Parejas: Kai x Yuriy, menciones de Bryan x Yuriy y una que otra sorpresa.
Advertencias: Si has leído alguna de mis historias sabrás qué esperar, pero no está de más prevenir que a continuación te encontrarás con una historia llena de escenas románticas, escalofriantes, eróticas y de humor, como ya es costumbre. A diferencia de Gulag y de A los 18, en este fanfic sólo habrá advertencias generales para no dar pistas sobre el contenido de cada capítulo.
Actualización: Cada lunes
¡Espero que disfrutes de la lectura!
El País de las Manzanas
Capítulo 10: Cuando Yuriy se entregó a Kai
Bryan repitió el movimiento que había hecho tantos años antes, sobándose el estómago por abajo del agua para hacer énfasis en su relato.
Robert sintió un escalofrío y se sumergió un poco más, cubriendo su mentón.
-Ese fue el día que Kai regresó a la abadía porque Boris le ofreció a Black Dranzer. Esa bestia bit es increíblemente poderosa, no tienes idea, ninguno de nosotros pudimos controlarlo jamás. Ni siquiera Yuriy. Por eso, cuando me dijeron que él tendría la bestia bit, me llené de coraje y perdí el control. No sólo me había quitado a Yuriy, sino que también se había quedado con el espíritu sagrado más fuerte que la humanidad ha conocido.
El ruso se echó un poco de agua en el cabello.
-Voy a pedir piñas coladas - comentó Robert y tomó su celular, el cual estaba en una barra a un lado del jacuzzi, y no tenía que salir para tomarlo.
Hizo el pedido y después se volvió a hundir en el agua casi hirviendo.
-No hablé mucho con Kai - comentó el ruso - si acaso, hemos de haber intercambiado palabras unas tres veces en todo el tiempo que estuvo ahí antes del torneo. Ese día, después de que Yuriy se fue, no lo volví a ver hasta la noche, pero yo estaba dormido. Me despertó cuando llegó muy tarde e hizo el menor ruido antes de acostarse para no despertarme.
-¿Cuándo supiste lo que se traían entre ellos?
-Todo pasó muy rápido - confesó Bryan y se acarició la cara con pesadez - Kai habrá estado unas tres o cuatro noches en la abadía, y yo jamás sospeché que era él con quien Yuriy pasaba sus días. Yo estaba muy concentrado en mis nuevos dientes, mordía todo, destrozaba cualquier cosa que viera. Incluso, me comí varios libros. Era como un nuevo juguete, y yo jamás me enfermaba del estómago debido a tantas bacterias a las que estuve expuesto de niño. Me creé unas defensas impresionantes, jamás me enfermo de nada. También me comí a los demás doctores que sabían de mis dientes.
-¿Y Kai? - Preguntó el alemán una vez más, interesado en saber qué había pasado entre el pelirrojo y el ruso-japonés - ¿Cómo es posible que ellos se enamoraran tanto en cuatro días?
-Ellos ya se conocían desde antes. Pero es que, Robert, tu no lo conoces. A Yuriy. ¿Cómo describes a la persona más fantástica del mundo? Desde que nos conocimos en las calles él cuidó de mí. Yo era mayor que él por unos meses, pero Yuriy siempre fue más hábil con el Beyblade y con las personas en general. Él fue el que conoció a Boris en la calle, lo convenció de que teníamos potencial y que nos entrenara en la abadía. Era tan bueno, tan humilde y extrovertido que rápidamente ascendió a los puestos más altos, y me llevó consigo. Hubo un tiempo en el que nos alejamos ya que entrenábamos en diferentes horarios, y fue cuando conoció a Kai y compartió cuarto con él. Habrán estado dos años juntos donde hicieron quién sabe qué tanto, y Yuriy y yo nos veíamos sólo a la hora de las comidas.
Bryan calló cuando un mesero entró al área donde se encontraba el jacuzzi y les llevó las bebidas. Le entregó el recibo a Robert, quien le incluyó la propina, lo firmó, y después el mesero se fue.
-¿Y qué pasó después? - Preguntó el alemán tomando un sorbo de su piña colada
-¿Qué es esto? - Bryan observó su copa con desconfianza
-Hey, ¿Qué has aprendido de mí? Siempre te gusta lo que te pido.
Bryan no respondió, simplemente tomó un pequeño trago de la bebida blanca con excelente presentación y sonrió.
-Ahhh es delicioso - sonrió aún más
-Te dije - Robert tomó otro traguito - continúa
-¿Ya te picaste con mi historia? Jeje. ¿En qué me quedé?
-No estabas contando algo en específico. Resumías tu vida en la abadía y por qué Yuriy era tan genial. Decías que él durmió con Kai por dos años y sólo lo veías para comer.
-Bueno, pues después Kai se fue y a mí me mandaron al cuarto de Yuriy. Yo estaba muy feliz porque finalmente podría estar con mi mejor amigo, pero él estaba triste porque Kai se había ido, aunque le prometió que regresaría por él, algún día. Yo pensaba que esas eran pendejadas, pero mira, al final si regresó.
-Creo que cuando comenzaste a contarme tu historia, mencionaste que te diste cuenta de que Yuriy se había enamorado de Kai cuando se acostaron o algo así
Bryan soltó una risilla nerviosa y tomó un gran sorbo de su piña colada.
-Yuriy me lo contó todo. Yo lo escuchaba fingiendo indiferencia, cuando en realidad, me destrozaba saber cómo había sido la primera vez de Yuriy que a mí me negó siempre
Ambos quedaron en silencio. Tomaron de sus copas y jugaron con el agua para liberar un poco el estrés. Sobre todo Robert, quien se armó de valor para pedir lo siguiente:
-Cuéntame
Bryan bajó la mirada y sonrió.
-Sabía que lo pedirías - se acomodó en el respaldo del jacuzzi y cerró los ojos - ¿Sabes Robert? La peor cosa que puedes hacer, y que tú también lo has hecho, es depender demasiado de una persona. Porque, ¿Qué haces cuando llega el día en que decide que ya no te necesita? O peor, ¿Cuándo te das cuenta que jamás lo hizo?
-¿Hablas de Johnny?
Bryan asintió.
-Espero que aprendas de mí. Así como tú no entiendes por qué amo tanto a Yuriy, yo no comprendo por qué te desvives por ese idiota. Pero bueno, te voy a contar de la primera vez de Yuriy.
-¿Te lo contó todo? ¿Detalle por detalle?
-Sí - Bryan se acarició el cabello - yo lo escuchaba haciéndome el desinteresado, cuando en el fondo me rompía el corazón, yo respondía "oh", "ah" "ajá", y miraba a la nada porque solo quería soltarme a llorar y destrozarme a mí mismo
El país de las manzanas
Kai llevaba ya varios días en la abadía, y Yuriy pasaba todo el día con él. Entrenaban y comían juntos, el pelirrojo sólo regresaba a nuestro cuarto para dormir. Justo una noche antes de que Kai se enfrentara a sus compañeros en el lago Baikal, el ojiazul lo forzó a algo que cambiaría el curso del torneo, y el destino de todos nosotros.
-¿Por qué dudas de mí? - Kai se dejó caer pesadamente en el sillón que estaba colocado a un lado de la ventana - Tú conoces el poder de Black Dranzer, no hay nadie que pueda derrotarme
-No es que alguien te derrote - el pelirrojo se acomodó a su lado - puede que no te des cuenta, pero esa bestia bit no sólo absorbe a las demás, sino que también te roba energía. Así es como se vuelve tan poderosa, a expensas de su beyluchador. Yo sé que puedes sentir el lazo que tienes, o tenías con Dranzer. Se quieren, y sabes que él haría lo que fuera por ti. Pero Black Dranzer es como un parásito. Lo único que hará por ti es destruirte.
Kai desvió su mirada y sacó el blade de su pantalón. Lo observó unos segundos y después asintió.
-Lo he sentido, sí - dejó el blade en el buró - pero gracias a este blade he logrado derrotar a todos aquellos que se han opuesto a mí. Soy mucho más fuerte que cualquiera, mi poder es legendario ahora. Es lo que siempre esperé de mis habilidades como beyluchador y finalmente las tengo.
Yuriy frunció el labio y se levantó del sillón
-Si no quieres escucharme, entonces me voy. No voy a esperar a ver cómo te des-
No pudo continuar puesto que el mayor lo jaló del brazo con tal fuerza que el pelirrojo cayó sobre sus piernas y el peliazul lo sostuvo de la cintura. El menor se sonrojó e intentó levantarse, pero el ruso-japonés no se lo permitió.
-No, Yuriy, no hagas esto. No te vayas.
-Pero tú lo hiciste. Tú me abandonaste
Kai abrió los ojos en sorpresa y finalmente Yuriy pudo levantarse. Estaba decidido a salir del cuarto, ya que no deseaba observar a su querer en la terquedad de no dejar al Black Dranzer. Pero, justo antes de darse la vuelta, Kai se levantó y lo sujetó por la cintura. El peliazul era más alto que él, y el ruso se sintió un poco incómodo por la cercanía.
-Te prometí que regresaría y te sacaría de ti - Kai lo obligó a mirarlo a los ojos - ya cumplí la primera parte y voy por la segunda
-La única manera de que yo salga es que olvides a Black Dranzer y tu equipo gane limpiamente el torneo. Ya te dije, quiero que te enfrentes a tus compañeros y compruebes cómo sus bestias bit los protegen y los quieren. Black Dranzer jamás hará eso por ti.
El ruso-japonés razonó sus palabras. Intentó indagar en su mirada, la cual era fría y se clavaba en él como buscando su colaboración. El Yuriy que había conocido antes se había ido, ahora era un chico fuerte y desconfiado que le pedía algo descabellado. Pero el amor que sentía por él jamás moriría, y fue éste quien lo terminó de convencer de que era mejor hacerle casi al ojiazul.
-Lo haré - fue la respuesta final de Kai - confío en ti
Yuriy sonrió y se relajó.
-Verás que todo estará bien
-Te prometo que lo estará
El peliazul lo tomó entre sus brazos.
-Quédate hoy - pidió el mayor
Yuriy se sorprendió por su petición y, después de pensarlo unos segundos, respondió
-¿Qué quieres de mí? - Preguntó con voz temblorosa
-Quiero besarte una vez más - la mirada de Kai se ocultó tras su cabello - han pasado años desde la última vez que posé mis labios sobre los tuyos, Yuriy… no hay día que no piense en ello. Pero no sólo eso. Quiero… quiero… - se quitó el cabello del rostro y lo miró fijamente - déjame tocarte, déjame hacerte mío, Yuriy Ivanov
El mencionado se sonrojó aún más y agachó su rostro, pero le mantuvo la mirada.
-Siempre te he pertenecido, Kai - contestó firmemente - he esperado todos estos años por entregarte lo que siempre ha sido tuyo - tomó las manos del peliazul y las colocó en su trasero, por encima de su ropa - jamás he estado con otro hombre. No así
Kai entendió y sonrió.
-¿Sigues siendo virgen por mí?
-Sí - respondió apenado - ¿Y tú? -El mayor negó suavemente y le dedicó un gesto de disculpa, pero al ojiazul no le importaba - Está bien - Yuriy colocó una mano en su mejilla - bésame, Kai
El bicolor no pudo esperar más y se lanzó contra su boca. El probar esos labios una vez más después de tantos años le ocasionó una gran satisfacción, y comprobó por qué jamás había podido olvidar a Yuriy. Era exquisito, y era su amor.
Los labios parecían bailar rítmicamente, como dos amantes que niegan a soltarse. Yuriy jamás había sentido corrientes eléctricas en su cuerpo de tal intensidad, y supo que nadie jamás significaría tanto para él como Kai Hiwatari. Era todo en lo que pensaba, todo lo que necesitaba, y todo lo que quería.
¿Cómo podría Kai demostrarle su amor mediante un simple beso? Hay veces en que no logras transmitir todo lo que deseas con una mirada, o palabras, o caricias. Así que hizo énfasis en la manera como manejaba los labios del menor. Introdujo su lengua lentamente, con calma, disfrutando cada centímetro de ella y de cómo Yuriy se dejaba besar de esa manera.
Siempre había sido así. Kai llevaba las riendas de su relación, y el pelirrojo con todo y su carácter y fuerza, se entregaba totalmente a él.
Desde que eran niños habían sido muy unidos, y los inocentes besos que se daban sólo eran prueba de que habían nacido para pertenecerse. No habría jamás un amor tan grande como el de aquellos que se encuentran en el lugar menos inesperado, en la situación más desagradable, y aun así son capaces de darlo todo por la otra persona.
Por eso Yuriy había esperado tantos años, y por eso Kai había regresado. Sería un misterio para los dos si estaban destinados a estar juntos, pero estaban seguros de que ese beso los había comprometido por el resto de sus vidas, y ellos no deseaban nada más que eso.
Kai no dio paso a la incertidumbre y pronto se encontró acostando a Yuriy sobre la cama y despojándolo de cada prenda mientras besaba la piel que se iba descubriendo: sus hombros, sus brazos, el dorso de sus manos, su pecho, su abdomen, piernas, sus muslos y por supuesto, su rostro.
Yuriy, quien había mantenido sus ojos cerrados hasta ese momento, los abrió para encontrarse con el cabello azul picándole la barbilla. Removió la playera de Kai y acarició los fuertes brazos de aquel cuyo nombre deseaba gritar sin control. Se sentía ansioso porque ese momento finalmente sucediera.
El mayor se desvistió totalmente y empezó a jugar con el elástico del bóxer del pelirrojo mientras lo dejaba recorrer su cuerpo tanto con sus ojos como con sus manos.
-Me da pena que veas mis cicatrices - comentó el pelirrojo - son horribles
Kai regresó a la altura de su rostro y tomó sus mejillas entre sus manos. Besó sus labios suavemente y luego se separó levemente de él.
-Son parte de ti - respondió y acarició su frente - amo cada pequeña parte de ti, Yuriy
El pelirrojo sintió su garganta secarse tras escuchar esta declaración
-Me… ¿Me amas?
-Sí - respondió firmemente - dejaste en mí una huella tan grande que, después de tantos años, aún quiero comenzar mi vida de nuevo, y estar por siempre contigo muy lejos de aquí - se agachó y lo abrazó por la espalda - no quiero que nada vuelva a separarnos mi amor
El escucharlo decir esas palabras y referirse a él con tanto cariño hizo que los ojos de Yuriy se llenaran de lágrimas de felicidad.
-A veces me quedaba noches enteras pensando en ti - comentó Yuriy - imaginaba situaciones donde me decías que me amabas, y me llevabas lejos, a ciudades que no conozco. Siempre he estado enamorado de ti, Kai. Lo único que quiero de ti es que me ames hoy, que me ames mañana, que me ames por siempre.
El peliazul esbozó una amplia sonrisa y lo abrazó aún más fuerte. El pelirrojo pasó sus manos por la nuca del ruso-japonés y sintió lágrimas abandonar sus ojos. Finalmente su sueño se había hecho realidad. Kai le estaba declarando su amor, y le recalcaba la promesa de que lo sacaría de ahí.
Una vez que Kai sintió que era suficiente, soltó al pelirrojo y besó sus labios una vez más para después aventar su ropa interior a un lado. Finalmente ambos estaban desnudos y tan excitados que no querían perder más tiempo.
-¿Duele? - Preguntó el ojiazul mientras el mayor lo recostaba boca abajo y se colocaba detrás de él
-Un poco - respondió - no te voy a mentir, al principio es incómodo
-¿Sólo al principio?
-Yuriy, relájate
El mayor besó sus hombros mientras se colocaba en la entrada del pelirrojo y hacía su mejor esfuerzo en lubricarlo únicamente con saliva a falta de otra cosa más adecuada.
-Eso intento
-No será fácil - comentó una vez que la punta de su miembro comenzó a abrirse espacio en ese reducido agujero - pero te prometo que valdrá la pena
-Está bien - Yuriy se aferró a las sábanas mientras sentía cómo su piel se expandía para dar cabida al intruso. Intentó diferentes posiciones en su espalda hasta que encontró una donde no le dolía tanto, y así volteó a ver de reojo cómo Kai continuaba con la labor de penetrarlo lenta y cuidadosamente - no se siente tan mal…
-Es la puntita apenas - respondió el otro - si me dejo ir todo de un golpe te voy a lastimar
-No, hazlo lento - pidió
El bicolor respondió con un sonido gutural y sujetó la cadera del chico frente a él para controlar mejor sus movimientos. Aprovechó para observar la espalda del menor, la cual estaba marcada con pequeñas cicatrices que le hacían preguntarse qué clase horrores había vivido en ese lugar.
Los quejidos de dolor del pelirrojo hicieron acto de presencia tan pronto el pene de Kai invadió su cuerpo, y continuaron hasta que la erección se colocó por completo en su interior. El mayor esperó ahí para darle tiempo al chico de acostumbrarse, rogando en silencio que no se arrepintiera.
Permanecieron en silencio por unos segundos. Kai se agachó con cuidado y colocó sus brazos a los lados de la cintura del pelirrojo. Besó su espalda y comenzó con lentas y suaves embestidas. El ojiazul estaba más callado de lo que esperaba, pero suponía que era porque estaba acostumbrado al dolor después de todo, y Kai deseó alejarlo de esa vida más que nunca.
Estaba distrayéndose por sus pensamientos cuando, de repente, Yuriy comenzó a gemir, y fue el sonido más hermoso que jamás hubiera escuchado. Era como un ronroneo que se transformaba en suspiro y le alentaba a moverse más rápido.
-Kai… ah… - gimió más fuerte mientras se dejaba caer lentamente en la cama y su miembro hacía fricción contra la colcha
-Yuriy… - susurró el mayor al aumentar la velocidad - no sabes… lo mucho que esto significa para mí
-No, Kai - respondió - tú no sabes cuánto había esperado por esto
-Gracias… por esperar…
Kai alzó la cadera de Yuriy para poder introducir su mano debajo del cuerpo de éste y tomar su miembro, el cual masturbó al ritmo de sus embestidas.
Las penetraciones continuaron por varios minutos más, mientras los chicos se entregaban en cuerpo y alma al otro, deseando que ese momento jamás terminara.
Los sonidos que el pelirrojo emitía aumentaron en intensidad y tuvo que apretar aún con más fuerza las sábanas para poder soportar el gran placer que sentía en ese momento. No era su primer orgasmo, pero era el mejor de todos. Vaya que había valido la pena esperar.
-Ya no… aguanto - comentó el pelirrojo ante el desbordante placer y estrés que su cuerpo le rogaba por liberar
-Quiero sentirte, Yuriy - pidió Kai, moviendo su mano aún más rápido - yo… también estoy muy cerca
Al escuchar esto, el menor no pudo soportarlo más y soltó un grito de satisfacción que inundó la habitación mientras su eyaculación se regaba en la cama y en la mano de Kai. Sus piernas y brazos temblaron, adoloridas por soportar el peso de ambos, pero dispuestas a dar todo de sí hasta que el otro concluyera también.
El escuchar y sentir al chico venirse, el orgasmo de Kai también se hizo presente y apretó sus ojos, mientras soltaba la cadera del chico y clavaba sus uñas en la colcha, corriéndose dentro del pelirrojo.
Ahora fue el bicolor quien gimió un poco, pero controlándose mejor que Yuriy, hasta que la última gota llenó al pelirrojo y finalmente, Kai agachó la cabeza y se dejó caer sobre la espalda del ojiazul, aun dentro de él.
Ambos permanecieron así por unos instantes mientras recuperaron el aliento y su ritmo cardiaco se normalizaba.
Kai salió de él y observó su semen salir del chico, y afortunadamente, no salió nada más.
-No sangraste - comentó el mayor y besó su espalda una vez más - creo que hice un buen trabajo
-Kai…
Yuriy se dio la vuelta y el peliazul se sorprendió de lo que vio.
Los ojos azules le dirigían una mirada de un amor tan puro que jamás nada podría compararse. Había fuego y pasión en ellos, pero también había una especie de alivio, como si nada en el mundo pudiera opacar esa flama.
-Jamás encontré a nadie más precioso que tú, Yuriy - confesó Kai y le ofreció su mano para ayudarlo a levantarse
-¿No quieres recostarte un rato? - Preguntó el pelirrojo
-Sí, pero no sobre la colcha, sino debajo de ella
Yuriy asintió y se levantó con su ayuda. Observó a Kai des tender la cama y después ambos entraron bajo las cobijas, calentándose mutuamente en un abrazo y unos besos que iban más allá de cualquier placer carnal. Era otra clase de regocijo. Finalmente, y por primera vez, ambos sabían lo que era amar y ser correspondidos con la misma intensidad.
-Ahora me doy cuenta - comentó Kai - de que nuestro amor, aunque nos hayamos separado, siempre ha permanecido latente
-Kai, te amo como no tienes idea
Yuriy ocultó su rostro en el hombro del mayor mientras él lo abrazó. Todo lo que el ojiazul pudo pensar fue en lo mucho que necesitaba a Kai. Necesitaba sus brazos alrededor de él, necesitaba que lo sujetara tan fuerte que su mente no pudiera dudar de que jamás lo dejaría, necesitaba que Kai le susurrara que lo amaba con la misma intensidad.
Y, en ese momento, el peliazul lo hizo. Yuriy sonrió y supo con certeza de que lo que más deseaba finalmente había llegado a su vida.
El país de las manzanas
Pero Bryan no pudo continuar. Robert lo abrazó justo en el momento en que había comenzado a llorar.
-Tranquilo - lo reconfortó el alemán - es difícil, sí, pero todo eso pasó hace años
-Los odio a los dos - la voz del ruso estaba quebrada - ¡Los odio! - Tomó la copa de la que estaba bebiendo y la aventó fuera del agua, haciéndose pedazos al estrellarse con la pared
Se soltó del alemán y salió del jacuzzi. Se dirigió furioso a la salida, pero después se regresó por la toalla ya que se estaba congelando por el cambio de temperatura. Se la colocó sobre los hombros y se dirigía una vez más a la puerta cuando Robert corrió hacia él y lo tiró a la alberca que se encontraba de camino a la salida.
Ambos sacaron su cabeza del agua y sintieron como si mil cuchillos les atravesaran la piel por la baja temperatura del agua en comparación con el jacuzzi.
-¡Imbécil! - Gritó Bryan y le echó agua a Robert en el rostro
-¡Tú eres el imbécil! - Respondió el alemán con una voz aún más feroz que la suya - ¡Estás molestándote por algo que pasó hace años, algo que estaba fuera de tu control! Deja de martirizarte por lo que pasó y simplemente acéptalo, cabrón
Bryan se olvidó del frío cuando escuchó las directas palabras del mayor. Decidió no responder y salió con habilidad de la alberca. Tomó otra toalla y se secó con ella para después colocarla en sus hombros. Le ofreció la mano a Robert para sacarlo de la alberca. Él lo observó con desconfianza pero la tomó.
Vaya que le pasó al ruso por la mente el tirarlo de nuevo a la alberca, pero no lo hizo. Después de todo, Robert tenía razón, simplemente era difícil de aceptar.
-Después de que Yuriy se fuera a vivir con Kai al finalizar el torneo, lo volví a ver
Comentó Bryan una vez que subieron al elevador que los llevaría a la suite.
-Cuéntamelo todo
-Ya es la última parte de la historia
-A veces el final es lo más interesante
El pelilavanda volteó a ver al otro chico, quien temblaba de frío.
-O lo más doloroso - respondió el ruso - porque ahí me di cuenta de que Yuriy jamás me necesitó o me quiso en su vida después de la abadía. Pero eso te lo contaré después de que me bañe, me estoy congelando
Continuará…
Adelanto del próximo capítulo:
Bajé la mirada e intenté mantener la compostura. ¿Acaso Yuriy no pensaba en lo mucho que sus palabras dolían? ¿No sabía que eso me desgarraba el alma, si es que aún tenía una?
-Me alegra ver que eres feliz - me limité a contestar - pero… quisiera que no perdiéramos el contacto, Yu. Te fuiste y no volví a saber nada de ti hasta hoy, ni siquiera sabía si estabas vivo.
El pelirrojo evadió mi mirada y volvió a hojear el menú nerviosamente. Podía notar que estaba incómodo y checó la hora una vez más.
El País de las Manzanas
Próxima actualización: Lunes 19 de Mayo del 2014
~Cloy Jubilee
