Atando lazos dolorosos"

Capítulo X

¿Crees que salgamos libradas de esto?

Si no te pones tan nerviosa todo saldrá bien y nadie sospechará nada – declaró la joven

No sé como puedes tener la sangre tan fría…, mejor dicho no sé como "yo" puedo ayudarte en esto. ¿Quién me viera ahora?, yo que era una niña tan buena, incapaz de...

¡Vamos prima, basta de lamentaciones!, – le rogó Adelaide con singular alegría - además ya no eres una niña

Ese no es el punto Adelaide, lo importante aquí es que le estamos mintiendo a mis padres, esto NO es un juego...

¡Exacto!, nada de esto es un juego, se trata de mi vida, de MI futuro. De todo por lo que he vivido y luchado, y solo he vivido para esperar esta oportunidad...

Hablas con tanto fervor y determinación que me sorprendes, creo que solo te apoyo porque me doy cuenta que en verdad te gusta cantar

¿Cantar? ...No te entiendo...

Es por eso que mentimos, ¿No?, para que tú realices tu sueño, o... ¿Acaso me equivoco?

Ah… claro; bueno, se nos hace tarde a las dos, recuerda Rose, tienes que estar por mi a las cinco en punto, para llegar juntas a la casa y para repasar tus lecciones de canto... ¿De acuerdo?

No tiene nada de gracia estudiar yo sola y tener que dejarte copiar a ti, ¿O se te hace justo?

No te quejes tanto Rose, te prometo que te recompensaré... date cuenta que me estoy codeando con tus actores favoritos, y... ¿Quién sabe?, algún día salgamos juntas a almorzar tú, Karen Claise y yo, ¿Qué te parece?

¿En serio? – preguntó Rose emocionada

¡Claro!

Miró a su prima por momentos, la dulce Rose le estaba ocasionando algunos problemas con sus muy válidos argumentos. Ella tenía razón, corrían un gran riesgo en esa telaraña de mentiras hilada por la misma Adelaide, pero eso no le importaba... si había que tejer mis telarañas más lo haría. Todo para lograr su objetivo bien definido. Tenía bien fijada una meta... un propósito que había jurado ante la tumba de su madre cumplir. Y nada ni nadie le arrebatarían aquella sed de venganza que sin saberlo, la acababa poco a poco.

Esta bien prima, vendré por ti. En fin... tengo que irme, que tengas un bonito día y por favor no me metas en más problemas, ¿Está bien?

Y la británica solo respondió con un simpático guiño, y Rose no supo si podía confiar en esa respuesta.

Adelaide esperó hasta que su prima subiera al auto y éste arrancara para recién entrar a ensayar en el teatro.

Ya habían pasado dos semanas desde que comenzó a escabullirse de las clases de canto para asistir a los ensayos en la compañía, lo mas difícil fue convencer a su prima, ya que a ella le daba miedo ser descubierta por sus padres, pero Adelaide pudo lograrlo, como todo lo que se proponía la intrépida muchacha.

Rose la recogía cuando acababa sus clases y en el trayecto le contaba y pasaba las notas de la clase de música, en el caso de que alguno de sus tíos preguntaran. Tampoco había problema con el chofer, puesto que este había sido contratado y no era uno de la casa Cromwell y no daba ninguna explicación y Archie tampoco la pedía. Así que el chofer creía que los señores sabían lo que hacían las señoritas. Un plan magníficamente calculado por la magnífica mente de la señorita McCartney.

...El plan perfecto... – murmuró la muchacha

Siguió subiendo las escaleras y entró al gran salón de ensayos de la compañía teatral, la mayoría de sus compañeros ya estaban reunidos.

Pudo divisar a Vicky, una joven un año mayor que ella, de modales delicados, tierna, aunque cuando tenia que sacar las garras las sacaba sin dudar.

Fue así como se hizo amiga suya, tras una discusión que tuvo con la protagonista Katherine, quién había enfrentado a Adelaide para vengarse pues ella la había ofendido vergonzosamente el día de su audición, llamándola: "payaso".

Vicky la defendió de la "creída" como ella la llamaba y así nació su amistad, quizás no muy importante para Adelaide pero le serviría para entretenerse un poco.

¡Hola, siempre tan temprano!

Y tu siempre la última Adelaide...

Y... ¿Ya llegó el director?

Aún no, te salvaste, el Sr. Granchester es un hombre muy exigente y sobre todo de temer...

"El Sr. Granchester es un hombre muy exigente y sobre todo de temer...", ¡Qué palabras tan maliciosamente sabias!, ¡Qué frase tan inocentemente construida capaz de proyectar la maldita verdad que la atormentaba desde sus lejanos días de infancia!... ella ya conocía a ese hombre, sabía el peligro de su presencia, sentía el vivo reflejo del odio montarse sobre él... o al menos era el odio que la muchacha tenía por él.

Lloró y sigue llorando mil lágrimas por su causa... pero cada lágrima como gota de rocío matinal imploraba a los cielos las armas necesarias para concluir y sellar su venganza, venganza que le daría la satisfacción que necesita todo receloso para poder saciar su odio, rencor y desprecio.

Buenos días

Por fin el afamado director había arribado.

Justo a tiempo Adelaide

Veo que ya todos están aquí. – comenzó a hablar Terry - Empezaremos ahora con la escena de los protagonistas, ambos sentados en un jardín, tomados de la mano, mirándose fijamente. Tú estarás llorando Katherine porque sabes que pronto dejarás a tu amor, y tú Blanca apareces por atrás como un fantasma, como la muerte cantando para los dos amantes, ¿Entendido?

¡Si señor! – exclamaron los artistas al unísono

Bien, entonces ensayemos esa parte, suban al escenario y por favor quiero ver el trabajo de las luces en esta escena como habíamos quedado...

Así será Terry – respondió el iluminador

Y tu Blanca, cuando te de la señal harás tu entrada y cantarás

De acuerdo – contestó la muchacha

Quiero que transmitan lo que están diciendo chicos, que expresen la ira y el dolor de la separación, que sufran cuál mártir sufre en medio de la tragedia, que maldigan a los cielos si es necesario por el cruel destino, que lloren como lloran dos enamorados...

Terry explicaba con tanto fervor... con tanta pasión que cualquiera hubiera pensado que él ya había sufrido esa tragedia. Y es verdad, ya había padecido el dolor de la separación. Él ya había llorado por una separación terrenal, un dolor que te ciega, que te corroe las extrañas hasta secar tu corazón, tu alma... y no poder sentir amor jamás.

Siéntanlo en cada parte de su cuerpo, - continuó - en cada fibra de su ser, ¿De acuerdo?

Si Terry

¡Empecemos!

¡¡Estoy harto!!

¿Qué te pasa, querido?

Estoy aburrido abuela, no tengo como pasar estos días, no quiero seguir acompañando a mi tío y a mi padre a esa estúpida cámara, siento que me voy asfixiar ahí

¿Es solo ese el motivo, hijo?, ¿O es por Adelaide?

Su intuición, como siempre, la había guiado a la verdad. Al fin de cuentas Mildred era madre, y la intuición de una buena madre jamás falla.

¿Qué tiene que ver esa chiquilla? – preguntó Agatha desdeñosa

Esa "chiquilla" es tu nieta también abuela, y... si mamá, no te lo voy a negar, también extraño mucho a mi prima, no aguanto la soledad, sus risas..., no poder verla, no saber que está haciendo…

Pero nos escribe…

¡No es lo mismo!, he estado unido a Adelaide desde que tengo memoria, ha pasado un mes desde que se fue y la extraño mucho...

Esas son tonterías John - lo interrumpió su abuela - ya verás que con el tiempo te olvidarás…

Yo no olvidaría nunca a un ser querido, tan querido como lo es Adelaide

Debes olvidar esos sentimentalismos tontos, además debes seguir las instrucciones que te de tu padre, recuerda que tu eres su único hijo, así que seguirás con la tradición…

Eso es de lo que quiero hablar precisamente con mi padre

¿Qué quieres decir? – preguntó repentinamente Mildred

...Que he tomado una decisión madre...

¿Cuál?

Voy a viajar a América

Ambas damas quedaron petrificadas ante la inesperada respuesta... ¡¿Viajar a América?!

¡¡¿QUÉ?!!, ¡¿Te has vuelto loco?!

No abuela, lo he meditado mucho y ya tomé una decisión...

Pero hijo...

Nada de meditar, - exclamó enfadada la condesa - lo haces por el loco impulso de ver a Adelaide..., ya sabía yo que esa niña no nos dejaría tranquilos, seguro que cuando te escribe te incita a que nos dejes, estoy segura que ella te está orillando a hacer este estúpido viaje

No es así abuela, es verdad que extraño a mi prima, pero ese no es el motivo principal de mi viaje

¿Entonces cuál hijo?, no comprendo esta actitud tuya...

Quiero dejar de ser protegido por ustedes madre, lo han hecho desde que era un niño y lo agradezco, pero ya no lo soy. Necesito valerme por mi mismo, realizar todos los planes que tenga, trazar mi futuro…

Tu futuro ya está trazado, serás diputado o tendrás un puesto en la cámara como tu padre...

¡Eso es lo que no quiero!, seguir un camino ya escrito, ya planeado por ustedes; quiero ser yo mismo, quiero trazar mi destino, tener mis errores y corregirlos, pero lo mas importante: quiero vivir, vivir la vida que yo decida vivir

Dices tonterías, locuras, nada de lo que dices tiene cordura. Me niego, óyelo bien John, me niego a este viaje que quieres hacer, ni tu padre te lo permitirá, no quiero que sigas teniendo la mala influencia de Adelaide, tú no eras así, es por culpa de ella… si… quiere destruir esta familia, quiere seguir el trabajo que dejó su madre… maldita la hora que esa sangre se mezcló con la nuestra, maldita hora que llegó a esta casa… y bendita la hora en que se murió...

¡¡¡Cállate!!!

¡John!

¡No te atrevas a hablar mal de mi tía!, ¡No quiero nunca más oírte decir cosas tan crueles sobre mi tía Candy ni sobre Adelaide!..., yo quise mucho a mi tía, ella me enseñó las cosas hermosas de la vida, me enseñó a valorar todo a mí alrededor; gracias a ella no fui ni soy engreído o mezquino, ella siempre fue muy dulce conmigo… ¡Por eso y mucho más la tengo en muy alta estima!... así que abuela, jamás, JAMÁS hables mal de ella en mi presencia o….

El joven ya no pudo ni quiso decir más, estaba completamente fuera de sus cabales.

...Hasta luego... – concluyó John

Era lo más sensato que podía hacer. Si esa discusión continuaba probablemente terminaría faltándole al respeto a su abuela y era lo que menos deseaba; así que lo más sano era retirarse.

¿Te das cuenta? Y tu Mildred no dijiste nada como toda la vida, te quedaste ahí sin decir nada, no abriste la boca ni siquiera para defender mi causa, ¡Para no dejar que tú hijo siguiera son esa farsa!... para ponerte de lado de la razón...

Señora, creo que John quiere buscar la felicidad y no puedo interponerme en su camino…

Solo dices estupideces, en ese caso mejor quédate callada

¡Pero...!

Me decepcionas Mildred, pero no podía esperar otra cosa de ti..., ¡Claro, pero si tu también estabas de parte de "esa"!, ¡Tu eras su íntima amiga!, ¿No es cierto?

Yo...

¡Cuántas cosas le habrás tapado!, tu Mildred, eres tan sucia como ella...

Señora, no le permito...

¡Tu a mi no me "permites" nada! – la interrumpió la condesa, furiosa - cállate y escucha; estoy segura que tu sabías muchas cosas de Candy, todos y cada uno de sus encuentros con ese actor de quinta..., me he callado para no suscitar mas escándalos en la familia, una familia que todos estos años me he encargado de mantener..., pero sobre todo porque no he encontrado las pruebas suficientes que prueben lo que digo, pero si mi sospechas llegaran a ser ciertas… lo que te espera Milded... es peor que la muerte, ya que solo la muerte salvó a esa mal nacida de Candy de la tortura que debía seguir pagando por lo que le hizo a mi hijo y a mi familia...

Ella no era mala, solo..., solo quería ser feliz…, recuérdelo, Candy quiso separarse de Eric, pero él…

¡Jamás permitiría un divorcio en mi familia!, ¡Jamás dejaría que se burlasen de mi hijo para que esa americana lo dejara y huir con otro maldito hombre igual de maldito que ella!

Si Eric hubiese cedido al divorcio seguramente no estaría tan lastimado, las cosas no habrían llegado al punto que llegaron...

¡¡¡Llegaron por culpa de esa mujerzuela!!!

¡Esa "mujerzuela" como usted dice ya está muerta!, ¡Déjela descansar en paz!

¿Porqué esos gritos madre?

Aquella discusión sin sentido había sido interrumpida. Eric y Patrick habían llegado.

¿Qué está sucediendo?

¡Vamos Mildred, cuéntale a tu esposo!..., la locura que quiere hacer tu hijo...

¿Qué ocurre con mi hijo? – le cuestionó Patrick

...Acaba de decirnos que quiere irse a América...

¡Irse detrás de Adelaide!... querrás decir, querida – corrigió Agatha

¡Eso no puede ser, que tiene que hacer él en América, tiene asuntos importantes aquí, como su carrera! – exclamó Eric, quién fue el primero en objetar sobre el asunto

¡Es lo mismo que le dije!..., pero ese muchacho está como poseído, no me hizo caso y me gritó... ¡Me gritó!

Los dos se alteraron señora, por eso… - lo defendió Mildred

¡Tú no me contradigas!

¡Un momento!, - refutó Patrick - no tienes ningún derecho a hablarle así a mi esposa, madre; nosotros como los padres de John hablaremos con él. Ahora, si nos disculpan…

Enseguida Patrick y Mildred abandonaron la residencia McCartney, ambos enfadados por la conversación que se llevó a cabo. Solo quedaron Agatha y Eric, quiénes, a la luz de la chimenea seguían furiosos pero silenciosos en medio de la cálida mansión.

Pero Agatha fue la primera que destruyó aquel poderoso silencio...

Quiero que le escribas a tu hija y le digas que no le siga metiendo ideas a mi nieto o le aseguro que se las verá conmigo; esa niña aún no me conoce..., ¡Pero tu si Eric!, así que adviértele de lo que soy capaz...

Eric mordió su labio inferior mientras intentaba encontrar una respuesta que apaciguara la ira de su señora madre.

...Le escribiré…

¡Muy bien muchachos! es todo por hoy, nos vemos mañana temprano, pero antes... tu Katherine, quiero verte más relajada, ensaya más tus parlamentos, quiero que sientas cada palabra y que no parezca una sobre actuación, ¿Entiendes?

Lo intentaré…

¡No, no lo intentes! – la interrumpió Terry - quiero que lo hagas, a estas alturas deberías tener el parlamento aprendido hasta el punto de los ensayos, ¿Acaso no eres una profesional?

Lo siento, pero he estado un poco enferma y…

Si claro… - murmuró Vicky en secreto - que mentirosa, sé de muy buena fuente que ayer estuvo en una fiesta festejando, o mejor dicho "alardeando" que era pareja de Richard...

¡No es para tanto! – comentó Adelaide

Bueno, Richard es guapísimo y sobre todo es el hijo del director, solo temo en pensar que ellos dos pudieran ser novios como tanto pregona ella, si así es de engreída imagínate si fuera la novia del hijo del director...

¿Tú crees que estén juntos? – le preguntó Adelaide

No lo sé, pero que a él le gusta Katherine es seguro

Él va detrás de todas las faldas...

¡Ayyy... si se fuera detrás de la mía!

Ambas chicas rieron en silencio, pero aquella alegría fue interrumpida por la voz del director.

Mira Katherine, a mi no me interesa si tu te enfermaste o si tu perro tiene sarna... yo quiero aquí a profesionales que se comprometen con su trabajo, y si no puedes cumplir eso, ¡Mejor lárgate!

Lo siento Sr. director...

Terry decidió dejar a Katherine por la paz y se dirigió a Adelaide.

Lo hiciste bien Blanca, sigue así

Lo haré mucho mejor señor director

Muy bien, quiero verlo

Lo verá – respondió la inglesa, terminante

Terry sonrió con una hermosa sonrisa de medio lado, la cuál dejó embobadas a todas las demás actrices. Y tras ese movimiento Terry abandonó el escenario llevando del brazo a su fiel amiga Karen.

Por otra parte Vicky y Adelaide siguieron conversando, más de repente vieron a Katherine acercárseles...

Te gusta decir la última palabra... ¿Verdad?

No tiene nada de malo, ¿O si?

Me parece que es una falta de educación...

A mi me parece que estás molesta porque a mi no me llamaron la atención como a OTRA

No fue mi culpa, estoy enferma...

¿Otra vez gripa?... ¿O se enfermó tu perro como dijo el director?

Pues si enfermé..., aunque lo digas de esa manera, si no fuera por eso, brillaría como siempre, yo sí tengo talento...

¿No te parece que ya es hora de que lo muestres?... ¿O estás esperando un minuto antes que comience la puesta?

Todos miraban a ambas muchachas retarse una a la otra... lanzando veneno como dos cobras asesinas que se odiaban, y ni las notas de una flauta podría apaciguarlas.

Eres tú la que no tiene talento...

Pues el director, quien supuestamente es el experto no piensa lo mismo... ¡Qué raro!, ¿No crees? – le respondió Adelaide con su clásica ironía inglesa

¡Por favor!, a él solo le das lastima.., eres un experimento que quiere hacer, ¡Comprende, es su primer musical!... y si algo sale mal te culparán a ti y el podrá lavarse las manos, recuerda, solo eres un experimento, un conejillo de indias... algo usable y desechable...

¡¡Katherine!! - la sorprendió Richard de repente - no te permito que hables así del esfuerzo y del trabajo que realiza mi padre, para él esto no es un juego, sino un desafío tan importante como los otros y estoy seguro que todos los que participamos aquí sentimos lo mismo

¡Richie! – exclamó sorprendida Katherine

No estamos jugando... así que te pido que te guardes esos comentarios, o sino..., salte de esta obra

La muchacha estaba demasiado enfadada por las palabras de Richard, y aunque dolida... no se quedaría callada.

Tú no eres nadie para votarme

Solo es una sugerencia Katherine, ¡Claro, si no te sientes bien con tu papel!

La actriz miró desolada a aquel muchacho que le había robado más de una sonrisa..., aquel chico del que estaba enamorada, y con lágrimas en los ojos respondió esas ofensas que más que corregirlas, le rompían el corazón.

Nunca pensé escuchar estas palabras de ti Richard, ¡¡NUNCA!!

Y sin decir más se fue, mientras todos sus compañeros la miraban con fastidio y un dejo de burla.

¡Que escandalosa!, pero hiciste muy bien en ponerla en su lugar Richard... – comentó Vicky

Me molestó la forma en que se refirió al trabajo de mi padre, y también como te habló, no tiene ningún derecho a ofenderte

Gracias, pero no necesito tu ayuda, al fin y al cabo pude defenderme sola, ¿No te pareció?

¿Porque siempre atacas, Adelaide?

Perdóname… es solo la costumbre

Y sin quererlo la muchacha había dejado al descubierto algunos de sus sentimientos que la perseguían desde toda la vida.

No supo porqué tan de repente flaqueaba y le expresaba uno de sus más profundos dolores a ese chico que apenas conocía... fueron quizás aquellos ojos color mar que habían brindado sin querer, un poco de confianza.

¿Costumbre? – preguntó Richard, sin entender

No..., no es nada, no me hagas caso – respondió ella, peinando un mechón de su cobrizo cabello mientras intentaba evadir la cuestión

¿Sabes?, creo que si vamos a trabajar juntos y queremos que esto salga bien deberíamos intentar llevarnos mejor, dejar a un lado esta actitud ofensiva que no nos lleva a ninguna parte, ¿No te parece?

Es que…

¿Acaso hay algún motivo para que no podamos llevarnos bien?, ¿O para que seamos amigos, quizá?

¿Tú y yo amigos?

Si... ¿Por qué no?

Hacer amistad con el hijo del hombre que más odiaba en este mundo…¡¡Claro que no!!, ¡¡Jamás!!... era eso lo que tenía que contestar inmediatamente, pero hubo un lapso de tiempo, tiempo en el cuál su mente se iluminó y vio una manera más rápida y certera de hacer pagar todo lo que sufrió su madre y ella a Terrence Granchester...

¡Que irónico!; esa arma, la arma letal..., que clavaría profundo en él como una daga..., y esa daga estaba parada frente a ella…,y esa arma vino a entregársele voluntariamente… para vengarse, para vengar a su madre.

Te daré en lo que más quieres Terrece Granchester... – pensó ella maliciosamente

Creo que debemos dejarnos de niñerías sin sentido y tratar….tratar de ser amigos

¡Por fin concordamos en algo!

Bueno, me da gusto Adelaide – el muchacho le brindó una sonrisa y le extendió la mano en señal de amigos - espero que sigamos así

El apretón de manos significó diferentes cosas para cada uno de ellos.

Para Richard fue verdaderamente sincero y no sabía porqué pero estaba contento de poder llevarse bien con Adelaide..., esa chica le estaba llamando mucho la atención, no solo por su belleza física sino por algo especial que sentía él en ella.

Sin embargo, para Adelaide esto significaba un pacto, un magnífico pacto para empezar a sangrar el corazón de Terry, y su primer paso sería utilizar a su hijo…, su primer y gran paso.

Señor, ha llegado esta carta y papeles de la oficina para usted – le entregó su secretaria

Gracias

Por cierto, llamó la secretaria de su socio para recordarle la cena que ambos tienen para el jueves...

¿Qué socio? – le preguntó Archie con fastidio

...El señor Wingston Lennon...

¡Ah si, Lennon!... lo había olvidado, ¿Y mi esposa ya llegó?

Aún no señor Cromwell

Cuando llegue hágale recordar nuestra cena...

Así será señor, permiso

Y enseguida la mujer se retiró.

Es verdad... tengo que firmar estos papeles para esta noche...

Empezó así su trabajo, leyó con atención cada documento que llegó a sus manos, estos papeles debían ser aprobados por el socio tan importante con el que cenaría en dos días.

Si todo salía bien Archiebold Cromwell estaría cerrando el negocio más importante de su vida.

Esto significaba mucho para él, no solo por la fuerte ganancia que recibiría sino porque este trato lo comenzó él solo, sin tener que portar el apellido Andry para lograr este objetivo. Este proyecto y los beneficios serían solo para él.

Terminó de firmar el último papel, los acomodó todos en un sobre y se puso de pie para dirigirse a su caja fuerte. Puso la combinación y la caja se abrió, hizo un poco de espacio para acomodar dichos documentos y por un mal movimiento cayó una caja al suelo.

Se agachó a recogerla, y allí encontró un bonche de cartas… cartas de cuando era adolescente, cartas de Annie cuando estudiaba en el colegio Saint Paul.

La nostalgia lo invadió por ese momento, al volver a su mente tantos recuerdos de su juventud..., cuando creía que nada malo podía pasar.

Encontró las pocas cartas que su hermano le escribió desde el frente de batalla; estaban envueltas con un lazo de color negro, Archie las había amarrado así, no había otro color para expresar la amargura de esos recuerdos tan despiadados y a la vez imponentes, el dolor de la muerte de su hermano.

Mi querido y divertido hermano Steve... – murmuró tristemente

Si alguien estaba triste, la solución era que viniera Steve con uno de sus alocados inventos y la persona que lloraba empezaba a reír.

Fue así que Candy volvió a reír después de la muerte de Anthony…; y repentinamente, cuando Archie recordó esto una carta se dejó a la vista..., y así, por arte de magia apareció ante él esa carta sellada, arrugada por el paso del tiempo, pero intacta… Una carta jamás abierta. Nadie la había leído aún.

Así que aquí estabas…ya había olvidado el lugar dónde te abandoné, ¿Por qué tenías que aparecer?, ¿Por qué?, era más fácil para mí creer que no exististe nunca, si no te veía..., para mi jamás habrías existido

Tomó una profunda bocanada de aire y siguió mirando aquel amarillento sobre con desdén.

No sé que pensar querida Candy…, no sé porqué confiaste tanto en mí..., ¡Cómo pudiste creer que después de ver todo el daño que te hizo Terry le daría la bendición..., ¡La dicha de tener tus últimas palabras de amor para él…!, pero claro que son palabras de amor, estoy seguro; tú solo tenías palabras de amor para él, a pesar de todo..., solo amor para Terry... Pero jamás le daré ese consuelo, esa alegría... – continuaba Archie mientras derramaba una lágrima que corría a través de su mejilla y una sonrisa burlona se dibujaba en su hermoso rostro de porcelana - sé que sufre por no haberte encontrado con vida, sé que sufre por culpa de los remordimientos, sufre aun más porque piensa que jamás lo perdonaste por no acudir y también porque… porque yo mentí cuando lo encontré llorando a escondidas en tu tumba…, le dije… le dije que tus últimas palabras fueron de reproche y odio hacia a él... no se si me habrá creído, pero la duda debió haberlo matado todos estos años...

Archie ya no pudo más y desbordó en llanto.

...Ya que no tuve la dicha de tenerte a mi lado todos estos años, me queda el consuelo de que fui el último que estuvo a tu lado, el único que vio tu ultima sonrisa, el único que escucho tus últimas palabras… y el privilegiado en robarte el último beso, el ultimo beso de tu último suspiro..., fue finalmente para mí, y yo sellé tus labios con los míos.

Y sin decir más, tomó aquella carta y la volvió a depositar con las demás, lo puso en la caja fuerte y la cerró lentamente.

Tal vez jamás me perdones y quizá me queme en el infierno por no entregar esta carta a su destino…, pero perdóname Candy, querido amor… perdóname, porque no puedo dar consuelo a ese mortal que nunca supo valorarte

No pudo más, se dirigió a su escritorio y se recostó sobre él, escondiendo su rostro en sus brazos y seguir llorando las lágrimas que aún no habían sido lloradas.

Si te vi… no lo recuerdo – decía él, refiriéndose a la carta jamás entregada - tu no existes.

En la misma ciudad a la misma hora, un hombre leía una carta de su amada, la cual él creía que era la última. Cada línea él ya se la sabía de memoria, a pesar de eso, no podía dejar de derramar lágrimas. Cada palabra escrita allí estaba llena de angustia, de pena... pero sobre todo era el clamor de un amor que esperaba ver el suyo... aunque sea por última vez.

Terry estaba sentado en el escenario, el cual ya se encontraba vacío. Los ensayos habían terminado y la noche estaba en su apogeo.

Tomó la carta, se puso de pie, y exclamó con voz fuerte y con dolor lo que su amada escribió para él…

"Ven... ven pronto, o moriré sin decirte adiós. Al fin puedo confesarte la verdad: hace un año que me mata hora por hora esta enfermedad que la dicha me curó por unos días. Si no hubieran interrumpido esa felicidad, yo habría vivido para ti.

Si vienes... sí vendrás, porque yo tendré fuerza para resistir hasta que te vea; si vienes hallarás solamente una sombra de tu Candy; pero esa sombra necesita abrazarte antes de desaparecer. Si no te espero, si una fuerza más poderosa que mi voluntad me arrastra sin que tú me animes, sin que cierres mis ojos, a Mildred le dejaré para que te lo guarde, todo lo que yo sé te será amable: unos mechones de mis cabellos, el guarda-pelo en donde están los tuyos y los de tu padre, la sortija que pusiste en mi mano en vísperas de irte, y todas tus cartas.

Pero ¿A qué afligirte diciéndote todo esto? Si vienes, yo me alentaré; si vuelvo a oír tu voz, si tus ojos me dicen un solo instante lo que ellos solos sabían decirme, yo viviré y volveré a ser como antes era. Yo no quiero morirme; yo no puedo morirme y dejarte solo para siempre…"

Tuya por siempre...

Candy

No llegué, no llegué a tu encuentro amada mía…, pero no fue porque no haya querido, Dios sabe que nada en el mundo me hubiera detenido ante tu llamado. Fue la maldad, la maldad encarnada en esa mujer, en mi esposa… la que impidió conocer que esta carta existía antes de tu muerte..., no pude ver tu mirada, no fui yo quien cerró tus hermosos ojos esmeralda y no pude darte mi ultimo beso… ¡¡ Jamás!!, ¡¡Nunca te lo perdonaré Susana Marlow! ¡¡NUNCA!!

No puedo creerlo, no puedo...

Créelo, mañana saldré a comer con Richard Granchester..., ¿Qué te parece, primita?

Pensé que te parecía insoportable... – le dijo Rose burlonamente - ¿Tan rápido cambias de opinión?

Tuve que hacerlo...

¿Por qué lo dices?

Quise decir… que lo conocí mejor y cambié de parecer... – respondió Adelaide mientras pintaba sus uñas de un dorado nacarado

¡Que suerte prima!, ¡Serás la envidia de muchas chicas en el teatro!... no, no solo del teatro, ¡De todo Broadway!

Eso no me importa, es lo de menos...

¿Qué te pasa, Adelaide?, me atrevería a decir que no te agrada la idea de salir con él

¿Tú crees?

No sé... no te veo animada, ¿Por qué vas a salir con él entonces?

Voy a salir y punto, no creo que tenga que gritarlo o ponerme a saltar por el cuarto solo por eso, es guapo, lo admito, pero fuera de eso... me parece un chico normal

No lo digo solo por tu falta de entusiasmo, sino por la manera… tu manera tan despectiva de hablar sobre él, te refieres a Richard de una forma muy fría, como si le tuvieras un rencor por algo...

¡Ideas tuyas! – dijo Adelaide con una gran sonrisa - es que definitivamente yo no puedo ser tan expresiva como ustedes las americanas, ¿O acaso no has escuchado decir que los nosotros, los británicos tenemos un corazón tan frío como el mármol?

Sí, pero tú no eres así con todos, solo con Richard...

La suspicacia de Rose... nuevamente tan certera como siempre, y Adelaide tendrá que lidiar con esta astuta jovencita.

Te repito que solo son ideas tuyas primita, y te anuncio que esta es la primera de muchas salidas que tendré con él...

¡Me rindo!, no te entiendo... ¿Estás en verdad alegre o es acaso solo una conquista?, eres todo un misterio...

Entonces que todo esto quede en un misterio, hasta el día de la revelación.

¡No hables así!, puedes llegar a causar miedo, ¿Sabes?

...Me gusta causarle miedo a la gente...

Pero tu no eres así, Adelaide

¿Por qué dices eso?, ¡Apenas me conoces, Rose!

Lo sé, pero puedo sentir que hay algo más allí adentro, en tu corazón... puedo percibir un fuerte sentimiento que no te ha dejado ser feliz, que no te ha permitido siquiera sonreír... y mucho menos vivir

¡Ahora tu eres quién da miedo Rose!

Ambas rieron al mismo tiempo, ahogándose en sonrisas sin darle importancia a lo importante. Pero allí, justo en esos instantes Adelaide se sorprendió de lo inteligente y sobre todo perceptible, que podía llegar a ser su prima Rose...

¿O era acaso que su rencor, su odio y su desdicha era tan fuertes como para mostrarse así, en la realidad tan fácilmente?...

Mejor vayamos a descansar, mañana será otro día de peripecias, Adelaide

Dirás otro día de aventuras Rose...

Continuará...

Este capitulo si me hizo llorar… fue donde me inspire más y me hizo llorar mas….buaaaa.

Espero que les guste; Karen y yo trabajamos para que así sea.

Chicas esperamos sus comentarios, recuerden que esa es una parte importante de nuestra fuerza de inspiración.

Quiero agradecer: lily gracias por tus correos en cada Cáp. Y tus observaciones, se ve que estas atenta. Jajja sigue así.

LHelena por estar pendiente de cuando subo cada Cáp., disculpa por la demora pero todo lo que paso en Perú me dio un giro radical. Claudia López, cami love; espero que sigan la historia hasta el fin.

'ShiRLeY'oO, Natalia Kido, Jennita, Joselyn, lesly y a todas las chicas que nos siguen en fanficnet, gracias por la bienvenida.

"GRACIAS" es la palabra que no nos cansaremos de decirles a todas ustedes por darnos un poquito de su tiempo para leer la historia que salio de nuestros sueños y le dimos alas…

Hasta pronto

PLUMAS AL VIENTO

La carta que candy le escribe a terry, la saque de la obra "Maria" de jorge Isaac, es la primera novela que leí, es la mejor para mi se las recomiendo.