Sacrifice – Sacrificio

By: Kida Luna

Epilogue / Epílogo

Dedicatoria: A Luna Shinigami, la otra luna de Marte XDD Y estando con ánimos, decidí regalarte esto, una pequeña historia como un pequeño gesto de amistad.

A mi amiga y su adorable cuervo, marqueses de la espada y la sangre, ¡disfrutad!

La imagen portentosa del dragón captó la atención de todos. Las llamas finalmente se extinguieron mientras las cuerdas que ataban los cinco cuerpos a los pilares se desintegraron, dejándoles caer.

Aprovechando la estupefacción del momento, Seto Kaiba se liberó del agarre y corrió hacia donde estaba su hermano.

Los ojos grises del menor se abrieron con dificultad.

-"¿Seto?"

Un emisario y un ángel, sujetando sus manos en pro de la preocupación mutua. No es algo que sea vea todos los días…

-"¡Hay que huir! ¡RÁPIDO!"

Ante el grito del emisario lobuno, todos se levantaron, sintiéndose aturdidos y desorientados por lo que había sucedido. Bakura sacó su navaja y cortó las sogas de ambos lupinos.

-"¡Por aquí, deprisa!" –exclamó el albino.

Dimos media vuelta y empezamos a correr, pero noté que Seto no nos seguía. Me detuve y lo llamé, se acercó a nosotros y le entregó a Bakura su hermano; él se regresó.

¿Acaso estaba loco?

-"¡Kaiba!"

-"Está inconsciente –respondió, pasando el brazo del rubio sobre su cuello-, sea como sea, no podemos dejarlo…"

¡GRUUUARRR!

Recuperé mi forma normal y me aproximé para ayudarlo a sostener a Joey Wheeler y salir cuanto antes de ahí. La algarabía que festejaban los demonios si bien nos permitió escapar, sabíamos muy en el fondo que, ya no nos consideraban una amenaza.

Vendrían a cazarnos. A todos. Sin importar qué.

-"¡Por aquí!"

Bakura señaló con su mano los restos de una casa, por lo que corrieron a refugiarse en lo que asemejó ser un rígido techo en el pasado. Se quedaron allí, en silencio, observando las sombras de los sicarios pasar como estrellas negras y fugaces.

Escuchando los rugidos y los gritos de terror de las almas que eran aprisionadas.

-"¿Joey? Joey, por favor despierta..."

Todo lo que tengo en la vida...

All I have in life…

Antul Yohanes se acercó hacia él, quien estaba descansando recargado sobre algún pedazo de pared desquebrajada. Lo tomó por los hombros y lo sacudió suavemente.

Los ojos mieles se abrieron un poco.

-"¿Antul? –el aludido chilló de alegría- ¿Qué está pasando?"

-"Te han traicionado –habló una voz ronca-, eso es lo que ha pasado. Bienvenido a la caza de ratones."

El rubio tuvo ganas de replicar al emisario de ojos azules, mas se contuvo. Era la verdad. Antul era lo único que tenía ahora.

-"Debemos buscar un lugar seguro, no sobreviviremos si nos quedamos aquí…"

-"¿No puedes llamar a tu ejército de ángeles o algo así, Mokuba? No me molestaría verlos en estos momentos."

-"Lo haría, Bakura, pero no recibo ninguna señal de ellos –sus pupilas grises se contrajeron en melancolía-. No sé dónde estarán."

¡GRUAAARRRR!

-"¡Por Dios! ¡Puede ir alguien y decirles que se callen!"

Ante la queja de Mutou nadie dijo nada. No había mucho que decir al respecto.

Las cosas se veían terriblemente mal. Y Noah ni siquiera había ido a buscarnos. Pasamos probablemente una media hora escondidos allí, hasta que por fin hubo un silencio total.

A primeras vistas, desde nuestro improvisado refugio, la ciudad parecía vapuleada por un poderoso huracán. Quizás, me atrevo decir, era tan similar a un pueblo fantasma…

-"Tal vez ya se fueron."

El lobo negro se asomó, olfateando el aire y decidiéndose al fin por salir. El resto le miró expectante. Dio unos cuantos pasos y después se volteó hacia ellos.

La luz fue extinta y una sombra lo cubrió por completo. Las miradas de todos cambiaron a unas de horror.

-"¡IDIOTA, REGRESA AQUÍ!"

El grito de Kaiba zumbó en sus oídos cuando un golpe lo barrió directo al suelo. Inmediatamente alzó la vista para observar al lucano blanco parado en el lugar donde había estado, mientras dos fauces se cerraban sobre su cuerpo.

¡TSK!

¡AUUUUUU!

¡CRASH!

Un peso enorme cayó encima del refugio, empezando a aplastarlo y triturarlo al tiempo que garras desmantelaban la pequeña guarida en la que se escondían.

-"¡Salgan todos, afuera! ¡Rápido, rápido!" –exclamó el castaño.

-"¡Demián! ¡Tienen a Demián!"

-"¡Olvídate de él! ¡Es demasiado tarde, vámonos!"

-"¡Pero, Bakura!"

El albino hizo caso omiso a sus palabras y en vez de ello, lo sujetó del cuello cuando pasó a su lado, obligándolo a seguirle el paso.

-"¡No podemos dejarlo!"

-"¡Maldita sea, comprende, se ha ido como los otros! –se detuvo- ¡COMPRENDE!"

-"¡Bakura, ABAJO!" –alertó Mokuba.

¡Sacrificio, sacrificio!

Sacrifice, sacrifice!

¡TSK!

El lucano negro se quedó congelado en su lugar al ver cómo un par de mandíbulas bajaban y se cerraban sobre su compañero, para después escuchar un aleteo y un gruñido infernal.

-"¡Oh por Dios, oh por Dios, hagan algo!"

-"¡Con un demonio, Mutou! ¡¿Qué carajo crees que estamos intentando?!"

La réplica de Kaiba se vio cortada al notar cómo cuatro sicarios aterrizaban en el pavimento, rodeándolos. Las armas fueron desenvainadas, las balas y las flechas volaron por los aires al tiempo rugidos dantescos eran intercambiados.

-"No puedo creer –refunfuñó- ¡que puse de mi parte para traerlos aquí!"

¡BANG! ¡BANG! ¡BANG!

¡Tin!

La bestia zarandeó su cabeza acorazada, como si las balas que ahora caían al suelo no fuesen más que simples mosquitos. El rubio siguió disparando, cartucho tras cartucho hasta que las mandíbulas llenas de saliva viscosa se mostraron enfrente suyo.

-"¡JOSEPH!

Fue su pelinegro amigo quien sujetó una barra de metal de los tantos desperdicios que había en la calle, para treparse al lomo de la criatura y comenzar a acribillarlo con las puntas afiladas.

-"¡Antul, bájate de ahí! ¡No vale la pena! ¡Antul!"

La criatura dio un salto en el aire y se enroscó a sí misma, provocando que Yohanes perdiera el equilibrio. Sin perder tiempo, se convirtió en cuervo y aleteó lo más alto que pudo, cuando vio que el monstruo se erguía y los ojos negros no lo perdían de vista.

-"¡ANTUL!"

Dio media vuelta y empezó a volar rápido, percibiendo el aliento cálido y putrefacto rozar sus plumas negras…

¡GRUUARRR!

La lanza dorada de Mokuba Kaiba atravesó el pecho del monstruo, haciéndolo caer de golpe. El cuervo se quedó flotando en el aire, a punto de decir algunas palabras de agradecimiento…

¡TSK!

…cuando otras mandíbulas detrás suyo se cerraron sobre él.

Escuché el grito de horror que abandonó los labios del ex-líder demoníaco, y lo vi caer de rodillas; Seto Kaiba se aproximó a su lado y comenzó a reñirle un par de cosas. Sentí la presión bombear a través de mi pecho al pensar en que sólo quedábamos cinco… ¿quién sería el siguiente?

¡GRUUUARRR!

-"¡Mutou!" –aulló el lobo.

El pelirrojo alzó su brazo para cubrirse el rostro y cerró los ojos fuertemente. Los segundos pasaron, y con miedo, se atrevió a contemplar a la bestia delante de él.

El lagarto pálido se mantenía con una pata en el aire, a punto de hacerlo pedazos con sus garras. Sin embargo, no hacía ningún movimiento. Las diminutas y casi imperceptibles pupilas púrpura que tenía en los huecos de sus ojos le observaron con arrepentimiento.

-"¿Yugi?"

Un gemido de pena, horrible y lastimoso salió de su boca llena de dientes deformes, la pata en el aire temblando, como si se debatiese entre dejarla caer o no.

-"Por Dios… ¿Yugi? ¡Yugi!"

Sacrificio, sacrificio...

Sacrifice, sacrifice...

-"¡No! ¡No debes acercarte!" –Mokuba le detuvo, manteniéndolo a distancia de la criatura.

El pequeño arcángel se quedó de espaldas, rehusándose a ver a quien antes había sido su colega de esa forma tan grotesca. Mas Yami no paraba de llamarlo a gritos.

Las grietas en los ojos violetas del monstruo empezaban a agrandarse, la voluntad de Yugi le impedía al animal actuar. Pero dentro de poco, su alma sería consumida por completo por aquella infernal coraza.

Y cuando eso pasase, desaparecía para siempre…

-"¡Mokuba! ¡Tienes que matarlo ahora antes de que sea muy tarde! ¡Todavía podemos salvar su alma!"

-"¡Ryou!"

El ángel le miró desde arriba, flotando en el cielo oscuro. Sin esperar más, Seto Kaiba se dirigió hacia la bestia sin vida que estaba tirada en el suelo, arrancándole de un tajón la lanza de su hermano.

-"¡Mokuba!"

El arcángel se separó del humano y sujetó la lanza que le fue arrojada entre sus manos. Ryou volvió a hablar, diciendo que la única manera de matarlo sería en la garganta o en el corazón, donde su coraza no le protegía.

Yugi se paró en dos patas y extendió sus dos rotas y largas alas. Mokuba cerró los ojos y pidió perdón, enterrando su arma en el pecho de la bestia…

"Gracias…"

¡GRUUUARRR!

Un alarido espeluznante tronó y todo el cuerpo del lagarto empezó a agrietarse, dejando salir rayos de luz. La cáscara que tenía por piel estalló en pedazos mientras una esfera luminosa se elevaba en el aire y era atrapada por Ryou.

-"¡Lo tengo!"

Las otras bestias lo miraron de inmediato y desplegaron sus alas, dando un salto y volando en su dirección. El albino empezó a subir y a subir, aleteando fuertemente y abrazando entre sus brazos el alma de su compañero.

¡GRUUUUARRR!

Un cuerpo pesado se precipitó contra al asfalto al momento en que una flecha atravesó su garganta.

Peligrosas mandíbulas se separaron y el ángel cerró los ojos, tratando de impulsarse más hacia arriba.

¡TSK!

¡CRASH!

Ryou se detuvo y observó cómo la criatura empezaba a perder altura para caer finalmente sobre el pavimento, rompiendo la calle mientras su pecho sangraba. Cuando el primer sicario caído dejó de respirar, los tres cascarones se quebraron y algunas bolas de luz volaron hacia las manos del ángel.

El albino sonrió.

¡PLAF!

Hasta el momento en que dos grandes patas se cerraron de golpe sobre él.

Una risa maléfica hizo eco al tiempo que la sombra gigantesca de un dragón y sus dos ojos aguamar se hacían visibles de entre las sombras. Noah Kaiba se relamió los colmillos y separó sus garras, enseñándoles al resto allá abajo un juego de luces que mandó directo hacia el túnel que había creado.

-"¿No es frustrante? –comentó divertido, inclinando su largo cuello hacia ellos- ¿Saber que acaban de matar a cuatro criaturas mías para que yo pueda revivir, probablemente, el doble?"

-"¡Devuélveme a Antul!"

-"Ah, Joseph, me temo que eso no será posible. Pero puedo hacerme cargo –izó su cuello en el aire- de que te reúnas con él."

Los demonios aparecieron a su lado, al igual que más sicarios, todos ellos haciendo un cerco alrededor nuestro. El tamaño descomunal, la espalda y la cola espinada así como su grotesca piel oscura y los cuernos que adornaban su cabeza, hacían de Noah una criatura terrorífica.

-"¡Maldito!"

-"¡Joey, basta!"

-"¡Quítame las manos de encima, Kaiba!"

-"¡Va a matarte, ¿qué no lo entiendes?!"

Seto sujetó con fuerza al rubio, evitando que hiciera alguna locura. Pensamos que estaríamos perdidos en ese momento, y para nuestra fortuna, un grupo de ángeles y emisarios arribaron.

Mokuba gritó algunas órdenes. Yo me mantuve al lado de Mutou mientras todos comenzaban a pelear; no obstante, nos superaban en número, demasiado.

Todos atacaban. Disparaban. Tiraban flechas. Arrojaban golpes. La sangre caía…

Sacrificio, sacrificio...

Sacrifice, sacrifice...

Los ángeles y los mensajeros empezaron a morir uno tras otro. Y con cada muerte, los sicarios aumentaban. ¿Y qué más podíamos hacer? Los demonios no estaban de nuestro lado y los humanos morirían al instante.

Sentí la increíble tensión que se estaba moldeando. La desesperación de la derrota inevitable.

Y entonces, lo recordé.

La Ambrosía, la estatua. El ser extraño y la espada.

Si cinco seres habían dado vida al dragón, podría ser posible que también fueran capaces de quitársela… tenía más sentido…

-"¡Kaiba! –aulló el lobo- ¡Toma esto e intenta clavarlo en el corazón de Noah!"

Los colmillos lupinos se cerraron sobre la barra de metal viejo que Antul hubiese manejado, y se lo arrojaron al castaño, quien le miró con escepticismo.

-"¡Sólo hazlo!"

El dragón rió fuertemente, admirando al emisario y a la diminuta barra de fierro con la que pretendía matarle.

¡GRUUUARRR!

-"¡Hermano, apresúrate!"

Mokuba asió con fuerza la cabeza acorazada del sicario y lo obligó a arremeter de nuevo en contra de Noah, chocando sus púas sobre la piel oscura. El dragón soltó un gemido de dolor.

El castaño volteó hacia arriba, preguntándose cómo demonios pretendían que llegase allá si no podía volar. En unos segundos, se percató que se elevaba en el aire, y estuvo a punto de perder el control hasta que sintió unas manos en su cintura y vio dos alas negras y puntiagudas detrás, moviéndose a un ritmo acelerado.

-"No acostumbro ayudar a los emisarios –comentó con suavidad en su oído-, pero esta será mi excepción."

-"Wheeler…"

Las garras de Noah danzaron por aquí y por allá, intentando derribarlos mientras Mokuba, Mutou y yo nos las arreglábamos para que los lagartos monstruosos chocasen con su amo.

Los rugidos y bramidos inundaron el ambiente.

-"Estoy cansado… ¡de esto!"

Y por fin, su pata derecha los atrapó y sus colmillos se revelaron amenazantes.

-"¡Seto!"

-"¡AHORA, KAIBA, AHORA!"

La barra de metal fue incrustada en el pecho, apenas traspasando su punta sobre la dura piel. Entonces, un segundo chasquido se escuchó, y mirando de reojo, Seto Kaiba descubrió a Joey Wheeler enterrando la flecha de su ballesta también.

-"Dime –murmuró aplicando fuerza-, ¿en verdad piensas que una estúpida barra será suficiente?"

-"Ustedes dos, ¡acaban de firmar su sentencia!" –rugió el dragón.

-"¡Mutou, Mokuba! ¡Suban ustedes también!"

-"¿Disculpa?" –preguntó perplejo Yami.

-"¡SÓLO HÁGANLO!"

Ambos se miraron con confusión para después asentir, por lo que Mokuba sujetó al humano de los brazos y se lo llevó hacia arriba, adonde estaba su hermano.

-"Bien… es todo… o nada…"

¡Sacrificio, sacrificio!

Sacrifice, sacrifice!

Rex Hakala aulló y dio un topetazo en la cara de uno de los sicarios, llamando la atención de éste y de unos cuantos más. Después, retrocedió y examinó la larga cola del dragón.

Salió corriendo…

Escalé por su espalda lo más rápido que pude mientras zigzagueaba y las criaturas detrás mío me atacaban, fallando y distrayendo a Noah de su cometido. Los pocos ángeles que quedaban se esforzaban en agredirle también.

Otro rugido.

La lanza de Mokuba se clavó en su pecho también y las garras que mantenían al demonio y al emisario atrapados, se abrieron. La barra, la flecha y la lanza fueron hundidas cada vez más mientras las manos de los cuatro se apoyaban firmemente unas sobre otras.

Podía verlos de cerca.

-"¡¿Y ahora qué?!" –exclamó el castaño, no viendo avances.

-"¡Deben atravesar sus corazones también!"

-"¡¿QUÉ?!"

Las miradas de todos se tornaron confusas y hasta incrédulas.

-"¡TIENEN QUE HACERLO, YA!"

Los ojos aguamar se entrecerraron con furia y la cola puntiaguda se alzó hacia arriba, apuntándolos.

-"De acuerdo… -susurró el rubio-… hagámoslo…"

¡AGHHHH!

El grito de Kaiba fue alto, y cuando las tres armas atravesaron su pecho, le siguió el de Joey Wheeler.

-"¡Grr, BASTA!"

¡CRRRUAAAAARRRRR!

Una flama oscura fue expedida de su hocico, envolviendo a los pocos ángeles que quedaban y convirtiéndolos en cenizas al instante.

La punta de su cola se deslizó hacia ellos. No sé exactamente cómo fue que pasó, excepto que había saltado de aquel lomo oscuro y había adoptado mi forma parecida a la humana.

Saqué mi ballesta y disparé, la flecha se hundió en su ojo derecho.

Su cola traspasó mi cuerpo.

Quise gritar pero la garganta me ardió mientras caía de cabeza hacia el suelo…

-"Hakala…"

-"Un poco más, Kaiba, un poco más –la mano del demonio sujetó la del castaño con fuerza, luchando por no desmayarse ante la pérdida de sangre-. Ya casi… resiste…"

Sentí un agujero en mi estómago al regresar a mi fase lupina. Vi la ballesta a un lado mío y supuse que al fin había tocado suelo yo también; no hice el esfuerzo por levantarme. Tan sólo… miré hacia arriba…

Vislumbré que los cuatro estaban gritando al tiempo que la pata oscura y ancha de Noah los envolvía, y entonces, posteriormente pude contemplar cómo las 3 puntas filosas desgarraban la espalda de Mutou, y por último, la de Mokuba.

Estaba hecho.

Plumas blancas y negras llovieron del cielo. Cerré mis ojos verdes, escuchando la brisa del viento cantar…

-"Regresa… -jadeó Kaiba-… ¡al infierno!"

Sacrificio… sacrificio.

Sacrifice… sacrifice.

La lanza, la flecha y la barra se incrustaron de lleno en el corazón del dragón y un espantoso chillido salió por su garganta. El enorme y negro corazón de Noah se detuvo, dejando de latir y su cuerpo se engarrotó por completo.

Una sacudida cimbró la tierra, y apenas con fuerzas, abrí mis párpados para admirar cómo el dragón expedía humo hasta desaparecer, revelando la figura de Noah sobre el piso, quien se volvió ceniza.

Mi vista viajó hacia todo el lugar hecho ruinas. Cadáveres en el suelo: Demonios y sicarios comenzando a desvanecerse por igual con sus gritos llenos de una angustia indescriptible.

De pronto, escuché una risa.

Joseph Wheeler, el líder de los demonios, movió sus labios y dijo algo que no logré captar. Seto Kaiba rió también. Las alas negras del ángel caído lo cubrieron, allí tirados en el asfalto roto, donde la tierra seca se asomaba ya.

Y se fueron.

Igual que Mokuba y Mutou, se fueron de este mundo.

El tintineo de una botellita llamó mi atención, alertando mis oídos de lobo, hasta que sentí algo pequeño chocar contra mi hocico. Coloqué mi pata derecha encima del objeto.

Mis pupilas esmeraldas contemplaron el cristal. Y con mis últimas fuerzas, lo rompí en pedazos.

-"Es hora… del fin…"

El elixir prohibido se perdió en el tiempo y el espacio.

Y el fin del caos, ya estaba aquí. Ahora sólo quedaba, un nuevo comienzo. Uno que ninguno de nosotros podría presenciar; cerré por última vez mis ojos y dejé que el sueño me venciera, dispuesto a acompañar al resto.

Tal vez, nos volveríamos a ver…

¿Y aquí? Aquí termina mi historia.

Y probablemente, otra esté a punto de iniciar…

El fin.

Las líricas usadas durante el transcurso del fic pertenecen a la canción Sacrifice, de t.A.t.U. Asimismo, como podrán darse cuenta, la cantidad de capítulos, tomando la primera letra de cada uno, forman el acrónimo del título de esta historia:

SACRIFICE.

Esto ha sido un regalo dedicado a Luna Shinigami, no sé si lo llegues a leer –culpa mía por tardar demasiado en actualizar-, pero aquí lo tienes compañera. Te deseo lo mejor y ojala que este presente te haya agradado :)

Quejas sobre la muerte de alguien, no me las hagan saber XDD

Aquí termina esta historia, aunque creo que al epílogo, algo largo por cierto, le faltó un poco. Disculpen la falta de SxJ, es sólo que simplemente ya no pude poner más –sonríe nerviosa-.

Por último, agradezco mucho a las personas que se dieron el tiempo para leer. Muchos saludos y espero que pasen un agradable día :)

Kida Luna.