'' Tu amante ''
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Pasaron varios meses desde que empecé a andar con Nanoha más libres, es decir, sin tener que esconderme de Ginga Nakajima la tutora de esta.
No negaré que aún ella sigue haciéndome problemas por mi supuesta ''amante'' que realmente sí lo era en ese entonces Nanoha, nada a cambiado con sus actitudes de amenazarme si es aquella menor mi saliente actual.
Nanoha: Quiero ir a comer hoy algo... ¿me invitas?
Me: Por supuesto, ¿quieres ir a un restaurante italiano? ¿algo más sencillo? ¿o qué?
Nanoha: Hm, quiero comer pasta. Suena delicioso.
Me: Entonces que no se diga más. Pasaré por ti a las siete de la noche, ¿de acuerdo?
Nanoha: Va, nos vemos entonces.
Me: Nos vemos.
Nanoha: *ícono de corazón*
Sonreí ante eso.
Nanoha suele ser cariñosa muchas veces pero posesiva en otras o al menos cuando hacemos el amor es muy traviesa.
Los rumores de hace casi dos meses desaparecieron gracias a la ayuda de Hayate y el traslado escolar de Louise, digamos que mi madre me escuchó los problemas que estaba ocasionando el enamoramiento de Louise y mi relación actual; no hubo ningún rechazo total.
Fui hacer algunas cosas con los trabajos de mañana para 5-B, tener la noche libre para Nanoha quien se encontraba en la escuela actualmente pero ¿cómo mando los mensajes? Seguro a escondidas de Ginga porque eran sus horas.
La vídeo llamada de Chrono ingresó al celular, le contesté.
'' Hola Fate, ¿cómo has estado? Mucho tiempo que no hablamos '' —reí ante eso— Hola Chrono, bien gracias trabajando en casa. Es verdad mucho tiempo que no hablamos —dije mientras nos mirábamos por cámara. Él sonrió.
'' Iré a Japón la próxima semana con Amy y Chrono Jr. ¿estarás disponible quizá para al menos algunas salidas en familia? Recuerda que también queremos visitar a tu madre '' —me quedé pensando unos momentos, sabía que ir con mi madre es para los últimos días de su estancia aquí. Asentí— Estaré libre para algunas salidas, por supuesto.
'' Entonces me parece correcto '' —Amy se acercó en ese momento y me saludó, hice mismo acto— Tu esposa está muy guapa cada día eh —él rió ante mi comentario— '' Gracias, me gané la lotería ''
Mutuamente reímos por eso, Amy estaba sonrojada por lo que se retiró rápidamente.
'' ¿Qué es de ti? ¿tienes alguien a tu lado? ¿cómo va tu nuevo trabajo? '' —preguntó, sonreí— Tengo alguien pero es un poco raro.
Él me miró un poco confundido pero esperó a que le dijera.
— Ella es menor, es una de mis alumnas pero mutuamente sentimos lo mismo —dije, él al inicio se sorprendió pero relajó su rostro para esbozar una amplia sonrisa— '' Eso no tiene nada de malo, igual que Amy, ella es mayor que yo pero aún así nos amamos. Sabes que al inicio fue un poco difícil con mi madre porque ella era una mujer mayor, así pero luego arreglamos las diferencias con el nacimiento de Jr. tuvo que aceptar la realidad ''
Esa historia lo sabía muy bien. Mi madre me lo contó.
'' No te preocupes, por mi parte tienes todo mi apoyo incondicional querida Fate '' —asentí— Bueno, gracias, te estaré esperando.
'' Me tendrás que presentar a esa pequeña traviesa que le gusta su maestra eh '' —comentó en tono pícaro, me sonrojé leve para luego hacerme la tonta asentí— De acuerdo, de acuerdo.
Con esa última conversación colgamos, me concentré a terminar lo que debía terminar para luego irme alistar. Eran las tres de la tarde, hice una llamada al restaurante que llevaría a Nanoha para guardar sitio en nuestra cita; en todo momento me preguntaba cómo ella se vería esta noche si casual o elegante.
Esperaría simplemente...
...
...
...
Después de asearme, vestirme elegante como día a día hacía por la escuela pero esto era para un momento especial para mí. Salí de casa, casi era la hora que debería recoger a Nanoha en su casa el problema era si me iba encontrar con su padre o no, si nos vería o no, tenía un poco de temor porque ella no me dijo nada de eso. Subí a mi vehículo, encendí el motor y me miré por el retrovisor.
— Bueno Fate, tranquila. No le vas a pedir su mano, nada de matrimonio simplemente es una salida a solas en un lugar público... —susurré para mí misma.
Salí de la zona de estacionamiento del edificio. Viajé hasta la casa de Nanoha, una vez fuera miré la hora en mi reloj de muñeca en la cual indicaban las 6:58PM. Tomé el celular y marqué a mi cobriza.
'' ¿Fate? '' —su voz, su hermosa voz— Estoy fuera de tu casa... puedes salir... —una pequeña risa se escuchó.
'' De acuerdo, ya salgo '' —colgó.
Esperé por unos segundos y salió junto a un chico, este se quedó mirando a la distancia mi vehículo, me sentía algo intimidada... quería hacerme bola e huir, esperaba realmente que no sea su padre. Ella llegó a mi vehículo, sola, abrió la puerta del co-piloto y lo cerró.
— ¿Sucede algo Fate? —preguntó mirándome. Traía un vestido elegante color rosa bebé, perfecto para su piel; sus labios con brillo transparente; su perfume delicioso y unos aretes de cristal transparente más pulseras de plata. En palabras simples se veía completamente: hermosa.
— N-no, nada por supuesto que nada pero... ¿quién era?
— Mi hermano, me dijo que estaba muy destapada y que quería conocer a la persona con quien iba a salir pero mi mamá lo detuvo al menos para que no siguiera molestándome nyahaha —su risa, suspiré de alivio.
La miré una vez más.
— Estás hermosa... —susurré, ella sonrió ampliamente y acercó su rostro al mío dejando un pequeño beso sobre mis labios.
— Tú también.
Con aquello último nos separamos, ella se colocó el cinturón de seguridad para así emprender nuestro viaje al restaurante italiano que había pedido mesa para dos personas; nos tomó algo de una hora más o menos llegar pero en el camino ella me contó sobre cómo estuvo el día en la escuela. Yuuno ni siquiera la volvió a molestar, ni a mirar, ni hablar mientras que la gente seguía lo suyo normal que hasta se preguntaban por qué yo no estaba dando clases extra al final del día y todas esas preguntas iban a mi; últimamente me he dado cuenta que Carim estaba más apegada a Hayate, lo que tengo entendido es que Hayate siempre estuvo enamorada de Carim, me lo contó Nanoha pero que esta último nunca le prestó atención pero desde que los otros rumores pasaron de que Nanoha y Hayate salían hubo un cambio total en ella.
Estacioné el vehículo y los encargados del estacionamiento se encargaron de abrir la puerta a Nanoha, cuando salí le entregué la llave a uno de ellos para que cuidara el vehículo y sin pensarlo más me acerqué a Nanoha quien estaba sonriente mirando el local. Era elegante, me hubiera gustado llevarla a algo más normal pero suponía que esto era lo mejor porque tampoco pensé que quería; ingresamos al local, ella sujetando mi brazo y di mi nombre a la señorita que tenía la lista de mesas. Nos guió a nuestra mesa y nos sentamos.
Una mesera se acercó y nos entregó la carta, sentía la mirada un poco rara de la que nos atendía pero no hacía casi mientras que por otro lado Nanoha no dejaba de mirarla de reojo. Me causaba gracia.
Pedimos dos pastas a lo Alfredo y una botella de vino tinto.
— Es un lugar elegante Fate... gracias —comentó Nanoha. La miré y sonreí, negué.
— No tienes nada que agradecer, sabes que esto lo mereces correctamente —respondí, ella miró hacia arriba musitando un '' Hm '' para sonreír de manera pícara.
— Entonces tendré que darte otra cosa —su risa empezó a escucharse pero sólo en nuestra mesa, eso me sorprendió pero también me gustaba. Su lado travieso era único, me encantaba— recuerdo que hace mucho tiempo me dije que no me iba enamorar pero hubo algo en ti que me capturó. El qué no lo sé...
Su confesión.
— Cuando me presentaste a tu madre no sabía si me aceptaría o no, por ser menor más que nada tampoco imaginé que mi madre te aceptaría —sonrió para luego mirarme— pero me siento realmente feliz de poder estar contigo. Superamos un pequeño problema que era la maestra Nakajima y pudimos superar a Yuuno, los rumores y sé que superaremos más cosas hasta mi mayoría de edad que es después de la graduación. Son sólo tres meses más.
— Nanoha, lo sé pero el problema aquí es tu padre. Tengo miedo que se entere, que me culpe de causar daños mentales a su pequeña hija... —confesé. Ella me miró con cariño, tomó mi mano con la suya y entrelazó nuestros dedos.
— Todo estará bien, lo prometo Fate —susurró para acercarse y darme un beso en los labios, no lo negué, lo correspondí. El local era solitario para las parejas que llegaban con su música relajante de Jazz clásico, todo estaba marchando bien. Trajeron los platos luego de quince a veinte minutos de espera y nos sirvieron el vino en nuestras copas, empezamos a comer tranquilamente y bebimos; continuábamos conversando como era debido, de nuestro pasado y nuestros planes a futuro, nos íbamos apoyar mutuamente a lo que sea hasta que el tiempo de retirarnos llegó. Una velada preciosa, fuera del local Nanoha rodeó mis brazos abrazándome y coloqué mis manos en su cintura para luego besarnos nuevamente pero esta vez un poco más romántico.
Nuestro bello momento fue roto por el temor.
— ¿Testarossa-san? ¿Takamachi?
Esa voz era una voz irreconocible tanto para Nanoha como para mi.
Nos separamos un poco asustadas, quité mis manos de su cintura pero Nanoha no me soltaba, su mirada estaba entrecerrando dirección a esa persona.
— Ustedes dos...
Pasé saliva.
— ¿Qué hace aquí Nakajima-san? —preguntó Nanoha ahora bajando sus brazos para sujetar mi mano y entrelazar nuestros dedos, ¿Qué estabas haciendo Nanoha? No deberías.
— Fate, ¿qué significa esto? —preguntó la pelimorado. No sabía que decir.
— Eh...
— Creo que ella no debe por qué responder todas las cosas que quieras saber, está en su derecho de vida privada fuera de la escuela —defendió la cobriza.
— Eso no quita el hecho que seas menor de edad —respondió aquella mujer. Atrás estaba la alumna Subaru, esto estaba empeorando.
— Nanoha... debemos irnos por favor —susurré cerca del oído de Nanoha, ella encogió sus hombros.
— El que sea menor no significa que no pueda amar. El que sea menor no significa que esté prohibido amar, el que sea menor no significa que no pueda ser feliz con alguien —continuó respondiendo— sé muy bien a lo que me he metido. Mis padres tienen conocimiento de esto y sé que aún sigue enamorada de Fate... no la deja en paz.
Ginga me miró, algo dolida pero a la misma vez con rabia. Suspiré pesado.
Pasé mi mano por mi rostro para pedir luego mis llaves.
— Nanoha, nos vamos por favor...
— ¡NO! —exclamó Ginga— tienes que ser sincera ahora mismo. Me engañaste sobre tu cuerpo, no, me lo ocultaste y lo tuve que descubrir en el viaje —miró a Nanoha rápidamente— ¿tú hiciste que tuviera esa reacción?
Nanoha me miró primero y luego a ella, asintió.
— Entonces, los chupetones que tuviste antes de eso y en el viaje son de ¿Takamachi? —preguntó nuevamente acercándose a mi.
Me quedé en silencio, miré a otro lado para suspirar una vez más.
— Lo hice yo —respondió rápidamente la cobriza, colocándose frente mío— me fui de viaje con ella, he estado con ella todo el tiempo.
— Tu eras su amante... —susurró con rabia aquella mujer mayor.
— Lo era.
— Ginga... Nanoha, basta —dije tomando la mano de Nanoha para jalarla a mi, susurré— deja de comportarte así. Estás diciendo todo a Nakajima, basta nos vamos a casa.
Nanoha se giró, me miró fijamente y tomó mi rostro para besarme nuevamente, dando un mordisco en mi labio que dolió. Lo sentí.
Me alejé, tomé a mi menor y con delicadeza hice que ingresara. Fui a la parte del conductor e ingresé dejando a Ginga parada con ¿lágrimas en los ojos? Suspiré y decidí salir del estacionamiento nos encaminamos a mi departamento.
Viajamos en silencio hasta llegar a mi residencia. Estacioné el carro, mi rostro no estaba tan a gusto con lo sucedido pero no estaba molesta con Nanoha por lo que subimos a mi departamento una vez ahí la miré.
— ¿Por qué hiciste eso? —pregunté.
— Necesitaba hacerlo, es verdad que ella aún sigue enamorada de ti. Sigue atrás tuyo, amenazando y no sé que más... —respondió Nanoha cruzándose de brazos, me acerqué a ella.
— ¡Pero no era necesario que hablaras de más!
— ¡Fate! —exclamó molesta— No quiero seguir ocultándome, no frente a ella y que piense que estás soltera mientras que los demás piensan que estoy con Hayate-chan.
— Pero fue un plan... nosotros sabemos que no es cierto.
— Lo sé pero no puedo —dijo como último para sujetar mi rostro, me besó de una manera algo intensa. Me separé un poco y miré sus labios.
— Nanoha... —susurré.
— No podemos ocultarnos toda la vida, sólo falta poco para que pueda ser libre —susurró para volver a besarme y por supuesto, correspondí, empezó a jalarme hacia el sofá haciendo que termináramos cayendo sobre este. Sabía lo que venía, sabía que nos uniríamos una vez más.
Nuestro nido de amor próximo será mi departamento.
De amante a mi amada.
