Buenos días! Como este es el último capítulo, no los entretengo y los dejo que lean.

Quiero felicitar tanto a Hilary Kryss Yagami como a XxIrisxX por contestar correctamente el acertijo dado en el capítulo siete! Esto está dedicado especialmente para ambas! Espero les guste o, por lo menos, no lo odien tanto!

Advertencias de capítulo: Yuri, OOC, consumo de alcohol (lo que causa el OOC), una pequeña escena hetero (un poco subida de tono), angst, un intento (ojalá no fallido) de imitar las reacciones de los ebrios y la prueba irrefutable de que esta autora no sabe escribir una escena Lemon Yuri (hice lo mejor que pude e igual no quería tener que subir el rating).

Disclaimer: Beyblade no me pertenece, y estoy casi segura de que a muchos no les gustaría que me perteneciera después de leer esto.


Capítulo X: Separarse.

-¡Bienvenidas! ¡Qué bueno que pudieron venir!- Tyson las saludó al abrir la puerta.

Ellas correspondieron el saludo y entraron rápidamente, estaba endemoniadamente frío afuera; aunque era de esperarse, considerando la época del año.

Ese día era Víspera de Navidad, y aprovechando que por mera casualidad todos sus amigos se encontraban en Japón, Tyson había organizado una Fiesta de Navidad.

Hilary y Kai decidieron aprovechar la oportunidad para ver a todos sus viejos amigos, y también para evitar la tención anual que representaba pasar la Navidad con la familia de Hilary (no mejoraba en nada la opinión que su padre tenía de su pareja en hecho de que esta fuera atea).

Entraron al comedor del dojo, después de dejar como es debido sus zapatos y abrigos en la entrada, y saludaron a los que ya estaba ahí.

Estaban Max y Kenny preparando algunos tragos, y Rei y Mariah (quienes se habían comprometido hace poco) estaban sentados en la mesa, e incluso estaba Daichi tratando de no empezar a comer. Al parecer ellas eran las últimas en llegar.

Hilary sonrió y fue a abrazarlos a todos, solo el hecho de poder verlos valía la pena el soportarse los raros privilegios que Tyson se tomaba para con Kai.

Si, ella todavía tenía algunas reservaciones hacia el ex campeón mundial.

Tampoco podía decir que odiaba al chico, todavía tenía algunos buenos recuerdos de cuando iban a la secundaria juntos, ella tan solo odiaba lo que él hacía con su pareja.

Bien que después de esa vez en que no pudo resistir más, el chico había bajado un poco el tono y ahora solo se presentaba en el apartamento una o dos veces por semana, pero eso no significaba que a ella le gustaba menos.

-Bueno, ya que todos están aquí- el anfitrión dijo una vez que terminaron los saludos -¡Que empiece la fiesta!- su proclamación fue seguida por aplausos y pronto todos se encontraban sentados en la mesa.

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Casi llegando a media noche, todos disfrutaban de unas buenas bebidas y una amena charla en grupo, bueno, no tanto en grupo, sino más bien Hilary y Mariah hablaban sobre vestidos de novia mientras los demás discutían sobre un nuevo prototipo de beyblade o algo por el estilo.

Habían empezado a beber hace rato, y algunos de ellos estaban un poco mareados, mientras que otros mantenían su alcohol bastante bien.

Kai todavía estaba bastante coherente, al menos para estar hablando de ingeniería avanzada (y para que tuviera sentido lo que decía), pero conociéndolo tan bien como la conocía ella, estaba tan solo a dos copas de empezar a reírse sin motivo alguno.

Y a ese punto es a donde la castaña quería llevarla, no a un estupor completo, pero si al suficiente como para disfrutar de una muy buena noche privada.

Y además, ¡es Navidad! Es como una tradición emborracharse y hacer el amor ebrios en Navidad…

Un momento… ¡ya ES Navidad!

-¡Feliz Navidad!- dijo junto a los demás ni bien el reloj llegó a la media noche.

Los vasos chocaron en un brindis y la habitación se llenó de risas y aplausos, en la TV (que estaba encendida pero en mudo) se podía ver el inicio del espectáculo de fuegos artificiales, y una vez terminó de brindar con los otros, la castaña atrajo a su pareja hacia ella y la besó dulce y apasionadamente.

La bicolor la dejó hacer lo que quería, como siempre hacía cuando había alcohol involucrado, y su boca tenía gusto a champaña y vainilla (del postre que había comido).

Cuando se separaron, la mujer de ojos carmín estaba sonrojada y se notaba la pasión en sus ojos, y ella no se debería de ver mucho mejor; de hecho estaba calculando cuanto tiempo debería pasar para que no fuera maleducado irse con apuro, o por lo menos para que la razón para hacer eso no fuera tan obvia.

A sus amigos al parecer no le importaba de cualquier forma, simplemente estaban felices y celebrando por casi cualquier cosa que pasaba en el cuarto, al parecer estaban más borrachos de lo que ella había pensado.

Rei abrió una nueva botella de champaña (que hiso un "plop" al abrirse, lo que obtuvo más aplausos), y Hilary se aseguró de que Kai tuviera al menos tres copas más.

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-"Tengo que admitirlo, sí que sabe cómo organizar una fiesta"- Hilary empanzó al salir del baño, teniendo que sostenerse del marco de la puerta para no caer.

Dios, sí que estaba ebria, ¿cómo van a hacer para llegar a casa a salvo?

Oh, pero iban a intentarlo. Ella tenía algunos asuntos que terminar con su pareja que solo podían ser solucionados en su cama…o en el sillón…o hasta el piso serviría, mientras que fuera el suyo.

Caminó, lo más derecho posible, devuelta al comedor para juntar a la bicolor así podían despedirse e irse a casa.

Hombre… ¡sí que es divertido este piso! Algo borroso, pero divertido, todo…de madera…y en el piso.

Ok, está borracha, mejor encontrar a Kai e irse antes de que alguien se diera cuenta.

Llegó al comedor, en donde los demás estaban preparando para irse ellos o todavía hablando entre sí. Miró a todos lados pero no había rastro de la mujer de ojos carmín.

¿La había dejado aquí, verdad?

-¿Dónde está Kai?- preguntó en voz alta, atrayendo la atención de todos y casi agachándose para ver si su pareja estaba ocultándose debajo de la mesa.

¡Por qué estaría ocultándose debajo de la mesa? Era tan mal lugar…

-Me parece que salió a tomar aire fresco- contestó Rei, poniéndose su abrigo y apuntando en la dirección en la que su pareja habría ido.

¿Afuera? Pero…afuera hacía frío…le daría frío, necesitaba ponerse su abrigo… ¿por qué Kai no le había traído su abrigo?

Oh, claro, Kai estaba afuera… ¿no tenía frío? ¿Tenía su abrigo? ¡Tenía que asegurarse!

Caminó rápido, tan rápido como podía sin caerse, para salvar a su pareja de un resfriado, y después de abrir la puerta que daba al patio –sosteniéndose de ella para no caerse por la velocidad de su corrida- y al girar a la izquierda, la encontró apoyada en contra de uno de los pilares de madera y mirando hacia el horizonte.

¡Hombre, si no estará buena! Incluso cuando estaba dándole la espalda, nadie podía negar que la bicolor fuera muy atractiva, y había que estar siego para decir que su trasero no era sexy…

¡Y llevaba su abrigo! ¡Yay!

Sonrió una sonrisa tal vez demasiado grande y dio un paso hacia la otra mujer.

-¡Kai!- pero esa no fue su voz saludándola…al menos no sonaba como la de ella…

Desde la izquierda de Kai apareció la figura de cierto peliazul, quien casi se cae al piso de lo intoxicado que estaba.

La castaña parpadeó, sorprendida de ver a Tyson ahí, y no se movió para encontrarlo.

¿Por qué no fue con ellos? No sabía, tal vez era curiosidad, o tal vez era el alcohol que impedía que su sentido de alerta se presentara y le dijera que eso no era algo que podía terminar bien para ella.

-Hey…- la chica de ojos carmín lo saludó despacio, sin moverse de su posición más que para mirarlo a la cara, de seguro porque sabía que estaba lo suficientemente ebria como para no poder mantenerse en pie.

-¡Hola!- el peliazul saludó con un tono divertido, y tenía un pequeño tono rosa en sus rostro y sus ojos estaban medio vidriosos –Feliz Navidad- sí, estaba definitivamente borracho.

-Feliz Navidad, Tyson- Kai le regaló una dulce sonrisa, y por dios, que buena actriz que era.

¡Vos también estás borracha, actúa como una borracha, maldición!

Se quedaron en silencio por un momento, ambos mirando hacia el horizonte.

-¡Oh, espera, tengo algo para vos!- Tyson dijo atrayendo la atención de la otra, y rebuscó entre sus ropas para encontrar lo que sea que quería -¡Ta-da!- dijo con una sonrisa al sacar algo del bolsillo de su pantalón.

Muérdago

Al ver a la pequeña planta verde de frutos rojos (que era obviamente de plástico, pero igual servía para su cumplir con la costumbre) Hilary tragó saliva, pero sus piernas estaban congeladas y su garganta estaba cerrada.

El chico levantó la pequeña planta plástica sobre sus cabezas, logrando que la mujer se riera y acercándose un poco a ella.

Kai sacudió la cabeza y se rio, poniendo ambas manos en los hombros de Tyson para mantenerlo lejos (y para sostenerlo también).

-No- se negó, aun riéndose.

-¡Vamos"- el peliazul insistió, dando un paso más cerca y sacudiendo un poco el muérdago en su mano –Fui por tantos problemas para conseguirte esto-

-No- la mujer de ojos carmín se volvió a negar, sacudiendo la cabeza de nuevo y alejándose un poco, pero de alguna forma la firmeza en su voz no era tanta como antes.

-¡Por favor, porfis!- el hombre de ojos azules hiso un puchero y siguió acercándose -¿Por favor, solo un beso?-

Kai negó con la cabeza, riéndose de las actitudes de su amigo, pero le sonrió y tenía esta mirada en sus ojos entre abiertos, los mismos que estaban algo empañados debido todo el alcohol que había consumido.

-Está bien- concedió dejando a sus brazos caer a sus costados –Pero solo un beso- dijo haciendo el signo de "uno" con la mano derecha.

-Seguro…- Tyson aceptó pero no sonaba honesto, y acercó su rostro al de la otra, apoyando su frente contra la de ella.

-Solo uno- Kai repitió, ladeando su cabeza para conseguir una mejor posición y cerrando los ojos.

-Uno- el chico suspiró sobre sus labios y no perdió más tiempo en besarla, tirando sin cuidado el muérdago por el cual "fue por tantos problemas para conseguir" a un costado asó podía sostener el rostro de la bicolor con ambas manos.

Hilary sintió como su corazón empezaba a latir más despacio ante esa escena, y por algún motivo se sintió clamada, como si su cerebro se hubiera apagado completamente entonces no había ningún pensamiento para atormentar su mente.

El beso empezó simple, solo un mero roce de labios, pero lentamente empezó a volverse más íntimo.

Kai agarró a Tyson de ambos brazos y ladeó su cabeza para profundizar el beso con más facilidad; y él no desperdició tiempo en pedir permiso para entrar en su boca, el cual fue inmediatamente concedido y correspondido con la misma intensidad.

¿Con qué medida decís cuando un beso termina y otro empieza? Pues si dices que uno termina cuando se separan los labios, los suyos todavía no lo han hecho, y ambos estaba respirando por la nariz para hacer que durara más tiempo.

Aun así Hilary pensaba que eso no debía ser considerado un beso. Y si ella pudiera ordenarle a su cuerpo moverse, lo terminaría ¡ahora mismo!

El calor empezó a volverse insoportable, y Tyson tubo la necesidad de acercarse y simplemente tocar, así que bajó sus manos hasta la cintura de la otra, deteniéndose solo un momento para acariciar un poco sus pechos.

Kai respondió rodeando su cuello con ambos brazos, y enredando una mano entre el largo cabello azul, tirando un poco del mismo, pero no lo suficiente como para lastimar.

El chico aún quería más, por lo que la hiso retroceder hasta que su espalda chocara contra el pilar en el que había estado previamente apoyada, y metió una mano por debajo de sus ropas para poder manosear uno de sus pechos, mientras que con la otra su trasero y muslo izquierdo.

La bicolor gimió de placer en ese momento, gemido que fue ahogado por los labios del otro, y separó las piernas para dejarlo acercarse, e incluso usó su mano libre para obligarlo a acercarse.

Esto ya se sentía como un "punto sin retorno", y con toda la intención de llegar hasta el final, Tyson usó una de sus manos para hacer que Kai doblara una pierna y la apoyara en sus caderas, he hiso una pequeña embestida para que así ambas entrepiernas se tocasen.

El contacto indiscreto entre sus intimidades hiso que ambos gimieran en voz alta, lo que consiguió que rompieran el beso y los dejó mirándose con los ojos bien abiertos, como si no pudieran creer lo que habían hecho y estaban a punto de hacer.

Sus fuertes jadeos era lo único que se escuchaba en ese momento, y después de unos segundo Tyson se inclinó para volver a besar a Kai, pero ella evadió su rostro y apartó las manos de él de su cuerpo, bajando la pierna que estaba en su cadera en el proceso.

Ese fue el momento en el que la mente de Hilary decidió que era tiempo de actuar, y toda la indignación y odio (si, odio) nubló su vista.

-¡Kai!- llamó, sonando un poco más que molesta, pero no con su pareja, ella había estado ebria, de seguro no hubiera hecho eso de haber estado completamente sobria (¿por qué es que eso se volvía cada vez más y más difícil de creer?)

-Hilary- la otra mujer dijo, con los ojos bien abiertos y completamente aterrada, alejando con fuerza al chico de ella y respirando rápidamente, obviamente temerosa de su reacción.

-Vamos a casa- la castaña decidió no decir nada sobre "ese beso" ahora, si tenía que confrontar a su pareja, lo iba a hacer cuando ambas estuvieran completamente sobrias.

Kai asintió con la cabeza y caminó despacio, tambaleando un poco, sin mirar a tras ni deteniéndose al llegar a su lado, sino más bien entrando al dojo directamente, como haría un niño cuando sabe que ha hecho algo malo.

Tyson no dijo ni hiso nada para oponerse a eso, pero siguió la figura de la bicolor con anhelo en sus ojos, al menos hasta que se topó con el odio puro en los ojos marrones de la castaña.

Aun así ella no dijo nada, solo lo fulminó con la mirada, dejándole en claro que era mejor que se alejara hasta que estaba segura de que él entendió el mensaje (a juzgar por el miedo y la culpa en su expresión).

La castaña volvió adentro, encontrándose con su pareja y después de saludar a los demás, la agarró del brazo y la alejó de ese lugar.

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Eran alrededor de las cuatro am, por ende no había nadie más que ellas en las calles. Por suerte no hacía tanto frío como la noche anterior, era eso o el alcohol había afectado su habilidad de sentir la temperatura.

Trataron de no hacer ruido, pero las bebidas surgieron efecto repentinamente en Kai y ahora ella no podía parar de reírse, y hacer todo lo posible para aguantarse la risa solo hacía que todo fuera más divertido.

Aún en su propio estado de ebriedad, Hilary sabía que le dado de tomar un poco demás a la otra, pero estaba más concentrada en mantenerla en pie y evitar que ambas cayeran al piso como para preocuparse.

La bicolor no era de mucha ayuda, no podía para de reírse y no era capaz de mantenerse en pie por sí sola, lo único bueno era que no era tan pesada.

-¿Podrías dejar de hacer eso?- le preguntó, pero solo consiguió que se riera aún más.

Luego de un poco de esfuerzo, pudo abrir la puerta del apartamento y confió en que su pareja se mantendría parada mientras ella la cerraba con llave.

Kai caminó los pocos pasos que la separaban del sofá, cubriendo su boca con una mano para tratar de detener la risa, pero a solo dos pasos de llegar a su destino su balance le falló y terminó en el suelo, sujetándose del respaldo delo sofá para mantenerse sentada.

El encontrarse de repente en el suelo hiso que dejara de reírse y ahora tenía una expresión desconcertada en el rostro, como si no entendiera como es que terminó en esa posición.

-Vamos, es mejor que te vayas a dormir- Hilary dijo ayudando a su paraje a pararse, la chica obviamente estaba demasiado ebria como para hacer otra cosa que no fuera dormir, muy para su decepción.

La bicolor dejó que la arrastraran sin quejarse, en este punto ella dejaría que cualquiera hiciera lo que quería con ella sin poner resistencia (esa era una de las principales razones por las que no le gustaba beber tanto, pero la castaña podía disculparse en la mañana).

-Te amo…- a medio camino de su habitación, la bicolor se puso un poco más "juguetona" y después de decir eso depositó un mojado beso en el cuello de la otra, luchando con los botones de su camisa (lo que era una causa perdida).

-También te amo- la castaña respondió y alejó la mano de la otra, ella sabía cuánto Kai odiaba cuando bebía tanto, y era como aprovecharse de ella…

-Ahh…- no se estaba esperando que su pareja empezara a succionar su cuello, justo en ese lugar que la volvía loca.

Bueno…era rara la ocasión en la que la bicolor tomara la iniciativa…no podía desperdiciarla, ¿verdad?

La castaña abrió con fuerza la puerta del cuarto y arrojó a la otra sobre la cama, quien se quejó un poco al ser separada, y empezó a quitarse la ropa.

Apenas pudo quitarse la camisa cuando sintió dos manos agarrándola de la cintura y atrayéndola hacia la cama, y una cálida boca empezando a depositar tiernos besos sobre su vientre.

Kai rodeó su cuerpo con ambos brazos, acariciando con sus manos su espalda desnuda. Estaba sentada en el borde de la cama, manteniéndola firmemente en su lugar con una pierna a cada lado de su cuerpo.

Hilary apoyó una mano sobre su cabeza, acariciando con cariño su pelo y después de un tiempo tirando un poco del mismo para que la otra la mirase.

Esos ojos carmín la miraban con tanta pasión y deseo que la hicieron temblar. Estaban igualmente nublados y desenfocados, pero no le importaba.

Empujó a la otra para que se acostara de espaldas sobre la cama y se subió encima de ella, y mientras ella trabajaba en desvestir a la otra y acariciaba sus pechos, la bicolor había logrado bajarle los pantalones y al ropa interior y le estaba dando placer con dos dedos.

A medida que las cosas se calentaban, el alcohol empezó a cobrarle factura a la chica de ojos carmín, y ella empezó a sucumbir a tanto la pasión como los efectos adormecedores del alcoholo.

Su cuerpo empezó a dejar de responderle y su mente perdió el control del mismo, pero aun así tenía una participación un poco más sumisa, más que nada imitaba lo que la castaña le hacía, pero estaba bien, solo el escuchar los sonidos que hacía era suficiente para ella.

La habitación pronto se llenó de gemidos y gritos ahogados, y ambas balbuceaban palabras incoherentes, como si lo que querían decir se les trabara en la garganta y no podían decirlo en voz alta.

Kai tenía los ojos fijos en el techo, pero de todas formas estos estaban dilatados y no estaban centrados, y lo más seguro es que no estuviera viendo nada; mientras que Hilary le succionaba y mordía el cuello, trabajando para llevarlas a ambas al orgasmo.

Pronto ambas alcanzaron la cúspide del placer y la castaña gimió el nombre de su pareja en voz alta; por otro lado, la bicolor suspirón un nombre y se desmayó.

La castaña se quedó ahí, mirando a la otra, la sangre se había congelado en sus venas y todo el placer que había experimentado previamente se desvaneció al escuchar eso…

-Ty…-

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¿Qué hora era? ¿La seis de la mañana?

Una mirada rápida al reloj al lado de la cama confirmo que eran las 6am; el amanecer ya empezaba a distinguirse en el horizonte.

¿Cuánto tiempo había pasado?

Oh, más o menos media horas, cuarenta minutos a lo mucho.

Hilary suspiró y bajó la vista; estaba sentada al borde de la cama, completamente vestida, y detrás de ella, Kai dormía plácidamente, aún desnuda bajo las sabanas.

Se veía tan calmada así, como si no hubiera nada de qué preocuparse en el mundo.

La castaña respiró hondo y se atragantó con sus propias lágrimas, ver a la otra ahora solo lo hacía todo más difícil.

Debería haber sabido que esto iba a pasar, solo se había estado engañando por los últimos seis años.

¿Qué podía hacer para aferrase a esto por un poco más de tiempo?

Debería de haber algo, alguna forma, algún método de mantener esto, pero ella simplemente ya no tenía la fuerza para encontrarlo.

Levantó una mano para acariciar el cabello de dos colores de su pareja, alejando algunos mechones de su rostro, y se agachó para besarla dulcemente en la frente.

La mujer dormida subconscientemente se acercó un poco más, dejando un plácido "hum" salir de su garganta y ella esbozó una sonrisa agridulce.

Quería memorizarse esto, grabar en su mente cada pequeño detalle así podía acudir a ello para poder sobrellevar los días por venir.

Y con un último "te amo", hiso algo que nunca pensó que iba a hacer cuando empezó esta relación hace todos estos años.

Se rindió.

Fin.


Bueno, no me maten, este todavía no es técnicamente, técnicamente, el final de esta historia.

Así es, damas y caballeros, esto tiene tanto un epílogo como una secuela! Y todavía me queda por publicar los one-shot complementarios a esta historia, así que, por favor, por favor no me hagan nada!

Se que igual les debo a los fans del KaiHil una disculpa por destrozar su OTP de esta forma, por lo cual les voy a regalar un pequeño one-shot de KaiHil normal, pero con un pequeño twist (pues si lo hago completamente normal, no sería divertido).

Bueno gente, qué opinaron de este capítulo? Les gustó? Los decepcionó? Les hiso odiar el día que se les ocurrió chequear este fic? Les hiso desear poder golpear a alguien a través de internet?

Díganme que opinan, qué sintieron y qué les hubiera gustado ver!

Quiero volver a agradecerles a todos por haber leído, a todas las personas que hicieron que este fic tuviera casi 700 visitas, les mando un beso y gracias por sobre todo a los que dejaron un mensaje! Fue genial el que me acompañaran en este fic!

Muchas gracias a todos y nos vemos! (con suerte el lunes que viene para el epílogo).

Cuídense todos!

Att.: Amed.