Cap 10: Despertando a la realidad

Me encontraba en un lugar muy oscuro, no podía ver ni la palma de mi mano, pero sabía que estaba ahí. Extendí mi mano pero no tocaba nada, un eco de gritos y aclamaciones era lo único que escuchaba. Entonces una luz fuerte y brillante me dio de lleno en la cara haciéndome retroceder, intente taparme de ella con mi mano, pero un objeto impidió mi objetivo, cómo es que había llegado un micrófono a mi mano. La música empezó a sonar e interpreté una canción que a pesar de que nunca la había oído en mi vida parecía como si me la supiera de memoria, la letra era muy romántica y la cantaba con gusto. Pero después una voz se unió a la mía y cantó a coro conmigo, la luz se extendió, ahora ya no estaba en ese lugar oscuro, si no que en un escenario con miles de personas saltando y gritando.

Inuyasha apareció por detrás mío haciendo segunda a mi voz y no parecía importarme, y creo que al él tampoco. La gente enloquecía más y los aplausos llegaron tan pronto como terminamos nuestra interpretación. El me dijo algo que no pude escuchar y fue tan rápido que no pude leer sus labios, pregunté de nuevo sobre lo que me había dicho, pero un pitillo casi ensordecedor me hizo…..despertar.

Casi cae de la cama por la tan ruidosa intromisión a sus sueños, arrojó el despertador por debajo de su almohada. Ya había tenido ese sueño antes, soñaba que su voz llegaba a grados mayores, que se lucia y brillaba en el escenario, pero nunca con Inuyasha cantando a su lado. La noche anterior se habían librado de la interrogación y todas esas declaraciones gracias a su astucia, bueno también había ayudado un poco la intromisión de la señora Higurashi, quien cambio completamente el tema. Sota no quedo muy a gusto con eso, le fascinaba la idea de ver a Inuyasha en persona, pero no iba a actuar como todas sus fans locas y se iba a lanzar a él y besarlo, no, después de la cena lo atacó con todo tipo de preguntas, que Inuyasha contestó gustoso porque todas iban referidas a su carrera y sus giras. Parecía que esos dos se llevarían bien.

Bajo las escaleras con rapidez, se colgó su mochila casi corriendo y saludo a su madre

"Buenos días hija" exclamó la señora "no me digas que aun tienes que ir a la escuela"

"Si mamá, aun tengo que presentar un examen hoy" dijo algo apurada, aun no dejaba de trotar

"Muy bien, quieres desayunar algo?" preguntó cariñosamente

"No mamá, tengo prisa" salió disparada de la cocina, tomo las llaves y cruzó la puerta, bajo las escaleras casi a trompicones, debía correr si no quería encontrarse con…

"Buenos días" dijo con su fastidiosa voz arrogante que se le estaba haciendo familiar, levanto un termo de café y lo bebió "que pasa, parece como si no hubieras dormido bien, vamos, dime quien te mordió"

Ahí estaba Inuyasha de nuevo, en su reluciente coche y con su hermosa sonrisa engreída. La noche anterior le había prometido no dejarla en paz hasta que ella le entregara su medalla. Debía valer mucho para seguirla día y noche, pero no creía que aguantara mucho, le daba dos días para rendirse. Bufo resignada y caminó despacio, tenía mucho tiempo de sobra para llegar a la escuela

"Que haces aquí" preguntó molesta

"Madrugué" respondió simplemente y se llevó otro trago a la boca "y cumpliendo mi promesa"

La siguió de cerca. Solo la oía bufar un montón de tonterías que no entendía y patear las piedras de su camino. Embozó un sonrisa, si seguía así cumpliría su objetivo muy pronto, de eso estaba seguro. Llegaron a su escuela muy pronto, la vio saludar a algunos chicos y detenerse a hablar con otros. Que acaso se le había olvidado que estaba ahí? O solo lo estaba ignorando. Ella se lo dijo después de la promesa: 'y yo haré como que no estás ahí'

Dudo sobre si su actitud hacia él era verdadera, la mayoría de las veces las personas que lo conocen se comportan totalmente diferentes y optan por una personalidad amable y tranquila, algo que siempre le ha molestado ya que no puede ver el verdadero carácter de la gente que lo rodea. Pero esa chica se comportaba completamente diferente a los demás, era molesta y se enojaba con facilidad, además no pensó dos veces antes de abofetearlo, pero estaba casi seguro de que si hubiera sabido su identidad no lo habría hecho, y la reacción de ella cuando estaban en el centro comercial se lo dejo más que claro.

"No te molestes en regresar" le dijo confiada "para cuando vuelvas ya me habré ido"

"Y quien dijo que me iría" contestó orgulloso

"No te quedarás aquí a esperarme o sí? Tendrías que esperar mucho"

"Keh, no tengo nada mejor que hacer"

Apagó el motor de su coche frente a la entrada de la escuela y se relajo por completo. Kagome iba a objetar pero la campana sonó y tuvo que irse, pateando de nuevo las piedras que se encontraba en su camino. Pero es que acaso valía tanto la pena? Por donde la veía era una simple medalla, y el valor no debería importarle tanto a él, era rico! Entonces pensó que aparte de falso y un experto en el arte de mentir era tacaño y avaricioso, debería costarle mucho soltar un poco de dinero que luchaba tanto por las cosas materiales, y tenía sentido, nunca había escuchado que Inuyasha donara a la caridad o que visitara un hospital. Pero eso tampoco explicaba sus lujosos autos y ropa costosa de diseñador, además de su enorme mansión. No explicaba por qué se interesaba tanto en ese pequeño objeto, tal vez tuviera un valor sentimental, y si era así tendría que preguntárselo.

La campana volvió a chirriar. Sentí que me tomaban del brazo y me diré, era Sango, quien me sonreía con ganas, parecía no estar molesta por haberla dejado plantada el día anterior. Le devolví la sonrisa y fue cuando volteó para atrás, a ese magnífico coche aparcado en la entrada que robaba muchas miradas. Porque no podía ser un poco más discreto

"Dime si me equivoco, es Inuyasha el que está en la entrada?" preguntó curiosa, ensanchando aun más su sonrisa "pero como"

"Una larga historia que te contaré después con más lujo de detalles" dio un pesado suspiro "ahora tenemos que entrar a clase"

Entraron al enorme edificio blanco y subieron los peldaños tan pronto llegaron a ellos. A decir verdad en el ambiente se respiraba una atmosfera de tanta tranquilidad y paz que era difícil de descifrar.

"Oye Sango" la llamó "perdón por no haberte acompañado ayer a la fiesta"

"Descuida" le sonrió de nuevo "no fui sola"

"Como?"

"Miroku me acompañó" exclamó emocionada, ahora entendía por qué tanta felicidad en ella "ayer me llamó por teléfono y le dije sobre la fiesta, y que iría sola porque tú tenías cosas que arreglar, y se ofreció a acompañarme"

"No lo puedo creer! No pensé que se siguieran viendo"

"Él dice que Inuyasha pasa mucho tiempo fuera del departamento y que es una forma de divertirse sin él. Por cierto, te manda saludos" añadió

Casi no me lo creía, mi mejor amiga con Miroku? Una gran celebridad de la música, sin mencionar que era integrante de la banda de su gran ídolo.

Todas las clases se las pasó ideando una estrategia para librarse de la garrapata que se había montado encima. Estaba segura que Inuyasha no se iría tan fácilmente, y eso le gustaba, solo demostraría que le había ganado a un gran rival en su propio juego. Pensó en salir por la puerta trasera de la escuela, pero solo había un problema, no había puerta trasera. Optó por brincar la barda y así dejarlo solo y esperando, pero la deshecho por completo, era muy alta y lo único que le faltaría sería romperse un brazo en el intento, y eso le sumaría más burla por parte de Inuyasha, además ya no podría defenderse cuando ese idiota intentara quitarle la medalla, no, mala idea.

Tal vez si salía por entre la multitud en su apogeo no la vería y así podría escabullirse y tal vez librarse, pero era casi lógico que él pensara en sus planes y vigilaría por si las dudas, ósea que no, ese plan también estaba descartado.

Bufó molesta. Ese día tenía una audición muy importante. Los busca talentos estaban en la ciudad y no dejaría ir esa oportunidad por nada del mundo. Había ensayado semanas, si no es que meses para cuando llegara la oportunidad, y no dejaría que se arruinara por un cliché como él. Tenía que quitárselo de encima a como dé lugar.

La campana sonó de nuevo y pensó que era hora de actuar, había optado por la última opción, que esperaba le diera resultado. Se escondió detrás de un árbol frondoso y lo vio, con su estúpida sonrisa perfecta, la buscaba, de no ser por las gafas oscuras le habría parecido un hermoso espectáculo las dos orbes doradas que se bañaban con la luz del sol. Punto a su favor. Aprovechó un grupo de chicas que parloteaban entre si y se escabulló detrás de ellas, tapo su rostro con un cuaderno cuando el volteaba en esa dirección, cuando se creyó lo bastante lejos corrió.

Una satisfacción muy grande le recorrió el cuerpo, había engañado a Inuyasha Taisho! Ese tonto no sabría ni donde lo golpeó. Pero por algo dicen que lo que más disfrutas dura poco. Un pitido detrás de ella la hizo detenerse de golpe, frunció el ceño sin siquiera mirar atrás, podría reconocer ese potente motor a metros de distancia

"A donde ibas con tanta prisa?" le dijo arrogante

"Em…pues…eto" carraspeó "no es de tu incumbencia, algunas personas tiene cosas importantes que hacer"

"Como por ejemplo" insistió

"No te importa"

"Claro que me importa, tengo que saber a adonde tengo que seguirte" contestó burlón, sabiendo que la haría enojar "ah, ya se, vas de nuevo a ese espantoso club con tu jefe gritón"

"Es donde trabajo así que no lo insultes" masculló "además pedí el día libre, iré a una audición"

"Ay no" se quejó "las audiciones son aburridas, si lo sabré yo"

"Pues allá tu, mejor para mi" aclaró bajando los hombros

"Creo que tendré que acompañarte"

Aparcó el auto, esta vez la seguiría a pie, así era más fácil que no se le fuera de las manos

"Alguna vez te he dicho que eres un idiota?" dijo con sorna

"Si, muchas veces, sigue repitiéndomelo y tal vez me lo crea"

Cruzaron algunas calles y avenidas hasta llegar a un gran edificio color celeste con anuncios de eventos y musicales, era un teatro. La entrada tenía una puerta de roble abierta que dejaba ver enormes cortinas vino abiertas también. Kagome leyó la dirección en un papel y después de verificar que era la correcta entró. El interior era muy acogedor. Los asientos estaban tapizados del mismo color que las cortinas y un enorme escenario al fondo le daba el toque principal. Al frente de las filas dos mujeres y un hombre con tablillas en las manos hacían la audición. Una de ellas era flacuchenta y escuálida, de gafas y cabello canoso recogido en una trenza. La otra era un poco más baja que la anterior, esta era de cabello con tinte pelirrojo suelto por sus hombros y mucho más joven que la anterior. El hombre no era muy viejo, pero tampoco joven, le calculó unos 30, tenía el pelo oscuro y una cara de muy pocos amigos. Eso le causó un poco de temor.

"Espérame aquí" le ordenó a Inuyasha quien obedeció a regañadientes, sentándose una fila detrás de las señoras.

Se acercó temerosa pero firme y les habló…

"Soy Kagome Higurashi y vengo a audicionar"

"Bien" anunció la más joven, tenía una voz dulce pero fuerte, la apuntó en la planilla "veamos lo que tienes, pero déjame decirte que la ninguna chica ha demostrado lo que queremos"

Deseó que nunca se lo hubiera dicho, ahora estaba nerviosa de verdad. Ya en la escuela había afinado un poco su voz para evitar esa aburrida rutina. Subió las gradas y aclaró un poco su voz. Se dirigió a la chica que tocaba el piano y le preguntó si sabía la canción que interpretaría. La chica le dijo que si y le sonrió amablemente. La música sonó y Kagome se situó en el centro del escenario.

Cantó. Cantó como nunca antes poniendo todo su esfuerzo y ganas en la letra, interpretó cada tonada como debía ser. Estaba inspirada y eso le ayudó mucho más. Las señoras expectantes quedaron asombradas con su actuación, parecía que todo el miedo que había tenido un momento antes había desaparecido, justamente lo que buscaban en una chica, talento. Pudo oír a una de las chicas detrás del escenario murmurar celosa que se estaba luciendo, no le tomo importancia y siguió cantando.

Le dolía admitirlo, en verdad que le dolía, pero esa chica tenía algo que no sabía explicar, no había oído una voz como esa desde la de su madre, dejándote lleno y vacío a la vez, demostrándote tantas cosas, pero a la vez nada. La vio ahí, parada en el escenario y no pudo reprimir una sonrisa sincera, tal vez la primera desde que había llegado a Tokio. Se recargó en el asiento y puso sus manos en la nuca relajado, por una vez fue el expectante y no el espectador, y eso se sentí bien.

Terminó con una pequeña reverencia, escuchó un muy bien por parte de la chica del piano y bajó las gradas de nuevo, ahora deseaba escuchar ese 'muy bien' por parte de los jueces. Una sonrisa se dibujo en su rostro, sabía que lo había hecho bien, muy bien, mejor que nunca, y esperaba que ellos también pensaran lo mismo. Recibió un aplauso por parte del hombre con cara de pocos amigos y entonces se sintió confiada 'voy a lograrlo'

"Estuvo bien, a decir verdad muy bien" aludió

"Gracias" musitó Kagome emocionada, tal vez esa era su oportunidad de triunfar

"Dime pequeña tienes contactos?"

"Contactos?" preguntó confundida

"Si" aclaró "personas que te recomienden, ya sabes, algún maestro de música, o tal vez una persona importante para el mundo de la música"

"No" soltó

"Mira, lo que sucede es esto" juntó las manos "es solo que no creo que esto sirva"

"No entiendo"

"Veras" hizo una pausa "como decirlo, es solo que no creemos que encajes para esto, tu sabes, mira a las chicas a tu alrededor, y luego mírate a ti, no encajas en su mundo"

"Me está queriendo decir que no solo porque no soy de su misma clase social o económica?" bufó "O porque no tengo personas ricas e importantes que hagan una referencia de mi?

"Mira, no lo tomes así, es solo que no creo que esto sea para ti" aclaró

Kagome sintió que se la comían por dentro, por una parte tenía ganas de abofetear a ese sujeto, pero por otra tenía ganas de salir corriendo de ahí. Es que eso era un insulto, no buscaban personas con talento, solo chicas ricas y de hermosos rostros. Pensó en escupirle en la cara todo lo que se merecía ese patán.

Inuyasha quien ya se había acercado y escuchado todo, ahora la miraba, era una discriminación lo que hacían, y entonces comprendió porque lo odiaba tanto. Ella había luchado tanto por conseguir un lugar en el mundo y jamás lo obtenía por su situación económica, pero él en cambio lo había conseguido tan fácilmente, haciéndose fama aún más con la muerte de sus padres, dos grandes estrellas del cine. Tal vez si no fuera por ellos ahora estaría como ella.

Kagome se marchó furiosa del lugar, no quería estar ni un momento más en ese sitio. Ahora entendía por qué no todas las chicas que habían audicionado había tenido lo que querían. Inuyasha se quedó un momento más, solo la vio salir por la gran puerta de roble.

"No pueden considerarlo una vez más?" insistió "por favor, esa chica tiene talento, denle solo una oportunidad"

El hombre de mirada fría se giró sin tomarle ni la menor importancia y vociferó…

"La decisión ya está tomada"

"Y si tuviera la recomendación de… Inuyasha Taisho"

"Ja" se burló "sabe cuántas chicas vienen aquí diciendo lo mismo? un gran ícono de la música como él no se fijaría en simples plebeyas que no están a su altura"

Gruñó por lo bajo y optó por salir de ahí, tendría que revisar que esa chica no se metiera en problemas, porque de algo estaba seguro, no debía meterse con ella cuando estaba molesta. Escuchó un 'siguiente' antes de salir. La encontró sentada en la banqueta, con las piernas pegadas a su pecho y el rostro escondido entre estas. Algo se le removió por dentro, se sentó junto a ella, pero ella no objeto ni dijo nada. Esperaba que le gritara y descargara toda su furia en él, pero no, silencio, nada.

"No les tomes mucha importancia" la consoló "esos tres no reconocerían el talento aunque les pegara en medio de la nariz"

Nada

"Vamos anímate, no todo está perdido" volvió a intentar pero nada

"Kagome" la llamó "ya sé, vamos por un helado, yo invito"

Aun no podía creer que estuviera tratando de animar a Kagome, porque oigan, ella era Kagome, su mayor no-fan, la más molesta y fastidiosa de todas, y ahora trataba de subirle el ánimo. Era extraño, pero desde el incidente de aquella noche con los tipos, algo en su interior le decía que debía protegerla a cualquier costo, lo obligaba a seguirla, a estar con ella por si era necesario, y todo eso con solo ver el rostro lagrimoso de esa niña, porque eso pareció en ese momento, una niña indefensa que él estaba dispuesto a defender.

"Porque eres amable" musitó con voz apagada "El Inuyasha que conozco se estaría burlando en este momento"

"Vamos, la primera vez que soy amable y me lo reprochas?" omitió molesto

Ella se levantó poco a poco e Inuyasha la imitó. En sus ojos había una tristeza infinita que le decía que tal vez esa no era la primera vez que la rechazaban de esa manera. Caminó detrás de ella, sin decir nada aun, se puso a su altura y la miró, con esa expresión inferior, mirando el suelo como si se hubiera convertido en lo más importante del mundo. Unas ganas terribles de abrazarla y consolarla le llegaron, pero las ignoró por completo.

El viento corrió y sacudió los árboles de ese pequeño parque por el que pasaban ahora, ella aun no decía nada. Se detuvo en seco y por primera vez levantó su cabeza hacia el cielo, sus ojos aun estaban enrojecidos y un poco hinchados, lo miró

"Que se siente" preguntó Kagome

"El que"

"El que todas las personas te alaben y te digan a todo que si" sollozó un poco "quiero saber que se siente ser alguien importante en algo que te importa"

"No es la gran cosa sabes?" confesó "la mayoría de las veces estas muy ocupado y estresado, la presión de no defraudar a las personas, es una carga muy grande, pero tiene sus recompensas"

"Ya veo" exclamó después de otro sollozo

Inuyasha ya no pudo resistirse más, la tomó en sus brazos y la apretó suavemente. Ella se protegió en su pecho y lloró como una niña pequeña, no le importó que fuera Inuyasha quien la abrazaba, ahora deseaba que eso se quedara así por un largo tiempo. Sus lagrimas resbalaban con ímpetu por sus mejillas y empapaban el abrigó de él.

Respiró el aroma de su pelo, una deliciosa esencia de durazno, se llenó de él y lo soltó de golpe, se fundió en ese abrazo y por primera vez en su estancia en Tokio, se sintió en casa. No le importó el tiempo ni su alrededor, solo quería disfrutar su calor en ese frio día de invierno.

"Gracias" la escuchó murmurar como si solo lo dijera para si

La sintió separarse un poco y entonces comprendió que ya estaba hecho, soltó su agarre y la miro con ternura, ahora se dibujaba una sonrisa en ese rostro lloroso, sus mejillas estaban pintadas de un tono rosa y su flequillo un poco despeinado le daba un toque infantil

"Por lo de hoy y por salvarme aquella vez" continuó "ya me siento mejor"

"Que bien" jugueteó "porque aun tienes algo que es mío"

Le dedicó una cálida sonrisa que ella le regreso con gusto. Tal vez Inuyasha no era el típico chico amable y bondadoso, pero tenía un gran corazón por dentro del que ella se encargaría de sacar a relucir, tal vez no hoy, ni mañana, pero lo haría, y entonces sabría el verdadero tipo de persona que era él. Aun tenía las esperanzas de que detrás de ese frío caparazón hubiera un Inuyasha sensible y temeroso, alguien que no se concentrara en ser arrogante todo el tiempo, y dispuesta a encontrarlo.

N/A: Uff, esto me ha costado mucho xD, después muchos cambios aquí esta, puntualita con la actualización, he estado pensando ponerlo cada Lunes, ya saben para que inicien bien la semana y todo eso, para que tengan alguna de mis ocurrencias para reflexionar toda la semana xD, gracias a todos lo que dejaron sus reviews, yo seguiré publicando este fic siempre y cuando haya alguien a quien le guste y siga mi historia. Estoy pensando en un nuevo proyecto xD es que no puedo tener mis manos quietas y mi mente empezó a trabajar en una historia diferente, espero tener pronto el primer cap………. Ya saben déjenme sus reviews, desde opiniones y críticas constructivas, todo es bienvenido

Avances del siguiente capítulos: Wiii, ahora mandaré a los chicos a acampar y les tendré una sorpresita, no solo a Inuyasha y Kagome, sino también a Sango y Miroku quienes comienzan a enamorarse, será que Sango sea la chica correcta para corregir a ese pervertido? Más peleas y tirones, no puede faltar, y una perdida que dejara a los chicos molestos, esperen el siguiente cap que espero sea en una semana (eso si mi mente no se aloca e inventa un principio para mi nuevo fic)