Capítulo 9

El constante "PIP-PIP" de las máquinas era desesperante. A la enfermera no le molestaba, desde luego. Estaba acostumbrada al sonido. Llevaba un buen tiempo atendiendo al mismo paciente, cobrando un sueldo que jamás imaginó. Era un paciente en coma, pero era el paciente más atractivo que jamás ha atendido.

-Luffy -suspiró mientras le acariciaba el cabello-. Qué pena que estés en esta cama.

Nada. Luffy James no se movía. Llevaba mas de un año en esa cama. Margaret Parker había empezado a atenderlo cuando estaba muy grave. Había recibido varios impactos de bala y su vida pendía de un hilo. Ahora, tiempo después, Luffy estaba mucho mejor. Pero no había despertado del coma.

-Es increíble como aún lo inquietas -suspiró-. ¿Te comenté que el Sr. Hydes me ha mandado asesinarte si llegas a despertar? Todo por meterte con su tonta hija.

Sólo escuchó el PIP-PIP de las máquinas, nada más. Acarició su cabello, sus mejillas y sus labios.

-La pena, porque eres guapo.

La puerta se abrió de golpe. Margaret se enderezó. Su jefe la miraba severo.

- ¿Despertó? -le preguntó.

-No, señor. Sigue en estado de coma.

Su jefe sonrió.

-Eso es excelente, Parker. Si llega a haber cambios...

-Yo le aviso, señor. O al doctor.

Su jefe la miró fulminó con la mirada.

-No hables nada con él. Todo ¡Todo! Será conmigo.

-Sí, señor.

Su jefe se marchó, dejándole un sabor amargo a irritación en la boca. El siempre le ha parecido extraño, incluso peligroso.

- ¿Ves por qué es mejor que estés en coma -le acomodó la almohada-. Parece odiarte ¿Será que le hiciste algo a su hija?

Le acarició la mejilla.

-No es que quiera ser chismosa, pero una vez lo escuché decir que trataste de matar a su hija. ¿Será eso cierto? Es difícil pensar en ti como un asesino.

Las máquinas comenzaron a sonar desesperadamente. El "holt" quedó en blanco, haciendo un despiadado "PIIIIIII"

-Oh, Dios mío -corrió hacia la puerta, la abrió y gritó-. ¡Doctor, el paciente está teniendo un paro cardiaco!

Un hombre de bata blanca entró a la habitación, revisando con urgencia a Luffy.

-Preparen todo para intervenir de emergencia.

- ¿Puede morir, doctor? -preguntó Margaret, fingiendo estar al borde de las lágrimas.

-Tiene el pulso acelerado. Parece haber recibido una fuerte impresión.

- ¿Pero puede ser eso posible? Está en coma, doctor.

-Eso es lo que vamos a averiguar.

Los enfermeros se llevaron a Luffy en una camilla, desapareciendo por las puertas de "Solo personal autorizado" .

El Dr. Holt observaba los resultados de los estudios. Un rastro de preocupación fue visible en sus ojos. Luffy debió haber despertado hace meses. Tomó el teléfono y marcó la extensión apenas sin mirar.

- ¿Bueno? -contestó.

-Margaret, habla el doctor Holt. Necesito que pases a mi oficina.

Silencio.

- ¿Margaret?

-Sí, doctor. Enseguida.

Colgó. El Dr. Holt continuó revisando el expediente. Se cargaba 36 años de experiencia. No era un tonto. Sabía perfectamente que el coma del paciente era provocado. Alguien lo mantenía en ese estado. El golpeteo de la puerta lo hizo reaccionar.

-Pase -dijo.

Margaret entró, visiblemente nerviosa.

- ¿Necesita algo, doctor?

-Necesito hacerte unas preguntas sobre un paciente.

- ¿Q-ué paciente, señor?

-Sobre Luffy James.

Margaret tragó saliva.

-Oh, entiendo ¿Qué necesita saber?

-Tú eres la única enfermera que lo atiende, ¿no?

Asintió.

-Estoy seguro de que has notado que su coma no es natural.

Silencio.

-A ver, Margaret. Te conozco. Llevas trabajando en este hospital por tres años. Eres una chica lista.

Ella suspiró.

-Doctor...No puedo decirle nada. Me contrataron sólo para asegurarme que...

-Que el paciente no despertara.

Margaret gimoteó.

-Sí, doctor. Yo le inyecto un medicamento que lo mantiene en coma. Pero le suplico que no diga nada, por favor. Si alguien lo llega a saber, van a matarme.

El doctor la miró por un minuto entero.

-Sabes que esto está mal.

Margaret asintió, avergonzada.

-Tenemos que sacarlo de aquí -dijo el doctor-. Tú vas a tener que ayudarme.

Margaret contuvo el aliento. Sacarlo del hospital. Si lo ayudaba, eso significaría perderlo. Pero, si lo dejaba en ese estado, el Sr. Hydes podría decidir matarlo de una vez.

-Tiene razón -dijo, cohibida-. ¿Qué debemos hacer?

-Por lo pronto, sigue haciendo lo que haces. Debemos contactar con alguien de afuera, que pueda ayudarnos. Cuando despertemos a Luffy, debe irse del país. Pero no puede hacerlo solo, por su salud.

El doctor revisó unos papeles.

-Sé quién puede ayudarnos. Mi hija está en el país. Le pediré un poco de apoyo. Como tiene problemas económicos, no dudo que acepte por un poco de dinero.

- ¿Y su hija es de fiar?

El doctor sonrió.

-Robin es irresponsable, pero es leal.

Continuara…