Nota: si, dije que publicaria mas rapido, aun asi por navidad publique tres capitulos, para su deleite o para su tortura, jiji, es mas como regalo de navidad, para ustedes. Me ha sorprendido tener mas "Seguidores de la hisotria" que reviews, invito a esos seguidores que no dejan coment, que me digan si les esta gustando, se reciben criticas constructivas... besos y felices fiestas

CAPITULO 10

LA IMPARABLE MERCY STANLEY

Los vecinos de la calle paralela a Portobello Road estaban acostumbrados a escuchar siempre cosas raras, aunque entre ellas fuera el maldecir continuo del esposo de la Sra. de cabellos rebeldes. Habían llegado ya desde hace diez años atrás al viejo edificio vitoriano acompañados por un gato viejo y apestoso que solía rascar la puerta con sus uñas para ingresar al departamento, el joven pelirrojo siempre despotricaba jurando que tiraría a la calle a ese viejo animal, pero cuando se perdía, se le miraba tocando todas las puertas del edificio preguntando si no habían visto a un viejo gato de cara aplastada.

Y es que Ron Weasley apenas había llegado al viejo departamento heredado por el abuelo de Hermione y ya se sentía fuera de lugar, no estaba acostumbrado a vivir entre los muggles por lo que resultaba raro ver al chico parado como hipnotizado durante diez minutos frente al timbre de recepción del cual los visitantes solían tocar para pedir autorización a la entrada al edificio. El joven más de una vez quiso deshacerse del viejo departamento, sobretodo por los bullicios provocados en las mañanas de los sábados por los turistas y curiosos que visitaban Portobello Road justo aun lado de su casa. Siempre juraba que dejaría el lugar, pero al ver que las rentas de los departamentos en Londres resultaban demasiado altas, con el tiempo termino por acostumbrarse y aceptar que su hogar no era del todo malo.

Y es que no era mal hogar, Hermione se había encargado de eso, había ampliado el departamento con magia tal y como nadie más lo hubiese podido hacer, permitiendo que la poca luz londinense entrara por las puertas de cristal que había de la terraza. Había pintado las paredes de amarillo y puesto flores por doquier, aunque una de las paredes estaba ocupada por completo por un gran librero (de diez metros por 3 de alto) donde Hermione había heredado de su abuelo su colección de libros (muchos de ellos primera edición, por lo que resultaban invaluables), de la cual Ron bromeaba seguido en venderlos los sábados en el mercado que se ponía a un costado de su departamento. "si te atreves te juro que me separo de ti" amenazaba Hermione y Ron siempre le terminaba besando la cabeza y diciendo: "los libros me ponen celoso, a veces les dedicas más tiempo que a mí".

Y es que los dos amaban su hogar, sobretodo aquella terracita que daba vista hacia el mercadito que se ponía con gran auge toda la semana, donde vendían desde carnes, frutas, flores hasta antigüedades desde las más viejas, hasta las más modernas y caras, ambos solían desayunar afuera los fines de semana cuando Ron no estaba trabajando y había buen sol; y en las noches, los dos solían recostarse en un sillón verde menta a ver películas viejas de blanco y negro, según Ron, eran mucho mejores que las de color.

Prepararé palomitas – se levantó Hermione del sillón, caminó hacia la cocina mientras Ron se acomodaba en el sillón – no se te ocurra moverle de canal

¿Crees que lo haría? Quiero ver cómo es que Reth rechaza a Scarlett, porque sé que lo hará…

En verdad se casa con él… - gritó desde la cocina - la vi de niña, ellos tendrán una hija…

¿Insistes en contarme la película? ¡Me haz arruinado el final!

Es la tercera vez que la vez, Ron – dijo Hermione acercándose a la sala de estar – siempre te quedas dormido, es la primera vez que llegas más de la mitad de la película

Lo que el viento se llevo es una película para mujeres, se suponía que no debía de verla, no se te ocurra contarle a los chicos que la he visto y que me ha gustado…

Hermione soltó una risita aguada y se acercó para besarlo en la cabeza

Te juro que no diré nada – y se regresó a la cocina – ¿te dije que Harry hablo por teléfono?

¿Ahora que quiere? - respondió Ron quien miraba en la televisión un comercial de un oso que se limpiaba el trasero con papel higiénico - ¿desde cuándo los osos se limpian el trasero al defecar?

Harry tuvo problemas con Mitch… – grito Hermione tratando de no verse sorprendida, el Ron antiguo jamás hubiese utilizado la palabra "defecar" sino algo más vulgar - …y es solo un comercial Ron, los osos no se limpian con papel higiénico…

¿Qué problemas tuvo con Mitch…? - Ron se enderezó para ver a Hermione, el olor proveniente del horno de microondas a palomitas de maíz abría su apetito

Ella parece que lo está rechazando…

Pero si apenas nos dimos cuenta que ella tenía interés por estar con él

Lo mismo creía yo, aun así, todo esto es tan nuevo tanto como para Harry, como para Mitch. Dijo que vendría, quiere que lo ayude a reparar algo

¿Qué quiere que repares? Si se trata de mi hermana creo que está desesperado…

Dudo que se trate de Ginny. Ya sabes que Harry es un tonto respecto al reparo – respondió Hermione, quien escuchó el pitido del microondas y se dispuso a abrir la bolsa de palomitas –

Habían pasado cinco minutos más, la película parecía estar en su momento más fuerte cuando el timbre del apartamento sonó sacando del trama a la pareja.

Es él – confirmó Hermione. Se paró y se encaminó hacia donde estaba la bocina - ¿diga?

Hermione soy yo, Harry,

Te abro ya –

No, solo quiero que bajes…

¿Bajar? ¿Qué no quieres que te ayude a reparar algo?

Por eso, esta acá abajo

¿No lo puedes subir?

Dudo que pueda subir el auto de Laura en este momento

Hermione volteó a ver a Ron, estaba tan calientito tirado en el sofá mirándola de aquella forma tan desconcertado que se puso uno de sus viejos suéter y bajó los tres pisos hasta llegar a la calle. Ahí estaba Harry recargado en el Peugeot de Laura, un vidrio roto y el parabrisas mal colocado y destrozado, aunque se notaba que Harry había tratado de reponerlo con un simple Reparo, porque las piezas estaba todas revueltas, su intento había resultado todo un fracaso.

Hermione le hecho un ojo al carro.

¿Cómo ha sucedido esto? – Se sorprendió Hermione – sé que eres pésimo para reparar cosas, ¿pero, y esto?

Fue Mitch – repuso Harry con voz apagada –

¿Mitch? ¿Con que lo hizo? ¿Con una aplanadora o algo así?

No, con un balón de futbol

Sí que es buena, la he visto hacer un par de piruetas y cosas por el estilo, pero no creí que sus piernas fueran capaces de hacer esto… - Y Hermione apuntó al parabrisas

Ni me digas, lo es, pero si la hubiese dejado más con el balón, ella hubiese destrozado todo el auto

Hermione lo observó, Harry tenia entre un rostro de frustración y de tristeza que no podía ni con el mismo.

Ella simplemente me gritó, quiere que me aleje de Ginny – soltó Harry sin que su amiga le respondiera – cree que quiero a Ginny como amante.

Harry, Dios santo – se llevó la mano a la boca – ella está asustada, todo este cambio que ha tenido en estas semanas, no es fácil de digerir, si no lo es para nosotros ahora imagínate para ella…

Aun así, ella quiere que deje de verla

¿Y qué harás?

Hasta crees que la dejare de ver, tal vez deje en paz a Ginny por un momento pero no me alejare de Mitch, ¡ella me pertenece!

Hermione se quedó callada observando a Harry, lo que había dicho él, la había sorprendido, miro alrededor de la calle, estaba sola, el concreto estaba húmedo, había lloviznado y miro el vidrio roto y analizo el parabrisas también y volteo a ver a Harry.

Esto no pudo haberse roto con un balón, Harry, para empezar, ella tiene once años, los parabrisas están hechos para resistir fuertes impactos, un golpe de balón no es para que haya perforado el vidrio

Entonces ella me ha de odiar mucho – le respondió Harry deprimido y Hermione saco su varita

Ella está entrando a la adolescencia, ¿recuerdas cómo te sentías tú?

A esa edad a mi apenas me estaban diciendo que era un mago, así que no era tan, tan… - Harry negaba con la cabeza

En las mujeres es más rápido, sino recuérdenme como era yo a los once años de edad…

Terriblemente sabelotodo, presumida y demás… - Ron, estaba recargado en la entrada del edificio mirando a su mejor amigo y a su esposa. – ese si ha sido un gran golpe –apunto al parabrisas -.

Eso he dicho yo

¿Lo ha hecho ella sola? – Ron se acercó y toco el parabrisas –

Ella sola y con un balón – confirmo Harry, se cruzó de brazos y se recargo en el auto.

Debió de haber usado magia, definitivamente – en la parte donde Ron había tocado, cayeron pedacitos de vidrios rotos. Ron inmediatamente se alejó. – Así estaba – se apresuró a confirmar el pelirrojo

Ella estaba molesta

Ahora comprendo porque se quebró todo – respondió Hermione, saco su varita y apuntando al parabrisas roto dio varios Reparos antes de que quedara medio bien.

Gracias, yo trate de repararlo pero fue sin éxito – respondió Harry

Vamos, sube, te invitamos una taza de té, - le invitó Ron – te invitaría algo más fuerte pero alguien me tiro las cervezas muggles que compre.

Eran viejas Ron, tenían ahí más de seis meses – respondió Hermione –

No es cierto eran nuevas, es solo que tú no quieres que tome porque la última vez que lo hice no te deje descansar toda la noche…

¡Basta, basta! –intervino Harry – ya no somos unos niños para que discutan de esa manera

Lo siento viejo – Ron se paró a secas y se giró para verlo, luego le dijo bajito… - pero todo este juego de enojo me sigue excitando mucho

Si quieren los dejo para que hagan "sus cosas"

No seas tonto Harry, sube, ya manejaste hasta acá, tomate un té luego regresa a casa

Vamos viejo, necesitas una plática como en los viejos tiempos – le dijo Ron dándole una palmada en la espalda

Y entonces Harry subió las escaleras, era verdad, si había dos personas que podrían realmente confortarlo, esas serian Hermione y Ron, como en los viejos tiempos, que eran únicamente ellos tres.


NADA ES COMO EN DISNEY

Si a Ginny Weasley le preguntaran quién demonios era Mercy Stanley, ella respondería "la hermana mayor Weasley que nunca tuve" aunque su complexión robusta y poco femenina asustaba a los pacientes a simple vista del hospital donde trabajaba, en verdad ella tenía un corazón gigante como ella. Había adoptado a Ginny en su casa y la apoyo con el nacimiento de Mitch y aun así, le dio un hogar, y con el tiempo, una casa, que aunque ella ahora había le había comprado a Mercy, se la había vendido a un muy bajo costo de su valor original.

Las dos estaban sentadas, Mercy aún no entendía como había llegado Mitch a actuar de la forma en la que lo había hecho.

Sigo sin comprender cuando fue que le soltaste la rienda a esa niña – Mercy le miró, hizo a un lado la taza de café ya vacía la cual, había sido acompañada con whisky

En el momento en que la deje que hiciera lo que quisiera…

Te dije que se merecía una reprimiendo desde el momento en que se presentó ante Harry – Mercy miraba a Ginny tal cual si fuese a atacarla con un cuchillo, aunque Ginny no se intimido, cualquiera lo hubiese hecho, tal vez ese carácter era la razón por la cual Tom era tan calmado y respetuoso ante todos.

No lo veía tan necesario…

Ahora te pregunto, ¿lo es ahora? – Mercy la cuestionó.

Ella se siente mal, no ha hablado y desde hace tres días no ha puesto objeción a nada

Sabes porque lo hace, Mitch no es tonta, sabe perfectamente que lo arruinó

No lo arruinó. Mercy, yo hice mal – le miro a Mercy, Ginny se sentía nefasta, realmente nefasta – ¿cuándo dejo de importarme Mitch? debí de haber alejado a Harry. Siempre me ha preocupado la educación de Mitch, en darle una buena imagen y siento que lo he arruinado todo.

Mitch tiene que comprender que no eres perfecta y también comprender que…

¿Comprender que Mercy? ¿Qué es común que me bese con un hombre comprometido?

No Ginny. Ella debe de comprender que eres mujer también, ¿acaso cree que solo eres mama y ya?

Soy madre primero ante todo…

Te equivocas, fuiste mujer primero que madre y es tu esencia, ella tiene que comprender – Mercy se levantó y tomo su chaqueta –

¿A dónde iras?

¿Cómo que a dónde?, si tu no hablas con ella lo hare yo….

Mercy, es mi hija

¿Y qué? Yo soy su madrina, ¿crees que te escuchara a ti y te dará la razón? Eres ingenua si así piensas, sino acuérdate si a los once años tu madre tenía la razón de todo…

Lo tenía…

Pero hasta ahora comprendiste, ¿no es así?

Ginny la observo salir de la casa y dirigirse hacia la suya, pretendió por unos segundos detenerla, pero si Mitch no querría escuchar a Ginny, entonces a ¿quién escucharía?

Mitch seguía en su habitación, con la cama deshecha y en desorden total, cosas tiradas por doquier, se había obligado a no salir, si no iba al entrenamiento de futbol, no habría caso para que salir, miraba por la ventana como las gotas de agua se resbalaban por el vidrio y tras ellas, una Mercy decidida a entrar.

Ella conocía esa forma de andar de su madrina, o una de dos, o golpearía a Tom por algo, (generalmente solo le decía palabrotas y le aventaba cuanta cosa) o sino iría por ella, ya antes lo habría hecho cuando su madre estaba fuera de la ciudad y Mitch con magia hizo subir a Tom en la azotea de la casa sin querer.

Mercy tan grande y tan imponente se paró en la puerta de su cuarto, ni siquiera tocar, pero Mitch le tenía tanto respeto que simplemente no dijo nada por no haber llamado antes, ella era así, Mercy se dejó caer en la cama y le miro con los labios apretados.

¿Me dirás que te ha ocurrido? – preguntó Mercy, Mitch se sintió intimidada de inmediato, quitó la ropa sucia de lo que era una silla de escritorio y se dejó caer

Nada – dijo muy bajito Mitch.

¿Nada? – Mercy dejó escapar una risita sarcástica y le miro casi como si la aniquilara con solo mirarla –

¿Qué te ocurrió hace tres noches? - Mercy se lo pregunto casi gritando y Mitch se encogió, le miró a Mercy y sabría que ninguna respuesta seria la acertada

Me puse como loca – se sinceró Mitch.

¿Y porque?

Porque vi a mamá y a Harry más que besándose en la cocina - se puso roja al decirlo, lo dijo tan rápido que apenas y logró sentir ese calambre de enojo en el estómago,

Bien - respondió Mercy, parecía entenderla por un momento – ¿y ?

¡¿Y? –Mitch se paró como si tuviese un resorte en el trasero y le miro molesta, levantó la voz y pateó el piso – ¿cómo qué "y"…?

Si, ¿y qué?

No, eso no está bien, no es bueno besarse de esa forma…

¿Porque no? – Mercy preguntó ingenuidad. Quería saber que pensaba Mitch en realidad.

Porque no, ellos son grandes lo sé, pero uno no se besa de esa forma con los hombres comprometidos

Mercy se quedó callada y se acercó un poco a Mitch, ella tenía los ojos cargados de lágrimas, Mercy la conocía, sabría bien que Mitch no lloraría, que se retendría, desde niña había sido así, fuerte, no lloraba por dolor sino por coraje.

Harry solo quiere venir a casa para besarse con mi mamá y no por mí – respondió Mitch y se volvió a dejar caer en la silla – El no viene a verme a mí, cree que soy tonta pero no es así. Los papás de Devon Craig se divorciaron cuando íbamos en segundo curso, él ya no ha visto más a su padre, la última vez que lo vio fue hace dos navidades, ¡dos navidades!, los papás pierden interés por los hijos cuando ya no quieren a las mamás, lo sé porque no es el único niño de mi clase que no tiene papá.

Entonces, ¿Crees que Harry solo te visita como pretexto para ver a tu madre? -

así es – suspiró con fuerza Mitch, parecía que alguien la había entendido –

¿No te sientes mal porque crees que Harry lo que quiera es robarte a tu mamá?

No, eso no, si Harry quisiera casarse con mamá está bien, yo estaría feliz, muy feliz si así fuera, porque ella sería feliz, pero él no pretende eso. El día de mi cumpleaños escuché decir a Tío Ron que Harry iría con su novia al doctor, ella está embarazada, tendrá un hijo suyo y no parece tener planes para dejarla….

Y si así fuera, que no la dejara, y si Ginny decidiera estar aun así con él, tú no tienes que inmiscuirte

¿Mi mamá te ha dicho que aun así lo aceptara? - Mitch preguntó con mucho susto, su voz pareció quebrarse ante tal mención de Mercy y casi pierde el aliento –

Tu madre es incapaz de algo así, ella está más preocupada por ti que por ella misma. Ella te ha dedicado tanto tiempo para que tengas una vida feliz, que sería incapaz de hacerte sentir mal, pero debes de comprender algo Mitch, tu mama no es solo una mama y necesitará de una pareja…

Eso lo se…

Me alegra y debes de respetar sus decisiones y te aseguro que ella te tomara en cuenta.

Lo sé – Mitch agacho la cabeza y no dijo nada más

Sé que estas asustada respecto a lo de Harry, él es un idiota, tienes razón, pero también creo que tienes que darle otra oportunidad – Mitch quiso hablar pero Mercy prosiguió – si Harry quiere acercarse a ti, dale otra oportunidad, no pasará nada malo, te lo aseguro.

¿Sabes? – Mitch guardo silencio parecía no estar segura de hablar – temo que si él se acerca a mí, puede hacerle daño a mamá, ella a veces se pone triste, bueno, es así casi siempre.

Si crees que Harry puede hacerle daño a tu madre, entonces míralo fuera de casa, no hagas que ellos se encuentren si es lo que quieres. Tú puedes ver a Harry aparte, tal vez citarse en otro lado, para que tu mamá no lo vea y tú estés más tranquila…

¿Crees que aun así él quiera verme? – Mitch preguntó insegura

Apuesto a que querrá, si el realmente es buen hombre como todos dicen, apuesto a que querrá estar cerca de ti…

Le destroce el coche, bueno, el coche de su novia – Mitch dijo eso como si "hubiese metido la pata fuertemente"

Eso me ha dicho Tom, pero, ¿te confieso algo? Él se lo merecía, solo no se lo digas a Ginny

Mitch se tapó la boca ante una risita de complicidad

Él no ha gastado lo suficiente contigo durante años como tu mamá lo ha hecho. Qué más da un par de vidrios rotos. Solo procura que no vuelva a suceder

Mercy se paró y ante Mitch se miraba enorme.

No sé si pueda controlarme… - le preocupaba Mitch, se rascó la cabeza y se dirigió hacia su madrina.

Date tiempo, si no lo quieres ver en un tiempo no lo hagas, deja solo que se te pase el enojo – y Mercy se acercó a besarle la cabeza a Mitch – Creí que estabas molesta porque no había acudido a tu fiesta

Oh, eso también, ¡es un idiota!, por eso estoy castigada – respondió Mitch – pero aun así, estoy más decepcionada, creí que todo sería diferente.

Nada es como en Disney – respondió Mercy y se encamino hacia la puerta

Si, nada es como en Disney – le confirmó Mitch

Limpia tu cuarto, apesta a pies sucios - le dijo por último Mercy quien giro sobre sus talones no sin antes guiñarle un ojo antes de partir.


Era la segunda vez que pisaba la madriguera, a diferencia de la primera vez esta estaba desolada. El abuelo estaba trabajando y su abuela Molly hacia quehaceres por toda la casa, se empeñaba a tenerla limpia y a pelear contra las plagas que había en su jardín. Se había sorprendido cuando un gnomo le había mordido el tobillo mientras observaba a su abuela cosechar zanahorias con magia, inmediatamente le curaron el tobillo, pero se había metido un susto enorme ver a esa pequeña cosa café horrenda le mordisqueaba el tobillo mientras ella tiraba a patadas para deshacerse de ese pequeño monstruo. Aunque la primera media hora le habría resultado muy interesante estar en casa de sus abuelos, ahora parecía estar demasiado aburrida, aunque afuera hubiese todo un gran campo como un estanque lleno de renacuajos y varios árboles que trepar, sin un amigo eso resultaba nada divertido. Así que después de asustarse con el fantasma de la casa y escuchar los estruendosos gritos de una tal Celestina en el radio, había tenido suficiente por el resto del día.

En cambio, a Molly Weasley casi lloraba cuando Ginny se apareció en la lumbre para pedirle de favor si se podría hacer cargo de Mitch por un par de horas, parecía que no habría nadie quien cuidarla e inmediatamente acepto. Mitch era tan diferente al resto de sus nietos, sobre todo a Vicky quien parecía una muñeca de porcelana a tal grado de no poderla tocar como ella quisiera ya que Fleur se entrometía en todo lo que rodeaba a su hija. En cambio Mitch, Mitch era hija de su hija, por lo que más que nieta, era como su propia hija. Ella podría volverle a enseñar todas esas cosas que le enseñó a Ginny cuando ella tenía diez años y solo ellas estaban en casa mientras que todos los varones o estaba fuera de casa trabajando, o estaban en Hogwarts. Le miro como una pequeña Ginny, aunque el rostro fuera de Harry y los ojos de Lily Evans, era su nieta, y vaya que sentía orgullosa de ella, tan curiosa, preguntona metiendo sus narices tratando de averiguar cómo funcionaban las cosas, termino por decirle "porque no te vas a fuera a jugar? " Y Mitch pareció respirar y alejarse de inmediato de su abuela.

Y así fue, Mitch andando en las afueras de la Madriguera parecía mejor alejarse de su abuela que estar adentro. Aun así la abuela Molly cocinaba una suculenta sopa de cebolla acompañándola con algo de carne, Mitch podía oler desde el jardín perfectamente, despertando no solo su apetito sino el de los gnomos que amenazaban con asomarse a la casa.

Aquella tarde justo a las dos y media una cabellera negra se asomó por la chimenea.

Me preguntaba si podría verla. Me he desocupado antes de tiempo y me preguntaba si tal vez usted podría invitarme a comer… ¿Es eso sopa de cebolla? – Harry inhaló con fuerza tratando de descifrar los olores

No te hagas el tonto y vente de inmediato, sabes que esta es tu casa y que aunque tú me sigas diciendo Señora Weasley eres mi hijo – Parecía ofendida, aunque más que eso simulaba, con una mano en la cintura, Molly sonrió e invitó a Harry a comer.

Y una nube de cenizas apareció por toda la estancia, mismas que Molly Weasley hizo desaparecer con un movimiento de varita.

Arthur me aviso que llegaría a tarde así que no vendrá a comer - le dijo a Harry mientras le sacudía la túnica y le daba un beso en la mejilla –

Tenía tiempo de no visitarla, me preguntaba si estaba bien – respondió Harry acomodándose los lentes, se escuchó un ruido y se sintió avergonzado cuando su estómago reclamaba un bocado decente y más cuando Molly lo vio casi a regañadientes

Acércate a la mesa, ningún hijo mío debe de pasar hambres – y Harry no pudo decir nada mientras seguirle como niño chiquito hacia la cocina – Le he dicho a Ron que cuando quiera venga a comer, pero Hermione siempre le tira esas miradas de enojo, lo tiene flaco al pobre.

Ella se está volviendo vegetariana –

Si y trae arrastrando a mi hijo, ¿qué culpa tiene Ron?, con lo mucho que le gusta el pastel de carne, el pobre puede enfermarse con tanto ejercicio y con tan poca energía que le ha de dar con esas ensaladas disque vegetarianas –

Usted le ha escuchado a Hermione, ella dice que si las vacas comen eso….

Bobadas – respondió Molly y sentó a Harry de a golpe en la mesa - ¿tú crees que la pastura te hará fuerte?

Y Harry supo que si respondía con un sí, no le serviría esa suculenta sopa, así que se dispuso a darle la razón a Molly, mientras que la escuchaba.

… ustedes siempre andando para todas partes, trabajo y muy poca dedicación al comer como se debe. Ya vez a Ginny, la pobre trabaja para ganar libras esterlinas, ¡por Merlín! ¡Libras esterlinas! Valen mucho menos que un galeón y deja a esta niña con un vecino. Lo bueno es que ya estamos nosotros, ¿no es así, Harry? – y Harry la vio acercarle el plato con sopa, servía otros dos y Harry se preguntó si Molly suponía que traía tanta hambre para servirle dos platos en la mesa –

¿Piensa comerse dos platos, Sra. Molly? - preguntó Harry sacando a Molly de sus pensamientos

Oh no, no es para mí - Molly sonrió – ni para ti, cariño, aunque escuche tus tripas, corazón. Es para Mitch. – y a continuación grito: "! MIIIITCHHH!"

Y casi le destroza el tímpano, Sintió un escalofrió que le invadió todo el cuerpo, Mitch estaba ahí, tenía justo dos semanas que no la veía, apenas y había hablado con Ginny por teléfono para preguntarle si podría verla y Ginny se había limitado con un "dale tiempo, yo te llamo después" y esa llamada no había respondido, ni tampoco a las otras tres que Harry había intentado y que ella no le había devuelto. Mitch apareció de golpe sobre la puerta y al verlo simplemente se petrifico en la entrada.

Ven a comer – le dijo Molly mientras que ella misma se sentaba sin observarla siquiera

No tengo hambre – apenas y Mitch pudo decir estas tres palabras, Harry no pudo mencionar ninguna. Sintió un deja vu muy fuerte que lo llevaban a doce años atrás, cuando él y Ginny se molestaban tanto como para dejarse de hablar por varios días y luego ella aparecía, era como si la luz entrara a la habitación pero acompañando de una sombra llamada frustración por no poder solucionar las cosas como era debido, esa sombra que no dejaba acercarse a ella.

No te estoy preguntando si tienes hambre o no, tienes que comer, acércate Mitch –

Es en serio, no tengo hambre, me he llenado con la fruta esa que me diste - respondió Mitch, se tocaba las manos una tras otra tratándose de zafar de su abuela –

No haz comido desde la mañana, ¿crees que me engañas?, siéntate si no quieres que te acuse con tu madre - Molly lo dijo con cierto tono que asusto no solo a Mitch, sino a Harry, a la pequeña pelirroja no le quedó más que acercarse a la mesa y con la cabeza abajo, encogida se sentó a un costado de Harry.

Se educada y saluda a tu padre - La voz de Molly sonó más que autoritaria, Harry trato de hablar pero Mitch apenas y pudo abrir la boca para trata de decir algo en susurro que apenas se entendía "no quiero" acompañado con un golpe de mesa y un "auch" mientras que la mirada de la Sra. Weasley era aterrorizante. Mitch se sobo la rodilla y termino diciendo un tímido "hola".

No se qué ha pensado tu madre todo este tiempo, sé que eres una niña muy platicadora, no se si es que casi no me conoces pero puedo ser muy pero muy…

… aterradora… - respondió Mitch de inmediato haciendo que Harry casi escupiera parte de la sopa que estaba en su boca

… No, me refería cariñosa… - repuso Molly

Ahora comprendo a mama porque es así – se apresuró a decir Mitch- ella siempre hablaba de eso y de sus castigos…

Tuve siete hijos ¿qué quieres que te cuente? - respondió Molly y Mitch parecía querer salir de ahí, - así que yo que tú, comía mi comida y me comportaba como es debido ante las visitas.

Mitch no dijo nada, se limitó a ver su plato de sopa caliente y humeante que bien, en otro momento podría haber resultado muy agradable, pero no en ese. Estaba sentada a un lado de Harry tratando de averiguar que era exactamente lo que sentía y preguntándose ¿porque Harry le hacía enojar tanto?, se apresuró a comer su sopa mientras escuchaba decir a su abuela "educación" "groseros" "castigo" "reprimienda" y cosas que implicaban instrumentos de tortura. Para cuando terminó de hablar Molly, Mitch ya se había terminado su sopa, mientras que Harry solo llevaba la mitad.

Y solo te haz dedicado tragártela, la comida se disfrutan, oh por merlín, te pareces a Ron – respondió Molly al ver el plato limpio de Mitch.

Y usted se parece a mi madre, que todo critica – y Mitch se llevó las manos a la boca, sabía que se habría sobrepasado, miro los ojos de su abuela, podrían quemarla si seguía viéndola segundos de mas

… le ha quedado deliciosa la sopa Molly… - se apresuró a interrumpir Harry, e hizo un "mmm" mientras que trataba de calmar a Molly Weasley –

Las madres no criticamos, sino educamos, - respondió Molly, Mitch ya se había parado y se había hecho para atrás -

He terminado mi comida, iré a fuera – soltó rápido Mitch, lo último que quería era quedarse

¡No!, aún falta el otro platillo

No tengo apetito – respondió Mitch quien dio la espalda dispuesta a salir de la cocina

¡Mitch!

Lo siento Molly pero no quiero – respondió con desesperación Mitch pero tratando de ser lo más prudente posible, y así se dio la vuelta dejándolos atrás.

Déjela – respondió Harry quien trataba de calmar a una alterada Molly

No puedo, Ron me ha contado lo que te sucedió con ella, no puedo permitir que te falte al respeto

No lo ha hecho Sra. Weasley, no al menos hoy – respondió Harry y luego la Sra. Weasley apretó la mano de Harry en señal de apoyo.

Y Harry se levantó, supo que tendría que ser hoy y no después, salió de la madriguera viendo hacia donde podría estar, ella se encontraba en el pequeño muelle que daba hacia el estanque, el mismo donde en su juventud se había aventado del mismo junto con Ron, Hermione y Ginny. Caminó seguro, y se paró tras Mitch, ella estaba aventando piedras al estanque, estas rebotaban en el agua.

En verdad lo siento - dijo Harry tras Mitch, ella volteó a verlo con sus ojos tan grandes como alguna vez Lily Evans los tuvo, le miro sorprendida – jamás debí de haber tocado a tu mama como lo hice y menos en tu casa.

Mitch trató de hablar pero no pudo, se giró en sus talones y siguió aventando piedras. La verdad era que no sabía que responderle a Harry, no porque no lo pudiera perdonar, sino porque ella sabía que ella también tenía que pedir disculpas.

… pero quiero que sepas que tú no eres el pretexto para ver a Ginny – Mitch dejo de aventar piedras y aunque no se giró para verlo a la cara, simplemente dejó que cantaran los renacuajos del estanque y apretó su boca…

… yo, solo quiero decir que… - Harry agarro aire, era difícil decirlo mas no imposible. Sintió que tenía que decidir entre Ginny y Mitch, de hecho, estaba eligiendo. Ginny sabía que de alguna forma la amaba, pero Mitch no, y a él lo que le importaba en ese momento era estar con Mitch, ya después pensaría en buscar la forma de recuperar a Ginny sin dañar a nadie en el proceso.

Solo quería que supieras que… que me interesas y mucho… quiero que sepas que dejaré de ver a tu madre como una pieza de carne fresca.

Mitch no pudo evitar voltear a verlo, parecía ofendida y a la vez divertida, trato de hablar pero Harry le ganó.

Es en serio, no la veré más si es lo que quieres. Podre verte aquí en la madriguera para no ir más a tu casa y así no ver más a Ginny. Y de una vez te digo – se apresuró a decir Harry – si no quieres verme a mí no me importa, todavía eres menor de edad y puedo obligarte.

No soy una Potter – salió la voz de Mitch por primera vez

Pero lo serás, eso ya se está arreglando en el Ministerio… - se apresuró a responder. Suspiro con fuerza, el cielo se estaba empezando a tomar anaranjado, la noche ya estaba por venir – solo quiero que sepas que si me interesas y más de lo que crees y solo te pido otra oportunidad para demostrártelo.

Mitch no dijo nada, miro también hacia el horizonte, sintió como si se hubiese tomado una botella de gaseosa de una sola, tenía cosquillas en su estómago muy fuertes, quiso reír, lo estaba haciendo por dentro, pero no podía hablar, sentía a Harry detrás de su espalda, a su derecha, no hacía falta un abrazo, sentía su presencia. Mitch aventó otra piedra más, esta se hundió de inmediato.

Y entonces sin decir nada, Harry sintió que le tomaban la mano, era la pequeña mano de Mitch que le tocaba apenas sus dedos, sintió un giro tremendo en su corazón, ella le estaba buscando sin mirarlo, depositó en su palma una piedra de las que ella traía, Mitch aventó la que ella traía, rebotó una vez y luego se hundió.

Vio la piedra, entendió a la perfección, no quiso deshacerse de esa piedra, pensó en guardársela en el bolsillo pantalón pero lo que Mitch quería era compartir un momento con él. Harry la tomo con alegría y la aventó al estanque y reboto casi cuatro veces.

Esa ha sido buena – habló Mitch, y Harry sintió como si nada hubiese ocurrido entre ambos, todo parecía haber terminado bien – por cierto, Harry te pido una disculpa por lo del coche de Laura, esa noche estaba desquiciada…

Harry no dijo más, solo rió, el cielo se empezó a oscurecer de pronto, Harry maldijo por dentro, quería más tiempo para estar con ella, aunque los dos no hicieran más que aventar piedras al estanque, en donde las palabras estaban de más.