Capitulo 10: El Concierto


Ni Shugo Chara ni sus personajes me pertenecen, sino a Peach Pit.

"pensamientos"

- Diálogos –

Amu PoV


Era de mañana y apenas me iba levantando de la cama cuando, escuche que tocaban la puerta enérgicamente, ni siquiera me peine ni vi la hora, solamente Salí a abrir la puerta. Y como lo esperaba era Yaya con mucha más energía de lo habitual.

- ¡Amu-chi! – Dijo emocionada la castaña – ¡Hoy es el concierto! ¿Ya sabes que te pondrás? – agrego.

- Ni siquiera lo recordaba, estaba en el quinto sueño – Decía aun adormilada la pelirosa, mientras tallaba sus ojos con sus manos.

- ¡Por dios Amu-chi! Apenas te levantas y son las ¡11:30 de la mañana! ¡Casi medio día! – Decía la castaña. La pelirosa abrió los ojos grande, nunca se imagino que fuera tan tarde.

- ¿De verdad? ¡No imagine que dormiría tanto! – Dijo la sorprendida pelirosa, mientras la castaña se reía de ella.

- Eres una floja Amu-chi, pobre de Yoru, no ha comido aun – decía lamentándose la castaña. Pero al mencionarlo, la pelirosa recordó que por la noche no regreso.

- Cierto, Yoru no regreso anoche… - Dijo preocupada, la castaña solo la miro un tanto extrañada.

- De seguro que regreso pero ni siquiera lo notaste, lo mas seguro es que se haya ido a vagar por ahí como siempre – Agrego la castaña para tranquilizar a su amiga, pensando en la naturaleza vaga del minino.

- Tal vez tienes razón – dijo Amu mientras miraba hacia la ventana – Dejare un poco de comida en su traste por si viene mas tarde y no estamos – agrego.

- Oh si, buena idea Amu-chi, ¡tenemos que ir de compras para ir al concierto! – dijo aun mas emocionada la castaña. Las chicas rieron y la pelirosa dejo la comida en el traste, después se dispuso a desayunar con la compañía de su amiga y después de unas horas, salieron de compras.

- ¡Ikuto! – Llamaban desde la cocina al peliazul, el rubio lo llamo varias veces más, pero éste no respondía; entonces el rubio decidió ir a despertarlo personalmente.

- Despierta Ikuto-niisan – Decía el rubio mientras abría la puerta de la habitación de su hermano mayor. Pero cual fue su sorpresa que lo primero que vio, fue aquel gato negro, enroscado sobre la cama de su hermano y con el chico peliazul dormido muy campante. El rubio se quedo en shock y sus orbes borgoñas no podían apartarse de aquel animal, su boca quería llamar a su hermano para despertarlo, pero ésta simplemente no lo obedecía, no emitía sonido alguno. Hasta que, el gato noto su presencia y giro su mirada hacia él, entonces el rubio, como si le hubieran apuntado con una pistola, grito lo mas fuerte que pudo.

- ¡Ikuto! – El grito del rubio, al fin funciono, levanto de golpe al peliazul, el cual se sentó de un solo movimiento en la cama, y se encontraba un poco exaltado.

- ¿Qué son esos gritos? – Dijo aun adormilado pero un poco alterado el peliazul – Parece como si estuvieras en peligro – agrego al ver a su hermano parado ahí frente a la puerta. El gato se sentó al lado de Ikuto como queriéndose esconder.

- ¡Pues tu! ¡Que metes a esa cosa aquí! – Decía alterado el rubio.

- ¡Deja de gritar animal! ¿Qué no ves que asustas al gato? – Decía el peliazul mientras tomaba en sus brazos al minino.

- Eres un cínico, ¿Cómo te atreves a meter a ese gato aquí? – Decía indignado el rubio - ¡dijiste que solo le darías de comer y ya! – agrego con aquella indignación.

- El gato llego solo anoche, no lo podía dejar afuera – Decía el peliazul mientras bostezaba

- Por lo que alcanzo a ver tiene collar, ¡no es tuyo! – Dijo el rubio

- Pues no será mío, pero el quiso quedarse aquí – Contestaba el peliazul – Además, esta es mi habitación ¿A que viene tanto alboroto? – agrego arto de dar explicaciones. El rubio no podía refutar a eso, era su habitación y cada quien hacia lo que quisiese con su habitación; al menos así estaban acostumbrados.

- Lo siento, yo solo venia a levantarte, estuve llamándote varias veces, así que mejor vine – decía el rubio resignado.

- ¿A levantarme? Pero si es sábado… - decía el peliazul aun sentado en la cama.

- Si, es que prepare el desayuno más temprano hoy – decía el rubio – pues dijiste que, a las 10:30 de la mañana tenias que ir a ensayar – agrego.

- ¡Es cierto! ¿Y que hora es? – pregunto el peliazul.

- Pues, ya van a dar las 10 – dijo informativo el rubio – El desayuno ya esta servido – agrego mientras salía de la habitación para ir a la cocina. El peliazul dejo al pequeño gato sobre la cama, mientras se levantaba y buscaba ropa, la dejo sobre la cama también y se metió al baño para darse una ducha rápida. Al salir, fue a la cocina donde se encontraba sentado en la mesa su rubio hermano, con una indignación que desbordaba de su rostro. El peliazul lo miro, tomo su desayuno y se sentó a la mesa también.

- Gracias Tadase – No era así como pedir disculpas literalmente, pero viniendo de Ikuto, servia también. Por lo que el rubio sonrió de nuevo y acepto las gracias de su hermano; todo seguía igual, aunque el gato rondaba por ahí. Los chicos terminaron de desayunar, el peliazul miro la hora y se levanto apurado.

- Bueno, ya me tengo que ir, te veo en la tarde o si no, en el concierto – Decía el peliazul mientras tomaba sus cosas y salía por la puerta.

- ¡I-Ikuto! – Lo detuvo el rubio - ¡¿Qué hago con el gato? – se apresuro a preguntar, el peliazul solo sonrió y desde afuera le grito.

- ¡Solo deja la puerta abierta! – Mientras seguía su camino. El rubio hizo caso a su hermano y dejo la puerta de la cocina abierta, mientras miraba con un extraño temor al oscuro minino. Lo dejo ahí en la cocina y se fue a su habitación, también él tenia cosas que hacer.

Las horas pasaron volando, las chicas se encontraban en el apartamento de la pelirosa mientras terminaban de alistarse. El rubio se encontraba saliendo de su casa, para pasar por las chicas; Mientras que en el auditorio los miembros de la orquesta andaban de arriba a abajo terminando los preparativos, pues en unas horas comenzarían con su concierto.

Se escucho el sonido que se produce al tocar una puerta, la castaña se ofreció a abrir, mientras que la pelirosa terminaba de arreglarse en el baño. Al abrir la puerta la castaña saludo animadamente al chico rubio y lo invito a pasar.

- Pasa Tadase, aun no estamos listas – Decía la castaña mientras el chico pasaba.

- Esta bien, aun vamos con tiempo, además la universidad queda muy cerca de aquí – contesto el rubio.

- Si, ¡es una suerte que Amu-chi y yo vivamos juntas! – Decía emocionada la castaña.

- Tanto como vivir juntas no, pero casi – agrego la pelirosa mientras salía del baño, topándose de frente al rubio, lo cual la ruborizo – Perdón – dijo un tanto tímida.

- No, no, fue mi culpa, no sabia que saldrías de ahí – Contestaba el rubio un poco apenado, pero al ver la elegante pelirosa se ruborizo un poco también.

- ¿Y que mas falta? – Interrumpía a los chicos la castaña, Amu la miro y se rió por lo bajo, mientras que la castaña no sabia de que se reía.

- ¡Que te peines! – Decía la pelirosa dejando salir una carcajada, el rubio la miro con atención y comenzó a reír también. La castaña giro su cabeza para poder observarse en un espejo que se encontraba en la pared, se miro e hizo una mueca.

- ¡¿Porque no me dicen antes? – Decía haciendo berrinche – Se me había olvidado – mientras intentaba aplacar su rebelde cabello.

- Vamos, yo te ayudo – Le decía Amu mientras tomaba un cepillo. Las chicas se encontraban paradas frente al espejo, terminando de arreglar a la castaña. El rubio se quedo observándolas mientras terminaban. Aquellos vestidos elegantes pero casuales a la vez les quedaban muy bien, y hacia notar que la castaña ya no era una niña (N/A: Tadase y Yaya se conocen de mucho tiempo ps xD) y que la pelirosa era una muy bonita mujer.

Pasaron las horas y los chicos al fin llegaron al lugar del concierto, la pelirosa se sorprendió porque a parte del concierto había una especie de fiesta rompe-hielo que empezaría después de éste, la castaña estaba mas emocionada que la pelirosa, pues era la primera vez que asistía al concierto y fiesta con una amiga aparte de Tadase, y el rubio se encontraba tranquilo, era el que guardaba la calma por los tres, pero se sentía feliz por alguna razón.

El lugar estaba repleto de gente, entonces anunciaron la última llamada, para que asistieran a sus asientos. La castaña dio gracias por haber tenido sus asientos reservados, que Tadase fuera familiar del primer violín, era un privilegio, pues estaban en primera fila. Tomaron asiento, el rubio quedo a la derecha de la castaña mientras que la pelirosa a su izquierda. Las luces se apagaron y se ilumino al director de la orquesta, hizo una reverencia a su público y los aplausos llenaron el lugar. Y ahí, con la oscuridad acogiendo a los miembros de la orquesta, el director empezó a dirigir, haciéndose presente un sonido de violín con una melodía que todo mundo cataloga como tétrica, usada en películas de terror, videojuegos y muchas mas cosas, era de mas conocida. En la segunda estrofa una luz ilumino al primer violín.

¡Por dios! Esa canción me encanta, Toccata & Fugue (N/A: me gusta esa canción :3 en mi perfil podrán encontrar un video de ella xD), y aquella oscuridad le daba un buen ambiente a la canción. Las luces empezaron a iluminar a los miembros conforme se escuchaban los sonidos. El concierto iba muy bien.

En la tercera estrofa, el segundo violín fue iluminado y fue acompañando al primer violín en la melodía, hasta que se ilumino a toda la orquesta. El silencio por parte del público era expectante, pero no se podía evitar escuchar a una que otra chica mencionar lo guapo que era el primer violín y uno que otro chico alabar la belleza de la segundo violín, mientras otros mencionaban lo excelente violinistas que eran.

Espera un momento, yo conozco a ese de ahí, lo mire con atención, esos cabellos azulados meciéndose sobre su frente, la tez blanca que resalta el color de sus cabellos, el cuerpo bien formado y de estatura alta, ¡Dios! ¡Cuando me iba a imaginar que esta persona seria el primer violín! No lo puedo creer… Y todo mundo lo alaba como si fuera que, aunque también hablan de la chica de al lado, es buena.

La pelirosa se quedo observando a la chica que se encargaba del segundo violín, la miro detenidamente, aquella apariencia delicada y delgada que tenia, su cabello negro azabache que pasaba mas aya de su cintura, su piel blanca casi pálida, sus ojos color celeste que sobresalían de su rostro, con su mirada fría tanto como el hielo, llevaba un vestido largo y elegante, de color negro con aplicaciones plateadas, y en sus manos llevaba mitones negros que cubrían sus muñecas y dejaban ver la punta de sus dedos (N/A: Ya saben, los guantes esos que no cubren los dedos :3), realmente era bonita como algunos decían, y realmente tocaba bien. Pero ella acompañaba al primer violín, que sin duda era el mejor violinista de la orquesta.

Tengo que admitir que hasta se ve diferente cuando toca el violín, no parece un idiota, y toca con aquella pasión… Tranquilízate Amu, las apariencias engañan…

Mientras se encontraba observando atentamente a aquel par que tocaba, la castaña la miro.

- ¡¿A que Ikuto y Yuriko-chan son los mejores de la orquesta? – dijo emocionada la castaña. La pelirosa volteo a ver a su amiga al escucharla hablar.

- ¿Ikuto? ¿Yuriko? – se mostró por un momento dudosa – Yuriko… - Ya había escuchado ese nombre antes - ¡¿La vecina? – Dijo sorprendida – ¿Esa es la vecina? – agrego.

- Siiii, te dije que ya la conocerías – decía la castaña

- Nunca imagine que estudiara aquí también, y mucho menos que seria el según violín – decia la pelirosa.

- Claro, porque la has escuchado tocar el piano – decia sonriente la castaña.

- ¿El piano? – Haciendo memoria – Oh… el que no me dejaba dormir, ¿era ella? – agrego la pelirosa, la castaña asintió.

- ¿Y que piensas del primer violín? – le pregunto la castaña

- Es bueno… - se limito a contestar la pelirosa

- ¡Y guapo! – dijo la castaña, la pelirosa se ruborizo por el comentario y no volvieron a hablar en todo el concierto.

Las horas fueron pasando y la orquesta tocaba melodía tras melodía, y todas ellas eran un éxito. Al final del concierto todo el público se paro y aplaudió, hasta Amu lo hizo. Se dirigieron hacia fuera como todos los demás, pero Yaya insistió en ir a los vestidores a saludar a Yuriko, pues tenía tiempo sin verla y así aprovecharía para presentarle a la pelirosa.

- Esta bien, además te presentare a mi hermano – Dijo el rubio. La pelirosa se había quedado con la vista clavada en aquel par durante todo el concierto, así que no se fijo en alguien más, y no pudo notar al hermano de Tadase; entonces asintió.

Los chicos se dirigieron a los vestidores, y había una multitud de chicas y chicos queriendo entrar también, así que decidieron no empujar y esperar. Mientras estaban afuera, a la pelirosa le parecía de lo mas ridículo las declaraciones que algunas chicas hacían desde afuera gritando a todo pulmón, tales como "!Tsukiyomi-kun te amo!" u otras como "!Tsukiyomi cásate conmigo!" o "!Tsukiyomi eres guapísimo!" y a los chicos que gritaban "!Tsukiyomi, Hideki es mía!" y otros que decían "!Hideki te amo!", la pelirosa se encontraba de lo mas divertida con esta situación.


La la la la ~

Y aquí esta el capitulo 10! El concierto, un poco resumido pero a ve si les gusta

El video de la canción que mencione ta en mi perfil por si lo quieren ver :3

Y weno los agradecimientos: Gracias por agregar esta historia a sus favoritos, alertas y demases

Y muchísimas gracias a sus reviews a: LIRIO-CHAN, LuNar19, Sheila Sevigne Sakurai, azulaamu

Y weno si les gusta el capi dejen un review aunque sea chiquito! :3

Bye :3!