Tarde de Abril en la comisaría de policía de Nueva York, la inspectora Beckett, de cuatro meses y medio se había quedado con lo que más odiaba de su trabajo, el papeleo y la investigación desde "dentro" y como siempre su marido no estaba para ayudarla, ni siquiera cuando se aburría como una ostra. Para colmo no podía beber café a pesar de que tenía que ver a todos sus agentes pasearse con la taza llena de un humeante y delicioso café de la máquina de SU MARIDO. SU MARIDO QUE NO ESTABA ALLÍ.
Tras otra hora sin noticias de los chicos ni de Lanie decidió llamar a Castle.
-Hola Kate, ¿qué tal llevas el día?
-Bastante mal, tengo mucho papeleo y la investigación desde "dentro" no me gusta. Ven y ayudame.
-Cariño yo también estoy trabajando, estoy escribiendo, ahora mismo he sido interrumpido en un momento culminante del asesinato perfecto que va a cometer mi protagonista.
-No suelo hacer esto pero tampoco suelo estar tan desesperada en el trabajo. Rick, mis hormonas están revolucionadas y te recuerdo que la comisaria está llena de hombres sudorosos de uniforme que pueden satisfacer mis necesidades si mi marido no está aquí para su mujer embarazada y desesperada. Ven en media hora o usaré la sala de visitas con McCasty. Avisado quedas.
Y con estas últimas palabras colgó el teléfono y se dirigió al despacho de Gates ha consultarle una teoría sobre el caso.
-Veinte minutos después-
McCasty se acercó a la mesa de la inspectora.
-Kate, ha venido Castle, dice que él te está esperando en la sala de visitas y que ya no me necesitas. Dime, ¿está más loco de lo que ya estaba?
-Sí. Sí, es eso.
Abrió de golpe la sala de visitas, se lo encontró tirado en el sillón. Lo agarró de la mano y tiró de él para quedar encerrados en el cuarto de limpieza.
-Kate, ¿Qué te pasa? ¿IBA EN SERIO LO DE QUE IBAS A SATISFACER TUS NECESIDADES CON OTRO? ¿Aquí, en tu trabajo?
-Shhh, calla.
Se envolvieron en un frenesí de ropa, besos, caricias. Rick puso a su mujer contra la puerta y la cogió en volandas, admiró el abdomen cada vez más abultado de ella y la besó en la frente. Pero su mujer no quería romanticismos quería sexo y lo quería ya, cuando entró en su interior con cuidado de no hacer daño al bebe pero de una estocada para complacerla a ella no aguantó las ganas de decirle:
-Dios Kate! No sabes lo que me he aguantado esperando a que tú me lo pidieras, a que fueras tú la que quisiera. Dios!
Ella se apretó más fuerte contra él, provocándole y Castle tomó una inhalación brusca y un gruñido retumbó de lo más profundo de su peño. Aceleró las embestidas y la miró a los ojos, una sonrisa pícara cruzó el rostro de ambos, excitados por la situación de estar haciendo algo prohibido. Kate se agarró el doble de fuerte a su maridó y se impulsó hacia arriba de manera que sus pechos estaban a la altura de la cara de Rick quién con lujuria los mordía y los succionaba para dar el mayor placer a su mujer.
-Dios, Rick!
-Dios,Kate!
Se vistieron rápidamente e intentaron adecentarse y cuando salieron se encontraron con Javi y Kevin sonrientes y picarones esperando una respuesta de sus amigos pero estos pasaron junto a ellos sin emitir sonido alguno.
-Kate, no te encontrábamos, hemos hecho el interrogatorio sin ti.
-Tranquilos, yo me voy a casa. – Se dirigió a su mesa, cogió un documento que había firmado horas antes y se lo entregó a su capitán quien complacida le dio el consentimiento y pidió que cuando naciera el bebe se lo comunicara. Kate estaba oficialmente de baja.
-ASCENSOR DE LA COMISARIA-
"Esta vez fue Kate quién pulsó el botón de stop del ascensor, quién miró a su marido con pasión y desafío y quién comenzó a desprenderse lentamente de la ropa dejando al descubierto únicamente una provocativa y sensual pieza de lencería de la que antes él no se había percatado y que lo dejó sin aliento. A pesar de la tripita de embarazada Kate estaba igual o incluso más sexy que nunca, no cabía duda. La tumbó en el suelo frío y se deleitó con su clítoris, acariciándolo y besándolo mientras ella apretaba su rostro más contra ella y gemía. Tiró de su cabello y lo atrajo hacia su boca para fundir su lengua con la de él, ser un solo ser, absorber su propio sabor. Comenzó a quitarle el cinturón y bajarle los bóxers pero su marido no le dejó tiempo para nada más, lo más rápido que pudo comenzó a hacerle el amor pero ella ansiaba llevar el control, sentir en profundidad como él la deleitaba así que voltearon sus cuerpos poniéndose ella a horcajadas sobre él. Las manos de su marido trazaron líneas ascendentes por su cintura acariciando su piel desnuda y su abdomen abultado, dejó tiernos besos por su cuerpo y permitió que fuese ella quien llevase el ritmo porque fuese como fuese siempre sucumbía al lado oscuro cuando se dedicaban a hacerse el amor mutuamente."
-Rick, ¿sales o pretendes volver a subir? ¿En qué estabas pensando? –pero no le hizo falta respuesta: su marido tenía una actitud soñadora, la cara roja y una erección estaba creciendo en su entrepierna. –Ah, ya veo. Has desarrollado demasiado la imaginación. ¿Qué tal si nos damos prisa, nos vamos a casa y aprovechamos correctamente mi baja maternal?
No dudaron en subirse al coche y dirigirse a casa lo más rápido que el trafico de NYC les permitía.
