pero sin el humor de hacerlo.
- ¿Una cita?- consiguió murmurar Ulquiorra, con la voz ronca. No, eso era imposible. Ella no tenía novio. Aunque… recientemente se comportaba de manera extraña…
- Venga ya, Batman. Eres un chico listo. Piénsalo- Grimmjow se levantó de la mesa, con mirada conspiratoria. Ulquiorra lo había pensado; en las últimas dos semanas había estado simpática, alegre, femenina, educada, amable… ¿No era así cómo actuaban las mujeres, cuando estaban enamoradas? Y no le había contado nada. Hmm. Durante todo este tiempo, pensaba que estaría molesta y que prefería no contárselo, pero en realidad iba a acudir a una…
Un momento. Ulquiorra casi había olvidado de quién estaba hablando. No, es mujer no tenía novios… tenía clientes. Entonces, se levantó abruptamente, apartando la silla y golpeándose la rodilla contra la mesa.
- Au…
- ¿Ahora me crees?- preguntó Grimmjow, llevándose la última hoja de lechuga a la boca. Pero, antes de que pudiera terminárselo, Ulquiorra lo agarró del cuello de la camisa y le obligó a ponerse en pie- ¿Q-Qué estás haciendo?- gritó.
- Vamos a dar un paseo- Ulquiorra buscó en sus bolsillos y asió el teléfono, escribió un número y se lo llevó al oído, presionándolo, mientras sacaba a Grimmjow del apartamento- Hola, Gin. Has visto a la señorita Inoue saliendo hace rato, ¿verdad? ¿Por casualidad te ha dicho a dónde se dirigía?
- Hmm… Deja que piense. Ah, sí. Creo recordar que mencionó la cafetería que hay al lado de Tiburón.
- Bien, gracias- Ulquiorra colgó. Ya estaba en el pasillo, acompañado de un Grimmjow que trataba de mantenerse en pie, a pesar de moverse a la fuerza- Si te equivocas con esto, me las pagarás- amenazó a su desafortunada presa.
Grimmjow suspiró, acostumbrado a esas advertencias.
- Ya lo sé.
…
Todos estaban igual. Ichigo con su brillante pelo pelirrojo, totalmente despeinado, más alto y más musculoso que antes, sobre todo por el pecho; Chad estaba tan grande como siempre, con parte de su pelo marrón tapándole la cara; Ishida llevaba las mismas gafas y el pelo un poco más largo, aunque mantenía el mismo aire de superioridad; Rukia, con su ropa moderna e igual de pequeña, estaba al lado de Orihime y Tatsuki, de cuerpo atlético, miraba de reojo a su perdida amiga, como si no acabara de creerse que realmente estuviera allí.
Oh, pero Orihime lo estaba. Sentía su presencia como su irradiaran calor y todo se dirigiera hacia ella. Le sudaban tanto las palmas que tuvo que secárselas varias veces en sus pantalones. Tenía una mirada extraña; como si estuviera incómoda y fingiera no estarlo. Por suerte, eran tan torpes que ni siquiera se dieron cuenta.
- Tatsuki está en el equipo de fútbol. No es tan importante como el de fútbol americano, pero es un deporte, al fin y al cabo- explicó Ichigo, con total seguridad y franqueza irradiando de su ser. Orihime recordó que no siempre había sido así. Antes no era tan seguro… aunque tal vez el fútbol lo hubiera ayudado, en ese aspecto. Ishida y él no discutían tanto como antes. Por alguna razón, le recordaban a Ulquiorra y Grimmjow, que habían estado hablando mucho durante las últimas semanas. Tenían la misma "oh, somos amigos, pero no lo admitimos" clase de relación.
- Veo que te va bien, Tatsuki- intervino la pelirroja, bebiendo, ante la deportista sonrojada. Así que, al final había conseguido a Ichigo. Por su parte, Rukia contó que se había prometido con un amigo de la infancia, que había decidido estudiar allí para estar más cerca de ella. Qué mona. Orihime contestó que se sentía feliz por ella, fijándose en el diamante del anillo de la joven.
Universidad, deportes, matrimonio. Así vivía la gente normal y corriente.
- ¿Y tú qué, Orihime? ¿Por qué no has ido a la Universidad?- preguntó Ishida, educadamente. La joven vio que no la miraba como siempre; en el instituto, pensaba que Ishida estaba enamorado de ella pero, por lo visto, ya había suprimido esos sentimientos hacía tiempo.
Todos los ojos se centraron en ella. La joven volvió a secarse las palmas.
- Bueno… La verdad es que no sabía que estudiar… y desde que Sora murió no he tenido mucho dinero, que digamos. Al final, sólo quise acabar el instituto.
Todos asintieron, mirándola, como si fuera un grupo de autómatas. Eran de plástico y cada uno tenía su propio rol; el deportista, el matón reformado, el intelectual, la marimacho, la animadora… y ella, la puta, totalmente fuera de lugar. Quería gritarlos. Que no asintieran si no lo comprendían.
- Rukia nos ha contado que estás trabajando de camarera- dijo Tatsuki, dándole un sorbo a su bebida- ¿Dónde?
- Oh, aquí, en el distrito de Hueco Mundo, en el restaurante Haineko. La comida es buenísima… y no lo digo sólo porque yo trabaje allí- Orihime dejó escapar una pequeña risita.
Estaba empezando a marearse. Su estómago rugía y eso que aún no había probado una sola gota de alcohol. Si vomitaba, se preocuparían por ella… Al menos, lo fingirían. Podían decir todo lo que quisieran, pero ella sabía que no se entenderían. La escuchaban, daban la respuesta apropiada y se olvidaban de lo que había dicho. No la comprendían. Nunca lo habían hecho y nunca lo harían. Era gente feliz. Si les contara sus problemas, se mostrarían preocupados, pero no actuarían. Al final, volverían a sus residencias o a sus apartamentos y se olvidarían de todo… seguirían adelante con sus vidas.
Ya no la veían. Ya formaban parte de aquel tumulto de gente, de ese tumultuoso océano que la ahogaba sin parar… un océano del que sólo había una manera de escapar.
Orihime había sabido comportarse durante dos horas enteras, escuchándolos hablar de cosas que ella jamás experimentaría: instituto, promociones, graduaciones, universidad, amor. No sabía cómo había podido soportarlo, hasta que abrió la boca y dibujó una sonrisa, a modo de disculpa. Había tenido suficiente.
- Lo siento, chicos, pero tengo que irme. Mañana trabajo temprano…- se explicó, agradeciendo haberse sentado en el borde de la mesa, para poder salir sin molestar.
- Oh, ¿estás segura?- Rukia pareció decepcionarse, pero Orihime sabía que se recuperaría. A la mañana siguiente, seguro que sólo quedaría un recuerdo de aquello; uno del que no merecía la pena volver a pensar- Bueno, ha sido fantástico volver a verte.
¿Para quién?
Orihime observó los rostros uno a uno, sabiendo que abandonarían esa fingida decepción en cuanto se marchara y sabían que ella haría lo mismo. No había conexión entre ellos.
- Bueno, ya sabéis dónde encontrarme- se puso de pie y se encaminó hacia la salida, desesperada por sentir el frío contra su pegajosa piel, para sentir aire fresco…
… para emborracharse hasta el límite.
Metió la mano en el bolso y sacó el móvil, abrió la puerta, marcó el número de Ulquiorra y apretó el botón verde de llamada. Cógelo, pensó, echando un vistazo a la tienda de la esquina. Tal vez un cigarro la tranquilizara. Se cabrearía mucho pero, joder, lo necesitaba.
Sin ella saberlo, Ulquiorra y Grimmjow habían llegado al restaurante una hora antes. Había sido bastante divertido verlos cogiendo una mesa, lo bastante cercana como para escuchar la conversación que mantenía la chica con los cinco extraños con los que estaba sentada. Mientras Grimmjow se había, literalmente, escondido detrás de la gente, incluso en una de las mesas, Ulquiorra se había acomodado en otra, delante de Orihime- tenía que estar muy distraída para no haberlo visto. Entonces, le preguntó a Grimmjow cuánto tiempo pensaba seguir haciendo el ridículo, a lo que el francés contestó con su dedo corazón. Entonces, le pidió amablemente un periódico a la camarera, que utilizó para taparse la cara mientras pasaba cerca de Orihime.
La chica no estaba bien. ¿Por qué esos cinco no se habían dado cuenta? ¿No les preocupaba que su compañera estuviese a punto de vomitar a la chica bajita que tenía a su izquierda? Grimmjow, que se había llevado un sombrero para tapar su brillante pelo azul, actuó como el informador.
- Hmm. Están hablando del instituto… uno de ellos está en el equipo de fútbol de la Universidad… ¿Su hermano está muerto?
- Baja la voz- ordenó Ulquiorra, al comprobar que el más alto de los que se encontraban en esa mesa había agachado la cabeza hacia ellos. ¿Cómo podía ver, con todo ese pelo tapándole?
Por fin, escucharon lo suficiente como para atar cabos: esos cinco eran los amigos de Orihime del instituto, a los que nunca había mencionado ni parecía contenta por verlos. Esto se vio confirmado cuando, de pronto, se disculpó y salió por la puerta, justo cuando el teléfono de Ulquiorra empezó a sonar y el Madness de Joe Hisaishi invadió toda la pacífica sala, dramáticamente. Grimmjow arqueó la ceja burlonamente, pero Ulquiorra lo ignoró al contestar el móvil.
- Ah, señorita Inoue. ¿Estás disfrutando la no…?
- Voy a emborracharme mucho, muchísimo- miró hacia la puerta. Seguía allí, en frente de la puerta del restaurante- O tal vez vaya a la tienda de la esquina, compre tabaco y… lo fume todo, hasta que vomite. Sé que tal vez te enfades conmigo pero, créeme, ambos nos sentiremos mejor cuando me desahogue así.
Ulquiorra suspiró al teléfono.
- Señorita Inoue; si rompes mis condiciones, me temo que tendré que echarte- entonces, se produjo un breve silencio, durante el que el joven vio un destello de su fogoso pelo pelirrojo, mientras ella se alejaba del lugar.
- … Iré por la mañana, para recoger mis cosas- la llamada se apagó. Ulquiorra golpeó la mesa con el teléfono.
- Hijo de puta- gruñó, deslizándose silenciosamente por el banco y dirigiéndose a la salida. Grimmjow lo siguió.
- ¿Qué ocurre?
O Ulquiorra no lo escuchó o lo ignoró o ambas cosas. No es asunto mío, se dijo, mientras salía a la calle y la buscaba por todas partes, sin encontrar ni rastro de ella. No es nada personal, pensó, corriendo hacia el final de la calle, deteniéndose al encontrarse con un grupo de gente que se dirigía hacia una discoteca.
- ¡Joder!- se giró hacia Grimmjow, que había seguido sus pasos. ¿Lo que veía en la cara del impasible Ulquiorra era angustia?- Vete por ahí. Busca en cada restaurante, bar o tienda de alcohol que encuentres. Si la encuentras, sácala de allí aunque sea a la fuerza y llámame inmediatamente- entonces, desapareció, camuflándose entre toda esa gente.
Grimmjow sabía que no le convenía desobedecer, así que se centró en la dirección indicada, fijándose en cada local. Estúpido Ulquiorra; ¿ni siquiera le gustaba esa ladrona de camas y, ahora, la estaba buscando como loco? Qué día tan raro.
Ulquiorra llegó al final del bloque de edificios y se detuvo. No había podido llegar más lejos. ¿Y si había cogido un autobús y había terminado en la otra punta de la ciudad? ¿Cómo al encontraría entonces? Se congeló y sus ojos verdes se fijaron en el semáforo que tenía delante. Restaurante Haineko. Cogió el teléfono de nuevo y llamó a Grimmjow.
- Creo que sé dónde está, pero voy a necesitar tu ayuda para traerla.
No es nada personal, repetía su mente, mientras se dirigía a la cafetería. No es nada personal, no es nada personal, no es nada personal… Vio su melena al cruzar la calle, vio cómo se giraba hacia el hombre con el que estaba sentada y le pedía algo, sonriéndole mientras le tendía un cigarrillo. Grimmjow llegó jadeando, pero Ulquiorra no lo esperó, tomó aire y se lanzó a la carretera, esquivando el tráfico, hasta llegar a la puerta del restaurante, ignorando a la dulce joven que lo recibió con una sonrisa de confusión. No es nada personal… Llegó hasta la joven, fijándose en la ceniza del cigarrillo que acaba de encenderse, mientras se lo llevaba a sus labios. Nada personal… Ignoró a la explosiva rubia que hablaba con ella, en la barra, cogió a Orihime y le quitó el cigarrillo de su mano temblorosa.
Es que no puedo dejar que te marches.
Orihime se giró sobre el taburete, mostrando una enorme sorpresa en sus ojos grises. Ulquiorra la miró con un rencor feroz, tanto que ella no pudo decirle nada, ni siquiera cuando aplastó el cigarrillo recién encendido en el cenicero. Entonces, se giró hacia Grimmjow.
- Cógela.
Grimmjow suspiró, miró a Orihime a modo de disculpa y la cogió de la cadera, sacándola de la barra del bar. Entonces, se la llevó a los hombros, como si de un cavernícola se tratara. Por su parte, la rubia pareció dispuesta a saltar al otro lado del bar, impidiéndoselo.
- ¡Oye!- gritó- ¡Voy a contar hasta tres para que la sueltes! ¿Quién te crees que eres para venir hasta aquí y secuestrar a mi empleada?
Ulquiorra la miró con aburrimiento.
- Su compañero de piso- contestó simplemente, siguiendo a Grimmjow por la puerta, pasando entre una multitud de gente boquiabierta y dejando a la jefa sin palabras.
Orihime pareció centrarse de nuevo e intentó impedir aquello. Pataleó y golpeó las costillas de Grimmjow.
- ¡Argh! ¡Bájame, joder! ¡Suéltame!- gritó, moviéndose con toda su fuerza.
- Lo siento, chica, pero me da más miedo él que tú- contestó el francés. Entonces, se detuvo. Ulquiorra dio unos pasos más por delante de él, hasta pararse también y, en el consecuente silencio, Orihime giró la cabeza para tratar de ver lo que estaba ocurriendo. Palideció; Ichigo, Tatsuki, Rukia, Uryuu y Chad los miraban fijamente.
Sin lugar a dudas, aquél era el momento más incómodo de toda su vida. Tatsuki fue la primera en hablar.
- ¡Oye! ¿Qué le estáis haciendo a Orihime?
Grimmjow, satisfecho por que la joven hubiese dejado de moverse como pez fuera del agua, esperó que Ulquiorra utilizara su encanto y elaborara una magistral mentira, para salir del apuro. Pero, para sorpresa de Orihime, mantuvo su comportamiento frío.
- ¿Quiénes sois vosotros?
Oh-oh. Orihime trató de girarse un poco más, sonriéndolos y tratando de calmarlos.
- Chicos, no es nada…
Pero ya era tarde. Ulquiorra observó al pelirrojo adelantándose al grupo, de mal humor, preparado para luchar.
- Somos sus amigos.
Normalmente, en momentos como ése, la gente esperaba que el tiempo se detuviese. Pero no fue así. Orihime observó a Ichigo y a Ulquiorra y, aunque ellos no se movieran, los demás sí lo hicieron. Las parejas caminaban de la mano, disfrutando de la noche. Las chicas flirteaban con los porteros para poder pasar a las discotecas. Los más atrevidos les lanzaban miradas oscuras. Los segundos transcurrían despacio, haciando cada vez más imposible que el día terminase. Entonces, Ulquiorra fue el primero en romper el silencio.
- ¿Sus amigos?- bajó la voz mucho más- No me hagáis reír- miró a su oponente, sin mostrar ningún tipo de intimidación- Podéis decir todas las tonterías que queráis, pero lo cierto es, por lo que veo, que ha estado más de dos horas peor que un perro y ninguno de vosotros se ha dado cuenta. ¿Qué clase de amigos son esos? Sólo conozco a Inoue desde hace tres semanas y siempre discuto con ella pero, aún así, he podido ver que se encontraba mal. Así que, o sois increíblemente estúpidos- lo que te incluye a ti también, de hecho- o habéis preferido ignorarla. En cualquier caso, eso no os hace amigos suyos; os hace mierda.
Orihime miró la espalda rígida de Ulquiorra, con el corazón a mil. También pudo ver a Ichigo dudando, echándose atrás y evitando su mirada.
- Grimmjo, está bien… Puedo caminar…- murmuró. Él dudó un instante antes de dejarla suavemente en el suelo, deseando no invocar la ira de Ulquiorra. Por suerte, él estaba demasiado concentrado en el grupo que tenía delante. Orihime se acercó a él y, por primera vez desde que lo había conocido, acercó su mano y, gentilmente, le rodeó el brazo. Él la miró- ¿Podemos irnos a casa ya?- preguntó ella, dulcemente.
Ulquiorra asintió en silencio, pero no se movió. En su lugar, dejó que ella caminara delante de él. Orihime tomó aire y evitó mirar a las cinco caras sorprendidas de aquellos que se hacían llamar sus amigos; aquellos que la habían traicionado. Recuperó la compostura y dejó que el pelo le cayera por la espalda. Entonces, con la cabeza bien alta, pasó a su lado, sin decir ningún tipo de excusa o disculpa. Qué estúpida, pensó. Casi se había consumido por eso. Casi había olvidado quién era o quién intentaba ser. Y, lo más importante; casi había llegado a olvidar lo mejor que le había ocurrido en años.
Tal vez fuera un pianista desquiciado, con un temperamento insoportable y un incipiente complejo de superioridad, pero Ulquiorra era su amigo. Podría haberla dejado tirada, haber dejado que bebiera y fumara hasta perder el sentido, para echarla a la mañana siguiente, pero no lo había hecho. Fue hacia ella más rápido de lo que habría imaginado, después de advertirle que no rompiera su acuerdo.
Sonrió al dejar los fantasmas de su pasado atrás, congelados y con mirada de idiotas, mientras sus dos caballeros sin armadura la protegían. Redujo el ritmo lo suficiente para que la alcanzaran y poder caminar entre ambos, intentando no mostrar lo contenta que estaba; después de todo, si lo que Ulquiorra había dicho era cierto, tendrían que haberla estado espiando durante toda la noche. Grimmjow ya estaba preguntando qué demonios había ocurrido y ella entendió que sería justo contárselo, pero sólo después de haberlo reñido lo suficiente.
Ulquiorra se mantuvo callado, con las manos en los bolsillos, negándose a mirar otra cosa que no fuera el camino que tenía delante. Sabía que estaba en problemas. Aún así, sentía una extraña sensación de satisfacción que no surgió por el hecho de haber sido desagradable en público, ni por haber demostrado ser más listo que cinco extraños.
No. Si no hubiera intentado convencerse con tantas ganas de que no se trataba de algo personal, tal vez se hubiese dado cuenta de que esa satisfacción radicaba en la idea de que Orihime estaría en su apartamento la mañana siguiente. No la débil, temblorosa y alcohólica prostituta… sino la animada camarera de enorme fuerza, capaz de hacerle frente sin ningún problema.
Sí. A "Paco" también le gustaba mucho.
Continuará
Hola! Bueno, qué tal el capítulo? Cargado, no? Jejeje. Ya nos llegamos por el 10! Tenía unas ganas tremendas de acabarlo; creo que ha estado increíble! La última parte de Ulquiorra, cuando busca a Orihime y se enfrenta a sus amigos, ha sido genial, genial! No me imaginaba que fuera a ponerse así, la verdad. Además, me ha gustado especialmente cuando ha intentado convencerse de que no la perseguía por algo personal, pero estaba como loco por encontrarla… Espero que haya más acercamientos y pronto! En cuanto a Hime, la pobre no gana para malos tragos… Pero eso de que el corazón le latiera a mil por hora ha sido bastante ilustrativo. Ais, espero ver cómo avanza la convivencia entre estos dos y porqué Ulquiorra tiene tantísimas ganas de que siga viviendo con él; a parte de que ya empiece a gustarle, creo que hay algo más oculto… En fin, habrá que esperar al siguiente cap. Un beso!
Princess Kitty1: hi! How are you? Yeah I love it! I think there are so many secrets hideen that will be discovered, but I'll be completely nervous till I know them! Okay, I will let them know about the last chapters. I've loved this chapter; I think it has happened something really special for Orihime and that she needed it. I have also liked seen Ulquiorra like this; trying to hide what he is starting to feel and unable to admit it. I hope to submit next chapter as soon as posible. Thank you!
Somnus Nemoris: hola! Gracias por los ánimos! Pues aquí ha salido Ichigo, por fin! Aunque no parece tan amistoso como en el manga… Bueno, me ha encantado especialmente cuando le ha agachado la vista a Ulquiorra; que se note quién manda! Y Grimmjow, el pobre, que se ha visto metido en todo ese lío sin quererlo ni beberlo. Bueno, Ulquiorra no podía haber hecho todo esto solo, así que necesitaba su ayuda. Espero que te haya gustado el cap. Un beso!
kaginulove-maria-chan: hola! Jajaja, pobre Ulquiorra; pese a su mal humor, es el hazmerreír de sus amigos. Ya, vaya escena la de Ulquiorra sin camiseta y Orihime! La pobre no podía apartar la vista… No me extraña! En cuanto a tus dudas sobre Rukia… espero que ya se hayan resuelto! La verdad es que ha sido raro ver que los protagonistas son "los malos", pero concuerda muy bien con la temática del fic y explica cómo se sintió Orihime. Espero que, al margen de eso, el cap te haya gustado tanto como a mí traducirlo. Un beso!
Yagami Vongola: hola! Pues, al parecer, lo sabe todo sobre el pasado de Hime! Sólo que ella y los demás han preferido ignorarlo… Qué pena, pobre Hime; menos mal que Ulquiorra ha estado allí para ayudarla y poner a los demás las cosas claras. Qué emoción! Me pregunto qué pasará ahora… Un beso!
Sakura Rose Cifer: hola! Ya, la verdad es que los tres forman un trío bastante cómico; en este cap creo que Grimmjow se ha llevado la palma al tratar de pasar "desapercibido" en el restaurante, con el sombrero y el paraguas XD. Un beso y gracias por comentar!
yuuki: hola! Gracias por el comentario! Espero que este cap te haya quitado parte de la intriga… aunque no toda! Un beso!
Ryunna-san y Yunna-san: sí, creo que Grimmjow hacía mucha falta. Menos mal que la autora le está dando protagonismo, porque le da un toque muy cómico a la historia. Yo también siento curiosidad por los secretos de Ulquiorra, sobre todo el de por qué no quiere que Hime se marche. En fin, habrá que esperar un poco hasta saberlos. Un beso!
Cane Lele: hola! Ya, quién tuviera la oportunidad de tener a Ulquiorra así… Yo también quiero tensión sexual pero YA! Creo que, después de este cap, se hará más evidente, porque no me creo que Ulquiorra no se haya fijado en Hime, la verdad; por mucho que esté loco, sigue siendo un hombre! En cuanto a lo de los caps, si te digo la verdad, me los he leído un poco por encima y no lo entiendo muy bien; supongo que cuando avance más la historia los leeré con detenimiento y lo entenderé XD. Espero que el cap te haya gustado y un beso!
Emo Romantica 03: Hola! Sí, es genial ver que a "Paco" también le cae bien Hime; supongo que será de las pocas personas capaces de aguantarlo y las dos partes de Ulquiorra se lo han agradecido. A ver cuándo llega la tensión sexual entre los dos! Al parecer, compartes la misma opinión que Ulquiorra respecto a sus amigos! Creo que es lo mejor que le ha podido pasar a Orihime en toda su vida y me temo que la pobre empezará a enamorarse en poco tiempo… Normal, teniendo en cuenta los detalles que tiene con ella (a pesar de que también sea s saco de boxeo XD). Espero que te haya gustado mucho el cap. Un beso!
Rourudesu: hola! Gracias por tu comentario y espero que este nuevo cap te haya gstado mucho. Un beso!
Kokoro-Yolin-chan: hola! Me alegra que la historia te esté gustando… Y también la pareja! Sí, tarde o temprano tenía que enfrentarse con su pasado aunque, si te digo la verdad, creo que si no hubiera estado Ulquiorra cerca, no lo habría conseguido… así que a ver cuándo nos dan una alegría y se enamoran! También tengo ganas de descubrir los secretos de Ulquiorra, aunque supongo que lo haremos al mismo tiempo que Orihime, así que aún nos queda… Espero que te haya gustado el cap y un beso!
