La otra Mujer

Capitulo 10

" Aceptación"

Llego a la casa Spencer después de una ardua jornada laboral. Parece que a Raymond se le ha bajado el coraje conmigo por haber salido de la editorial antes de tiempo hace un par de días con Motoki Hansford ya que tiene días trayéndome a casa de nuevo, ¿dije a casa? Si. Extrañamente en éste lugar me comienzo a sentir en casa. Más que en América, más que en Londres.

Rei ha seguido dándome lecciones de Japonés y debo de decir que he mejorado bastante y lo hablo muy fluido aunque aun debo mejorar mi acento, al menos puedo decir que si me veo en la necesidad de volver a casa sola mínimo sabré leer los señalamientos.

Raymond me trajo a casa, no se si obedece a que se le ha bajado el coraje o a que Rei le llamó la atención bastante fuerte después de que regresé sola a su casa por no regresar ni con Motoki ni con él, como sea creo que jamás tendré la verdadera razón.
Durante el camino lo noté serio, más no grosero. Puedo ver que algo le preocupa pero se niega a decírmelo; Aun así me sigue la conversación sobre cosas triviales de la oficina al final consigo robarle un par de sonrisas haciéndole un par de bromas. Tiene una dulce sonrisa, como mi padre...

Mi padre...Definitivamente después de haber viajado a Tokio he conocido a un Darien Spencer que jamás conocí en Occidente.

Recuerdo que cuando vi esa tarjeta en el escritorio, la de Rei Hino. Mi estómago me decía que no era una mujer cualquiera. Mi corazón me dijo que era una mujer que le importaba demasiado a mi padre para atesorar tan celosamente ese pequeño detalle.

Durante el viaje a Asia pensé mil cosas. Pensé que le diría sus verdades a esa mujer. Que había arruinado mi vida y la de mi madre. Pero al conocerla, al ver el mundo en el que vive esa otra familia de mi padre, simplemente me he quedado sin palabra alguna.

Cuando esa mujer de ojos violeta me recibió en su casa. No puedo negar que una pequeña parte de mi me decía que era la oportunidad perfecta no solo para averiguar la verdadera historia de mi padre y ella sino también para averiguar cómo lastimarla. Cómo regresarle el mismo dolor que sentí yo al saber que había vivido en un engaño toda mi vida.

Ahora, después de conocer a Rei y a Raymond confieso que no se qué hacer. Ya no sé lo que deseo hacer. No sé si confesarles la verdad, no sé si callar...No sé nada.

- Rini. Has estado muy callada- Me enfrenta la mujer de ojos violeta con preocupación. Había olvidado que estábamos cenando en la mesa junto a su hijo.- ¿ocurre algo?

- No. Nada en realidad- comento yo sin mirarla a los ojos, esa mujer parece leer la mente.

- Raymond, ¿volviste a regañar a Rini?- Riñó la madura mujer a su hijo.

- No, mamá. No podría regañarla, la verdad es que ha estado trabajando muy bien. De hecho me ha ayudad mucho con los títulos franceses que acabamos de negociar, los de Mademoiselle Rosseau.- Explica Raymond orgulloso.

- Me alegra que empiecen a llevarse bien. Me tenía muy preocupada el hecho de que no hubiera empatía entre ustedes.-Comenta "La otra mujer" mientras toma un poco de la sopa de Anguilas.

- ¿Lo dices por papá?-Jala él la atención hacia un tema que no lo había escuchado hablar desde que llegue a Tokio.

- Lo digo por ti, hijo. Creo que Rini te puede ser de gran ayuda en la editorial y me agrada que se lleven bien. Así podrán trabajar juntos en la editorial. La sopa quedó deliciosa, ¿verdad?-Cambia ella de tema.

Raymond Luce decepcionado. Frustrado creo que es la mejor palabra para utilizar en éste caso. Creo que deseaba sacar a colación el tema de mi padre pero al parecer ella está renuente a hablar de él aunque al parecer le duele bastante su ausencia, a veces siento que es lo que está minando su salud.

- ¿La hizo tía Mako?- Preguntó con resignación conociendo bien a su madre y sabiendo que no tocaría un tema que no deseaba.

- Si. Nos trajo un poco. Le dije que vendrías a cenar conmigo y me dijo que prepararía un poco de tu sopa favorita- contesta con una leve sonrisa ella.- Además dijo que me veía muy pálida y que me haría bien, tu tía es muy terca.

- Pero tiene toda la razón, Okka-san. Te veo pálida. Me preocupas-Confiesa Ray mientras acaricia la mejilla pálida de su madre.

- Estoy bien, Ray. Tal vez solo sea un resfriado-Explica ella mintiendo notoriamente.

- No creo que sea un resfirado, Okka-San. Definitivamente te llevaré mañana al doctor. -Amenaza el muchacho.

- No seas terco. Me siento bien- responde madre a hijo.- Estoy bien. No seas exagerado como tu padre.

- ¿solo como él?-Se burla Raymond.

- Y tal vez un poco como yo. Pero más como tu padre- Sonríe ella al recordar al padre de Ray, a mi padre.

Ella se puso de pie con evidente dificultad. Pero al Raymond intentar sujetarla ella se negó a aceptar ayuda. Argumentó que iría a la cocina por el postre. Fue imposible que el Heredero de la familia Spencer convenciera a su madre de ir él a la cocina. En definitiva ella es muy terca; Ahora veo de donde viene el carácter de Ray. Al quedarnos solos el me observa, me analiza poco a poco.

- ¿y has visto a Motoki?-Pregunté para romper el hielo.

- ¿Motoki?-Repitió él incrédulo.

- Si. Son amigos ¿no?- Fingí inocencia.

- Si. Somos amigos...¿pero por qué me preguntas? Creí que ustedes se llevaban bien-Me cuestiona.

- Pues si. Pero...-Dudo si seguir o no.

- Tal vez sea mejor así, Rini. Créeme.-Comenta él con seriedad.

- ¿por qué lo dices?-Pregunto con seriedad- Creí que Motoki y tu eran amigos.

- Lo somos y crecimos juntos. Lo quiero como al hermano que nunca tuve- Me dice con sinceridad.

- ¿entonces?

- Motoki es un gran chico. Es muy bueno, trabajador pero...-Duda en continuar.

- ¿pero?

Raymond respiró profundamente dando un sorbo a su sopa. Sabía que había hablado de más pero también era consciente del hecho de tener que contarme eso que escondía tan celosamente.

- Motoki es un mujeriego.- Confiesa por fin.

- ¿y por qué te preocupa?- Cuestiono mirándolo con mis ojos intentando encontrar lo que sus ojos ocultaban.

- Eres muy joven, Rini. E inocente, no estaría bien que te ilusionaras con Motoki el busca en éste momento, otras cosas en una chica- Me dice con la seriedad que caracterizaba a mi padre.

- Bueno. Si así fuera sería mi problema ¿no? ¿o acaso es otra tu preocupación?-Lo afronto.

- Claro que no. Yo lo digo por tu bien, ya que te veo e imagino como si estuviera hablando con una hermana menor. Motoki es un gran tipo. Pero no es de los que se enamoran.

- Tal vez conmigo será diferente- Lanzo retadora.

- Como quieras. Yo te lo advertí- Se resigna mientras come un poco de arroz.

- El postre llegó- Comenta Rei entrando al comedor con una bandeja con tres platos de pastel de chocolate.

- Okka-san, No cargues, deja que te ayude- Se levanta Raymond a tomar la charola que trae su madre para colocar los platos en nuestros lugares- Un pastel de Mako´s Garden ¿verdad?

- Si. Tu tía mandó un poco. Sabe que a su sobrino favorito le encanta éste pastel- Explica ella.

- Mi tía es genial. Siempre me manda mis antojos- Se alegra Raymond mientras comienza a comer animado su pastel.

- Eres igual a tu padre, Raymond- Sonríe "ella"- ¿sabes, Rini? Cuando Ray era pequeño tenía que esconder todo lo que tuviera sabor a chocolate bajo llave.

- ¿por Raymond?-Pregunto.

- Si. y por su padre. De Raymond como sea podía poner sus golosinas en alto, pero Darien alcanzaba perfectamente y ambos eran secuaces de fechorías- Reclama entre risas la madre de Ray.

- Okka-san- La llama su hijo apenado.

- Bien...No continuaré pero...Sabes que es mi derecho como madre poder evidenciar tus travesuras- Bromeó Rei.

- Es verdad, pero no hoy ¿si?- pidió el joven de las pupilas del mismo color que su madre.

- Bien...hoy no-Aceptó "la otra mujer"

- Okka-San. Debo irme...Tengo una llamada importante por hacer- Explica el educado hijo a su madre.

- Entiendo. No te preocupes- Responde con un dejo de tristeza la señora Spencer mientras su hijo besa su frente y camina hacia la puerta.

- Rini...-Me llama Ray.

- ¿Si?-Respondo con seriedad.

- Cuida de mi madre, no la desveles mucho ¿quieres?-Me pide.

- Despreocúpate. Estaremos bien- Prometo mientras el asiente y sale de la casa.

Rei y yo nos quedamos en silencio. La noto melancólica mientras juguetea con su postre, ¿en qué pensará?

- Rei, ¿estás bien?- Cuestiono sacándola de su mundo.

- Si. Lo estoy.-Responde seca.

- Pude notar que casi no has probado alimento. ¿estás bien?- Pregunto preocupada.

- La verdad es que...-Se detiene ella- La verdad es que estoy bien. No tengo hambre porque cuando vino Makoto tomamos café y algunos panecillos, se me quitó el apetito...

- Claro- Comento sin estar satisfecha con su respuesta. Pero sé que ella no dirá lo que realmente le afecta, si no se lo ha dicho a su hijo, menos a mí que soy solo una extraña en su casa.- ¿Ha hablado con el señor Spencer?

- No.-Me dice con un extraño gesto de molestia que no le había visto desde que llegué a su casa. Nota mi sorpresa y noto la pena en su rostro- ¿podemos hablar de otra cosa?

- Si.-Acepto- ¿me seguirás contando tu historia con el Señor Spencer? Es una historia tan increíble.

- ¿Te lo parece?-Me cuestiona incrédula la señora de la casa.

- Uno no va por la vida encontrando historias de amor fuera de los cuentos de hadas- Le digo mientras ella me analiza de pies a cabeza- Cuéntame, ¿qué paso después de que Darien, perdón, el señor Spencer volvió Londres?

- Tu interés en ésta historia es muy extraña-Deduce la señora Spencer.

- Es que tu forma de contarla me envuelve, no puedes acusarme de querer saber qué más pasó en una historia como la suya- Explico sacándome las respuestas de la manga, Creo que la convenzo.

- Está bien...

-000-

Tokio 1979

Tres meses habían pasado desde la partida de Andrew y Darien a Londres; En ese tiempo, Rei había tomado lecciones para revalidar sus estudios, afortunadamente el haber tomado lecciones con el señor Yukishiro le había servido bastante.

Rei había estudiado los primeros años de primaria, para su mala suerte por esas fechas su padre falleció y ella tuvo que claudicar para auxiliar a su madre con los gastos de casa. Cuando Risa, su madre se casó con Souichi Tomoe sus ilusiones de regresar a la escuela se esfumaron como el viento ya que lejos de apoyar a la familia en los gastos era un lastre más para ellas.

Para Rei, el saber que solo tenía que tomar las lecciones correspondientes a los dos últimos años de preparatoria la hacía más que feliz.

El tiempo pasó con una paz que de vez en cuando sorprendía asustada a mitad de la noche a la bella joven de ojos amatista.
Había pasado casi toda su infancia cuidándose del acoso de su padrastro y casi toda su adolescencia en lugares donde todo tenía un precio, ella incluida.

La joven que alguna vez fue reconocida en Yokohama como "Hanabi" pasaba las mañanas tomando lecciones en un instituto especializado en revalidaciones y por las tardes apoyando a Makoto con Mako´s Garden. En ocasiones la auxiliaba atendiendo mesas, pero la mayoría de éstas la pasaba explicándole los estados financieros tanto de su pequeña cafetería como del corporativo Kino.

Siempre que Rei Salía del instituto regresaba al departamento a cambiar sus ropas y corría a Mako´s Garden. Una de esas tardes, Rei se desocupó antes y decidió ir directo a la cafetería de su amiga, llegando por la puerta trasera y sin hacer mucho ruido al entrar. Descubrió a la castaña de espaldas hablando con alguien por teléfono. Decidió no hacer ruido, algo le decía que debía escuchar la conversación.

- Darien. Ya te dije que Rei está bien- Gruñó la malhumorada joven- está perfectamente igual que como estaba ésta mañana que me preguntaste por ella, o que anoche, o ayer en la mañana. ¡Por dios santo, hablo más contigo que con mi prometido!. Así que pásame a Andrew. No, no me digas que no está, ¡lo escucho gritar! ¿lo encerraste en el baño de nuevo? Darien. Pásame a Andrew...¿qué más quieres que te diga? ¿qué desayunó? ¿qué ropa se puso hoy?...No, no te diré eso.-Refunfuñó la castaña dando media vuelta y encontrándose con la eludida.- ¿sabes? Haré algo mejor...Rei, alguien quiere hablar contigo.

- ¿Conmigo?-Se extrañó la muchacha de ojos violeta sabiendo quién estaba del otro lado de la línea.

- Si. Es alguien a quien le importa mucho saber de ti- Comentó Makoto con una sonrisa malévola de forma que el joven inglés escuchase todo- Y Darien...Después me comunicarás a Andrew...

- ¿Hola?-saludó Rei con voz temblorosa al joven del otro lado del auricular.

- ¿Re...Rei...?-Articuló con dificultad Darien.

- Si. Me dijo Mako que querías hablar conmigo.

- No...Bueno, sí...¿no deberías estar en la escuela a estas horas?-Cuestionó cambiando el tema el pelinegro.

- Si. Pero el profesor de la última hora tuvo un contratiempo y preferí venir directo a Mako´s Garden. A finales de mes siempre tenemos más trabajo aquí- Explicó Rei con naturalidad- Espera...¿Tú cómo sabes que debería de estar en la escuela?

- Bueno...es que...Mako me lo comentó casualmente- se saca de la manga el pelinegro rápidamente la respuesta.

- Claro, ya veo- Respondió con tristeza la muchacha.

- Rei...-Llamó con voz suave el joven del otro lado del teléfono.

- ¿Si?

- ¿estás bien? ¿necesitas algo? ¿hay algo en lo que pueda ayudarte?- ofrece el Inglés preocupado.

- Estoy bien, Darien- dijo seca la muchacha de ojos amatista- No necesito más sus caridades.

- Rei...No lo digo por eso, lo sabes-Responde con tristeza el inglés.- Me preocupas, no te pongas a la defensiva.

La muchacha tomó aire respirando profundamente. Sabía que las palabras de aquel joven eran ciertas, pero no podía evitar sentir ese dolor clavado en el corazón cada que hablaban de ese tema. Ella sabía que él era uno de los magnates herederos más importantes de occidente y ella...ella no.

- Lo sé. Lamento haberte hablado así. Pero no necesito nada, en verdad. Con lo que gano apoyando a Makoto en la cafetería salgo perfectamente a flote con mis gastos. Estoy bien- Dijo ella con un tono menos agresivo.

- Rei, ¿de verdad estás bien?- Insistió él- Me preocupa saberte tan lejos y...

- De verdad. Estoy bien. No te preocupes, Darien. No me pasará nada.-Anima la muchacha.

- ¿en serio? -Insiste él.

- Si...bueno, no...si hay algo que necesito y creo que tú podrías ayudarme bastante bien- Comenta ella.

- Si. Lo que sea. Tu pídelo y yo te ayudaré.- Ofrece el muchacho con un tono alegre en su voz.

- Estamos viendo en la clases de Historia universal algunos temas de Tu país en los que tengo dudas y pensé que...-Comenta la muchacha.

- Encantado te ayudaré con tus tareas, Rei. ¿te parece si te llamo por la noche al departamento para revisar con calma el temario?- Ofrece Darien.

- Me parece perfecto- Sonríe la chica de ojos amatista- Esperaré tu llamada entonces...

La joven Japonesa colgó el teléfono sin poder ocultar una enorme sonrisa en su rostro y un ligero sonrojo en ella que no pasó desapercibida para la dueña de Mako´s Garden.

- Vaya...Creo que alguien está feliz- Dijo a son de burla la castaña.

- ¿Por qué no habría de estarlo?-Intenta disminuir la sonrisa la muchacha de ojos violeta- Aunque si lo dices por Darien te equivocas. No estoy más feliz que el resto de la semana.

- Claro...Claro- Responde incrédula la prometida de Andrew Hansford.-Mentirosa.

- ¿Me llamas mentirosa cuando no le has dicho a Andrew cierto "secretito"?-Comenta indignada la muchacha de mirada amatista señalando el vientre ligeramente abultado de su amiga.

- Si lo dices por mi embarazo tengo una razón bastante justificable- Se apresura la heredera de los Kino a responder- Si ese rubio se entera que estoy embarazada tomará el primer vuelo a Tokio.

- ¿y?- Se extraña Rei de la queja de su amiga.

- Y llevo bastante tiempo planeando la boda perfecta para que Andrew se ponga con sentimentalismos y me haga adelantar todo, eso sí que no.-Se queja Makoto.

- Ay Mako...eres increíble.

- No te preocupes. Solo se está perdiendo mis somnolencias, mal humor y cansancio. Pero se lo cobraré con nuestros demás hijos-Asegura la muchacha de ojos verde.

- ¿con los demás?-Responde extrañada y sorprendida la joven de ojos amatista.

- Claro. No nos quedaremos con uno- Explica Makoto- No tuve hermanos, fui hija única y Andrew tiene solo un hermano al que detesta y lo detesta. Queremos una familia grande.

- Ya veo- Acepta resignada la más joven de las dos.

- ¿Y tú?-Pregunta la joven de cabello castaño.

- ¿yo? ¿yo qué?-Cuestiona fingiendo ingenuidad la muchacha de ojos violeta.

- ¿cómo que qué? ¿tú qué quieres?-Lanza Makoto.

- Pues revalidar estudios. Estudiar una carrera y...-Explicaba la chica.

- No me refiero a eso y lo sabes, ¿quieres hijos? ¿cuántos?-Cuestiona animada la dueña de Mako´s Garden.

- Mako. Yo no pienso en esas cosas- Responde apenada la chica de ojos violeta.- Además con mi pasado yo...

- Tu pasado se quedó en Yokohama.-responde extrañamente seria la alta heredera del corporativo Kino.-No lo uses de pretexto.

- No es pretexto, Mako. Pero seamos realistas. Traigo a cuestas un pasado bastante doloroso que no cualquiera está dispuesto a compartir- Explica la chica.

- Si. Tal vez, aunque yo conozco a alguien que estoy segura que sería muy feliz de compartir eso y más contigo- Comenta Makoto mientras guiña un ojo.

- ¿de qué hablas?- Finge desconocimiento la chica de ojos violeta.

- Mas bien "de quién" Y ya que soy una gran amiga, te daré una pista: Es alto, de cabello negro y unos ojos azules color zafiro que cada que te ven te desnudan entera. -Explica la muchacha castaña.

- Ay Mako. ¡qué cosas dices! ¿Darien? Por favor, Darien no me ve de esa forma- Se defiende la muchacha de rasgos asiáticos.

- No me digas que no lo notas. Su preocupación por ti, su interés... Me decepcionas- Se finge ofendida la mujer encinta.

- Estas loca. El solo es amable- Miente Rei.

- Ser amable es llamar de vez en cuando para saludar-Responde Makoto- Pero marcar de dos a cuatro veces al día para saber cómo estás, qué comiste, etc etc. No es ser amable. Es estar interesado.

- Alucinas. Tu embarazo te hace ver cosas que no son. Mejor te ayudaré a atender mesas, tenemos clientes.-Refunfuña la joven asiática.

Rei tomó un delantal y salió a atender a los clientes para evitar seguir la confrontación con la terca Makoto, Sabía que ganarle una discusión a una mujer embarazada no era tarea fácil así que decidió dejarlo por la paz, aun así no pudo sacar las palabras de su amiga de la cabeza en toda la tarde.

El regreso a casa, a pesar de estar a no más de veinte minutos del edificio donde vivían fue para Rei eterno. Llegó al departamento casi corriendo sin poder librarse de un par de bromas crueles de la castaña que no le provocaron gracia alguna.

Cuando ingresaron a su hogar, el teléfono sonó. Makoto lanzó una mirada maliciosa a su compañera de cuarto que prácticamente se abalanzó hacia el teléfono inalámbrico para contestar. Si, como ambas esperaban, el que estaba del otro lado del auricular era Darien Spencer. La castaña supo que estaba de más, así que decidió ir a su habitación a descansar. Tener a su primogénito en el vientre le provocaba más cansancio de lo que esperaba y dormir era lo que deseaba.

Rei tomó asiento en la barra de la cocina. Ambos charlaron, primero sobre la tarea de la chica que Darien explicó con detalle y paciencia desmedida.

La charla se extendió por horas. Comenzaron charlando de la escuela de la chica. Sus planes de estudiar una carrera y su próximo cumpleaños.

No supieron en qué momento llegó la madrugada, tal vez hubieran continuado charlando hasta que el alba apareciera, pero la voz de Makoto que se asomó por la puerta de su recamara hizo consciente a Rei de la hora que era y se despidió del joven inglés para partir ella a su cama a dormir, esa noche por más cansancio que sintiera, no pudo pegar un ojo, una voz retumbaba en su cabeza, una voz con un fino acento inglés...

Las charlas entre Rei y Darien se hicieron una regla. Todas las noches regresando de Mako´s Garden la joven de ojos violeta se apresuraba a entrar al penthouse y esperaba desesperada la llamada que nunca tardaba en llegar. Charlaban por horas enteras, a veces hasta el amanecer. En un principio las tareas de Rei eran el pretexto, pero un par de días después no hubo más pretextos ya que la unidad de historia de Inglaterra había terminado. Aun así la llamada en el departamento Kino fue puntual y así continuaron religiosamente.

Un día en esos que hablaban de todo y de nada salió a colación el próximo cumpleaños de Rei. La chica le contó a su ahora amigo que Makoto quería hacer una fiesta, cosa con la que ella no estaba muy de acuerdo, jamás fue mujer de fiestas, ni de grupos grandes.

- ¿y qué es lo que te gustaría hacer entonces?- Preguntó Darien interesado.

- No lo sé- Responde pensativa la muchacha.

- ¿cómo que no sabes? Es tu cumpleaños- Reclamó él.

- Bueno. No tengo buenos recuerdos de lindos cumpleaños, ¿sabes?- Comienza a explicar ella- Creo que el mejor de ellos fue en mi último cumpleaños. Michiru me regaló un pequeño pastel de cumpleaños y el libro que deseaba.

- ¿de verdad?-Se sorprende el hombre de ojos azules del otro lado del auricular.- ¿eso es todo?

- Creo que no tiene nada que ver con los cumpleaños que has tenido tu. Pero para mí ese fue el día más maravilloso de mi vida.- Se defiende la muchacha de ojos violeta.

- No lo digo por eso, Rei. - Se defendió él- Es solo que me parece muy injusto que una chica tan especial como tú solo tenga ese buen recuerdo. Creo que debería de ser un decreto oficial que en tu cumpleaños todo sea perfecto, eso es todo.

- No todos tenemos esa suerte, Darien. Algunos nos conformamos con esos pequeños instantes- Explica ella.-Darien...

- ¿Si?

- ¿crees que...crees que sea posible que vengas para mi cumpleaños?- Pidió la joven- Bueno, si puedes claro, es que creo que la fiesta sería menos aburrida si estuviera ahí para conversar...

- Me encantaría estar contigo para tu cumpleaños- Comenta él- Pero tengo programado un examen del posgrado y...

- No te preocupes. Lo entiendo- Corta la muchacha la disculpa del joven inglés.- Estaré bien, no te sientas obligado.

- No me siento obligado. Pero de verdad me hubiera gustado estar ahí, hacerte pasar un cumpleaños inolvidable...-Comenta él.

- Pues creo que no será así. Ya te lo dije, no tiene importancia.-Respondió ella con un tono seco.

- Rei, de verdad, discúlpame...-Insistió él.

- No importa. No es como si fuéramos pareja o algo. Solo somos amigos, así que da igual.-acepta la muchacha con evidente molestia en su voz- Darien, si no te importa...Me duele la cabeza, iré a dormir...

- Pero es muy temprano...-Se inconformó el joven inglés con tristeza.

- Hablaremos otro día, ¿quieres?-Dijo ella.- En verdad, me gustaría dormir...

- Está bien. Descansa...

La joven de ojos violeta colgó el teléfono sin responder nada más. Caminó hacia su habitación sin emitir palabra alguna, no lo aceptaría pero se sentía destrozada tras escuchar que aquél hombre de ojos azules no estaría presente. Se recriminó por haberlo invitado pero se recriminó aun más por sentirse de esa manera al escuchar la respuesta de él.

Esa noche nadie más pudo darse cuenta, nadie salvo ella, pero las lágrimas brotaron de sus ojos como nunca lo habían hecho. Si, había llorado antes, si, ¡claro que había sufrido antes de ese día! pero jamás había sentido ese pinchazo en el corazón, ese dolor tan profundo por mucho más terrible que el dolor físico sufrido alguna vez...

-000-

Ese era un día como cualquier otro en Tokio, con una pequeña diferencia: Era 17 de Abril y en el departamento Kino, era día de fiesta.

Makoto apareció en la habitación de su compañera de cuarto haciendo gran revuelo por el cumpleaños de la joven de ojos violeta. Su cumpleaños número diecinueve.

Una bandeja con crepas de cajeta y nueces fue el platillo estrella que la egresada de Le cordon Bleu había elaborado para festejar a su amiga y confidente. Ese día Rei no fue a la escuela y Makoto no fue a Mako´s Garden. Las chicas fueron a ver los detalles sobre la próxima boda de Makoto, entre ellos los nuevos arreglos al Kimono de novia de la castaña ya que de nueva cuenta tenían que agregar algunos centímetros debido al aumento imparable de su abdomen, Ambas bromearon sobre la gran sorpresa que se llevaría el rubio, adivinando su reacción al ser el joven Hansford alguien que tendía a exagerar las cosas.

Después de la visita a la modista fueron a revisar arreglos florales, mantelería y platillos para la recepción. Makoto le contó a su amiga que irían exclusivamente al evento sus amistades y familiares de París y la familia de Andrew desde Londres, sería un evento bastante peculiar el ver la mezcla de tres culturas ya que algunos socios de los Hansford también se unirían al festejo.

Terminadas las misivas de la boda, Makoto condujo hacia una exclusiva zona residencial de la conglomerada ciudad. Parecía estar totalmente alejada de todo, era un sitio tranquilo lleno de casas hermosas y lujosas, al final de la calle principal podía apreciarse una enorme casa con fachada de madera. La joven de ojos verdes estacionó su auto en la entrada principal de ésta y bajó con naturalidad.

- ¿Qué hacemos aquí, Makoto?-Cuestionó la pelinegra bajando también del auto para seguir a su amiga.

- Quiero ver cómo van con la remodelación- Responde Makoto mientras abría la puerta de la imponente casa.

- ¿De qué habas?-Interroga Rei.-¿qué es este lugar?

- Es la casa donde viví con mis padres cuando era pequeña. Antes del…accidente- Explica con notorio dolor en la última parte de su explicación.

- Es una casa hermosa-Anima Rei a su amiga- Imagino que debiste ser muy feliz aquí, ¿verdad?

- Si. Tuve una gran infancia aquí- Sonríe la de ojos verdes al recordar su pasado.- ¿sabes? El sueño de mis padres era ver ésta casa llena de nietos.

- Creo que vas por buen camino.-bromeó la cumpleañera.

- Si. – Sonríe alegre la más alta de las dos- La verdad es que yo siempre dije que me gustaría regresar a vivir aquí algún día. Me hace feliz poder cumplir ese sueño.

- ¿Entonces aquí vivirán Andrew y tú?-Cuestiona con preocupación la chica de ojos amatista.

- Así es. Es algo que le pedí a Andrew. Yo no deseo vivir en Londres así que él se mudará aquí .Andrew quería comprar una casa para nosotros pero yo no imagino mejor lugar que éste para ver correr a nuestros rubios.-Explica Makoto emocionada.

- Lo imagino…

- Rei…Se que no lo hemos hablado- Comenta la mujer de ojos color jade- Pero me gustaría que vinieras a vivir aquí. Hay mucho espacio y…

- No, no, no. Eso ni pensarlo –responde prontamente la más joven de las dos- Ustedes necesitan su espacio y yo no quiero ser un mal tercio.

- Creo que ese ya lo tenemos incluido-Bromea la ojiverde señalando su vientre- De verdad me haría feliz que estuvieras aquí. La hemos pasado de maravilla estos meses que hemos vivido juntas. Me encanta tener una hermana.

- A mi también me ha hecho muy feliz, Mako. Pero de verdad no quiero estorbar y aun cuando no vivamos juntas seguiremos viéndonos, así es con las hermanas ¿no?- Se explica Rei.

- Tienes toda la razón. Entonces te quedarás en el departamento- Ofrece la alta.

- No, cómo crees. Buscaré un lugar, algo más acorde a mi presupuesto- Explica Rei.

- Para nada. Ese departamento también es mío así que más acorde a no pagar renta creo que no encontrarás nada- Dice la ojiverde.- Anda, nadie mejor que tu para quedarse ahí. Y no aceptaré un no aunque sea tu cumpleaños y hoy puedas hacer lo que desees.

- He escuchado que no es buena idea dar la contraria a una mujer embarazada- bromea la de ojos amatista.

- Chica lista. Ahora vamos de regreso al departamento, hay que arreglarse para ir a cenar por tu cumpleaños. Darien y Andrew se disculparon por no poder venir, tenían un examen importante y...

- No importa. Será un festejo de chicas, ¿no?-Dice Rei tratando de ocultar la tristeza de su rostro.

- Cierto, cierto. Vamos ya entonces, el lugar donde cenaremos es muy estricto con los horarios de las reservaciones, no querrás dejar de cenar ahí- Promete la castaña.

Ambas chicas salieron de la casa Kino. Makoto manejó de regreso a su hogar. Durante el camino, la joven mitad francesa mitad japonesa contó lo hermoso del restaurante donde había hecho reservaciones "Le petit France", que como su nombre lo decía era un pedacito de aquel país que la alta joven tenía tatuado en el corazón. Deseaba que Rei conociera aquella cultura materna y que mejor que yendo a "Le petit France" donde cenarían y charlarían como si estuvieran en aquel país europeo.

Al llegar al departamento Rei corrió a su habitación a darse un baño y prepararse para la cena. Makoto le había contado que el restaurante era un lugar bastante sofisticado por lo que días antes habían ido de compras para hacerse de un par de vestidos adecuados para la cena. El de Rei era uno del color de sus ojos con accesorios en negro a juego con su cabello de ébano. Makoto eligió uno en rosa con flores incrustadas y algo suelto del abdomen, todo para celebrar a lo grande el cumpleaños diecinueve de Rei.

Después de estar una hora ante el espejo, la cumpleañera finalmente terminó de arreglarse. No dejaba de sentirse extraña, El vestido era demasiado elegante, aun más que cualquiera que hubiese utilizado en el pasado

Rei salió de su habitación encontrándose con su compañera de cuarto vestida plácidamente en un pantalón deportivo y una blusa amplia, cubierta por una frazada, la chica de ojos verdes estaba sentada ante el televisor de la sala disfrutando un gran tazón de palomitas de maíz.

- Mako, ¿por qué todavía no te arreglas?-Cuestiona Rei- ¿no iremos siempre a Cenar?

- Claro que si. Pero yo me arreglo en un santiamén. No te preocupes- Afirma la castaña con una extraña Sonrisa.

- Pero dijiste que en el restaurante son muy exigentes con los horarios- Pregunta la pelinegra.

El timbre de la puerta sonó y la joven encinta no se inmutó. Continuó recostada en el sofá disfrutando su golosina, Rei se percató sobre esto y decidió ir a abrir la puerta.

Un hombre de brillantes ojos cual zafiro se encontraba del otro lado de ésta, paralizado al encontrarse con la belleza oriental de la joven ante él las palabras no brotaban de sus labios, únicamente era una sonrisa la que le era posible reflejar en su rostro, sonrisa que compartió con la chica de baja estatura de la cual su rostro estaba iluminado por el carmín de sus mejillas, estuvieron en silencio por varios segundos hasta que fue ella la que decidió Romperlo.

- Darien…-Lo llamó ella con un extraño nerviosismo.

- Ho…Hola-Articuló él con dificultad.

- Pa…pasa-Tartamudeó extrañamente ella mientras el pelinegro entraba al departamento- Creí que no vendrías…

- Y yo creí que traerías las donas que te pedí del Aeropuerto- Bufó Makoto desde el sofá cruzándose de brazos.

- Lo lamento, Mako. Pero prometo traerte unas más tarde, aunque tenga que ir exclusivamente por ellas- Ofrece el joven inglés.

- Más te vale-Amenazó la castaña mientras se quitaba la manta de encima revelando su abdomen.

- Ma…Makoto-Llamó sorprendido el joven Spencer al ver de frente a la joven.

- ¿qué? ¿Nunca habías visto a una chica retener líquidos?- Bromea la de ojos verdes.

- Andrew no me contó nada.-Intenta explicar el ojinegro.

- ¿será porque Andrew no sabe nada?-Ironizó ella.- Y no lo sabrá porque tú no le dirás nada. ¿entendido? Me la debes.

- ¿pero por qué no?- Cuestiona extrañado el muchacho de ojos azules.

- Por que Andrew es muy arrebatado y es muy capaz de dejar los estudios botados solo por impaciente. Lo conozco, así que tú te callas ¿entendido?- Gruñe la alta joven mientras abre el refrigerador para sacar un recipiente de helado.

- Hazle caso. Últimamente se pone de muy mal humor si le das la contraria- Murmuró Rei al oído de Darien.

- ¡Te he escuchado, Hino!-Regaña la señorita Kino a su amiga mientras devora su helado.- Mejor apresúrense o no llegarán a tiempo.

- ¿llegarán?- Se extraña Rei- ¿qué tu no irás?

- ¿estás loca? Están pasando "Vida no vivida" ¡me encanta esa novela! Quiero saber de quién es el bebé de la protagonista y ESO no me lo pierdo- Se emociona la alta muchacha.-Vayan ustedes.

- Pero Mako, es mi cumpleaños. Creí que festejaríamos en "le Petit France" juntas.-Se entristece la muchacha.

- Darien será mi representante. Además, tengo los pies hinchados. Ahora ¡fuera!- Bromea la castaña mientras regresa a su sofá.-Llévense mi auto. Las llaves están junto a la puerta.

La muchacha de ojos amatista miró con ojos amenazantes a su compañera de cuarto que reía divertida mientras volvía a envolverse en su manta, algo le decía que todo eso estaba más que planeado por ella y Darien. Sí, eso debió haber sido, la lista Makoto Kino se había puesto de acuerdo con Darien Spencer que portaba un traje sastre en color negro con una corbata azúl marino, "Demasiado formal para haber llegado recién de un vuelo desde Londres" Dijo para sí, Esa la pagaría Makoto y muy caro.

Al llegar a "Le petit France" Rei no se daba abasto, definitivamente ahora entendía por qué la insistencia de Makoto en que la joven estrenase aquél vestido. El Restaurante era hermoso y bastante elegante. Al llegar Darien indicó al Hoster a nombre de quién estaba la reservación, ahí la chica terminó de comprobar que todo estaba fríamente planeada por él y Makoto. La reservación estaba a nombre de Darien…

- Así que todo estaba planeado.- Comentó la pelinegra mientras tomaba asiento en la mesa reservada que era un bello privado del restaurante, lejos de la gente y el bullicio.

- Quería darte una sorpresa- Explica él.

- ¿Y tu examen?-Inquiere ella mientras el mesero le sirve una copa de vino tinto.

- Hablaré con los maestros. Soy buen alumno, no creo que me nieguen volver a presentarlo después. Solo les diré la verdad. Que tuve algo de suma importancia que venir a hacer a Tokio- Sonríe él a la chica mientras da un sorbo a su copa de vino.

- Así que les mentirás- Acusa ella clavando sus pupilas lavanda en las zafiro de él.

- En absoluto. Tengo algo muy importante que hacer en Tokio el día de hoy- Responde Darien con una seguridad atemorizante que hace a Rei erizar la piel de todo el cuerpo.

- Y…¿qué es eso tan importante que tienes que hacer hoy?- Cuestiona Rei en un tono tan seductor que el escarlata se apodera del rostro marfil del joven inglés.

- Bu…bu…bueno…es que…yo…-Tartamudea él con evidente nerviosismo.

- Monsieur, Madame- Intervino el mesero-La carta…

Rei miró extrañada el peculiar menú. Maldijo para sus adentros a aquella joven castaña que en ese momento se encontraba disfrutando su telenovela "Vida no vivida" La muy infeliz era la que se encargaría de ordenar los platillos hasta el momento ignorados por ella, ¡cómo iba a interpretar una carta que estaba en francés! "Maldita Makoto" Gruñó Rei por lo bajo, ¡en buen lío la había metido!.

El joven Inglés pudo percatarse de la encrucijada de la mujer ante él. Algo en ella lo hacía sonreír, esa mujer de ojos violeta era un conjunto de facetas; Pasaba de ser una jovencita Ingenua a una mujer seductora. Definitivamente lo más cercano a ella se le podía comparar era a la flama de una vela que se encendía en un instante y regresaba a la calma justo un segundo después, pero indudablemente era impredecible.

- Aquí Manejan una crema de queso azul y brócoli que deberías probar, Rei- Aconsejó él.

- Suena interesante- Respira aliviada la joven.

- Y a mí me gustaría un Quiché de Salmón. –Explica él al mesero- Tienes que probarlo. Es de mis favoritos.

- Aceptaré la sugerencia- Sonríe Rei en agradecimiento implícito entregando la carta al mesero que los deja de nueva cuenta solos.

- ¿en qué estábamos?- Cuestionó Darien.

- Ibas a contarme qué es lo que viniste a hacer a Tokio que es tan importante como para dejar botado un examen que me habías dicho que era de suma importancia para tu posgrado.- Responde Rei clavando sus pupilas en las de él.

Darien se aferró cual pez al anzuelo a aquellos ojos púrpura desde los cuales sentía perderse en el mismo infinito. No entendía como esa jovencita podía hacerlo sentir así. Él no se caracterizaba por ser un mujeriego, pero en definitiva nunca había sido tímido con las mujeres, al menos hasta ahora…

- ¿Pu…pues qué más iba a ser?-Articula él con dificultad tras tragar saliva nervioso- Festejar el cumpleaños de una buena amiga. Salud

- Salud…-Rei Suspiró Resignada y bebió la mitad de su copa de vino, tal vez era otra la respuesta que esperaba escuchar.- Muchas gracias por tu preocupación "amigo"

- Rei…yo…-Intentó expresar el alto hombre.

- Su cena…-Apareció el mesero con las cremas de ambos jóvenes y rellenando las copas vacías sobre la mesa. Darien bebió de un golpe la copa de vino y Rei hizo lo mismo. El anciano hombre miró extrañado a ambos muchachos volviendo a llenar las copas y desapareciendo tras la puerta sin decir nada más.

Rei y Darien Comieron su cena prácticamente en silencio. Intercalando comentarios sobre lo delicioso de la crema o el buen sabor del salmón y lo acertado del chico al haber elegido tales platillos. No volvieron a tocar temas personales.

Cuando los platillos franceses se terminaron, el mismo mesero apareció para retirar los platos y rellenar las copas de nueva cuenta vacías de ambos.

Una vez solos y con solo las copas sobre sus mesas Rei rompió el extraño silencio.

- Pues…Fue una cena deliciosa- Explicó ella con una sonrisa fingida.- Gracias.

- Me alegra que te gustase- Responde él regresando la sonrisa a la chica.

- Creo que es hora de volver con Makoto, ¿no?-Dice la muchacha intentando ponerse de pie con algo como…¿molestia?

- Rei…Espera-La detiene él sujetándola del brazo.

- ¿qué ocurre?-Pregunta ella extrañada de la actitud de Darien.

- Bueno…es que…Yo quería decirte que…-pretende explicar él.

Bon anniversaire,
nos vœux les plus sincères
Que ces quelques fleurs
vous apportent le bonheur
Que l'année entière vous
soit douce et légère
Et que l'an fini,
nous soyons tous réunis
Pour chanter en chœur:
"Bon Anniversaire!"

Fue lo que entraron cantando un cuarteto de meseros acompañados por un pequeño pastel de cumpleaños y una vela al centro. La muchacha sonrió emocionada al ver la pequeña tarta y sopló la vela, Darien no podía evitar sonreír al ver las reacciones de la bella chica que lucía cual niña en cumpleaños.

Una vez cantada la canción, los cuatro meseros salieron deseando una feliz velada a la pareja y dejándolos solos de nueva cuenta el silencio se creó.

- Fue un lindo detalle. Gracias- Explicó la chica.

- Bueno…eso no es todo.- Responde él con seriedad.

- ¿Falta algo más?- Se sorprende la chica.

- Si…Tu regalo.

- ¿Además de esto? No podría pedir nada más, Darien- Confiesa sincera la muchacha de ojos violeta.

- Tal vez no…Pero hay algo que quiero darte, desde hace tiempo.-Afirma él.

- ¿y qué es?-Pregunta ella.

El hombre de ojos azules buscó algo entre sus ropas. Rei no sabía por qué pero su corazón latía aceleradamente mientras el examinaba la gabardina que se había quitado. Finalmente una sonrisa se posicionó del rostro de Darien y éste miró a Rei con una extraña sonrisa.

- No me hubiera perdonado si no lo trajese conmigo.- Explicó él.

- Me intrigas, Darien- Dijo la muchacha arqueando su ceja.

- Rei…Antes de partir a Londres hubo algo que deseé darte. Pensé en enviarlo, pero no me hubiera perdonado no estar aquí para ver tu rostro, espero…espero estar haciendo lo correcto- Comentó Darien nervioso pero sin dudar en cada una de sus palabras, parecía haber estudiado esto durante mucho tiempo.

- ¿qué es?-Insiste Rei con impaciencia y una risa nerviosa se escapaba de sus labios.

- Feliz cumpleaños, Rei- Expresó el serio joven con una sonrisa de oreja a oreja entregando a la joven un paquete de aproximadamente veinte centímetros de largo por veinte de ancho, el tamaño del paquete impresionó a la joven- Espero te guste.

Ella lo abrió nerviosamente encontrándose con un cuaderno con pasta de piel en color rojo con su nombre grabado en dorado en letra cursiva en una esquina. Era un cuaderno bastante hermoso.

- Imagino que le tienes mucho cariño al cuaderno que tienes. Pero me fui con la idea de regalarte algo tan especial como tú para que plasmes tus ideas, tus pensamientos y tal vez algo de mí en entre sus páginas….-Explicó Darien.

La muchacha analizó el cuaderno y después el rostro de Darien que aun seguía intrigado esperando por la reacción de la mujer ante él. Ella elevó sus pupilas púrpura clavándolas en los ojos zafiro de Darien y le regaló una gran sonrisa que lo paralizó.

- ¡Gracias, Darien! Es hermoso. Me encantó- Expresa la muchacha levantándose para abrazar al hombre sentado ante ella y besar su mejilla en un acto de reflejo, pudo notar como el joven se tornó del color de la copa ante ellos- Lo…lo lamento. No quise apenarte.

- No lo digas- Sonrió él con ternura- Me hace feliz que te guste mi regalo. Temí que lo sintieras como una afrenta al que ya tienes, pero quise regalarte algo especial…

- Y lo es…Mil gracias- Explicó la muchacha sonriendo ampliamente mientras hojeaba el diario en blanco.

- Casi lo olvido.- Dice Darien mientras sigue hurgando en su saco.

- ¿qué ocurre?-Cuestiona la muchacha.

- No puedes escribir sin una pluma- Dijo el muchacho mientras entregaba una larga caja de terciopelo a la chica.

- Darien…-Llamó ella entregando a la muchacha una pluma plateada con su nombre grabado a un costado y un par de finos rubíes en el broche.-Gracias…

- En el pasado me has dicho que quieres estudiar filosofía y letras cuando termines de revalidar tus estudios. No dudo que llegarás a ser una gran escritora y nada me haría sentir más orgulloso que tus historias fueran escritas con la tinta de ésta pluma…

Rei observó minuciosamente al hombre ante ella. Era demasiado diferente a los hombres que había conocido en su vida, tanto que ella siempre pensó que esos hombres solo existían en las historias de Mademoiselle Rosseauque leía en sus ratos de ocio en Yokohama.

- ¿nos vamos ya?-Pregunta él a la chica que se había quedado muda.

- Claro que si…

Darien ayudó a la muchacha de ojos violeta a levantarse de la silla. Dejó el monto de lo consumido y ambos salieron de "Le petit France" charlando sobre lo maravillosa que había sido la comida, sobre el clima. Sobre todo y sobre nada.

Al llegar al departamento de Makoto el silencio imperó nuevamente entre ambos jóvenes a pesar de haber charlado felices durante todo el camino. Al llegar al último piso del edificio Rei sacó sus llaves para abrir la puerta pero Darien la detuvo.

- ¿qué ocurre?-Pregunta la muchacha extrañada de la acción de él.

- Es que...Necesito decirte algo-Responde el joven con seriedad.

- ¿Puede esperar a Mañana?-Pide ella- La verdad estoy agotada y...

- Te...te amo.- Lanza de repente el guapo hombre logrando la sorpresa de la bella mujer.

- ¿Qué?-Expresó con sorpresa la bella muchacha de ojos amatista abriendo sus orbes lo más que podía de la impresión.

- Que te amo- Explica con determinación el joven que se ha armado de todo el valor posible- Que te he amado desde q te vi por vez primera en casa de Madame Meiou. Y que me he ido enamorando un poco más cada que te veo, cada que hablo contigo.

- Si es una broma es de MUY mal gusto, Darien- Comenta molesta la muchacha mientras busca desesperadamente la llave de la puerta, él le quita las llaves y la hace girarse hasta quedar ambos frente a frente, observando el uno el universo en las pupilas del otro.

- ¿crees que te miento?-Pregunta Darien mientras aprisiona la cintura de la delgada joven entre sus brazos, haciéndola mirarlo a los ojos.-Mírame a los ojos, dime. ¿crees que miento?

La muchacha observó analíticamente las pupilas de aquél hombre. Llevó su mano a la cabellera de él, haciendo a un lado los mechones negros, colocó su mano en la mejilla de él y sonrío enternecida.

- No...no creo que mientas...-sonrió enternecida la bella mujer que sintió un recorrido eléctrico por su espalda cuando él le regresó la sonrisa.

- No sé que me hiciste, Rei Hino. Pero desde que partí de aquí no puedo comer ni dormir, y si por gracia del cielo consigo hacerlo, eres tú la que invades mi mente...Te amo Rei. Tenía que decírtelo o moriría...y yo...

- Shh- selló ella los labios de él con su pulgar- Cuando por fin decides hablar no te callas. ¿verdad?-Bromeó ella- Yo también te amo, Darien...

Los ojos de él brillaron con un toque especial. Ella no supo qué significaba ya que jamás lo había visto reflejado en aquellos orbes azul, pero lo siguiente que pudo sentir fueron los labios temblorosos de él rozar los suyos mientras la sujetaba con fuerzas por la cintura contra él. Esos labios acariciaron tiernamente los suyos con paciencia desesperada pero poco a poco el beso se tornó más íntimo hasta que el aire les hizo falta.

Aquel fue el primer beso de amor de ella. Jamás pasó por su mente la idea de enamorarse. Cuando vivió en Osaka su mayor preocupación era sobrevivir.

En Yokohama mientras cambiaba de adolescente a mujer jamás estuvo en su lista de actividades el enamorarse ya que ¿quién se enamoraría de una mujer que se dedicaba a lo que ella?, y ahí estaba su respuesta, justo frente a sus ojos, ensartado en un traje sastre y perfumado con lociones europeas que no sabía si era eso o el mismo olor de aquél hombre que despertaba tantas cosas en ella, no lo sabía. No sabía nada, lo único que invadía su mente en ese momento era lo que sentía por aquél hombre que la sujetaba contra la puerta con fuerzas. Si, tenía que aceptarlo, ella, Rei Hino estaba enamorada...

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Hola, chicas y chicos. Una disculpa por la tardanza. Pero aquí tenemos el capítulo 10. Les agradezco a todas sus Reviews del capítulo pasado y les pido una disculpa por no responderles como es mi costumbre, la verdad es que ésta semana no me siento nada bien. Mi bebé de cuatro patitas "pulgas" falleció y eso si me ha tenido algo mermados los ánimos. Le echo ganas por que así debe de ser, pero aun estamos en el proceso de duelo, fueron más de ocho años de tener su amor incondicional a mi lado y es muy duro saber que ya no estará, Nos vemos la próxima semana y mil gracias por leer y por estar al pie del cañón, chicas.