-PRINCIPE AZUL ¿EXISTE?-
Aclaraciones:
-Diálogos
[…] cambio de escena
-OO000-CAPITULO X-000OO—
-No es tan fácil, Naruto, me siento mal.
A pesar de la guerra interna dentro de ella, había una parte más fuerte, el amor por él; por el que siempre estuvo para ella cuando lo necesitaba y también cuando no lo necesitaba.
En el medio del patio, se arrojó a sus brazos, los cuales la rodearon de manera protectora. Con el rostro enterrado en el pecho del chico, aspiró el aroma que desprendía. Era una especie de menta amaderada. No se había percatado de eso antes. Y ese pequeño detalle la fascinó.
-Naruto- susurró aún contra él.
El joven le acarició la cabeza para luego darle un beso. Intentó despegarse de ella para mirarla a los ojos y preguntarle el motivo de su comportamiento. Pero Sakura no daba muestras de querer soltarlo. Y él no se iba a negar al abrazo.
Apoyó su barbilla entre los cabellos rosas y cerró los ojos, disfrutando del contacto. Ahora la entendía, era mejor estar unidos mediante el abrazo. Se quedó allí hasta que la chica los separó.
Zafiro y jade chocaron.
-A Hinata le molesta lo nuestro- los señaló a ambos-. Y lo entiendo- dijo algo apesadumbrada.
-¿Por qué debería molestarle?- preguntó confundido.
Ella suspiró y se llevó una mano a la mejilla. Se había olvidado de que Naruto era el único que no estaba enterado del amor que la Hyuga le profesaba.
-¿Nunca te diste cuenta? Ella te ama hace años.
Naruto parpadeó.
-Sí, lo sabía- articuló-. Pero siempre actué como si no. Quería ahorrarme lo de rechazarla y todo eso- hizo un gesto en el aire.
Sakura se quedó con la boca abierta, no se lo esperaba. La campana que indicaba el comienzo de las siguientes clases sonó. Sin embargo, ninguno se movió del lugar.
-Perdón, ¿qué?
El Uzumaki esbozó una sonrisa. La tomó de la mano y la llevó hasta el árbol de jazmines que solía compartir Sakura con Ino y las demás. Se sentaron bajo la sombra.
-Que siempre supe lo que ella sentía.
-¿Y por qué no hiciste nada?- preguntó.
-Porque no quería rechazarla- respondió.
Sakura entendió el motivo, pero había hecho algo peor.
-Le diste falsas esperanzas- acusó ella.
Naruto lo consideró un instante y se rascó la nuca como a menudo hacía.
-No lo había pensado así, lo siento- se disculpó.
-No tienes porqué pedir perdón. Ya está.
Suspiraron. El chico se recargó en el tronco. No conocía mucho ese lugar pero era realmente relajante.
-Oye- el rubio rompió el silencio-. Deberíamos amarnos, ¿qué importa lo otro?
Ella se quedó pensando en eso. Hinata le importaba, era su amiga. Pero después de todo, Naruto era su novio, también. Le había costado admitir su incipiente amor por el Uzumaki, quizás, muy en el fondo, aún seguiría con dudas. Pero sabía que él siempre estuvo ahí para ella. Y ahora le correspondía. La Hyuga debería entenderlo. Además, hacía mucho tiempo que el grupo de amigas decía que a Sakura le gustaba Naruto. No era nada nuevo. Hinata lo entendería.
El Uzumaki, esta vez, se recostó sobre la grava. Palmeó a un lado suyo para invitarla. Ella acudió. Él apoyó sus manos en la cintura de la chica mientras la besaba. A medida que ahondaba el contacto, sus manos descendían. Llegaron al trasero femenino y lo apretaron casi sin pensarlo. Le encantó, pero al instante se arrepintió porque Sakura se separó de él y lo miró enojada.
Alzó un puño.
-No vuelvas a hacer eso, pervertido.
-Pero, ¿qué me dices? Si tú también eres una pervertida de lo peor.
Sakura abrió mucho los ojos; ¿cómo se atrevía? Estuvo a punto de asestarle un golpe pero recordó que debía controlarse. Además, tenía razón, últimamente estaba bastante pervertida. Tomó la mano del rubio y la colocó sobre su trasero.
Naruto se quedó pasmado. ¿No le acababa de decir que no lo vuelva a hacer?
[...]
Inmediatamente, al oír aquella voz, Ino giró la cabeza en esa dirección.
Allí estaba el Uchiha, tendiéndole un pañuelo como si supiese que todo el asunto de Hinata y Temari iba a pasar. Lo miró. Sin decir nada. Intentando clavarle la vista y hacerle doler aunque fuese imposible. El chico le devolvía la mirada con la misma intensidad. Le entraron los nervios y comenzó a acariciarse el pelo.
-Ambos lo sabemos, Shikamaru no es para ti.
Ino no entendía por qué actuaba así. Sabía que el Uchiha había dejado de molestar a Sakura por su amistad con Naruto. ¿Pero a ella? No había ningún motivo y claramente no estaba enamorado de su persona, es más, llevaba una relación con Karin. Comenzó a quemarse la cabeza pensando una respuesta coherente.
-Vete, Sasuke- le ordenó.
Él hizo lo contrario; acortó la distancia entre ambos. La rubia comenzó a sudar. No sentía cosas por él, pero su presencia la seguía poniendo de los nervios. Y se acercó aún más.
-¿Por qué haces esto?- ella retrocedió, no quería más confusión y menos ahora que se sentía traicionada por el Nara
-¿Hacer qué?- inquirió, brusco.
-¡Esto!- chilló ella, cuando se quedó atrapada contra la pared y el cuerpo del azabache.
Sasuke posó su mano en uno de los brazos de la chica.
-Porque sí- con la mano libre la tomó de la nuca.
Le dio un beso desenfrenado como días atrás le había visto compartir con Shikamaru. Ino se resistió, movía la cabeza y no le daba el acceso que él demandaba; entonces optó por morderle uno de los labios, la rubia abrió la boca para quejarse y él aprovechó la oportunidad para profundizar el beso. Sasuke sintió que necesitaba de eso vital llamado aire, y cortó el beso.
-Dejaré a Karin.
-Ver para creer Uchiha.
Se lo dijo con la respiración aún agitada, ese beso la había dejado sin aire. No eran como los de Shikamaru, no, nisiquiera se podian comparar. Las mariposas que antes Sasuke le causaba habían muerto; ese beso había sido pasional, nada más. Pero no podía negar que le había gustado; le pareció peligroso sentir esa atracción puramente física por el azabache ya que sin sentimientos en juego pensaba que no traicionaba de ninguna manera a su novio.
-Y lo verás- le deposito un ahora suave y mínimo beso.
Y la dejo ahí, perpleja y algo desastrosa por el movimiento, por la resistencia y luego por el beso.
Pasos resonaron por el pasillo. Shikamaru se encontró con el cara a cara en la puerta. Su camisa algo arrugada le dio un mal presentimiento, pero encontrarse a Ino apoyada en la pared con una mano en el pecho, con su pelo un tanto despeinado y su blusa desabrochada, definitivamente le olía mal. Ella, al percatarse de su presencia, corrió hacia él.
-Shikamaru...
Se arrojó a sus brazos pero él estaba tenso tratando de pensar en mil y un situaciones, quería encontrar una en la que su novia fuera completamente inocente.
-Shikamaru, mirame- Ino se estaba asustando el tenerlo tan tieso, nunca era buena señal.
Le tomó el rostro con ambas manos para que él la mirara, pero esto sólo empeoró el asunto. Shikamaru pudo notar como los perfectos labios de su novia estaban levemente hinchados.
-¿Él te obligó?
Deseaba con todas sus fuerzas que su respuesta fuera un sí, no le importaba tener que romperle la cara a Sasuke después.
-Si- era cierto, o al menos a un principio.
No quería ser la culpable de que se acabara aquello tan lindo que recién estaba comenzando.
-Voy a matar a ese hijo de... - el moreno quería salir disparado tras el Uchiha.
Todavía quedaban unos minutos antes de que acabara el recreo, suficientes para dejarle claro que Ino le pertenecía. Pero su novia lo sujetó con fuerza y luego sintió algo muy cálido en su palma. Ino había puesto su mano sobre su pecho con la blusa aún abierta logrando contacto piel con el piel; él se sonrojó casi inmediatamente.
-¿Lo sientes?- el chico sabía perfectamente a qué se refería podía sentir el galopar de su corazón-. Tú eres el único que me provoca esto.
[...]
-Naruto, debes llevar tres cambios de ropa y calzones además del uniforme del equipo. También un buzo por si hace frío- le ordenó Kushina.
Mañana el equipo de fútbol de la escuela salía hacia el torneo. La Uzumaki le exigió a su hijo que prepare la maleta en frente suyo para que no le faltase nada de nada.
-Ya está listo- declaró el chico, cansado.
-Te falta el cepillo de dientes, tonto- le dio una suave cachetada.
-Pero, ¿para qué lo voy a llevar si no lo uso?- preguntó inocente.
Aquello enojó a su madre.
-¡¿Que no lo usas?!- vociferó-. ¡Naruto!
Le golpeo en la nariz la cual comenzó a sangrar pero parecía que la pelirroja ni cuenta se daba.
-Te agarrarán las caries y luego no supliques ir al dentista, eh- lo zarandeó.
-Claro, como si tuviese ganas de ir…
Naruto rodó los ojos. Eso ya se estaba haciendo muy habitual; el ''maltrato'' de su madre era igual que el de Sakura.
-¡¿Y cómo vas a besar a Sakura sin lavarte los dientes?!- siguió Kushina- ¡Qué vergüenza!
Él levantó los brazos.
-Tranquila, mamá, me pongo un poco de pasta dental siempre.
Esa era una costumbre que se le había pegado de Shikamaru. El Nara decía que era muy problemático tener que lavarse los dientes tres veces al día, pero que era muy fácil hacerse un enjuague con un poco de dentífrico.
-¡Eso no es suficiente!- soltó.
[...]
Shikamaru estaba en la habitación de Ino, mirándola hacer su maleta como pasarían dos días sin verse habían quedado en aprovechar el tiempo. Ino sonrió al verlo recostado en su cama, sosteniendo su cerdo en el aire; le lanzaba miradas como si tuviera una conversación silenciosa con él.
-Shikamaru... ¿tú nunca me has ocultado nada, verdad?- sinceramente se sentía incómoda haciéndole ese tipo de preguntas, ¿qué tan bueno era saber sobre la ex de tu novio?
-Ino...
Era obvio que quería llegar a la escena montada en el receso; después de todo no habían tocado el tema.
-Eso es un sí.
Fue en dirección a su ropero, para darle la espalda al moreno. Empezó a revolver un cajón sin necesidad, no quería que Shikamaru la viera con ese gesto de sufrimiento.
-Era obvio, ¿no? Después de todo no podemos saber todo de alguien- su voz sonaba entrecortada.
Se repetía a sí misma que no debía llorar. Encontró la blusa que ''buscaba'' y fue en dirección a su cama donde estaba su maleta abierta, Shikamaru estaba ahora sentado con el peluche en las piernas.
-Te lo iba a contar.
-No tenías porqué- puso la blusa en la maleta; y la mano de Shikamaru le obligó a mirarle.
Su novio aprovechó el agarre para guiarla delante, logró que Ino se parara justo frente a él.
-No quería que tú lo supieras, porque siempre me ha importado mucho tu opinión, y yo te quería a ti. No podía ir y decirte de la nada que había estado con alguien sin sentir nada por esa persona, eso me hubiera hecho ver egoísta- comenzó a acariciar la suave piel de las mejillas de Ino.
-Temari, ella...- El moreno se paró de la cama con su flojera característica y la abrazó con ternura.
-Me pidió que considere sus sentimientos, no la quiero pero tampoco soy fanático de lastimar a las personas.
Depositó un tierno beso sobre su frente.
-Me heriste al no querer tocarme, como si te fuera repulsiva o algo parecido.
Se estrujó más contra el moreno, demostrándole lo mal que se había sentido
-Pensé que no te iba a importar tanto, además, Temari podría ensañarse contigo- advirtió.
La tomó del mentón y le dio un suave beso, esta vez en los labios.
-Yo me sé cuidar sola.
-Estarás sola un par de días.
-Tendré a Sakura conmigo- recordó-. Y a Naruto.
Ella le miró sonriente, como si hubiese triunfado.
-Y también a Temari y al baka de Sasuke dando vueltas.
Ino sintió como el pecho se le oprimía, ahí estaba Shikamaru siendo completamente sincero con ella, y ella sintiendo esa tonta atracción física por el Uchiha. Pasó la vista por las paredes de su habitación para serenarse.
-No me acercaré a ellos.
Shikamaru sonrió, sabía que esos dos, si querían, se las arreglarían para molestarla.
-Prométeme que no dejarás que te vuelva a tocar- le acarició el rostro levantado su característico flequillo.
-Te lo prometo.
Y lo besó con algo de desesperación, había algo extrañado el tenerlo así de cerca; lo tomó con una mano del cuello para profundizar y obligarlo a caminar en dirección a la puerta. Con la mano libre la cerró.
Las manos del chico se movían sin que él ordenara. Deseaban recorrer cada centímetro de ese cuerpo que tenía delante, el cuerpo de esa persona que además de atraerlo físicamente, le hacía sentir en las nubes. La besó en el cuello, casi con desesperación. Ella enroscó sus dedos en el cabello castaño.
Gimió, ¡qué bien se sentía! Cambió la posición de sus manos y las coló por la camisa del joven. Poco a poco, acariciándolo, las subió. La tela se elevaba y dejaba ver el torso del Nara. Ino rompió el beso sólo para observarlo. Y le quitó la prenda.
Él la apretó en sus brazos. La rubia sintió lo que debía ser su erección. ¡Vaya! ¡Era capaz de excitarlo con sólo unos besos! Se decidió a ir un poco más adentro. Oyó que la respiración de su novio se había vuelto más forzosa. Tenía muchas ganas de hacer volar el pantalón y lo hubiera hecho si él no la hubiese detenido.
-No, Ino- la paró-. Por hoy, hasta aquí llegamos.
Ino bufó. ¿Por qué la había parado?
[...]
Sakura subió al bus. Bostezó, ¡eran las cinco de la mañana de un sábado! ¡Un sábado! Ino ya estaba sentada con la cabeza recostada contra el vidrio de la ventana. Parecía tan soñolienta como ella.
Se dejó caer en el asiento, a su lado. Suspiró sonoramente. El ambiente con Ino estaba algo tenso después de lo que había sucedido. Pero después de ver la sonrisa en los labios de su amiga, supo que esa tormenta ya había pasado.
-Qué sueño que tengo- se quejó la Haruno-.¿A quién se le ocurre hacernos venir a esta hora en un sábado? Por Dios.
Su amiga rió ligeramente debido al sueño. Señaló al pasillo del bus.
-Mira- le dijo-, tu novio parece un zombie.
Efectivamente, el rubio se arrastró hasta llegar a un asiento. Pasó por su lado pero no cuenta se dio de la presencia de la de pelo rosa. Y ella no lo culpaba.
-¿Y Shikamaru?- inquirió sólo para picar a la rubia-. Es tal desastre en la clase de Gai-sensei que no entró al equipo- por lo menos tenía el novio màs atlético, además era una buena forma de defenderlo del sobrenombre de "zombie".
Ino rodó los ojos.
-Vamos, eso ya viene incluido en el combo Nara; no podía esperar menos de él.
-Qué buena eres con él- ironizó la de pelo corto.
Sakura levantó la espalda un momento para tomar una manta de su mochila. Era de color rosa y tenía pequeños osos por todas partes.
-No me digas que trajiste eso. ¡Es de cuando tenías dos años!- chilló.
La de pelo rosa le hizo una señal para que callara y se cubrió el cuerpo con la manta. En ese momento, el autobús se movió y salió a la carretera.
-Me es difícil dormir sin ella. Además quiero estar descansada para el partido de hoy. Deberíamos dormir.
Ino arrugó la nariz. Pero sabía que era lo mejor.
-De acuerdo, aguafiestas- sintió una pequeña vibración en el bolsillo.
"Buen viaje, mi problemática". Ino apenas pudo contener el gritito de alegría, y le mostró presumiendo su mensaje a Sakura. ¡Era temprano y él había recordado su viaje!
-¿Ves? Paquete Nara.
"Gracias, te escribiré en cuanto llegue, te quiero, vago"
-Te quiero, vago- Sakura fingió la voz-. Podrías ser más romántica, pero claro eres tú- Ino la miró algo molesta.
La rubia se percató de que el celular de su amiga estaba en uno de sus bolsillos delanteros y sin pensarlo dos veces, se lo quitó.
"Mi amor, ya estoy esperando llegar para estar más cerca tuyo en la noche", tecleó Ino y le dio enviar al número de Naruto; a Sakura casi se le cae la mandíbula.
-¡Cerda! Creerá que soy una pervertida.
-Bah, como si no lo pensara ya- Sakura hizo un puchero para luego sonreírle, y bostezar contagiándole a Ino.
La rubia apoyó la cabeza en el vidrio, como estaba antes. Poco le importaba las vibraciones de la ventana. Se durmió casi al instante. Igual Sakura.
Naruto se dejó caer en uno de los asientos con pesadez. Se deslizó hacia la ventana usando las pocas fuerzas que le quedaban. Estaba a punto de dormirse cuando sintió un movimiento a su lado.
-Hmph.
Era Sasuke.
Abrió mucho los ojos de pronto. Shikamaru le había contado, por Facebook, lo que había ocurrido entre Ino y él. Y quería arreglarlo, Shikamaru era un muy buen amigo y Sasuke, bueno, Sasuke era casi un hermano para él.
-Oye- comenzó la conversación con voz pastosa-, ¿qué pasó con Ino?
Su amigo chasqueó la lengua. No pudo verlo, pero supo que había rodado los ojos. Lo conocía tan bien…
-Dime, dime, dime- insistió-. ¡Sasuke!- protestó.
Sasuke apretó un botón para inclinar hacia atrás su asiento. Al ver que era ignorado, Naruto se acercó a su rostro, quedando sólo a medio metro sobre él. El Uchiha tenía grabado un ''qué molesto eres'' en la cara.
-¡Dime!- repitió un poco más bruscamente por la espera.
-No te metas, Naruto.
El rubio se cruzó de brazos mientras fruncía el ceño. Era una actitud tan de él. De cualquier manera, si seguía insistiendo, sabía que le ganaría por cansancio. Sasuke no contaba con una gran paciencia.
-Sí me meto.
-¿Y por qué este interés?- inquirió el azabache.
Naruto volvió a su posición inicial, sentado sobre su asiento azul.
-Porque Ino y Shikamaru también son mis amigos- explicó.
La respiración del Uchiha se volvió audible. ''Está molesto'' pensó Naruto. Pasaron unos segundos de incómodo silencio que parecieron minutos.
-De acuerdo- Sasuke suspiró y ladeó la cabeza disgustado-. Ino no es mía, lo sé. Pero no soporto que ya no me quiera como antes.
El Uzumaki se pasó una mano por la cara. Su amigo tenía grandes problemas de ego.
-Tú has hecho que eso pase, no te quejes- aconsejó-, y déjalos ser feliz.
Sasuke no respondió. Pero sopesó las palabras del chico. Probablemente, era la única persona a quién él escucharía. Por otro lado, también se preguntó si realmente le gustaba Karin. Era atractiva, sí, pero claramente la respuesta era negativa. Quizás, ahora tenía la intención de hacer las cosas bien.
[...]
-Entren a sus habitaciones y dejen sus cosas. ¡En una hora es el primer encuentro!- gritó Gai con muchísimo e incomparable entusiasmo-. ¡Vamos, vamos, vamos! ¡Tienen la llama de la juventud dentro!
Ino y Sakura suspiraron al mismo tiempo. El profesor nunca cambia. Pero a pesar de los exhaustivos ejercicios que les exigía, acabaron por sentir cariño hacia él. Claro que ninguna lo admitiría. Rock Lee lo había hecho y terminó como un pequeño clon suyo.
Se dirigieron a las habitaciones. Mejor dicho, la habitación. Compartían el cuarto con las demás chicas, Karin y Temari. El colegio no estaba para gastos mayores. Lo peor de todo era que no se llevaban precisamente bien con sus compañeras.
Por suerte, el lugar no era feo. Al contrario, era hogareño. Las paredes pintadas de un suave naranja combinaban de manera eficaz y justa de calidez y frescor. Las camas eran de madera y estaban talladas de manera antigua. El edredón de todas ellas era de un tenue rosado. La habitación contaba, también, con un gran ventanal que iluminaba la estancia. A la derecha, había un pequeño armario. Ino estaba segura de que, aunque fuese por una noche, pelearían por el pequeño espacio.
[...]
-Vamos, vamos, vamos- alentó Gai.
El partido estaba a punto de terminar. E iban ganando. Con el entrenamiento que Gai les había dado podían correr varios kilómetros sin cansarse demasiado. Miraban con una sonrisa a sus oponentes, sudando la gota gorda y completamente extenuados.
Mediante el sonido de un silbato, se dio por terminado el encuentro. ¡Habían ganado! Y muy fácilmente. Mañana jugarían con la escuela de Kirigakure, famosa, también por sus muy veloces ataques.
Sakura había jugado un tiempo hasta que fue reemplazada por Ino quien se acercaba a ella. La Haruno le ofreció una toalla para que se secara y luego un vaso de agua el cual consumió con avidez.
-Muy bien, cerdita. Has metido un gran gol.
La rubia le sonrió ampliamente.
Naruto se acercó a ellas. Él también había marcado un tanto y esperaba su felicitación. Esta llegó en forma de unos efusivos golpecitos en la espalda.
Las horas pasaron rápido. Casi en un parpadeo, ya era la mañana del otro día y debían competir contra Kirigakure.
La cancha en donde jugarían contaba con unas pequeñas gradas colmadas de gente. Probablemente, apoyando al equipo contrario, pues el establecimiento escolar se encontraba cerca.
Antes de salir, Gai dio un gran discurso acerca de lo importante del torneo. No por el sobrio trofeo, sino por el esfuerzo que habían realizado para llegar hasta ahí. Los sueños, la determinación y la llama de la juventud no faltaron en su discurso. Pero por primera vez, cada uno de los competidores lo escuchó. ¡Saldrían a ganar el partido como sea!
Dirigiéndose a la puerta, Naruto alcanzó a darle un beso a su novia.
-Buena suerte, yo entro después- le susurró.
Ella sonrió y le cogió de la mano. Ino, que estaba mirando, sintió la necesidad de tener a Shikamaru con ella en aquel momento.
El primer tiempo estuvo bastante reñido. Los adversarios tenían gran físico. En el segundo, entraron Naruto e Ino. Sakura se dejó caer en el banco. Nunca había sudado tanto en su vida. Luego de tomar agua, se sentó a mirar el encuentro. Naruto había recuperado una gran pelota, pero como siempre, era bastante torpe y se tropezó con el balón. Ella rió por lo bajo.
Por suerte, Lee estaba allí para evitar que se llevaran la pelota. Pero, desde atrás, recibió una gran patada que lo llevó directo al suelo.
-¡Lee!- gritó Sakura.
-000000000000000000000-
Nai Hatake: ¡domo! ¿A alguien le ha pasado eso de tropezar con la pelota? A mí sí. Y lo peor es que me pasó con mis compañeros. Se rieron durante bastante tiempo. Creo que ya lo han olvidado por suerte. En fin, gracias por leer, como siempre. Y también a todos los que nos siguen. Y por supuesto, ¡a los reviews! ¡Gracias! Esta tardanza ha sido culpa mía. Me quedé sin internet por unos días (debido a que olvidé pagar) y no le podía pasar lo escrito a Naoko, lo siento. Les mando un beso.
Naoko-Eri: Hola! Han notado que los chicos son muy actualizados, se mandan mensajitos, charlan por el Facebook pronto sabremos a quien siguen por twiter XD jejeje solo opino… y nunca he tropezado con un balón XD jajaja pero siempre he sido un imán de ellos si por "X" motivo yo cruzaba el patio de mi colegio ya me llegaba un balón y eso que estaba en uno de pura de chicas, me han llegado balones de basket, voly, futbol XD y a ustedes?, espero de todo el corazón que no esperen mucho para la conti.
