Disclaimer: los Juegos del Hambre no nos pertenecen. La idea de la Academia de Vigilantes, por otro lado, es propiedad de Elenear28, HikariCaelum, Coraline T, Alphabetta y AleSt.
Capitulo 10: Cuestión de perspectiva
—¡¿Cósmica, dónde rayos estás!? —le grito al teléfono consiguiendo que varias personas se giren a mirarme como si estuviera loca.
Maravilloso.
Cuelgo tras dejar el mensaje en el contestador y me preparo para bajar del tren en cuanto este se aproxima a la parada de Carnation Crest.
Sintiendo otro brote de rabia repentina, vuelvo a marcar sólo para volver a encontrar el mensaje infantil y hortera que Cósmica utiliza para su buzón de voz.
—¡Por tu culpa he tenido que venir en el transporte público! ¡Esta vez te has pasado!
Salto del tren al andén y salgo de la estación con la cabeza en mis cosas. Tan enojada estoy que cruzo la calle en rojo, sólo me doy cuenta de lo que he hecho cuando un conductor hace sonar su claxon mientras me grita algo obsceno.
—¡Ojalá te estrelles por ahí, desgraciado!
Pero cuando un camión pasa a escasos centímetros de mí decido que es hora de terminar de cruzar la carretera.
Me va a llegar una multa segura por eso, debería pasársela a Cósmica porque todo esto ha pasado por su culpa pero sé que va a darle la vuelta al argumento para parecer inocente como hace siempre. Ya se puede ir despidiendo de nuestra piscina climatizada que tanto le gusta.
Miro mi reloj cada vez más nerviosa mientras camino hacia la Academia. Son casi las ocho de la tarde, el sol está ya a punto de ponerse. Espero no perderme la final aunque no creo que la empiecen sin nosotros. Normalmente odio que nos citen fuera del horario lectivo pero lo de hoy se perdona porque es la final y la voy a ver desde el otro lado de la pantalla.
Justo cuando estoy atravesando el jardín de entrada del campus, alguien me da un brusco tirón de la ropa, sacándome a la fuerza del camino.
—¡Auxilio, me quieren atracar!
El malhechor me aprisiona contra el pedestal de una estatua. Me hace daño en los brazos. Su cara me suena de algo pero no consigo caer. Parece estar muy enfadado, está frunciendo el ceño y sus ojos están muy abiertos.
—¿¡Qué haces aquí!? ¿¡Cómo te has liberado!?
—¡No sé de qué hablas, pervertido! ¡Suéltame! Esto me pasa por ser tan irresistible.
Para mi sorpresa, me suelta.
—Oh, eres la tal Vanille.
—Al menos podrías disculparte. ¿No? ¿Pensaste que era Cósmica? ¿Eres amigo suyo?
—¡Soy Lucky! ¿¡No me reconoces!? —dice exasperado, alzando los brazos.
—Cierto, ahora que lo dices es cierto pero mi cerebro no retiene a la gente de aspecto no remarcable como tú así que no te había reconocido.
Le doy un leve empujón con mi hombro para seguir mi camino. No llevo mas que un par de pasos cuando lo oigo reírse a mis espaldas.
—Tengo una pregunta. ¿De verdad crees que estás hiriendo mis sentimientos al decir cosas como esa? ¡No me hagas reír!
—No pretendo herirte, sólo ser sincera. Por cierto ¿no sabrás dónde está Cósmica? ¡La llevo buscando toda la tarde!
—No. ¿Por qué debería saberlo yo? —dice encogiéndose de hombros.
—Porque ella se la pasa siguiéndote. Hasta se ha creado un perfil falso de InstaCapitol para... Ups, no dije nada —me cubro la boca teatralmente—. Pero espera un minuto Lucky... antes me hablaste pensando que era ella y has dicho algo sobre liberarse. ¿¡Qué le has hecho a mi gemela astral!?
—¡Nada! Aún.
Ruedo los ojos y miro de nuevo mi reloj.
—Bueno, me da igual. Me voy a clases, no quiero perderme cómo gana Azel. Porque es él quien va a ganar, lo llevo diciendo desde las cosechas.
Eso es lo que importa realmente. Cósmica puede ir saliéndose del lío en el que se ha metido por sus propios medios. Ella se lo ha buscado. No pienso mover un dedo para salvarla de este depravado, pervertido y sádico.
Oigo las pisadas de Lucky en la gravilla avanzar y un segundo más tarde aparece a mi lado, caminando a mi par.
—¿Quieres que nos sentemos juntos para ver la final? —dice.
—¿Qué? ¿Juntos? Cósmica se va a enojar —comienzo a decir pero me detengo en seco al darme cuenta de las ventajas de ello—... Lo cual solo puede ser un aliciente...
—Exacto —dice sonriendo.
Subimos en el ascensor con varios estudiantes más y pasamos al aula que nos dicen. Esta vez la composición del aula es diferente. El holograma desprende un leve destello azul en el centro de la misma y las sillas lo rodean.
Lucky y yo nos sentamos en primera fila. Estoy emocionada. Cósmica no sabe lo que se está perdiendo, me siento como si ya fuera una vigilante de verdad.
En la pantalla aún no está pasando nada interesante. Azel da vueltas por los pasillos, la del Distrito 11 está escondida y el del 12 está en un pequeño pasadizo oculto empuñando la ballesta que sacó de la Cornucopia.
A las ocho y media, la directora pasa al aula.
—Ha llegado el momento de poner el punto y final a la vigésimo sexta edición de los Juegos del Hambre. Uno de esos tres chicos saldrá de ahí vivo y cubierto de gloria. Y los otros dos morirán y serán olvidados por todo el mundo. ¿Algún favorito?
La clase entera se revolucionó.
—¡Azel! ¡Azel! —se escuchaba por ahí conmigo contribuyendo a la causa.
Lucky sacó su tableta y volvió abrir la cámara que hay en esa habitación blanca llena de Avox y que ahora sólo quedan tres en pie de los cuales uno de ellos está dándose cabezazos contra el suelo emitiendo unos extraños ruidos guturales.
—El D11F ha enloquecido. A este paso se va a matar antes que la chica, me ha pasado un par de veces ya. Los hay que prefieren morir en sus propios términos antes de que otros los liquiden. Míralo Vanille. Mi veneno lo mataría en un instante sin dolor, pero prefiere suicidarse así con todo el sufrimiento físico que eso conlleva.
Giro la cabeza para observarlo. No me está mirando así que es difícil saber si se está dirigiendo a mí o habla para sí mismo.
—Los locos hacen locuras —digo, él debería saber de eso más que nadie—. No le des más vueltas.
—No es eso —dice, aún ensimismado en su propio monólogo—. Ha enloquecido, eso es cierto. Pero no es el hecho lo que importa sino el contexto. La chica del Distrito 11, ella aún se mantiene en calma. Se cree con posibilidades porque no puede ver lo que vemos. No tiene todos los datos. Mi D11F sí los tiene. Es todo cuestión de perspectiva.
Dejo a Lucky hablando solo y me centro en la lección.
—...hasta ahora los tributos se han mantenido separados gracias a unos cuantos trucos, por ejemplo desde el holograma como ya saben se pueden reestructurar los muros. ¿Algún voluntario para probarlo?
—¡Yo, yo, yo, yo, yo! —chillo poniéndome en pie.
—Señorita LaPelier, acérquese y haga un movimiento circular con su dedo en esta sección del holograma.
Hago lo que me dice y una fracción del muro del laberinto desaparece. Esto es maravilloso, puedo hacer lo que quiera con ellos. Puedo escribir la historia de estos juegos.
—Cuando Azel haya pasado vuelve a cerrar el muro... Así es. Lo estás haciendo bien, LaPelier. ¿Alguien quiere mover a los otros?
Más manos se levantan y la profesora elige a Cherise, la chica más guapa de la academia. Un muro se derrumba junto a la del 11 y ella sale huyendo, mientras que el del 12 es sacado de ahí prendiendo fuego a los setos. Estaría genial si ardiera él también. La final debe ser entre Azel y su amada.
Vuelvo a mi asiento corriendo cuando la chica pasa al claro donde antes estaba la Cornucopia pero que ahora es un lugar despejado. Cherise cierra la puerta por donde ha entrado a petición de la profesora y cuando cambia de rumbo para dirigirse a otra, Azel aparece.
—¡Lucky! ¡Deja a los Avox de una vez y mira esto! —le ordeno.
La clase se revoluciona, las chicas chillan, los chicos vitorean. Algunos alumnos también hacen palmas. Algunos gritan el nombre de Azel y otros el de la chica el cual no me pienso aprender a menos que gane.
Azel esboza una sonrisa mientras mira embelesado a su amada, sus ojos brillan de alegría. Qué guapo es, como no gane me amotinaré.
—Mi dulce diosa de la perfección. Sentía tu presencia —dice avanzando hacia ella a la vez que retrocede—, respiré tu aroma a chocolate, café y avellanas. Soy dichoso porque seas tú quien me de la victoria.
Ella se echa a correr, y él tras ella blandiendo su espada cubierta de sangre reseca. Suelto un grito ahogado mientras la chica revisa la plaza buscando una abertura y grito con los demás cuando por fin la encuentra. Una de las puertas debía quedar abierta para que pasase el chico del 12. A la profesora no parece gustarle lo que está pasando.
La verdad queda menos épico que la final sea en un pasillo. La plaza era perfecta.
—Rápido Cherise, cierra todas las salidas posibles excepto el pasillo en sí.
—¡A la orden!
Ahora todos estamos pendientes de los juegos. Las persecuciones siempre son intensas. La chica comienza a cansarse y Azel empieza a ganarle terreno y justo cuando dobla la esquina, se encuentra cara a cara con el chico del 12 que en un acto que parece reflejo dispara su ballesta.
—¡NO! —grito poniéndome en pie— ¡Ella era de Azel, no tuya!
—¡Exacto! —chilla otra de las chicas.
BOOM
Las voces de indignación se apagan al unísono con un primer plano de Azel horrorizado.
—Mi diosa... No era así como debía ser —murmura distraído antes de alzar la mirada hacia el chico que está tratando de cargar de nuevo su arma con las manos temblorosas—. ¡No tenías ningún derecho!
Echa a correr y el chico huye. El D11F de Lucky deja súbitamente de darse cabezazos cuando presiona el botón.
—¿Ves? Él lo vio venir.
Pero lo mejor aún está por llegar. El chico dispara una saeta a Azel que se clava en su hombro pero él sigue corriendo con la vista fija en él, como si no fuera más que un mosquito que le acaba de picar.
—Es asombroso —murmuro.
Tras esa viene otra. La última. El tributo del 12 la carga, apunta como puede en medio de la persecución y dispara. Se clava en su muslo. Azel tampoco se inmuta y la profesora comienza a explicar algo sobre cómo el dolor incita más a alguien en ese estado en lugar de perjudicarle.
—¡Dale su merecido, Azel! —dice alguien.
Lucky sigue hablando solo.
—El ejemplar D12M ha decidido tumbarse en el suelo con los ojos cerrados y esperar lo que le llega. El D2M está tranquilo. No se observa ningún comportamiento atípico, ambos son muy comunes entre Avox que consiguen llegar a la final.
—Pero deja eso ya. Te estás perdiendo lo bueno —digo, me pone nerviosa.
—Soy multitarea —contesta.
En un intento desesperado, el del 12 le arroja a Azel la ballesta a la cabeza.
—¿¡En serio!? —grita él indignado—. ¿¡En serio tiene que ser así!? ¿¡Contigo!?
Tira la espada y toma la ballesta inservible, se arranca la saeta del hombro, la carga y la dispara, dándole en el costado. El chico cae y Azel se aproxima a él y comienza a golpearle la cabeza con la ballesta. Se demora un rato ensañándose con él, gritándole que le ha robado una victoria perfecta, que ha mancillado el alma pura de la chica o algo así.
Los alaridos por fin se van y suena el cañón pero Azel no se detiene hasta un minuto después, incluso cuando Venus ya ha contactado con la Arena para comunicarle la victoria. La clase estalla en gritos de alegría, hasta Lucky se deja llevar. Mata al avox que queda casi con desinterés y apaga la pantalla.
—Bueno, me voy a casa. Tengo algo importante que hacer —dice levantándose.
—Espérate al menos al rescate —digo subiendo la voz, para hacerme oír entre tanto griterío.
Al final Azel es rescatado, pero antes de tomar la escalerilla se saca la otra flecha y se la clava en un ojo al tributo muerto. Luego hace lo mismo con la que disparó anteriormente en el otro ojo. Y así, los Juegos se dan por terminados.
—Y pensar que voy a tener que esperar un año para verlos de nuevo... ¿Crees que habremos comenzado a trabajar para el año siguiente? —digo mientras salgo con Lucky del aula rumbo al ascensor.
—Aún nos quedan muchas cosas por aprender, yo digo que será para la edición veintiocho.
—¡No quiero esperar dos años! —digo fastidiada.
Pero no puedo seguir quejándome, porque el teléfono de Lucky suena.
"¿Por qué has maniatado, amordazado, drogado y encerrado a tu novia en el armario de tu habitación, Lucky?" dice una voz de mujer, seca y tajante.
—¿Novia? —digo—. ¿Cósmica es tu...?
—Eso es cosa mía. ¿Qué has hecho con ella? —dice él ignorando mi pregunta.
"La he soltado y se ha ido, estaba armando demasiado alboroto. Al principio pensé que estaban teniendo sexo desenfrenado, pero luego ella se puso a gritar pidiendo auxilio y decidí ver qué era lo que estabas haciéndole. Ni que decir tiene que me sorprendió lo que me encontré. ¡Y en plena final!"
—¿Por qué la soltaste?
"No pensé que te importaría tanto. Lucky debemos hablar cuando lle-."
Él cuelga molesto y yo me pongo a reír a carcajadas. No me lo imagino en esa situación la verdad. Es demasiado chistoso.
—Cósmica te molesta. ¿Verdad? Le dije que se estaba pasando, que acabarías detestándola si seguía así.
—No acabaré, ya lo hago. Esta vez ha tenido suerte —masculla.
En cuanto sale del ascensor se aleja sin despedirse. Allá él. Yo tomo rumbo a nuestro apartamento, pero a medio camino me arrepiento y me voy para la fiesta de fin de los Juegos.
Despierto al día siguiente en un apartamento que no es el mío con olor a alcohol y hierba y con más de cien mensajes de Cósmica en el celular.
Lo lanzo lejos de mí y me volteo con un quejido, huyendo de la luz que lastima mis ojos. Es una pesada, Lucky tiene razón.
Y esto sí que no es cuestión de perspectiva.
Alpha al habla. Amo las finales. Las amo y amo a Azel también. Gracias Camille por crearlo. Espero que les guste este nuevo capítulo con las peripecias del trío astral.
¡Nos vemos!
