Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.

Advertencias: Lime.

—Bla bla —Diálogo.

Bla bla —Pensamientos.


Restableciendo el clan

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Capítulo IX

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Sinceridad se definía como; "verdad; falta de fingimiento en las cosas en que se dicen o hacen", sin embargo para Ino no había sinceridad en ese momento. Quizás su comportamiento era absurdo, pero quería y tenía que ser coherente con sus ideales/pensamientos, por lo que concebir su vida junto a Kiba Inuzuka era la mejor opción. En realidad, la opción más segura y sin riesgos.

Ahora, ¿qué sucedía con Sasuke? Aún era un cabo suelto. Desde aquellos besos apasionados que habían compartido para el día de los enamorados, ella había hecho lo imposible por no encontrarse con él, desde aquella vez, hace 3 días.

Su novio aún no llegaba de aquella misión (sino hasta la tarde de ese día), por lo que el que estuviese ausente no facilitaba mucho las cosas.

Sabía, indiscutiblemente, que tenía que charlar con Sasuke, pero no podía, porque era consciente de que él era capaz de doblegar cualquier ideal que ella se propusiera.

Joder, nunca nadie había tenido tanto poder sobre ella. Era casi irritante.

Tengo que hacer algo —se dijo a sí misma, observando el inmenso cielo azul.

Esa tarde había visto a Sasuke platicar con Naruto, no obstante antes de que ellos detectaran su presencia, arrancó hacia los campos de entrenamiento como alma que se la lleva el diablo. No quería encontrarse con él, al menos, no antes de que se encontrara 100% segura de su decisión.

Lo que menos necesitaba era un arranque de incertidumbre que la confundiera aún más. Era demasiado difícil como para seguir lidiando con lo mismo.

—¿Qué se supone tengo que hacer? —susurró suave, hacia nadie en especial.

Quizás alguna fuerza divina le daría una respuesta convincente y así se ahorraría el trabajo de pensar en una resolución adecuada.

—Dejar de huir es una buena idea, ¿no te parece?

—¡Ay! —chilló.

¡Ah, grandísimo Kami!

Llevándose una mano al pecho a modo de calmar la taquicardia por el susto, se giró sobre su eje con lentitud para hacerle frente –aunque no quería- al propietario de aquella voz masculina.

—Sasuke… —por supuesto que no lo miró, pues no se atrevía, ya que eso significaría su redención total.

Un silencio extenso los rodeó. No sabía si él no quería decir nada o esperaba a que ella hablase. Independiente de la respuesta, Ino, en un acto cargado en mucha fuerza de voluntad, evitó fijar las pupilas en aquellas contraídas que expectantes la examinaban.

Mierda… —se mordió el labio inferior, no sabiendo qué hacer para que ese momento incómodo terminara pronto.

Sasuke, por su parte, debatía en si decirle o no cómo se sentía al respecto. En su charla con Naruto, hace algunos días, le había expuesto su temor, pues era consciente de que la Yamanaka tenía novio y que él ahí –como tercero- sólo tenía las más altas probabilidades de perder y ser rechazado. Sin embargo, ¿qué pasaba si el mínimo de probabilidades lograba ser el exitoso…? ¿Acaso por esa pequeña posibilidad no podía arriesgarse?

—Sasuke, yo… —balbuceó.

Concentró toda su atención en Ino que comenzaba a hablar en voz baja.

—Yo tengo una relación con Kiba y no quiero perderlo. —Ella se dio vuelta, enlazando los brazos a modo de autoprotección. No quería parecer débil o dubitativa, por lo que la mejor alternativa fue voltearse y prescindir de cualquier mirada que le generara indecisión.

—Ino… —Sasuke comenzó de a poco, acercándose a ella. Al notar que ésta ni se inmutó por su llamado, alzó una mano y la posó con suavidad en su hombro derecho.

Ino cerró los ojos cuando sintió la mano tibia de azabache sobre su hombro, enviándole cosquilleos incesantes por debajo de la piel.

Maldición, si no se alejaba pronto de ahí iba a caer avasallada en los brazos de Sasuke, una vez más…

Abriendo con lentitud los párpados, tomó una respiración profunda antes se voltearse y hacerle frente al Uchiha, pero sin fijar los ojos en los de éste.

—Sasuke —dijo casi en un murmullo —, no puedo con esto. Lo que pasó hace unos días fue un error. Yo nunca debí… se supone que algo así no debía pasar.

Y ahí estaba ella, confirmándole que en realidad todo lo sucedido era un error. ¿Cómo luchar frente a un pensamiento que ella tenía inserto tan fuertemente en la cabeza? ¿Qué hacer para que ella cambiara de opinión si ya lo había considerado un desliz? ¡No, ni siquiera eso! ¡Lo consideró un error!

—Yo nunca debí…

—Está bien —se dio por vencido. Aunque básicamente se trataba de una cuestión de orgullo. Los Uchiha jamás rogaban… Mucho menos cuando los trataban de un error.

Aquella respuesta provocó que Ino levantara la vista y lo mirara algo desconcertada.

¿Había ido bien? ¿Se estaba rindiendo tan fácilmente?

—¿Q-Qué…?

Sasuke se pasó una mano por el cabello, en clara expresión de no saber qué hacer. La confusión en sus facies era marcada.

—¿Estás segura? —la miró a los ojos, esperando una respuesta negativa, porque claro, él quería que ella lo eligiese pese a todo. —¿Quieres estar con él?

Sí, quizás estaba siendo demasiado ingenuo.

Ino desvió la mirada. Ella sabía que, en el fondo de su corazón, quería estar con el Uchiha, sin embargo era tanta la pesadez de la culpa, que la obligaban a no traicionar a Kiba. Simplemente no podía hacerlo, ella ya estaba con otra persona y tenía que ser leal.

—Sí —respondió en un balbuceo, dándose vuelta una vez más para alejarse del Uchiha. —Ya no tenemos nada más que hablar —y dando por terminada la plática, caminó a pasos apresurados para alejarse de él.

Dolido, negó en silencio mientras observaba la figura de Ino desvanecerse a lo lejos.

No podía, en verdad que no podía conformarse con esa respuesta vaga que había sentenciado la rubia Yamanaka. No, necesitaba algo más, de lo contrario no iba a poder separarse más de ella.

Maldición… —con determinación corrió en dirección a donde se había ido la rubia. Aún podía percibir su firma de chakra, por lo que no estaba tan alejada de él.

No pasó mucho tiempo cuando la divisó. Sabía que Ino era consciente de que la estaba siguiendo, por lo que aumentó la velocidad cuando ella también lo hizo.

Mujer testaruda ésa.

La persecución se extendió por unos minutos, sin embargo Sasuke ya estaba harto de jugar al gato y al ratón, por lo que haciendo uso de sus habilidades como ninja prodigio, se adelantó a una velocidad sobrehumana, deteniéndose frente a Ino que casi colisionó con él.

—¡Pero qué? —chilló, retrocediendo un paso para mantener el equilibrio y no caer. —¡Déjame!

Sin obedecer a los gritos de Ino, frunció el entrecejo y avanzó hacia ella.

—¡Ya basta! —gruñó, sujetándola del antebrazo derecho.

—¡Suéltame!

—¡No, ya deja de escapar de mí! —por supuesto que en esas instancias todo su razonamiento poco tenía de racional.

—¡No estoy escapando de ti! —Ino lo miró irritada. —Ya te dije todo, ¿qué mierda quieres ahora? —ya nada le quedaba de paciencia.

Sasuke se calmó un poco antes de formular la pregunta que le palpitaba en la cabeza, sin dejar de sostenerle el antebrazo.

¡A la mierda el orgullo!

—Dime la verdad… —su tono fue pacífico. —¿Lo amas? —. De algún modo, aquella incógnita, le provocó un sabor amargo en la boca.

La pregunta sorprendió a Ino que amplió los párpados al oírlo.

¿Qué…? ¿Acaso estaba…?

—¿Lo amas? —volvió a repetir casi con ansiedad por obtener pronto una contestación, ya era bastante difícil estar en esa situación de sentimientos ambivalentes e incluso temerosos. —¿Estás enamorada de él?

—Yo… —esquivó los ojos críticos de Sasuke.

La respuesta la sabía, pero… ¿qué decir cuando era él, precisamente, la persona de la cual ella estaba enamorada?

—Él es mi novio —se atrevió a decir. —, lo quiero…

—No fue eso lo que te pregunté —en ese momento le agarró el otro antebrazo, inmovilizándola frente a él.

Ino no sabía qué hacer, si alejarse y reclamarle su actuar o simplemente decirle la verdad.

—Sí

—¿Sí qué?

—Lo amo.

—Mentirosa —protestó, soltándola con brusquedad y dándose media vuelta.

Se sentía tan ansioso y temeroso a la vez, porque sabía que si ésa era la verdad de Ino –que efectivamente amaba a Kiba- él no tendría más remedio que alejarse de ella, y eso era lo que menos quería. No quería apartarse de Ino… No podía, ella se había transformado en alguien recurrente e importante a su alrededor, no la quería fuera de su vida.

Elevó sus manos y las posó en su cabeza.

¡Maldición todo! Estaba muy frustrado consigo mismo, frustrado por no tener la fortaleza suficiente como para avanzar sin dejar de lado ese sentimiento de pérdida.

—Sasuke…

La escuchó acercarse por detrás.

—Sasuke.

Cuando el segundo llamado fue pronunciado en un susurro, se volvió hacia ella, bajando los brazos con tosquedad.

—No puedo, Ino.

Y sin decir más, la abrazó con fuerza. ¿Cómo dejarla ir si había era la única mujer con la cual había compartido tantas emociones bellas?

—No puedo dejarte ir.

Ino, sin corresponder el abrazo porque aún permanecía sorprendida por aquellas palabras, sintió su corazón bombear con ímpetu. Cerró los párpados con fuerza, comenzando a enlazar sus brazos alrededor del Uchiha.

No supo cuánto tiempo estuvo aferrada a él, pero el contacto fue cálido, como nunca antes.

—Sasuke —susurró, abriendo los ojos y elevando el mentón para mirarlo. Le bastó sólo un vistazo para perder el juicio.

A continuación le miró los labios y, sin esperar alguna señal, lo besó. Fue un beso tierno, pausado, asimismo lleno de emociones que sólo eran capaces de transmitirse a través de sus labios, porque apenas existían palabras suficientes para relatar lo que sentía.

Cuando la correspondencia fue adquiriendo mayor intensidad, se aferró el cuello de Sasuke para profundizar el acercamiento.

—Uhm… —no puedo dejar de gemir una vez que el masajeo entre sus lenguas se convirtió en una batalla de seducción.

Aquel gemido fue un afrodisiaco para Sasuke que posó las manos sobre las caderas de la rubia, apretujándolas con devoción.

No supo cómo ni por qué, mucho menos en qué momento logró recostarla en el césped, quedando sobre ella todavía batallando por el poder de dominio en sus bocas.

—Ino… —susurró mientras deslizaba una mano por el muslo de ésta.

—… —Ino contuvo el aliento, pues cada caricia era como si le quemara la piel, cada toque, cada beso la estaba enloqueciendo. —Sasuke… —volvió a jadear, esta vez más alto cuando él ascendió con los dedos hasta las costillas.

El Uchiha soltó sus labios para empezar a besarle el mentón, descendiendo por su tráquea, luego en la clavícula, justo en el ángulo de Louis, para después plantar besos por sobre el top de la ojiazul, llegando al centro de sus pechos, y bajando más por el abdomen, hasta el ombligo y de allí hacia la zona inferior.

Ambas manos las condujo hacia las caderas de Ino para pronto ascender de a poco por los costados mientras él se devolvía por el camino de besos que había plantado con fascinación.

—Sasuke… —con los ojos cerrados, se dejó embriagar por la gracia de cada beso que el ex vengador le regaló, estremeciéndola.

Nunca se había sentido así, tan dispuesta a recibir caricias sugestivas. Eran sensaciones nuevas tan placenteras, que no quería dejar de sentirlas.

—Tan hermosa —Sasuke volvió a sus labios en un contacto breve antes de morderle el cuello.

—Uhm… —se retorció bajo él, y lo volvió a hacer cuando los dedos de éste se aventuraron sin previo aviso por bajo de su sujetador.

Inclinándose sobre los codos –algo asustada-, abrió los ojos y observó al Uchiha besándole el tórax mientras que con una mano le masajeaba el pecho izquierdo. ¿En qué momento la dejó expuesta? ¿Por qué no lo notó?

Todas sus preguntas quedaron en la nada una vez que sintió algo caliente y húmedo succionarle el pezón.

Casi se desmayó.

—¡Ahh…! —se quejó, entrecerrando los párpados, pero sin dejar de ver a Sasuke lamerle aquella zona.

Maldición, viéndolo ahí la estaba encendiendo aún más.

—Ino… —le mordió sin mucha presión el pequeño montículo rosa, frotando su lengua en movimientos multi-axiales repetitivos.

Estaba actuando a completa merced de sus instintos carnales, lo que aumentaba aún más ese poderío primitivo al escucharla gemir por él. Ino estaba colmándolo de ganas de poseerla, de hacerla suya y no dejarla nunca más.

—… —suspiró con pesadez, dejando la succión de lado para admirar la nívea piel de la Yamanaka cubierta por aquel manto perlado de sudor. Se veía increíblemente hermosa. —Preciosa… —logró murmurar, fijando las pupilas en los cerúleos dilatados de aquel bello rostro.

El sonrojo en las mejillas de Ino era notorio desde cualquier mirada ajena.

Le dedicó una sonrisa genuina al Uchiha antes de que éste se posara sobre ella para besarla con devoción, cerró los ojos y gozó de la calidez de su lengua.

—Quédate conmigo…

Abrió los ojos, sin dejar de besarlo. Aquellas dos palabras la habían desconcertado y provocado que aquellos cuestionamientos anteriores sobre Kiba salieran a flote una vez más.

—No dejes que-

—No —se separó de él con rapidez, tomándolo de los hombros y haciéndolo a un lado para incorporarse. —No, Sasuke —volvió a pronunciar, comenzando a acomodarse las ropas.

—Ino —estaba algo confundido aún.

¿Había dicho algo malo?

—No puedo —terminó de abotonar su top púrpura, evitando en todo momentos el contacto visual con el azabache. —No puedo traicionar a Kiba.

Y era cierto, pues independiente de que estuviese enamorada de Sasuke Uchiha, ella estaba en una relación con el Inuzuka, y era inconcebible que ella estuviera con otro cuando sabía que Kiba jamás sería capaz de hacerle daño y mucho menos de traicionarla con otra persona.

No iba a tolerar ser desleal, ella no era así, simplemente no podía.

Sasuke se incorporó también, imitando las acciones de la platinada. Entendía la posición de Ino y –si era sincero consigo mismo- se reprochaba por hacerlo, sobre todo por haberla hecho recordar su situación actual. Quizás no debió decir nada, sin embargo, era lo que quería, pues no fueron palabras premeditadas, en absoluto.

—Es mejor que… Haz tu vida sin mí —Esas palabras fueron difíciles de pronunciar. —Yo quiero que Kiba esté a mi lado.

Mentiras, mentiras y más mentiras. La única razón por la que le dijo eso, fue para poder escapar de ahí sin cuestionamientos. Quizás se iba a arrepentir más tarde, pero no importaba. Después de todo Ino Yamanaka ya no podía seguir luchando con la culpa y la deshonestidad.

Dándole una última mirada de soslayo –algo vacilante-, arrancó de ahí, dejando a un ensimismado Sasuke Uchiha sin palabras que decir.

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Luego de una ducha para borrar los besos y caricias del Uchiha, vistió unos cómodos pantalones negros y una camiseta púrpura, dejando su cabello libre para que se secara naturalmente.

Aún no dejaba de repasar los hechos anteriores con Sasuke, una y otra vez se repetían, provocándole un cosquilleo en el vientre y un vacío en el corazón.

Jamás se le pasó por la cabeza que enfrentaría una situación similar. Era… absurdo, es decir, desde que había llegado el Uchiha a Konoha no volvió a sentir algo por él, hasta que se acercaron más.

¡Mierda!

Maldijo el día en que accedió a ayudar a Sasuke Uchiha a buscar pareja. Si no hubiese sido por eso, ella no estaría enamorada –otra vez- de él.

Se mordió el labio inferior, negando en silencio con un ligero movimiento de cabeza. ¿Acaso no iba a tener un momento sin que Sasuke apareciera en su mente?

—¡AHh! —Chilló, sentándose sin cuidado al borde de la cama. Acto seguido, miró la hora en el reloj que tenía colgado en la pared. Ya era tiempo de trabajar en el hospital, lugar en donde no tendría tiempo de pensar mucho su vida personal.

Tal vez pedir más turnos y cubrir las faltas de sus colegas sería una excelente alternativa para dejar de lado aquellos sentimientos que la atormentaban.

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Cuando Ino se había alejado de él dejándolo solo, se quedó en su misma posición por más de 10 minutos. Quizás se veía como un idiota autista, pero… ¿por qué era tan difícil dejar de pensar en ella?

Había estado formulándose ese tipo de interrogantes cuando decidió salir del bosque y caminar hacia la aldea, fue en ese recorrido que un Chūnin hizo acto de presencia, informándole que la Hokage lo necesitaba cuanto antes.

Fastidiado porque no tenía ganas de hacer nada, se dirigió donde Tsunade para resolver pronto lo que tuviese hacer y/o informar, pues mientras antes terminaba, mejor para él.

Estaba escuchando las coordenadas de una ubicación fronteriza -a unos cuantos kilómetros de distancia- para su próxima misión rango C otorgada por Tsunade. Se trataba sólo de hacer guardia y averiguar sobre unos supuestos ninjas pícaros que andaban merodeando por ahí, nada más.

Fue en ese momento, en que la rubia voluptuosa terminaba de indicar el lugar exacto cuando Kiba Inuzuka y su equipo compuesto por otros 3 Jōnin irrumpió en la habitación.

—Tsunade-sama.

Los miró de reojo para examinarlos, por las características de los recién llegados era capaz de percibir que acababan de llegar de una misión alto grado y de probablemente unos días, pues se veían agotados.

Indiferente, como siempre, esperó alguna instrucción de la quinta mientras enderezaba la columna en un gesto completamente automático.

Tsunade carraspeó la voz antes de hablar.

—Eso es todo, Uchiha. Puedes retirarte.

Asintiendo en silencio se dio media vuelta y pasó entre los presentes, precisamente entre Shino Aburame y Kiba Inuzuka. En el preciso segundo en que pasó a un costado del mejor rastreador de Konoha puedo percibir un casi silente gruñido, por supuesto que dirigido a él, no era tan absorto como para no saber que Kiba estaba fastidiado con él.

Con el único fin de seguirle el juego al Inuzuka, le sonrió de medio lado sólo para exasperarlo. No sabía muy bien por qué Kiba le había dedicado aquel gruñido acompañado de esa mirada de odio, pero no le interesaba, tenía cosas más importantes en que pensar, como por ejemplo, en la novia de éste…

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Apenas ingresó a la oficina de Tsunade todo su buen ánimo se derribó. No llevaba ni diez minutos en la aldea y tenía que encontrarse, de entre toda la población, con el bastardo del Uchiha.

¡Maldición…!—bramó en su fuero interno, logrando permanecer impasible frente a los ojos de los demás. Sin embargo toda su estampa de estoicidad comenzó a fragmentarse a medida que un aroma conocido por él comenzaba a colarse por sus fosas nasales.

Hubiese preferido no tener tan buen olfato en ese momento, pero las circunstancias eran otras distintas para él.

Frunció con ligereza el entrecejo cuando reconoció de dónde provenía aquel aroma floral que conocía a la perfección.

Todo el cuerpo del Uchiha estaba impregnado en ese olor a jazmines con una mezcla de frambuesa. Esa fragancia propia de la Yamanaka estaba en todo el maldito cuerpo de Sasuke. De hecho pudo percatarse, además, que la mayor concentración de esa esencia se encontraba en las manos y rostro de él.

Apretó los puños con fuerza; estaba perdiendo el juicio al imaginar distintos escenarios de cómo ese aroma había llegado a esas zonas del Uchiha. ¿Cómo consiguió adquirir el perfume de Ino sobre su piel?

Mierda…

Los deseos homicidas estaban despertando en él.

Shino que estaba a su lado le hizo un gesto para que permaneciera dentro de sus cabales. De seguro su mejor amigo sospechaba qué le sucedía. Qué va, de seguro Genma y Raidou también.

—Eso es todo, Uchiha. Puedes retirarte.

La voz de Tsunade lo obligó a distraerse.

Quiso enfrentar al bastardo y pedirle unas cuantas explicaciones, pero se contuvo. No podía darse el lujo de irritarse por culpa de un imbécil.

Cuando lo vio voltearse no pudo reprimir un gruñido con dedicatoria al bastardo. Y éste, en respuesta, le sonrió con apatía. Sabía que aquel gesto fue con la intención de fastidiarlo y sí, también de desafiarlo...

Maldito hijo de puta…

Sin duda alguna ya estaba harto del poseedor del Sharingan.

Si se enteraba cómo el bastardo había logrado llevar en su cuerpo el aroma de su novia, se las iba a ver con él, y le daba absolutamente lo mismo si se trataba de un simple abrazo o de algo más (situaciones íntimas; que era lo que pensaba en primera instancia, por supuesto).

Sasuke Uchiha pronto iba a tener una conversación con él, sólo era cuestión de tiempo.


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TO BE CONTINUED…

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Mis adoradas y queridas lectoras, mi conclusión fue llegar a un lime, sin embargo, eso no es todo. Lemon habrá, pero en el próximo capítulo. Esto fue sólo un avance breve. Por cierto, siento el retraso. Estuve con vacaciones y mi intención era avanzar en mis fics, pero las circunstancias favorables nunca parecen estar de mi parte xD Me enfermé, me torcí la muñeca, se me quemó el cargador de mi lap, etc, etc. Así que no pude avanzar mucho, lo siento =/

Agradecimientos eternos a: Annalizzz, MisakiUchiha-Akatsuki, ana-gaara, pyo, Sabaku-No-Yamanaka-Ino, lizz malfoy, naoko-eri, Jamie Black 5, Samantta Hyuuga, Kassumii-chan, SasuIno, Al Shinomori.

A todo esto, quedan sólo 2 capítulos más. Estamos llegando al fin, pues ya es tiempo de terminarlo, al igual que mis demás fics.

Un abrazo a todos. ¡Son los mejores! Amor y paz!

Saludos, Ellie.