10 – EL TUTOR
POV Bella
El despertador sonó, la verdad innecesariamente ya que yo no pude dormir en toda la noche debido a ese estúpido sueño. Me levanté de mi cama y me vi en el espejo notando que me dormí con mi uniforme puesto, y que no me había sacado el maquillaje, así que el delineador negro y la sombra de ojos que antes estaban en mis parpados, ahora se encontraban en mis mejillas. Conclusión: estaba hecho un desastre.
Me desvestí y me metí en la ducha. Normalmente el agua caliente me relajaba luego de un día difícil. Bueno en este caso, de una noche más que difícil. Empecé a cantar mi canción favorita, "Teenage Dream", mientras que me pasaba el shampoo.
Cuando salí de la ducha me envolví en una toalla de baño y me puse mi uniforme de repuesto y me maquille (nuevamente).
Preparé mi mochila y me dirigí al Instituto. No me molesté en desayunar ya que no tenía nada de hambre. La pesadilla de Edward me había quitado todo rastro de hambre, o de sueño.
- Señorita Swan – me saludó el portero
- Hola Stwe – saludé a mi portero. Stwe no tendría más de 30 años, era rubio y alto - ¿Está lloviendo? – pregunté sorprendida mientras que miraba por la puerta ventana
- Si ¿Quiere que la lleve? – me preguntó
- No, no te preocupes.
- Como quiera – dijo mientras que me abría la puerta – hasta la tarde.
- Adiós. – me despedí mientras que salía por la puerta.
Empecé a caminar sintiendo como las gotas de lluvia caían en mi cabeza. No me importó ya que solo era una pequeña llovizna. Bueno, era. Un minuto después, la pequeña llovizna se avía convertido en una gran lluvia con truenos y todo.
Coloqué mi mochila arriba de mi cabeza, y comencé a caminar rápido. Una bocina hizo que volteara para todos lados, sin ver nada.
- ¡Marie! – me llamo ESA voz
- ¿Edward? – pregunté confundida viendo hacia atrás.
- Si – dijo saliendo del Volvo - ¿Te llevo? – me preguntó suspirando
- Enserio, no quiero causar problemas – le dije mientras que seguía caminando, pero algo me agarró el brazo haciendo que me volteara
- No me causas ningún problema – dijo Edward con su cara a pocos centímetros de la mía
Yo abrí y cerré mi boca muchas veces sin que ninguna palabra saliera de mi boca para luego decir:
- Está bien – con una estúpida sonrisa en mi cara. Dios, ese chico hace que actúe como una idiota.
Edward me abrió la puerta del copiloto para que pudiera entrar.
- Gracias – le agradecí mientras que entraba al Volvo
Edward arranco el auto y se dirigió al Instituto
- Me sorprende que me lleves al Instituto con lo que me dijiste ayer – le confesé
- Si – suspiro – lo siento. – se disculpo
- ¿Por qué? – pregunté confundida
- Porque estuve mal en decírtelo. Es solo que estaba enojado por lo de… Nick y tú – no pude hacer más que bajar la vista por la vergüenza
- ¿Nos viste? – susurré mirando mis zapatos
- Si. – dijo – Creo que casi todo el Instituto los vio – dijo haciendo que yo me ruborizara.
- Siento si herí tus sentimientos – me disculpé
- Descuida. No lo hiciste – Claro que no lo hiciste Bella ¿Qué estabas pensando? Pensé
- Y… ¿Hoy vas a empezar a ser mi tutor? – le pregunté
- Al parecer sí – dijo sonriendo. – ¿Y en que te va mal? Ya sabes para así poder estudiar lo principal – me dijo volteándome a ver
- Bueno… en todo – admití haciendo que Edward riera con esa hermosa voz que tanto amaba y extrañaba
- Entonces deberíamos empezar lo más pronto posible. – me dijo mirando a la carretera.
- Podrías venir a mi casa luego de la escuela. – propuse
- Claro ¿Por qué no?
El resto del viaje transcurrió en silencio. De vez en cuando sentía la mirada de Edward sobre mí pero no me importó en lo más mínimo.
- Llegamos – me dijo Edward mientras que aparcaba en el estacionamiento del Instituto – Creo que tendrías que bajar antes de que a tu noviecito le dé un ataque. – dijo señalando a Nick
- Por dios, Nick – susurré mientras que veía como Nick nos veía a Edward y a mí con cara de pocos amigos. – Edward yo…
- Ve. – me dijo haciendo que abriera mis ojos de par en par – te veo después de la escuela.
- Está bien – dije antes de abrir la puerta y salir en busca de Nick
- Hola – le salude dándole un beso en los labios cuando lo vi
- ¿Qué asías con él? – me preguntó enojado mientras que agarraba mi cadera con sus manos y me atraía más hacia él.
- Estaba lloviendo y Edward estaba de paso y se ofreció a llevarme – le dije
- ¿Y aceptaste? – me preguntó aún más enojado
- Si. Me podría haber enfermado. – le dije enojada
- Si, lo sé. Lo siento. – se disculpo, ahora mucho más calmado. – Es solo que me pone nervioso que estés con tu ex novio – me dijo
- Pues, acostúmbrate porque será mi tutor – le dije con un pequeña sonrisa en mi rostro que no llegó a mis ojos.
- ¿Tutor? – dijo seguido de un bufido – Yo podría ser tu tutor
- Los maestros quieren que suba las notas, no que las baje. – dije haciendo que Nick y yo riéramos.
Nick y yo tuvimos historia juntos. Nick se pasó toda la clase tirándoles bolitas de papel a los pobres chicos de enfrente. En cambio, yo traté de prestar atención y tomar apuntes. Hasta contesté una pregunta. ¡Sí! ¡Yo Marie Swan contesté una pregunta! ¡Y estaba bien! Estoy tan orgullosa de mí misma.
La campana sonó y Nick y yo salimos de la clase tomados de la mano, como cualquier otra pareja del Instituto.
- ¿Por qué contestaste a una pregunta? – preguntó Nick riendo
- Por qué me quiero graduar – le dije como si fuera obvio
- Sí, eso ya lo sé. Pero es obvio que te darán una beca por ser la mejor en deportes del Instituto – dijo tratando de alagarme
- Ay, basta. – dije teatralmente
- Sabes que es verdad – dijo mientras que acariciaba mi mejilla – ¿me veras hoy en la práctica? – me preguntó con una ceja alzada
- Como siempre – le dije mientras que le daba un beso en los labios. Nos quedamos así como por 3 minutos hasta que la campana nos hizo separarnos. – Adiós – le dije seductoramente
- Adiós – se despidió de la misma manera
Me encaminé a la clase de español y esta vez me senté adelante para poder aprender más, y claro, prestar más atención.
- ¡Marie! – me saludó Rose desde la puerta con una radiante sonrisa blanca
- Hola Rose – la salude imitando su acto – siéntate con migo. – le dije mientras que le señalaba el lugar alado del mío para que se sentara
- Claro – dijo mientras que se sentaba a mi lado
La clase comenzó y a Rose y a mí nos asignaron un trabajo juntas, lo cual fue muy fácil.
- Así que… Tu y Nick ¿No? – me dijo mientras que me miraba con una sonrisa pícara en su perfecto rostro.
- Sip – dije mirando la hoja del ejercicio
- No pareces muy feliz – notó Rosalie
- ¿Qué? ¡Claro que estoy feliz! – mentí. Bueno… no mentí. ¿O sí? - ¡Estoy feliz como una lombriz! – dije casi gritando
- ¿Enserio? – dijo Rose con el seño fruncido
- ¿Se me nota tanto? – susurré haciendo que Rose riera
- Si para la gente que de verdad te conoce. – dijo – Como Alice, Emmet, Jasper, Carlisle, Esme o yo – dijo con su cara seria
- ¿Y Edward? – le pregunté
- Edward te conoce más que a nadie en el mundo. – explicó haciendo que yo sonriera – Pero también quiere que seas feliz más que nada en el mundo. Y no nota que no lo estás.
- ¿Enserio? – le pregunté
- ¿No me crees? – me dijo con una gran sonrisa
- Claro que te creo, futura compañera porrista – le dije para cambiar de tema
- ¡Ha sí! – exclamó – Te quería preguntar ¿Cuándo son las pruebas? – me preguntó
- Mañana – le dije – Necesitamos, por lo menos, 30 porristas para poder concursar en las nacionales – expliqué
- ¿Las nacionales? – preguntó Rose confundida
- Si. Es un concurso entre todos los Institutos. – expliqué – el equipo que gane concursa con otros países del mundo – le dije
- Genial. – dijo con una sonrisa – cuenta con migo. Y creo que también con Alice
- Súper - ¡Genial! Dos nuevas porristas. Seguramente la entrenadora me amaría aún más.
La clase transcurrió rápidamente. Ahora solo me faltaba ir al entrenamiento de Nick y luego tendría que ir a prepararme a mi casa para estudiar con Edward. No pude evitar poner una estúpida sonrisa en mi cara al pensar en eso. Isabella Marie Swan borra esa sonrisa de tu cara. Tienes novio ahora y no es Edward. Él solo ira a estudiar contigo. Nada más. Me regañé mentalmente.
Coloqué mis libros en el locker y me encaminé a la práctica de futbol de Nick.
Me senté en la banca y esperé a que comenzaran.
- PRUEBAS PARA EL EQUIPO DE FUTBOL. – se oyeron los gritos del entrenador. Esperen… ¿Hoy eran las pruebas? - LOS QUIERO VER A TODOS EN UNA LÍNEA ¿ENTENDIDO? – dicho eso, todos los chicos se pusieron en una perfecta y ordenada fila. Esperen… ¿Qué hacia Edward allí? – LA PRUEBA CONSISTE EN TRES ETAPAS FUERZA, VELOCIDAD Y DE ESQUIVAR OBJETOS – Cuando dijo eso vi como Emmet le susurraba algo a Edward y como los dos se reían.
Edward volteo en mi dirección y sonrió de oreja a oreja. No pude evitarlo, así que también le sonreí y lo salude con la mano.
- COMIENZA LA PRUEBA DE FUERZA. QUIERO QUE TODOS DERRIBEN A ESE MANIQUÍ – dijo señalando a uno de esos cosos con los que practican los jugadores de futbol americano – ¡YA! – gritó haciendo que todos salieran corriendo a derribar al pobre maniquí… o lo que sea.
No pude evitar reírme cuando vi a Edward tirando a la pobre cosa esa. El entrenador fue descalificando a las personas menos fuertes. Obviamente Edward y Emmet quedaron entre los mejores.
- PRUEBA DE VELOCIDAD. TENDRÁN QUE DAR UNA VUELTA ENTERA A LA CANCHA EN UN MINUTO. LOS QUE NO ESTÉN EN LA LÍNEA DE LLEGADA EN UN MINUTO. PUEDEN DESPEDIRSE DE LA OPORTUNIDAD DE ESTAR EN EL EQUIPO – dijo el entrenador
El chifle del entrenador sonó y todos comenzaron a correr lo más rápido posible. Edward y Emmet estaban compitiendo entre sí para ver quien llegaba antes en paso humano, lo que irritaba a Emmet.
En esta prueba se fueron muchísimos más que en la de fuerza.
La prueba de esquivar obstáculos no fue tan difícil como creía. El entrenador con la ayuda de unos chicos puso unos maniquíes en toda la cancha y los chicos tenían que ir corriendo y esquivarlos. Cosa que todos hicieron bien. Bueno al final quedaron Emmet, Edward y unos 5 chicos más. Me pregunto por qué Jasper no fue a la prueba.
El timbre sonó y me fui a mi casillero para agarrar mis libros para poder estudiar con Edward en casa.
- ¡Hey! – me llamo Edward
- Hola – le salude cuando lo vi
- ¿Me podrías pasar la dirección de tu casa? – me preguntó. Que tonta. ¿Cómo va a ir a mi casa si no tiene la dirección? Pensé
- Claro – le dije mientras que la escribía en un papelito – toma. – le dije entregándosela
- Genial. Estaré allí a las… ¿3? – me pregunto con el seño fruncido
- Genial. Te veo a las tres. – le dije antes de darme la vuelta y salir caminando para la salida.
Caminé lo más rápido que pude sin parecer una demente para mi casa. Es que estaba tan emocionada. Si, ya lo sé. Ustedes podrán pensar que actúo como una niña de 12 años, pero ¿Qué podría hacer? Edward vendría a mi casa y yo estaba más que emocionada. No encontraba las palabras para describir lo feliz que estaba.
- Señorita Swan – saludo Stwe
- Stwe – le salude con una gran sonrisa en la cara
- ¿A qué se debe tanta felicidad? – preguntó curioso
- Nada – suspire – hoy vendrá un chico a estudiar a mi casa. Así que si un chico pregunta por Marie o Bella Swan déjelo pasar. – le dije
- ¿Bella? – preguntó confundido
- Si… Era mi apodo antes de venir a Inglaterra – le expliqué
- Me gusta Bella – dijo
- Gracias – le agradecí. Antes de subir al elevador.
Cuando llegué a mi querido apartamento me recosté en el sillón y susurré:
- Edward viene a casa
