Al llegar a las puertas de la secundaria Namimori, fue que volvió a respirar. Esperaba por todos los dioses que Hibari estuviera en los alrededores, por si había más de esos. Necesitaba de alguien que cuidara al Décimo.
-No se suponía que estarían vivos…-Murmuró echando un vistazo a la ruta por donde habían llegado antes de voltearse y encontrarse con la cara de Tsuna con el ceño fruncido.
-Gokudera-kun…
-No hay tiempo ahora, Décimo. Esos tipos son peligrosos. Si Reborn-san estuviera para cuidarlo me sentiría más tranquilo.—Dijo mientras arrastraba al Décimo dentro de los terrenos de la secundaria.
-Pero… ¿Por qué aparecieron de la nada? Digo, ¿por qué querrían hacernos algo?
Gokudera paró de caminar ante la puerta de entrada. Miró por sobre su hombro y empujó hacia dentro a Tsuna.
-Más tarde le explicaré, Décimo. Ahora me interesa saber donde esta ese loco de Hibari.
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DC
Octubre 2010.
